Revolución Soviética

Historia universal contemporánea. Revolución Rusa socialista. Rusia prerrevolucionaria. Régimen autocrático. Sociedad. Zaristas. Industria y facciones políticas. Ensayo de 1905. Transición. Influencia

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LA REVOLUCIÓN SOVIÉTICA

1. INTRODUCCIÓN

La revolución soviética es la primera revolución socialista. Durante la Gran Guerra tiene lugar en la Rusia de los zares , en pleno comienzo de la industrialización, contradiciendo las teorías marxistas. Su influencia ha sido tan grande como la de la Revolución Francesa.

2. LA RUSIA PRERREVOLUCIONARIA

La Rusia de finales del S.XIX era un país económicamente poco desarrollado. Hay que contar con que tenía un gran potencial demográfico (unos 160 millones de habitantes) y una enorme extensión territorial (unos 20 millones de km cuadrados. Era un país agrario fundamentalmente, con una agricultura primitiva y técnicas atrasadas, era insuficiente para alimentar a toda la población en crecimiento, los campesinos no tenían los suficientes recursos como para crear un mercado a los productos industriales, por ello primaba el autoabastecimiento. Se hacía necesaria una reforma agraria como paso a la industrialización. El Gobierno la intentó con la liberación de los siervos en 1861 (libertad personal y de propiedad de las tierras, aunque no se trataba de una propiedad libre y privada en sentido estricto, sino que estaba asignada a las comunidades rurales a las que los campesinos seguían vinculados. Además, el impuesto territorial que los campesinos debían pagar al convertirse en propietarios era fijado por órganos controlados por la nobleza y sectores dominantes). La industrialización empezó en Rusia pero aun era muy escasa, desequilibrada en cuanto a que se apoyaba en los recursos mineros y no en la maquinaria y además, se centró en puntos concretos (San Petersburgo, con un altísimo y atípico porcentaje de proletariado, y Moscú), sin contar con que se hace con capital extranjero (especialmente belga y francés), lo que la hace demasiado cara y origina la dependencia del capitalismo ruso y la dificultad para el fortalecimiento de la burguesía nacional.

La sociedad:

estaba muy polarizada. La mayoría de la población era campesina y muy pobre y había una minoría aristócrata muy poderosa sin existencia de una clase intermedia (escasa capa burguesa e intelectual). Estos grandes aristócratas son los dueños de las tierras y no se molestan en participar en los negocios; poseían los mandos del Estado. Los pocos obreros eran antiguos campesinos arrancados del campo hacia la ciudad. En los primeros años del S.XX , las clases dominantes siguen siendo la nobleza tradicional terrateniente, que además controla en buena medida la administración y el ejército, una reducida burguesía industrial y comercial y los "kulaks", grandes propietarios agrarios. Existe, por otra parte, una pequeña burguesía urbana y los profesionales e intelectuales, la "intelligentsia" cultural, aisladas de las amplias bases sociales proletarias (campesinos y obreros industriales) que sufren unas condiciones de profunda miseria económica y cultural, pero que, al mismo tiempo, están experimentando cambios radicales que hacen más próximas las condiciones de su afirmación revolucionaria.

Un régimen autocrático:

el régimen zarista era el último autocrático de Europa. El poder autocrático de la monarquía zarista, que se apoya en la alta nobleza, consiste en que el Zar gobierna solo apoyándose en unos ministros que le aconsejan, tiene un sentido paternalista del poder. La nobleza que le apoya está vinculada al ejército y a la Iglesia ortodoxa y, además, controla la burocracia (corrompida) y la política secreta (domina los medios intelectuales, ausencia de libertad en este campo, como en muchos otros). Es un régimen con escaso poder de cambio debido a la intransigencia del Zar, la corrupción del aparato administrativo hace que las pequeñas reformas fracasen.

Oposición al régimen zarista:

