Rimas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Análisis. Temas. Estilo. Métrica. Vida y obra

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  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 14 páginas
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INDICE

Índice

Pág. 01

Introducción

Pág. 02

Desarrollo - Romanticismo

Pág. 03

Desarrollo - Biografía Gustavo A. Bécquer

Pág. 05

Desarrollo - Análisis de las “Rimas”

Pág. 06

Conclusión

Pág. 12

Bibliografía

Pág. 13

INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo analizaremos los diversos aspectos del movimiento romántico desarrollado entre fines y principios de los siglos XVIII y XIX, respectivamente, interiorizándonos en una de las más famosas creaciones del escritor romántico español Gustavo Adolfo Bécquer, “Las Rimas”, en torno de su vida, obra, y contexto social e histórico.

Romanticismo: sus orígenes, ideas y difusión

A través de una investigación que realizamos, hemos podido determinar que la palabra romántico deriva del francés roman, novela, y significaba en el siglo XVIII aquello que era novelesco o increíble en un sentido despectivo que fue perdiéndose conforme se iba aplicando al nuevo espíritu estético.

El Romanticismo fue un movimiento estético que se originó en Alemania a fines del siglo XVIII como una reacción al racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo, dándole importancia al sentimiento. Se desarrolló fundamentalmente en la primera mitad del siglo XIX, y se fue extendiendo desde Alemania a Inglaterra, Francia, Italia, España, Rusia, Polonia, Estados Unidos y las recién nacidas repúblicas hispanoamericanas, teniendo fundamentales aportaciones en los campos de la literatura, el arte y la música.

El romanticismo, en literatura significa libertad, libertad en la elección de la forma y el contenido, una literatura revolucionaria suponiendo la eliminación de la norma clásica y la enemiga de los neoclasicistas.

Según lo que sabemos, aunque la unanimidad del movimiento romántico reside en una manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza y la vida, cada país produce un movimiento romántico particular, como detallamos anteriormente; incluso cada romanticismo nacional desarrolla distintas tendencias en el campo de la rebelión contra las afecciones de la Revolución Industrial y Francesa (fines S. XVIII), y contra las nuevas ideas comerciales del Liberalismo.

En España, durante la década de 1830-1840, destacamos el triunfo del romanticismo. Mucho más que un movimiento literario o artístico, éste supuso una nueva manera de ver el mundo; de verlo como algo estático y ordenado, intangible por la razón, se pasa a concebirlo como una realidad en movimiento y misteriosa, en la que hay que sumergirse para conocerla.

En esta nueva realidad, podemos identificar a uno de sus principales exponentes, Gustavo Adolfo Bécquer, al que se le ha reconocido la calidad y el impacto de su obra, no sólo de aquella que analizamos en el presente informe, sino también de muchas otras publicadas a lo largo de su vida.

DESARROLLO

El romanticismo: Temas y Características

Según nuestra propia apreciación, el romanticismo significó un cambio de gusto de la época y de las teorías de la creación. Lo moderno frente a lo neoclásico, simbolizado en lo francés y en la imitación de los modelos antiguos, reviviendo el interés por la mitología y tradiciones medievales escandinavas o celtas, y cultivando un nuevo sentimiento ante la Naturaleza. A continuación, en el desarrollo del informe que presentamos, hablaremos acerca de los diferentes sentimientos encontrados en el romanticismo, principalmente en las Rimas de Bécquer que ya presentamos.

En este importante movimiento destacamos como uno de sus principales temas al amor, el cual es tratado como un sentimiento incontrolable que produce la melancolía y un estado de tristeza, o bien, es pasión que conduce a la desesperación y a la muerte. El amor atrae al romántico como vía de conocimiento, como sentimiento puro, fe en la vida y cima del arte y la belleza. En relación a ello, se presenta una exaltación de los sentimientos, que toman un papel muy importante en cualquier obra del periodo.

