Robles, Blume y Cia; Fernando Santiván

Literatura chilena contemporánea del siglo XX. Escritores chilenos. Novela (narrativa) realista. Argumento. Personajes. Diferencias sociales. Lucha de clases

  • Enviado por: Nicolás Rosas
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 13 páginas
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Introducción

A lo largo de la historia de los grandes Novelistas, Cuentistas, Ensayistas, etc. se han asomado grandes personajes haciendo saber, por medio de sus textos y escritos, su parecer, su parecer; su impresión; su interés en lo que algunos temas en específicos se refiere: Pedro Prado “Idealiza a los seres materiales, en su afán de huir de lo trivial y de lo prosaico”. Eduardo Barrios: “Sus novelas son propias del realismo objetivo... en otras incursiona en el terreno de la vida interior de sus protagonistas”. Marta Brunet: Por una parte algunas novelas y en algunos relatos nos habla de un “realismo estilizado, en el cual se destaca una descripción muy matizada y fina de los rasgos sicológicos de los personajes”. Alberto Romero nos muestra en sus libros y personajes una fuerte crítica social denunciando un gran abandono y a la vez una considerable discriminación hacia las clases sociales, a las que representa tan genialmente. Recalca, también, que no hay una preocupación, por parte de las otras clases sociales, de las más desposeídas.

El autor del cual yo hablaré también hace una fuerte crítica en cuanto a lo social se refiere. Este autor en gran parte de sus textos deja claro su parecer en lo que a lo social respecta: Fernando Santiván.

Veremos en este trabajo como en el libro “El Crisol” y en “Robles, Blume y Cía.” Pero más por “Robles, Blume y Cía.” Que es la continuación de “El Crisol” como Santiván hace notar dos cosas: Primero su fuerte y ácida crítica a la aristocracia y como es su parecer el suceso social de la época.

Fernando Santiván: su vida (pequeña biografía)

El novelista y cuentista Fernando Santibáñez Puga cuyo seudónimo es Fernando Santiván nació el 1 de julio de 1886 en Arauco. Sus padres fueron don Fernando Santibáñez de la Hoz, y doña Clarisa Puga Méndez, chillaneja, vinculada con antiguas familias de la región. En 1894, a los ocho años, el escritor pierde a su madre y la familia se trasladó a Valparaíso, su padre había contraído segundas nupcias en 1898. En la ciudad ingresó en el Colegio de los Padres Franceses, en 1895 fue matriculado en el Colegio Inglés de Viña del Mar, y en 1896 estudió en el Liceo de Hombres, de Valparaíso. Un año después fue matriculado en el Instituto Nacional, permaneciendo internado hasta el año 1900. En 1903 ingresa al liceo de hombres de Chillán. Sus estudios de pedagogía en la Universidad de Chile en 1905, se ven detenidos por que Santiván comienza a frecuentar al escritor y también futuro cuñado Augusto D'Halmar. Por razones del corazón y por conflictos económicos no pudo continuar sus estudios, dedicándose al periodismo. Es también, posteriormente, que aparece su primer libro en 1909. Ganando muchos premios (incluido el Premio Nacional de Literatura en 1952); es nombrado, ese mismo año, miembro de la Academia de la Lengua; funda una especie de “colonia” llamada Tolstoiana, junto con otros personajes (D'Halmar y el pintor Julio Ortiz de Zárate) la cual tenía como función escapar de este mundo que tanto agobiaba. Lástima que no se continuó esta idea.

El relato de está “colonia” está notablemente escrito en “Memorias de un Tolstoiano” que es publicada en 1955; es nombrado hijo ilustre de Valdivia en donde terminarán sus días. El 12 de julio de 1973, víctima de un infarto cardiaco deja de existir en Valdivia el distinguido y condecorado escritor.

Pese a la gran cantidad de premios y reconocimientos, Santiván era una persona sencilla y humilde, y para que decir lo afectuoso que era también. Esta también es reflejado en sus textos y también lo plasma en sus personajes, a los cuales les da una gran cuota de humanidad, sin ir más allá. Nos pone en sus libros textos sencillos de leer y también amenos y muy sensibles. Escribió artículos y crónicas en los diarios: El Diario Ilustrado, El Diario Popular y La unión, todos de Santiago. Sus crónicas fueron verdaderas denuncias de las miserables condiciones en que vivía la gente pobre en la capital. Según lo menciona Samuel A. Lillo: “De serena apariencia, Santiván era, sin embargo, muy sensible y reaccionaba con viveza y a veces con violencia, contra las injusticias y las pequeñeces que le salían al paso”.

