Roma

Historia. Política. República. Comicios. Senado. Educación. Comida. Mitología. Dioses. Vivienda. Ropa. Urbanismo. Ritos funerarios. Medicina. Enfermedades. Ejército. Edificios públicos. Religión

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TRABAJO LATÍN 2ª evaluación

Política.

  • Sistema de gobierno en la Roma republicana

El modelo político republicano garantizaba a los ciudadanos la participación y el control de los poderes públicos, la responsabilidad, honestidad y diligencia de sus dignatarios.

Se impuso este modelo político tras una revuelta de los plebeyos en el anterior sistema político, oligárquico, provocando la igualdad de derechos y la implantación de la república, un sistema eficaz y peculiar único en la historia.

Características de las instituciones republicanas:

  • Son selectivas: los cargos son elegidos por los ciudadanos entre varios candidatos.

  • Son temporales: los cargos tenían un periodo limitado.

  • Son colegiadas: cada magistratura era dirigida por varias personas.

  • Siguen un escalafón: las carreras políticas se iniciaban en magistraturas menores, pudiéndose ascender si se demostraban las cualidades necesarias y se contaba con apoyos tanto económicos como políticos.

  • No remuneradas: únicamente podían acceder a ellas personas acomodadas

Había dos magistraturas de especial importancia:

  • Tribuno de la plebe: Vetaban cualquier ley contraria a la plebe, pudiendo convocar asambleas y proponer leyes. Tenían inviolabilidad al ejercer sus funciones.

  • Dictador: elegido por el senado durante seis meses tras los cuales debía dimitir, se ocupaba del control de la ciudad durante este tiempo, teniendo plenos poderes.

Magistraturas de menos importancia en la Roma republicana:

  • Edil: máxima autoridad municipal se encargaban de mantener el orden, del aprovisionamiento de la urbe y de los espectáculos.

  • Cuestor: recaudadores de impuestos y administradores de hacienda.

  • Pretor: responsables de la administración judicial.

  • Censor: distribuían la ciudadanía en clases y centurias, contrataban las obras públicas y vigilaban las costumbres.

LOS COMICIOS.

Se dividía en dos ramas; centuriados y tribunicios, diferenciados por su capacidad económica, los centurios tenían mayor representación y ejercían el control de los comicios.

Centuriados:

  • Compartían la política exterior con el senado.

  • Concedían el derecho a la ciudadanía y a fundar nuevas colonias.

  • Actuaban como Tribunal Supremo en materia de crímenes.

  • Elegían a los magistrados superiores.

Tribunicios:

  • Elegían a los magistrados menores.

  • Sancionaban o rechazaban las propuestas de pretores y tribunos.

EL SENADO.

Sus miembros eran elegidos por los centuriados entre antiguos magistrados, su número vario con el paso del tiempo entre los 300 y los 1000.

  • Aconsejaban a magistrados.

  • Dirigían los política económica y exterior, especialmente las relaciones con otros pueblos durante los conflictos.

  • Sancionaban las decisiones de la asamblea.

  • Elegían al dictador en las situaciones críticas.

Pese a la efectividad de este modelo, pensado para administrar territorios pequeños, con la expansión del Imperio Romano por el Mediterráneo que aumentó las desigualdades sociales y conflictos, demostrando la incapacidad de las autoridades republicanas para asegurar la paz y la sostenibilidad en el cada vez más amplio imperio.

Este clima de descontentó e inseguridad propició el establecimiento de gobiernos militares y triunviratos como el de César y Octavio que solían acabar en guerras civiles. Al final del s. I Octavio Augusto alcanzó el poder y estableció el Principado acabando con la república.

- ¿Qué es un cónsul?

Los cónsules eran los magistrados superiores del Estado, teniendo a su cargo el poder militar, judicial y administrativo, siendo su cargo anual. Poseían derecho al veto y podían negociar tratados de paz o treguas, dependiendo siempre de la ratificación del Senado, pudiendo también nombrar un dictador en situaciones excepcionales.

Con el paso del tiempo van perdiendo algunas de sus atribuciones primero facultades civiles y judiciales, después la administración del Tesoro a favor de los Cuestores. Al final solo conservaron funciones menores, el poder ejecutivo de las leyes y el mando del ejército.

Algunos de sus signos externos eran su escolta particular de 12 lictores, siendo símbolo de su autoridad en cetro de marfil con un águila en lo alto.

Su vestimenta oficial era una toga con una banda púrpura, portando en la guerra coraza y espada como un soldado más.

Educación.

Clases de educación y asignaturas.

En la Roma arcaica los encargados de la educación de los niños eran sus propios padres, enseñándoles la madre a leer y contar, y explicándoles las leyendas de héroes y dioses. Esto era hasta los siete años de edad, momento en el que la educación de los varones pasaba a depender del padre, mientras las hijas seguían bajo la tutela de la madre que las iniciaba en las labores domésticas.

El padre educaba al hijo en la moral contemporánea , guiándole en sus primeros pasos, enseñándole los secretos de la agricultura, el manejo de las armas y el respeto hacia los dioses.

Cuando el muchacho llegaba a la adolescencia, a los 17 años, dejaba a la familia y los rasgos de su niñez (túnica bordada en púrpura y sus amuletos) sustituyéndolos por la toga viril, finalizando así la educación familiar.

El joven continuaba con su educación de la mano de algún amigo o familiar de la familia, que le enseñaba los entresijos de la vida pública y política, ingresando después en el ejército como soldado raso.

Entre los siglos III Y II a.C, los romanos adoptan el sistema educativo griego, recibiendo entonces los niños una educación siguiendo los cánones griegos, confiando los padres la educación de sus hijos a un maestro, o enviándolos a una escuela acompañado de un esclavo de confianza que se encargaba de llevarles el material escolar.

Estudios elementales.

En el primer grado el niño estaba bajo la dirección del magíster ludi, litterator y calculator con los que aprendía a escribir, leer y hacer operaciones aritméticas.

Enseñanza secundaria.

Lectio: lectura y recitación de memoria.

Enarratio: conocimientos de historia, geografía, mitología...

Emendatio: correcciones de textos.

Iundicium: estudio y clasificación de los autores más importantes tanto latinos como griegos.

La enseñanza superior no tenían una edad de inicio determinada, y a ella solo accedian unos pocos privilegiados y en ella se abordaba la oratoria, la retórica y el conocimiento del derecho como temas principales, impartida esta enseñanza por los rétores.

