Revolución Industrial

Revoluciones Industriales. Cuadro comparativo. Revolución Francesa. Revoluciones del 48. Inventos. Economía. Ciencia. Crisis

  • Enviado por: Pablo Tomás
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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Introducción

Pocos temas del pasado fueron tan estu­diados en 105 últimos cien años como las transformaciones que se producen en la ec~ nomia y la sociedad desde fines del siglo XVIII. Y esta obsesión por investigar esos problemas merece algunas aclaraciones.

En primer lugar, que esto se encuentra directamente relacionado con la interpreta­ción que buena parte de los historiadores hacía de la importancia de algunos cambios que se habían producido en el mundo des­de aquella época. Tomemos como ejemplo el tema de la Revolución Industrial. Para la mayoría de ellos, algunas de las transforma­ciones que se producían alrededor del 1800 abrían las puertas del mundo en el que es­tamos viviendo.

De esta mayoria, una buena parte de los estudiosos del pasado consideraba que toda la historia de la humanidad era un proceso que reconocía sólo dos momentos de mo­dificación profunda. Una primera etapa co­rresponderia a las sociedades de cazadores, que comienza con la aparición de los prí­meros hombres sobre el planeta y se extien­de hasta que los seres humanos se transfor­man en agricultores, cuando afrededor del 8000 a. C. se produce lo que llaman Revolu­ción Neolítica. En ese entonces, aparecieron las sociedades agrícolas, que no cambiaron sustancialmente hasta que, en la segunda mi­tad del siglo XVIII, se produce en Inglaterra un nuevo quiebre: la Revolución Industrial, que luego se difundirá por todo el mundo. Todas las otras transformaciones, dicen estos autores, fueron superficiales: hubo distintos reyes y emperadores; unos pueblos sometie­ron a otros; en la Antigúedad había esclavos y en la Edad Media, siervos de la gleba, pe­ro lo que importa -subraya~ es que la es­tructura agrícola de la sociedad no sufrió cambios. Para hacerlo más gráfico, plantean un ejemplo imaginario: si tomáramos un campesino que viviera en Inglaterra en los tiempos en que estaba dominada por el Im­perio Romano y lo metiéramos en una ma-quina del tiempo, podríamos desembarcarlo en cualquier momento del Medioevo o la

Edad Moderna y este hipotético viajero se encontraría con un mundo que le resultaría familiar y al que podría adaptarse con unos pocos cambios. En síntesis, podría seguir cultivando su tierra sin mayores problemas. Pero desde fines del siglo XVIII, el mundo (incluidas las técnicas agrícolas) le resultaría totalmente extraño.

A partir de ese momento, primero en In­glaterra y luego en el resto de la Tierra, todo cambia. Como dice Carlo Cipolla uno de los más destacados historiadores que sostie­ne esta perspectiva- a partir de ese momen­to, el pasado no es sólo pasado: el pasado ha muerto. la producción en las fábncas, y no las buenas o las malas cosechas, pasará a ser la principal preocupación de la econo­mía; la mayor parte de los hombres deja de vivir en el campo y se establece en ciudades cada vez más populosas y una gran parte de esas personas se transformará en obreros. Así surge una sociedad distinta, la sociedad industrial, un tipo de organización que per­dura hasta hoy. la agricultura no desaparece, pero disrninuye la importancia de su papel en la marcha de la sociedad; las técnicas de cultivo cambian radicalmente, y el campesino de nuestro ejemplo se encontraría totalmente perdido en un mundo extraño. Esto no quie­re decir que todos los países se transformen en industriales, pero ~omo se verá lueg~ el mismo hecho de que haya regiones en las que ese cambio se produce afectará a aquellas que no puedan salir de un modo de vida estrictamente campesino.

