Revueltas populares en México años 60

Historia mexicana contemporánea. Movimientos juveniles. Estudiantes. Rebelión estudiantil. Lucio Cabañas. Genaro Vázquez. Chiapas. Ejército Zapatista

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TLATELOLCO 68

ANTECEDENTES

El 2 de octubre no se olvida:

Obrero Revolucionario #975, 27 de septiembre, 1998

Hace 30 años una pujante lucha popular sacudió a México hasta los cimientos y la juventud rebelde presentó batalla.

Al atardecer del 2 de octubre de 1968, en ciudad de México miles de estudiantes y residentes llenan la plaza de las Tres Culturas de la unidad habitacional Tlatelolco. Desafían al ejército y condenan la salvaje represión. Esto ocurre unos pocos días antes de la inauguración de las olimpiadas en una ciudad repleta de periodistas extranjeros.

Al amparo de la oscuridad, el ejército y la policía rodean a la multitud en un movimiento de tenazas. A una señal convenida, helicópteros, tiras, dos columnas de soldados y tanquetas abren fuego. Esa noche infernal, conocida hoy como la masacre de Tlatelolco, deja más de 300 muertos y miles de heridos y presos.

Con este despliegue de salvajismo, el gobierno del PRI (que recibe órdenes de Estados Unidos) quería aislar y amedrentar al movimiento estudiantil. Pero en vez, mostró su verdadera naturaleza y llevó a muchos a preguntarse en serio cómo lograr un cambio.

Los hechos del 2 de octubre de 1968 siguen siendo un tema muy importante en México. En los últimos meses han salido libros, artículos y fotos con nueva información sobre la masacre. La versión "oficial" todavía es que la multitud "provocó" a los soldados, pero el gobierno no quiere divulgar pruebas, como las películas de sus propios equipos de camarógrafos.

La polémica demuestra que las cuestiones que planteó la masacre de Tlatelolco, como la necesidad de una revolución, siguen siendo urgentes. Los imperialistas yanquis, confabulándose con la burguesía burócrata mexicana y los terratenientes, le han apretado el yugo al país y hundido a millones más en la pobreza. De Chiapas al D.F., hay lucha y el gobierno contesta con más represión.

En el 30 aniversario de la masacre de Tlatelolco, el legado de la juventud rebelde de 1968 perdura. ¡El 2 de octubre no se olvida!

"¡No queremos olimpiadas!
¡Queremos revolución!"

El Comité Olímpico Internacional, encabezado por el estadounidense Avery Brundage, escogió a México como primera sede del tercer mundo para las olimpiadas. El objetivo de esa selección fue doble: jalar a los países oprimidos al mundo deportivo imperialista; y poner a México en vitrina, como modelo de crecimiento y relativa estabilidad, gracias al patrocinio de Estados Unidos. Querían presentar a México como contraste a la mayoría de los países de Latinoamérica, Asia y Africa, sacudidos por luchas de liberación nacional... de donde saltaban chispas de rebelión a ciudades imperialistas como París y Detroit.

Pero dos meses antes de los Juegos, México alargó la lista mundial de "problemas": estalló una rebelión estudiantil con una velocidad que estremeció al gobierno y a varias organizaciones políticas, y prendió otros sectores sociales.

El gobierno mexicano y sus patrocinadores occidentales soñaban mandar por todo el mundo impresionantes tomas del nuevo complejo deportivo (que se construyó a un costo de 175 millones de dólares), de los nuevos hoteles y de calles recién barridas. En cambio, lo que el mundo vio fueron escenas de camiones volcados en el centro y de pintas contra los yanquis y el PRI en los muros de la embajada yanqui. Una de las consignas populares era "¡No queremos olimpiadas! ¡Queremos revolución!". El Comité Nacional de Huelga sacó un "Manifiesto a los estudiantes del mundo" proclamando que el mito de "que nuestro país es modelo a seguir por otros países subdesarrollados, ha sido destruido por [la represión de] las mismas fuerzas gobiernistas".

PROTAGONISTAS

El movimiento estudiantil comenzó con un incidente del 24 de julio. Ese día se armó una bronca entre dos pandillas frente a una preparatoria; una pandilla tenía vínculos con esa prepa y otra con una escuela vocacional. (Muchas preparatorias están incorporadas a la Universidad Nacional Autónoma de México, o UNAM; las escuelas vocacionales están incorporadas al Instituto Politécnico Nacional, o Poli, y los dos tienen una vieja rivalidad.) Los granaderos (policía de motín) intervinieron con todo salvajismo para parar la pelea. Luego, cuando los estudiantes de una escuela vocacional protestaron, los granaderos volvieron a atacar y mataron a varios.

En respuesta, los estudiantes se tomaron camiones y armaron barricadas para defender sus escuelas. Las huelgas de prepas y vocacionales se regaron por toda la capital. Los estudiantes de la UNAM y el Poli las apoyaron y formaron un Comité Nacional de Huelga (CNH) que presentó seis demandas: desbandar el cuerpo de granaderos; destituir a los comandantes de la policía; investigar y castigar a los oficiales de alto nivel causantes de la represión; indemnizar a las familias de los muertos y heridos; derogar el artículo del Código Penal que crea el delito de "disolución social" (muchos sindicalistas independientes y comunistas estaban presos por esa ley); poner en libertad a los presos políticos, tanto los estudiantes detenidos en los disturbios recientes como otros presos acusados de disolución social.

En tres días el gobierno tuvo que despachar el ejército a desocupar varias prepas. En los enfrentamientos cayeron muertos 32 estudiantes y hubo centenares de heridos y presos. Pero eso redobló la resistencia. La huelga se extendió a la UNAM, el Poli, otras escuelas y universidades de provincia, con el apoyo de la mayoría de profesores. Hacia finales de agosto, los estudiantes hacían manifestaciones de 300.000 a 600.000 personas en el D.F., con la presencia de importantes contingentes de obreros y campesinos.

Los techos de los camiones:
Tribuna popular

La actividad y cuestionamientos de los jóvenes y la patente debilidad del gobierno ante el movimiento abrieron un camino bloqueado desde hacía mucho tiempo a la vida política, por donde entraron cientos de miles de obreros, pobres urbanos y los sectores bajos de la clase media; de una u otra forma, participaron en la lucha.

Los estudiantes formaron brigadas que dieron muestra de gran creatividad para burlar a la policía y comunicarse con la ciudadanía. Los estudiantes de ingeniería se inventaron unos globos que estallaban al llegar a cierta altura y desparramaban volantes. Los estudiantes de teatro hacían obras realistas en la calle; por ejemplo, un estudiante y una "señora" conservadora de zapatos de tacón alto y collar de perlas se ponían a debatir en voz alta en mercados concurridos. A su alrededor se hacían coros de centenares de observadores, la mayoría del lado del estudiante; otros estudiantes recorrían con disimulo la multitud y hablaban con los avanzados.

Pronto algunos estudiantes se dieron cuenta de que sus aliados de las colonias populares hablaban de una forma muy distinta y tuvieron que dejar a un lado su "cultura" y aprender el caló de la calle. Después de trabajar en brigadas todo el día, pasaban la noche en salones de clase hablando de las afrentas y abusos que sufre el pueblo--cosas que aprendieron ese día--y pensando cómo denunciarlos en sus volantes al día siguiente.

Los camiones rojiblancos del Poli, con un grupo de estudiantes sentados en el techo con un magnavoz, se veían por muchas partes. Obreros, locatarios de puestos de mercado y hasta mariachis se encaramaban al techo de los camiones a apoyar o criticar las demandas y tácticas de los estudiantes, y a expresar sus propias demandas. En muchas partes, cuando llegaba un camión del Poli, se hacía bolita a su alrededor.

Campesinos y petroleros

Entre los estudiantes y los campesinos de Topilejo, un pueblito que queda en las montañas no muy lejos de la capital, se formó una relación especialmente fraternal. Cuando en agosto un accidente de camión en la carretera dejó varios muertos y heridos en Topilejo, sus habitantes se tomaron unos camiones y fueron a pedir apoyo de los estudiantes de la UNAM a sus demandas: reparar el camino, nuevos camiones e indemnización justa para los familiares de las víctimas. Los estudiantes pusieron al servicio de los campesinos los camiones de la universidad y abrieron en el pueblo un campamento de información y ayuda, "el Soviet", atendido por estudiantes de enfermería, agricultura, trabajo social y medicina. Centenares de brigadas viajaron a todos los pueblos de la región para exponer ideas políticas a los campesinos y aprender de su situación y de su extensa tradición de rebelión. Después de eso, los contingentes campesinos de Topilejo siempre estuvieron presentes en las reuniones estudiantiles de la capital.

Grandes contingentes de electricistas, ferrocarrileros y petroleros desafiaron las amenazas de los sindicatos charros y se unieron al movimiento. En muchas fábricas, unos cuantos obreros siempre distribuían volantes a sus compañeros de trabajo.

Por ejemplo, unos trabajadores jóvenes de la refinería de Atzcapotzalco, al norte de la capital, formaron un "comité de lucha" y se pusieron en contacto con los estudiantes del Casco de Santo Tomás, del Poli. Juntos celebraron mítines diarios frente a los portones de la refinería y en las colonias vecinas, donde vivían muchas familias de trabajadores.

El estado tomó muy en serio la posibilidad de que el levantamiento estudiantil infectara más sectores de la clase obrera, incluso los relativamente privilegiados de la estratégica industria paraestatal petrolera. Según una queja de un grupo de trabajadores del petróleo el 30 de agosto, unos tiras infiltraron la planta y luego entró el ejército. Afuera, soldados en fila amartillaban sus ametralladoras o pinchaban con las bayonetas a los trabajadores que salían para que no se agruparan; adentro, las tropas supervisaban la producción para impedir una huelga o sabotaje.

La situación también causó mucha preocupación en "El Norte". El 21 de septiembre el New York Times advirtió: "[Las brigadas] podrían tener serias consecuencias si llegan a extenderse más allá de cierto punto. Son un ataque a la estructura política y social existente y en ese sentido, aparte de la presencia de grupos comunistas en el movimiento estudiantil, las actividades son subversivas".

Brigadas de mujeres
y los acelerados

En medio de toda esta actividad, el movimiento debatió muchas cuestiones de suma importancia: qué tácticas usar, qué clase de revolución para México, cuál era su blanco principal, el papel de la clase obrera y de los campesinos, y la opresión de la mujer. El Partido Comunista (pro soviético), los guevaristas, los trotskistas y los maoístas rivalizaban por la dirección.

El movimiento se ganó mucho apoyo de las mujeres, especialmente de las clases medias. El libro La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska cita a varias mujeres de la clase media a quienes les gustó ver a la juventud rechazar las reglas de una sociedad que las sofocaba y encerraba.

Las estudiantes desbancaron las viejas ideas reformistas de que la mujer debe limitarse a "apoyar al hombre" en la lucha y batallaron por participar--a menudo contra la corriente--en todos sus aspectos, ya fueran debates o la defensa física de las escuelas. En La noche de Tlatelolco, un dirigente recuerda arrepentido que para animar a los estudiantes a no ceder terreno ante la policía y los perros derechistas, dijo: "No lloremos como mujeres lo que no supimos defender como hombres". Al día siguiente lo esperaban en su escuela dos brigadas de mujeres que lo escarmentaron durante varias horas por usar semejante estereotipo tan degradante.

Un ala del movimiento recibió el apodo de los "acelerados" porque siempre querían responder golpe por golpe a las fuerzas del estado. En su mayoría, los "acelerados" eran estudiantes del Poli y sus vocacionales; también los había en las prepas. La mayoría eran adolescentes de familias de la clase obrera. El apodo de "acelerados" se los dieron despectivamente los "sensatos" que siempre querían limitar el alcance y furia del movimiento. Pero los "acelerados" tomaron el apodo a mucho honor, y su desafío fue lo que caracterizó al movimiento y marcó el ritmo del levantamiento.

¡Beee... somos borregos!

La rebelión estudiantil se extendió incluso a sectores muy respetables de la clase media en ciudad de México. El 28 de agosto, después de una enorme y agitada manifestación en el Zócalo--que hasta entonces era territorio sagrado para las movilizaciones del PRI--el gobierno dijo que se había "insultado" a los símbolos nacionales, y metió en camiones a miles de burócratas y empleados oficiales y los llevó al Zócalo para una ceremonia de "desagravio" a la bandera. El gobierno no esperaba que centenares de empleados públicos (supuestamente seguidores más leales) se pusieran a balar: "¡Beee... no vamos, somos borregos... beee!".