durante el S.XIX elgobierno del Zar se enfrentó a diversos grupos de oposición (minoría ilustrada). A la hora de elegir el camino del cambio se fueron dividiendo. Los distintos grupos que integran la oposición compartían la idea de que el pueblo ruso llegaría al socialismo de forma peculiar, muy diferente a la occidental. Habían llegado a esta conclusión tras un análisis de los distintos procesos históricos y composición social. La ausencia de burguesía y la fuerte presencia del campesinado en Rusia, unida a la crítica de los negativos resultados de las revoluciones en Europa que sirven para consolidar el papel de la burguesía, les induce a confiar en la capacidad del campesinado, del que destacaban su sentido comunitario, desarrollado por la pertenencia a las comunidades rurales ("mir"), para llevar a cabo un proceso revolucionario que originaría una sociedad nueva sin tener que atravesar la fase de economía capitalista y sufrir sus negativas consecuencias. Éstos eran los planteamientos del "populismo". A finales de la década de los 70, dicho movimiento se escindirá en dos facciones: Voluntad del pueblo, mayoritaria y que concretaría su actividad contra la represión zarista con una larga serie de atentados y culminando con la muerte del Zar Alejandro II en 1881; y la otra facción es conocida como Reparto Negro, que seguirá (como ya se había hecho a principios de los 70) desarrollando una labor de movilización campesina. Plejanov, vinculado al grupo populista Reparto Negro, fundó una organización que se definió "socialdemócrata" para diferenciarse de los "socialrevolucionarios" que seguían anclados en la práctica del terrorismo. Constituyó el primer círculo marxista ruso, realizó labor propagandística entre los intelectuales. Pero todavía no existía en Rusia ningún partido político expresamente identificado con la teoía marxista y que realizase un trabajo de difusión de la misma entre las masas. En 1890 un sector del populismo llegará a constituir el Partido Socialista Revolucionario (PSR) que tendrá fuerte incidencia entre el campesinado, por lo que desempeñará un importante papel en las revoluciones de 1905 y 1917.

En cuanto a la facción la Voluntad del pueblo, este movimiento entró en crisis debido a la falta de eco de su más clamoroso atentado, esto puso en evidencia el fracaso de la línea terrorista para provocar la revolución.

Industria rusa y su influencia en las diferentes facciones políticas:

La apertura de Rusia a los capitales extranjeros en el último decenio del S.XIX y la rápida y notable penetración de los mismos, determinó desde el comienzo una fuerte concentración, con lo que se produjo un acentuado desequilibrio entre unas pocas regiones industrializadas y el resto del país. Los obreros y campesinos rusos a finales del S.XIX sufrieron una explotación no menos intensa que la experimentada por los trabajadores de la industria en Europa occidental en la primera mitad del siglo: salarios irrisorios, viviendas indignas y caras, protección legal muy escasa, prohibición de asociación y huelga y penas de cárcel en los casos de abandono del trabajo. También es preciso tener en cuenta que el desarrollo industrial solo había afectado a una pequeña parte de una numerosa población que se incrementaba con rapidez, que seguía siendo, en su mayoría, una población campesina que sufría condiciones miserables. Estas circunstancias plantearon de forma dramática el problema de las relaciones entre proletariado industrial y el campesinado que ocuparía un lugar central en el debate de la oposición democrática y revolucionaria rusa. Plejanov oponía a las posiciones populistas que el estadio capitalista era inevitable para Rusia, decía que en esos momentos las únicas fuerzas revolucionarias en la sociedad rusa eran la burguesía y la clase obrera, para Plejanov los campesinos, considerados en bloque no representaban una fuerza revolucionaria. En cambio, Lenin discrepaba sobre la inevitabilidad de una fase revolucionaria democrático-burguesa. La debilidad de la burguesía rusa y la experiencia del proletariado occidental, que seguía dominado por la burguesía a la que habían ayudado a instalarse en el poder allí donde la revolución burguesa había triunfado, le hacían cuestionarse la necesidad de cumplir tal etapa. Para Lenin, la transición al socialismo solo sería posible mediante una revolución contra el zarismo y también contra la burguesía en la que se incluía a los campesinos ricos. Lenin elaboró su obra "El desarrollo del capitalismo en Rusia", en este texto recoge su planteamiento en la lucha política: proletariado y campesinos tendrían que hacer juntos la revolución sin esperar a que la burguesía realizara la fase capitalista del desarrollo de la sociedad rusa. Además, Lenin también plantea que los trabajadores por sí solos únicamente desarrollan una lucha sindical, mientras que el contenido teórico que necesita la práctica socialista debe ser elaborado por los representantes más cualificados de la clase obrera. De ahí la necesidad de un núcleo de "revolucionarios profesionales", sometidos a una disciplina jerárquica. El grupo leninista promueve la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera y casi de inmediato pasa a constituir el Partido Obrero Social Demócrata Ruso (POSDR); se produce una escisión en dos facciones, los "bolcheviques" (mayoritarios) que comparten los planteamientos leninistas sobre la organización y objetivos del partido, que lo concebían como un partido revolucionario de élite, con una organización férrea para la instauración de la dictadura del proletariado que se proponía solo como etapa previa para la eliminación del Estado; y los "mencheviques" (minoritarios) que por el contrario no pretendían desbordar los márgenes de la democracia burguesa, se ajustaban a los modelos organizativos de los partidos socialdemócratas del occidente europeo y aspiraban a conformar un amplio movimiento que les respaldara en una lucha electoral de tipo tradicional.

