Revolución Industrial

Movimiento científico. Revolución científica. Causas. Características. Inglaterra. Europa. EEUU (Estados Unidos). Consecuencias

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LA REVOLUCION INDUSTRIAL

1. Causas
Se designa con el nombre de Revolución Industrial a la serie de transformaciones económicas y sociales que, a partir de los finales del siglo XVIII se produjeron en la Gran Bretaña, transformaciones que se extendieron a otros países y que dieron origen a la industria moderna.
Estas transformaciones fueron "revolucionarias" en el sentido de que las nuevas situaciones a que dieron lugar no se presentaron como mera continuación de lo anterior, sino que trajeron un cambio profundo en lo económico, lo político, lo social y lo
espiritual.
Puede señalarse como causas de la Revolución Industrial las que siguen:
a. El movimiento científico que benefició la industria (Progresos de la química, la física, la geología, que comenzaron a responder a necesidades sociales e industriales).
b. La influencia de grupos religiosos no anglicanos y de asociaciones culturales, que introdujeron en la mentalidad británica un cambio de valores y convicciones éticas respecto de la riqueza y de nuevos métodos para obtenerla y acrecentarla.
c. La influencia de la enseñanza técnica, con énfasis en la física y la química, que condujo a la tecnología en la rama textil y a la creatividad de los hombres expertos en su oficio.
d. Los conocimientos empíricos sobre cuestiones cuantitativas y de ingeniería mecánica que tendieron a sustituír la energía humana por la mecánica, la manufactura doméstica por la organización fabril.
e. El mejoramiento de las condiciones de vida y de las modalidades del desarrollo demográfico que acrecentó la tasa de natalidad y disminuyó la de mortalidad.
f. El proceso incesante de acumulación de riqueza, y por ende de disponibilidad de capital, que estimuló la difusión del trabajo asalariado hasta convertirlo en el elemento constitutivo y dominante del nuevo modo de producción del capitalismo industrial.
g. El acrecentamiento de la superficie de tierra cultivada que no solamente permitió la alimentación adecuada de la población humana, sino el incremento y mejora del ganado vacuno, caballar y lanar, con nuevas técnicas agrícolas, lo que favoreció la aparición de pequeños productores, que con su aporte contribuyeron a la industrialización.
h. El éxodo del campo a la ciudad, por dificultades originadas en la tenencia de la tierra y en la falta de medios de subsistencia, lo que llevó a grandes masas desocupadas a buscar un mejor vivir en las ciudades industrializadas.
i. La función del mercado internacional de Inglaterra que trajo como resultado la concentración del poder económico de un verdadero comercio triangular que partía de Londres, el África y las Indias occidentales.
j. El estímulo del comercio colonial que ofrecía a la producción algodonera beneficios extraordinarios y posibilidades casi ilimitadas de expansión de mercado, lo que movió a los industriales británicos a buscar en esta industria y aplicar a ella nuevos procedimientos técnicos para aumentar rápidamente la capacidad productora y competir ventajosamente con idénticos productos procedentes del Asia.

2 Caracteristicas
a. Manufacturas
Debido al incremento del intercambio, a la mayor demanda y a la lucha contra la competencia, se originó la concentración comercial de la industria y la división del trabajo.
El fabricante o manufacturero proporcionó la materia prima: lana, algodón, cáñamo, hierro, los utensilios y los modelos; el obrero hizo el trabajo; el comerciante recogió el objeto fabricado y se encargó de venderlo; el artesano se convirtió de industrial independiente en obrero asalariado.
La manufactura de este momento, era un conjunto de pequeños talleres individuales que trabajan para un mercader ó empresario capitalista. A veces, la manufactura comprendía un gran local en el que se almacenaban los objetos fabricados.
b. Maquinismo
Todas las máquinas y, en general, todos los inventos técnicos nacieron de la necesidad de reducir el precio de costo, de la posibilidad de invertir poco capital y conseguir grandes beneficios.