Además, pudimos determinar mediante ciertas lecturas, que se idealiza el amor hasta el punto de considerar a la mujer como un ser que lleva a Dios. En cierto punto, el amor es considerado como un principio divino. Sin embargo a la par de esa mujer angelical, los románticos también ven a la mujer como un principio de perdición, como una fatalidad que destruye al hombre.

La vida es otro de los temas influyentes, la cual es considerada por los románticos como un mal ante el cual el artista se siente atormentado y triste porque no puedo alcanzar un ideal. Este desprecio por ella se refleja en el héroe literario que busca la aventura y el peligro para llenar el vacío que hay en él.

Ante el ideal que anteriormente planteamos, se configura el renio de la libertad absoluta: libertad en el arte considerada como una necesidad de la persona para explorar. El romántico se concibe como un ser libre, el cual se manifiesta como un buscador de la verdad, en la cual no acepta leyes ni subordinacion a ninguna autoridad.

Con respecto a esta necesidad de la libertad y la negación ante una autoridad, observamos el tema que consideramos tal vez mas controvertido del movimiento, la rebelión, la rebelión ante el sentimiento religioso que se hace rebelde ante Dios, y en contra de la actualidad social y política del momento, relacionada con los últimos sucesos, como fueron la Revolución Industrial, Revolución Francesa, el Liberalismo, etc.

Para los románticos, la naturaleza genera atracción o identificación, la naturaleza no es un objeto. El yo romántico rechaza formar parte de la naturaleza como una pieza más de su todo, y por el contrario, hace constar su individualidad, su capacidad creadora y transformadora.

Para nosotros la naturaleza en el romanticismo, y principalmente representada por Bécquer en sus Rimas, se observa como los autores utilizan sus elementos para referirse a sentimientos, estados de ánimo, y/o la importancia de diversas pasiones humanas que aquejan al personaje representado en la obra.

En definitiva, el romántico considera el paisaje como un elemento muy importante en su obra. Prefiere una naturaleza que conecte con sus sentimientos tumultuosos; por eso buscan paisajes agrestes, noches tormentosas, mar tempestuoso, ambientes nocturnos y sepulcrales, ruinas de castillos medievales... La naturaleza participa de los propios sentimientos del poeta y se convierte en una compañera con la que se comunica. La siguiente rima, extraída de la colección de Gustavo A. Bécquer, sintetiza lo que hemos expresado sobre la naturaleza y su relación con el poeta romántico:

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre la sábana de espumas,

¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán, que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,

arrastrando en el cielo torbellino,

¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo

y en fuego ornáis las desprendidas orlas,

arrebatado entre la niebla oscura,

¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, adonde el vértigo

con la razón me arranque la memoria...

¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas!

En cuanto a la religión, se presenta a los románticos como sentimiento. Se trata de un Dios inconcreto y universal, espíritu del universo. No parece haber entre los románticos españoles profundidad y sinceridad en su deísmo (reconoce a Dios como creador de la naturaleza), y sí, sin embargo, abundantes dudas sobre su existencia, las cuales actualmente siguen prevaleciendo en las mentes de nuestra sociedad. De hecho, es muy posible que nosotros nos veamos influenciados por estos pensamientos de la época romántica.

En la etapa romántica, observamos que aparece la rebeldía frente a Dios, que ha hecho al hombre tan desgraciado, y en consecuencia, la reivindicación de Satanás. Como lado positivo, se descubrió la belleza del arte cristiano: templos medievales, tradiciones marianas; además despertó viejos milagros, leyendas populares, devotas creencias, etc.

El movimiento presenta una atracción por lo nocturno y sepulcral. A los románticos les gustaba poner a sus sentimientos de dolor y defraudación en ambientes melancólicos o misteriosos: ruinas, la noche, cementerios. Del mismo modo, le sucede lo sobrenatural: milagros, visiones, lo diabólico y malévolo (brujería y hechicería). Los románticos sienten amor por el mundo medieval, los castillos, los guerreros y el rescate de las princesas. Por lo tanto, todo lo relacionado con hechicería, magia, encantamiento y espíritus es materia romántica.