Además hay otros sectores procedentes de la nobleza y alta burguesía liberales que se oponían a la continuidad de la autocracia, propugnaban la instauración de un sistema constitucional, seguido por una política de reformas, es la llamada corriente reformista.

También aparecen movimientos nacionalistas que son reprimidos con una política de rusificación total, contra las minorías étnicas y persecución de las minorías religiosas que se oponían a la Iglesia ortodoxa. Hay un gran antisemitismo, que conllevó un éxodo judío masivo y la incorporación de elementos judíos a los movimientos revolucionarios.

Antecedentes inmediatos, política del Zar Nicolás II:

Nicolás II (sucesor de Alejandro III, muerto en 1894) y sus ministros llevaron a cabo una política que resultó extremadamente rígida e intransigente: ninguna concesión de carácter liberal, provocaciones llevadas a cabo por agentes del Gobierno que se inflintraban en las organizaciones de la oposición, formación de asociaciones obreras manipuladas por la policía y nuevas formaciones antisemitas que sirvieran de desahogo popular.

La derrota sufrida por Rusia ante Japón tendría importantes consecuencias internas y pondría de nuevo (como con la guerra de Crimea) en evidencia el profundo desajuste del sistema zarista y la realidad social del país. Desde febrero de 1904 se venía desarrollando la guerra ruso-japonesa cuyo sometimiento económico resultaba muy penoso para la población rusa: el campo se resentía de las levas y los impuestos y el alza de los precios incidía de forma especial en las ciudades.

3. EL ENSAYO REVOLUCIONARIO DE 1905

Hubo un personaje (el pope Gapon, sacerdote ortodoxo) que organizó por encargo de la policía una asociación obrera cuya finalidad era evitar la influencia de la propaganda revolucionaria en los trabajadores. Pero la fuerte subida de los precios de los artículos de primera necesidad incrementaba el malestar y, ante el riesgo de perder a sus afiliados si no se hacía eco de sus quejas, Gapon organizó para el 22 de enero de 1905 una multitudinaria marcha popular hacia el Palacio de Invierno, para solicitar una serie de reformas que implicaban la transformación de la autocracia en monarquía constitucional y medidas favorables a los obreros y campesinos. Las tropas zaristas dispararon sobre los manifestantes. Este hecho, conocido como “Domingo Sangriento”, marcó la definitiva ruptura entre el Zar y el pueblo y constituyó el desencadenamiento de una oleada extensa y generalizada de huelgas revolucionarias a lo largo del año : por vez primera los objetivos de las huelgas no eran tan solo sindicales, sino reivindicaciones políticas concretas, como la convocatoria de una asamblea constituyente y el fin del poder absoluto. Otro aspecto importante fue la implicación de algunos sectores de las fuerzas armadas en los movimientos revolucionarios, por ejemplo la sublevación de algunas unidades de la flota (acorazado “Potemkin”) y la constitución de un órgano revolucionario, el “sóviet” (consejo de obreros y soldados) de San Petersburgo, que en esos momentos fue un breve ensayo pero que tendría una enorme importancia posterior.

En octubre de 1905 el Zar se ve obligado a realizar una serie de concesiones formales cuyo objetivo no es otro que romper la oposición a la autocracia. Las medidas reformistas se concretan en la institución de una “Duma” (Parlamento) elegida por sufragio restringido, y el intento de reforma agraria que pretendía formar una capa media de propietarios agrícolas, era la época del seudoconstitucionalismo. El objetivo político último de estas medidas se cumplió desde el primer momento: en el partido socialdemócrata se ahondaron las diferencias entre bolcheviques y mencheviques , y la burguesía liberal, que veía satisfechas sus demandas, se apartó del movimiento revolucionario. En diciembre se produjo una insurrección armada de obreros y campesinos que fue aplastada violentamente por el ejército. Además de la debilidad objetiva y de la falta de coordinación de los insurrectos, dos importantes factores influyeron en el fracaso: la convicción de los campesinos de poder conseguir tierras sin derribar el régimen y la confianza de la burguesía liberal en la evolución de la autocracia hacia un régimen parlamentario.