Los estudiantes se infiltraron en la multitud y armaron mítines espontáneos aquí y allá. En cada grupito de burócratas se prendieron discusiones políticas. El gobierno tuvo que llamar tanques y soldados para dispersar su propio mitin, que terminó con batallas campales por el centro y una lluvia de botellas de los techos.

El 18 de septiembre, 10.000 soldados invadieron la UNAM para cerrar la base de operaciones de los estudiantes y para capturar a los miembros del CNH reunidos ahí. Pero el CNH recibió centenares de llamadas de advertencia y cuando llegaron las tropas no encontraron a nadie. La invasión reveló la farsa de que la universidad es autónoma del gobierno y enfureció a intelectuales y estudiantes de todo el país y del mundo. En el Caribe apedrearon las embajadas mexicanas; en Latinoamérica muchos directores de universidades criticaron la invasión; en Latinoamérica y Estados Unidos muchos estudiantes protestaron. El presidente de la UNAM anunció su renuncia. Un grupo de 150 periodistas y directores de periódicos de la capital publicó una protesta contra la invasión de la UNAM y contra el ataque de propaganda del gobierno a la universidad y su presidente.

El movimiento puso en marcha a muchos profesionalistas y amplios sectores de la clase media. Por ejemplo, a fines de septiembre, médicos y enfermeros de los dos principales hospitales de la capital fueron arrestados por atender estudiantes heridos por la policía. Los médicos residentes entraron en huelga en apoyo al CNH. También entraron en la refriega contingentes del movimiento Revolucionario del Magisterio (disidentes del sindicato de maestros dirigido por el gobierno).

Los yanquis y la CIA

El poderío del movimiento popular daba pavor a los amos yanquis, pues el levantamiento estudiantil, basado en las dos principales universidades de la capital, la UNAM y el Poli, crecía; participaban sectores muy amplios de la sociedad y ganaba cada vez más apoyo. Todo eso significaba un peligro muy real para el proyecto imperialista de poner a México en vitrina, como un modelo de estabilidad en el tercer mundo (además de los mayores peligros que implicaba).

El Estadio Olímpico estaba en la UNAM, en medio de la tormenta. Philip Agee, un agente de la CIA que fue a México como espía en 1968 con la fachada de organizar intercambios culturales durante las olimpiadas, tuvo que desmantelar una exposición del misil Júpiter en la UNAM porque temían que los estudiantes la destrozaran; postergaron la inauguración de una exposición de energía atómica en el Poli y buscaron otro sitio. En vísperas de las olimpiadas, los estudiantes desmentían las "maravillas" del desarrollo económico "Made in USA", la supuesta prosperidad y paz social. Estaban resueltos a que el mundo entero conociera la verdad de su país.

Ante una situación que se salía de las manos de las autoridades, Estados Unidos se puso a dar órdenes entre bastidores. México es el único país fuera del mismo Estados Unidos donde el FBI opera abiertamente y la estación de la CIA en el D.F. es la mayor del hemisferio. Winston Scott, el jefe de la estación, tenía una relación muy estrecha con la élite mexicana, tan era así que el presidente fue el testigo oficial en su boda. Díaz Ordaz (el presidente en 68) recibía un informe diario de la CIA sobre las actividades y planes de la izquierda; según Agee (actualmente un famoso contrincante de la CIA), la estación proporcionó "mucha ayuda para planear redadas, arrestos y otras acciones represivas".

El 27 y 28 de septiembre, Allen Dulles y Richard Helms, altos funcionarios de la CIA, viajaron al D.F. para reunirse con Winston Scott. Unos días después, el 2 de octubre, ocurrió la masacre de Tlatelolco...

En los días de la ocupación militar de la Universidad, las actividades colectivas del Consejo Nacional de Huelga (CNH) se vieron obstaculizadas y sólo se mantenía una débil coordinación y una presencia pública orientadora porque habíamos previsto una etapa de dificultades, y se había decidido nombrar un "Comité Central" encargado exclusivamente de dar las opiniones políticas del Movimiento dentro de los más estrictos marcos de los lineamientos del CNH. En esas condiciones se realizó una reunión el lunes 23 de septiembre y se decidió trasladar la sede del CNH a la Escuela de Economía del IPN. Sin embargo, en esos mismos momentos se estaba produciendo la ocupación del Casco por lo que la resolución obviamente no pudo llevarse a efecto.

El problema en esos días era la articulación general y unitaria de todas las brigadas, porque existían actividades intensas por zonas, el Casco, Zacatenco, Tlatelolco, el centro de la ciudad, y en el sur coordinados en recintos particulares, pero se trataba de unificar organizadamente la actividad de todos en algunos propósitos concretos, porque en lineamientos políticos la coincidencia era absoluta: defender las escuelas, apoyar al rector, exigir la desocupación de los recintos escolares, y desde luego las demandas del pliego y la condición del diálogo público. Para el mitin del 2 de octubre se esperaba conjuntar y reorientar los esfuerzos de todas las brigadas.

A finales de septiembre ya estaban arribando al país las delegaciones olímpicas, y desde luego la atención mundial estaba centrada en los acontecimientos estudiantiles y la participación de las tropas en acciones represivas. Los movimientos de solidaridad en Europa adquirieron mayores dimensiones: en París se realizó un acto en el que participaron diez mil personas, y en Suecia los estudiantes amenazaron con ocupar las pistas del aeropuerto para evitar que la delegación olímpica de su país viniera a México, y anunciaron su disposición de promover actos semejantes en otros países de Europa.

En las instalaciones olímpicas la presencia de la policía y los soldados en funciones de seguridad era excesiva y se presentaban frecuentes incidentes con los deportistas. La presencia de corresponsales extranjeros hacía inútiles los esfuerzos por intentar ocultar la situación, y los miembros del Comité Olímpico Internacional trataban constantemente de dar confianza a los turistas asegurando que el clima político del país era suficientemente bueno para desarrollar los juegos. Y para completar el cuadro debe decirse que, aunque nunca se dijo oficialmente mayor cosa al respecto, y de ninguna manera existió un propósito de sabotear las olimpiadas, tampoco se aclaró explícitamente este asunto.

En las primeras horas de la noche del lº de octubre, el doctor Julio González Tejada, director de Servicios Sociales de la UNAM, estuvo comunicándose con dirigentes universitarios para informarles que el presidente Díaz Ordaz había nombrado una comisión integrada por los señores Andrés Caso y Jorge de la Vega Domínguez, autorizada para actuar de inmediato. Después de confirmar las noticias, el CNH decidió aceptar una primera entrevista con ciertas condiciones para asegurar que la representación era adecuada. La Comisión del CNH quedó integrada por Gilberto Guevara, de Ciencias, Luis González de Alba, de Filosofía, y Anselmo Muñoz, de la ESIME, y la primera reunión se realizó el 2 de octubre a las 9 de la mañana en la propia casa del rector Barros Sierra.

La entrevista se efectuó en términos más o menos diplomáticos. Se trataba de "sondear" hasta dónde se estaba dispuesto a ceder por ambas partes: la Comisión del CNH planteó los tres puntos previos al diálogo que se habían hecho públicos el 28 de septiembre: es decir, la desocupación inmediata de todos los planteles, la libertad de los detenidos en el desarrollo del Movimiento y el cese absoluto de la represión. Como era de esperarse, Caso y De la Vega declararon que no tenían instrucciones al respecto pero que consultarían, y en cambio querían saber "cuál era la verdadera posición del CNH respecto al diálogo público", pues no podían "comprometer la dignidad de los representantes gubernamentales en una burda trampa de circo romano".

Por parte del CNH y ante el miedo del gobierno se sugirió, como ya se había hecho antes, un "diálogo por escrito", o simplemente un "diálogo de hechos", de manera que el gobierno tomara medidas concretas respecto a los puntos señalados, y en reciprocidad el CNH respondería en forma parecida, con la advertencia de que el gobierno debía dar los primeros pasos porque ellos eran los agresores. Se decidió continuar la reunión al día siguiente, a la misma hora y en el mismo lugar.

Mientras tanto, el pleno del Consejo estaba reunido en Zacatenco organizando el mitin de la tarde en un ambiente de optimismo: se veía que el gobierno había salido derrotado de la confrontación y aparentemente las pláticas y el diálogo podrían lograr excelentes resultados.

Ante la proximidad de los Juegos, la presión del CNH ahora estaría centrada en la libertad de los presos políticos. Para eso se había coordinado un compromiso en diversas cárceles del país, para declarar una huelga de hambre indefinida que debía estallar el 6 ó 7 de octubre, y para reforzar la huelga de los presos, se había programado también una huelga de hambre de solidaridad en la Ciudad Universitaria en la que participarían compañeros del Comité de Intelectuales, Artistas y Escritores.

En el mitin se tratarían cuatro puntos: un informe y breve análisis de la situación política del momento a cargo de Florencio López Osuna; un informe de la solidaridad internacional y su importancia a cargo de Pepe González Sierra; las brigadas y sus tareas por David Vega, y las perspectivas y el anuncio de la huelga de hambre por Eduardo Valle Espinoza. En esa misma reunión se acordó suspender la manifestación al Casco de Santo Tomás, pues aunque no existía nada concreto percibíamos una pronta solución con el antecedente de que las pláticas ya se habían entablado. La reunión terminó a las 14:30 horas y llenos de optimismo salimos a la Plaza de las Tres Culturas.

El mitin del 2 de octubre se desarrollaba en un ambiente de fiesta. Después de dos semanas, la angustia y la incertidumbre producidas por la represión empezaban a disminuir y de nuevo se abrían perspectivas claras para el futuro. En ese mitin se comprobaría nuestra fortaleza, nuestro buen estado de ánimo; ahí se haría el recuerdo de los que faltaban y dolorosamente nos habían abandonado en el Casco y en las Vocacionales y de los nuevos refuerzos que llegaban. Era un mitin como cualquier otro de los muchos que habíamos hecho. Informes, análisis, directivas y orientaciones del Consejo. Estaba por terminar su intervención el compañero Vega, de Ingeniería Textil del IPN, cuando se notaron movimientos de tropas. En efecto, por el lado de la Vocacional 7, desde la calle de San Juan de Letrán, a través de las ruinas y en dirección a la explanada, se acercaban los soldados. En esos momentos sobrevolaban la zona dos helicópteros militares. En la tribuna habían notado a numerosos individuos sospechosos que cubrían todas las entradas al edificio Chihuahua, así como las escaleras y pasillos. Algunos llevaban un pañuelo enrollado o un guante blanco en la mano izquierda. Eran las 18:10 horas cuando se notó que avanzaban las tropas sobre el mitin. La señal la dieron dos luces de bengala verdes disparadas desde un helicóptero.

La tribuna estaba instalada en el corredor del tercer piso del edificio Chihuahua y desde allí se observaron claramente los primeros movimientos de los militares. Los compañeros del Consejo anunciaron a los asistentes que el Ejército se acercaba y que conservaran el orden. "Calma compañeros, no corran, calma compañeros" se escuchó varias veces por los altavoces. Segundos después empezaron los disparos. Primero unos cuantos balazos e inmediatamente después varias ametralladoras comenzaron a funcionar violenta e ininterrumpidamente. La Plaza de las Tres Culturas es un rectángulo de losa elevado dos o tres metros sobre el nivel general del piso. Está rodeada por las ruinas de Tlatelolco al poniente, la Iglesia de Santiago, y atrás de ella el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores por el sur, el edificio de la Escuela Vocacional número 7 del IPN y algunos edificios de viviendas de la unidad en el norte, y el edificio Chihuahua en el oriente. Sus accesos principales son dos corredores angostos y una escalera central de 25 a 30 metros de ancho.

Solamente por el lado norte el desnivel es menor y puede librarse fácilmente. Cuando empezó el tiroteo la gente se abalanzó por las escaleras de la plaza, que están situadas precisamente enfrente del edificio Chihuahua, gritando: "el Consejo, el Consejo". Se dirigían a las escaleras del edificio con el único propósito de defender a los compañeros dirigentes. Ahí los grupos de agentes secretos y del batallón Olimpia, apostados en las columnas del edificio, comenzaron a disparar contra la multitud rechazándola a balazos.