En la época tardía después del siglo III, por influencia del cristianismo y a consecuencia de la gran crisis económica que sufrió el Imperio Romano este sistema se ve gravemente afectado cambiando significativamente.

Materiales empleados en la educación.

El material escolar usado por los romanos era bastante sencillo. Escribían sobre tablillas normalmente de madera cubiertas con una capa de cera con un punzón que tenía un extremo plano para poder borrar lo escrito aplanando la cera. También escribían con el calamus, que es una caña cortada de forma oblicua con el que solían escribir en papiros.

A veces unían varias tablillas mediante un cordón que pasaban a través de orificios hechos en los bordes de las tablillas. A este conjunto de tablillas se le llamaba codex. Cuando en estas tabillas se escribían cartas, las ataban de igual manera con un cordón y se les ponía un sello con un anillo.

Los libros de papiro solían enrollarse y se guardaban en cajas cilíndricas denominadas capsas.

La lectura se practicaba en pequeñas placas de mármol con grabados homéricos.

Para enseñar a contar el maestro se servía de un ábaco o tablero con cuentas, en el cual se ensartaban unos cálculos o bolitas de madera o metal. También empleaban representaciones de figuras geométricas en madera o mármol, empleando mapas para geografía e historia.

La lecciones se impartían en una clase o incluso al aire libro o bajo unos soportales o en medio de unos jardines.

El maestro se sentaba en una silla con respaldo llamada cátedra y sus alumnos en banquetas.

Las lecciones del día podían ser repasadas por el alumno gracias a un paedogogus que acompañaba siempre al niño sin perderle de vista y completaba la labor del maestro.

COMIDA.

Pese a lo que pueda parecer, los romanos eran bastante austeros en su alimentación, aunque durante su expansión al entrar en contacto con nuevas civilizaciones adoptaron parte de su cultura gastronómica, en especial las clases más pudientes de la sociedad romana que podían permitirse el lujo de comprar los productos y especias venidos de tierras lejanas.

Hasta el siglo II a.C, la comida romana se basaba en alimentos básicos tales como el pulmentum o papilla de mijo, cebada, guisantes, el queso de oveja, carne de cordero hervida, col habas... en general los productos que podían cultivarse fácilmente en las tierras de los campesinos de la península itálica.

La fruta también ocupaba una parte importante, sobre todo en el ámbito rural al escasear en las ciudades la fruta fresca: manzanas, albaricoques importados de Armenia, melones traídos de Persia, higos y dátiles, siendo también abundantes las uvas tanto frescas como pasas.

Fue a principios del s.II a.C. cuando los romanos entraron en contacto con las cortes griegas de Oriente, siendo a partir de entonces la elaboración de las comidas larga y costosa. Los servicios de los cocineros, trabajos hasta entonces de esclavos, se empezaron a pagar muy caro.

Se solía comer en el triclinium (comedor), que era una sala con tres lechos en torno a una mesa de la que todos se servían. Los comensales se recostaban sobre el brazo izquierdo y comían con los pies descalzos.

Las casas acomodadas romanas poseían al menos dos triclinium uno de verano y otro de invierno según la dirección del sol.

El plato más importante de los romanos era la cena, que se abría con la ablución de las manos después de haber salido del baño en las termas, viniendo a continuación la gustatio o entrada de aperitivos.

La cena propiamente dicha, summa cena, constaba de cuatro platos y era regada con vino abundante. Se terminaba con la secundae mensae que constituía el postre, consistente en manjares secos condimentados para favorecer la bebida que era en esta fase muy abundante, solía ser vino mezclado con agua caliente y especias.

La cena era para los romanos algo más que una comida, por lo que se desenvuelve dentro de una etiqueta con costumbres milenarias, como meditar sobre la muerte, ofrecer regalos, ofrendas a los dioses... En los postres se debatían temas literarios o filosóficos, siendo habitual también el canto e incluso actuaciones y espectáculos, bailarinas, músicos, poetas, e incluso auténticas luchas de gladiadores.

La diferencia principal entre los ciudadanos ricos y los menos acomodados, más que la comida en sí misma es la manera de celebrarlo, al no poder los menos pudientes celebrar espectáculos alrededor del triclinium.

Diferencias en la comida son la ausencia de pan entre los más pobres o de cerveza en la mesa de los más acomodados al considerarse esta bebida inferior al ser consumida por bárbaros y por los romanos de los estratos sociales más bajos.

Otra gran diferencia son los aderezos empleados por unos y otros, aunque los romanos se caracterizaban por aderezar mucho sus platos (especialmente la carne ya que la hervían mucho), en las mesas acomodadas eran empleadas las caras especias importadas principalmente de Oriente Medio, tales como la canela, pimienta negra y blanca en grano...

Pese a estas diferencias, raro era el romano que no tomaba las tres comidas diarias:

Ientaculum: venía a ser el desayuno en el que se tomaba pan con ajo y sal, junto con huevo y leche.

Prandium: era ligero y consistía en legumbres, pecado, fruta y las sobras de la cena anterior.

La tercera y principal comida era la cena ya comentada arriba que hasta el siglo II consistía en alimentos más tradicionales y austeros que se tomaban sentados en banquetas alrededor de una mesa,

Sin embargo esta costumbre cambió a partir de este siglo sobre todo entre las clases pudientes que adoptaron los lujos y maneras a la hora de comer de las cortes griegas de Oriente sustituyendo este modelo por los triclinios.

No se solían usar cubiertos (más tarde de nuevo a imitación si fueron incluidos) a excepción de la cuchara. La comida se tomaba con la mano derecha, mientras que la izquierda sujetaba la vajilla, a la que se otorgaba un gran valor, ya que era un reflejo de la economía de cada familia

ORÍGENES MITOLÓGICOS.

Eneas.

Héroe de la mitología latina basado en el personaje de la Odisea descrito por Homero. Hijo de Anquises, príncipe troyano y de Venus, diosa del amor.

Eneas fue criado por unos pastores hasta que cumplidos los cinco años, su padre lo llevó a la ciudad con su cuñado para que lo educase.

Con el tiempo se convirtió en el más valeroso de los héroes troyanos tras Héctor, viéndose auxiliado en varias ocasiones ayudado por algunos dioses en los combates de la Guerra de Troya.

