Rimas y Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del Siglo XIX. Romanticismo en España. Lírica y prosa romántica. Estilo becqueriano

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RIMAS DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

'Rimas y Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer'

'Rimas y Leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer'

ÍNDICE

CONTENIDOS PÁGINA

INTRODUCCIÓN……………………………………………… 3

RIMA IV………………………………………………………… 5

RIMA XI………………………………………………………… 7

RIMA XVI………………………………………………………. 9

RIMA XXI………………………………………………………. 11

RIMA XXIV…………………………………………………….. 13

RIMA XXX……………………………………………………... 15

RIMA XXXI…………………………………………………….. 17

RIMA LI………………………………………………………….. 19

RIMA LXVIII……………………………………………………. 21

RIMA LXIX……………………………………………………... 23

Gustavo Adolfo Bécquer, autor de esta obra, nació en Sevilla en 1836, hijo de un célebre pintor, protegido de un duque, parecía destinado a gozar en una vida fácil que nunca conoció.

Cuando tenía tan sólo cinco años de edad, muere su padre, dejándolo al cuidado de un tío, con su hermano Valerio, que sería pintor como el padre, con quien recorrerá luego gran cantidad de ciudades españolas. De esos viajes surgirían, más tarde, su Historia de los templos de España y sus famosas leyendas, ambientadas en las diversas tradiciones regionales.

Mientras trabaja en el periódico "El Contemporáneo" publica sus Cartas desde mi Celda, escritas en un monasterio donde repone su delicada salud física y emocional, pues una tuberculosis le había significando el rompimiento definitivo con Julia Espín, de la cual estaba tan enamorado como puede imaginárselo el lector en sus rimas dedicadas a ella.

Convaleciente aún de esa desilusión, contrae matrimonio con Casta Esteban Navarro (“Tu aliento es el aliento de las flores”, dice su poema A Casta, la rima XLVI). Pero el remedio no resulta, las disputas matrimoniales van en aumento, hasta que ella lo abandona, para volver sólo unos meses antes de la muerte del poeta. Esta ocurre en Madrid el 22 de Diciembre de 1870, cuando preparaba la edición de las obras completas.

Treinta y cuatro años de vida le bastaron para dar inmortalidad a un apellido tomado de un abuelo, en reemplazo de los de su padre y madre que eran Domínguez Bastida. El dolor y el placer, la esperanza y el desengaño, el sueño y la pesadilla, lo normal y lo increíble se dan la mano en la obra de las rimas que en estas páginas para el conocimiento de los jóvenes y la añoranza de los mayores.

Con la promesa del autor de que “mientras haya un misterio para el hombre, habrá poesía”. Y la seguridad de que mientras haya poesía, se leerá a Gustavo Adolfo Bécquer.

Bécquer escribió muy poco y todo ello lo escribió con brevedad, tanto en verso como en prosa. Los versos son pocos, los relatos escuetos, pero la sencillez del estilo recubre la complejidad del contenido. Las rimas de Bécquer pertenecen a la poesía romántica del siglo XIX, más concretamente a la poesía pos-romántica, caracterizada por ser algo que brota espontáneo del corazón, en tanto que la literatura es la técnica que permite traducir la poesía a palabras escritas.

Además donde hay adorno quiebra la sinceridad. El estilo recargado es siempre sospechoso de artificiosidad, de manipulación deliberada. No hay lugar para la retórica. Las palabras sobran si sólo sirven para ocultar el mensaje bajo unos resplandores que pueden cegar en lugar de revelar. Su tarea es expresar con sencillez e intensidad toda la fantasía religiosa. De ahí las interjecciones, las exclamaciones, las preguntas, los diálogos que salpican las Rimas: es la intensidad del misterio brevísimamente apuntado.

La escritura de Bécquer es impresionista como la misma realidad que nos transmite: fugaz, efímera, cambiante. La realidad es un mundo lleno de vivencias tenues, de instantes tan intensos como fugitivos arrastrados por el paso fatal del tiempo. Todo lleva, pues, a vivir la vida como una irrealidad neblinosa donde se pierden los contornos de la experiencia. Así, el amor es, en el mejor de los casos fulgor, relámpago emocional pero casi siempre desengaño, frustración.