Por supuesto, no todos los historiadores estaban de acuerdo con esta perspectiva del pasado y discutian si el centro del análisis debía estar en los cambios tecnológicos o los sociales y, aun, si el comienzo de la revolu­ción que abría paso al mundo actual se pro­ducía a fines del siglo XVIII o después. Pero lo importante es que sólo se podía discutir acerca de cómo se había producido la Revo­lución Industrial y cuáles habían sido sus consecuencias. 10 que no se ponía en duda era la existencia misma de la revolución y su importancia.

Responder:

  • Realizar un cuadro comparativo entre la primera y la segunda revolución industrial.

  • Primera Revolución Industrial

    Segunda Revolución Industrial

    El historiador Geoffrey Barraclough, denomina a esta como Revolución Industrial.

    El historiador Geoffrey Barraclough, define a esta como: “Revolución Científica”.

    La Revolución Industrial, fue la Revolución del hierro, carbón que implicaba una creciente necesidad de mano de obra, por lo cual había mas empleo.

    Se denomina “Revolución Científica por que dependió mucho menos del ingenio de hombres prácticos, dependió de los científicos.

    Esta revolución se origina en Inglaterra y se extiende por alrededores.

    La Revolución Científica se extendió por todo el mundo, sus impactos fueron más rápidos y más prodigiosos que los de la primera Revolución.

    La primera Revolución fue durante las épocas del hierro, carbón y acero.

    La Segunda Revolución fue en la época del acero, el petróleo y la electricidad.

  • ¿Por qué fueron importantes la Revolución Francesa y la Revolución Industrial en el siglo XVIII?

  • A fines del siglo XVIII, esas dos Revoluciones fueron importantísimas. La Revolución Francesa modificó la política y la Industrial en la economía. Estos episodios marcan los decisivos advenimientos del ascenso de la Burguesía de estos países en el control de sus sociedades.

  • Caracterizar las revoluciones del 48.

  • En el 48, Europa perece incendiarse en una serie de revoluciones políticas que comenzaron en Francia, se expandieron por el resto del continente e hicieron trastabillar el orden establecido por los distintos reyes. Pero luego de un éxito momentáneo, las revoluciones de 1848 fueron derrotadas en todas partes y el mundo no sufrió cambios. Los movimientos del 48, parecían ser la consecuencia lógica de la “doble revolución” pero fracasaron universal, rápida y definitivamente. El tono radicalizado que tomaron estas rebeliones, hizo que la burguesía se apartara de las clases populares.

    4) Buscar las biografías de los estadistas mencionados en la página 77.

    Cavour, Camillo Benso, conde de (1810-1861), político italiano y principal artífice de la unificación italiana.

    Cavour nació en Turín (Piamonte), entonces perteneciente al reino de Cerdeña, el 10 de agosto de 1810. Desde 1826 hasta 1831 fue teniente de Ingenieros del ejército sardo. Después de abandonar la vida militar, comenzó a mostrar interés por la política, de manera que en 1847 colaboró en la fundación del diario Il Risorgimento, una publicación de tendencia nacionalista que abogaba por la expulsión de los austriacos de Cerdeña y por la unificación de toda Italia bajo una monarquía constitucional sarda. En 1848 Cavour fue elegido miembro de la cámara de diputados de Cerdeña. Durante el mandato del marqués d'Azeglio (1798-1866), desempeñó varios cargos importantes en su gabinete y en 1852 pasó a ser presidente del Consejo. Cavour mejoró la situación interna de Cerdeña y, en política exterior, actuó con vistas a la unificación de la península italiana. Estableció una alianza entre Cerdeña, Gran Bretaña y Francia contra Rusia durante la guerra de Crimea (1854-1856). En 1858 se alió con Napoleón III contra Austria. Al año siguiente, Cavour consiguió implicar a Austria en una guerra contra Cerdeña y Francia, confiando en que una victoria permitiría expulsar a los austriacos de Lombardía y Venecia, que estaban bajo su control. Pese a que Francia y Cerdeña vencieron, Napoleón III firmó la paz con Austria en julio de 1859 sin consultar con Cavour. Según los términos del tratado de paz suscrito en Zurich en noviembre de 1859, Austria conservaba el control sobre Venecia y cedía la mayor parte de Lombardía a Francia. Ésta, por su parte, transfería la soberanía sobre las ciudades lombardas de Peschiera y Mantua a Cerdeña. Cuando Víctor Manuel II, rey de Cerdeña, aceptó estas condiciones, que fortalecían el poder de Austria en el norte de Italia, Cavour dimitió como presidente del Consejo.