El procedimiento para la elección de la Duma se realizaba para favorecer a los sectores conservadores, además, cuando determinaban los poderes del Parlamento, el Zar podía reservarse amplios poderes para no promulgar sus decisiones o, incluso, disolverlo.

En cuanto a las diferencias entre mencheviques y bolcheviques (acentuadas, como ya hemos visto, tras la experiencia revolucionaria de 1905) estribaban en que, los primeros, estaban dispuestos a permitir que la burguesía asumiera la dirección revolucionaria: desconfiaban totalmente de la fuerza del proletariado y deseaban favorecer una fase democrático-burguesa en el proceso revolucionario, en un rechazo directo de la dictadura del proletariado. Los bolcheviques insistían en el carácter reaccionario del liberalismo ruso y en la pequeña burguesía y el campesinado como únicos aliados posibles para el proletariado, y apoyaban el nuevo poder revolucionario bajo la consigna de “dictadura del proletariado”. También, consideraban a los sóviets como organizaciones necesarias para la dictadura del proletariado (de hecho, en la práctica de los años posteriores, se generalizarían y serían reconocidos oficialmente como órganos del nuevo Estado revolucionario), en cambio, los mencheviques admitían su importancia y estaban dispuestos a apoyarlos, pero los concebían solo para desarrollar tareas de control y organización que, para los bolcheviques, eran propias del partido.

4. TRANSICIÓN DE LA REVOLUCIÓN DE 1905 A LA DE 1917

La primera Duma, elegida en 1906, desbordó las previsiones del Zar, del Gobierno y de los sectores más conservadores, en ella existía una amplia mayoría cuyo objetivo era un cambio de régimen, al discutirse el problema de la reforma agraria la Duma fue disuelta. La segunda Duma, de 1907, también fue disuelta. La tercera, debido a que fue modificada la ley electoral, tuvo una clara mayoría conservadora y duró quince años. La cuarta fue disuelta por la revolución de 1917.

La otra parte de las medidas reformistas fue el intento de reforma agraria (llevado a cabo por Stolypin) que obedecía a la convicción de éste de que la revolución no podía ser evitada con simples disposiciones represivas, era preciso establecer un plan orgánico de transformación en el campo encaminado a la formación de una amplia capa de pequeños y medianos propietarios que fueran una pieza sólida del orden. Por ello, un punto fundamental de la reforma fue la disolución forzosa de la propiedad colectiva de los mir. Mediante leyes se estableció que cada campesino se convirtiera en propietario de la parte de propiedad colectiva que disfrutaba. Se pensaba que con estas medidas la industria saliera favorecida de forma indirecta, pero también esta reforma tenía otro importante objetivo: la proletarización de buena parte del campesinado. Aquellos campesinos que se vieran obligados a vender su terreno, pasarían a integrar una masa de mano de obra barata, para su empleo tanto en el campo como en la industria. Así se profundizaba la oposición entre los campesinos proletarizados y los campesinos ricos (“kulaks”).

La Rusia zarista, en parte debido al sistema de alianzas con las potencias europeas y en parte por una errónea valoración de la difícil situación interna y de la duración del conflicto, participa en la que será para ella el principio del fin: la Gran Guerra de 1914.

5. LA INFLUENCIA DE LA GRAN GUERRA

La Gran Guerra socavó más a la débil Rusia. En el plano económico la debilitó mucho, ya que carecía de una industria de guerra moderna y se movilizaban muchas tropas, lo que eliminaba mano de obra, esto haría que la reforma de Stolypin se paralizase, lo que favorecería la propaganda revolucionaria. La agricultura rusa era incapaz de producir alimentos suficientes para toda la población y los transportes necesarios para enviar los alimentos se utilizaban para transportar tropas, por lo que escaseaban gravemente los víveres en las ciudades y los precios se dispararon, en cambio los salarios seguían igual. Esto provoca oleadas de huelgas y manifestaciones. La guerra causa un gran número de bajas entre la población rusa, lo que disminuye la mano de obra, la producción agrícola e industrial; decrece todavía más al ser invadida por las Potencias Centrales. La moral de las tropas iba decayendo cada vez más (insuficiencia de armamento, de adiestramiento militar,etc) y morían muchos militares. Mientras tanto, los oficiales ejercían un fuerte autoritarismo sobre la tropa, con lo cual el soldado sentía sobre sí el precio de la guerra, que era una guerra de expansión sin motivaciones de gloria. Las deserciones eran numerosas al igual que las rendiciones, esto iba en aumento porque los movimientos revolucionarios influían cada vez más.

