Rimas y Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Vida y obras. Prosa y lírica romántica becqueriana

  • Enviado por: Isra
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MARCO HISTÓRICO

El Romanticismo es un movimiento situado en una época caracterizada por los levantamientos y los enfrentamientos entre los liberales progresistas y los moderados, la imposición de la Constitución de 1812 a la entonces reina María Cristina. El Romanticismo tiene como temas centrales el hastío de vivir, la melancolía, el desaliento o el desamor. Es un movimiento intimista, que sitúa a los personajes en lugares lúgubres, mágicos... como bien se demuestra a lo largo de la obra de Bécquer, especialmente en sus leyendas, la fantasía también impera entre los románticos. Como Bécquer escribió cuando estaba en auge el realismo, hace que le consideremos un romántico rezagado.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Gustavo Adolfo Bécquer
Originario de Sevilla, Bécquer nació el 17 de febrero de 1836 hijo de un célebre pintor sevillano que deja huérfano a Adolfo a los cinco años; comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a estudiar la carrera náutica en el colegio de San Telmo.

A la edad de diecisiete años deja a su madrina (su madre había muerto) y se va a Madrid en busca de fortuna en el campo de las letras No encuentra la fortuna que busca, por lo que se ve obligado a servir de escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su habilidad para el dibujo (una de sus principales aficiones) era admirada por sus compañeros, pero fue motivo de que fuera despedido al ser sorprendido por el Director haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volvió Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de poca demanda por lo que alternó esta actividad con la elaboración de pinturas al fresco.

Más tarde obtuvo una plaza en la redacción de "El Contemporáneo" y escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda".

En 1862 se va a vivir con su hermano, con el que pasa una vida nada lujosa.

En septiembre de 1870 murió el hermano de Gustavo, Valeriano, cosa que supuso un duro golpe para Gustavo, que pronto enfermó sin ningún diagnóstico preciso, una pulmonía que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis que pronto había de terminar con su vida el 22 de septiembre de este mismo año a los 24 años. Aunque era (y es) conocido bajo el nombre de Bécquer, su verdadero nombre es Gustavo Adolfo Domínguez Bastida.

Entre sus obras principales destacan las "Rimas" (poesía lírica) a través de las cuales deja ver lo dura que ha sido la vida consigo y con sus amores; En el género de leyendas escribió "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión" entre otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas". Hizo descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del folklore escribió "Los dos Compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo" y "El café de Fornos". Debido a sus obras, de las cuales "Rimas" es la más importante, Bécquer ha sido considerado la cabeza visible de la lírica castellana por su aportación y tuvo gran influencia en los escritores siguientes como también lo hicieron antes autores como Lope de Vega, rompiendo con el teatro del momento o el mismo Cervantes, que puso fin a las novelas de caballerías con el “Quijote”.

RIMAS

La obra Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer fue publicada en 1871 contiene 55 rimas que se pueden englobar en tres grupos, dentro del primero, que abarca la rimas de la uno a la once, provoca la sensación de tener unos sentimientos hacia la mujer amada tan profundos e increíbles que no hay palabras para describirlos, en el segundo grupo, de la rima once hasta la cuarenta el tema predominante es el amor, mientras que en el último grupo las rimas se centran en la muerte, la pena, el dolor, el paso del tiempo y el sufrimiento del poeta. A lo largo de la obra el autor nos confiesa sus sentimientos más íntimos, lo cual provoca que sea una obra muy lírica e intimista. En el segundo grupo se ve los sentimientos de Bécquer en cuanto al amor se refiere, pues pasa de ser una simple pasión para convertirse en una especie de devoción. El vocabulario usado para describir a la amada nos la presenta con un ser muy bello, pero a la vez imposible. La imposibilidad de alcanzar a la mujer amada se observa en la rima XI en el último párrafo:

-Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz.

Esa adoración hacia la amada también se observa en el frecuente uso de palabras del tipo a “Dios” o al menos de su campo semántico, para describirla a su vez usa múltiples metáforas y paralelismos “Es tu mejilla temprana rosa de escarcha cubierta (RXII)” o “yo soy ardiente, yo soy morena (RXI)”. Otra de las razones por las que su amada es tan lejana es porque la ha perfeccionado tanto que se ha convertido en un imposible, aunque por eso no se rinde, su adoración y devoción siguen en voga y muchos de sus poemas hablan de sus virtudes. Aunque también se nos muestra la otra cara del YO poético, en la que sufre, y compara la perfección de su amada con su injusto sufrimiento

A pesar de su sencillez o rigor formal, presenta un hondo intimismo, es decir, que en pocas palabras es capaz de expresar múltiples sentimientos de una manera muy clara.