La misma señal de luces verdes movilizó a los agentes apostados en el edificio. Las entradas y las escaleras fueron bloqueadas para impedir la salida de los compañeros del Consejo. Subieron los individuos del guante blanco hasta el tercer piso y empuñando pistolas y metralletas, encañonaron a los jóvenes que ahí se encontraban, obligándolos a pararse de cara a la pared y con las manos en alto. Algunos compañeros alcanzaron a huir, escaleras arriba y se refugiaron en departamentos de los pisos superiores, donde valientemente las personas que los habitaban les abrían las puertas y los invitaban a pasar para protegerlos y ocultarlos. Inmediatamente, también desde el tercer piso, luego que detuvieron a los que ahí se encontraban, los agentes comenzaron a disparar contra la multitud que corría tratando de huir o de protegerse. Cientos de personas vieron a un individuo alto y de traje oscuro que disparaba desde el tercer piso apuntando su arma contra las personas que aún se encontraban en la explanada. Fue uno de los primeros en disparar.

Participaron más de diez mil soldados y policías en la masacre. Desde los primeros segundos y durante más de dos horas se disparaban simultáneamente cientos de armas de todos calibres. La plaza se despejaba rápidamente, los soldados tenían controladas todas las entradas y obligaban a la gente a retirarse en unos casos, persiguiéndolas con disparos y a punta de bayoneta, en otros se les amontonó expuestos a las balas, formando otros grupos de detenidos. En unos cuantos minutos la explanada estuvo totalmente vacía y solamente se veían decenas de muertos, heridos y soldados. Todos los lugares de acceso y la misma plaza estaban en manos del Ejército, que además tenía completamente cercada la unidad. Además un cordón de granaderos y policías protegían las calles cercanas y desviaban el tráfico de vehículos y personas.

Apoyando las acciones de la tropa intervinieron inmediatamente carros de asalto, tanques ligeros y camiones de transporte, bloqueando las salidas y ocupando posiciones dentro de la unidad, incluso en la propia explanada de la plaza colocaron varios tanques. Las ambulancias de la Cruz Verde del gobierno del DF también estuvieron rígidamente coordinadas y controladas.

Todas estas acciones iniciales duraron escasos diez minutos y fue en ese lapso cuando se produjeron la mayor parte, si no es que la totalidad de las muertes que ocurrieron.1 Después el tiroteo duró más de dos horas. Los soldados disparaban constantemente ráfagas de ametralladora contra las ventanas de los edificios cercanos. Los muros y las fachadas eran barridos sistemáticamente por el fuego de las armas automáticas. Desde algunos departamentos y pasillos del edificio Chihuahua se escucharon los gritos de contraseña de los agentes: "Batallón Olimpia, aquí. Batallón Olimpia no disparen". "Batallón Olimpia contesten". Después en los pasillos y corredores solamente se escuchaban los pasos de las botas militares y de los agentes. A las 20:30 horas empezaron a revisar todos los departamentos en busca de los compañeros del Consejo que se habían ocultado. Los sacaban a golpes y a culatazos y los llevaban a un departamento del quinto piso acondicionado para detenerlos.

Los que fueron aprehendidos en el tercer piso, estuvieron las dos horas acostados en el suelo protegidas por el muro-barandal del pasillo que tiene escasamente un metro de alto, encañonados por los agentes del Batallón Olimpia; ahí fue herida la periodista Oriana Fallaci que vivió esa experiencia acompañada y protegida por Manuel Gómez, el representante del Conservatorio de Música en el CNH. A las 23 horas empezaron a enviar a los detenidos a las cárceles y a las 5 horas del día siguiente, salió el último grupo con destino a la Penitenciaria de Santa Marta Acatitla.

Todos los detenidos en el Chihuahua fueron vejados en forma salvaje por la tropa y los oficiales, golpeados, desnudados, atados de manos, insultados de manera soez. No habiéndoles capturado con armas en la mano, recibieron un trato que no se da ni a los peores criminales, ni a los prisioneros de guerra.

Notas

1. El número de muertos el 2 de octubre en Tlatelolco ha sido manejado como secreto de Estado. El periódico inglés The Guardian, citado por Octavio Paz, tras una investigación cuidadosa estimó la cifra en 325 muertos. La revista Proceso, núm. 934, 25 de septiembre de 1994, p. 10, dio a conocer secretos de inteligencia norteamericana que señalan que el mejor cálculo de la Embajada es que el número (de muertos) se encuentra entre 150 y 200.

  • El presente texto es un extracto del libro de próxima aparición: La estela de Tlatelolco; una reconstrucción histórica del Movimiento estudiantil de 1968 (México, Grijalbo, 1998).

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PANORAMA ACTUAL

WASHINGTON, DC.- Siete documentos del gobierno estadunidense, desclasificados recientemente, aportan elementos sobre el movimiento estudiantil mexicano de 1968, la matanza de Tlatelolco y otros hechos posteriores.

En ellos se especula en el sentido de que la decisión de reprimir a los estudiantes el 2 de octubre fue tomada por dos generales que desobedecieron órdenes del secretario de la Defensa Nacional, Marcelino García Barragán; se dice que la influencia extranjera en el Comité Nacional de Huelga "fue probablemente un factor menor"; que quizá hubo ciudadanos cubanos detenidos en el Campo Militar Número Uno, y que en Washington la decisión del presidente Gustavo Díaz Ordaz de heredar el poder a Luis Echeverría se daba por tomada cuando menos cuatro meses antes del destape, el 22 de octubre de 1969.

Los documentos —cinco informes de inteligencia militar, del Departamento de Defensa; un telegrama de la embajada estadunidense en México al Departamento de Estado, y un memorándum interno de la Casa Blanca— fueron desclasificados a petición de la organización no gubernamental National Security Archive.

La desclasificación —o revelación de documentos oficiales secretos— está prevista por la Ley de Libertad de Información (FOIA, por sus siglas en inglés). Esta norma, que data de 1966, obliga a las dependencias del gobierno estadunidense a entregar, a cualquier persona interesada, toda información oficial catalogada como "confidencial", "secreta" o "ultrasecreta", siempre y cuando su revelación no ponga en riesgo la seguridad nacional (una de las nueve excepciones de la legislación).

Es frecuente que las dependencias gubernamentales respondan a las peticiones de información política o de inteligencia con la entrega de documentos parcialmente desclasificados, es decir, que contienen partes censuradas. Muchas veces los renglones tachados buscan no revelar la identidad de las fuentes que proporcionaron la información.

En septiembre de 1994, Proceso dio a conocer tres "Reportes de información de inteligencia", del Departamento de Defensa, relacionados con el movimiento estudiantil de 1968, obtenidos luego de que este semanario presentó solicitudes de desclasificación. Uno de esos informes fue obtenido nuevamente, mediante gestiones de la National Security Archive, y tiene menos tachones que el documento desclasificado hace tres años.

Se refiere al estado de salud del general José Hernández Toledo, comandante del Batallón de Fusileros Paracaidistas, herido el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. La versión oficial de los hechos es que Hernández Toledo recibió tres balazos de un arma de alto calibre y que sobrevivió "de puro milagro". Sin embargo, el documento del Pentágono describe así al general, dos semanas después de los hechos: "... Está en la más satisfactoria de las condiciones... Caminó por su cuarto de hospital gesticulando y hablando con absoluta libertad". Como si nada.

Esa versión se complementa ahora con la versión menos censurada obtenida por la National Security Archive.

En la parte del informe que ahora fue posible conocer, queda claro que los informantes del Pentágono gozaban de una relación muy cercana con los altos mandos del Ejército Mexicano, la cual les permitía solicitar y obtener información privilegiada.

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"Comentarios:

"1. La Defensa dio a conocer información indicando que solamente dos (soldados) habían muerto (en Tlatelolco). Las pérdidas exactas del Ejército siguen sin ser determinadas. Para corregir esto se ha pedido (tachón) que proporcione (tachón) respuestas a lo siguiente: (1) Cuántos efectivos del Ejército fueron muertos-heridos; (2) qué tipo de armas causaron las heridas, y (3) número y nacionalidad de cualquier extranjero involucrado.

2.- (tachón) había mencionado previamente que el Ejército 'tenía en buenas manos' a 18 extranjeros, pero que no estaba seguro de su nacionalidad, aunque había oído que algunos de ellos eran cubanos. Cuando se le preguntó (tachón) qué significaba 'en buenas manos', la fuente dio (tachón) la impresión de que lamentaba haber mencionado el asunto, pero dijo que 'en buenas manos' significaba estar bajo custodia en el Campo Militar Número Uno."

Otro de los documentos del Departamento de Defensa publicados en Proceso es una cronología de hechos que va del 24 de septiembre al 18 de octubre de 1968. Entre los documentos desclasificados recientemente está lo que podrían ser la primera y segunda partes de esa misma cronología sobre el movimiento estudiantil: Una de ellas registra los acontecimientos entre el 29 de julio y el 13 de agosto, y la otra entre el 16 de agosto y el 24 de septiembre.

Otra aportación que hacen los documentos desclasificados recientemente es un largo telegrama del embajador estadunidense Fulton Freeman a sus superiores en el Departamento de Estado. El telegrama fue enviado el 12 de octubre de 1968, de acuerdo con un memorándum de la Casa Blanca, también desclasificado.

Freeman tuvo pocas oportunidades de dar a conocer sus puntos de vista sobre el 68 mexicano, si tuvo la intención de hacerlo, pues murió en diciembre de 1973, menos de un lustro después de haber dejado la - 10 -mexicanas hayan dejado a los estudiantes reunirse en Tlatelolco con el fin de atraer a los líderes más radicales del movimiento y atraparlos ahí.

El pleito de los generales

La fecha precisa del Reporte de información de inteligencia está tachada, pero el documento, de dos páginas, tiene un sello que dice: "24 de marzo de 1969".

La ficha de resumen indica:

País: México

Tema: Oficiales generales, del desagrado del secretario de la Defensa.

Este reporte se refiere a la remoción del jefe del Estado Mayor presidencial de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la pérdida de importancia del jefe del Estado Mayor Presidencial.

El informe entra en materia:

"1. (una línea censurada) que el general brigadier Mario Ballesteros Prieto, exjefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional, y el general de brigada Luis Gutiérrez Oropeza, jefe del Estado Mayor Presidencial, habían caído de la gracia del general de división Marcelino García Barragán, secretario mexicano de la Defensa. (tachón) dijo que la razón por la que el general Ballesteros fue relevado como jefe del Estado Mayor fue que él, junto con el general de brigada Gutiérrez, habían estado dando contraórdenes o fallando en la interpretación correcta de las órdenes del general García Barragán. Además, ambos generales habían hecho cambios de personal y designaciones sin la autorización del secretario de la Defensa. (tachón) también dijo que el general Gutiérrez ya no ocuparía su lugar acostumbrado directamente detrás del presidente en actos oficiales.

"2. Las más importantes de esas órdenes tuvieron que ver con los acontecimientos en la Plaza de las Tres Culturas, el 2 de octubre de 1968, durante los desórdenes estudiantiles. El general García Barragán había dado instrucciones a Ballesteros para mandar efectivos a rodear la Plaza de las Tres Culturas, con el fin de observar qué ocurría y prevenir que las manifestaciones estudiantiles se esparcieran por otros rumbos de la ciudad. (tachón) dijo categóricamente que la entrada del Batallón de (Fusileros) Paracaidistas a la plaza, que resultó en una confrontación violenta con los estudiantes, no era parte de la actividad militar planeada. (tachón) dijo que el general García Barragán no pudo juzgar en aquel momento si el general Ballesteros había malinterpretado las órdenes o las había cambiado deliberadamente; sin embargo, hechos posteriores convencieron a García Barragán de que tanto el general Ballesteros como el general Gutiérrez estaban pasando por encima de su autoridad y que, de hecho, habían cambiado deliberadamente sus órdenes.

"Comentarios: Es difícil evaluar la validez de las acusaciones que se hacen arriba. (varias líneas censuradas) El general Gutiérrez normalmente se coloca detrás del presidente en todos los actos públicos. Durante el desayuno del Día del Ejército, el 19 de febrero de 1969, un joven capitán del Ejército se paró directamente detrás del presidente mientras Gutiérrez estaba sentado en una mesa. Además, el general Ballesteros ha sido transferido a Canadá como agregado militar en la embajada en aquel país.