    Durante agosto y septiembre de 1859, los ciudadanos de Parma, Módena, la Romaña y Toscana votaron a favor de su anexión a Cerdeña. Cavour volvió a ser primer ministro a comienzos de 1860 y cedió Niza y Saboya a Francia (Tratado de Turín, firmado en marzo de 1860), como compensación a Napoleón III por dar su consentimiento a estas anexiones. En septiembre de 1860 envió tropas sardas para ayudar a Giuseppe Garibaldi en la conquista del reino de las Dos Sicilias. Como consecuencia de su intervención, Sicilia votó a favor de la unificación con Cerdeña (21 y 22 de octubre de 1860). La labor de Cavour fue fundamental a la hora de conseguir la proclamación del reino de Italia el 17 de marzo de 1861 y de Víctor Manuel II como su primer rey. El talento diplomático de Cavour, que preparó el camino para la unificación de Italia, conseguida en 1870, le valió ser reconocido como uno de los políticos más hábiles del siglo XIX. Falleció en Turín el 6 de junio de 1861.

    Lincoln, Abraham (1809-1865), 16º presidente de Estados Unidos (1861-1865), que condujo a la Unión a la victoria en la Guerra Civil estadounidense y abolió la esclavitud.

    Su juventud

    Lincoln nació el 12 de febrero de 1809 cerca de Hodgenville (Kentucky). Tras cambiar de lugar de residencia en varias ocasiones con sus padres, se independizó y se trasladó a Luisiana en 1831. Más tarde regresó a Illinois y se instaló en Nueva Salem, una comunidad recién creada a orillas del río Sangamon, donde trabajó en la construcción de una línea ferroviaria y en una tienda. Se ganó el respeto de sus vecinos y fue elegido capitán de su compañía en la guerra mantenida contra los indios sauk liderados por Halcón Negro en 1832. En 1833 fue elegido jefe de correos, pero tenía que aumentar sus ingresos realizando peritajes y desempeñando otros empleos. Simultáneamente empezó a estudiar derecho.

    Político y abogado

    Lincoln fue elegido diputado de Illinois por el Partido Whig en 1834, y ocupó su escaño hasta 1841. Pronto destacó como uno de los líderes del partido y fue uno de los que propuso trasladar la capital del estado a Springfield, donde él se estableció en 1837. Comenzó a ejercer la abogacía en 1836 y no tardó en alcanzar gran reconocimiento por su honradez y eficacia.

    A pesar de haber nacido en un estado esclavista, Lincoln se oponía a la esclavitud y en 1837 fue uno de los dos miembros de la cámara baja de su estado que firmó una protesta contra ella. Elegido miembro del Congreso federal en 1846, destacó por sus abiertas críticas a la guerra contra México y por la formulación de un plan para la emancipación gradual en el distrito federal de Columbia. Sin embargo, no fue abolicionista. Respetando el derecho de los estados a resolver sus propios asuntos, se dedicó simplemente a evitar que se difundiera la esclavitud.