La métrica de sus rimas es variable, pero casi todas ellas son asonantes, la estrofas hablan en su mayoría sobre un mismo tema: el amor, pero no son descritas de una manera narrativa. En ellas se observa hechos sobrenaturales e irracionales, los escenarios suelen ser lugares solitarios, mágicos y misteriosos, especialmente los cementerios

LEYENDAS

Este apartado se compone de tres leyendas:

La primera narra la historia de un joven enamorado de su prima, caracterizado por un gran valor y tremendamente admirado por ello, a quien su prima tienta a ir al Monte de la Ánimas la noche de los Santos Inocentes a buscar un pañuelo, en un principio él se muestra reacio, pues la gente de allí aseguraba que esa noche, todos los años las almas de los difuntos guerreros de una sangrienta batalla salía y peleaban de nuevo, aún así, él accedió. Posteriormente la leyenda se desarrolla narrándonos cómo su prima, durante esa noche, cree oír ruidos y ver sombras extrañas, para levantarse y encontrarse con el pañuelo con por el cual había ido su primo al monte totalmente ensangrentado, para que más tarde se le diga que éste ha muerto. Termina diciendo cómo algún cazador había visto durante esa misma noche en años posteriores a una mujer corriendo alrededor de la tumba de su primo arrojando gritos de horror, junto a los consabidos esqueletos que en esa noche se levantan de su letargo.

En la segunda leyenda el narrador y una mujer se turnan a la hora de contar los hechos, hablan sobre el órgano de la iglesia del lugar, y su organista, un genial músico que a pesar de su órgano viejo y roto es capaz de encandilar al pueblo entero, a parte de su humildad y honradez, este hombre, llamado Maese Pérez, toca el órgano hasta su última Nochebuena, en la cual se levantó de su lecho de muerte para tocarlo por última vez. Otro de los protagonistas, un pedante joven, el organista de San Román, toca la Nochebuena siguiente a la de la muerte de Maese Pérez, todo el pueblo espera ansioso a que suba hasta el órgano para abuchearlo y montar un escándalo, pues era un pésimo organista, pero todos se quedan boquiabiertos al ver la maestría de las notas que salían del órgano. La hija de Maese Pérez, novicia desde que este murió, es llamada para tocar el órgano en Nochebuena en el convento, a pesar de la reticencia de ella quien decía haber visto a su padre allí la noche anterior, cuando la chica sube hasta el órgano se aparece el fantasma de su padre tocando el órgano, y resolviéndose así el misterio de la calidad de notas del organista de San Román.

La tercera leyenda tiene como protagonista a un chico solitario y soñador, que una noche, mientras vagaba entre las ruinas de un edificio creyó ver el vestido de una chica, corrió tras ella, creyendo oír su voz, aspirar su perfume, y distinguir sus pisadas en la tierra, la sigue hasta la ciudad, y pregunta al mozo de la casa en la que creyó ella vivía, tras múltiples desilusiones, búsquedas inútiles, y un gran amor junto a una tremenda adoración hacia ella, una noche, mientras vagaba por las mismas ruinas descubre que el vestido de su amada que él creía haber visto no era más que un rayo de luna. A partir de entonces se consume en una soledad, no cree en nada pues todo es “un rayo de luna”, todo el mundo cree que está loco, el autor afirma que es uno de los pocos cuerdos que hay en el mundo.

En cada una de las tres leyendas se observan unos rasgos característicos de la obra de Bécquer y del romanticismo, abundan los escenarios solitarios, mágicos, solitarios, tenebrosos, así pues en la leyenda Rayo de Luna la fortaleza en la que el protagonista cree ver a su amada lo describe como “aún quedaban en pie los restos de los anchos torreones, cubiertos de hiedras y campanillas blancas” “las plantas trepadoras subían encaramándose a los añosos troncos”, en la leyenda El Monte de la Ánimas el protagonista masculino va en la noche de los Santos Inocentes a un monte mágico y tenebroso en el que hay animales peligrosos, monasterios en ruinas, etc.

Los recursos literarios son varios, a pesar de que usa un lenguaje sencillo casi siempre cuando quiere dar intensidad a los hechos, sentimientos o acciones utiliza enumeraciones suprimiendo los nexos “se durmió con un sueño inquieto, ligero, nervioso”

Las tres leyendas se caracterizan por apariciones sobrenaturales, sucesos extraños e inexplicables, etc. Los personajes son personas solitarias, que se salen de lo común, soñadoras. En la primera y tercera leyenda uno de los personajes enamora perdidamente al personaje principal y lo acerca al peligro a causa de su amor por ella.

OPINIÓN PERSONAL

De todos los libros que este año hemos tenido que leer este ha sido sin duda el que más me ha gustado, especialmente por la aparente sencillez, tanto de vocabulario como de estructura, que esconden una poesía realmente trabajada. Bécquer demuestra a lo largo de sus 55 rimas una pureza de sentimientos sin igual y una sensibilidad desbordante. Las leyendas son muy entretenidas, y las descripciones sitúan perfectamente la situación, los personajes son seres realmente interesantes. Creo que lo que más me ha gustado de la obra ha sido la imaginación y emoción que surge de cada palabra que escribe.