Hay otro recurso que refuerza la pretensión de Bécquer y es precisamente la renuncia a la objetividad. Él no pretende aparentemente describirnos un universo, ni siquiera el suyo. Tan sólo nos reconoce que pretende describirlo tal y como él lo ve. Es subjetivo y lo dice; por tanto nosotros le creemos porque nos transmite sinceridad y de ese modo nos lleva hacia su causa. Finalmente consigue que veamos el mundo a través de sus ojos y, a pesar de que nos advierte de la estratagema, terminamos viendo el mundo con ese prisma, arrastrados por su sinceridad. Esa es también la trampa de la poesía moderna, el gran descubrimiento becqueriano, el mundo interior que, por tratarse de tal pensamos que es sólo el mundo de un poeta, cuando en realidad es toda una sociedad la que vemos a través de sus ojos distorsionados.

Otro logro del poeta sevillano es la dimensión de los acontecimientos que dibuja: habla de los acontecimientos como de sucesos pequeños y diminutos. Sin duda, es el tamaño del ciudadano anónimo habitante de una gran ciudad que le desborda. Nuestro mundo es pequeño, pero es que hasta lo sobrenatural aparece a escala reducida. Eso es lo que nos lo hace atractivo.

El tamaño de las cosas es fundamental, porque las compararemos con nuestro propio tamaño. El papel de Bécquer consistió en desvalorizar la política, tranquilizar a la burguesía, pretender, como el mismo Bécquer escribe, que hay cosas más nobles, más importantes que el quehacer histórico cotidiano, que la envolvente rutina, que la vulgaridad que sólo el dinero pone en movimiento.

Su desinterés ante las cosas del mundo, que contrasta notablemente con la intensidad de su creación poética, no ha de oscurecer, por una parte, su servilismo, ni ha de servirnos, por otra, para establecer una relación mecánica entre el conservadurismo de su actividad política y un correspondiente conservadurismo de su obra literaria.

El tema se desarrolla en las Rimas en un progresivo ahondamiento de gran coherencia: son primero el amor en sí y la amada indefinida quienes dominan; aparecen luego mujeres concretas (pero varias: ojos azules, ojos verdes, etc.); parece al fin concentrarse todo en una sola amada, mas la persona concreta que encarna el amor no corresponde a la idea que de ella se tenía; fracasa, por lo tanto, la relación amorosa; las Rimas terminan con la meditación sobre la muerte. Por todo ello, el contraste de la lírica de Bécquer con el utilitarismo burgués de su época es sencillamente brutal y, al tiempo, contradictorio. Así, mientras por un lado puede escribir que la poesía existirá mientras existan la mujer y el misterio, es también autor de los versos, en que pretende alcanzar la distancia irónica de los poetas malditos.

Contradicciones y polarizaciones auténticas que resaltan aún más el papel señero de la obra Bécquer en el asfixiante ambiente, cuyo rechazo radical le era, por necesidad y educación, imposible.

RIMA IV

No digáis que agotado su tesoro,

de asuntos falta enmudeció la lira:

Podrá no haber poetas; pero siempre

habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso

palpiten encendidas;

mientras el sol las desgarradas nubes

de fuego y oro vista;

mientras el aire en su regazo lleve

perfumes y armonías;

mientras haya en el mundo primavera,

¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,

Y en el mar o en el cielo haya un abismo

que al cálculo resista;

mientras la humanidad siempre avanzando,

no sepa a dó camina;

mientras haya un misterio para el hombre,

¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma

sin que los labios rían;

mientras se llore sin que el llanto acuda

a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza

batallando prosigan;

mientras haya esperanzas y recuerdos,

¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran;

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira;

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas;

mientras exista una mujer hermosa,

¡Habrá poesía!