El desarrollo del comercio creó nuevas necesidades, nuevos clientes en los países de ultramar y nuevos competidores, lo cual condujo al perfeccionamiento de los mediós de producción.
El puerto inglés de Liverpool importaba de oriente tejidos de algodón, cuya favorable acogida dio origen a una industria de imitación en Manchester, convirtiéndose Liverpool en importador de la materia prima: el algodón en bruto.
Pero para competir con los obreros de Asia, que poseían una habilidad manual desconocida entre los ingleses, era necesario buscar un nuevo método de trabajo.
El objetivo era producir artículos con baja mano de obra, mínimos gastos y, por lo tanto, a menor precio.
En la industria algodonera el ancho de los tejidos dependía de la longitud de los brazos del obrero. Cuando se necesitaba una pieza más ancha, se requerían más obreros, así el costo aumentaba y los beneficios se reducían.
Este hecho impulsó a John Kay a buscar y descubrir en 1 733, la lanzadera volante, que permitió fabricar piezas del ancho que se deseara; hacia 1 760 era ya de uso general.
En la industria metalúrgica, la carencia de combustible, por la peligrosa tala de los bosques, reducía la fundición de hierro. Era preciso importar hierro de Suecia para las industrias de Birminghan y de Sheffield, pero salía muy caro y aumentaba excesivamente el precio de costo, hasta amenazar con la ruina a los maestros herreros ingleses. Por esta razón, en 1737 los Darby inventaron la fundición de coque o hulla calcinada; se recurrió entonces al carbón mineral. Así se produjo un rápido desarrollo de la minería para obtener hierro y carbón, a la par que el progreso de la industria siderúrgica. Hacia 1 760, se comenzó a obtener hierro de buena calidad, fundiendo el mineral en hornos alimentados con hulla. Durante el siglo XVIII, Inglaterra fue el único país productor de rieles, vigas y grandes piezas de hierro.
La máquina de vapor se originó en la necesidad de buscar fuentes de energía diferentes a los ríos; la utilización de la máquina de vapor de J. Watt llenó. las necesidades de la industria, y como sólo consumía carbón, hizo depender a la metalurgia de este mineral, por lo que un autor ha afirmado con mucho acierto que: "el carbón y el hierro son los cimientos gemelos del industrialismo".
Desde el momento en que se introdujo la maquinaria, cambiaron los métodos de producción y apareció la fábrica en donde se agrupaban los obreros en gran número.
El descubrimiento por Bessener, en 1 856, de un método barato para fabricar acero, multiplicó las máquinas e hizo posible construirlas para aplicaciones diversas.
La serie de inventos mecánicos ha tenido desde entonces un desarrollo ininterrumpido; se han utilizado en ellos, además del vapor, la electricidad y los combustibles líquidos como el petróleo.
El maquinismo llegó a un vertiginoso avance en el comercio y las comunicaciones; la navegación y el ferrocarril llevaron a la construcción de numerosos canales y al tendido de muchos kilómetros de líneas férreas.
En cuanto a la agricultura, la creciente demanda de productos alimenticios para el consumo de las grandes concentraciones urbanas, hizo necesaria la aplicación de nuevos procedimientos al cultivo de la tierra, tanto en lo que se refiere a su aprovechamiento. total, como a la apertura de nuevas y extensas regiones, especialmente para la producción de cereales. Pero esto no hubiera podido realizarse sin la aplicación de maquinaria adecuada al cultivo de la tierra, utilizando sistemas análogos a los empleados por la industria.
Gracias a la capacidad de los medios de transporte, se pudieron llevar a los centros de consumo productos de regiones muy alejadas. Hubo un desarrollo intenso de laganadería para el suministro de carne, lo mismo que la explotación de los yacimientos minerales y el cultivo de plantas utilizadas para la fabricación de toda clase de objetos destinados a satisfacer las necesidades cada vez más complejas de la vida moderna.