Así empezó todo

A continuación se reproducen partes centrales de la crónica que el Departamento de Defensa hizo de los hechos del 29 de julio al 14 de agosto:

Unidades del Ejército Mexicano estacionadas en la Ciudad de México fueron usadas para apoyar a la policía y a la policía antidisturbios (Granaderos) para deshacer los disturbios estudiantiles que se salieron de control en la Ciudad de México en la semana que comenzó el 29 de julio de 1968. La tropa fue usada primero a las 0030 horas, el 30 de julio, cuando el Batallón de (Fusileros) Paracaidistas y la Brigada de Infantería, estacionados en el Campo Militar Número Uno, de la Ciudad de México, dispersaron a los estudiantes revoltosos en la explanada central de la Ciudad de México (Zócalo) en una acción feroz que duró sólo unos 30 minutos. Grupos de estudiantes, incluyendo muchos en la adolescencia temprana, se reunieron durante el día el 29 de julio y la violencia comenzó en la zona centro de la ciudad cerca de las 2100. Los estudiantes lanzaron piedras y bombas molotov y prendieron fuego a autobuses que habían confiscado antes y usado para poner barricadas en las calles. La policía del Distrito Federal, Dirección Federal de Seguridad, Servicio Secreto y el Cuerpo de Granaderos, usando gases lacrimógenos y macanas, dieron la batalla a los estudiantes, pero fueron incapaces de controlar la situación. Los estudiantes se refugiaron en varios edificios de la zona, principalmente escuelas, y hubo quienes hablaron de asaltar depósitos de armas. El apoyo de efectivos del Ejército fue solicitado por el regente de la Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal.

Después de la escaramuza en el Zócalo, en el que los efectivos del Ejército usaron bayonetas fijas y vehículos blindados de reconocimiento, los estudiantes fueron sacados de las escuelas de la zona y los edificios e instalaciones fueron ocupados por soldados. Una bazuka fue usada para volar la puerta de una escuela donde algunos estudiantes se habían parapetado.

El 30 de julio, continuaron los desórdenes estudiantiles, pero en lugares diseminados e involucrando a pequeños grupos de estudiantes que confiscaban camiones y los usaban para bloquear calles y para tratar de alcanzar el centro de la Ciudad de México. La tropa y la policía eran transportadas alrededor de la ciudad a lugares donde los problemas parecían ir en aumento. Ya tarde ese día, la mayoría de los efectivos militares fueron regresados a sus cuarteles, donde permanecieron en estado de alerta. El secretario de la Defensa, general de división Marcelino García Barragán, declaró públicamente que las fuerzas armadas estaban listas para "repeler cualquier agresión" y que actuarían con "toda la energía y fuerza necesaria"...

El 31 de julio de 1968, unos 20,000 estudiantes de la UNAM, encabezados por el rector, Javier Barros Sierra, celebraron un mitin ordenado en las instalaciones de la universidad para protestar por la violación, por parte de la policía y la tropa, de la autonomía universitaria... Durante la manifestación, un número de vehículos de reconocimiento del Ejército aparecieron en el Zócalo, pero se marcharon pocos minutos después, cuando se supo que los estudiantes permanecerían en la universidad. Durante el día, la tropa fue retirada de todas las escuelas salvo dos. Las patrullas militares continuaron en zonas problemáticas y se usaron helicópteros para ubicar puntos de conflicto potenciales...

Del 1¼ al 13 de agosto, la situación fue tranquila aunque volátil, con ataques y contraataques en los periódicos... La línea oficial del gobierno parecía acusar de los desórdenes a influencias "extranjeras", particularmente a izquierdistas, comunistas y trotskistas... El 8 de agosto, el regente Corona del Rosal propuso que una comisión conjunta, compuesta por representantes del gobierno, de los estudiantes y de los profesores, se estableciera para investigar los diferentes cargos y versiones de lo que había ocurrido y de quién tenía la culpa... La reacción de los estudiantes a esto no fue uniforme, con algunos de ellos manteniendo sus demandas de que se destituyera al jefe de la policía y a su asistente. Llamaron a una huelga estudiantil hasta que se cumplieran sus demandas y las clases en la UNAM y el IPN continuaron suspendidas. Incluso la CIA y el FBI fueron culpados por la Federación de Estudiantes Técnicos, que acusaron a algunos estudiantes y profesores de causar agitación bajo órdenes de estas dos agencias, y que "personas aliadas" con esas agencias estaban tratando de instituir una "dictadura militar para servir a los fines estadunidenses".

La situación alcanzó un nuevo clímax en la tarde y noche de 13 de agosto, cuando miles de estudiantes (las estimaciones alcanzaron los 180,000, con promedio de entre 80,000 y 100,000) montaron una manifestación de protesta a través de las calles de la Ciudad de México, concluyendo en el Zócalo, donde se escucharon discursos. Si bien fue ruidosa, la manifestación se llevó a cabo sin incidentes y terminó con un despliegue de la bandera mexicana y la entonación del himno nacional...

Es imposible obtener una estimación precisa del número de estudiantes involucrados en la violencia actual. El mejor cálculo para los desordenes del 26 de julio es de 3,000 y posiblemente un número igual en los desordenes del 29 y 30 de julio. (Las manifestaciones pacíficas posteriores en la UNAM incluyeron unos 20,000 y 40,000 participantes, y la manifestación del 13 de agosto en el centro, unos 80,000.) Durante los períodos de desorden, los cálculos sobre el número de personas detenidas eran tan altos como 1,600, muchos de los cuales fueron liberados posteriormente; muchos de los detenidos eran no estudiantes y, aparentemente, algunos eran extranjeros. (tachón) recibió informes (tachón) de que hubo cuatro estudiantes muertos y unos 200 heridos. Los estudiantes sostienen que hubo 48 muertos. No ha habido confirmación pública de deceso alguno y todos los funcionarios del gobierno siguen negando enfáticamente que hubiera muertos.

Revueltas populares en México años 60

ALCANCES

Las siguientes son algunas de las "conclusiones" del Pentágono sobre esas dos semanas del actividad del movimiento estudiantil:

Según el decir general, el Ejército Mexicano se desempeñó honorablemente al aplacar los desordenes. La principal acción que involucró a la tropa ocurrió durante la noche del 29-30 de julio cuando dispersó a los estudiantes en el Zócalo en un choque que duró apenas 30 minutos. Algunos testigos oculares indican que quizá actuó con demasiada firmeza y, aparentemente, una vez desplegada, actuó con muy poca hesitación. Ha habido pocas críticas de parte de la prensa por el papel del Ejército en los disturbios y los estudiantes han lanzado la mayor parte de su cólera contra los Granaderos y la policía regular. Comentarios privados de "sobrerreacción" por parte del Ejército han sido escuchados.

(Medio párrafo censurado) Los soldados se integraron en una Fuerza de Tarea bajo el comando del general de brigada Crisóforo Masón Pineda, cuya asignación habitual es comandante de la Brigada de Infantería. El segundo en comando en la Fuerza de Tarea fue el general de brigada Mario Ballesteros Prieto, regularmente asignado como jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional. El personal militar asignado a las oficinas centrales de la Defensa y unidades en la Ciudad de México fue colocado en alerta total (limitado a oficinas e instalaciones) el 29 de julio. Esto fue cambiado a una alerta parcial el 7 de agosto y esa condición permanece en efecto al día de este informe.

(Tres líneas censuradas) que la Fuerza de Tarea encabezada por el general Masón Pineda se reportara directamente con la Secretaría de la Defensa y que no estuviera bajo el comando o dirección del jefe de la policía de la Ciudad de México (como se pensaba). Dijo que el Ejército había respondido a la petición de ayuda que hizo el regente y aseguró que (la posición oficial del gobierno) no había habido muertos. Dijo que todas las personas detenidas por el Ejército fueron entregadas lo más pronto posible a las autoridades civiles...

Si la comisión conjunta propuesta por el regente (o cualquier otro cuerpo con autoridad) establece que hubo, de hecho, un número de estudiantes muertos y/o que los Granaderos y/o las unidades del Ejército se sobrepasaron en su brutalidad, puede haber más repercusiones. Después de la gran manifestación y marcha del 13 de agosto, las acciones futuras de los estudiantes sólo pueden adivinarse. Se cree que manifestaciones continuas, y particularmente más violencia, puede poner en peligro el éxito de los Juegos Olímpicos.

La ocupación de Ciudad Universitaria

En un informe de cinco páginas, el Departamento de Defensa resume cronológicamente los hechos ocurridos entre el 16 de agosto y el 24 de septiembre de 1968.

Estos son algunos extractos de ese documento:

El período del 16 al 26 de agosto de 1968 fue relativamente tranquilo, con mucha discusión pública y periodística y especulación sobre la posibilidad de pláticas entre el gobierno y los representantes de los estudiantes. El regente de la Ciudad de México, Alfonso Corona del Rosal, previamente había sugerido la formación de un comité... para investigar las acusaciones de los estudiantes sobre brutalidad policiaca en los enfrentamientos de julio. Los estudiantes de la UNAM y del IPN permanecieron en huelga... Era obvio que el liderazgo estudiantil estaba fraccionado, con algunos en favor de un curso moderado y el regreso a clases. Se formó un Consejo Nacional de Huelga, compuesto por los estudiantes más militantes, que decía hablar por todo el cuerpo estudiantil. Los líderes de la huelga aseguraban que 32 estudiantes estaban heridos o desaparecidos como resultado de los desórdenes de julio y se elaboraron muchas listas de estudiantes desaparecidos, una de ellas integrada por 25 nombres. Mucha publicidad se dio a los resultados de "investigaciones" que indicaban que muchos nombres en la lista eran ficticios o no eran realmente estudiantes o simplemente se habían mudado o habían muerto de causas naturales...

Con base en la posibilidad de que hubiera problemas durante la manifestación estudiantil del 27 de agosto, los efectivos del Ejército Mexicano en el área de la Ciudad de México, a los que se había retirado de la alerta parcial el 22 de agosto, fueron colocados nuevamente en alerta total el día 27. La marcha, que comenzó a las 1600, avanzó desde Chapultepec, cerca del Museo de Antropología, por Paseo de la Reforma, luego frente a la embajada estadunidense para terminar en el Zócalo, en el corazón de la ciudad. Se estimó que había 100,000 personas en el Zócalo, principalmente estudiantes del IPN y de la UNAM. Retiraron la bandera mexicana del asta en el centro del Zócalo y la reemplazaron con una "bandera de huelga" estudiantil, negra y roja... Cuando concluyó la manifestación, varios miles de estudiantes intentaron quedarse en el Zócalo, con la pretensión anunciada de acampar ahí hasta que el conflicto estudiantil fuera resuelto. A las 0100 del 28 de agosto, efectivos del Ejército fueron desplegados para dispersar a esos estudiantes, lo cual fue cumplido sin incidente serio. Involucrados en el operativo estuvieron el Batallón de (Fusileros) Paracaidistas, dos Batallones de Infantería de la Brigada de Infantería, 12 carros blindados de Guardias Presidenciales, bomberos, policía preventiva y de tránsito. En previsión de posible violencia contra la embajada estadunidense... efectivos del Ejército fueron desplegados alrededor del edificio, además de policías. Para esto se usaron a dos pelotones de infantería de 33 hombres cada uno, además de diez carros blindados, cada uno con una tripulación de cuatro y con dos ametralladoras de calibre 30 y un arma de 37 milímetros. No hubo incidentes en o alrededor de la embajada, aunque se gritaron algunos epítetos cuando pasaron los estudiantes. (También se colocaron soldados alrededor de la embajada soviética.)

Los periódicos del 29 de agosto publicaron una declaración del secretario de defensa, general Marcelino García Barragán, en la que subrayó el apoyo del Ejército al presidente Díaz Ordaz y declaró que los militares no querían una dictadura en México, fuera civil o militar...

Durante las primeras dos y media semanas de septiembre, la situación permaneció relativamente calmada. La Ciudad de México comenzó a prepararse para las celebraciones anuales de la Independencia... El rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, hizo un llamado para volver a la normalidad y anunció que las clases en la UNAM se reanudarían el 17 de septiembre. Durante la tarde y noche del 13 de septiembre, los estudiantes (unos 24,000, según estimaciones) realizaron una "marcha del silencio" (algunos con cinta adhesiva en los labios), otra vez desde Chapultepec, por Paseo de la Reforma, hasta el Zócalo... La Ciudad de México vivió las celebraciones de Independencia sin incidentes...

