Rimas y leyendas; Gustavo Adolfo Bécquer

Literatura española del siglo XIX. Romanticismo en España. Estilo romántico. Prosa y lírica becqueriana. Argumento

  • Enviado por: Alberto Aceituno Fenutria
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 35 páginas

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Comentario de texto: Rima II. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima II del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima II pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El tema de esta rima es la falta de conocimiento del destino por parte del poeta. Este desconocimiento le provoca a si mismo una falta de comprensión de su personalidad.

Podríamos resumir el contenido del poema en una interrogación retórica muy utilizada en la historia de la humanidad: ¿De dónde venimos, a dónde vamos?

(3. Estructura)

El poema se compone de veinte versos, agrupados en cinco estrofas de cuatro versos octosílabos con rima asonante llana en los pares. En cada estrofa el poeta ha utilizado la composición estrófica llamada cuarteta, caracterizada por los elementos citados anteriormente.

La rima se podría dividir en dos partes diferenciadas:

-Las cuatro primeras estrofas formarían la primera parte,cuya función sería la de introducción y desarrollo. En esta parte, el yo poético enumera diferentes elementos naturales para compararse a si mismo.

-La última estrofa sería la segunda parte,cuya función sería la de conclusión. En esta última parte, el poeta se identifica con los elementos citados para eludir el gran desconocimiento del destino.

(4. Estilo)

Lo primero que hay que destacar es la elaborada utilización de los verbos por parte del poeta. En el segundo verso de cada estrofa se observa el uso del infinitivo (expirar, v.14; pensar, v.18; ...), elemento utilizadoen busca de la rima fácil, aunque sobre todo para dar un carácter durativo a las acciones.

En el último verso de cada estrofa se puede observar la masiva utilización de verbos en futuro de indicativo (clavará, v.4; volverá, v.8; ...), para dar un carácter inacabado a las acciones.

Antes de analizar el poema con más profundidad, cabría destacar el gran paralelismo semántico y sintáctico de las estrofas, ésto es un elemento característico en la poesía de Bécquer. Además, el poeta se compara con los elementos naturales, tales como la saeta, hoja, ola, ..., a los que nadie se preocupa de ellos ni les interesa; la misma actitud que la gente hace sobre el poeta. La pasividad de la gente se observa en los verbos( no se sabe dónde, v. 3; se ignora,v.11).

No hay que olvidar que los elementos de la cuatro primeras estrofas estan muy relacionados con el ideal del paisaje romántico (mar embravecido, tercera estrofa; paisajes abandonados, segunda estrofa; ...).

Refiriéndonos con más detalle a los elementos que el poeta utiliza en el poema, habría que destacar la abundancia de hipérbatons; observables en el primer verso de cada estrofa (Saeta que voladora en vez de Saeta voladora que ...). El poeta ha utilizado esta figura retórica para dar una mayor importancia a el elemento en sí y para dar más movimiento a estos elementos. También el autor utiliza otro método para dar mayor movimiento: la utilización de verbos de movimiento en presente (cruza, v.2; arrebata, 6; ...); que van unidos a fenómenos naturales, tales como:

el vendaval, v.6; el mar, v.10 ...

También hay que destacar la última estrofa (la más importante), en la que el poeta se identifica con los elementos mencionados (Eso soy yo, v.17); demás pone de manifiesto su total desconocimiento del destino por medio de una antítesis de los dos últimos verbos (vengo, v.18; llevarán, v.20)

(5.Conclusión)

Esta rima II esta dominada por el pensamiento de anhelo de conocimiento del destino y futuro. Además se observa un gran paralelismo entre todas las estrofas; en el que al final el poeta se identifica con los diferentes elementos naturales citados, y se pregunta por su existencia y por lo que le deparará el futuro.

Comentario de texto: RimaVII. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima VII del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima VII pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El tema de esta rima es la reflexión sobre el arte en si mismo, y que cada uno posee en su interior. Para despertar el ese arte que cada cual tiene en su interior necesita la ayuda de alguien, por este motivo, el autor pone como ejemplo un instrumento musical (alguien necesita que lo toque); y el pasaje evangélico en que Cristo le ordena resucitar a Lázaro.

(3.Estructura)

El poema se compone de doce versos agrupados en tres estrofas de cuatro versos decasílabos con rima asonante, excepto el último verso que es de una métrica inferior. Este último verso es como una especie de resumen de los tres anteriores.

La rima se podría dividir en dos partes:

-Las dos primeras estrofas, cuya función es la de introducción y desarrollo. En esta primera parte, el poeta realiza una descripción minuciosa del arpa como símbolo del arte.

-La última estrofa, cuya función es la de conclusión. Aquí el autor pasa del objetivo al subjetivo, rgumentando que los artistas necesitan a alguien pra sacar todo su arte.

(4. Estilo)

Antes de todo hay que destacar la diferenciada utilización de los tiempos verbales en la rima. Mientras que en la primera estrofa predominan los verbos en imperfecto, con carácter durativo( olvidada,v.2; veíase, v.4); en la segunda y tercera estrofa hay una mayor predisposición a utilizar verbos en presente, para identifiacar las acciones que todavía se estan realizando (duerme, v.6; sabe, v. 8; ...)

Hay que poner de manifiesto el comienzo del poema, en el que el poeta utiliza un claro hipérbaton para situar la primera escena (Del en el angulo oscuro en vez de En el angulo oscuro del salón).

También hay que destacar en esta primera estrofa la personificación del arpa como símbolo del arte(silenciosa, cubierta de polvo, ...); y la gran descripción del escenario en que se sitúa el arpa. Ésto provoca que despues de varios compementos y del verbo, el sujeto se sitúe en el último verso, más corto, con claro caácte definitorio.

La segunda estrofa, que es una exclamación en si, compara el arpa con el pájaro que duerme en las ramas; esperando que llegue la mano de nieve (= artista) para que surja el arte de él.

En la tercera estrofa hay que señalar el comienzo exclamativo (¡Ay!, v.9) en que el poeta se lamenta de que la gente no se ayude entre si para despertar el rte que guardan en su interior.

Esto último lo compara con un pasaje del Evangélio, en el cual, Cristo mediante una orden hace resucitar a Lázaro, que previamente había estado muerto.

(5.Conclusión)

Como concusión podemos decir que esta rima VII, no demasiado extensa resume al perfección el tema que trata en esta primera serie de rimas: la busqueda de lo artístico a través de la personas (objetivo claramente romántico).

Además posee una gran originalidad por la personificación del arpa y por la comparición de este instrumento musical con el pasaje evangélico en que Cristo resucita a Lázaro.

La imagen de arpa aparece también en la introducción sinfónica, de este mismo autor.

Comentario de texto: Rima XI. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima XI del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima XI pertenece a la primera, en que el poeta la dedica a la reflexión sobre la poesía. Esta serie abarca desde la rima I a la XI.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El poeta enumera en esta rima los diferntes modelos de belleza femenina. Cada visión de belleza se corresponde con un estrofa, tres en total. Primero aparece la mujer morena: ardiente, símbolo de la pasión, ... (la rechaza). Segundo aparece la mujer pálida y rubia: de gran ternura (la rechaza). Tercero aparece la mujer imposible: intangible, inmaterial, ... (la desea).

(3.Estructura)

El poema se compone de quince versos de rima consonante (recurso utilizado para conseguir una rima fácil y marcada); y se agrupan en en tres estrofas de cinco versos cada una. Los tres primeros versos de cada estrofa son decasílabos mientras que los dos últimos son pentasílabos, y se deben contar como uno sólo para así formar la composición estrófica llamada serventesio

La rima se podría dividir en tres parte que se corresponden con cada una de las estrofas:

-La primera estrofa es la descripción de la mujer morena.

-La segunda estrofa es la descripción de la mujer pálida.

-La tercera estrofa es la descripción de la mujer imposible.

Cada estrofa está estructurada de la siguiente manera: los tres primeros versos corresponden a la descripción de cada tipo de mujer; el penúltimo verso es la pregunta que hace cada mujer diciendo que si la acepta; y en el último verso de cada estrofa el poeta da respuesta a la pregunta anterior.

(4.Estilo)

En la rima predomina el tiempo verbal presente de indicativo (soy,vv.1-2; es,v.5; ...), el autor pretende reproducir en el presente un diálogo entre el mismo y tres modelos de belleza femenina diferente.

El primero (primera estrofa), pertene a la mujer campesina, morena por el trabajo en el campo. Se describe com ardiente, símbolo de la pasión, ...

El segundo (segunda estrofa), pertenece a la mujer noble, pálida. Se describe como símbolo de la ternura, fidelidad, ...

El tercero (tercera estrofa), pertenece a la mujer imposible, incorpórea, intangible. Todas las palabras utilizadas por el poeta son claves en la poesía becqueriana. Ella, inaccesible como todo ideal absoluto, es no obstante, deseada (este es un elemento claramente romántico).

(5.Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que este poema es de gran importancia en la obra de Bécquer, puesto que se produce un diálogo entre el yo poético frente al de poeta. A través de este diálogo de estructura paralelística, el poeta va describiendo a tres estereotipos de belleza femenina: la mujer morena, la mujer rubia y la mujer inalcanzable. Él elegirá a esta última mujer, rasgo característico de la poesía romántica y becqueriana.

Comentario de texto: Rima XIV. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima XIV del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima XIV pertenece a la segunda, en la que el poeta, después de la reflexión sobre la poesía (rimas I-XI) sucede la exaltación amorosa. Esta serie abarca desde la rima XII a la XXIX.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El poeta trata aquí, como en tantas otras poesías, la idealización de la belleza de la mujer, caracterizada en ésta, por el encanto de los ojos de la amada. Éste concepto está muy relacionado con la filosofía medieval neoplatónica, puesto que éstos creían que a través de la luz de los ojos traían el amor. De esta evocación de los ojos se pasa a un reflexión personal sobre lo que le aguardará el destino. Ésta es una idea romántica por excelencia y ha sido multitud de veces tratadas en las poesías, podríamos poder como ejemplo la rima II.

(3. Estructura)

El poema se compone de dieciséis versos de rima asonante aguda en los pares; agrupados en cuatro estrofas de cuatro versos cada una. La métrica, peculiar (muy característica del romanticismo), está compuesta por versos endecasílabos en los impares y decasílabos en los pares.