Al principio, todos los inventos fueron obra de gentes de oficio, artesanos ingeniosos que estaban al corriente de los procedimientos técnicos en uso que se conocían, por la práctica, los problemas que habrían de resolverse: John Kay fue primero tejedor y luego fabricante de peines para telares; Hargreaves era tejedor y carpintero; Thomas Highs, sencillo obrero; Arkwright, mancebo de barbería; Crompton, hilador y tejedor y los Darby, maestros de herrería.
La máquina de vapor, inventada en el siglo XVIII, fue perfeccionada por Newcomen, forjador y cerrajero, y resultó verdaderamente práctica gracias a James Watt, fabricante de instrumentos de laboratorio, quien se valió de los estudios sobre calorimetría de Black.
Así, pues, la ciencia se unió a la técnica; una vez descubiertos los procedimientos, los sabios los estudiaron y hallaron las leyes, merced a las cuales fueron posibles, en el siglo
siguiente, nuevos descubrimientos científicos y técnicos.
Todos estos inventos estuvieron precedidos por largos períodos de tanteos y frustraciones. Los primeros inventores fracasaron por incapacidad práctica o por carecer de espíritu comercial, de apoyo económico.
Sabían comprender, reflexionar y hallar; pero no discutir ni calcular ni vender ni comprar; a menudo se trataba de individuos tímidos, inquietos, vacilantes, sin ambición real, satisfechos sólo con su descubrimiento como ocurrió con Highs y Watt.
En especial, tropezaron con la resistencia de los fabricantes, siempre desconfiados por miedo a perder su dinero, y con la oposición de los mismos obreros, quienes se mostraban hostiles y, por temor a perder el trabajo, rompían y quemaban las máquinas.
La mayoría de los inventores murieron pobres y en la oscuridad; los secretos les fueron usurpados y utilizados más tarde por los mismos fabricantes que se habían negado a pagarlos. Mejor suerte tuvo J. Watt, al tropezar con el puritano Boulton, quien lo animó, sostuvo y ayudó económicamente para la construcción de sus máquinas que triunfaron tras largos años de lucha.
Cada invento dio lugar a nuevos desequilibrios económicos, a la investigación y al descubrimiento de nuevas máquinas: unos inventos crearon otros.
La lanzadera volante, aceleró la fabricación de tejidos, cuando todavía el hilo se producía con ruecas. Los tejedores carecían de hilos, sobre todo durante el verano, cuando los hiladores e hilanderas se dedicaban a la recolección, lo cual paralizaba la industria del tejido y hacía que se incumplieran los pedidos.
Esto estimuló a Hargreaves a inventar (1765) la máquina "Jenny" con la cual un solo obrero podía producir mayor cantidad en su domicilio; el hilo que de ella salía era fino pero débil y fácil de romper; en cambio, la "Watergrame" de Highs (1768), dotada de cilindros y husos verticales producía hilo fuerte pero grueso, en el cual no era posible lograr la finura de los tejidos orientales. Por fin, la "Mule" de Crompton (1779) produjo hilo fuerte y fino a la vez, apropiado para fabricar muselinas.
Pero entonces, el hilador resultó más adelantado que el tejedor, quien todavía trabajaba a mano.  Los hiladores no sabían cómo colocar su mercancía y comenzaron a exportar, lo cual suponía peligro de competencia para los tejidos ingleses. Así se explican los esfuerzos del sacerdote Cartwrigth para crear en 1785, un telar mecánico que tuvo pleno éxito a partir de 1800. Dos telares de vapor, bajo la vigilancia de un muchacho, tejían 3 ½ piezas de tela en el mismo tiempo que un operario hábil, con la lanzadera volante sólo conseguía tejer una sola; el hilo producido podía ya ser consumido; el precio de los tejidos bajó y la clientela se amplió.