Frente a esto, el Gobierno actuó inadecuadamente y en lugar de acercarse al pueblo se alejó más. Las fuerzas políticas liberales intentaban que el Zar modificase su actitud, pero éste se mostraba incapaz de cambios reales, con lo que se fue generalizando la idea de derribar el régimen.

En conclusión: la inesperada prolongación de la guerra influyó decisivamente en la quiebra del zarismo ruso. El Estado zarista se adentraba en el callejón sin salida de su autodestrucción: su vieja maquinaria burocrática, que carecía de flexibilidad para una adaptación reformista a las circunstancias, como había demostrado sobradamente en los acontecimientos revolucionarios de 1905, volvía a demostrar su incapacidad para organizar y dirigir una participación bélica.

6. LA REVOLUCIÓN DE 1917

Febrero; revolución espontánea:

Durante todo ese mes la precariedad de la situación interna rusa se había acentuado, se hacía sentir la escasez de pan, también había fuerte tensión por las insatisfechas reivindicaciones salariales. El movimiento huelguístico se iba ampliando, el 10 de marzo fue proclamada la huelga general. Las manifestaciones, salvo algún incidente ocasional, no revestían una peligrosidad especial, pero junto a las peticiones de carácter sindical se encontraban ya otras de carácter político que se pueden resumir en el deseo de que se constituyera un Gobierno responsable ante la Duma. El mantenimiento del orden en las calles de Petrogrado (donde había mucha tensión proletaria) había sido asignada al ejército, que estaba integrado por jóvenes mal alimentados y sometidos a una disciplina humillante, por lo que no se mostró dispuesto a realizarlo de buen grado. Cuando el Zar dio orden de disparar sobre la multitud, los soldados se amotinaron y fusilaron a sus oficiales. Al día siguiente estos soldados fraternizaron con los obreros, se liberaron a los presos políticos y se procedió a la formación de comités (sóviets). Este hecho transformó el movimiento popular en un pronunciamiento revolucionario cuya verdadera significación no percibieron ni el Zar ni los círculos oficiales.

Petrogrado estaba en manos de los insurrectos, que habían actuado sin jefes, ya que los principales elementos de la oposición estaban fuera de la ciudad: en exilio, deportados, prisioneros...

Dos organismos de distintas características y finalidades (fruto de la revolución de 1905), se convirtieron en 1917 en núcleos fundamentales de la actividad revolucionaria. Los sóviets tienen eficacia como instrumentos de la revolución popular, el de Petrogrado tuvo una importancia decisiva, proclamó que debía constituirse un Gobierno popular y que el pueblo debía dotarse de sus propios órganos de gobierno mediante la elección, por sufragio universal, secreto y directo, de una asamblea constituyente. En cambio, la Duma (que fue disuelta al hilo de los acontecimientos de febrero, pero que los parlamentarios reaccionaron rápidamente y decidieron elegir un comité para el restablecimiento del orden y las instituciones) quería constituirse en Gobierno provisional. El sóviet rehusó participar en un Gobierno provisional, solo un miembro del sóviet, Kerenski, formó parte de él.

El sóviet decretó la detención de Nicolás II (después de que éste abdicara) junto a la de la ex zarina, así la dinastía de los Romanov y la autocracia cayeron.

La crisis de la república burguesa y la Revolución de octubre:

Rusia era ya una república burguesa, pero existía en ella una contradicción de base entre la gestión formal del poder por parte de la burguesía liberal (que representaba el gobierno provisional) y la fuerza real de los sóviets, en manos de obreros y soldados. Estas dos fuerzas, a las que momentáneamente había unido el objetivo de acabar con la autocracia, tenían intereses divergentes, que se ponen pronto de manifiesto. El Gobierno plantea como objetivos básicos un sistema parlamentario y ganar la guerra, por su parte, los obreros, campesinos y soldados deseaban que la guerra finalizara (a parte de mejoras salariales, distribución de tierras e indemnizaciones por mutilación, etc, respectivamente). Pero el Gobierno apenas daría satisfacción a esas aspiraciones. Para un Gobierno como el que se había constituído a raíz de la revolución de febrero, las únicas perspectivas de reconstrucción económica estaban estrechamente relacionadas con la concesión de grandes préstamos por parte de las potencias de la Entente.