La rima se podría dividir en dos partes:

-La primera parte estaría formada por las tres primeras estrofas, que harían la función de introducción y desarrollo. En esta parte el poeta evoca la hermosura de la amada, especialmente la de los ojos.

-La segunda parte estaría compuesta por la última estrofa, que haría la función de conclusión. Aquí, el poeta pasa de la de la evocación de los ojos a una relexión sobre el destino personal.

(4.Estilo)

Lo primero que hay que destacar es la utilización de los tiempos verbales. La primera estrofa, en la que se relata el momento en que el poeta vio por primera vez, los ojos de la amada; los tiempos se encuentran en pretérito perfecto simple, ya que eso transcurrió en el pasado (vi, v.1; quedó, v.2; ...). En las dos siguientes estrofas, el poeta recuerda desde el presente aquel momento; en consecuencia, los tiempos verbales son en presente de indicativo (clavo,v.5, miro,v.9; ...) y en infinitivo,como método para buscar la rima fácil y dar un carácter inacabado a las acciones (llamear,v.6; lucir, v.10; ...) Y en la tercera estrofa, ya el poeta pensando en un futuro, nos encontramos con los tiempos verbales en presente e infinitivo; aunque utilizados de manera futura (llevan, parecer, v.14; ...)

Analizando más exaustivamente el poema, hay que poner de manifiesto la abundancia de palabras del campo semántico de la luz, todas dirigidas alos ojos de la amada. Predominan los aspectos que relacionan a los ojos comos los que traen el amor a través de la luz, del fuego que tiene la cualidad a la que se alude con mayor frecuencia en el poema es la belleza y los cromatismos. Éstos son vivos, los que tiene el fuego, rojo, amarillo,(sol, v.4; llamear, v.5; ...) ... y los de la luz como el blanco (lucir, v.10; ...) .

También hay que destacar las diferentes figuras retóricas, magistralmente utilizadas por el poeta. El los dos últimos versos de la primera estrofa, nos encontramos la comparación de los ojos de la amada con la mancha orlada en fuego que flota y ciega si se mira el sol (vv.3-4). Más adelante, en los dos últimos versos de la siguiente estrofa, el poeta ha utilizado una hipérbole para aumentar la belleza de esos ojos ( ..., que es tu mirada / unos ojos, los tuyos, nada más; vv.7-8).

En la siguiente estrofa nos encontramos una de las figuras retóricas más utilizadas por el autor, el hipérbaton; sabimente utilizado para dar mayor importancia

para situarnos en el espacio ( De mi alcoba en el angulo los miro en vez de En el angulo oscuro de mi alcoba los miro; v.9)

En la última estrofa se pone otra vez de manifiesto el desconocimiento del destino, atraves de la imagen de los fuegos fatuos.

(5.Conclusión)

Podemos concluir diciendo que este poema es uno de los más hermosos de esta segunda clasificación de las de Bécquer. Nos ha llevado a pensar ésto por la gran maestría en la utilización de la palabras, y por la originalidad de éste.

También hay que señalar que al igual que el romanticismo está liberado de reglas de composición y de estilo establecidas por los autores clásicas. Además, es un poema intimista en el que el poeta se opone alo contrario asus sentimientos, por ello se relaciona con los aspectos del romanticismo. En este caso el poeta crea imagenes de los ojos de la mujer que quedan reflejdos en todas partes.

Comentario de texto: Rima LXVI. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima LXVI del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima LXVI pertenece a la cuarta, en la que un sentimiento de dolor y angustia se proyecta sobre la condición humana, la muerte, la pregunta sobre la inmortalidad. Esta serie abarca desde la rima LII a la LXXIX.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El tema de rima es la pregunta y la respuesta sobre el origen y sobre el destino. El poeta se responde a si mismo argumentando que son el dolor y el olvido respectivamente.

(3. Estructura)

El poema se compone de dieciséis versos de rima asonante en los pares, todos éstos agrupados en dos estrofas de ocho versos cada una. Hay que señalar que este poema posee una métrica peculiar ( muy común en los artistas románticos y en especial Bécquer); mientras que los primeros cinco versos de cada estrofa se alterna el endecasílabo con el heptasílabo, los tres últimos versosestán ocupados por estos últimos.

Las dos estrofas poseen una métrica y rima similar, y su composición da un ritmo externo e interno muy acentuado.También hay que destacar quela importancia de la rima es descendente; así, podemos observar que los tres últimos versos de cada estrofa son el climax del poema, en los cuales se encuentra la mayor interés del poema.

La rima se podría dividir en dos partes bien diferenciadas, las cuales se corresponden cada una de las estrofas con que está formado el poema.

-La primera parte, que se corresponde con la primera estrofa; el autor se pregunta sobre el origen.

-La segunda parte, que se corresponde con la segunda estrofa; el autor se pregunta

sobre el destino.

(4.Estilo)

Lo primero que hay que destacar nada más observar el poema es el tratamiento del ambiente en que nos sitúa el autor. Este paisaje, junto con la personificación de la naturaleza(zarzas agudas, v.6; piedra solitaria, v.13; ...), se nos presenta un ambiente típicamente romántico; incluso se podría decir que es concretamente nórdico( valle de eternas nieves, v.11; sonbrío y triste páramo,v.9; ...). Ésto es debido a la influencia de los artistas románticos del norte de Europa.

Aparte de estos detalles, hay que señalar la estructura paralelística y metafórica en la que el poeta ha sabido crear dos estrofas simétricas.

Del comienzo y del final hay que destacar varios elementos, como por ejemplo que desde el primer versoestá presente el yo poético. El del poeta se dirige no parece ser ahora el de la amada, sino uno genérico, quizás el propio autor desdoblado, quizás el lector a quien este tú conmueve especialmente.

Cabe señalar del comienzo, como el autor magistralmente por medio de una pregunta retórica se nos introduce el tema sin ningún tipo de rodeo.

También del comienzo y del final hay que comentar que los de una estrofa y de otra crean una clara antítesis en la que se contrapone la primera estrofa (origen) con la segunda ( destino) (¿ De dónde vengo?; v.1; ... cuna, v.8 / ¿A dónde voy?; v.9; ... tumba, v.16).

Los finales de cada estrofa, categóricos y rotundos, pretenden evocar el princio y fin de cada una de las cosas que habitan en lel universo.

(5. Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que la rima LXVI es una de las importantes de la obra de Bécquer por su originalidad y precisión describiendo y comparando el comienzo y final de la vida de cada persona.

La rima asonante en los versos pares y su composición, da un ritmo externo e interno muy marcado. Las continuas metáforas que posee el poema , muestra el lado más negativo de la vida con una visión caótica y pesimista.

También hay que comentar como anécdota que Luis Cernuda tituló un libro de poemas con el verso quince: Donde habite el olvido (1934).

Comentario de texto: Rima LXXV. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la rima LXXV del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Dentro de las series que se suele agruparse los poemas de Bécquer, la rima LXXV pertenece a la cuarta, en la que un sentimiento de dolor y angustia se proyecta sobre la condición humana, la muerte, la pregunta sobre la inmortalidad. Esta serie abarca desde la rima LII a la LXXIX.

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2. Tema)

El tema de esta rima es la pregunta que se hace el poeta por si a través de la experiencia del sueño nuestro espíritu abandona el cuerpo y toma camino ascenciendo de la vida corporal al mundo de las ideas y hacia la sabiduría que allí alcanza.

(3. Estructura)

El poema se compone de veinte versos de rima asonante (característico de romanticismo) agrupados en cinco estrofas de cuatro versos endecasílabos; excepto el último verso que es heptasílabo, y en el cual se encuentra la parte más importante de cada estrofa.

La rima se podría dividir en dos partes diferenciadas:

-La primera parte está formada por la cuatro primeras estrofas, y hace la funció de introdiucción y desarrollo. En esta parte el autor se pregunta por si mediante el sueño se pude traspasar los límites de la realidad y llegar a el mundo de las ideas.

-La segunda parte está formada por la última estrofa ( la más importante), y hace la función de conclusión. En esta parte se produce un gran cambio en el estilo, y el poeta duda de la exitencia de ese mundo; aunque en los dos últimos versos deja entrever que el ya ha viajado ha ese mundo (pero sé que conozco a muchas gente / a quienes no conozco; vv.19-20).

(4. Estilo)

Lo primero que hay que destacar de esta extensa rima, es el gran paralelismo que poseen las cuatro primeras estrofas. Este paralelismo se divide entre las dos primeras y las dos segundas.

Además, las interrogaciones retóricas y los masivos hipérbatons de la primera parte de la rima, contribuyen a darle un carácter dudoso y sobrenatural a la experiencia relatada por el poeta; dando mayor importancia a los elementos que el poeta considera necesarios.

Concretando, en los primeros versos del comienzo de la rima se obserla la personificación del sueño ( ... cuando toca el sueño / con sus dedos de rosa ..., vv.1-2) y como a continuación; el poeta define la existencia humana como una cárcel (de la cárcel que habita huye el espíritu, v.3), a consecuencia de las numerosas desgracias y la falta de libertad que sufren los artistas.

Más adelante, en la segunda estrofa, el poeta elude el sujeto de la oración (espíritu) y lo describe como huésped de las nieblas (v.5); recurso, éste, utilizado

para dar una mayor intriga y misterio a la acción relatada.

Cabe destacar de la cuarta estrofa la abundancia de conjunciones, más comunmente definida en literatura como polisíndeton. El poeta pretende con ésto enumerar las diferentes que el espíritu puede llegar a hacer en ese maravilloso mundo de la sabiduría; además, comparándolo con la fugacidad del paso de un meteoro ( ¿Y ríe y llora y aborrece y ama ..., v.13; semejante al que deja cuando cruza / el cielo un meteoro?, vv.15-16)

Por último hay que señalar la parte final (y más importante) del poema, en la cual el autor cambia totalmente de tono, y deja entrever que ha estado en ese mundo mediante una paradoja: pero sé que conozco a muchas gente / a quienes no conozco; vv.19-20.

(5. Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que este poema es de gran interés por los diferentes contrastes y ambigüedad de los vocablos utilizados. Cabe destacar que esta rima ha influido en diferentes doctrinas filosóficas tales como en el pensamiento neoplatónico y en el psicoanálisis del filosofo alemán Freüd.

El espiritu asciende de la vida corporal al mundo de las ideas y hacia la sabiduría que allí alcanza. La solemnidad de esta experiencia misteriosa se expresa mediante anáforas, abundancia de complementación e hipérbatons, polisíndetons (v.13), preguntas y paradoja final.