Mediante la lectura de algunos de los textos sugeridos para que desarrollemos el trabajo, pudimos determinar que una de las principales características de la obra literaria romántica es el subjetivismo, donde el protagonista de todas ellas es el alma del autor, que vierte sus sentimientos de insatisfacción ante el mundo cambiante e influido por los temas que ya citamos del romanticismo, y por las causas de este movimiento, es decir, su entorno socio-histórico.

Desde el lado de la Filosofía, podemos considerar que el romanticismo nació como defensa del sentimiento y de la imaginación frente a la razón, el análisis y la especulación, pero sin los cuales no hubiera podido existir. Así, el romanticismo ha sido presentado como el conjunto de movimientos intelectuales que a partir de fines del siglo XVIII hicieron prevalecer el sentimiento sobre la razón y la imaginación por encima del análisis crítico., en los cuales hemos podido identificar diferentes doctrinas, entre las que destacamos el idealismo y el criticismo de Inmnuel Kant (filósofo alemán que se propuso criticar a la razón).

Interiorizándonos en las obras del movimiento romántico es posible determinar la existencia de diversos personajes: marginales, piratas, rebeldes, poetas, el guerrillero, el indio, el esclavo, el negro, el pobre, o bien, seres fantásticos: ángeles, musas, gnomos, hadas, demonios, fantasmas.

Gustavo Adolfo Bécquer: Vida y Obra

Uno de los principales exponentes del romanticismo español, el cual citamos anteriormente, es Gustavo A. Bécquer, reconocido por diversas obras, entre las que se destacan: “Las Leyendas”, “Las Rimas”, “Desde mi celda” (cartas), “Cartas Literarias a una Mujer”, entre otras. Es por ello que, a continuación, y debido a la proposición realizada acerca del informe, detallamos la vida y obra de este destacado escritor romántico.

Su vida

Según hemos podido averiguar, Gustavo A. Bécquer es originario de Sevilla, España. Nació el 17 de febrero de 1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano quien dejó huérfano al reconocido escritor a los cinco años; comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio de Abad, para luego pasar a tomar la carrera náutica en el colegio de San Telmo.

A los nueve años quedó huérfano también de madre y salió del anterior colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A la edad de diecisiete años dejó a su madrina y a la buena posición que ésta le proporcionaba para viajar a Madrid en busca de fortuna a través del campo de las letras que se le daba con facilidad.

Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y paradójicamente, Bécquer que deseaba encontrar fortuna lo que abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a servir de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su habilidad para el dibujo era admirada por sus compañeros, pero fue motivo de que fuera cesado al ser sorprendido por el Director haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volvió Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de poca demanda por lo que alternó esta actividad con la elaboración de pinturas al fresco.

En un análisis de su vida, podemos determinar que Bécquer no tardó mucho en encontrar lo bueno luego de tantas desilusiones. Tiempo después de ser despedido de la DBN, encontró una plaza en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda". En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado que Gustavo, y juntos vivieron al día uno traduciendo novelas o escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando por destajo; mucho les costó a los hermanos salir adelante de su infortunio y con el tiempo lograron juntos una modesta estabilidad que les permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir por entusiasmo.

Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a la de sus leyendas. Hizo descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del costumbrismo o folklore español escribió "Los dos compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos" y otras más.

En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para Gustavo, que pronto enfermó sin ningún síntoma preciso, de pulmonía que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese mismo año.

Sus obras

Anteriormente detallamos algunas de sus obras mas conocidas, son embargo, las siguientes son aquellas que conforman parte de su colección mas especial: El gnomo; La corza blanca; El beso; El caudillo de las manos rojas; La cruz del diablo; Creed en Dios; La promesa; El cristo de la calavera; La cueva de la mora; La ajorca de oro; El Monte de las Ánimas; Los ojos verdes; Maese Pérez el organista; El rayo de luna; El miserere; La rosa de pasión; La creación; ¡Es raro!; El aderezo de esmeraldas; Tres fechas; La venta de los gatos; Historia de una mariposa y una araña; Apólogo; Un lance pesado; Un boceto del natural; Memorias de un pavo; Un tesoro; Las hojas secas.