Se casó con Creusa, con la cual tuvo un hijo, Ascanio. Murió Creusa en la destrucción de Troya, sin embargo, Venus dijo a su hijo que huyese de la ciudad, que no muriese por Troya, pues esta ya no existía, habiéndose reservado para él otro futuro.

Marchó Eneas con un grupo de troyanos a Macedonia y de allí a Sicilia, trayecto en el cual tuvieron lugar varias aventuras hasta llegar a Laurentio, en la costa del Lacio, en la península itálica.

Remontó el río que después sería llamado Tíber y llegó hasta un poblado emplazado en un lugar que con el tiempo sería conocido como el Palatino, y en la actualidad como Lacio. La región estaba gobernada por Latino, rey de los latinos, casándose Eneas con su hija Lavinia, con la que tuvo un hijo de nombre Silvio que no tuvo ninguna relevancia en la historia.

A partir de aquí hay varias fuentes que narran como Eneas luchó contra algún antiguo pretendiente de Lavinia a los que derrota, contando otras versiones que murió en el primer combate, siendo enterrado a orillas del río Númico, recibiendo a partir de entonces culto bajo el nombre de Júpiter Indiges.

Por lo tanto Eneas es una figura de gran importancia en la concepción mitológica de la fundación de Roma.

'Roma'

TRAYECTO DE ENEAS

VESTIDO.

Para vestirse el romano disponía de ropa interior (indumenta) y de la exterior (amictus).

Las dos prendas interiores masculinas por excelencia eran el calzoncillo (subligaculum) y la túnica de lino o lana que ese llevaba ceñida al cuerpo por un cinturón, y que llegaba hasta las rodillas.

Pero la prenda tradicional romana era la toga. Vestirse con ella suponía una compleja operación debido a la gran cantidad de pliegues y vueltas que había de darse a una sola pieza de tela elíptica de unos 5´5 metros de largo por dos de ancho, por lo que solía ser necesaria la ayuda de un esclavo.

Esta prenda reflejaba la condición social y política de aquel que la vestía, por eso se daba especial importancia a los adornos.

  • Los pobres y artesanos vestían una toga parda de lana prenda que era usada también por los más acomodados en el luto privado.

  • La toga de los sacerdotes y magistrados llevaba una banda de color púrpura sobre su borde anterior. Esta prenda también era usada por los niños y niñas de familias nobles hasta que llegaban a la adolescencia o se casaban.

  • Algunos cónsules o pretores veían recompensado su trabajo con la toga picta prenda púrpura con bandas y bordados de oro.

  • La toga púrpura era llevada por reyes y cónsules en las ceremonias más solemnes, adoptándola los emperadores después.

Las togas y túnicas de los militares se adaptaban a las necesidades del guerrero, soliendo estar acolchada para acomodar con mayor facilidad la coraza.

Los esclavos y las clases más humildes debían conformarse con vestir tan solo una simple túnica.

En cuanto a las mujeres llevaban también túnica, y debajo de ella una especie de camisa y un tipo de sujetador.

La túnica pasó después a convertirse en ropa interior, y en vez de toga, usaron una especie de manto con mangas y pliegues que les llegaba hasta los pies. Se ceñía a la cintura y estaba bordado en su parte inferior y en el cuello.

Sobre este manto llevaban el palio, la prenda más solemne de las mujeres. Se trataba de un vestido ancho y largo cuya dificultad a la hora de ponérselo era comparable a la de la toga, debiendo quedar el libre el brazo derecho, sujetando con el izquierdo los extremos del manto.

Pese a lo que pueda parecer, la indumentaria romana no era excesivamente incómoda ni monótona, ya que solía cambiarse al acudir a espectáculos y festejos, podían vestirse de unos colores determinados

Para acudir a cierto festejo o rendir tributo a un dios determinado.

Se tiene constancia también de algunos hombres que imitaban la manera de vestir femenina y que eran tanto plagiados como criticados por la sociedad.

Respecto al calzado, era igual el de los hombres y el de las mujeres, a diferencia de que estas poseían mucha más variedad en cuanto a formas, colores y adornos. Había tres tipos principales de calzado:

  • Soleae: sandalias que se sujetaban con tiras de cuero entre los dedos.

  • Calcei: zapatos de cuero que cubrían todo el pie con cintas anudadas en torno al pie y al tobillo.

  • Caliga: era el usado por los militares, mucho más recio y robusto.

El peinado era labor del tonsor (barbero) que cortaba el pelo y la barba según las modas que solían ser implantadas por los modelos de emperadores, políticos y militares cuyo rostro era el grabado de las monedas. Sus utensilios eran el peine, la navaja y la tijera.

El primer afeitado del hombre constituía un acto religioso, consistente en ofrecer su primera barba a una divinidad.

Los jóvenes solían dejarse barba hasta cierta edad, mientras que los que guardaban luto o los condenados no se cortaban el pelo ni se afeitaban.

La mujer romana solía dejarse crecer mucho el pelo, llevando las jóvenes el pelo recogido, mientras que las casadas disponían de mayor variedad: rizos, postizos, tintes...

La encargada del peinado, maquillaje y depilación de las mujeres era la ornatrix, que tenía a su disposición gran variedad de productos cosméticos y perfumes, de los cuales, los más apreciados y costosos eran los llegados de Oriente, que se vendían en tiendas especializadas, agrupadas en el barrio romano de las Suburra.

LA CASA.

Las casas del medio urbano se diferenciaban como casi todo en la sociedad romana por el dinero, en las domus habitaban las familias adineradas y en las ínsulas varias familias humildes vivían en condiciones precarias.

DOMUS

Normalmente de una sola planta, sin apenas ventanas en la fachada, las habitaciones se distribuían alrededor de un patio central que suministraba a la vivienda la luz que no daban las escasas ventanas, además de la ventilación y el suministro de agua de lluvia, que se almacenaba en grandes tinajas de barro o cisternas.

Se accedía a ella por una puerta que dividía el corredor en dos partes, el vestibulum que daba al exterior y otra parte que comunicaba con el interior.

La siguiente dependencia, era una de las más importante dentro de una domus, se trata del atrio, en torno al cual giraba gran parte de la actividad de la casa. Se trata de un patio con columnas y descubierto en su parte central, donde solía haber un pequeño jardín con fuente, estando también en él el impluvium que recogía el agua de lluvia. Se situaban también en el atrio el focus (fuego del hogar) y una pequeña capilla que tenían todas las casas romanas llamada lararium destinada a cobijar a los dioses que adoraban cada familia.