Como anécdota hay que comentar que el sintagma huésped de las nieblas (v.5) da título a cada una de las tres partes de que consta el libro de poemas de Rafael Alberti Sobre los ángeles (1929).

Introducción a las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

El género de las Leyendas de Bécquer no era nuevo, sus raíces son populares y locales, tradiciones corrientes sobre lugares concretos, iglesias, imágenes sagradas y similares; en parte son literarias, provenientes de la literatura religiosa oriental, de apólogos e historias de sucesos mágicos. La tradición se impone al presente, y más que el presente, la verdad.

Por eso Bécquer recurre al género de las leyendas, que durante el romanticismo alcanzó un extraordinario auge. Ante el presente, lleno de prosaísmo y de conflictos , los escritores románticos un mundo supuestamente máss armónico en el pasado y en pueblo cuya vida, unida a la naturaleza y la fe, se encuentra al margen de conflictos sociales o políticos. Naturalmente, tal pueblo no ha existido nunca, pero los románticos los idealizan y exaltan. Y no sin motivo, pues si ese pueblo dice la verdad, ello justifica el tradicionalismo de muchos románticos, como el propio Bécquer, en política y en religión. Nuestro autor cuenta la historia de lugares que le son queridos: viejos castillos perdidos en las tristes y solitarias montañas de Soria y del Moncayo, o antiguos templos o casas de Toledo, Las Leyendas son la obra de un viajero dotado de ardiente imaginación, ansioso de silencio y soledad.

¿Y qué es lo que dicen la tradición y el pueblo? Que el bien no está en este mundo y que no existe, en la tierra, amor feliz. Pero que más allá de los fracasos y limitaciones humanas, alienta el espíritu. Que la fe será alguna vez recompensada. Que la religión ( y el arte) son los únicos caminos hacia lo sobrenatural. Verdad es que estos temas (algunos de los cuales coinciden con los de las rimas) no son originales, resultan, en cambio, particularmente intensos por la manera de contar.

Debemos decir que Bécquer es quién expresa más profunda y bellamente las contradicciones de su tiempo y en las Leyendas se transmite siempre su mensaje ético relacionado con los problemas espirituales de la época. Se dirige a las personas de su período para recordarles la existencia de una vida trascendente y que las acciones del hombre se premian o castigan.

Las leyendas son muy variadas. Muchas de ellas revelan la habilidad del autor para ir llevando el interés del lector de lo real a lo fantástico por medio de una referencia personal o por la evocación de un detalle histórico o de un lugar real. Combina la fantasía con el humor, la emoción y, alguna vez, la ironía, lo que manifiesta una extraordinaria destreza técnica. Sin embargo, su contenido y carácter son menos originales que su estilo.

Bécquer escoge los asuntos de las leyendas de acuerdo con la posibilidad de desarrollo de unas ideas básicas. Abunda la descripción y el relato junto con los efectos luminosos para crear la atmósfera deseada.

Los personajes representan las fuerzas morales de cuyo conflicto surge el tema. Debido a eso, Bécquer no es un gran creador de personajes. Sus protagonistas no tienen rasgos físicos ni complejidad psicológica. Se les conoce sólo por actitudes, palabras y, sobre todo, por el modo de sentir el suceso maravilloso que les ocurre.

Es constante que, cuando se trata de seres malvados, el narrador corrigiera sus ideas y actitudes y se identificara con los caballeros ideales. La mayoría de veces las fuerzas del mal están representadas por mujeres que llevan al hombre a la perdición. Éstas despiertan ansias desmedidas que los llevan al desafío de las leyes divinas e infernales. Generalmente aparecen caracterizadas psicológicamente mejor que los personajes masculinos.

En la literatura romántica se afirman los derechos de la fantasía, la imaginación y las fuerzas irracionales del espíritu. Sin embargo, y pese a esto, debemos distinguir dos tendencias:

a) la tradicional, que se orienta hacia la restauración de los viejos ideales patrióticos y religiosos que habían intentado anular los racionalismos dieciochescos, volviendo su mirada hacia el pasado y a la Edad Media caballeresca y cristiana;

b) la tendencia liberal y revolucionaria, que trata de destruir el orden vigente en religión, arte y política, afirmando los derechos del individuo frente a la sociedad y combatiendo la norma.

Bécquer se encuentra entre los románticos españoles que volvieron sus ojos a la tradición propia, a los temas e ideales nacionales, a las leyendas y a la lírica. Pero dentro del romanticismo introdujo un tono distinto y nuevo a nuestra literatura, una musicalidad, un poder evocativo, un interés por los brillantes efectos del color y de música en el lenguaje y aportando el elemento de lo misterioso y fantasmagórico.

Las leyendas fueron apareciendo publicadas en distintos periódicos y revistas entre 1858 y 1873. La original prosa de Bécquer alcanza en estas obras un grado de espontaneidad, fluidez y subjetividad más próximo a la expresión lírica, a la pura poesía, que a la narrativa.

Todas las obras de la época, sea cual sea su género, nos muestra el alma exaltada del autor. Como un artista romántico, Bécquer sueña mundos sin trabas: amor apasionado, ansia de felicidad posesión de lo infinito...

Existe en él una actitud antirracional que despierta y anima a los espíritus dormidos de la naturaleza. Le importa en demasía la emoción intuitiva y la imaginación, desea que se perciba y se recree un lector en el mundo que está de acuerdo con su visión intimista, de aquello que no ha experimentado y que puramente son imágenes más allá de la realidad existente. Debido a ello se producirá un choque entre el yo subjetivo y el mundo objetivo, el cual le llevará a una insatisfacción que le inclinará ala huida y a la evasión en lo lejano en el tiempo y en el espacio. Bécquer logra que se capten los asuntos inmediatamente.

Un rasgo de esa evasión hacia el presente inmediato o hacia el pasado, junto a la tendencia de lo sobrenatural en las leyendas es la vuelta a la Edad Media, que, como se verá, es evocada con más sentido poético que histórico, a pesar de su constante alusión a los elementos (iglesias, conventos) que existen en la realidad.

Esos lugares ejercen una extraña sugestión en Bécquer que le lleva a ver en ellos y en su mundo de caballeros andantes, monjes, damas..., un colorido brillante y de pompa fastuosa.

En cuanto al paisaje descrito no hay duda que es un paisaje de libertad, con las altas montañas, los bosques impenetrables... El paisaje se convierte a su vez en una proyección de la agitada y melancólica personalidad subjetiva de nuestro poeta español. Las ruinas, el ambiente sepulcral, la luna o paisajes nocturnos y la belleza que se marchita o vive para siempre dejan entrever y adivinar la tristeza, el misterio y la pesadumbre de Bécquer.

Hay que añadir que todo ello reside en el pueblo y la tierra española, donde lo sobrenatural procede de creencias populares.

Nuestro escritor nos ofrece la reacción en contra de la invasión napoleónica y la tendencia a subrayar lo pintoresco, lo que propicia una valoración de lo nacional

La característica romántica mayormente utilizada por el autor es la de conmover y excitar violentamente la sensibilidad del público. Por ello busca el colorido brillante, el halago de la musicalidad o el roce de lo sentimental al añadir una nota suavemente melancólica.

Buscará Gustavo Adolfo Bécquer todos los efectismos posibles para impresionar al público y para dar sensación de realidad admitirá la acción a sus narraciones.

No hay que concluir sin comentar que la primera versión de las Leyendas fue la realizada por Ferrán, Correa y Campillo, en la edición póstuma de las Obras de Bécquer, en 1871. El texto becqueriano fue corregido de errores de imprenta y defectos gramaticales o de expresión. Pero a su vez, esta primera edición introdujo nuevas erratas y errores, provocados por una excesiva libertad en el retoque del estilo becqueriano, labor ésta que es posible que realizara el catedrático de retórica Campillo.

La edición de Rubén Benítez (1974) se realizaría con criterios filológicos, partiendo de la versión periodística, resolviéndose parte de los problemas textuales. De esta edición partirían casi todas las ediciones posteriores.

Comentario de texto: Leyenda el Miserere. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la leyenda el Miserere del escritor y poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, escrita en Madrid en 1862 en el periódico el Contemporáneo. En referencia a este periódico, comentar que era un diario político de ideología conservadora; este dato es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender la técnica y temática utilizada en sus leyendas. El género de las leyendas, integrado por un total de dieciséis relatos aparecidos en la prensa entre1858 y 1864, no gozan del misterio y dudas que rodearon las rimas, pues fueron todas publicadas.

Dentro de las series que se suele agruparse las leyendas de Bécquer, el Miserere pertenece a la tercera, en la que el autor trata sobre asuntos misteriosos y de terror. En esta serie, además de esta leyenda, nos encontramos con otras tan conocidas como:

La cruz del diablo (1861), El monte de la ánimas (1861), Maese Pérez el organista (1861), El rayo de luna, (1862), ...

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2.Contenido)

El tema en esta leyenda es el ansia y el anhelo por descubrir lo desconocido y lo misterioso. A esto hay que añadir la ambición de los personajes unida a el deseo de redención después de los pecados cometidos. A esta combinación hay que añadir la presencia de los elementos sobrenaturales y marvillosos.

Mediante el recurso de la utilización del prólogo se nos presenta a un narrador, que le encanta ver las partituras de las óperas. Por medio de un extraño miserere un monje le explica la historia de éste.

La leyenda trataba sobre un romero que era músico que buscaba el perdón de los pecados cometidos por medio de la composición del mejor miserere jamás escrito. El viajero llegó a un convento de una extraña abadía y relató a los allí presentes su historia. Mientras contaba la historia un grupo de personas, le habló sobre el Miserere de la Montaña; el romero muy asombrado se a escuchar aquel miserere para comprovar si era tal. Una vez allí, y después de esperar unos empezó a sonar una campana y unos pequeños cantos. El monasterio empezó a construirse, y entonces fue cuando vio a los esqueletos de los monjes. Estos se pusieron a cantar el miserere, mientras se abría el cielo dando paso a un cielo azul donde los arcángeles, los ángeles y los serafines acompañaban el canto de los monjes. En este punto la claridad cegó los ojos del romero, sus oídos empezaron a escuchar un zumbido y cayó inconsciente. Cuando se despertó bajo al pueblo, pidió un alojamiento, y se dispuso a escribir aquell celestia miserere.Durante mucho tiempo estuvo escribiendo el miserere, pero un día la inspiración se acabó y dejó de comer, de dormir y entró en enfermedad, se volvió loco y al final murió. Todavía se conserva allí en el miserere, como algo que pertenece a la abadía.