En fin... Daremos comienzo al trabajo revisando la trascendencia social de “Robles, Blume y Cía.”.

“Robles, Blume y Cía.” (Otro pequeño resumen).

Esta novela presenta a Bernabé Robles triunfante, ha conseguido el amor de Adriana Blume con ayuda del padre de esta construye una fábrica en la quinta Los Guindos. La intervención de un sacerdote que le confiesa un secreto de Adriana provoca el derrumbe de los sueños del protagonista. La novela ofrece una trama densa y una variedad de temas interesantes. En primer término tenemos los contratiempos de los amores de Bernabé Robles y Adriana Blume causados por la moralidad y el convencionalismos de la época, y las consecuencias inmediatas sobre la sicología de los enamorados. Tenemos también la eterna lucha de clases sociales, cosa a la que me referiré con mayor atención más adelante.

Esta continuación de “El Crisol” nos da termino a una historia de amor con cierta similitud a la de Martín Rivas de Alberto Blest Gana, en el cual un joven provinciano se pone bajo las ordenes de un señor con mucho dinero (don Dámaso = don Augusto), la madre que siempre está en contra de todo (doña Engracia = doña Juana maría), entre otras varias similitudes. La historia con un final feliz entre Bernabé Robles y Adriana Blume tuvo que pasar por varias etapas de confusión, negaciones de cosas pruebas varías: “¿Era, quizás, porque con aquel sencillo almuerzo se despedían de la vida de colegiales y comenzaba para ellos la verdadera vida, la compleja, la traidora?”

Al fin y después de muchas discusiones y planificaciones varias, Bernabé logra “doblarle la mano al destino” y casarse con Adriana, dejando la empresa que tenía en asociación con don Augusto a su gerente Carlos Manzo. Parte en un viaje París de luna de miel. Y después tenía planeado dedicarse a administrar unos fundos que tenían en el sur, específicamente en La Frontera.

En 1902 ingresó a la Escuela de Artes y Oficios de la que fue expulsado por sus ideas políticas de avanzada. En efecto, en la biblioteca de este establecimiento continuó leyendo a Gorki, se interesó por el anarquista Kropotkin y encontró en Tolstoy al maestro y guía de sus ideales humanistas, filosóficos y estéticos: esto significó una gran influencia en este libro, en especial en “el Crisol”. Pero por sus ideas también aportaron en sus otras lecturas. Este pequeño “resumen” se olvida de muchas otras cosas importantes del libro. Sin embargo, la base que mueve la obra es esta: la evolución de la relación entre Bernabé y Adriana.

Ahora comenzaremos analizando lo que nos reúne hoy: el tema de los social en la novela “Robles, Blume y Cía.”

Un poco de Historia.

Cuando fue estrenada la obra de Santiván “Robles, Blume y Cía.” (1923) varios sucesos sociales venía afrontando Chile: Uno de los fenómenos más significativos de comienzos de siglo, fue la migración del campo a la ciudad. La gente salía en busca de mejores salarios, debido a la crisis económica. Al llegar a Santiago, el proletariado de extracción campesina, encontraba una ciudad que no poseía las condiciones de infraestructura mínimas para recibirlo. Numerosas familias debieron concentrarse en los conventillos, viviendo hacinados, sin alcantarillado, agua potable ni luz eléctrica. En medio de estas condiciones de vida aparecieron y se propagaron rápidamente enfermedades y pestes. Además, el trabajo estaba rodeado de riesgos, y no había protección para el que se accidentaba o enfermaba.

Eso sumado a la Cuestión Social. La Cuestión Social se llamó a los trastornos sociales que afectaron al proletariado, provocando estallidos de violencia. Los gobernantes no comprendían la gravedad de la situación. Las huelgas fueron utilizadas por los trabajadores para demostrar su descontento. Estos movimientos fueron considerados atentados a la tranquilidad del país, y duramente reprimidos por la autoridad.

Estos sucesos lo relata también y muy notablemente Alberto Romero en “La viuda del Conventillo”. Podemos decir, entonces que ese es el contexto histórico de Chile al momento de escribir la obra “El crisol”.