El tema principal de la rima IV es la poesía. Tal como se expresa en esta rima, la poesía reside fuera del poeta, incluso fuera del poema: en la naturaleza —en el aire, en la luz, en la bruma— y en el sentimiento que liga todo cuanto existe en el cosmos. Poesía es para Bécquer todo ese cúmulo de sensaciones y sentimientos caracterizados, fundamentalmente, por su irascibilidad. Treinta y seis son los versos que componen la rima IV, distribuidos en 5 párrafos, de los cuales, diecinueve versos son endecasílabos, doce versos son heptasílabos y cinco versos son pentasílabos. Los párrafos son un cuarteto y 4 octavas. Los impares quedan sueltos y los pares riman en asonancia

Y en esa misma rima se apuntarán los campos, siempre externos a poeta y poema, donde reside la poesía y que, punto por punto, coinciden con los grandes bloques temáticos de las rimas: naturaleza, misterio y sentimiento. Del verso 5 al 12 habla de la naturaleza, del 13 al 20, del misterio y del 21 al último, el 36, habla del sentimiento. En la última estrofa, el sentimiento se pasa a concretar en el amor y en la mujer: “mientras exista una mujer hermosa, ¡habrá poesía!”.

La poesía, podría deducirse del poema, reside en la realidad exterior —la que perciben los sentidos— y penetra como conmoción sentimental tanto la imaginación como la inteligencia del hombre sensitivo.

Bécquer utiliza las exclamaciones y las repeticiones “¡habrá poesía!” para dar a la rima la intensidad necesaria de misterio. Consigue transmitir con precisión el hecho de que pase lo que pase la poesía perdurará, para ello utiliza principalmente la descripción, ya que así transmite con mayor detalle lo que quiere expresar. Tiene paralelismos y no utiliza una métrica determinada sino variada. La aliteración se consigue con los fonemas consonánticos /r/ y /s/ que dan al texto una gran musicalidad.

Al analizar esta poesía, queda suficientemente claro que Bécquer amaba la poesía y todo lo que a ésta rodeaba, así, dice que mientras haya naturaleza, misterio, sentimientos e incluso mientras exista una mujer habrá poesía, sin embargo, yo creo que todo esto es lo que a él le gustaría que fuese, pero en su interior sabía que es algo imposible, ya que más adelante escribirá otras rimas en las que se contradice de lo dicho en ésta y descubrirá que todo no es poesía como el cree y que “con genio es muy contado el que la hace y con oro cualquiera hace poesía”.




RIMA XI

- Yo soy ardiente, yo soy morena,

yo soy el símbolo de la pasión;

de ansia de goces mi alma está llena;

¿a mí me buscas?

-No es a ti; no

- Mi frente es pálida; mis trenzas de oro

puedo brindarte dichas sin fin;

yo de ternura guardo un tesoro;

¿a mí me llamas?

-No; no es a ti.

- Yo soy un sueño, un imposible,

vano fantasma de niebla y luz;

soy incorpórea, soy intangible;

no puedo amarte.

-¡OH, ven; ven tú!

La poesía es el tema principal de la rima XI. La define como un sueño, como algo imposible, inalcanzable, incorpóreo e intangible.

Dicha rima, cuenta con quince versos y tres estrofas, en las que combina seis versos pentasílabos y nueve decasílabos. La rima es asonante en los versos impares y los pares sueltos.

Sonido, sentimiento y espacio podría ser su esquema tripartito. No palabra plena o música escrita, sino sonidos vagos: dulces palabras que apenas resuenan, murmullos, gemidos como voces, canción sin ritmo ni palabras. Y más que sentimientos, presentimientos, con lo que se adelgazan más: presentimientos incomprensibles, sonrisas, lágrimas, suspiros y deseos. Desde el verso 1 al 5 habla la pasión, del 6 al 10, habla la ternura, ambas rechazadas, pero del verso 11 al 15 habla lo inalcanzable, lo incorpóreo, la poesía, lo que acepta el autor. En este poema podemos ver, el claro ejemplo del amor platónico, que nace en la mente del poeta, crece con sus fantasías y muere con el desengaño.

Es un poema intimista, de tono confidencial y de autenticidad sentimental. Se ve una intensidad emotiva expresada mediante interrogaciones (verso 4 y 8), y mediante exclamaciones (verso 2) para intensificar la musicalidad del poema. Hay distribuciones simétricas a través de paralelismos, se utiliza la misma estructura. Se repiten estructuras gramaticales que crean un ritmo externo e interno muy acentuado y la métrica es variada.