A las 2200 horas del 18 de septiembre, la escena cambió. En una acción súbita, los efectivos del Ejército ocuparon edificios e instalaciones de Ciudad Universitaria, deteniendo a 600-700 personas (el número más alto que se manejó fue 765). La mayoría eran estudiantes, pero también había algunos padres de familia y unos cuantos profesores. La operación requirió sólo unos 30 minutos; los estudiantes no ofrecieron resistencia y no hubo víctimas. En sintonía con la acción del Ejército, el gobierno emitió una declaración diciendo que la acción se tomó a causa de las amenazas estudiantiles de sabotear los Juegos Olímpicos... Los soldados que desalojaron los edificios de la UNAM encontraron "medio cuarto lleno" de propaganda, alguna importada de Cuba y otra con sesgo chino-comunista. Pósters en las paredes de salones de clase criticaban al gobierno mexicano y a sus líderes; había fotos del Che Guevara y Mao. También se encontró una cantidad de bombas molotov. Los estudiantes fueron conducidos fuera de los edificios con las manos al aire, escoltados por soldados...

Durante el período del 19 al 24 de septiembre, grupos de estudiantes vagabundeaban por la Ciudad de México, incitados por la ocupación militar de la UNAM. Hubo muchos choques con la policía y varios con la tropa que permanecía en Ciudad Universitaria y las calles aledañas...

En un choque que comenzó la tarde del 21 de septiembre y que duró hasta las primeras horas del 22 de septiembre, la policía y la policía antidisturbios fueron incapaces de someter y dispersar a grupos de estudiantes en el área de Tlatelolco, cerca de la Secretaría de Relaciones Exteriores... Cerca de las 0140 horas del 22 de septiembre, unos 500 soldados, encabezados por un grupo de tanques, arribó a la escena... La Procuraduría de Justicia dijo que 500 personas habían sido arrestadas en los desordenes del 21-22 de septiembre...

El redactor del documento comentó:

1. Las estimaciones del número de efectivos militares usados el 18 de septiembre en la ocupación de Ciudad Universitaria llegaron incluso a 10,000. Se cree que esta cifra es muy alta y que una estimación mejor sería de alrededor de la mitad de esta cifra. Las unidades involucradas no fueron identificadas públicamente, pero se presume que son elementos de la Brigada de Infantería, engrosada por personal de Guardias Presidenciales y del Batallón de (Fusileros) Paracaidistas. El 23 de septiembre de 1968, el general de brigada Alonso Aguirre Ramos, jefe de la Sección Segunda, de la Secretaría de la Defensa Nacional, dijo que los reportes periodísticos de que hasta 10,000 soldados fueron empleados eran 'demasiado altos' (aunque no dio a conocer una cifra). Dijo que la Fuerza de Tarea había sido usada otra vez y otra vez fue comandada por el general Crisóforo Masón Pineda, comandante de la Brigada de Infantería.

2. Reportes de prensa dijeron que el coronel Javier Vázquez Félix estuvo al frente del batallón de tropas usado en el área de Tlatelolco en la noche del 21-22 de septiembre. El coronel Vázquez es el comandante del 43 Batallón de Infantería, con cuartel en Toluca, Estado de México (parte de la 22 Zona Militar). Esto marcó la primera participación conocida de soldados de fuera del área inmediata de la Ciudad de México y da una indicación de la creciente seriedad de la situación...

Las observaciones del embajador

Diez días después de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas, el embajador estadunidense Fulton Freeman envió el telegrama número 7514 a Washington. El texto —de cinco páginas, dividido en dos secciones— está dirigido "al secretario de Estado", que entonces era Dean Rusk.

Freeman escribió:

1. La cuestión de influencia extranjera en los desórdenes estudiantiles, como la cuestión del liderazgo estudiantil mismo, son difíciles de determinar dada la abundancia de corrientes en el seno del movimiento, la fluidez del liderazgo en diferentes momentos, el alto grado de espontaneidad que ha caracterizado a las acciones de los estudiantes, especialmente luego de la toma militar de la UNAM, cuando los líderes se diseminaron y creció la posibilidad de acciones descoordinadas, especialmente por parte de grupos extremistas.

2. La participación directa de extranjeros ha sido esencialmente insignificante y, de embajadas extranjeras, difícil de probar. (tachón) alto funcionario de la Secretaría de Gobernación ha dicho que el gobierno de México tiene pruebas sólidas de que las embajadas soviética y cubana han ayudado a los huelguistas. La embajada no tiene tales pruebas y no conoce la naturaleza de las pruebas del gobierno de México. Ha habido una participación considerable de grupos ligados a países comunistas y de individuos que han viajado a la URSS o a Cuba y que quizá por eso sean vistos como personas con apoyos extranjeros. Estos individuos claramente tienen una fuerte influencia en la formulación de las demandas estudiantiles, que cambiaron su enfoque inicial a raíz del incidente del 29 de julio para incluir temas como la liberación de los presos políticos y la derogación del artículo 145 (el delito de disolución social), demanda para la cual los comunistas han intentado, por años y sin éxito, conseguir apoyo.

3. El grado de la influencia de grupos apoyados por el extranjero, en una situación táctica dada, es mucho menos claro. La hipótesis que mejor queda a la información actual es que por lo menos uno, y quizá varios grupos extremistas pequeños, bien organizados y disciplinados han operado en momentos a la sombra del amplio, masivo movimiento estudiantil, que ha sido las más de las veces moderado.

4. En sintonía con lo anterior, Díaz Ordaz dijo al congresista (Armistead) Selden que la agitación estudiantil original no era de inspiración comunista. Sin embargo, poco después comunistas orientados por Moscú obtuvieron posiciones de mayor importancia en la dirigencia del movimiento. Posteriormente, este grupo fue desplazado por extremistas de orientación maoista-castrista-trotskista. La influencia de estos ahora está rota y el grupo orientado por Moscú tiene sólo una pequeña influencia.

5. Así que parece que la izquierda de vieja guardia y la izquierda más nueva, extremista, han estado compitiendo entre ellas y con los moderados por la dirigencia del movimiento de huelga. También pudo haber otros grupos ad hoc, representando supuestos intereses de políticos mexicanos descontentos.

6. La embajada cree que el grupo comunista de vieja guardia, cuyo liderazgo y organización son bien conocidos por las fuerzas de seguridad, causaron pocos problemas al gobierno, y, hasta cierto punto, el éxito que tuvieron los grupos más extremistas en desplazarlo puede haber sido apoyado por las presiones gubernamentales sobre los de vieja guardia, que los obligó a retirarse.

7. Los grupos más nuevos y extremistas han mostrado fuerza de organización, disciplina y recursos, lo que sugiere que esto no fue un desarrollo ad hoc de agitación estudiantil sino una organización ya en existencia y bien desarrollada. Informes de que grupos estudiantiles extremistas intentarían interrumpir los Juegos Olímpicos habían causado preocupación entre los agentes de seguridad del gobierno de México incluso antes de que la agitación estudiantil comenzara. La evidencia tiende a mostrar que cuando el grupo se volvió activo en el movimiento estudiantil, el gobierno apenas lo había infiltrado superficialmente e identificado a sus líderes. La verdadera preocupación del gobierno es que este grupo, ya sea mediante actividad terrorista directa o mediante la capacidad de inflamar a las masas estudiantiles, podría interrumpir los Juegos. El problema que tenía el gobierno era identificar y detener a la dirigencia y destruir la organización antes de los Juegos y hacer esto, de ser posible, de una manera que no enfureciera a las masas de estudiantes y no creara una atmósfera pública negativa para los Juegos.

8. Conforme se aproximaban los Juegos, las dos últimas metas se volvieron menos importantes puestas en la balanza con la imperativa necesidad de destruir a la organización terrorista y detener a su dirigencia. Por lo tanto, una razón de peso para la ocupación del campus de la UNAM por parte de la tropa era la esperanza de que la dirigencia terrorista, que había usado el campus como lugar de reunión, sería aprehendida. (De hecho, la mayoría se había retirado del campus poco antes.) La ocupación de los campus de Zacatenco y el Casco de Santo Tomás, del Instituto Politécnico, probablemente tenían el mismo motivo: Agarrar a la dirigencia extremista y sus armas. En todos los casos, la táctica era la aprehensión de todas las personas presentes, posteriormente tamizar a los detenidos y liberar a aquellos a quienes no se creyera directamente involucrados en la violencia. La táctica posterior del gobierno de permitir las reuniones estudiantiles por varios días, para luego hacer aprehensiones masivas parece haber sido diseñada con el mismo propósito. Conforme el gobierno fue deteniendo a un número creciente de líderes extremistas, su información sobre la organización y el resto de la dirigencia mejoró.

9. Es probable que el gobierno haya permitido a los estudiantes reunirse el 2 de octubre en Tlatelolco. Siempre es más fácil prevenir que los grupos de estudiantes se formen que deshacerlos posteriormente: Tenía razones para creer que muchos de los elementos extremistas y la dirigencia estarían presentes, y parece abundantemente claro que se habían hecho preparativos para detener al menos a la dirigencia. Parece posible, a la luz de discusiones previas, que el gobierno hubiera preferido hacer esto con un mínimo de violencia, aunque, en todo caso, esto no es seguro.

10. Es igualmente claro que numerosos elementos estudiantiles extremistas bien armados estaban cuidadosamente colocados en por lo menos tres de los edificios que rodeaban a la Plaza de las Tres Culturas. En cuanto a grupos específicos, uno puede concluir a priori que estos habrían incluido, de una manera o de otra, los de tipo trotskista. La embajada ha oído por segunda vez de una Brigada Olimpia, aunque no en conexión con el 2 de octubre. Parece poco probable que el despliegue de extremistas armados fuera una medida acordada por todo el Comité de Huelga que, efectivamente, pudo no haber estado enterado de ello por adelantado. La evidencia es incompleta o contradictoria sobre si el propósito del despliegue de los extremistas armados era emboscar al Ejército y provocar así una balacera a la vista de la prensa extranjera (que, ellos sabían, estaría presente) o si era de orden "defensivo". La embajada está inclinada a creer lo primero. Con el desalojo del campus de la UNAM y otras medidas los estudiantes parecían estar calentándose: Los extremistas pudieron haber pensado que había llegado el momento de echar toda la carne al asador. Como ha indicado previamente la embajada, los extremistas tenían la opción de hacer fracasar una solución pacífica provocando violencia.

11. Informes de fuentes usualmente confiables y observadores en el lugar varían mucho y a veces son francamente contradictorios acerca de quién disparó los primeros tiros. La evidencia preponderante parece indicar que los primeros tiros ocurrieron en o salieron del edificio Chihuahua. Si fueron disparados por estudiantes extremistas o por agentes de seguridad vestidos de civil en el edificio sigue siendo un punto de mucha controversia. El hecho de que el general de (Fusileros) Paracaidistas José Hernández Toledo fue herido mientras usaba un altoparlante para urgir a la concurrencia a dispersarse pacíficamente sugiere fuertemente que el primer tiro no provino del Ejército. Quizá la cuestión de quién disparó el primer tiro nunca se sepa y es, en todo caso, académica.

12. El interrogatorio de un gran número de personas (se ha informado que más de 2,000) detenidas en Tlatelolco ha tomado un tiempo considerable. La gran mayoría ha sido liberada, pero la operación capturó a un número de extremistas y a sus líderes. El gobierno parece creer que el resultado ha sido sustancial en desmembrar a la organización terrorista. La técnica de declaraciones públicas de líderes terroristas frente a la prensa ha sido probablemente efectiva en crear miedo, desconfianza mutua e incertidumbre entre los estudiantes en general, así como entre los elementos restantes del grupo terrorista.