Análisis de “Las Rimas”

La selección de Rimas que nos han propuesto para el análisis, pudimos agruparlas, principalmente, en dos grandes y diferenciados grupos, en torno a las pasiones humanas y los sentimientos a las que ellas conllevan. Esta diferenciación la determinamos mediante aquellas pasiones que generan sentimientos agradables y placenteros, o aquellas que, por el contrario, producen sensaciones de angustia, tristeza y soledad.

En el primer grupo de clasificación determinado, incluimos sentimientos tales como: la fidelidad, el erotismo, la fe, la ilusión, el placer y la devoción, entre otros.

Por otra parte, en el segundo conjunto clasificado, agrupamos las siguientes sensaciones: los celos, la envidia, el odio, el rencor, la furia, la esclavitud, la traición, el temor, la soledad, etc.

Luego de analizar esta clasificación y consultar diversas fuentes críticas, determinamos los conjuntos de rimas que se refieren a las causas de estos sentimientos o sensaciones que planteamos, de la siguiente manera:

  • Rimas I a XI: se centran en el propio tema poético, el misterio de la poesía, la inspiración y el genio lírico.

  • Rimas XII a XXIX: el tema dominante es el amor esperanzado y gozoso

  • Rimas XXX a LI: el motivo principal es el fracaso amoroso.

  • Rimas LII hasta el final: el tema central es el dominio de un sentimiento de soledad y de vacío en un tiempo sin amor.

Nosotros observamos en las Rimas de Bécquer el tema amoroso, el cual está unido a las experiencias de un sujeto, y se denota un segundo plano de lectura que nos remonta a las experiencias, sus dificultades, y sus dolores. Además, frecuentemente, amor y poesía se expresan en los versos mediante el recurso: motivos de la naturaleza, mar, playa, cielo, estrellas, bruma, viento, nieve, flores, aves, etc. De hecho, “hay mucha más naturaleza en las rimas de lo que generalmente se piensa”.

La siguiente Rima, LIII, expresa un conjunto de sentimientos encontrados entorno al amor por un ser que ha abandonado al sujeto poético, demostrándose a través de la naturaleza, como destacamos anteriormente. Tal es la importancia y la repercusión que tuvo y tiene hoy en día esta Rima, que fue publicada por Federico García Lorca, escritor español, entre su selección especial de poemas, destacando que su muerte se avecinaba debido a haber sido culpado de estar en contra del General Franco, al mando en ese momento.

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

Pero aquéllas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha a contemplar,

aquéllas que aprendieron nuestros nombres...

ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar

y otra vez a la tarde aun más hermosas

sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día...

ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar,

tu corazón de su profundo sueño

tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido... desengáñate,

nadie así te amará.

A continuación, basándonos en el principal tema de Las Rimas, el amor, se hace evidente que no siempre se hace referencia al mismo tipo de personaje femenino, sino que se diferencian aquellas que representan al lado positivo del carácter humano, y aquellas que lo hacen, pero desde el lado opuesto, el sector negativo de éste.

Con respecto al lado positivo podemos afirmar que se denomina como la mujer ángel, a la cual se la presenta de forma pura y casta, sin el erotismo tal vez demostrado en otras obras pertenecientes a movimientos predecesores, una mujer extremadamente hermosa, carente de sensualidad; y a la vez, se la tiene en cuenta como una suma de virtudes, donde el poeta busca protección, consagrándole todo su amor y devoción.

Sin embargo, en este aspecto identificamos cierto idolatrismo desde el poeta romántico hacia aquella mujer “perfecta”, demostrando que este se encuentra carente de autoestima, ya que el principal rasgo de un idólatra es la búsqueda de la perfección en otro ser, degradándose él mismo.