    Reconocimiento nacional

    En 1849 regresó a Springfield para continuar ejerciendo su profesión. Pero en 1854, debido a su asombro ante el Acta Kansas-Nebraska (para la implantación de la esclavitud en el noroeste) del senador Stephen A. Douglas, decidió retornar a la política. Demostrando claramente su oposición a la anulación del Compromiso de Missouri, argumentó que ésta era una medida equivocada porque la esclavitud era injusta en sí misma. Al año siguiente se presentó como candidato para el Senado de Estados Unidos, pero viendo que no podía ganar, apoyó a Lyman Trumbull, un demócrata que también se oponía al Acta Kansas-Nebrasca defendida por Douglas. Ingresó en el recién constituido Partido Republicano en 1856, y en 1858 fue de nuevo candidato al Senado contra Douglas. En un discurso expuesto en la convención anual republicana predijo el triunfo final de la libertad. Comenzó entonces una serie de debates entre Lincoln y Douglas acerca de esta cuestión y, a pesar de que Lincoln perdió las elecciones finalmente, este debate le valió el reconocimiento de toda la nación.

    Elección y crisis de secesión

    En 1860, los republicanos nominaron a Lincoln candidato a la presidencia, iniciándose una campaña de restricción a la esclavitud, mejoras internas y reforma arancelaria. Teniendo por rivales electorales a los demócratas Douglas y John Breckinridge, y a John Bell, del Partido de la Unión Constitucional, Lincoln ganó por mayoría y fue elegido presidente.

    Inmediatamente después de su elección, Carolina del Sur y otros seis estados sureños, iniciaron los primeros pasos para separarse de la Unión. Declarando que la secesión era ilegal pero que él no tenía poder para oponerse a ella, el presidente James Buchanan prefirió apoyarse en el Congreso para buscar un acuerdo. Sin embargo, el éxito de este esfuerzo dependía de Lincoln, el presidente electo, que estaba abierto a hacer concesiones pero se negaba a permitir cualquier posible expansión de la esclavitud. Tras fracasar varios intentos de compromiso, en febrero de 1861, se instauró el gobierno sureño de los Estados Confederados de América.

    Lincoln presidente

    Cuando prestó juramento el 4 de marzo de 1861 Lincoln se enfrentaba a una Confederación hostil, decidida a expandirse y que amenazaba a los fuertes federales del Sur, el más importante de los cuales era Fort Sumter, en Carolina del Sur. Con el deseo de no ofender a los estados sureños, que aún no se habían separado de la Unión, Lincoln se negó al principio a tomar acciones decisivas. Sin embargo, finalmente hubo de acudir en ayuda de la guarnición sitiada. Esta fue la chispa que marcó el inicio de la Guerra Civil estadounidense. Cuando Lincoln reclutó a 75.000 voluntarios, el Norte respondió con entusiasmo, pero el resto de los estados Sureños se unió a los secesionistas.

    Liderazgo militar

    Como comandante en jefe del Ejército de la Unión, Lincoln tuvo grandes dificultades para encontrar generales capacitados. Tras la derrota de Irving McDowell en la primera batalla de Bull Run, el presidente eligió a George McClellan, que a su vez fue sustituido por John Pope. Cuando éste fue derrotado en la segunda batalla de Bull Run, el presidente recurrió una vez más a McClellan; a pesar de su victoria en la batalla de Antietam (Maryland) el general dudó tanto que al final Lincoln tuvo que destituirle. Su sucesor, Ambrose Burnside, fue derrotado en Fredericksburg (Virginia), por lo que hubo de ceder el mando a Joseph Hooker, quien a su vez fue derrotado en Chancellorsville (Virginia). Lincoln designó a George Meade, quien obtuvo una victoria en Gettysburg (Pensilvania), aunque no pudo continuar en la misma línea. Insistiendo en su determinación de encontrar un general que pudiera derrotar a la Confederación, en 1864 entregó el mando general del Ejército a Ulysses S. Grant, quien gracias a sus victorias en Fort Donelson (Tennessee), Vicksburg (Mississippi) y Chattanooga (Tennessee) pudo poner fin exitosamente a la guerra.