13. Respecto de las declaraciones públicas sobre conspiración extranjera, es importante notar el uso frecuente en México del chivo expiatorio extranjero y, en esta instancia, están diseñadas para desacreditar al movimiento estudiantil y tal vez, hasta cierto grado, desviar la atención de las largas raíces locales del problema. El gobierno ha inferido varias veces la participación soviética y/o cubana, mientras que algunos elementos de la izquierda han culpado a la CIA o el FBI. La declaración de Cárdenas no es específica, pero, dado sus prejuicios, puede ser que esté pensando en nosotros. Sócrates Amado Campos Lemus cambió el enfoque de la participación extranjera a la posible culpabilidad de políticos locales desleales. Se puede pensar que con tantos extranjeros en la ciudad para los Juegos, el gobierno de México no quiere que el enfoque esté en el ángulo extranjero, pero, después de los Juegos Olímpicos, especialmente si vuelven a resurgir los desórdenes estudiantiles, el tema pueda salir de nuevo...

LUCIO CABAÑAS Y GENARO VAZQUEZ

ANTECEDENTES

El Estado de Guerrero, en México, ocupa una extensión de 63794 kms² y es conocido mundialmente por alojar en su seno al puerto de Acapulco. Sin embargo, es una de las entidades más marginadas del país.

Caciquismos añejos, abusos, corrupción, crímenes, violaciones, miserias, insalubridad, una inequitativa distribución de la riqueza, atrasos, son algunos de los factores que a diario deben de combatir los campesinos de Guerrero. Ello explica el alto número de homicidios anuales, el hecho de que algunos campesinos siembren droga como un método de salir rápidamente de la pobreza o bien, engrosar movimientos armados.

PROTAGONISTAS

Particularmente, Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas fueron líderes de 2 grupos armados que durante la década de los 70 combatieron en la Sierra de Guerrero. Ambos estudiaron en la Escuela Rural de Ayotzinapa y actuaron en los mismos escenarios: el sindicato de maestros, el Movimiento Revolucionario del Magisterio, el Movimiento de Liberación Nacional, en la oposición política del Estado de Guerrero hacia los gobernadores Caballero Aburto y Abarca Calderón para separarse finalmente de la estructura gubernamental de la que provenían. Ambos tomarían, de manera separada, los caminos de la clandestinidad y lucha armada.

El 11 de noviembre de 1966, Genaro Vázquez es detenido por la policía de Guerrero, a las puertas de la Central Campesina Independiente, en la ciudad de México y conducido a Chilpancingo, capital de Guerrero. Tras una estancia en prisión, es liberado a balazos el 22 de abril de 1968 cuando era transportado por la policía a un consultorio de dentista. Su grupo realizó diversos combates y secuestros, con rescate. Genaro era un hombre con una mayor preparación política e ideológica que Lucio. Murió a los 35 años de edad en mal estado físico la madrugada del 2 de febrero de 1972, como consecuencia del acoso en un accidente automovilístico en la carretera México-Morelia.

Lucio Cabañas Barrientos nació en El Porvenir, municipio de

Atoyac de Alvarez, el 12 de diciembre de 1938 en el seno de un hogar campesino; muere antes de cumplir los 36 años.

Estudió la carrera de maestro en la Normal de Guerrero y comenzó a realizar batallas legales, siempre dentro de una activa vida estudiantil, apasionado a la política siempre. Participó en lides estudiantiles; fue líder de la Normal, representó a sus estudiantes en diversas partes de la República. Después fue elegido Secretario General de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México en 1962. Luego regresó a la Normal para terminar sus estudios. La primera plaza que recibió fue en un poblado llamado Mezcaltepec, municipio de Atoyac, a 100 kilómetros de la Sierra. Posteriormente fue cambiado a Atoyac, cabecera municipal, la escuela "Modesto Alarcón" donde se hizo líder magisterial para representar a los maestros de la zona. Era llamado frecuentemente como conciliador de problemas incluso de otras escuelas. Precisamente en 1965, el hecho de intervenir en la solución de un conflicto de la Escuela "Juan Álvarez" originó que el entonces gobernador del Estado, Dr. Raymundo Abarca Alarcón promoviera su cambio al Estado de Durango. En Durango también participó en movimientos, como el Movimiento del Cerro del Mercado, contra el gobernador Alejandro Páez Urquidi, razón por la que fue devuelto a su lugar de origen.

Lucio era tranquilo en el plano personal. No bebía, no fumaba. Asistía a fiestas con poca regularidad. Su expresión y comportamiento eran tranquilos y de carácter amigable. Sumamente frío y reflexivo.

ALCANCES

Durante su época (1960) de alumno líder de la Normal, los estudiantes de la Universidad se declararon en huelga para pedir el reconocimiento de la autonomía universitaria, recorriendo la mayoría de las escuelas del estado. En asamblea, los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa acordaron apoyar dicha huelga. También recibieron la visita de Genaro Vázquez que en esos días organizaba la Asociación Cívica Guerrerense.

Enemigo acérrimo del PRI, Lucio Cabañas crea el Partido de los Pobres como forma de organización estudiantil y campesina. Los estudiantes se autodenominan "los enfermos" (ya que si Lenin decía que el extremismo es una enfermedad infantil del comunismo, nosotros, sí, somos los enfermos, pues no hay nadie más extremista que nosotros).

El 18 de mayo de 1967 se presentó una revuelta en Atoyac debido a un conflicto del personal docente de la Escuela "Juan Álvarez". Al haber logrado retirar días antes a una directora, el gobierno se negó a retirar también a los partidarios de la misma, lo cual ocasionaba división en la escuela. El citado día un grupo de padres de familia y personal de la Policía Judicial y la Motorizada impidió el paso a los profesores, un agente intentó quitarle a Lucio el micrófono que usaba para evitar que los profesores entraran. Al comandante del Cuerpo Motorizado se le escapa un tiro y comienza la confusión. En el tiroteo hay una ráfaga que intenta abatir a Lucio pero afortunadamente sale ileso y escapa hacia la Sierra.

Después, Lucio y su grupo secuestrarían al gobernador Rubén Figueroa por más de 100 días. Lucio es asesinado durante las operaciones de rescate por miembros del Ejército Mexicano.

PANORAMA ACTUAL

Desde hace un año Guadalupe Gervacio Barrientos, tía de Lucio Cabañas, y su hijo Inocencio Morales al excavar una fosa en su propiedad encontraron 26 huesos, presuntamente correspondientes a los cuerpos de campesinos asesinados por el general Mario Arturo Acosta Chaparro, y que no denunciaron por temor a la represión priista y de los militares. Son los restos que exhumó la PGR el martes pasado.

Revueltas populares en México años 60
De acuerdo con Julio Mata, secretario ejecutivo de la Asociación de Familiares Detenidos y Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (Afadem), dichas osamentas son de humanos, porque “se encontraron pedazos de tela, de trapo, que bien podrían ser de la ropa de los campesinos masacrados”.

Lucio Cabañas, en los años 70, fundó el Partido de los Pobres (PDLP) y era considerado enemigo del Ejército. “Era perseguido, lo orillaron a refugiarse en la sierra. Pero estamos seguros de que ahí -en la fosa—no están los restos de Lucio (fallecido el 2 de diciembre de 1974), sino que están en una tumba oficial, y que pronto pediremos su cuerpo para darle una cristiana sepultura”, dijo Mata.

Acosta Chaparro, era en aquellos años miembro de la Dirección Federal de Seguridad, detenido actualmente por presuntos vínculos con el narcotráfico y que, a decir de Mata, fue compañero en el Ejército del procurador Rafael Macedo de la Concha, a quien ya le solicitaron su intervención mediante la senadora Leticia Burgos.

La familia Morales Gervacio, excavó en el patio de su casa, a un metro de profundidad, para hacer una fosa séptica pero la sorpresa fue que “había restos `humanos', porque en la zona -explicó el miembro de la Afadem— se instaló, en los 70, un campamento del Ejército y ellos acostumbraban a secuestrar y torturar a los campesinos”, y por recomendación del segundo comisario municipal de Atoyac, Jacinto Hipólito Pérez, se cubrieron las osamentas.

Doña Guadalupe Gervacio e Inocencio Morales, guardaron el secreto por un año, atemorizados de las represiones de las que pudieran ser objeto por parte del gobierno priista y de los militares. Fue en marzo pasado cuando se dieron valor para notificarlo, luego de enterarse de las denuncias por privación ilegal de la libertad en contra del general Acosta Chaparro, interpuesta por la Afadem.

La tía de Lucio Cabañas tiene un hijo militar, el cabo Anibal Morales, quien se encuentra en Baja California, tras ser trasladado por el 49 Batallón, y en el que confía en que interceda ante los militares para que realicen investigaciones.

Para continuar las indagaciones de las osamentas y la “PGR no manipule la información, para que no nos digan que son restos de animales”, en los próximos días el Bufete Internacional de Antropología y Arqueología Forense (BAAF) tomará cartas en el asunto.

EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL

ANTECEDENTES

LA SUBLEVACIÓN  
La rebelión se inició el 1 de enero de 1994 en el estado mexicano de Chiapas contra el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI), presidido por Carlos Salinas de Gortari, aprovechando que en esa fecha se producía la incorporación de México al Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC). El motivo de la sublevación fue la protesta ante la situación de extrema pobreza de los indígenas y campesinos de todo el país, la reivindicación de propiedad sobre las tierras arrebatadas a las comunidades indígenas, un mejor reparto de la riqueza y la participación de las diferentes etnias tanto en la organización de su estado como de la República en su conjunto, con el objeto de que fueran respetadas y valoradas las diferentes culturas de los grupos que viven en todo el país. Pese a ser uno de los estados mexicanos que posee mayores recursos naturales (petróleo, maderas, minas y tierras fértiles para la práctica agrícola), en Chiapas es donde la desigualdad entre los distintos sectores sociales se ha mostrado históricamente de una manera más patente, ya que su organización sociopolítica sigue apoyada en las viejas estructuras sociales y políticas de carácter autoritario y latifundista.


La ocupación de diversos municipios fue respondida con el envío de tropas federales a las ciudades tomadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), con enfrentamientos entre los indígenas y campesinos, de un lado, y el Ejército federal, de otro, en las principales ciudades del estado, incluidas San Cristóbal de las Casas y Ocosingo. Este clima de violencia hizo que el gobierno mexicano enviara mediadores como el ex jefe de gobierno (alcalde o regente) del Departamento del Distrito Federal, Manuel Camacho, y el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, quienes negociaron una salida pacífica al conflicto a cambio de ciertas concesiones, entre las que se encontraba la supresión del candidato del PRI al gobierno del estado, perteneciente a la oligarquía chiapaneca. La Iglesia de dicho estado apoyó el diálogo y se mantuvo al lado de los indígenas y campesinos, defendiendo sus derechos más básicos. No obstante la tregua obtenida, se abrió en la zona un clima de hostilidades que dejó sin solución el conflicto.

PROTAGONISTAS

Zapatistas, miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), organización armada mexicana constituida por campesinos pertenecientes a los grupos indígenas chamula, tzeltal, tojolabal, chol y lacandón, que en 1994 se rebeló a las órdenes de una pequeña cúpula militar, cuya cabeza visible fue el líder mestizo conocido con el nombre de subcomandante Marcos. La denominación del movimiento recoge, en su honor, el nombre del líder revolucionario mexicano de principios del siglo XX Emiliano Zapata.

ALCANCES

NEGOCIACIONES Y CONFLICTO  
El 19 de enero de 1996, el gobierno y la guerrilla alcanzaron el primer consenso: incorporar en la Constitución el reconocimiento de la autonomía indígena. Meses después, el EZLN acordó transformarse en un grupo político para participar en una mayor democratización del país. Esta transformación no se llevó a efecto, de alguna manera, hasta septiembre de 1997, cuando fue anunciada en la capital mexicana la creación del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) como brazo político del zapatismo, después de una multitudinaria manifestación. La paralización del proceso de acuerdos firmados con el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León, tras el intento de éste ya en marzo de 1996 de adecuarlo a la Constitución mexicana, motivó la creación de dicho frente, del cual el propio subcomandante Marcos se separó inmediatamente para reivindicar el carácter de lucha del zapatismo originario.

El 22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar asesinó en la localidad chiapaneca de Acteal (municipio de Chenalhó) a varios centenares de campesinos, en una zona cercana a la dominada por los zapatistas. El presidente Zedillo aceleró el proceso negociador con los guerrilleros y destituyó al ministro del Interior (Emilio Chuayffet), al tiempo que se procedía a la persecución y detención de los criminales, así como al cercamiento del cuartel general zapatista en la selva Lacandona a principios de enero de 1998 por parte del Ejército mexicano, sin obtener la captura del subcomandante Marcos.