Lenin, en las llamadas “Tesis de abril”, perfilaba la estrategia a seguir en una fase de transición entre el poder burgués y el proletariado. Las tesis propugnaban no sostener al Gobierno provisional, destacar el papel de los sóviets, nacionalizar la tierra y la banca, el control por los sóviets de la producción de bienes y del reparto de los productos, defender la instauración de una república de sóviets de obreros y campesinos,etc. En líneas generales, Lenin se ajustaba al esquema teórico de Marx, pero el énfasis en la profundización revolucionaria de cada etapa y que en este caso se concretaba en el establecimiento de una organización tipo comuna, era netamente leninista (criticada por marxistas). Las tesis de Lenin solo fueron acogidas por una pequeña minoría en los sóviets.

El conflicto entre el Gobierno y los sóviets en lo que se refiere a la participación rusa en la guerra, se concreta de la siguiente forma: en abril, el Gobierno manifestaba públicamente su propósito de respetar los acuerdos con los aliados, decisión que estaba muy lejos de la paz esperada por los sóviets, y éstos entraron en un nuevo Gobierno de coalición. La mayoría de los miembros de los sóviets estimaban, a diferencia de Lenin, que era inevitable una etapa de dominio burgués y colaboraban con el Gobierno provisional. Así, mencheviques y socialistas revolucionarios se incorporaron al Gobierno de coalición, cuya figura principal fue Kerenski. En muy poco tiempo, este Gobierno había dejado de ser la expresión real de las fuerzas que habían empezado la revolución, debido a cosas como la defensa del latifundio frente a las ocupaciones campesinas, la contención de los salarios obreros, la lucha en la guerra para acabar con los imperios centrales,etc. Por todo ello, como última causa, hizo que fracasara la coalición.

Se constituyó un nuevo Gobierno encabezado por Kerenski, quien persistió en su política de guerra a ultranza y persiguió cualquier intento contrarrevolucionario. En realidad, lo que hacía era permitir que la derecha se recuperara, con la excusa de combatir la anarquía y el derrotismo de la extrema izquierda. Culminación de esta basculación hacia la derecha fue el intento de golpe de Estado del general Kornilov. Un factor decisivo para la frustración de este golpe fue la decidida intervención de los bolcheviques, que asumieron la dirección del movimiento revolucionario. Dieron la orden de luchar contra Kornilov y organizaron la resistencia con la formación de la Guardia Roja, integrada por obreros armados. Fueron precisamente los obreros los que determinaron el fracaso del golpe, lo que hizo que, en el período que va desde el frustrado golpe militar hasta la Revolución de octubre los bolcheviques adquirieran un gran ascenso en los sóviets y pasar así, a ser la alternativa a Kerenski y los moderados burgueses. Los mencheviques y socialrevolucionarios radicalizaron sus posiciones.

Lenin expuso que los bolcheviques, al haber obtenido la mayoría en los sóviets de Petrogrado y Moscú, podían y debían tomar el poder estatal en sus propias manos. En octubre el prestigio bolchevique era evidente. La situación de crisis requería en esos momentos el asalto al poder, sin esperar al Congreso soviético para una consulta más extensa al resto de la izquierda. Este punto originó una seria disensión en el partido bolchevique: los que preferían esperar hasta realizar la oportuna consulta a los sóviets y los que creían que había una necesidad imperiosa de actuar, como Lenin, para el cual el motor de la revolución era el partido, no los sóviets.

Poder revolucionario; la Asamblea Constituyente:

La tesis leninista, apoyada por Trotski y por Stalin, resultó vencedora en la votación por un estrecho margen. Los bolcheviques lograron la mayoría en la elección del comité ejecutivo, mencheviques y socialrevolucionarios abandonaron el Congreso tras condenar la toma del poder por los leninistas. Lenin expuso su propuesta de paz a las grandes potencias, se nacionalizó la tierra (quedaba abolida sin indemnización la gran propiedad territorial mediante un ”Decreto sobre la tierra”), se decretó el control obrero de la producción, conservación y compraventa en las empresas, se decretó la igualdad de todos los pueblos de Rusia reconociaendo su derecho a la autodeterminación y se eligió un Gobierno obrero y campesino de Comisarios del Pueblo. Estaba integrado solo por bolcheviques, con la presidencia de Lenin, y en él participaron Trotski y Stalin.