Cuando el hombre terminó de contarle la historia a el narrador, este nos comenta que hubiera dado todo por haber podido leer el final, aunque no hubiera entendido nada.

(3. Personajes)

El personaje principal es, claramente, el romero. La leyenda gira entorno a él y a su alusión: el personaje del prólogo pregunta por el extraño miserere y el anciano le explica la historia de éste.

Los demás personajes que aparecen en la obra, apenas intervienen; aunque los podemos observar en diferentes acciones y sobre todo, el autor los utiliza como nexos para ligar diferentes escenas.

-Romero: Era músico y en su juventud hizo arte de la de su oficio como si fuera un arma. En su vejez quiere redimirse a través del arma que le llevó cometer los pecados; y es por eso que viaja en busca de la melodía que le sirva para que Dios le conceda el perdón.

En este personaje se observa unas características típicas del héroe romántico: la exaltación de él como persona. El personaje se plantea el conflicto entre él y la sociedad con sus normas establecidas. El romero se siente superior ya que tiene que componer el mejor miserere que jamás se haya escrito. Esto supone un sentimiento de soledad en el que unas veces se complace y otras veces sufre.

(4. Figura del Narrador)

A lo largo de la leyenda el autor nos presenta varios narradores. En el prólogo, nos aparece un narrador (posiblemente Bécquer), en un principio ajeno a la leyenda, que nos introduce a la historia por medio de otro narrador que nos narrará la mayor parte de ésta: el anciano de la abadía. En el contenido de la leyenda nos encontraremos con otros narradores de menor importancia, como el propio romero (contando su historia), la gente del pueblo (contando la leyenda del miserere de la montaña), ...

Y finalmente, en la conclusión de la leyenda nos encontramos con el primer narrador que nos introdujo al leyenda; viendo ahora los hechos desde un punto de vista presente.

(5. Estructura)

La leyenda está dividida en cinco divisiones, numeradas en números romanos. A esto hemos de añadir que el texto está introducido por una nota aclaratoria del autor, en dos párrafos; y concluye con un epílogo a modo de conclusión.

En una subdivisión de la leyenda podemos distinguir las siguientes partes:

-Una primera, introductoria, en la que el narrador ( podría ser Bécquer) visita la abadía de Fitero; y en la biblioteca encuentra un extraño miserere y le pregunta a un anciano por éste.

-En una segunda, la más extensa, en que se desarrolla la mayor parte de la leyenda; es cuando el anciano le explica la leyenda sobre el miserere.

-Una tercera, a modo de conclusión; en la que el narrador se asombra sobre la historia de miserere y desea que lo hubiera terminado su dueño.

(6. Tiempo y Espacio)

Lo primero que hay que descatar referido a el tratamiento del tiempo es que se nos presenta dos acciones paralelas, una ubicada en un presente y otra en pasado.

La primera de éstas, mucho más breve que la anterior, puesto que solo dura el tiempo de la narración del anciano, es la introducción y la conclusión. El narrador trata la leyenda en un tiempo presente y se sorprende al oirla puesto que no encaja en su época. La segunda, más extensa, trata el relato del anciano sobre el miserere y la historia del romero. Esta parte, sitúa los hechos mucho más anteriormente que la primera y se podría decir que en la época medieval. Hay que señalar la precisión con que el autor nos señala las fechas de esta última parte, por ejemplo la noche en que llega el protagonista, y posteriormente se encamina hacia la iglesia en ruinas: la ambilentene noche del jueves Santo.

El tratamiento del espacio también es de gran importancia, y meticulosamente tratado por el autor. Hay que destacar la concreción y minuciosidad de los emplazamiento en que se sitúa la leyenda. Esta precisión esta presenta el la primera línea del relato (la célebre abadía de Fitero), aunque también se puede observar medida que avanza la narración. Otro elemento que cabe señalar son los lugares en que se emplazan los hechos, todos típicamente románticos: la noche, las iglesias en ruinas abandonadas, los antiguos monasterios ... ; todos descritos con el fin de crear un ambiente misterioso, inquieto, de terror.

(7. Estilo)

En la parte estilística, aparte de los elementos ya comentados en las diferentes partes del comentario, destacar la minuciosidad y precisión con que el autor describe los escenarios en los que transcurren los hechos. Un ejemplo de ésto sería la macabra descripción que se hace de los monjes asesinados, o más clara aún sería la gran descripción de la iglesia destruida que por unos momentos se recontruye sola: “En el derruido templo no había campana, ni reloj, ni torre ya ni siquiera ...;cundo los doseles de granito que cobijaban la esculturas, las gradas de mármol de los altares, los sillsares de las ojivas, los calados antepechos del coro, ...”

Otro fenómeno, aunque asociado a este anterior, es la ausencia de conjunciones o elementos de enlace (asínteton); provocado por el abundante uso de adjetivos de las descripciones.

También hay que destacar el uso que hace el autor del miedo psicológico, asociado muchas veces a la noche, el ruido, la oscuridad, parajes abandonados...

(8.Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que esta leyenda, una de la primera que escribió Bécquer, recoge y recrea el misterio y el terror de la prosa becqueriana en sí. Cabe señalar la originalidad del comienzo y del final que hace recapacitar en el receptor sobre si la historia fue real o ficticia.

Las múltiples descripciones de los ambientes, unido a la atmósfera de misteriosa en que trancurre la leyenda, dan un masivo carácter de terror que impresiona hasta el más osado lector.

Comentario de texto: Leyenda: Los Ojos Verdes . Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la leyenda Los Ojos Verdes del escritor y poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, escrita en Madrid en 1862 en el periódico el Contemporáneo. En referencia a este periódico, comentar que era un diario político de ideología conservadora; este dato es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender la técnica y temática utilizada en sus leyendas. El género de las leyendas, integrado por un total de dieciséis relatos aparecidos en la prensa entre1858 y 1864, no gozan del misterio y dudas que rodearon las rimas, pues fueron todas publicadas.

Dentro de las series que se suele agruparse las leyendas de Bécquer, Los Ojos Verdes pertenece a la cuarta, en la que el autor trata sobre asuntos fantásticos. En esta serie, además de esta leyenda, nos encontramos con otras tan conocidas como:

La Corza Blanca (1863), ...

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2.Contenido)

El tema en esta leyenda es el sentimiento amoroso de idelización de la amada. Este es el tema romántico por excelencia, tantas veces utilizado por los artistas para crear trágicas historias de amor. Este sentimiento no conoce límites, es un fuerza devastadora, aunque su intensidad radica en su carácter trágico. Es una aspiración que la muerte, el destino, los errores humanos, impiden que se convierta en realidad, es por tanto un ideal irrealizable. El amor sigue siendo una de las realidades en las que se manifiesta el desengaño romántico.

Como en tantas otras leyendas, el autor, el prólogo nos hace una presentación y el motivo de porque ha escrito esa leyenda. Cuenta que tenía ganas de escribir una historia con ese nombre y un día se dejó llevar por la pluma y la escribió. Además también dice que él ha visto unos ojos como los que cuenta en la leyenda aunque no sabe si en sueños o en la realidad.

La leyenda comienza cuando van de de caza el joven Fernando de Argensola, primogénito de Almenar, y el montero mayor Iñigo. Se les escapaba un ciervo allá por la fuente de los Álamos, de la que Iñigo contaba que estaba habitada por un espíritu del mal. El joven que no estaba dispuesto a perder la pieza, ignoró las advertencias del experto cazador y se adentró en la maleza.

Dias posteriores, hablaban Iñigo y Fernando, cuando este último no pudo más y le contó lo que había encontrado en la fuente de los Álamos, una mujer preciosa de ojos verdes. El viejo montero le aconsejó que no volviese a acercarse a ella pues el espíritu maligno podía tomar cualquier forma, de mujer, demonio, ...

Fernando deseaba tanto a aquella mujer, que no hizo caso de esta nueva advertencia y nuevamente volvió a la fuente. Cuando vio a su amada, esta le pidió que se dejara guiar por ella hasta el fondo del lago donde permanecería feliz para siempre. Y como si hubiese sido embrujado, el joven siguió a la mujer, cayó a las aguas y expiró.

(3. Personajes)

El personaje principal es, claramente, Fernando de Argensola; primogénito de Almenar. La leyenda gira entorno a él y a su ilusión: la mujer de los ojos verdes que encontró en la fuente. Fernando es claramente un personaje romántico: su ambición por cobrar la presa caída y así sentirse superior a los demás lo define como tal.

No aparecen personajes secundarios, a excepción de Iñigo, el montero mayor que es el consejero del primogénito de Almenar: le aconseja, le recomienda, intenta llevarle por el buen camino, y no dirigirlo hacia lo placeres corruptos de la vida.

(4. Figura del Narrador)

A lo largo de la leyenda el autor nos presenta varios narradores. En el prólogo, nos aparece un narrador (posiblemente Bécquer), que nos argumenta el porque de la escritura de la leyenda. A partir de esa breve explicación, el poeta presenta la leyenda. En la leyenda en si, nos encontraremos con dos narradores, en torno los cuales gira la historia de los ojos verdes; éstos son los personajes de mayor importancia: Fernando de Argensola, primogénito de Almenar y Iñigo, el montero mayor. Cada uno de estos personajes tiene un punto de vista y una manera de ver las cosas totalmente diferente, lo que le parece bueno a uno, a el otro le parece malo.

Aunque mayoritariamente en la leyenda en si, predomina el narrador omnisciente en tercera persona; muchas veces es utilizado como si fuera una cámara fotográfica, gracias a la precisión del autor describiendo escenas y ambientes.

(5. Estructura)

La leyenda está dividida en tres divisiones, numeradas en números romanos. A esto hemos de añadir que el texto está introducido por una nota aclaratoria del autor, en dos párrafos en que argumenta la elección de la leyenda.

En una subdivisión de la leyenda podemos distinguir las siguientes partes:

-En el prólogo, es la parte introductoria, en la que el autor de la leyenda explica el motivo de la escritura de ésta. Cuenta que tenía ganas de escribir una historia con ese nombre y un día se dejó llevar por la pluma y la escribió. Además también dice que él ha visto unos ojos como los que cuenta en la leyenda aunque no sabe si en sueños o en la realidad.