En cuanto al lado negativo citado anteriormente, se puede afirmar que se reconoce a la mujer como un demonio, extremadamente hermosa, pero que lleva en el fondo el viejo defecto bíblico de la mujer: la tentación, donde el hombre pierde el “paraíso”, viniendo a la Tierra (Manzana de adán). En relación con lo establecido, se afirma que el romanticismo concuerda con la relación cristiana de la mujer con el Diablo, demostrando que “La belleza puede engrandecernos o destruirnos”.

Como podemos ver en muchas de sus Rimas, Bécquer representa a la mujer como un “todo”, como un Dios perfecto el cual es inalcanzable a pesar de sus esfuerzos por lograrlo. Por otra parte, este romántico establece un amor inalcanzable como podemos notar en la Rima LXXIV:

“¡Mas ay!

Que de los ángeles parecían decirme las miradas

El umbral de esta puerta

solo Dios lo traspasa.”

Aquí hace referencia al amor de la mujer como el umbral de una puerta que solo Dios podría atravesar, solo Dios podría conquistarla. En los versos anteriores de esta rima, el autor establece a la mujer como algo hermoso y divino.

Como dijimos anteriormente, también la mujer se ve representada como un todo. En la rima XXV, el personaje dice dar todo lo que tiene incluso su alma por el cariño de su amada:

“¡Diera, alma mía,

cuanto poseo, la luz,

el aire y el pensamiento!”

 A pesar de que la mujer es algo perfecto, la misma es quien genera sufrimiento a su enamorado. Aquí puede entrar en juego el papel de mujer demonio, ya que en estos casos, el poder de la misma es utilizado para generar sentimientos de desilusión y desesperación en los hombres. En estos casos el autor parece ser capaz de hacer cualquier cosa por su amor, sin importar el sufrimiento que esto le cause. En la rima LII Bécquer parece no importarle lo que deba pasar con tal de poder estar con su amada:

“Llevadme por piedad

a donde le vértigo con la razón

me arranque la memoria. ¡Por piedad!

¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!”

Podemos citar muchos ejemplos en los cuales el poeta manifiesta el gran amor que tiene por su mujer. Entre ellos se encuentra el de la rima LIII:

“Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a

Dios ante su altar,

como yo te he querido…desengáñate,

así… ¡no te querrán!”.

Donde el autor deja establecido que el amor a su amada no solo es comparable con el amor por Dios, si no también, que nunca podrá ser igualado por el amor de alguien más.

A pesar del gran amor que profesaba sobre su amada, en algunos casos esto no parece influir en los sentimientos de esta última. Muchas veces el amor no es correspondido, como podemos observar en la rima XLV:

“¡Ay! Y es verdad lo que me dijo entonces:

Verdad que el corazón lo llevará en la mano…

en cualquier parte… pero en el pecho no.”

Muchas otras ocasiones demarcan la necesidad de Bécquer de referirse a aquellos tiempo feliz, aquellos momentos en que todo en la relación marchaba bien, y esos instantes que le gustarían congelar para llevar siempre consigo; como se ve en la rima XVIII:

“¡Oh! ¡Quien así, pensaba,

dejar pudiera deslizarse el tiempo!

¡Oh! Si las flores duermen,

¡que dulcísimo sueño!”.

Debemos destacar que en los versos anteriores de dicha rima, el autor, relata muy poéticamente sus recuerdos en los cuales su amada se encontraba dormida en su pecho.

Hasta aquí todo en la vida amorosa de Bécquer parece haber sido un fracaso. Podemos denotar en la rima XLII como él fue engañado por su mujer, y su gran dolor e ira al enterarse de ello:

“¡y se me revelo porque se llora!

¡y comprendí una vez mas porque se mata!”.

En los versos anteriores de la rima, el autor expresa sus sentimientos de desilusión y tristeza, mientras que en los posteriores da a conocer que aquello por lo que tanto estaba sufriendo era por enterarse de la infidelidad de su amada.