Se formó una Asamblea Constituyente cuya formación fue discutida por Lenin desde el primer momento, argumentaba que este organismo constituía la forma más altamente democrática en una república burguesa, pero que la república de los sóviets constituía una forma de democracia mucho más profunda. Pero al final tuvo que ceder y se formó esta Asamblea. Resultó una notable mayoría para los socialrevolucionarios y mencheviques, una débil representación de los partidos liberales y aproximadamente el 25% para los bolcheviques (fue así porque había sido elegida en base a listas electorales anteriores a la Revolución de octubre). La Asamblea se reunió en enero de 1918, desde el primer momento se manifestó claramente antibolchevique y eligió como presidente a un socialrevolucionario moderado. La Asamblea anuló los decretos de octubre y los sustituyó. Ésta sería la primera y única sesión porque la Guardia Roja lo impediría. En general, esta disolución no fue mal acogida ya que el Gobierno revolucionario había satisfecho las exigencias populares sobre la tierra y la paz.

La configuración normativa legal del nuevo Estado prosiguió, en julio de 1918 se aprobó una Constitución en la que se afirmaba que los sóviets constituían una nueva forma estatal, y se sancionaba la multiplicidad étnica de Rusia. Se le da una nueva denominación: República Socialista Federativa de los Sóviets de Rusia (RSFSR). Se elaboró, además, una Declaración de Derechos, proclamando los derechos del pueblo trabajador y explotado. No había separación de los poderes ejecutivo y legislativo.

Guerra Civil:

Lenin veía como necesidad acuciante la firma de la paz para la consolidación del Gobierno bolchevique y para la derrota de la burguesía nacional. La paz con Alemania fue firmada en marzo de 1918 (Brest-Litovsk), para los soviéticos supuso la cesión de Polonia, Estonia, Letonia, Lituania y Finlandia, así como el reconocimiento del estado independiente de Ucrania. En conjunto, abandonó 1/4 del territorio del Estado zarista , 1/3 de la población y 3/4 de la producción de carbón y acero. Era una importante renuncia, que incrementaba las dificultades económicas del nuevo Estado, de las que se repondría en parte por la derrota alemana.

Pero no sería una paz completa, ya que inmediatamente la acción antirrevolucionaria interior cristalizaría en una guerra civil, que duraría desde 1918 a 1920. El general Krasnov (que había formado parte del grupo de Kornilov) se convirtió en el animador de la lucha antibolchevique además se agregó la actuación de las potencias de la Entente, que cerraron en torno a Rusia un “cordón sanitario”, ayudaron a las fuerzas contrarrevolucionarias y, en algunos casos, realizaron una intervención militar directa. Su objetivo era impedir que se consolidara la revolución y su previsible extensión por Europa. Aparecen así dos bloques: el Ejército Blanco (antibolcheviques apoyados también por las potencias extranjeras) y el Ejército Rojo (creado por Trotski).

La guerra civil había estallado, especialmente en la zona del Don, en Kuban y en Ucrania. En la región del Don fue organizado un ejército voluntario de carácter nacionalista y conservador, no muy numeroso pero eficaz. En mayo de 1918 la lucha se extendió a Rusia central y septentrional.

En un primer momento los planteamientos políticos de las fuerzas antibolcheviques fueron distintos, pero a finales de 1918, la dirección de la lucha antibolchevique estaba por completo en manos de elementos militares conservadores.En Ucrania la lucha fue prolongada y dura.

La firma del armisticio de 1918 supuso la retirada de las tropas extranjera; el Gobierno bolchevique tan solo pudo contar con la solidaridad de la III Internacional (constituída en 1919) pero que no se traducía en un apoyo militar.

A partir de 1920, el Ejército Rojo va logrando reconquistar las zonas perdidas y superar la dura prueba de la Guerra Civil, pero se había empobrecido mucho y, además, tendría que desarrollar su economía sola.

El comunismo de guerra:

El hambre se hacía sentir en las grandes ciudades, sobre todo en Moscú y Petrogrado. Por otra parte, la industria de guerra acusaba seriamente la falta de materias primas y de productos secundarios de importación. En breve se hicieron sentir las consecuencias del bloqueo exterior, la falta de repuestos hizo que se cerrasen muchas fábricas. En una extensión territorial tan grande como la de la Unión Soviética, en la que la guerra civil se desarrollaba en puntos tan distantes, el ferrocarril constituía un elemento de gran importancia para el transporte de tropas y suministros, la carencia de combustible afectó fuertemente a la normalidad de los transportes. También había problemas en la industria de municiones, ya que se llegó casi a carecer de suministro de metal porque los altos hornos fueron cerrando. Ante la resistencia de la burguesía industrial a emprender una economía de guerra, se dio comienzo a una serie de nacionalizaciones, primeras medidas de lo que se conocería como el comunismo de guerra, que básicamente consistió en una atención prioritaria a los gastos bélicos con un fuerte control y fiscalización estatal. Sin embargo, en un primer momento, se intentó la obtención de recursos utilizando los mecanismos del mercado, pero se produjo un aumento ininterrumpido de la inflación y para paliar sus efectos sobre los trabajadores, el Gobierno soviético tuvo que disponer el abono de parte del salario en especie.