Alrededor del atrio se distribuían los cubículos (dormitorios) la culina (cocina), el también importante triclinium y el tablinum pequeña habitación donde el pater familias guardaba los documentos importante y objetos de importancia.

Un poco más alejados del atrio se encontraban la lavatrina que servía de retrete y lugar de aseo dedicado al baño. En ocasiones había también en el exterior unas dependencias llamadas taberna que en ocasiones solían alquilar a comerciantes normalmente llegados de fuera de la ciudad.

Si la domus era grande, podía estar rodeado por un jardín vallado, donde había un pequeño estanque, surtidores de agua...

Las familias humildes vivían en alquiler en unas precarias casas de varios pisos de altura llamadas ínsulas.

Estos bloques de casas, se alzaban unos veinte metros en varias plantas ya que al ser el suelo edificable en la ciudad escaso, se veían obligado a levantar varios pisos, con la inseguridad que esto creaba, ya que los materiales empleados en su construcción solían ser de escasa calidad, por lo que era bastante frecuente que se desplomasen y aún más que se incendiasen, dando así trabajo al equipo de bomberos que tenían las grandes ciudades.

Estos bloques de pisos, tenían su amplia fachada a diferencia de las domus cuajadas de ventanas y balcones, por lo que ayudaban en la tarea de iluminación al patio interior que ventilaba el edificio, accediendo a las

viviendas los inquilinos por medio de unas escaleras interiores.

El tercer tipo de vivienda urbana era la villa urbana propiedad de familias acaudaladas que la empleaban como segunda vivienda. Alejada del ajetreo de las caóticas ciudades romanas, solían construirse en lugares privilegiados, junto a un lago, junto a una playa..., siendo su distribución similar a la de una domus, pero se diferenciaba de esta por su tamaño mucho mayor y la ostentación en su decorado, junto con los caprichos arquitectónicos de sus dueños.

En la vivienda rural destaca el fundus, que solía estar destinada a esclavos, agricultores y ganaderos, que a las dependencias comunes de las domus urbanas (siendo estas casas rurales bastante más humildes) se le añadía dependencias como corrales, una interior y otro exterior, establos, graneros, almacenes...

El mobiliario de una casa romana solía ser bastante austero, y destacaba su funcionalidad: armarios, roperos, cofres, espejos de plata...

En las habitaciones se encontraban los lecti que además del papel de la cama, servían para escribir o comer.

Los tapices y cortinas, cubrían ventanas y separaban dependencias, utilizándose la pintura como elemento decorativo en las paredes, siendo junto con los mosaicos los elementos decorativos más importantes en las viviendas romanas. Solían representar, animales, héroes, pasajes mitológicos, escenas de caza...

URBANISMO.

El modelo urbanístico de los romanos lo adoptaron de los etruscos, a ellos se debe el trazado rectangular y cuadrangular de las ciudades.

Cabe destacar que muchas ciudades romanas nacieron de campamentos militares que acabaron por hacerse fijo, por lo que el núcleo central de estas ciudades corresponde con la disposición de los distintos elementos de un gran campamento militar romano.

La ciudad se articulaba en torno a dos calles principales, que se orientaban de norte a sur (cardo maximus) y de este a oeste (decumanus maximus), estas calles terminaban en cuatro salidas o entradas a la ciudad en las que se emplazaba una vigilancia especial, a la manera de un campamento militar como ya se ha dicho antes. En el lugar donde convergían estas dos arterias principales se situaba el forum auténtico punto neurálgico de la ciudad y donde se desarrollaba gran parte de la vida social de la urbe.

Paralelas a estas dos calles principales, se trazaban otras vías que se iban cruzando simétricamente formando una serie de manzanas donde se agolpaban las ínsulas. Este tipo de trazado fue creado por un arquitecto griego llamado Hipódamo.

Los romanos intentaban construir sus ciudades en los mejores lugares posibles, que debían poseer una posición estratégica y unas condiciones de salubridad óptimas, sobre esto el arquitecto romano Vitrubio escribe en Los diez libros de arquitectura los principios básicos a la hora de elegir el enclave de una ciudad y su posterior construcción.

Pero esta forma ordena de planificación se vio desbordada con el espectacular aumento de habitantes en las ciudades, las calles rectilíneas, perfectamente alineadas y con unos servicios de alcantarillado y alumbrado de gran eficacia, con un adoquinado perfecto y unas aceras de losas perfectas y limpias se vieron rodeados por arrabales llenos de callejuelas tan estrechas que cuando un habitante abría la puerta de su casa debía avisar para no golpear a ningún transeúnte, callejuelas serpenteantes y oscuras que en muchas ocasiones acababan en callejones sin salida ideales para los ladrones, cambiando las limpias aceras por un suelo embarrado donde no existía el alcantarillado.

Para abastecerse de agua, los romanos fueron más allá de los tradicionales pozos y cisternas, aportando una gran innovación; traer agua desde fuera de la ciudad mediante acueductos.

Acueducto romano de Mérida

Los acueductos conducían el agua desde un manantial o río a la ciudad, con una inclinación progresiva desde el punto de partida (generalmente del 0,004%) que evitaba que al agua corriese con demasiado impulso y a la vez que se quedase estancada. Para esto los ingenieros utilizaron arcos, muros de sostén y galerías socavadas en la roca, recubriendo las paredes de argamasa para hacerlas impermeables, estando las galerías cubiertas por losas planas para que el acueducto no sin riesgo pudiese funcionar también de puente.

A lo largo del recorrido se disponen dispositivos cuya finalidad es remansar la corriente y purificar el agua, liberándola especialmente de arena.

Cuando el agua llegaba a la ciudad era recogida en un depósito, se la depuraba por última vez y desde allí se repartía por toda la ciudad.

LAS CIENCIAS.

Ritos funerarios.

Cuando una persona romana moría, sus seres queridos preparaban el funeral con gran cuidado, para asegurar a el alma del difunto un viaje seguro del mundo de los vivos al mundo de los muertos.

A la ceremonia asistía la familia y los más allegados, presentándose algunos con máscaras que tenían la forma de los antepasados del difunto, asegurando con ello la presencia de los manes (antepasados del difunto) asistían al entierro y le acompañarían en su viaje.