    Emancipación

    Lincoln comenzó en 1861 a realizar un prudente programa antiesclavista, mediante dos leyes de Confiscación (para la liberación de los esclavos utilizados por los confederados con fines militares) y por otra que abolió la esclavitud en el distrito federal de Columbia.

    El proceso culminó en julio de 1862, cuando comunicó a su gabinete que pensaba dictar la Proclamación de la emancipación, pero tuvo mucho cuidado para suavizar la aplicación de la misma en los estados fronterizos que fueron excluidos específicamente. La Proclamación no se hizo definitiva hasta el 1 de enero de 1863. Promulgada por el presidente en su calidad de comandante en jefe en momentos de rebelión armada, liberaba a los esclavos de las regiones dominadas por los insurgentes y autorizaba la creación de unidades militares de negros. Para consolidar los efectos de tal medida, en 1864 aconsejó la aprobación de una enmienda antiesclavista a la Constitución de Estados Unidos. La enmienda fue aprobada tras la reelección de Lincoln, cuando hizo uso de todos los poderes de su cargo para asegurar que se aprobara en la Cámara de Representantes (31 de enero de 1865).

    Habilidad política

    Lincoln quiso mantener la armonía entre los dispares elementos de su partido dándoles representación en su gabinete. Reconociendo públicamente a los antiguos miembros del Partido Whig al nombrar a William Seward secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores), y a Bates fiscal general, extendió también sus invitaciones a antiguos demócratas, al tiempo que supo satisfacer a los estados fronterizos.

    Reelección y Reconstrucción

    En 1864, varios republicanos descontentos intentaron evitar la nueva nominación de Lincoln, pese a lo cual éste consiguió obtener la aprobación de su partido en Baltimore (Maryland) a pesar de que algunos extremistas nominaron a John Fremont. Sin embargo, la nueva nominación de Lincoln no acabó con los problemas políticos. Molesto con su Proclamación de Amnistía (diciembre de 1863), que pedía la restauración de los estados insurgentes si el 10% del electorado juraba lealtad, el Congreso aprobó en julio de 1864 la Ley Wade-Davis que establecía condiciones más duras y exigía la aceptación al 50% de los votantes. Cuando Lincoln se negó a firmar esta ley, tuvo que enfrentarse a los ataques de algunos radicales.

    No obstante, en noviembre de 1864, Lincoln fue reelegido triunfalmente presidente de Estados Unidos.

    Su éxito en las urnas le permitió establecer su propia política de Reconstrucción. Para acallar las críticas de los conservadores, se reunió con los representantes de la Confederación en Hampton Roads (Virginia) y demostró la imposibilidad de una paz negociada. Sin embargo, los radicales tampoco quedaron satisfechos. Debido a su exigencia del sufragio para la población negra, Lincoln no consiguió que el Congreso aceptara el gobierno de miembros electos del estado de Luisiana que él mismo había organizado. Además, tras la caída de Richmond alarmó a sus críticos invitando a la legislatura confederada de Virginia a revocar la ordenanza de secesión. Su política de Reconstrucción, sin embargo, había estado determinada por las necesidades militares. En cuanto el general confederado Robert E. Lee se rindió en Appomattox Courthouse (Virginia), Lincoln retiró la invitación a los virginianos. Nuevamente volvió a demostrar lo cerca que estaba de los radicales sancionando derechos políticos limitados para los negros.

    El asesinato

    Pocas semanas después anunció públicamente su apoyo al derecho limitado de sufragio para los negros en Luisiana. Ante la posibilidad de que los negros adquirieran el derecho a voto, John Wilkes Boeth, un actor famoso, disparó a Lincoln en el Ford's Theatre de la ciudad de Washington el 14 de abril de 1865. El presidente murió al día siguiente.