Pero aún así, el hambre era una realidad que redundaba en un descenso en el rendimiento laboral, un aumento del absentismo y en el desarrollo del mercado negro. Gran parte de la población urbana abandonó las ciudades y volvió al campo, donde, al menos, podrían autoabastecerse.

El papel de la agricultura tuvo una gran importancia en el comunismo de guerra; se empezó a extender la práctica del trueque. El único camino parecía ser el empleo de mecanismos de coacción y un control centralizado de la distribución de bienes. Este trabajo de centralización y redistribución mitigó las duras consecuencias del hambre durante el invierno de los años 1919 y 1920.

Como ya hemos visto, una de las características fundamentales del comunismo de guerra fue la nacionalización y la centralización de los centros de producción, que pronto incluyó a la mediana y pequeña empresa; con ello se sustituía el juego de los mecanismos del mercado librecambista por los monopolios estatales que fueron cubriendo casi todos los sectores de producción para el consumo público y privado. Como consecuencia se produjo una fuerte burocratización de la vida económica; pero existieron otras consecuencias más serias para el desarrollo de la revolución. En efecto, el proceso se estaba llevando a cabo en detrimento de la potenciación de la capacidad autogestionaria de las bases agrícolas y obreras. En la industria se interrumpieron los intentos de autogestión obrera cuya realización pudiera obstaculizar la producción bélica. Lenin atribuyó este fracaso a la incapacidad organizativa y a la irresolución del proletariado para crear su propia disciplina de producción, y no se dudó en recurrir a especialistas burgueses para que ocuparan puestos directivos en la administración y gestión de las empresas e incluso en el aparato estatal (de hecho, muchos se integraron en el mismo partido bolchevique).

Se empezaba a ver con creciente desconfianza la actividad de sindicatos y sóviets, cuya única función era garantizar el cumplimiento de los objetivos gubernamentales: los representantes colaboraron con la empresa en el mantenimiento de la disciplina laboral y en el reclutamiento de mano de obra; las condiciones de trabajo se militarizaron. En junio de 1918, durante el V Congreso de los Sóviets se acordó, como medida de refuerzo del Gobierno,cuya pervivencia estaba seriamente amenazada, la casi absoluta suspensión de los sóviets.

El profundo malestar que originaban estas medidas se fue concretando a lo largo de 1920 en un aumento de las huelgas y el absentismo laboral. En el propio partido bolchevique se fueron perfilando grupos de oposición, como la llamada “oposición obrera”, que sostenía que la organización de la vida económica nacional debía ser confiada a los proletarios integrados en sindicatos; otro grupo era el “centralismo democrático”, que decía que era necesario acabar con la creciente burocratización del partido y garantizar la existencia en el mismo de una libertad de crítica plena.

Este clima de polémica con el que se inicia 1921 responde en buena medida a las expectativas de las bases populares que, después de las duras visicitudes de los tres años de guerra, esperan que se lleven a la práctica los postulados revolucionarios de 1917.

Los mencheviques, socialrevolucionarios y anarquistas se sumaron para lograr una ampliación de las reivindicaciones al orden político reclamando mayor democratización.

En 1921 se produce la salida de los intervencionistas extranjeros y la victoria de los bolcheviques es un hecho. Una victoria que, como hemos visto, tuvo un duro precio material, humano, teórico y político para la Revolución.

En sus formulaciones teóricas, lenin coincidía plenamente: la dictadura del proletariado, que no era sino el poder autónomo de las organizaciones de masas, no podría ejercerse en condiciones de constricción jurídico- estatal y bajo ninguna circunstancia debería restringirse la democracia de masas; por el contrario, solo su potenciación (nunca su limitación) podría oponerse a la contrarrevolución. Pero la fuerza de los hechos contradecía tercamente la teoría.

Rusia en los años 20 tiene una dasastrosa situación inicial, pero pronto cambiará de política económica, se llamará N.E.P. (Nueva Política Económica) y con ella comenzará la recuperación del país.