En Roma eran frecuentes tanto el incineramiento como la inhumación.

Si el cuerpo era incinerado, las cenizas se guardaban en urnas que solían ser de mármol que se colocaban en columbarios pequeños nichos en forma de paloma, ave que simbolizaba en la cultura romana la paz, descansando así las cenizas en un nido de paz.

Muchas familias acomodadas disponían de un panteón privado donde se enterraban a sus antepasados y donde se almacenaban las urnas de cenizas.

Si el cuerpo era enterrado se le transportaba en procesión a un cementerio que solían emplazarse a las afueras de la ciudades junto a los principales caminos, soliéndose cantar, orar o llorar durante la marcha, recurriendo en ocasiones a la contratación de plañideras.

Una vez pasado el entierro o incineración, los difuntos eran homenajeados cada año en el mes de Febrero, mes dedicado por los romanos a las fiestas funerarias, tiempo en el que los romanos visitaban a sus muertos, obsequiándoles con guirnaldas de flores y alimentos, contentando de este modo a los manes, de manera que evitaban que se enfureciesen y provocasen estragos en la salud y en la economía de los familiares.

Medicina y enfermedades corrientes en Roma.

En cuanto a medicina, los romanos eran consumados cirujanos, gracias a la experiencia acumulada de los médicos militares en las constantes guerras, lo que les permitió avanzar en esta rama de la medicina.

Poseían métodos quirúrgicos sorprendentemente avanzados para el tratamiento de heridas, hecho que queda reflejado en la amplia variedad de instrumentos quirúrgicos, tales como fórceps para extraer flechas, horcas

para separar el tejido muscular, agujas y tablillas para huesos rotos.

Gracias a la cuidada elección de sus asentamientos tanto de ciudades como en emplazamientos militares, entre los romanos era más difícil la propagación de enfermedades infecciosas, sobre todo las relacionadas con el agua que tantos problemas causaban en la época, gracias a la cuidada recogida y depuración de las aguas en las ciudades romanas además de su cuidado alcantarillado lo oque evitaba infecciones masivas, pero pese a esto eran relativamente frecuentes las diarreas provocadas por agua no potable.

Otro elemento esencial para entender la casi inexistencia de epidemias entre los romanos es el gran cuidado que tenían por la higiene personal, donde juegan un papel fundamental las termas y baños públicos, que permitían a todos los ciudadanos desde el más rico al más humilde, e incluso también a los esclavos, prestarle la necesaria atención a su higiene personal, lo cual contribuía a que parásitos como piojos y demás que podían ser portadores de diversas enfermedades no fuesen tan abundantes como en muchas de las civilizaciones con las que convivían los romanos.

Pero pese a todo, enfermedades como la tuberculosis y la sífilis eran frecuentes sobre todo en los barrios bajos de las grandes ciudades, donde las enfermedades de transmisión sexual eran un gran problema.

También eran frecuentes enfermedades que tuviesen que ver con la alimentación, como por ejemplo el bocio en las zonas interiores del imperio debido ante la dificultad de consumir alimentos con yodo en esas zonas.

Los romanos fueron además pioneros en la creación de grandes hospitales, otra práctica militar llevada al mundo civil. Con esto conseguían dar una mejor atención a los pacientes a la vez que aislarlos, práctica muy utilizada con los tuberculosos, lo que mitigó la propagación de enfermedades con gran peligro de infección.

EJERCITO.

El ejército es el instrumento del que Roma se valió para conquistar primero y mantener después su inmenso imperio.

No siempre estuvo al mismo nivel ni dominó en todo momento la técnica guerrera, prueba de ello es las diferentes derrotas que sufrió a lo largo de su historia. Sin embargo, tuvo la gran virtud de no considerar nunca la derrota en una batalla como la derrota total de la guerra y, además, supo aprovechar la experiencia para mejorar las técnicas y conseguir ser el poderoso ejército que mantendría unido durante varios siglos el Imperio.

Pero hubo un antes y un después: su profesionalización con la llegada del cónsul Mario en el año 107 a.C.

A partir de este momento el reclutamiento se hará entre los voluntarios, sin obligar a los agricultores y a la plebe como se hacia anteriormente, lo cual cambió el espíritu de la tropa, que encontró en el ejercito además de su modo de ganarse la vida una manera de ascender en la escala social romana si demostraba valentía y audacia en el campo de batalla, ya que eran usuales las historias de plebeyos que por sus actos en el ejercito romano conseguían puestos de importancia, dinero y tierras especialmente en las nuevas colonias.

La Legión.

Era la base del ejercito romano, estando comandada por un pretor, constando con la llegada de Mario de 6000 soldados, repartidos de esta manera:

CENTURIA

100 soldados

 

MANIPULO

200 soldados

2 centurias

COHORTE

600 soldados

3 manípulos

LEGIÓN

6000 soldados

10 cohortes

La formación más empleada por el ejercito romano era la cohorte al ser la unidad más versátil, rápida al no ser excesivamente amplia y con una potencia considerable al constar de nada menos que de 600 bien preparados soldados romanos, componiéndose la legión de seis cohortes.

La legión se apoyaba por tropas auxiliares compuestas por mercenarios generalmente bárbaros venidos de diversos lugares, agrupándose por tribus y procedencia, estando capitaneados por los jefes de estos bárbaros. Algunas de estas tropas eran los honderos baleares, famosos en el mundo clásico por su pericia con esta arma, y los arqueros cretenses.

Pese a la fiereza de estas tropas, su anarquía y su cada vez creciente presencia en el ejercito romano al no querer los ciudadanos del imperio engrosar las filas de su ejercito, fueron un problema al ser a la vez una amenaza para aquellos que los contrataban, teniéndose constancia de traiciones, ya que como mercenarios que eran se vendían al mejor postor.

Además de por su ejército se tierra, los romanos eran conocidos por sus armas de guerra, muchas de ellas ideadas por ellos, siendo otras mejoras de armas que con anterioridad habían sufrido ellos.

Entre estas armas se encontraban la catapulta móvil que lanzaba grandes rocas o bolsas de pequeñas piedras (como una metralleta) a una distancia hasta de 800 metros, la ballesta gigante que podía proyectar a 700 metros dardos de casi 4 metros; el arco con flechas ardiendo que provocaban incendios en las poblaciones enemigas, y torteas móviles que eran claves en el asalto y tomas de fortalezas enemigas.