    Lincoln figura entre los más grandes estadistas de Estados Unidos. Su personalidad humanitaria, sus brillantes discursos y su habilidad política garantizaron la salvación de la Unión. El hecho de que se hiciera famoso también como el 'Gran Emancipador' se debe en gran medida a su excelente sentido para elegir el momento adecuado para llevar a cabo la abolición de la esclavitud y aplicar una política de Reconstrucción que concebía una concesión gradual de derechos políticos y sufragio a los antiguos esclavos negros.

    Bismarck-Schönhausen, Otto von (1815- 1898), político prusiano que fue el artífice y primer canciller del Imperio Alemán (1871 -1890).

    Bismarck nació en Schönhausen, al noroeste de Berlín, el 1 de abril de 1815. Su padre era un terrateniente de la nobleza y su madre pertenecía a la burguesía acomodada: su heterogénea formación es la causa de una personalidad en la que se funden la sutileza intelectual y el provincianismo de la aristocracia conservadora. Estudió leyes y comenzó a trabajar al servicio del Estado en 1836. Dimitió un año después para ocuparse de la administración de los bienes de su familia, poco productivos, y consiguió que volvieran a ser rentables.

    Guiado por una fuerte ambición de poder, Bismarck se introdujo en la política en 1847. Mientras fue delegado de la primera Dieta prusiana, destacó como uno de los más férreos conservadores; al estallar la Revolución de 1848, se apresuró a ir a Berlín para recomendar encarecidamente al rey Federico Guillermo IV que reprimiera la sublevación. Su consejo no se tuvo en cuenta, pero su lealtad fue recompensada al ser nombrado representante prusiano en la Confederación Alemana, la liga de los 39 estados alemanes, en 1851. Pasó a ser embajador en Rusia en 1859 y fue destinado a Francia en 1862.

    La unificación

    En este mismo año, la encarnizada disputa entre el gobierno prusiano y el Parlamento sobre la ampliación del ejército había llegado a un punto muerto. En 1861, el Parlamento había concedido al gobierno fondos adicionales para realizar estas reformas, pero en 1862 se negó a entregarlos si no se llevaba a cabo una reducción de tres a dos años en el servicio militar obligatorio. El rey Guillermo I no cedía por temor a que los reclutas no estuvieran suficientemente imbuidos de los valores conservadores, y precisamente por esta razón el Parlamento, con mayoría liberal, insistía en obtener esta concesión.

    A fin de salir de este estancamiento, Bismarck fue nombrado primer ministro. Procedió a recaudar impuestos adicionales de acuerdo con el presupuesto de 1861, alegando que, puesto que en la Constitución no se disponía nada en el caso de una paralización de las negociaciones, se veía obligado a aplicar el presupuesto del año anterior. Para justificar la ampliación del ejército, advirtió lo siguiente: “las grandes cuestiones del momento [refiriéndose a la unificación de Alemania] no se solucionarán con discursos ni con decisiones adoptadas por mayoría, sino con sangre y acero”.

    La opinión pública comenzó a inclinarse a su favor en 1864, cuando Bismarck utilizó al reorganizado ejército prusiano, en alianza con Austria, para arrebatar las provincias de Schleswig y Holstein a Dinamarca. Dos años después, convirtió la disputa por estas conquistas entre Austria y Prusia en una guerra contra Austria y los restantes estados alemanes, la denominada Guerra Austro-prusiana o guerra de las Siete Semanas. Tras una campaña fulminante, Bismarck anexionó Schleswig-Holstein, Hannover y algterritorios más a Prusia. Asimismo, reunió a todos los estados del norte y centro de Alemania en la Confederación de Alemania del Norte, bajo el control prusiano. Ante estos acontecimientos, el Parlamento de Prusia cedió y sancionó con carácter retroactivo sus estratagemas financieras de los cuatro años precedentes.