- Una primera, en la que se nos sitúa la acción en un monte en el cual hay unos hombres de cacería, entre ellos el montero mayor de los marqueses de Almenar y Fernando de Argensola el primogénito de los marqueses, el cual ha herido a un ciervo aunque consigue escapar. Cuando llega les riñe diciendo que él no atiende a supersticiones y va a seguir.

-Una segunda, en la que el montero le está preguntando al chico por qué tiene la piel tan blanca y está tan raro, y por qué pasa en el monte tanto tiempo si no viene con presa alguna. Fernando le explica la experiencia de la fuente y como él se enamoró de los verdes de la mujer que allí estaba. El montero le pidió que por todo lo que más quería, dejara de ir y él le contestó que todo lo que más quería valía una mirada de esos ojos. Íñigo aceptó resignado.

-Una tercera, en la que Fernando, está de vuelta en la misteriosa fuente y mantiene una conversa con la mujer de los ojos verdes. Ésta le convence para que se lance al agua, y muere ahogado.

(6. Tiempo y Espacio)

Lo primero que hay que descatar referido a el tratamiento del tiempo es que se nos presenta dos acciones, una ubicada en un presente y otra en pasado.

La primera de éstas, mucho más breve que la anterior, puesto que es la explicación de autor de porque ha escrito esa novela. La segunda, más extensa, trata el relato de los ojos verdes; en la que se nos pasa del presente del autor, a quizás, el esplendor de la Edad Media; característica típica del romanticismo: la huida en el tiempo a tiempos gloriosos como metodo de fuga de la realidad.

El paso del tiempo no es tan marcado como en otras leyendas; la historia podría haber transcurrido en menos de un mes. Una pista del transcurso del tiempo se nos da cuando mencionan que Fernado pasa los días y las horas, sólo, en el bosque cazando, sin traer ninguna presa con él. También hay que destacar que cuando el primogénito de los Almenar se encuentra en la fuente con la mujer de los ojos verdes, para él no trancurre el tiempo; es como si el tiempo no pasara. Ésto puede ser debido al embrujo que provocado la misteriosa mujer en el joven marqués.

El tratamiento del espacio también es de gran importancia, y meticulosamente tratado por el autor. Hay que destacar la concreción y minuciosidad de los emplazamiento en que se sitúa la leyenda. Esta precisión esta presenta el comienzo del relato (Cuencas del Moncayo) aunque también se puede observar medida que avanza la narración. Este gusto por la precisión y la geografía local es patente en la mayoría de leyendas; como modo para acercar los relatos a la gente y hacerlos más populares; motivo por el cual la gente se podría sentir identificada. Otro elemento que cabe señalar son los lugares en que se emplazan los hechos: la natuaraleza escenario típicamente románticos: la naturaleza cobra especialmente importancia y adquiere un papel que antes no tuvo: se adapta a los estados de ánimo del personaje, mostrándose melancólica, tétrica,... A la angustia y a la obsesión por la muerte responde el gusto por la noche o los paisajes sepulcrales. La soledad del personaje encuentra el marco adecuado en paisajes recónditos, yermos desolados, ... Además, el gusto por la noche, los paisajes abandonados, los antiguos fuente ... ; todos descritos magistralmente con el fin de crear un ambiente misterioso, inquieto, de terror.

(7. Estilo)

En la parte estilística, aparte de los elementos ya comentados en las diferentes partes del comentario, destacar la minuciosidad y precisión con que el autor describe los escenarios y ambientes en los que transcurren los hechos. Un ejemplo de ésto sería la concreta y precisa descripción que se hace del emplazamiento en que se encuentra la mágica fuentedonde habita la misteriosa dama: “la fuente brota escondida en el seno de una peña, y cae, resbalándose gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas que crecen al borde de su cuna. Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, y susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores...”

De la parte en que el poeta describe la fuente, tal vez la parte más interesante y compleja estilísticamente, se aprecia la personificación del agua de la fuente; y como a través de numerosas figuras retóricas consigue describirlas (“Aquellas gotas que al desprenderse brillan como puntos de oro y suenan como las notas de un instrumento, se reúnen entre los céspedes, y susurrando, y susurrando, con un ruido semejante al de las abejas que zumban en torno a las flores, se alejanpor entre las arenas y forman un cauce, y luchan con los obstaculos que se oponen a su camino, y se repliegan sobre si mismas, saltan, y huyen, y corren, unas veces; con risas, otras, con suspiros hasta caer en un lago.”)

El tratamiento y descripción de la misteriosa joven, también es magistralmente utilizado por el autor; complementándolo con numerosas figuras retóricas como la comparación o la metáfora, utilizadas para darle un aspecto más maravilloso e irreal:

“Ella era hermosa, hermosa y pálida como una estatua de alabastro. Y uno de sus rizos caía sobre sus hombros deslizándose entre los pliegues del velo como un rayo de sol que atraviesa las nubes, y en el cerco de sus pestañsrubias brillaban sus pupilas como dos esmeraldas sujetas en una joya de oro.”

Otra descripción a comentar es la que hace sobre los ojos verdes, que da título a la leyenda. Es de una gran belleza estilística y cuenta con unas metáforas y compraciones, dificilmente comparables: “... luminosos, tranparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de un tempestad de verano”.

Otro fenómeno, aunque asociado a este anterior, es la ausencia de conjunciones o elementos de enlace (asínteton); provocado por el abundante uso de adjetivos en las descripciones.

También hay que destacar el uso que hace el autor del miedo psicológico, asociado muchas veces a la noche, el ruido, la oscuridad, parajes abandonados, desconocidos ...

(8. Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que esta leyenda, escrita en plena madurez intelectual de Bécquer, representa la más importante y conocida de la cuarta clasificación que se suele hacer de la leyendas: los asuntos fantásticos. Cabe señalar la originalidad del comienzo, en la que el autor nos explica el motivo de la escritura de la leyenda. Aparte de eso, las comparaciones de los ambientes junto a la atmósfera de terror en que trancurre la leyenda, unido a las múltiples descripciones crean una belleza y realismo difícilmente superable. Todas estas características, unidas a la originalidad del argumento y a la precisión en la utilización de los vocablos, provoca en esta leyenda, ser una de las más comentadas y de las que más versiones se han utilizado.

Comentario de texto: Leyenda: Maese Pérez el organista. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la leyenda Maese Pérez el organista del escritor y poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, escrita en Madrid en 1862 en el periódico el Contemporáneo. En referencia a este periódico, comentar que era un diario político de ideología conservadora; este dato es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender la técnica y temática utilizada en sus leyendas. El género de las leyendas, integrado por un total de dieciséis relatos aparecidos en la prensa entre1858 y 1864, no gozan del misterio y dudas que rodearon las rimas, pues fueron todas publicadas.

Dentro de las series que se suele agruparse las leyendas de Bécquer, Maese Pérez el organista pertenece a la tercera, en la que el autor trata sobre asuntos misteriosos y de terror. En esta serie, además de esta leyenda, nos encontramos con otras tan conocidas como: La cruz del diablo (1861), El monte de la ánimas (1861), El miserere (1861), El rayo de luna, (1862), ...

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2.Contenido)

El tema principal de la leyenda es el asunto sobrenatural y fantástico que conmociona y transforma al mundo. Aunque también aparece un tema muy querido en Bécquer: la identidd entre arte y religión, como manifestacione ambas del impulso al ideal.

Nos cuenta la historia de Maese Pérez, un hombre ya muy anciano que éste tocaba órgano en la iglesia de Santa Inés. Tocaba el órgano, como nadie lo había hecho antes; el arte lo heredó de su padre, pues al fallecer le dejo su órgano, y Maese Pérez decidió seguir sus pasos. Todo el mundo lo conocía además de por tocar el órgano, por lo bueno que era. Lo solía tocar en Nochebuena, pues significaba mucho esa noche para él. Además, era ciego, pero sabía que un día conseguiría ver, un día vería a Dios.

Al llegar la Nochebuena, todo el mundo esperaba impaciente a que Maese Pérez apareciera para que la misa comenzara, pero éste tardaba mucho, lo cual hizo que el arzobispo y las personas allí presentes se impacientaran. Al poco tiempo, llegó Maese Pérez, aunque estaba muy enfermo y pálido. La misa comenzó con todo tranquilidad, y llegó el momento de la hostia consagrada; Maese empezó a tocar, todo el mundo guardaba la respiración para que se le escuchara con toda claridad. A la hora en que el arzobispo iba a tomar la hostia, se escuchó el grito de una mujer. Era el grito de su hija, pues su padre había muerto.

Al año siguiente se tenía pensado aguardar en silencio el órgno, por respeto a Maese Pérez, pero las autoridades decidieron que fueran el pianista que el año anterior había intentado sustituir a Maese Pérez el que tocara este año. La gente no estaba muy conforme, por lo que habían decidido que a la hora en la que se pusiese a tocar empezarían a hacer ruido para que no se le pudiera escuchar. Y así ocurrió, pero igual que empezaron acabaron, pues aquellos acordes que salían del órgano eran indescriptibles, la gente lo alabó, peor no todo el mundo creía que el hubiera sido el que tocaba el piano.

Al cabo de un año, le ofrecieron que tocara en la catedral, él cual lo hizo sin ninguna duda. La iglesia de Santa Inés estaba casi vacía, pero en ella se encontraban la hija del Maese Pérez y la abadesa del convento de Santa Inés. La abadesa le dijo a la hija del Maese que tocara en aquella noche tan especial, pero ésta tenía miedo, pues la noche anterior había venido a ensayar para rendirle homenaje a su padre, al entrar en el convento dice que empezaron a sonar las campanadas de un reloj, pero que no pararon en todo el rato que estuvo allí. Le contaba que subió a la sala donde estaba el órgano y que allí estaba su padre tocando. La mujer que dio ánimos, y ella subió. La misa transcurría hasta que empezó a sonar el órgano, a continuación se escuchó un grito estremecedor, todo el mundo subió hasta la sala donde estaba la hija de Maese Pérez llorando, entonces dijo: mirar, es él. No se veía a nadie, pero el órgano sonaba sólo. Al día siguiente cuando el obispo se enteró se arrepintió mucho de haber estado en la catedral, pues el otro órganista dio un espectáculo horrible, y sobretodo porque le hubiera gustado presenciar el portento.

