Robinson Crusoe; Daniel Defoe

Literatura universal del siglo XVIII. Narrativa de aventuras. Náufrago. Soledad. Argumento

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ROBINSON CRUSOE

Robinson era un joven inglés que deseaba ver mundo. Su familia tenia bastante dinero y les disgustaba la idea de que Robinson pusiera en peligro su vida en el extranjero, ya que anteriormente un hermano suyo murió en la guerra.

Sin embargo, un día un amigo suyo le tentó a ir en su nave hacia Londres y él sin consultar a su familia se marchó.

En ese viaje un día de tormenta consiguió asustarse mucho y decidió que volvería a casa, pero a los pocos días de que el mar estuviera en calma se desató una terrible tormenta que les llevó a pique. Consiguieron salvar sus vidas con la ayuda de un bote, pero por vergüenza a volver a casa y admitir su error se embarcó en otra nave con destino Guinea donde consiguió aprender reglas de navegación.

A la vuelta, sobre las Islas Canarias, fueron alcanzados por unos piratas que le hicieron esclavo durante dos años.

Un día, salió a pescar con dos hombres a los que engañó para que embarcaran más cosas de las necesarias y cuando tuvo una oportunidad arrojo a uno al mar y al otro le hizo jurar que lo ayudaría con sus planes de recuperar su libertad.

Consiguieron acercarse a la costa y unos salvajes les ofrecieron comida y agua a cambio de un leopardo que Robinson mató de un tiro.

Vieron un barco y este les acogió ya que se trataba de europeos y navegaron hacia Brasil.

Allí él consiguió formar y mejorar su empresa tabaquera y unos años más tarde se inició en una travesía para poder traerse esclavos de África.

Cuando se introdujeron mar adentro las tormentas destrozaron parte del barco y este se encalló en el mar. La única posibilidad de supervivencia era irse en bote hacia tierra que habían divisado pero las olas volcaron el bote y casi acaban con la vida de Robinson quien finalmente consiguió llegar a tierra.

Al día siguiente exploró la isla y vio que no había personas ni animales salvajes.

Pudo ver que el barco aún seguía encallado en la arena pero esta vez el mar estaba en calma así que nadó hacia él. Construyó una balsa con la que salvó dos gatos, comida, armas, herramientas, ropa, colchones y otras cosas que le ayudarían en su supervivencia.

Se buscó un lugar apropiado donde instalarse y se construyó una fortaleza que le preservaría de animales salvajes o humanos.

Para no perder la noción del tiempo se fabricó en un gran poste un calendario.

Se construyó una cueva subterránea que le servía de bodega y domesticó y cuidó a una cabra que anteriormente había herido.

Un día, mientras estaba en su cueva, un violento terremoto sacudió la isla varias veces así que decidió que debía construir una choza en un sitio descubierto y no bajo el peñasco colgante de la montaña donde se encontraba actualmente.

Un día, la embarcación volvió a acercarse a la costa y Robinson arrancó todos los trozos que pudo para poder sacarles partido.

Fue a explorar la isla y encontró numerosos árboles que le proporcionaron alimento así que pensó en mudarse pero como aún mantenía la esperanza de ser encontrado o de que apareciese alguien no se movió de la costa.

Finalmente domesticó a un cabrito que logró capturar y enseñó a hablar a un loro.

A los dos años, se dio cuenta de que su forma de pensar había cambiado y ahora era religioso, leía la Biblia que había rescatado del navío varias veces al día y se sentía feliz en esa situación solitaria.

Con barro consiguió fabricar ollas y cacharros que calentó al fuego y se endurecieron, y con ello consiguió hacerse caldos.

Se empezó a dedicar también al cultivo de la cebada y el arroz.

Empeñó sus esfuerzos en la construcción de una canoa aún sabiendo que no era lo suficientemente fuerte como para transportarla hasta el agua.

Conservó las pieles de todos los animales que había matado y con ellas se confeccionaba sobreros, ropas y una sombrilla que le protegían de la lluvia y el sol.

Se construyó una pequeña piragua que por sus dimensiones no le permitía hacer un largo viaje pero si dar un rodeo alrededor de la isla. Esto le supuso un gran peligro ya que el mar abierto estaba lleno de corrientes y remolinos que le hicieron creer que no volvería a su isla y le alejarían, pero afortunadamente consiguió volver.

Reunió un montón de cabras mediante trampas y las domesticó y de estas consiguió extraer leche.

Un día, descubrió en la arena una huella humana que era más grande que la suya y eso le preocupó. Se encerró en su casa durante varios días temiendo ser encontrado por salvajes pero cuando se repuso y fue a inspeccionar la isla encontró un montón de huesos humanos y pensó que eran caníbales así que durante meses iba a lo alto de la colina a observar si volvían.

Más tarde, cambio de mentalidad y pensó que él no era nadie para juzgarlos y eso era sólo trabajo de dios, por lo tanto trato de ocultarse en sus salidas.

Cortando madera descubrió una cueva con difícil acceso que encontró perfecta para esconderse y decidió transportar ahí sus armas y la pólvora.

Un día, avistó fuego en la playa y con el catalejo observó que se trataba de un grupo de salvajes comiendo restos humanos. Pero pronto estos se marcharon en sus canoas.

Un día de tormenta, escuchó el disparo de un cañón de un navío, lo observó con el catalejo e hizo fuego para que pudieran verle pero estos sólo enviaban señales de socorro y Robinson descubrió que el barco estaba atrapado y parecía que no habían supervivientes.