    En 1870, Bismarck consiguió involucrar a Francia en una guerra contra los estados alemanes. Confió en que, ante el entusiasmo nacionalista que se desataría, lograría atraer a los indecisos estados alemanes del sur al proyecto de una Alemania unificada. Y su plan tuvo éxito: en 1871 el Imperio Alemán, incluidos los estados del sur, reemplazó a la Confederación de Alemania del Norte y el rey de Prusia se convirtió en el emperador de Alemania.

    El canciller

    En tanto que canciller imperial, Bismarck consideró como su principal misión la consolidación del estado recientemente unificado. En su política exterior, buscó el fortalecimiento del imperio mediante el establecimiento de una red defensiva de aliados; en cuanto a política interior, luchó contra todo aquel que cuestionaba sus medidas. Los católicos, que se opusieron a la creación de un estado centralizado, fueron víctimas de su cólera en la llamada Kulturkampf contra la Iglesia; debilitó enormemente a los socialistas mediante restricciones para el Partido Socialdemócrata de gran repercusión; venció a los liberales al cuestionar su patriotismo. Bismarck consiguió desacreditar a los liberales, pero tuvo que reconciliarse con los católicos y, aunque no llegó a derrotar a los socialistas, la legislación en materia de asuntos sociales que él implantó (seguro social médico y de accidentes y jubilación) abortó cualquier proyecto revolucionario que hubieran elaborado.

    El emperador Guillermo II, que no era partidario de la cauta política exterior del canciller y que rechazaba sus nuevos planes para aplastar al proletariado por la fuerza, destituyó a Bismarck en 1890. Desde entonces se retiró a sus propiedades cerca de Hamburgo, donde falleció el 30 de julio de 1898. Había contraído matrimonio con Johanna von Puttkamer en 1847 y fue padre de dos hijos y una hija.

    Valoración

    En su afán por llevar a cabo la unificación de Alemania, Bismarck no sólo recurrió a “la sangre y al acero”. Todos sus pasos fueron meticulosamente calculados y puso fin a todas las guerras iniciadas en cuanto veía cumplidos sus objetivos. Su moderación se atenuó en los asuntos nacionales, agrandando las diferencias sociales y políticas existentes y provocando el rencor en sus adversarios al cuestionar su buena fe.

    Napoleón III (1808-1873), emperador de los franceses (1852-1870), creador del II Imperio Francés a mediados del siglo XIX, que gobernó hasta su derrota en la Guerra Franco-prusiana.

    Carlos Luis Napoleón Bonaparte nació en París el 20 de abril de 1808. Era el menor de los tres hijos de Luis Bonaparte (rey de Holanda) y Hortensia Beauharnais, y sobrino de Napoleón I Bonaparte. Su familia había sido desterrada de Francia después de la caída de su tío, por lo que el joven se educó en Suiza y Baviera. Su madre le instruyó en la gloria de la leyenda napoleónica y orientó su camino para que restableciera el poder de los Bonaparte. El joven Luis escribió ensayos y tratados con el propósito de adquirir popularidad y exponer su programa político, en el que se presentaba como un reformador social de talante liberal, un militar con experiencia y un firme promotor del desarrollo agrícola e industrial. Encabezó entonces dos rebeliones destinadas a derrocar el régimen del rey Luis Felipe I de Orleans en 1836 y 1840. Fue condenado a cadena perpetua tras ser capturado en la última revuelta, pero consiguió escapar de prisión en 1846, atrayendo nuevamente la atención del pueblo sobre su persona.