Como ya mencioné, con la lectura de las rimas de Bécquer, su pasión por la poesía es algo que se observa claramente y pienso que con esta rima pretende hacer llegar a sus lectores dicha pasión y el porque de ésta.




RIMA XVI

Si al mecer las azules campanillas

de tu balcón,

crees que suspirando pasa el viento

murmurador,

sabe que, oculto entre las verdes hojas,

suspiro yo.

Si al resonar confuso a tus espaldas

vago rumor,

crees que por tu nombre te ha llamado

lejana voz,

sabe que, entre las sombras que te cercan

te llamo yo.

Si se turba medroso en la alta noche

tu corazón,

al sentir en tus labios un aliento

abrasador,

sabe que, aunque invisible, al lado tuyo

respiro yo.

El tema principal de la rima XVI es claramente el amor, el autor dice que siempre estará al lado de su amada. Es una rima que cuenta con 18 versos donde combina pentasílabos, decasílabos y endecasílabos, 3 estrofas, y la rima es asonante

Dicha rima se puede dividir en tres partes, la primera, desde el verso 1 al 6, el autor le dice a su amada que cuando sienta el viento, no serán más que sus suspiros, ya que a su lado él siempre está. Del verso 7 al 12, dice que cuando sienta una voz pronunciar su nombre, será él quien la llama. Por último del verso 13 al 18, el autor le dice a su amada que siempre que sienta un aliento en sus labios, será su respiro, porque aunque invisible, él siempre está junto a ella.

Bécquer quiere expresar una etapa de amor en su vida, y tiene una preferencia por lo fantástico e imaginativo, relacionar momentos de la naturaleza con la persona amada, pretende con esta rima hacerle ver a su amada que él siempre estará junto a ella, bien sea en cuerpo presente o incluso invisible, él siempre camina a su lado.

XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¡qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú.

El amor, es el tema principal de la poesía XXI, en ella hace uso de la poesía como lo evanescente e inmaterial que encarnará en materia. Es una rima de amor ardiente y esperanzador. La mujer es poesía, la poesía; la mujer como ser ideal e inalcanzable. La identificación toma como eje el factor sentimental. La ecuación sigue un orden riguroso: poesía igual a sentimiento, y sólo después, sentimiento igual a mujer. La mujer encarna lo sentimental, la sentí-mentalidad.

Una rima breve y sencilla que recubre lo complejo de su contenido. Compuesto a penas por cuatro versos, de los cuáles los tres primeros son claramente decasílabos y el último hexasílabo y una única estrofa de métrica variada. Riman los versos pares y los impares van sueltos.

No se podría separar la rima en diferentes partes por ser tan escueta y por no tratar más que el tema de que la mujer es la poesía. Belleza, sencillez,…, son algunos de los sentimientos que Bécquer quiere transmitir con el uso del diálogo, y de la repetición. Es un poema confidencial, que refleja los sentimientos del poeta expresados por varias interrogaciones, exclamaciones y puntos suspensivos que dan musicalidad al poema.

Tanto su definición de la poesía como del amor son profundamente idealistas. Bécquer concibe la poesía como anterior a la palabra o a la forma e incluso como independiente de ellas, también el amor es concebido como anterior y, en principio, ajeno a la existencia de cualquier amada concreta. En esta rima fusiona la poesía con la mujer, las dos cosas que él más ama, dando a entender que la mujer es la poesía.


RIMA XXIV

Dos rojas lenguas de fuego

que a un mismo tronco enlazadas

se aproximan, y al besarse

forman una sola llama.

Dos notas que del laúd

a un tiempo la mano arranca,

y en el espacio se encuentran

y armoniosas se abrazan.

Dos olas que vienen juntas

a morir sobre una playa

y que al romper se coronan

con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor

que del lago se levantan,

y al reunirse en el cielo

forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan,

dos besos que a un tiempo estallan,

dos ecos que se confunden,

eso son nuestras dos almas.

El amor también es el tema principal en la rima XXIV. En este caso, hace uso de metáforas para definir el alma del autor y de su amada. El mundo aparece como un conjunto confuso de formas invisibles y átomos silenciosos cargados de posibilidades armónicas que se materializan en visión o sonido gracias a la acción del poeta que une las formas con las ideas.