Encontró un marinero que había traído la marea, así que decidió ir con la piragua hacia el barco. Allí encontró varios hombres muertos y un perro que junto con otras cosas de valor transporto a la isla.

Un día, observó a más salvajes, unos treinta hombres alrededor del fuego. Vio que había dos hombres dentro de una canoa que eran los que iban a servir de alimento a estos. Uno de ellos murió abatido y el otro comenzó a correr y dos hombres le persiguieron, Robinson aprovechó para ayudarle así que tiró a uno de los hombres y al otro le disparó y llamó la atención del fugitivo. Enterraron a los dos salvajes para que no fuesen descubiertos y el salvaje le juro lealtad a Robinson.

Viernes, que así es como Robinson le llamó al salvaje, indico que debían comerse a los salvajes que habían enterrado pero Robinson descartó totalmente esa idea,

Robinson comenzó a enseñarle a hablar, a comer carne que no fuera humana y el funcionamiento de las escopetas. Pronto Viernes consiguió ayudar a Robinson con las tareas domésticas y Robinson comenzó a evangelizarlo.

Un día, conversando con Viernes acerca de Europa y la vida de las personas en Inglaterra y de cómo había llegado hasta ahí Viernes le dijo que más hombres blancos habían naufragado en su nación y que no tenían problemas en su convivencia con los salvajes. Robinson tenia intención de acudir a aquella nación para encontrar a los hombres y poder salvarse así, que construyó con Viernes una piragua. A esta le añadió un mástil, velas y un timón y le enseño a Viernes a usarlos.

Pero un día llegaron tres canoas. Les observaron y vieron que estaban haciendo un festín e iban a comerse a un europeo entonces Viernes y Robinson mataron a los salvajes a tiros y liberaron al preso español.

Cuatro consiguieron escapar así que fueron en su busca y cuando llegaron, Viernes encontró a su padre. Ayudaron a los dos hombres a llegar a su casa pero como estos eran incapaces de subir por las escaleras Viernes y Robinson construyeron una choza fuera.

Cuando se recuperaron, Robinson pensó en ayudar al resto de españoles que se encontraba en la otra isla y así tener una posibilidad de poder volver a casa, pero antes agrandaron el cultivo y Robinson mandó al padre de Viernes y al español a hablar con ellos para ver si aceptarían salvar sus vidas a cambio de obedecer a Robinson y servirle.

Robinson y Viernes se quedaron en la isla y vieron como un navío inglés llegaba con once pasajeros y tres prisioneros. Robinson aprovechó un descuido de los otros y fue a hablar con los prisioneros y les ofreció armas y ayuda a cambio de que le obedeciesen y le ayudasen a volver a casa. El resto se percataron de la muerte del capitán por el disparo así que acudieron pero Robinson les dijo que les salvaría la vida si permanecían atados de pies y manos escondidos, y estos aceptaron.

Eran los dueños de la nave y su tripulación se había amotinado contra él Robinson le dijo que le salvaría la vida si le llevaba gratuitamente a Inglaterra y bajo su autoridad y ellos aceptaron.

Robinson les ofreció las armas y ellos ataron a los amotinados. Tres de ellos imploraron misericordia por lo tanto se les perdono con la condición de estar atados de pies y manos también.

Todavía quedaban veintiséis hombres a bordo del navío. Estos hicieron señales a la chalupa de la playa pero al ver que esta no respondía botaron otra chalupa desde el navío hacia la costa.

Cuando llegaron y vieron la barca completamente vacía se marcharon, pero cambiaron de opinión, dieron media vuelta y unos bajaron a tierra a buscar a sus camaradas mientras otros permanecieron en la embarcación.

Viernes y el segundo capitán se pusieron a gritar y fueron en su busca mientras Robinson y el capitán se enfrentaron a los de la playa que enseguida se rindieron. Cuando el resto que había salido tras los gritos regresaron sin haber encontrado a sus camaradas vieron que no había nadie en el barco ni en la playa les sorprendieron y les mataron.

Al resto los condujeron hacia la cueva atados y el capitán exigió a cinco de ellos ayuda para abordar el navío y amenazo con matar al resto si les defraudaban.

Abordaron el barco y consiguieron hacer prisioneros y matar al resto. Una vez consiguieron recuperar el barco,

Decidieron dejar a los rehenes en la isla ya que era el único modo de salvar sus vidas. Pero al día siguiente dos de aquellos hombres se quejaron de que sabían que les matarían en la isla y por lo tanto preferían regresar y ser juzgados en Inglaterra.

El 19 de diciembre de 1686 Robinson abandono la isla en la que había permanecido veintiocho años y llego a Inglaterra en 1687.

Cuando volvió a Yorkshire su familia había muerto excepto dos hermanas y dos hijos de uno de sus hermanos.

Le fueron devueltos todos sus bienes y su hacienda de Brasil y después de poner en orden sus negocios en Lisboa partió hacia Francia y allí unos lobos se abalanzaron sobre el guía pero Viernes los mato. Cruzaron una zona cubierta de nieve y rodeada de bosque y salieron unos lobos y los dispararon y se marcharon los que no murieron.

Por la noche, formaron un triángulo ya que se vieron rodeados de lobos y les dispararon y encendieron la pólvora provocando así la muerte y huida de mucho lobos.

Consiguió llegar a Caláis y desde ahí partir hasta Inglaterra donde se casó y tuvo tres hijos.

Poco después regresó a la isla con su sobrino y encontró a los españoles que se habían hecho con el poder de la isla.

Luego se marchó a Brasil y les envió mujeres y animales de granja.