    El gobierno de Francia

    Una vez que Luis Felipe fue derrocado en 1848, Luis Napoleón se presentó como candidato a la presidencia de la nueva República francesa y, ante el asombro de los políticos veteranos, ganó por una mayoría abrumadora. No obstante, su triunfo se vio empañado por la victoria de los monárquicos en las elecciones legislativas de 1849 y la imposición constitucional que limitaba la legislatura a cuatro años. Decidido a eliminar estos impedimentos, dio un golpe de Estado el 2 de diciembre de 1851 que le permitió asumir poderes dictatoriales y ampliar su periodo de mandato a diez años. A pesar de que existían pequeños grupos de oposición, el amplio respaldo popular alentó a Luis Napoleón a trasformar la II República en el Segundo Imperio. Dado que el hijo de Napoleón I fue conocido entre sus seguidores como Napoleón II, Luis decidió adoptar el título imperial con el nombre de Napoleón III. Los historiadores dividen su reinado en dos periodos: uno de carácter dictatorial o Imperio autoritario, que se mantuvo hasta 1860 (en el curso del cual se casó con la española Eugenia de Montijo en 1853) y una segunda etapa marcada por una serie de reformas liberales que culminó en una monarquía limitada —el Imperio liberal— hasta 1870; esta segunda etapa liberalizadora se caracterizó por el desarrollo de una legislación sobre asuntos laborales, la apertura hacia el librecambismo y la rehabilitación de los partidos de la oposición. Es posible que la empresa más perdurable de Napoleón III fuera la reordenación urbanística de París planificada y dirigida por George Eugène Haussmann. No obstante sus éxitos se vieron ensombrecidos por una política exterior demasiado idealista en ocasiones, que impidió al emperador advertir los peligros que se cernían sobre Francia. Napoleón III hizo intervenir a Francia en la guerra de Crimea, apoyó al Piamonte en las guerras que tuvieron como consecuencia la unificación italiana, e inició una serie de expediciones cuyo fin era aumentar el prestigio y el territorio del Imperio tanto en Indochina como en América Latina, concretamente en México donde con el apoyo de los grupos políticos más conservadores promovió la instauración de un efímero Imperio, en la persona de su sobrino Maximiliano de Austria.

    La amenaza que representaba Prusia, concretamente, fue percibida demasiado tarde y el país no estaba preparado para hacer frente al conflicto que sobrevino en 1870. La derrota fulminante del ejercito francés en la batalla de Sedan durante la Guerra Franco-prusiana provocó la captura del emperador, y su régimen fue derrocado en París el 4 de septiembre de 1870. Huyó al exilio y falleció en Chislehurst (Inglaterra) el 9 de enero de 1873.

  • ¿Qué circunstancia determina la ausencia de revoluciones en Europa a partir de 1850?

  • Se pensaba que junto con el progreso de los individuos, correría el completo bienestar del país. Y todo parecía darles la razón: desde 1850 hasta la entrada de la década del '70, el mundo parecía andar sin tropiezos sobre ese camino.

  • ¿Qué inventos representaban el progreso?

  • El ferrocarril, El telégrafo que logró acelerar increíblemente las comunicaciones, los buques que funcionaban a vapor, cables para unificar el mundo. (Se pasó un cable a través de todo el océano).

  • ¿Por qué el liberalismo económico era sinónimo de riqueza?

  • El liberalismo económico parecía bueno para todos. Aquellos países que producían materias primas se encontraban de pronto con que sus bienes eran demandados en grandes cantidades y que, con el producto de las ventas, podían comprar artículos a los que antes no tenían acceso.

  • ¿Cuál es la relación entre desarrollo científico y crecimiento industrial?

  • La entrada de la ciencia en la industria tuvo una consecuencia imporatantísima: en lo sucesivo, el sistema educativo jugará un papel estratégico en el desarrollo. La educación (primaria, secundaria y universitaria) comenzó a ser un problema del que debía preocuparse el estado si quería tener posibilidades de modernizarse. Esta era otra cuestión que no podía dejarse liberada del mercado.

  • Explicar por que se produce una crisis en 1873.

  • La imposibilidad de vender todo lo que se había fabricado y, como consecuencia, la caída de los precios. Entonces, bajan las acciones en las bolsas de valores y algunas fortunas se desvanecen en el aire; en las fábricas debe disminuir el ritmo de trabajo por que no se puede vender lo que se había producido en exceso y algunos empresarios quiebran.

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