Rimas y Leyendas; Gustavo Adolfo Becquer

Literatura española del siglo XIX. Romanticismo en España. Estilo romántico. Prosa y lírica romántica. Estilo becqueriano. Maese Pérez el organista. Rima LII

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RIMAS Y LEYENDAS

De Gustavo Adolfo Bécquer

Maese Pérez el organista

Este es un texto narrativo y dentro de la prosa es una leyenda. Trata hechos sobrenaturales que es uno de los temas por excelencia del Romanticismo.

Es una fragmento perteneciente al libro: “Rimas y leyendas” de Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los autores más importantes del Romanticismo.

La intencionalidad del autor es dar a conocer una leyenda típica Sevillana.

Las ideas principales del texto son:

1º Un hombre ciego que tocaba muy bien el órgano.

2º Este señor es mandado por el Arzobispo de Sevilla tocar en la catedral en todos los años en la Misa del Gallo, un año se puso muy enfermo y murió tocando en una de estas.

3º Es sustituido por otro organista que toca peor y en la siguiente Misa del Gallo, en la iglesia donde tocaba Maese Pérez, se oye una bonita melodía.

4º La gente se da cuenta de que el que toca el órgano es el alma de Maese Pérez.

Esta leyenda trata sobre un ciego pobre que tocaba el órgano en la pequeña iglesia Sevillana de Santa Inés. Era un hombre muy introvertido, sin apenas amigos y su única ocupación era su viejo órgano. Los feligreses le adoraban no tanto por su simpatía sino por su destreza para tocar el instrumento. Tan bien lo hacía que el Arzobispo de Sevilla quería que fuese a la catedral a tocar, en la misa de gallo. Maese Pérez se puso muy enfermo y una Nochebuena viendo la muerte muy próxima quiso que lo llevaran a su iglesia para poder tocar y morir en paz, y así desgraciadamente sucedió. El Arzobispo nombró un sustituto, llamado San Román, que era una mala persona. Al igual que con Maese Pérez le pidió que fuese a tocar a la catedral en la misa de gallo y al año siguiente así lo hizo, pero lo hizo de una forma horrible y ese mismo día sonaba una melodía muy bonita en la iglesia donde tocaba Maese Pérez sin nadie sentado en el órgano. Era el espíritu pobre ciego.

Rima nº LII

1 Volverán las oscuras golondrinas

2 en tu balcón sus nidos a colgar,

3 y otra vez con el ala en sus cristales

4 jugando llamarán.

5 Pero aquellas que el vuelo refrenaban

6 tu hermosura y mi dicha a contemplar,

7 aquellas que aprendieron nuestros nombres...

8 ésas...!no volverán!

9 Volverán las tupidas madreselvas

10 de tu jardín las tapias a escalar

11 y otra vez a la tarde aún más hermosas

12 sus flores se abrirán.

13 Pero aquellas cuajadas de rocío

14 cuyas gotas mirábamos temblar

15 y caer como lágrimas del día...

16 ésas...!no volverán!

17 Volverán del amor en tus oídos

18 las palabras ardientes a sonar,

19 tu corazón de su profundo sueño

20 tal vez despertará.

21 Pero mudo y absorto y de rodillas

22 como se adora a Dios ante su altar,

23 como yo te he querido...desengáñate,

24 así...!no te querrán!

Esta rima es la Número LII del libro Rimas y Leyendas, perteneciente al Romanticismo, cuyo autor es Gustavo Adolfo Bécquer.

Esta poesía dice que existe un gran amor entre dos personas que acaba por alguna razón y entonces él le dice que encontrará a otra persona, pero no la querrá nadie como él la ha querido.

La intención del autor es expresar su añoranza por un gran amor.

La rima se divide en dos partes:

1ª parte:

Consta de las 4 primeras estrofas, va del verso nº 1 al verso nº 16.

2ª parte:

Consta de las 2 últimas estofas, va desde el verso nº 17 al verso nº 24.

Los versos pares son asonantes, y los impares libres, sus versos suman 11 sílabas de arte mayor y 7sílabas de arte menor algunos de los versos.

Figuras literarias

- Hipérbaton:

“en tu balcón tus nidos a colgar”

“de tu jardín las tapias a escalar”

- Epíteto:

“tupidas madreselvas”

“oscuras golondrinas”

“profundo sueño”

“palabras ardientes”

- Aliteración de la “s”

“Pero aquellas cuajadas de rocío

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer como lágrimas del día...

ésas... !no volverán!”

- Aliteración de la “o”:

“Pero mudo y absorto y de rodillas

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido...desengáñate”