(3. Personajes)

El personaje principal es, claramente, Maese Pérez el organista. La leyenda gira entorno a él y a su alusión.

Los demás personajes que aparecen en la obra, apenas intervienen; aunque los podemos observar en diferentes acciones y sobre todo, el autor los utiliza como nexos para ligar diferentes escenas.

En este personaje se observa unas características típicas del héroe romántico; que responde uno de los modelos más característicos en Bécquer: el poeta-artista que consigue el ideal que persigue. Con escasa o nula complejidad psicológica, estos personajes de Bécquer parecen más bien soportes de ideas y motivos muy arraigados en este autor. Y no es casual que quien aspire a Dios lo consiga, hacia lo sobrenaural.

(4. Figura del Narrador)

En esta novela hay que destacar el uso de la narración que con gran originalidad, el autor nos presenta varios narradores a lo largo de ésta. En una especie de prólogo en el comienzo, nos aparece un narrador (posiblemente Bécquer); en un principio ajeno a la leyenda, que nos introduce a la historia. Con algo de ironía y de distancia, el autor afirma haber oído la tradición que va referir. Sin embargo, esa leve ironía desaparece inmediatamente y pronto el narrador se entrega al relato, y esnarrador por otra persona más coetanea, que nos narrará la mayor parte de la leyenda: la mujer de pueblo. Estos dos narradores se irán turnando para contar los hechos desde un presente (Bécquer) o desde el pasado (mujer del pueblo). En el contenido de la leyenda nos encontraremos con el narrador omnisciente en tercera persona, además de otra gente del pueblo que también aparecerá narrando diferentes cosas.

Y finalmente, en la conclusión de la leyenda nos encontramos con el primer narrador que nos introdujo al leyenda; viendo ahora los hechos desde un punto de vista presente.

(5. Estructura)

La leyenda está dividida en cuatro divisiones, numeradas en números romanos.

En una subdivisión de la leyenda podemos distinguir las siguientes partes:

-Primera parte, en la que el autor narra como se enteró de la historia de Maese Pérez, y como se decidió a escribirla.

-Segunda parte, en que un feligresa de Sevilla diaaloga con otra, y le informa que en la misa del gallo tocará maese Pérez. Éste acude a la misa y poco después del recital facelle ante el estupor de la gente.

-Tercera parte, ocurre un año después en el mismo lugar y fecha. La misma feligresa nos anuncia lo que acontecerá esa noche, ya que Maese Pérez no tocará porque murió en la noche anterior relatada tocando el órgano. Trasluce el inconformiso porque tocará un organista de San Bartolomé, pero tras ir a realizar éste el concierto, al bajar se le nota impresionado, tal cual como estaban los presentes, pues la melodía sonó como tocada por el organista predecesor.

-Cuarta parte, en la que dos años después de la muerte de Maese Pérez, la hija del organista ciego ha de tocar en la misma misa y dialoga con la feligresa ciertos sucesos extraños acaecidos en la iglesia. En esta parte se explica como es el anciano organista quien toca el instrumento después de muerto.

(6. Tiempo y Espacio)

En esta leyenda se nos narra los acontecimientos en tres tiempos diferentes:

-El primero de ellos transcurre, probablemente, en el siglo XVI en Sevilla, en el que Una feligresa de Santa Inés dialoga con una nueva vecina en lenguaje propio coloquial y le informa que en la misa del gallo tocará maese Pérez.

-El segundo ocurre un año después exactamente, y la misma feligresa nos anuncia lo que acontecerá esa noche.

- Trasluce el inconformiso porque tocará un organista de San Bartolomé, pero tras ir a realizar éste el concierto, al bajar se le nota impresionado, tal cual como estaban los presentes, pues la melodía sonó como tocada por el organista predecesor.

- El tercero, y último, ocurre dos años después, se relata como la hija de Maese Pérez, tiene miedo por los extraños sucesos que acontecen en la iglesia. Y poco después, en la misa, la gente observa como quien toca realmente el órgano es el fallecido.

Como resumen del tratamiento del tiempo se puede decir, que la historia relatada por Bécquer no abarca más se tres años temporalmente; y esta gran demoración en el tratamiento del tiempo tiene como objetivo hacer más creible la leyenda. Además, la concreción de las fechas en que se sitúa el relato (misa del gallo, 24 de diciembre) apoyan más el carácter realista que es tan buscado por el autor.

Refiriéndonos al tratamiento del espacio hay que señalar que el autor es muy concreto situando el espacio donde transcurre la leyenda: en la catedral de Santa Inés, en el mismo centro de Sevilla. Esta minuciosidd está patente desde la primera oración del relato (En Sevilla, en el mismo de Santa Inés ...). Este gusto por la precisión y la geografía local es patente en la mayoría de leyendas; como modo para acercar los relatos a la gente y hacerlos más populares; motivo por el cual la gente se podría sentir identificada. Otro elemento que cabe señalar son los lugares en que se emplazan los hechos: una catedral con cierto misterio, por los sucesos que allí acontecen. Éste es un lugar típicamente romántico por las connotaciones que este emplazamiento posee.

(7. Estilo)

En la parte estilística, aparte de los elementos ya comentados en las diferentes partes del comentario, destacar la minuciosidad y precisión con que el autor describe los escenarios y ambientes en los que transcurren los hechos. Un ejemplo de ésto sería la concreta y precisa descripción que se hace del emplazamiento en que se encuentra la catedral en que acontecen los hechos. Además, destaca la luz en la presentación de los personajes y como el autor nos indica los personajes que aparecen en la misa y mediante el ruido o los colores de sus vestimentas nos distingue a las personas influyentes del pueblo. Pero lo que resalta más de las descripciones es como tras la llegada de Maese Pérez y su concierto, Bécquer nos traduce literariamente la sensación de éxtasis que producen los acordes del órgano a los presentes. Todo ello nos lo cuenta con un lenguaje poético através de metáforas y enumeraciones (Cantos celestes como los que acarician los oídos en los momentos de éxtasis, cantos que percibe el espíritu y no los que puede repetir el labio, notas sueltas de una melodía lejana que suenan a intervalos, traídas en las ráfagas del viento; rumor de hojas que se besan en los árboles con un murmullo semenjante al de la lluvia; trinos de alondras que se levantan gorgojeando de entre las flores como una saeta despedida en las nubes; ...

Tambien hay que destacar el leguaje que utiliza la mujer narradora del pueblo de Sevilla, plagado de vulgarismos (friyéndose = friéndose; tremando = temblando;...) que denotan lo popular de su cultura; y los abundantes arcaismos que situan la historia en un tiempo no muy cercano (Cátale = Mírale; columbrado = divisado; ...)

Por último, cabe señalar el final de la leyenda, acaba con el mismo personaje y tono con que empezó. De este modo, lo cotidiano acepta con naturalidad lo sobrenatural.

(8. Conclusión)

Como conclusión podemos decir, que en esta conocida leyenda se demuestra la ideología de Bécquer en el tema: la identidad entre arte y religión, como manifestacione ambas del impulso al ideal. A ésto hay que añadir que el relato gira en torno a una premisa característica de la corriente romántica: alcanzar el ideal supone llevar consigo la muerte; y ésto es lo que le pasa a el persona principal: el músico ciego Maese Pérez. También hay que añadir que Bécquer utiliza las fórmulas características para crear sus leyendas: Protagonistas con escasa complejidad psicológica, acontecimientos situados en tiempos lejanos e idealizados, temas típicamente románticos, narrador que oscila entre la distancia y la toma de partido, desenlace maravilloso, pero no inesperado, ...

Comentario de texto: Leyenda:El Cristo de la calavera. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la leyenda El Cristo de la calavera del escritor y poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, escrita en Madrid en 1862 en el periódico el Contemporáneo. En referencia a este periódico, comentar que era un diario político de ideología conservadora; este dato es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender la técnica y temática utilizada en sus leyendas. El género de las leyendas, integrado por un total de dieciséis relatos aparecidos en la prensa entre1858 y 1864, no gozan del misterio y dudas que rodearon las rimas, pues fueron todas publicadas.

Dentro de las series que se suele agruparse las leyendas de Bécquer, El Cristo de la calavera pertenece a la primera, en la que el autor trata sobre asuntos religiosos; aunque más concretamente tratan sobre orientación cristiana. En esta serie, además de esta leyenda, nos encontramos con otras tan conocidas como: La Ajorcada de oro(1861), Creed en Dios(1862), La Rosa de la pasión(1864), ...

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2.Contenido)

El tema principal que aparece en la leyenda sentimiento amoroso de idealización y conquista de la amada. En este caso, la mujer fatal acarrea la perdición de los amantes. Éste es el tema romántico por excelencia, tantas veces utilizado por los artistas para crear trágicas historias de amor; aunque en ésta no es así; ya que el autor lo destruye con un burla final. Este sentimiento no conoce límites, es un fuerza devastadora, aunque su intensidad radica en su carácter trágico. Es una aspiración que la muerte, el destino, los errores humanos, impiden que se convierta en realidad, es por tanto un ideal irrealizable. El amor sigue siendo una de las realidades en las que se manifiesta el desengaño romántico.

En un segundo plano se sitúa otro gran tema en la leyendas de Bécquer: la religiosidad.

En el torneo de Zocodover (Toledo), había en dos chicos que eran muy amigos y siempre habían estado juntos y habían jugado juntos… Vivía por allí una mujer que se llamaba doña Inés, era admirada por todos los hombres de la zona , ella se sentía dichosa y se aprovechaba de ello. Los dos amigos, que destacaban en todo por encima de los demás pretendientes, estaban totalmente enamorados de doña Inés y habían llegado a un punto tan crítico, que cualquier movimiento hacia ella era como levantar el hacha de guerra.

Un día estaban los dos tirándole piropos, y ella se marchó de tal manera que le cayó un guante al suelo (seguramente lo hizo apropósito), los dos chicos se inclinaron para recoger el guante, y pasó que lo cogieron los dos, se miraron con mala uva, y ninguno cedía el guante al otro. En esas apareció el rey, y todo el mundo se calló, recogió el guante y se lo dio a Inés.

Esa noche, los dos se retaron a un duelo. Por la noche se encontraron en una calle dónde había una luz y un cristo. Cada vez que desenvainaban sus espadas la luz se apagaba y no podían luchar. Llegaron a la conclusión de que Dios no quería que lucharan y decidieron ir a preguntar a Doña Inés a quien prefería, pero cuando llegaron a su casa vieron que un hombre salía de su habitación por la ventana, los dos se rieron largo rato y se fueron.