El 2 de abril de 1998 resultó arrestado el general Julio César Santiago Díaz bajo la acusación de complicidad en la matanza de Acteal, toda vez que su destacamento se inhibió de socorrer a los atacados. Dos meses más tarde, el obispo Samuel Ruiz García abandonó su mediación entre el gobierno de Zedillo y los zapatistas después de acusar a aquél de perseguir su actividad conciliadora. Asimismo, la Comisión Nacional de Intermediación presidida por Ruiz se disolvió de inmediato. De otro lado, a mediados de ese mismo mes de junio murieron nueve personas en un choque entre las fuerzas de seguridad y miembros del EZLN en El Bosque, concretamente en el municipio de San Juan de la Libertad, que había sido instituido por los zapatistas en diciembre de 1994 y que estaba siendo desmantelado por el Ejército mexicano en el momento del combate.


El proceso de paz en Chiapas se reanudó, dos años después de su interrupción, el 20 de noviembre de 1998. Tanto el Congreso mexicano como el EZLN abrieron en San Cristóbal de las Casas nuevas negociaciones a través de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), compuesta por 18 delegados de los principales partidos y 29 miembros de la guerrilla. Tres días más tarde, las conversaciones fueron abandonadas por los zapatistas sin haberse logrado avance alguno.

PANORAMA ACTUAL

"Reconocimiento Constitucional de los Derechos y la Cultura de Latifundistas y Racistas"

Así nombró el Subcomandante Insurgente Marcos a la reforma constitucional sobre Derechos y Cultura Indígenas avalada en los últimos días de abril por el Congreso de la Unión.

Con la aprobación de esta contrarreforma en materia indígena, basada en una mutilación de la propuesta original de ley indígena de la Cocopa, los legisladores y el gobierno federal ignoraron los Acuerdos de San Andrés, traicionaron el movimiento indígena nacional y dieron la espalda al esfuerzo zapatista de buscar una salida pacífica y negociada a la guerra.

El EZLN respondió a la aprobación de la falsa ley indígena con un comunicado dado a conocer el día 30 de abril de 2001:

Con esta reforma, los legisladores federales y el gobierno foxista cierran la puerta del diálogo y la paz, pues evitan resolver una de las causas que originaron el alzamiento zapatista; dan razón de ser a los diferentes grupos armados en México al invalidar un proceso de diálogo y negociación; eluden el compromiso histórico de saldar una cuenta que México arrastra en sus casi doscientos años de vida soberana e independiente; y pretende fraccionar el movimiento indígena nacional al ceder a los congresos estatales una obligación del legislativo federal.

El EZLN formalmente desconoce esta reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas. No retoma el espíritu de los Acuerdos de San Andrés, no respeta la "iniciativa de ley de la Cocopa", ignora por completo la demanda nacional e internacional de reconocimiento de los derechos y cultura indígenas, sabotea el incipiente proceso de acercamiento entre el gobierno federal y el EZLN, traiciona las esperanzas de una solución negociada de la guerra en Chiapas, y revela el divorcio total de la clase política respecto de las demandas populares.

Como consecuencia de lo anterior, el EZLN declaró lo siguiente:

A). - Que ha indicado al arquitecto Fernando Yañez Muñoz que suspenda totalmente su trabajo de correo entre el EZLN y el Ejecutivo Federal. No habrá más contacto entre el gobierno de Fox y el EZLN.

B). - Que el EZLN no retomará el camino del diálogo con el gobierno federal hasta que sean reconocidos constitucionalmente los derechos y la cultura indígenas de acuerdo a la llamada "Iniciativa de Ley de la Cocopa".

C). - Que los zapatistas seguiremos en resistencia y en rebeldía.

El EZLN hizo un llamado "a la sociedad civil nacional e internacional a que se organice, y con movilizaciones en México y en el mundo, junto al EZLN exija al gobierno de México dar marcha atrás en la burla legislativa y cumplir con el reconocimiento constitucional de los derechos y cultura indígenas".

EJERCITO REVOLUCIONARIO INDEPENDIENTE Y EJERCITO POPULAR REVOLUCIONARIO

ANTECEDENTES

Origen del ERPI

El ERPI nace como resultado de una separación del EPR. Producto de un proceso que se gestó largamente y que se manifestó concretamente el 8 de enero de 1998. Originalmente, habíamos decidido no manejar el suceso públicamente hasta que las condiciones fueran propicias. Finalmente estos acontecimientos se hicieron públicos con motivo de la masacre de El Charco, Mpio. De Ayutla, Gro. Tras la muerte del capitán José, el ejército federal encontró en su mochila algunos documentos y cartas donde se exponían las causas de nuestra separación y algunas de ellas fueron publicadas en la prensa.

Formamos parte del ERPI compañeros que participamos en las luchas populares de los años 70's y 80's y en algunas organizaciones armadas de aquellos años, así como nuevos compañeros que se han incorporado recientemente.

¿Por qué se dio nuestra separación del EPR? Por razones políticas. Primeramente las diferencias eran fundamentalmente metodológicas, después llegaron a ser de táctica y estrategia, de concepciones y de visión. Nos preocupaba el papel de nuestra organización en el proyecto revolucionario mexicano en general. Tuvimos inquietudes en torno a la relación que pretendemos tener con el pueblo, al tipo de sociedad que se quiere construir, a la concepción de la soberanía popular, de las relaciones al interior de nuestra organización, de la ética revolucionaria y de la estrategia a seguir. Nos preocupaba el poco crecimiento, el marcado centralismo y burocratismo en la estructura del EPR, la deshumanización de algunos métodos. Finalmente, transitar por caminos distintos fue una necesidad.

Hoy, motivados por nuestra propia vivencia, por lo que hemos visto al interior del movimiento revolucionario en general y por la experiencia de otros procesos, a nuestros planteamientos básicos les agregamos un reclamo ético urgente y firme: la revolución debe humanizarse.

PROTAGONISTAS

El Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente es una organización revolucionaria mexicana que lucha por una verdadera democracia y un profundo cambio social.

Una de las bases fundamentales de nuestra existencia es la necesidad de autodefensa que tiene el pueblo mexicano para proteger sus esfuerzos y avances en la transformación de la sociedad. Autodefensa económica para no morir de hambre, para no ser más pobres, para defender el empleo, la producción campesina, las formas cooperativistas, ejidales y comunales de producción, para protegerse de la voracidad de los bancos, para evitar la quiebra, para extraer la economía de nuestro país de la dependencia y defenderla del saqueo, para evitar el robo y el fraude de gobiernos corruptos. Autodefensa social para que los excluidos no continúen al margen de las decisiones y el desarrollo; para que los pueblos indios, los campesinos pobres, los millones de mexicanos que están en la pobreza extrema, las mujeres, los jóvenes, los homosexuales y lesbianas, los niños de la calle, los jubilados, los discapacitados, los niños y los ancianos tengamos un presente y un futuro diferente al de la marginación o extinción paulatina; para defender a las generaciones futuras, porque si no construimos hoy un mundo mejor, el que les dejaremos estará tan deteriorado que no serán muchas las generaciones futuras que tengan posibilidad de vivir; para defender nuestra cultura y nuestra identidad. Autodefensa política para no perder los derechos conquistados, para no ser torturado o encarcelado; para evitar que los intereses de los trabajadores sean manipulados por los sindicatos corparativizados y defender a los sindicatos democráticos; para defender las organizaciones autónomas, los órganos de poder comunitario o municipales y otros órganos soberanos del pueblo; para hacer valer el voto, para hacer oír la opinión de los que nunca son escuchados; en fin para defender el poder popular que el pueblo vaya creando. Autodefensa armada para no ser masacrados, para no ser asesinados, para defender los avances populares ante la represión del estado. Defenderse de todas estas formas es ejercer la autodefensa integral. La autodefensa integral tiene un carácter transformador porque va más allá de lo actual, impulsando y protegiendo formas de lucha por el cambio social.

Como están las cosas actualmente en nuestro país, no ejercer la autodefensa significa para el pueblo perder aún más su libertad, renunciar a sus derechos, retroceder en su nivel de vida y sus posibilidades de desarrollo, menoscabar su dignidad. Es aceptar como destino el ser un pueblo oprimido, explotado, atrasado y pobre. La autodefensa, entonces, es una necesidad real de los mexicanos.

Somos un ejército, donde cada quién puede usar el arma que elija, el fusil, la pluma, la palabra, la organización, el arte, el intelecto, las manos…

Donde lucha política y armada, legal y clandestina se conjugan

La autodefensa integral es más amplia que la sola autodefensa armada. Se trata de la autodefensa en los distintos terrenos, el económico, el político, el social y el cultural, además del militar.

OBJETIVOS

No es suficiente una reforma impulsada desde el mismo régimen, pues éste sólo realizará cambios parciales en interés de los poderosos. Entonces se requiere de un cambio impulsado desde abajo que logre la ruptura de las viejas estructuras y construya las nuevas. Este cambio requiere de un esfuerzo múltiple.

El esfuerzo de la sociedad civil y sus organizaciones es necesario pero no suficiente, el esfuerzo de los partidos políticos legales es necesario pero no suficiente, el esfuerzo de las organizaciones revolucionarias armadas es necesario pero no suficiente, esto quiere decir que se necesita del concurso de todos, además de ser un esfuerzo popular masivo.

Todos podemos ser parte del cambio, todos podemos luchar de alguna forma, algunos difundiendo la realidad, no colaborando con la injusticia y el crimen, otros con la solidaridad, con la movilización, con la exigencia, con no renunciar a nuestros derechos, con la militancia política, con ir a las marchas. Otros mas proponiendo (y construyendo) soluciones como la autogestión y los proyectos productivos, otros mas organizando y participando en las consultas populares, en las elecciones y defendiendo su voto, algunos tomando el fusil para defenderse cuando se hace necesario, otros educando a nuestros niños y jóvenes, cantando o haciendo poesía, otros colaborando económicamente, resistiendo desde la cárcel, no renunciando a sus derechos. Esto quiere decir que todos podemos participar en la lucha por la transformación, cada quién como pueda y en la medida de sus posibilidades.

PANORAMA ACTUAL

Desde que apareció públicamente el Ejército Popular Revolucionario (EPR), considerado en un principio como una pantomima por el gobierno, en junio de 1996, y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) en enero de 1998, las autoridades locales y federales han detenido, en diferentes estados de la República, a 120 personas relacionadas directa e indirectamente con esos grupos.

Además, existen 60 órdenes de aprehensión pendientes de ejecutar y se han abierto 24 averiguaciones previas.

Según documentos oficiales en poder de Proceso, con el operativo en el que la policía detuvo el 22 de octubre, en Guerrero, a Gloria Arenas Ajís, Coronela Aurora, Jacobo Silva Nogales, Comandante Antonio, Joviel Rafael Ventura y Ofelia Flores Nava, entre otros, aumentó a 14 el número de personas encarceladas en esa entidad acusadas de pertenecer al ERPI.

Oficialmente, Antonio y Aurora fueron detenidos en un operativo realizado en una colonia localizada en Chilpancingo, donde el ERPI tenía una casa de seguridad. Sin embargo, versiones de testigos y familiares de Antonio aseguran que la detención se realizó el martes 19 y no el viernes 22, cerca del Metro Normal, en la calzada México-Tacuba en el Distrito Federal. También versiones periodísticas sostienen que Gloria Arenas Ajis fue detenida en la calle Fuente de Diana, en San Luis Potosí.

"Que me lo demuestren en el proceso", dijo el subsecretario de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación, Jorge Tello Peón a Proceso, al comentar la versión de que el dirigente guerrillero fue aprehendido en la Ciudad de México.

En una carta enviada a Proceso, Norma Arenas Ajis, hermana de Gloria, considera que el subsecretario Tello Peón "como digno representante de la inteligencia gubernamental, en la entrevista (con Proceso, 1200) dice una serie falsedades para proteger la forma en que llegaron hasta parte de la dirección del ERPI.

"Por ejemplo, está la contradicción entre las informaciones periodísticas de que mi hermana fue capturada en San Luis Potosí, las declaraciones de una menor de edad que estaba en la casa de Chilpancingo en el sentido de que ahí no fueron detenidos ni Gloria ni Jacobo y el empeño de Tello Peón en aparentar que cayeron en Chilpancingo. Detrás de esta información está la preparación del siguiente golpe."