El ensayo en Sí

La experiencia que tenía Santiván de haber estudiado en la Escuela de Artes y Oficios y debido a su expulsión por sus ideas fueron expresadas en su primera obra “El crisol”. En donde los protagonistas hacen sentir su parecer frente a la represión que comienzan a sentir. El sentimiento que había era prohibir y tener controlados a los alumnos de la escuela. Incluso se corría el rumor de que habían traidores entre los mismo compañeros: “Se dio orden a los inspectores que extremaran la vigilancia de los alumnos, castigándolos severamente al menor conato de rebelión, al mismo tiempo que se impartieron órdenes al servicio de espías.”

La sociedad en la que se basa la novela “Robles......” es una en la cual los derechos de las personas no eran respetado, aun ahora tampoco se hace. Pero en aquella época las personas vivían de una manera muy denigrante. Además había otro factor: las clases sociales diferenciadas claramente.

La Madre de Adriana es un claro ejemplo de la “nobleza” de la época: persona que le daba algo parecido al asco en lo que a categorías más bajas que ella se refiere, un desprecio enorme a las clases más bajas que ella, la prevalecía de los apellidos:

“-¿Cómo un Incháustegui Urmeneta puede decir eso?... ¡Un partido apreciable!... ¿Según para quien, padre?... ¡El muchacho es un siútico..., un roto!...”.

Vemos en este clarísimo ejemplo del “repudio” que siente la gente de la aristocracia frente a las personas que no pertenecen a su circulo social.

Pero el pensamiento de Santiván en crítica frente a la aristocracia ya lo había hecho antes. “El Crisol” (1913). Con este libro vuelve a embestir contra la alta sociedad. Anteriormente, en una colección de 13 cuentos bajo el nombre de “Palpitaciones de la vida” (1909), ya había comenzado con este tema: la crítica a la clase social aristocrática.

Sin embargo Santiván, por medio de su personaje Bernabé deja bastante en claro en un discurso que realiza frente a los trabajadores de su empresa y frente de su apoderado y socio. En este discurso Bernabé da cuenta de los avances de la empresa, pero ya que estaba sumido en una pequeña depresión a causa de un secreto que le había sido revelado de Adriana, el discurso fue un poco fuerte para las personas que estaban presente.

“Entre mi luz guiadora y mi persona se interpusieron los prejuicios de una clase obcecada y absurda. Esa casta que domina en nuestro país (incluso hasta nuestros días), que algunos llaman oligarquía y otros aristocracia, y que no es más que un ídolo formado de fanatismo, orgullo y de testarudo desprecio por los de abajo, me aparto siempre de lo que fue durante años mi razón de existir en este mundo”.

Esta notable protesta por parte de Santiván provoca una suerte de identificación, pero ¡con nuestros días y en nuestra realidad!. Es muy notable como un discurso puede trascender tanto en el tiempo, y además como puede afectar el carácter de una masa de personas, ya que cuando terminó de recitar aquellas palabras, los trabajadores comenzaron a exaltarse protestando en contra de los burgueses. Las palabras de Bernabé afectaron a los trabajadores.

Sin embargo, aquí viene otra genialidad de Santiván: a parte de calmar los ánimos, no les impide que luchen, sino que les dice que lo hagan de una manera correcta: “Hay que perseguir y acosar al enemigo en su madriguera, pero... ¡no con armas materiales (fuerza) ni con violencias espasmódicas! De ese modo se matan los cuerpos y nosotros debemos destruir el mal espíritu, pulverizar en las llamas eso infinitamente impalpable que se llaman ideas inequívocas, fanatismos absurdos, prejuicios, injusticias sociales.” No deja de sorprender como Santiván calma los ánimos. Si bien la idea de incitar a los trabajadores a luchar contra la clase social alta está siempre presente, les pide que lo hagan con la Cabeza y no con las armas y con violencia innecesaria. Al parecer hace aquella crítica deduciendo que la clase alta utilizaba medios violentos y de represión para reducirlos. Además da la solución provisoria al problema: “Que mueran los burgueses, decís vosotros. Y yo os digo: ¡qué vivan, pero que se transformen!”

Su crítica no se detiene y aclara que está en contra de las masas a modo general y no de las personas individualmente: “Debo insistir en que no me refiero a personas. Fui detenido violentamente y separado de mi ruta ascendente por esa atmósfera hostil e infranqueable de los prejuicios y odios de castas”

Pero también da una cruda realidad de aquella época: la clase obrera no tiene el suficiente conocimiento y capacidad para movilizarse y organizarse de manera masiva. El mismo Bernabé lo deja en claro: “Desgraciadamente, las clases obreras no están preparadas aún para encabezar un movimiento de renovación social”.