La mañana siguiente Doña Inés se dio cuenta de que todo el mundo la miraba (eso era normal) pero la miraban diferente, y cuando vio que los dos chicos se marchaban a la guerra y ninguno se quedaba con ella lo comprendió todo.

(3. Personajes)

Lo primero que hay que destacar referiéndose los personajes es que todos son nobles, puesto que la leyenda se sitúa en un gran pueblo de Toledo; y más concretamente en la Corte de los monarcas.

En esta leyenda, y a diferencia de otras, dos son lo personajes principales: Alonso Carrillo y Lope de Sandoval. Estos dos personajes poseían vidas paralelas y habían nacido en Toledo; juntos habían hecho sus primeras armas, y en el mismo día, al encontrarse sus ojos con los de doñ Inés, se sintieron poseídos de un secreto y ardiente mor por ella, mor que germinó algún tiempo retraído y silencioso, pero que al cabo de comenzaba a descubrirse y dar involuntarias señales de existencia en sus discursos y acciones.

En estos personajes se observa unas características típicas del héroe romántico: la exaltación de ellos como persona. El personaje se plantea el conflicto entre él y la sociedad con sus normas establecidas.

El personaje principal de los secundarios sería doña Inés de Tordesillas: ella es el motivo de la el conflicto entre los personajes. Es representada por el autor como mujer fatal que lleva a la perdición de los amantes; aunque en esta novela no es así ya que se contrarresta con la burla final.

No hay que olvidar a los demás personajes secundarios, y que sin ellos muchas escens no tendrían sentido, muchas veces son usados con nexos para enlzar diferentes acciones.

(4. Figura del Narrador)

En esta leyenda, y a diferencia de las que hemos comentado, Bécquer no argumenta en el principio ni en el final el por que de la narración de la leyenda. En ésta, y a diferencia de las demás, se nos presenta un narrador omnisciente en tercera persona. Muchas veces es utilizado por el autor como una cámara fotográfica en la descripciones, un ejemplo de ésto se encuentra en las descripciones del palacio y las calles de Toledo; que más adelante comentaremos.

(5. Estructura)

La leyenda está dividida en tres divisiones, numeradas en números romanos.

En una subdivisión de la leyenda podemos distinguir las siguientes partes:

-Primera parte, en la que el autor nos presenta el lugar, la escena y la rivalidad que existe entre los personajes Alonso Carrillo y Lope de Sandoval; por la amada Inés de Tordesillas.

-Segunda parte, en la que estos dos personajes se retan un duelo, aunque cada vez que sus espadas se entrechocan se apagan las luces de la calle en la que están. Ellos llegan a la conclusión de que Dios no quiere que luchen, y los dos amigos se funden en gran abrazo.

-Tercera parte, en la que los dos personajes, después de reconciliarse, van en busca de doña Inés para que decida a quien elige; pero cuando llegaron a su casa vieron que un hombre salía de su habitación por la ventana, los dos se rieron largo rato y se fueron. A la mañana siguiente doña Inés, ante la pasividad de sus dos pretendientes, se avergüenza de su acto cometido.

(6. Tiempo y Espacio)

Hay que destacar el uso que hace el autor del tiempo que en nos sitúa la leyenda. A diferencia de los otras relatos ya comentados, en esta el autor nos sitúa la historia en un tiempo pasado, sin saltos al presente; ésta es una característica muy usual en Bécquer como método para acercar la leyenda la lector, y hacerla así más creíble.

Referiéndonos al tratamiento del espacio que hace el autor en el relato, hay que señalar que idealiza un espacio y época concreta: la edad Media toledana. La abundante situación de las leyendas en la edad Media y en tiempos remotos, se debe a una característica típicamente romántica: la evasión en el tiempo como forma de huida. Los románticos vovieron la vista al pasado para hacer renacer todo aquello que de modélico veían en la época antigua, pero la tomaba como modelo; además este personaje tiene el sentimiento de haber vivido aquella época, que le pertenece. El romántico elige la edad Media como un sueño que incita a la fuga, por miedo al presente; la edad Media mágica, aventurera, caballeresca y fabulosa, con sus bardos que eran el espíritu del pueblo, y sus boscosas catedrales, refugio de almas errantes bajo la autoridad la vez sagrada y armada.

(7. Estilo)

En la parte estilística, aparte de los elementos ya comentados en las diferentes partes del comentario, destacar la minuciosidad y precisión con que el autor describe los escenarios y ambientes en los que transcurren los hechos. Un ejemplo de ésto sería la concreta y precisa descripción que se hace del emplazamiento en que se encuentra el palacio, además de todo lo que signifique sensación de pasado, lo cual se ve con claridad en las pinceladas sobre el vestuario de las damas y nobles. La acción se sucede con rapidez, pese a esto. Y aun más realista el autor en la descripción del sarao en que acontecen los hechos. Bécquer pinta un cuadro con la descripción de los ambientes, por medio de los vocablos utilizado para esta representación, que reflejan la vida cotidiana cortesana de la época: “La noche del sarao, el alcázar de los reyes ofrecía un aspecto singular. En los anchurosos patios, alrededor de inmensas hogueras y diseminados sin orden ni concierto, se veía una abigarrada multitud de pajes, soldados, ballesteros y gente menuda, que éstos aderezando sus corceles y sus armas y disponiéndolos para el combate; aquéllos saludando con gritos o blasfemias las inesperadas vueltas de la fortuna, personificada en los dadosdel cubilete; los otros repitiendo en coro el refrán de un romance de guerra que entonaba un juglar, acompañado de la guzla; los de más allá comprando a un romero conchas, cruces y cintas tocadas en el sepulcro de Santiago, o riendo con locas carcajadas de los chistes de un bufón, o ensayando en los clarines el aire bélico para entrar en la pelea, propio de sus señores, o refiriendo antiguas historias de caballerías o aventuras de amor, o milagros recientemente acaecidos, formaban un infernal y atronador conjunto, imposible de pintar con palabras...”

(8. Conclusión)

Como conclusión podemos decir que esta leyenda es la más conocida de la primera serie en que se suele clasificar las leyendas: en la que el autor trata sobre asuntos religiosos; aunque más concretamente tratan sobre orientación cristiana.

Además de este tema, también aparecen otros como la amistad, o el asunto amoroso de la mujer que lleva a la perdición, que se contrarresta con la burla final de los personajes. Existe una gran descripción de los escenarios; particularmente también de todo lo que signifique sensación de pasado, lo cual se ve con claridad en las pinceladas sobre el vestuario de las damas y nobles. La acción se sucede con rapidez, pese a esto. Con la forma de huida a la edad Media y su narración de lo cotidiano, el autor casi consigue relatar un típica novela de caballerías propimente.

Comentario de texto: Leyenda:El Rayo de Luna. Gustavo Adolfo Bécquer.

(1. Localización)

El texto propuesto para el comentario es la leyenda El Rayo de Luna del escritor y poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, escrita en Madrid en 1862 en el periódico el Contemporáneo. En referencia a este periódico, comentar que era un diario político de ideología conservadora; este dato es importante tenerlo en cuenta si queremos comprender la técnica y temática utilizada en sus leyendas. El género de las leyendas, integrado por un total de dieciséis relatos aparecidos en la prensa entre1858 y 1864, no gozan del misterio y dudas que rodearon las rimas, pues fueron todas publicadas.

Dentro de las series que se suele agruparse las leyendas de Bécquer, El Rayo de Luna pertenece a la tercera, en la que el autor trata sobre asuntos misteriosos y de terror. En esta serie, además de esta leyenda, nos encontramos con otras tan conocidas como: La cruz del diablo (1861), El monte de la ánimas (1861), El miserere (1861), Maese Pérez el organista (1861), ...

La obra de Bécquer se sitúa en la corriente posrromántica, la cual se caracteriza por su sencillez, melancolía, ... ; observable en los temas, vocabulario ...

(2.Contenido)

Dos tema fundamentles aparecen en esta leyenda: la fuerza de amor y la presencia, en la vida cotidiana, de lo sobrenatural y maravilloso. El amor, como la mujer que lo encarna, resultan ser ilusiones, sueños, capaces de provocar la locura. La gentes sencillas reconocen, con temor o alegría, pero siempre con neutralidad, esa presencia de lo sobrenatural que trnsforma y conmocion el mundo.

Ambos temas entre sí relación: expresan ñlos dos la insuficiencia de la razón para comprender el mundo. la razón no puede dominar que Manrique renuncie a su sueño absurdo. La realidad, sea la que habita en el interior en el interior del hombre, sean los hechos que ocurren fuera de él, no es racional.

La leyenda nos cuenta la historia de Manrique un joven que amaba la soledad, creía que entre los musgos de las fuentes, el agua, los lagos habitaban pequeñas mujeres bellísimas, sílfides u ondinas; en todas partes, en el aire, en las nubes, en los bosques, en todos los sitios sentía en murmullo de seres sobrenaturales. Soñaba con amar, pero pensaba que el nunca lo podría sentirlo, pues su destino era soñarlo.

Era una noche de verano, y como de costumbre Manrique había salido a observando la ciudad; al ver la hermosura de la noche empezó a deambular fascinados por los encantos que a su alrededor flotaban. Empezó a caminar hasta que escuchó un grito leve, ahogado, un grito de sorpresa y a la vez de terror; y un segundo más tarde observó una cosa blanca flotar y desaparecer. Había visto a una mujer que se ocultaba tras el follaje, al ver su silueta no pudo contener sus sentimientos y se enamoró desesperadamente. Empezó a correr por el bosque en busca de la mujer, pero no la encontraba por ninguna parte; él sin embargo, escuchaba el sonido que causaban sus pisadas, el sonido que causaba su traje al rozar con las hojas del suelo, incluso la escuchó hablar. Después de un largo recorrido sin saber nada de la mujer, creyó ver una silueta blanca en el interior de la barca y empezó a correr hasta llegar a Soria, pero llegó tarde, pues el barco se encontraba vacío. Empezó a caminar por las calles de Soria en busca de la mujer, llegó a un viejo castillo donde observó una luz dentro de la casa y pensó que esa luz era causada por la mujer que tanto deseaba. Al amanecer salió un hombre por la puerta principal y Manrique fue corriendo hacia el hombre y le empezó a preguntarle sobre la mujer; sino que era su señor que dejaba la luz encendida ya que había estado herido en la guerra.