Comenta: "Con alivio leí la carta en la que ella (la hija de Gloria y Jacobo) desmiente estar desaparecida, pero por este medio quisiera alertarla sobre los riesgos que corre. Cuídate, hija.

"Desmiento tajantemente que mi hermana sea delincuente, pues ya en otros momentos hemos compartido persecución y encarcelamientos como represalia gubernamental por tener ideas y práctica política congruentes con la fe en una sociedad menos injusta, más humana."

Afirma que su hermana "es una luchadora social, una prisionera de conciencia que empezó a participar en la lucha popular en 1978, por la libertad de los presos políticos de Tehuipango y del Campamento Tierra y Libertad de Santiago Huatusco. En 1980, con estudios agropecuarios, ingresamos a trabajar en Conasupo-Coplamar, promoviendo la instalación de tiendas comunitarias en la sierra de Zongolica, Veracruz".

Después, en 1982, "con decenas de compañeros representantes de las comunidades indígenas de la sierra de Zongolica formamos Tinam (Timocepanotoke Noche Altepeme Macehualme), que en español significa Unión de Todos los Pueblos Pobres".

En 1983, "Gloria fue desaparecida y recluida por una semana en la cárcel de Fortín, entre Orizaba y Córdoba, durante la que fue objeto de la tortura del bueno y el malo. El 'bueno' era Jorge Mesta, asesor de Ignacio Morales Lechuga, entonces secretario de gobierno de Veracruz, y el malo era un capitán de la supuestamente desaparecida Brigada Blanca.

"El único delito de mi hermana es estar del lado de los miserables, de los que nada tienen; su crimen es ser consecuente con sus convicciones ético-políticas."

Pide, finalmente, que las organizaciones de derechos humanos estén pendientes de la integridad física y psicológica de los encarcelados.

Cuántos y en dónde

De acuerdo con los documentos oficiales, de los 14 detenidos relacionados con el ERPI en Guerrero, Gloria Arenas Ajis, Jacobo Silva Nogales y Ofelia Flores Nava fueron trasladados, inmediatamente después de ser aprehendidos, al Centro Federal de Readaptación Social de Almoloya de Juárez. Otros dos, Joviel Rafael Ventura y Salomé Aguirre Bahena, aparecen sin ubicación y el resto —Ángel Guillermo Martínez, con el proceso número 134/99 y 7199, Alfonso Oliva Morales, Anastasio Ramírez Simona, Carlos García Rosales, Ericka Zamora Pardo, Efrén Gómez Chávez, Esteban Leonardo Epitacio y Sabino Adelaido García —todos bajo el proceso número 49/98—, y Virginia Montes González —proceso 71/99— están formalmente presos en el Centro de Readaptación Social de Acapulco.

El documento, elaborado después de la detención de Antonio, no consigna el traslado, por agentes de la Policía Judicial Federal, de los presos Bertoldo Martínez Cruz, Beningno Guzmán Martínez, Efrén Cortés Chávez, Angel Guillermo Martínez González, Erika Zamora Pardo y Virginia Montes González, relacionados con el EPR y el ERPI, del Cereso de Acapulco al penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 6 de noviembre.

La medida fue tomada, según informó el gobierno del estado, para proteger sus vidas e integridad física "en virtud de que se ha tenido información respecto de la posible organización de un motín para provocar fugas y desórdenes".

Los integrantes del EPR —movimiento armado que sorprendió el 28 de junio de 1996 cuando irrumpió durante un acto encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, en el que se recordaba a los muertos de Aguas Blancas— han sido perseguidos en Oaxaca, Guerrero, Estado de México, Chiapas, Puebla y Tabasco.

Según un resumen contenido en los documentos a los que Proceso tuvo acceso, en Oaxaca hay 98 detenidos relacionados con el EPR, en Guerrero 16, y dos en el Estado de México, en Chiapas y en el Distrito Federal.

Además de los eperristas trasladados a Puente Grande, en las cárceles de Chilpancingo y Acapulco se encuentran Abundio Casarrubias Hernández, Alfredo Ramos Valdez (El Caballo Loco), Angel Rentería Vega, Baltazar Guzmán Antúnez, Delfino Zaragoza Ocampo, Fernando Vázquez Hipólito (El Motropo), Fidel García Ramírez, Luis Alberto Cabrero Magaña (El Curi), Marcelino Rosendo Cabrera, Ramiro Juárez Bello (El Diablo o Ramiro), Pascual Rodríguez María, Teodoro Cabrera García y Tomás de Jesús Barranco.

A los detenidos en el Estado de México —José Luis López García (a) Alfredo Durán Mata, y Sergio Bautista Martínez o Alfredo Sandoval Monroy— se les dictó formal prisión en Almoloya de Juárez, acusados de estar relacionados con el EPR. Para fincar responsabilidades, las autoridades judiciales iniciaron ocho averiguaciones previas para investigar delitos que van desde lesiones, daños en propiedad ajena, homicidio, portación de armas de fuego reservadas para uso del Ejército y "por la colocación de una manta en el poblado de San Felipe Tlalmimilolpan". También fueron investigados Raúl Soto Mendoza y Salvador Rodríguez Torres, acusados de daños en propiedad ajena y fabricación de explosivos, el 5 de marzo de 1997.

Relacionadas con las anteriores averiguaciones, en Puebla fueron abiertas dos actas circunstanciadas y una más en Tabasco por conspiración.

Territorio exclusivo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Chiapas fueron encarcelados Cristóbal García Gordillo y Albino Castro Reyes, a quienes se les abrió el proceso número 174/1/96. También fueron dictadas las órdenes de aprehensión en contra de Vladimir Hernández Morales o Gutiérrez, Julio Escobar García, Juan Hernández, Angel de la Torre, Felipe Castro, Juan Manuel García y Norberto Balbuena García. Las autoridades iniciaron la averiguación previa 156/1/96 por los delitos de ataques a las vías de comunicación y lo que resulte.

En el Distrito Federal fueron detenidos Santiago Sánchez Silvestre y Juan García Cruz, a los que se les abrió el proceso número 66/97.

Otro resumen, contenido en los documentos oficiales, consigna que en Oaxaca hay 51 órdenes de aprehensión y en Guerrero dos, que se deben sumar a las siete del Estado de México, para un total de 60. Y en lo que se refiere a averiguaciones previas, se abrieron tres en Oaxaca, nueve en guerrero, ocho en el Estado de México, una en Chiapas, dos en Puebla y una en Tabasco, que hacen un total de 24.

Dos meses después de que apareció en Guerrero y para demostrar que no era una pantomima, el EPR realizó el 26 de agosto de 1996 una serie de acciones armadas en el centro turístico de Bahías de Huatulco y en Tlaxiaco, en Oaxaca, así como en Puebla y el Estado de México. El ataque escalonado a instalaciones y puestos militares y de cuerpos policiacos dejó como resultado 12 muertos, un desaparecido y siete heridos.

Desde entonces, la zona de Los Loxichas, en Oaxaca, lugar que ha sido señalado como bastión del EPR, está rigurosamente vigilada, según han denunciado familiares de los detenidos. Ahí fueron encarcelados el presidente municipal, Agustín Luna Valencia, y la mayoría de los integrantes de su cabildo, acusados también de ser eperristas.

La campaña antieperrista en Oaxaca, encabezada por el entonces gobernador Diódoro Carrasco, actualmente secretario de Gobernación, hizo que los familiares de los encarcelados instalaran un campamento en los corredores del Palacio de Gobierno. En agosto cumplieron dos años de estar demandando la libertad de sus familiares.

El expediente de las personas de Los Loxicha encarceladas es el más extenso de la documentación consultada. En la población Santa María Ixcotel están internadas 37 personas, acusadas de haber cometido los delitos de homicidio calificado, lesiones, daño en propiedad ajena, privación legal de la libertad y terrorismo, principalmente. En Villa de Etla había 34 —en junio, cuatro fueron liberados por un juez federal que los consideró inocentes—; en Mihuatlán de Porfirio Díaz, dos; en San Pedro Pochutla, 15; y en Almoloya de Juárez, nueve.

De Fernando Felipe García "no se tiene conocimiento de donde fue internado". Tampoco aparece su número de expediente ni la fecha en que se le dictó auto de formal prisión, pero sí se consigna la fecha de su ingreso (no se sabe a dónde): 12 de julio de 1999.

De los encarcelados, 34 fueron detenidos en 1996; 61 en 1997 y 26 en 1998.

Según otro informe confidencial (Proceso 1162), elaborado en enero de 1999 por grupos de inteligencia gubernamentales, entre los 98 encarcelados se encuentran los principales mandos eperristas en Oaxaca. Por ejemplo, Abraham García Ramírez es identificado como Comandante Tauro. Tiene dos expedientes abiertos, el 77/96 y 24/98, acusado de homicidio calificado, lesiones, daño en propiedad privada ajena, privación ilegal de la libertad, tentativa de homicidio, acopio de armas, asociación delictuosa, incitación a la rebelión y conspiración.

Otros encarcelados son Alvaro Sebastián Ramírez, Comandante Teacher, responsable de las finanzas en el Estado de Oaxaca; Benito Enríquez Almaraz, Comandante Oscar; Alberto Antonio Antonio, líder moral de la organización; Alberto Antonio Antonio, Felipe de Jesús Antonio Santiago, hijo de Alberto Antonio y encargado de un comando urbano; Juan Sosa Maldonado, Comandante Fausto, encargado de la logística; Ignacio Gómez García, integrante del comando que atacó Macuixóchitl.

Reaparece el EPR

En Acapulco, después de casi un año de guardar silencio, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) envió un comunicado a algunos medios de comunicación, en el que pidió que se respete la integridad de Jacobo Silva y Gloria Arenas.

"Exigimos que a los compañeros revolucionarios capturados durante la presente ofensiva del Estado y sus aparatos de inteligencia se les dé trato de prisioneros de guerra, de acuerdo con los tratados de Ginebra."

El EPR, del cual se desprendió el ERPI, señala que "la captura de los compañeros del ERPI es un llamado a desarrollar la más elevada disciplina y organización no sólo al interior del movimiento armado revolucionario, sino de todo el movimiento en su conjunto".

Señala que el gobierno puso en marcha una salida militar y policiaca al conflicto armado en guerrero, "salida que se pretende imponer a la lucha de todo el pueblo, en la que se circunscriben las tácticas de propaganda y de autodefensa armada revolucionaria, cuyas causas se pretenden ocultar".

CONCLUSION

LA FALTA DE OPORTUNIDADES EN NUESTRO PAIS, LA MARGINACION Y EL OLVIDO DE LAS CLASES BAJAS, ASI COMO EL ENTREGUISMO DE LA NACIÓN A PUEBLOS EXTRANJEROS, HA SIDO LA CAUSA DE QUE DIFERENTES GRUPOS Y ORGANIZACIONES BELIGERANTES EN NUESTRO PAIS HAYAN QUERIDO SER ESCUCHADOS DE LA UNICA MANERA QUE ES POSIBLE QUE EL GOBIERNO VOLTEE LA CAR HACIA ABAJO, DECLARÁNDOLE LA GUERRA.

LA SANGRE DE CENTENARES DE PERSONAS HA TENIDO QUE SER DERRAMADA, PARA QUE ESTE PAIS HOY SE UFANE DE SER BANDERA DE LA DEMOCRACIA, Y SE BANAGLORIE EN EL EXTRANJERO DE PODER LOGRAR UN CAMBIO DE PARTIDO EN EL PODER, AUNQUE PARA EL PUEBLO MEXICANO LA MISERIA, EL HAMBRE, LA IMPUNIDAD Y LA VIOLENCIA SEAN EL PAN NUESTRO DE CADA DIA.

BIBLIOGRAFÍA:

TEORIA DEL ESTADO

FRANCISCO PORRUA PEREZ

EDITORIAL PORRUA

ELEMENTOS DE DERECHO

EFRAIN MOTO SALAZAR

EDITORIAL PORRUA

ENCICLOPEDIA ENCARTA 2001

MICROSOFT WORD

PUBLICACIONES HEMEROGRAFICAS (EN INTERNET)

WWW.INSTITUTO POLITECNICO NACIONAL

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