Es difícil encontrar rasgos de amores correspondidos en la obra de Bécquer, ya que este parece ser capas de dar todo por su mujer pero para ella nada de lo que le ofrezca para alcanzarle. En la rima XXIII el poeta establece ciertas comparaciones en referencia a todo lo que seria capas de dar o hacer por su amada:

“Por una mirada, un mundo,

por una sonrisa, un cielo, por un beso…

yo no se que te diera por un beso.”

En este caso “el beso” se ve simbolizado a nuestro entender como la aceptación de su amor, es decir como la correspondencia de dicho amor con su enamorada.

Finalmente en la rima XLI el autor se ve completamente resignado al amor de su mujer. Bécquer establece varias comparaciones en cuanto a las diferencias en la pareja y por ende a los motivos que no permitían que ellos estén juntos. Se ve que en este caso ambos en la relación se veían negados a ceder y por ello no podían estar juntos. Los integrantes del grupo decidimos incluir la Rima completa debido a que la consideramos una de las mejores y además servirá mejor para el análisis y comprensión de la misma:

“Tú eras el huracán y yo la alta torre que desafía su poder:

¡tenias que estrellarte o que abatirme!

¡No podía ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén:

¡tenias que romperte o que arrancarme!

¡No podía ser!

Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados uno a arrollar,

el otro a no ceder: la senda estrecha, inevitable el choque…

¡no podía ser!”.

CONCLUSIÓN

En esta breve conclusión, nosotros, los integrantes del grupo deseamos dejar establecido que el movimiento romántico estudiado, de forma breve, a lo largo del presente trabaja realizado, demuestra que fue una de las formas mas genuinas para expresar los diversos sentimientos por los cuales el ser humano atraviesa a los largo de su vida, y el poder de generar pasiones que otro ser puede tener sobre nosotros.

Otro aspecto muy importante para destacar es la calidad de las obras estudiadas, donde observamos la presencia de diversas corrientes de influencia, y diferentes características que hacen a la obra misma, catalogándola como un verdadero método de expresión de los sentimientos y pasiones humanas.

Por otra parte, los autores de este informe deseamos hacer referencia a la importancia que tuvieron las obras pertenecientes al movimiento romántico sobre sus propios creadores, los cuales han llegado a sentir a pleno los sufrimientos expresados en los textos, entre los cuales se pueden destacar: inquietud, interrogantes sin respuesta, melancolía, desesperación, odio a vivir, egocentrismo, soledad, desprecio colectivo, hostilidad y tristeza, entre otros. A raíz de ellos, la gran mayoría de los escritores han sufrido enfermedades que los han llevado a la muerte o al suicido, como es el caso de Gustavo A. Bécquer, el cual muere luego de enfermarse sin ningún síntoma preciso, creemos, a raíz de la muerte de su hermano.

Para finalizar nos gustaría destacar las dos Rimas más importantes para nosotros, las cuales nos han llevado a pensar en la forma más simple a través de la cual se puede expresar uno o un conjunto de sentimientos, demostrando que más allá del tipo de sentimiento que sea, simplemente bueno o malo, unas pocas líneas te harán pensar en ellos. Estas Rimas son dos de las leídas en clase, y que comentadas han obtenido la aprobación popular de todos los integrantes del grupo escolar, ellas son la Rima XXI y XXVIII.

¿Qué es poesía?, dices mientras

clavas en mi pupila tu pupila azul.

¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía... eres tú.

¡Los suspiros son aire y van al aire!
¡Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer: cuando el amor se olvida
¿sabes tú a dónde va?

Añadiendo una Rima más a la colección más gustosa, se suma la Rima LIII, la cual ya destacamos en el presente informe, debido a su contenido y temática.

Finalmente, queremos agradecer debido a la importancia que han tenido las obras estudiadas, las cuales nos han demostrado que existen muchas partes de la literatura que son atractivas, y es preferible expresar la opinión crítica luego de analizarlas en profundidad, como es el caso de las presentes.

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