Cinco estrofas y veinte son los versos que componen esta rima, todos octosílabos y con rima libre. En cada parte hay metáforas y comparaciones referidas a distintos elementos de la naturaleza. Por eso hay distintas estrofas y una sola parte.

En esta rima hay un tono de romanticismo completo, refleja como el autor esta completamente enamorado y entusiasmado con su amada, es la época de resplandor de, Bécquer y así se puede ver.

Las metáforas aluden al campo semántico de la esperanza, del amor, dos seres que se encuentran. Se expresa mediante distintos elementos de la naturaleza (rojas lenguas de fuego, el laúd, las olas, los jirones) para evocar dos almas que se quieren.

RIMA XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima

y a mis labios una frase de perdón...

habló el orgullo y se enjugó su llanto,

y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;

pero al pensar en nuestro mutuo amor,

yo digo aún: "¿Por que callé aquél día?"

y ella dirá. "¿Por qué no lloré yo?"

Con la rima XXX comienzan las rimas de desengaño amoroso, donde el autor expresa los sentimientos que lleva muy dentro a cerca de aquellos desengaños que ha ido sufriendo a lo largo de su corta vida.

Consta de nueve versos endecasílabos y decasílabos. Riman en asonancia los pares quedando sueltos los impares. Internamente se divide en dos partes, del verso 1 al 4 explica lo que pasó entre él y su amada; del verso 5 al 9 explica las consecuencias de lo anterior. En el tercer verso “habló el orgullo” podemos observar claramente una personificación, ya que el orgullo no puede hablar.

Bécquer expresa su arrepentimiento al no haber sido sincero, tanto él como su amada en su debido momento, y por culpa del orgullo todo se arruino. Se puede observar en la rima narración junto con una breve descripción de lo sucedido.

Bécquer nos transmite muy bien lo que siente el poeta frente a la situación explicada, y mediante una construcción sencilla transmite el sentimiento de arrepentimiento.

RIMA XXXI

Nuestra pasión fue un trágico sainete

en cuya absurda fábula

lo cómico y lo grave confundidos

risas y llanto arrancan.

Pero fue lo peor de aquella historia

que al fin de la jornada

a ella tocaron lágrimas y risas

y a mí, sólo las lágrimas.

El tema de la rima XXXI es el desengaño, donde el que peor sale parado es Bécquer. Esta compuesto por ocho versos divididos en dos cuartetos. En los versos pares hay una rima asonante, en cambio los versos impares son sueltos. Los versos 1, 3, 5,7 son endecasílabos y los restantes versos octosílabos y heptasílabos

Es una rima tripartida, la introducción, verso 1 donde compara la pasión con un sainete; el nudo o clímax, versos del 2 al 4, narra la relación que tenían el autor y su amada; y el desenlace, versos del 5 al 8 donde narra lo que ocurrió cuando acabó la relación.

El autor explica su relación con su amada, en la cual hubo momentos de felicidad y de tristeza que arrancaron risas y llantos. También afirma que lo peor de la historia entre su amada y él fue el final ya que para ella hubo risas y lágrimas y para el poeta solo lágrimas. En esta rima expresa la desilusión por la pérdida de su amada.

El uso de comparaciones que da lugar a la expresión de sus sentimientos, de hipérbaton que dan misterio y elegancia a la rima son algunos recursos utilizados por el autor.

Hay numerosas antítesis o contrastes (risas y lágrimas). Utilizando una metáfora para identificar “nuestra pasión” con “un trágico sainete” utilización del verbo ser. También se ve reflejado un paralelismo en los dos últimos versos, poniendo primero la persona y luego la imagen.

RIMA LI

De lo poco de vida que me resta

diera con gusto los mejores años,

por saber lo que a otros

de mí has hablado.

Y esta vida mortal... y de la eterna

lo que me toque, si me toca algo,

por saber lo que a solas

de mí has pensado.

Es también el tema de la rima LI el desengaño amoroso, donde el poeta expresa el sentimiento de desesperanza y angustia que le produce el fracaso amoroso. Dice el autor que el poco tiempo que le queda de vida lo daría por saber si su amada lo amó en realidad, alguna vez, o si sus sentimientos eran falsos.