En la batalla naval, nunca destacaron los romanos, especialmente porque sus pesados navíos no podían hacer frente a la rapidez de las naves enemigas, pero como en todo, los romanos supieron adaptarse poco a poco, con la inclusión de enormes espolones en sus barcos, y como siempre con su gran experiencia en la guerra supieron evolucionar en el combate naval consiguiendo algunas victorias de importancia. Pero pese a todo, el combate naval siempre ocupó un lugar secundario.

Cada gran victoria se celebraba con un triunfo, ceremonia en la que Roma se engalanaba para recibir al general victorioso que paseaba en procesión por Roma en una gran caravana en la que desfilaban tanto sus tropas como varios esclavos capturados entre los vencidos, especialmente sus jefes.

En esta procesión se mostraban los tesoros obtenidos, que causaban admiración entre la población que en muchas ocasiones no habían visto nada parecido a los objetos traidos de las tierras conquistadas.

Este desfile partía del Campo de Marte y acababa en el Capitolio.

En ocasiones, el triunfo se convertía en la antesala de la proclamación de un nuevo emperador.

EDIFICIOS PÚBLICOS.

Termas.

Una de las mayores señas de identidad de la cultura romana eran las termas, en ellas tenía cabida todo el mundo desde los más adinerados a los más humildes e incluso abiertas en ocasiones a los esclavos.

Con ellas la higiene y el ejercicio físico llegaron a la sociedad romana. Aunque también servían como lugar de reunión social y de descanso.

Cuando eran públicas el edificio de la terma o el conjunto de edificios que la componían se dividía en dos partes, una para el uso masculino y el otra para el femenenino.

Los materiales de construcción y de decoración usados en ellas eran de gran lujo y calidad, abundando los mosaicos, mármoles, frescos...

Las termas constaban de diversas estancias que constituían una especie de

circuito con un trayecto más o menos predeterminado que solía empezarse por baños calientes para pasar directamente a uno frío o haciendo primero parada en una sala de aguas templadas, pudiéndose repetir varias veces el circuito.

Se empezaba por el apodyterium una especie de vestuario donde se desnudaban los usuarios que dejaban sus pertenencias a cargo de su esclavo personal (que también les podía acompañar durante el recorrido) o las dejaban al cuidado del esclavo que trabajaba para las termas en la vigilancia del vestuario. De aquí se pasaba al caldario sala repleta de bañeras de agua caliente donde a causa de el enorme calor que había en ella se llenaba de vapor que hacia muchas veces imposible ver.

Cerca de allí se situaban las saunas donde se podía tomar un baño de vapor, regulando el usuario el calor mediante un disco colocado en el techo que podía abrir o cerrar con una manivela de metal según quisiese aumentar o disminuir la temperatura reinante. Aquí finalizaba el circuito de calor, pudiendo pasar a continuación a una sala intermedia templada o a los baños

fríos directamente.

Tepidarium sala con bañeras y piscinas templadas donde los usuarios solían entablar conversación disfrutando del reposo, decidiendo a continuación si volvían al caldario o por el contrario pasaban al circuito frío, el frigidarium. Esto era el punto y final del circuito, una pequeña sala parecida al tepidarium pero estando esta vez el agua de las bañeras y piscinas a bajas temperaturas.

El sistema de calefacción de las termas se realizaba mediante un horno que consumía grandes cantidades de carbón que calentaba aire que era distribuido por el complejo mediante un complejo sistema de nombre hipocausto que repartía el aire caliente por unas tuberías de arcilla por el suelo y paredes de la terma.

La entrada a las termas se realizaba mediante pago que solían abarcar un periodo de un mes, pago del que los niños estaban exentos, teniendo un horario que abarcaba desde primera hora de la mañana hasta caer el Sol.

Teatro.

Aunque en un principio eran armazones de madera provisionales con la expansión cultural del Imperio Romano, estimulada por el contacto con otras civilizaciones, y de nuevo especialmente con la griega, comenzaron a construir impresionantes teatros de roca de planta semicircular a la manera griega, normalmente en lugares inclinados para poder hacer más fácilmente el graderío

El público se sentaba en la cávea parte semicircular en pendiente donde se repartían divididos en pisos según la clase social, soliéndose reservar las primeras filas para los gobernadores locales y la elite social. Cada uno podía acceder a su localidad mediante pasillos radiales.

En el espacio que había entre las primeras localidades y el escenario se situaba la orchestra espacio semicircular al nivel del suelo donde se solían celebrar danzas, y donde en las obras que requerían música solía situarse la

orquesta que también amenizaba los prolegómenos y los intermedios.

La escena albergaba el pulpitum algo elevado que era donde actuaban los actores. Tras esta se encontraba el frente de escena, muro alto decorado con columnas, esculturas y ventanas, que formaba parte del decorado de las obras.

Algunos teatros constaban de una carpa que se podía recoger o desplegar para cubrir el teatro los días de excesivo sol o cuando llovía.

La mayor variación de los romanos en este apartado cultural fue aparte de vestir a los actores con la toga, el traje nacional romano en las fabula togata y la fabula palliata (obra representada con palio). Siendo los géneros más cultivados la comedia y la tragedia.

Comedia: constituye un teatro de arquetipos, se repiten los personajes que suelen ser un viejo ávaro, un joven descerebrado, un vago... personajes que van de enredo en enredo, siempre o casi siempre con final feliz.

Los personajes y lugares tienen trasfondo heleno, empleando en ocasiones la mitología, y siempre los juegos de palabras.

Tragedia: aunque fue muy cultivada, apenas se conservan restos de ella, salvo unos cuantos fragmentos, siendo sus primeros vestigios del s. III a.C.

En este tipo de obras la mitología era pieza fundamental, se sabe que gran parte de los temas tratados ya lo habían hecho antes los griegos, pero al no tener apenas fuentes no se puede precisar el grado de innovación en este género por parte de los romanos.

Se creó un nuevo género dentro de las tragedias (subgénero) tragedia pretexta, siendo en estas obras protagonistas reyes, militares...

Anfiteatros.