Al cabo de dos meses que ya Manrique se había desengañado, aunque una noche salió a pasear, y le pareció volver a ver el extremo del traje de su mujer. Corrió en su busca hasta el sitio donde la había visto desaparecer; y al llegar allí se dio cuenta de que era un rayo de luna que entraba entre las hojas de los árboles cuando estos se movían.

Después de varios años, Manrique no prestaba atención a nadie, ni a su madre ni a sus servidores, no quería estar con nadie, lo único que pedía era que lo dejaran solo; pues para él todo era un rayo de luna.

(3. Personajes)

El personaje principal es claramente Manrique, puesto que la leyenda gira entorno a él y a su persona. En este personaje se observa unas características típicas del héroe romántico; que responde uno de los modelos más característicos en Bécquer: el enmorado, valiente y frágil a la vez; que fracasa en el ideal que busca.

Además, en este personaje se proyecta otros temas románticos: la exaltación de “yo”: el personaje se plantea el conflicto entre él y la sociedad con sus normas establecidas. Esto supone un sentimiento de soledad en el que unas veces se complace y otras veces sufre.Y la huida en la naturaleza como forma de evasión: la naturaleza cobra especialmente importancia y adquiere un papel que antes no tuvo: se adapta a los estados de ánimo del personaje, mostrándose melancólica, tétrica,... A la angustia y a la obsesión por la muerte responde el gusto por la noche o los paisajes sepulcrales. La soledad del personaje encuentra el marco adecuado en paisajes recónditos, yermos desolados, ...

Con escasa o nula complejidad psicológica, estos personajes de Bécquer parecen más bien soportes de ideas y motivos muy arraigados en este autor. Y no es casual que quien aspire a Dios lo consiga, hacia lo sobrenaural.

Los demás personajes que aparecen en la obra, apenas intervienen; aunque los podemos observar en diferentes acciones y sobre todo, el autor los utiliza como nexos para ligar diferentes escenas.

(4. Figura del Narrador)

A lo largo de la leyenda el autor nos presenta varios narradores. En el prólogo, nos aparece un narrador (posiblemente Bécquer), que nos argumenta el por que ha escrito la leyenda; y el mensaje que porta en el interior. En ésta, y a diferencia de las demás,

En el contenido de la leyenda se nos presenta un narrador omnisciente en tercera persona. Muchas veces es utilizado por el autor como una cámara fotográfica en la descripciones, un ejemplo de ésto se encuentra en las descripciones de la naturaleza, los escenarios,...; que más adelante comentaremos.

Y finalmente, en la conclusión de la leyenda vuelve a aparecer el primer narrador que nos introdujo al leyenda, viendo ahora los hechos desde un punto de vista presente; y dando su opinión a favor del protagonista.

(5. Estructura)

La leyenda está dividida en siete divisiones, numeradas en números romanos. A esto hemos de añadir que el texto está introducido por una nota aclaratoria del autor, en dos párrafos; y concluye con un epílogo a modo de conclusión.

En una subdivisión de la leyenda podemos distinguir las siguientes partes:

-Nota introductoria: el primer narrador (posiblemente Bécquer) cuenta que una idea que ha tenido la ha usado para escribir una leyenda. No sabe si es un cuento o una historia.

-Primera parte: se describe al personaje principal, Manrique ( era poeta y amaba la soledad porque se imaginaba un mundo fantástico. Creía que en el hogar habitaban espíritus de fuego; que en el fondo de los ríos, lagos y fuentes vivían mujeres misteriosas, hadas, u ondinas; en el aire, en las nubes creía oír sonidos, etc. Amaba a todas las mujeres y todas tenían algo que le gustase. ); y se relata la primera visión de la mujer fantástica, y la posterior persecución de ésta por parte de nuestro personaje.

-Segunda parte: Manrique, después de la desesperada busqueda por el bosque y río de la mujer ideal; éste se detuvo enfrente de un caserón de piedra. En una ventana se veía una luz. Manrique estuvo toda la noche mirando la ventana donde creía que estaba la mujer. Cuando por la mañana, es portero, abrió la puerta, Manrique le preguntó que quien era esa mujer. Él le dijo que era el señor don Alonso de Valdecuellos.

-Tercera parte: pasa el tiempo, y Manrique decide ir al sitio donde la vio por primera vez; y allí se da cuenta de que la misteriosa mujer era un rayo de luna que penetraba por la espesa naturaleza.

-Cuarta parte: pasados unos años después del desengaño del personaje, su madre le pregunta que porque no se busca una mujer que le haga feliz. Dice él que el amor es un rayo de luna. En esta parte vuelve aparecer el primer narrador (Bécquer) y da su opinión a favor del personaje principal.

(6. Tiempo y Espacio)

Lo primero que hay que descatar referido a el tratamiento del tiempo es que se nos presenta dos acciones, una ubicada en un presente y otra en un pasado.

La primera de éstas, mucho más breve que la anterior, puesto que es la explicación de autor de porque ha escrito esa novela. La segunda, más extensa, trata el relato del Rayo de luna; en la que se nos pasa del presente del autor, a quizás, el esplendor de la Edad Media; aludida vagamente (trovadores, castillos caballeros, ...). Ésta es una característica típica del romanticismo: la huida en el tiempo a tiempos gloriosos como metodo de fuga de la realidad.

El paso del tiempo no es tan marcado como en otras leyendas, y se puede observar que cada parte del relato corresponde con un salto en el tiempo; por ejemplo han pasado dos meses, en la cuarta parte han pasado unos años, ...

Como resumen del tratamiento del tiempo se puede decir, que la historia relatada por Bécquer no abarca más se tres años temporalmente; y esta gran demoración en el tratamiento del tiempo tiene como objetivo hacer más creible la leyenda.

Referiéndonos al tratamiento del espacio que hace el autor en el relato, hay que señalar que idealiza un espacio y época concreta: la edad Media soriana. Bajo el subtítulo de leyenda soriana nos haace pensar en un espacio físico concreto dentro de la geografía española. per este se aspecto se confirma en el propio relato, donde se hacen continuas referencias al ciudad de Soria (murallas de Soria, barrio de San Juan, Igleisia de San Nicolás,...). Aunque por otro lado se hacen referencias que no exitieron como el monasterio de la Peña, que con ese nombre no existió. La abundante situación de las leyendas en la edad Media y en tiempos remotos, se debe a una característica típicamente romántica: la evasión en el tiempo como forma de huida. Los románticos vovieron la vista al pasado para hacer renacer todo aquello que de modélico veían en la época antigua, pero la tomaba como modelo; además este personaje tiene el sentimiento de haber vivido aquella época, que le pertenece. El romántico elige la edad Media como un sueño que incita a la fuga, por miedo al presente; la edad Media mágica, aventurera, caballeresca y fabulosa, con sus bardos que eran el espíritu del pueblo, y sus boscosas catedrales, refugio de almas errantes bajo la autoridad la vez sagrada y armada.

(7. Estilo)

En la parte estilística, aparte de los elementos ya comentados en las diferentes partes del comentario, destacar la concreción y minuciosidad de los emplazamiento en que se sitúa la leyenda. Esta precisión esta presenta el comienzo del relato (“Sobre el Duero...; murallas de Soria ...”) aunque también se puede observar medida que avanza la narración. Este gusto por la precisión y la geografía local es patente en la mayoría de leyendas; como modo para acercar los relatos a la gente y hacerlos más populares; motivo por el cual la gente se podría sentir identificada. Otro elemento que cabe señalar son los lugares en que se emplazan los hechos:la natuaraleza escenario típicamente románticos: la naturaleza cobra especialmente importancia y adquiere un papel que antes no tuvo: se adapta a los estados de ánimo del personaje, mostrándose melancólica, tétrica,... A la angustia y a la obsesión por la muerte responde el gusto por la noche o los paisajes sepulcrales. La soledad del personaje encuentra el marco adecuado en paisajes recónditos, yermos desolados, ... Además, el gusto por la noche, los paisajes abandonados, los antiguos fuente ... ; todos descritos magistralmente con el fin de crear un ambiente misterioso, inquieto, de terror.

También hay que destacar el uso de los tiempos verbales que hace el autor en la leyenda. Mientras que se puede observar el uso de tiempos pasados en el contenido del relato, en la última parte, cuando Manrique ve por segunda vez a la mujer que ama; el autor cambia del tiempo verbal pretérito indefinido al presente como método para acercar al lector el momento de esa nueva persecución (Corre, corre en su busca; al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija lo espantados ojos en el suelo, permacene un rato inmóvil, un ligero temblor nervioso agita sus miembros, ...)

Relacionado con lo anterior dicho es el metodo que utiliza el autor para referirse a la actitud de Manrique ante la visión de extraña mujer. El esquema visión-persecución-pérdida se repite por tres veces en la leyenda al de entusiamo-agitación-decepción del protagonista.

(8. Conclusión)

Como conclusión podemos comentar que esta leyenda, una de la primera que escribió Bécquer, recoge y recrea el misterio y el terror de la prosa becqueriana en sí. Cabe señalar la originalidad del comienzo y del final en el que el narrador, en contra la opinión común, está intimamente de acuerdo con su personje. Manrique, el protagonista, es la proyección del mismo autor, que se describe en él; con sus mismas palabras con que se había desnudado en repetidas confesiones íntimas y en muchas de sus rimas.Además, en el desarrollo del relato, el autor utiliza una transición irónica para contrarrestar el clima de tensión: a los ojos de la razón, del sentido común, Manrique parece loco( Manrique no estaba aún lo bastante loco pra que le siguieran los muchachos, pero sí lo suficiente para hablar y gesticular a solas, que es por donde se empieza). Las múltiples descripciones de los ambientes con grandes enumeraciones y la disposición de elementos del mismo valor sintáctico (común en Bécquer), unido a la atmósfera de misteriosa en que trancurre la leyenda, dan un masivo carácter de terror y misterio.

Por último comentar, que esta leyenda se puede confrontar con diferentes obras de Bécquer; como por ejemplo: el tema, con las rimas LXIX y LXXII. Toda la “aventura” de Manrique ha sido, en realidad, una aventura interior y acaba en el desengaño. También, la idea de que la poesía no puede encerrarse en una forma aparece expresamente en la “introducción sinfónica” y rima I.

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Comentario de Texto: Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

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