Compuesta por ocho versos, dos estrofas de cuatro versos cada una, versos sueltos, los dos primeros versos de cada estrofa son endecasílabos, los terceros, heptasílabos y los cuartos son pentasílabos.

En la primera estrofa (1-4) el dice que le queda poco de vida y le gustaría saber que es lo que su amada ha ido diciendo de él por ahí, y la segunda (5-8) a él le gustaría saber lo que su amada piensa de él.

El uso de antítesis (vida mortal) y de repetición da a la rima un toque de elegancia y de sinceridad, así como resulta más fácil comprender que lo único que el autor quiere es saber lo que ella pensaba de él.

Esta rima es la última de la etapa de desengaño, en ella hace como un tipo de despedida diciéndole a su amada que le gustaría saber lo que dice por ahí de él y lo que piensa de él.

RIMA LXVIII

No sé lo que he soñado

en la noche pasada;

triste muy triste debió ser el sueño,

pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme

húmeda la almohada,

y por primera vez sentí al notarlo

de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño

que llanto nos arranca,

mas tengo en mi tristeza una alegría...

sé que aún me quedan lágrimas.

Esta rima expresa la desesperación y el hondo sentido de la soledad que padecía Bécquer.

Se despierta una mañana preguntándose sobre lo que había soñado la noche pasada porque la angustia del sueño aun le duraba.

Consta de 12 versos agrupados en tres cuartetos. Los versos pares tienen rima asonante, en cambio los versos impares son sueltos. Predominan los versos heptasílabos y endecasílabos.

Bécquer ha dividido la rima en con una estructura tripartida, la introducción, del verso 1 al 4 donde explica la angustia por el sueño que no recordaba; el nudo, del verso 5 al 8, explicación de las sensaciones causadas por el sueño; y el desenlace, del verso 9 al 12 donde el autor hace una breve reflexión.

Cuando despertó notó la almohada húmeda y por primera vez sintió que el alma se le henchía y que le provocaba un placer amargo. El protagonista afirma que el sueño debió ser muy triste porque le hizo llorar pero aún así afirma que aún le quedan lágrimas y siente alegría.

La rima es una narración ya que narra los hechos que le suceden al poeta cuando despierta. Y también descripción ya que describe las sensaciones producidas por el sueño (la almohada húmeda, amargo placer.

La rima contiene varios hipérbaton, es decir, una alternación de palabras (versos 2, 4, 6, 8) y también antítesis al relacionar palabras como amargo/placer, tristeza/alegría.

RIMA LXIX

Al brillar un relámpago nacemos

y aún dura su fulgor cuando morimos;

tan corto es el vivir.

La gloria y el amor tras que corremos

sombras de un sueño son que perseguimos:

¡Despertar es morir!

La rima LXIX pertenece al grupo de las rimas que expresan dolor e incluso que hablan de la muerte. Bécquer realiza en esta rima una reflexión filosófica a cerca de la vida, alude a lo efímero de la vida, dice que es tan corta como el fulgor de un relámpago. Consecuentemente, lo que llena la vida, la gloria y el amor, no son más que las sombras de un sueño; de este modo si el autor se despierta, las sombras se pierden, la vida no tiene sentido, se muere. Despertar, es entonces morir.

6 versos componen esta rima, repartidos en dos estrofas de tres versos cada una. Los dos primeros versos de cada estrofa son de once sílabas, mientras que el último es heptasílabo, con rima en consonancia

Puede dividirse en dos partes, la primera coincide con la primera estrofa, en ella se hace referencia a la vida y su corta duración; la segunda, coincide con la segunda estrofa, donde reflexiona sobre el sentido de la vida.

En esta corta rima el autor utiliza recursos tales como el hipérbaton, la metáfora y la hipérbole. También es frecuente el uso de la antítesis, vivir-morir, despertar-morir...

En esta rima se descubren claramente el tema tópico del romanticismo, la reflexión filosófica frente a los misterios de la vida. Estos son expresados desde un subjetivismo romántico en que descansan los sentimientos del autor.