Rimas y leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Argumento

  • Enviado por: El Bolas
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 6 páginas
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EL MONTE DE LAS ANIMAS

Un grupo de hombres de Soria, hace mucho tiempo, fueron a un monte a cazar, pero surgió una batalla campal, ya que los templarios se resistieron a que estos pasaran por sus territorios, todo acabo con un montón de muertos, todos enterrados juntos. Desde entonces se dice que los espíritus de los hombres allí muertos aparecen por el monte y se acercan al templo para hacer sonar sus campanas la noche de los Inocentes.

Alonso le explica a su prima, Beatriz, todo lo que sabe sobre la zona y ella presta atención al relato de los Templarios.

Una noche deciden que para despedirse se regalaran un objeto personal, pero el que ella le quiere dar a él lo ha perdido en el monte, y ella lo tienta para que suba al monte de las Ánimas a por la banda azul, él se ve obligado a ir. Ella de mientras se queda durmiendo. Al ver la tardanza de Alonso la dama empieza a aterrorizarse, pero no es hasta la mañana siguiente que ve la cinta azul manchada de sangre, y se entera que su primo a sido demorado por los lobos,  a ella también se la encuentran muerta, muerte de  horror.

Tiempo después alguien consiguió pasar una noche allí y contó, antes de morir, como vio levantarse los muertos y como luchaban unos y otros persiguiendo una bella dama  desmelenada, mientras esta daba vueltas a la tumba de Alonso.

LA CORZA BLANCA

En esta leyenda aparece un noble aragonés, llamado don Dionis, que tenía una hija, Constanza, y esta tenía un sirviente personal que se llamaba Garcés. Un día tras acabar la caza se reunieron todos bajo unos árboles y vino un zagal del cual le dijeron a don Dionis que no estaba muy bien ya que pensaba que todos los ciervos iban contra él, y también que un día buscando a los ciervos apareció un grupo de corzas lideradas por una corza blanca que al verlo huyeron despavoridas. Todos se rieron de las gracias de Esteban menos Garcés que no paraba de pensar en el relato sobre la corza blanca. Garcés amaba a Constanza, y pensó que si atrapaba a la corza blanca para ella, ésta caería rendida en sus brazos. Salió del castillo armado pensando que atraparía su botín y después de luchar contra todos los elementos consiguió verla junto a su manada, y la corza blanca quedó atrapada en un matorral, pudo acercarse a ella e intentar cogerla, pero cuando iba a hacerlo la corza le habló y él quedó tan sorprendido que se liberó e intentó escapar, pero Garcés le tiró una flecha y acertó en el blanco, pero en realidad la corza era Constanza que se revolcaba en su propia sangre tras haber sido alcanzada por la flecha de su pretendiente.

EL MISERERE

Bécquer en esta leyenda encuentra diferentes volúmenes , dos o tres cuadernos de música, el miserere. Dentro del miserere Bécquer lee unas frases que no entiende muy bien y le dice a un anciano que se la explique. Entonces el anciano le cuenta la leyenda.

Hace muchos años, una noche lluviosa y oscura apareció en la puerta claustral un romero ,que decía ser músico. Este pedía algo de comer y un techo para poder refugiarse, ya que no tenía a donde ir. El romero empezó a contar al lego y a los pastores una historia que según él era un crimen y que quería escribir aquel miserere. El lego y los demás se pensaban que estaba loco, ese día era Jueves Santo y cuando los monjes cantaban en las ruinas del monasterio, romero quería ir a verlos porque decía que eso era fantástico y muy buena música. El lego y los demás le dijeron que no fuese. Él no hizo caso y allá fue. Estuvo un rato esperando y escuchaba ruidos extraños pero no el que quería oír. Al final lo escuchó y al día siguiente fue para la abadía y se lo explico todo, le pidió al lego que le diera algo para vivir, que el iba a escribir aquel miserere. Cada día que pasaba, lo escribía, oía un ruido de fondo y cada vez más hasta que acabo loco y se murió.

Guardaron los frailes a su muerte y también hoy en día se conserva el archivo de la abadía.

EL RAYO DE LUNA

La siguiente leyenda nos cuenta la vida de un hombre, Manrique,  muy encerrado en sí mismo que era un noble que apreciaba la soledad mucho. Le encantaba la poesía y por ello su carácter solitario le permitía pensar y poder remover su mente. Una noche cálida de verano vio como una mujer se dirigía al monasterio de los Templarios, él la siguió e intentó alcanzarla y hablar con ella, pero a pesar de todos sus intentos no consiguió alcanzarla hasta que llegó a la que él supuso que era su casa. Pero cuando tocó la puerta y preguntó que quién vivía allí, la persona que le abrió le dijo que era la casa de Alonso de Valdecuellos que era el montero mayor del rey y que vivía solo. Pasado un tiempo volvió a verla desde su balcón y la volvió a seguir pero mucho más de cerca y así pudo darse cuenta de que lo que veía era un rayo de luna  por el medio del bosque, al que le daba voz el viento que chocaba contra los arboles. Esto llevó a nuestro protagonista en una gran melancolía pensando que la vida era un engaño y el amor era un simple rayo de luna.

RIMAS

Y

LEYENDAS

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

BIBLIOTECA AUSTRAL

MAESE PÉREZ EL ORGANISTA

Esta leyenda es de origen sevillano.

Trata de un órgano que estaba en una iglesia, pero que se solía romper con mucha facilidad por la antigüedad que tenía.

Cuando se rompía siempre llamaban al único organista que conocían que se llamaba Maese Pérez. Maese Pérez era ciego de nacimiento, pero arreglaba siempre con mucha facilidad el órgano y también sabía tocar el órgano como los ángeles.

Era muy famoso, sobre todo en la misa del gallo, cuando todo el mundo esperaba que el obispo alzara la sagrada forma de Jesús, el órgano empezaba a tocar y lo hacía como los ángeles.

Todo esto se lo cuenta una señora a un hombre que acababa de llegar al pueblo donde estaban.

Cuando salieron de la misa, el señor le dijo a la señora que si podía seguirle contando cosas de la gente del pueblo y la señora contenta porque alguien la escuchaba con atención, le siguió contando porque la gente tenía tanto dinero o porque vestían como vestían.

El hombre al poco rato, cansado de oír tantos disparates, le dijo a la señora que le contara mas cosas de Maese Pérez.

La señora le contaba que Maese Pérez murió hace un año mientras se celebraba la misa del gallo. La gente estaba en la misa esperando a que apareciese Maese Pérez y pasaba el tiempo y Maese no aparecía por ningún sitio del pueblo, ni acudía a la iglesia.

La gente oyó tocar un órgano y parecía todo normal, como si solo se hubiese retrasado, pero cuando sonaban las notas, estas lo hacían con menos fuerza hasta que al final se pararon.

Al poco rato subió una persona y vieron a Maese Pérez tumbado y era el, él que tocaba las notas pero estaba bastante enfermizo y por eso cada vez, las notas eran más débiles.

Desde ese día, las monjas guardan el órgano aunque se esté cayendo a trozos, porque nadie será capaz de tocar el órgano como lo hacía Maese Pérez.