La critica social también le toca a la mujer. La violencia intrafamiliar también es tocada en la novela. En la cual se presenta el caso de un trabajador que golpea a la señora: “Casi no hay día en que, por un motivo u otro, no me apalee como a un perro. Ya está cebado (refiriéndose a su marido). Antes lo hacía cuando se emborrachaba; ahora, aunque esté sano y bueno, busca pretexto de pelea. Se desquita de los malos artos de afuera golpeándome sin compasión...”. Aquella cruda descripción de una violencia intrafamiliar ¿no es una viva imagen de lo que ocurre en la actualidad no dista mucho? ¿Se ve la gran semejanza con la violencia intrafamiliar actual? Las razones son las mismas: está ebrio, le fue mal en el trabajo, él bebe que no para de llorar, etc. Da pena que la violencia también se transmita de generación en generación....

Por otro lado, y como dato curioso, Santiván también hace la definición del hombre chileno de la época, y también, vale la pena decirlo, la del actual: “El chileno no llora jamás. El chileno debe hablar poco y bronco, debe tener el puño firme y el corazón duro.

Sus emociones, si las tiene, deben quedar guardadas en un repliegue del alma, para que el mundo no las sospeche siquiera. El hombre exhibe con más frecuencia una idea baja, innoble, mezquina...”.

Esa descripción machista del chileno se trata de mantener hasta el día de hoy: frío, calculador, duro, que nada lo puede hacer llorar, y menos ponerse a llorar. Menos mal que podemos llorar y expresar lo que sentimos. Y que de a poco esa visión del chileno frío está cambiando a uno más humano. Además el contexto en que Santiván realiza esa descripción es porque Bernabé explicaba que Adriana, su enamorada y novia, había sido capaz de borrar aquella imagen machista del hombre, transformándolo en alguien que es capaz de expresar lo que siente y sin temor a ser mal visto: “Pero ante ti,... ¿cómo he de ocultar, o como fingir mis sentimientos?” .

Creo que Santiván le debemos mucho... nos enseñó la manera de enfrentarnos con cosas que nos atormentan, nos enseñó a defendernos de los que nos maltratan, nos pone los pies en la tierra en el sentido que el chileno no carece de sentimientos, etc.

La crítica social de él es muy genial y muy actual...

Conclusión

Santiván, persona muy humilde, muy humana, nos deja una gran enseñanza: respetar y luchar usando el cerebro (cultural e intelectualmente) contra aquellas cosas que nos oprimen y someten. Hay que hacerlo matando el espíritu y no el cuerpo, ya que a la larga uno mismo se hace daño, física y mentalmente.

Santiván tiene un gran sentido del deber al denunciar los malos tratos que reciben los que no pueden defenderse. Denuncia a las personas que se llevan todas las cosas, a las personas que no aceptan a los que pertenecen a un nivel más bajo. Contra aquellas cosas, personas y pensamiento lucha Santiván. Lo que vimos en estas letras es como por medio de la novela continuación “Robles, Blume y Cía.” Santiván expone su discurso social en protestando contra la aristocracia: lo hace de la manera más suave y no tan extremista, pero deja en claro cual es su pensamiento en relación a esa clase... ¿no sería notable que en vez de leer cosas más radicales y que incluso llegaran a atentar en contra de la misma integridad física, se lea a este autor y su pacífico discurso de las clases sociales?

Bibliografía

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  • Lillo A. Samuel: “Espejo del pasado”. ED. Nascimento. 1965. Santiago.

  • Santiván, Fernando: “Obras Completas: Tomo I”. Ed Zig-Zag. 1965. Santiago.

  • Santiván, Fernando: “Obras Completas: Tomo II”. ED. Zig-Zag. 1965. Santiago.

  • www.memoriachilena.cl

Correa Larraín Magdalena y Cruz-Coke Madrid Eduardo: “Grandes Escritores Chilenos”. ED. Andrés Bello. Santiago. 1989. Pág. 32.

Correa Larraín Magdalena y Cruz-Coke Madrid Eduardo: Op.Cit. Pág. 25.

Correa Larraín Magdalena y Cruz-Coke Madrid Eduardo: Op.Cit. Pág. 69.

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Santiván, Fernando: Op.Cit. Pág. 985

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Santiván, Fernando: Op.Cit. Pág. 920

Santiván, Fernando: Op.Cit. Pág. 920