Eran estos una construcción genuinamente romana, de planta elíptica, que permitía una excepcional visión a todos los espectadores, además de ser de gran polivalencia para poder albergar la multitud de espectáculos diferentes que se realizaban en ella, con grada interior, como dos teatros juntos, de ahí su nombre.

Compartí algunas partes con el teatro, siendo estas las más características:

  • Cavea: era el graderío, al que se accedía por corredores circulares, estando bordeados estos por muros. Cada sección se dividía en vomitorias debiendo su curioso nombre porque vomitaban a los cientos e incluso millares de espectadores.

  • Arena: parte central de la construcción donde se desarrollaban los espectáculos.

Pero la parte más interesante se encontraba bajo esta última, llena de trampillas y salas subterráneas donde se escondían fieras que se soltaban

de improviso, almacén de decorados, el lugar donde los gladiadores esperaban su turno para luchar a muerte...

Sin duda el espectáculo más apreciado de los que se brindaban en este recinto eran las archí conocidas luchas de gladiadores, que además de esclavos forzados a ellos, eran usuales que se mandase a estas luchas a unidades del ejército romano procedentes de los más alejados lugares, que encantaban al público al no haber contemplado antes sus armas, sus ropajes y estilo de lucha.

Esta era la forma más fácil y barata de entretener al público (``solo´´ la vida de unos cuantos esclavos) siendo la más espectacular, maravillosa y extraordinariamente cara las representaciones de luchas navales, para lo que se llenaba de agua toda la planta del anfiteatro varios metros mediante multitud de bombas de agua instaladas previamente en la parte subterránea de la arena, navegando en ella auténticos barcos, con abordajes, carreras y demás.

Pero por la dificultad que esto entrañaba tanto en aspectos técnicos como sobre todo económicos solo se podían permitir este lujo los anfiteatros de las grandes ciudades y solo en las ocasiones más especiales.

Circo.

Recinto romano destinado a las competiciones de carreras de caballos, siendo su planta ovalada.

La cavea estaba seccionada en dos partes por la espina o zócalo, que lo dividía longitudinalmente estando en cada uno de los extremos la meta.

El terreno se cubría por una capa de arena, cuya finalidad era tanto hacer más vistosa la carrera al levantar los caballos y carros grandes cantidades

de esta como amortiguar las frecuentes caídas.

Rodeando a la pista, un poco elevado se encontraba el graderío dividido como era habitual en todos los recintos romanos por clases y sexo.

Sobre la espina se colocaban estatuas de madera que representaban divinidades, retirándose una por vuelta completada para que los espectadores pudieran seguir mejor el vertiginoso ritmo de los carros, que tenían que completar normalmente siete vueltas al recinto.

Cerca de una de las metas se encontraban unos cobertizos que servían de caballerizas donde caballos y jinetes aguardaban su turno.

El más resplandeciente de todos los circos se encontraba en Roma; el Circus Maximus.

Además de carreras se realizaban espectaculares pruebas de habilidades donde los jinetes además eran expertos malabaristas y saltimbanquis que a la vez de galopar a grandes velocidades saltaban de un carro a otro durante la carrera, lanzaban cuchillos a dianas móviles, guiaban varios caballos... además de variar constantemente su forma de galopar, tumbado, poniéndose en pie sobre el caballo...

Las distintas carreras se definían por el número de caballos que tiraban del carro, dos caballos, tres, cuatro (quadriga) y en ocasiones hasta diez.

Las reglas eran sencillas, había que llegar el primero, y durante las siete vueltas valía todo o casi todo: látigos, embestidas, cuchillas en las ruedas...

EDIFICIOS PÚBLICOS.

El foro.

Foto antigua de las ruinas del foro de Roma

Casi siempre de forma rectangular y situado en el centro de la ciudad como lugar de mayor importancia en ella, siendo el punto de encuentro de todos los ciudadanos de la ciudad.

Constaba de un pórtico que se extendía a lo largo de toda la construcción formando una plaza central descubierta, donde se reunía la población y se situaba el mercado, donde estaba además los edificios más importantes de la urbe, templos, la basílica, la curia...

El tamaño, belleza y elementos del foro dependía del tamaño y riqueza de la ciudad que lo albergaba, pudiendo también variar de planta y del número de importantes edificios que albergaba en él, pudiendo incluso haber más de un foro en una misma ciudad.

Algunos de los edificios que albergaba el foro son:

  • Templo: pequeña construcción de planta rectangular construido sobre un podio, al que se accedía por una escalera situada frente a el, escalera que conduce a un pórtico con un número de columnas variable en función de su tamaño, que da paso a la cella (nave que formaba el foro) donde residía la divinidad en cuestión, representada por una estatua. A la cella no podían entrar los fieles que hacían sus sacrificios y ofrendad en el exterior, normalmente en el pórtico.

  • Basílica: de nave rectangular, el altar se encuentra en el ábside, y en torno a este los oficiantes, mientras que los fieles se sitúan en el resto de la nave. La cubierta de esta suele ser de madera decorada, mientras que la fachada es de mármol, donde suele haber preciosas vidrieras.

Religión.

Vestales.

Sacerdotisas consagradas a la diosa Vesta, famosas por el código de conducta que debían llevar una vez que comenzaban a servir a Vesta.

Debían de ser vírgenes y de gran hermosura, seleccionadas en torno a los diez años, siendo separada de su familia y conducida al templo, donde a modo de iniciación en su nueva vida, se las cortaba el pelo y se las colgaba de un árbol, para hacerlas ver, que ya no dependía de su familia.

Su servicio duraba treinta años exactos, tras los cuales podían casarse si lo deseaban, siendo entonces una pieza codiciada por los hijos de familias nobles, aunque los que solía ocurrir era que siguiesen en celibato en el templo.

Por los oscuros pasillos del templo iban tocadas con un velo y portando una lámpara para mantener siempre encendido el fuego sagrado, que era símbolo de la fe y el amor casto, además de emblema de la gente universal. Si este llegaba a extinguirse, se reunía el Senada, buscándose la causa de que se hubiese apagado, se remediaba, se purificaba el templo y volvía a encender el fuego, empleando para ella la luz solar.

Como castigo, la vestal que en ese momento estuviese de guardia era azotada.

Entre los muchos privilegios y honores que disfrutaban las vestales, había uno que destacaba por encima de los demás, y era que pese al hecho de ser mujer, disponían de todos sus bienes y podían tomar todo tipo de decisiones por sí mismas, sin depender de un varón.

Además, podían absolver a un condenado a muerte (fuese cual fuese su crimen) cuando una vestal se cruzaba por l acalle con este, cuando el iba en dirección del cadalso, siempre y cuando se demostrase que este encuentro había sido completamente fortuito.

Pero además de estos privilegios, tenían una importante obligación que cumplir, que era mantener la virginidad, falta incluso más grave que permitir que el fuego sagrado se apagase. Esto era inicialmente castigado con la lapidación, pena que fue sustituida por el decapitamiento o el entierro en vida. Pese a esto solo se conocen unos veinte casos en el que este incumplimiento fue detectado, comprobado y castigado con una de estas penas, siendo además frecuentes en las habladurías las relaciones entre vestales y todo tipo de hombres, especialmente grandes militares y políticos.

La máxima autoridad entre las vestales era la llamada Gran Vestal, auténtica consejera y guía espiritual de los poderes políticos y militares

Manes.

En el culto doméstico, se practicaba la veneración a los muertos, al considerárseles peligrosos, honrándoles bajo el nombre de manes. Había dos tipos principales de estos manes, considerados malvados, los lemures y las larvaes, a los que el pater familias se encargaba de expulsar del hogar mediante unos ritos.

Para apartarlos del hogar el cabeza de familia realizaba un ritual a medianoche (hora en la que salían los espíritus malignos) los días 9,11 y 13 de Mayo.

En esa hora se levantaba, lavándose las manos en gesto de purificación, se metía nueve habas negras en la boca (las habas era un alimento venerado por todos los romanos, atribuyéndoles varias propiedades místicas) y descalzo, se paseaba por toda la casa, escupiendo las habas una a una, ofreciéndolas como alimento a los lemures, mientras pronunciaba unas palabras rituales.

Tras finalizar esto, volvía a lavarse las manos sin mirar atrás en e ningún momento, pronunciando nuevas oraciones. Tras este ritual, los lemures habían vuelto al mundo de los muertos, habiendo abandonado ya la casa.

Las larvaes por su parte eran los espíritus atormentados de asesinos y personas que habían sufrido una muerte especialmente violenta o trágica. La creencia pensaba que estos espíritus en ocasiones causaban trastornos mentales o incluso la locura, acudiéndose en defensa a templos, peregrinando o recurriendo a brujos que preparaban pócimas para los enfermos, purgándoles de las larvaes.

En ocasiones, para expulsar a estos espíritus, se recurrían a exorcismos dentro del ámbito familiar o con intervención externa.

Como curiosidad, cabe destacar que hoy en día, en algunos lugares, casi exclusivamente en la península itálica (lugares principalmente aislados, aunque poco a poco, se está extendiendo esta práctica milenaria con la recuperación de tradiciones romanas y con el auge de este tipo de fenómenos) se sigue practicando este rito, vendiéndose en mercados populares días antes del 9 de Mayo paquetes con 27 habas negras para poder celebrar este rito los tres días indicados.

Pervivencia de la mitología en la astronomía.

El nombre de la ninfa que da nombre a la Osa mayor es Calista, que se encontró casualmente con Júpiter en una de los descendimientos de este último a la tierra, el cual la viola, naciendo de esta relación Arcas.

Juno, celosa de esta relación, se venga del adulterio convirtiendo a Calista en osa.

Una vez convertida en osa, Calista, vaga por valles y montañas, luchando contra lobos y criaturas oscuras durante años.

Ajeno al destino de su madre, Arcas llegó a la edad de quince años cuando estaba colocando redes y trampas de caza en el monte Erimanto. Encontrándose con Calista en su figura de osa, que perseguía sus mismas piezas, asustado y atemorizado al no reconocerla (Calista si lo reconoció, aunque no al primer momento), se dispuso a matarla con su lanza, habiéndola traspasado, de no ser porque Júpiter, apiadado y temiendo el parricidio que se avecinaba, convirtió a los dos en constelaciones celestes. Osa Mayor Calista y Osa Menor su hijo Arcas.

Sobre esta trágica historia escribieron muchos autores clásicos, entre los que destaca Ovidio por un relato aparecido en su Metamorfosis.

LAS CIENCIAS.

En el apartado científico, la cultura romana también será heredera de Grecia, limitándose la mayoría de estudiosos latinos a la recopilación y traducción de material heleno.

Pero algunos autores se apartan de esta manera de trabajar, siendo uno de los pioneros Lucrecio, que intenta establecer una teoría científica de naturaleza y sociedad.

Más tarde, durante los primeros años del Imperio, la ciencia contínua en su camino empírico descriptivo de tiempos anteriores, surgiendo un especial interés por asuntos técnicos.

  • Vitrubio: este arquitecto con su obra ``Sobre la arquitectura´´ tendrá gran influencia en la antigüedad clásica, recuperada muchos siglos después por los renacentistas.

  • Agripa: crea una carta geográfica donde se recogía con buen nivel de detalles y exactitud todo el mundo conocido en la época.

  • Plinio el Viejo: continuó con el carácter recopilatorio de la ciencia romana, recogiendo los mejores conocimientos relacionados con las ciencias de la naturaleza (medicina, antropología, astronomía...).

  • Séneca: este autor nacido en Hispania, escritor fecundo tanto de prosa, poesía y ensayo como de aspectos científicos escribió las ``Cuestiones Naturales´´ recogidas en siete libros, que son fuente de conocimiento de las divinidades.

Entre los matemáticos y astrónomos se encuentra:

  • Ptolomeo: compila las enseñanzas de la escuela de Alejandría, volviendo al sistema egocéntrico de Aristóteles, dejándose influir por las supersticiones al considerar que los cuerpos celestes influyen crucialmente en el destino de los humanos.

Medicina:

  • Claudio Galeno: de este autor se conservan unos cien trabajos que fueron traducidos en la Edad Media por judíos y árabes. Durante largo tiempo su obra ``Arte Médica´´ se consideró como el mejor manual de medicina, continuando las enseñanzas del griego Hipócrates y de la gran medicina helena.

Además de esto, los romanos perfeccionaron las medidas de peso (balanza romana) y las medidas de distancia, modernizando las usadas por los griegos, al estar estas algo anticuadas, empequeñeciéndose e inutilizándose a medida que nuevas tierras y mares eran descubiertos en el continuo avance del Imperio Romano.

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