En la metalurgia se lograron grandes avances, desde la fundición con carbón de madera y con coque hasta la obtención de acero de calidad inmejorable.
La máquina de vapor de Watt también se fue perfeccionado, de tal manera que a partir de 1784, la fuerza del vapor pudo aplicarse a toda clase de máquinas; telares para hilar y para tejer algodón, fuelles, laminadoras, martillos, molinos de cereales, de malta y de caña de azúcar.
Así empezaba una nueva era para la historia de la humanidad. Todos estos inventos se ayudaron unos a otros, se necesitaban como engranajes de una misma máquina.
El hierro, más resistente y con posibilidad de mayor precisión, sustituyó a la madera; sin hierro no se puede hablar de maquinismo. Los sucesivos perfeccionamientos de la metalurgia hicieron posibles los progresos en la cantidad y en la calidad. La máquina de vapor proporcionaba la mayor fuerza posible, la más fácil de utilizar sin pérdidas.
Las realizaciones de los ingleses maravillaban a los extranjeros. Allí se construyó el primer puente de hierro, el primer buque con casco del mismo metal y unos cuantos kilómetros de tubos de fundición para el conducir las aguas.
La agricultura se hizo científica y se industrializó; se puso en práctica el métodoexperimental. La selección creó nuevas especies de ganado bien alimentado, gracias a las continuas rotaciones de cultivos, al furraje de invierno y al mayor cuidado de plantas altamente nutritivas.
Algunos mercaderes fabricantes consideraron cómodo agrupar en un mismo edificio a los obreros que trabajan en la elaboración de determinado producto, para vigilarlos mejor y para ahorrar el transporte de los materiales de un operario a otro durante las diferentes etapas de producción.
Los fabricantes utilizaron entonces un local único y personal disciplinado; las hilaturas se convirtieron en edificios de ladrillo de 4 ó 5 pisos con 150 a 600 operarios; los dueños de estas fábricas eran ya industriales en el preciso sentido de la palabra.
Desde cuando se empleó el coque, las dimensiones de las industrias o empresas metalúrgicas no estuvieron ya limitadas por la extensión de los bosques y la escasez de madera. Cada empresa podría contar con varios altos hornos y diversas fraguas. Incluso, aparecieron los monopolios: Wilkinson en 1787, poseía sus propias minas de hierro y de hulla; sus fundiciones y sus muelles de carga se hallaban en el río Támesis.
A la concentración productora acompañaba una concentración geográfica; inicialmente, por ser necesarios los saltos de agua para mover las fábricas, la industria, hasta entonces diseminada, se concentró en las regiones accidentadas y húmedas; pero como quiera que las numerosas vías navegables permitían el transporte fácil de ia hulla, las fábricas empezaron a establecerse en la proximidad de las factorías de materia prima; y cerca de los mercados donde se vendían los productos; en los centros de población donde se reclutaba el personal. Surgía así la especialización de las comarcas.
Con esta concentración . de fábricas en determinados sitios, comenzó también la concentración de éstas en manos de unos pocos; se establecieron los monopolios y se concentraron también los capitales en pocas
personas.

3. Inglaterra, cuna de la industrialización
La Revolución Industrial comenzó en Inglaterra por las causas que a continuación se analizan:
a. La clase media inglesa del siglo XVIII era ya la clase comercial más importante de Europa.
b. Inglaterra había creado una gran marina mercante y comenzaba a controlar los mercados del mundo.
c. La situación política, legal y militar de Inglaterra era favorable a la aparición del maquinismo. El gobierno representativo y la supremacía parlamentaria de la burguesía inglesa les permitía dictar leyes y apoyar con medidas económicas gubernamentales la invención de nuevas máquinas.
d. La expansión mercantil y la correspondiente acumulación de capitales no sólo hicieron posibles grandes inversiones en las industrias, sino que estimularon el gusto por este tino de negocios.
e. Con la expansión constante de los mercados se hizo necesaria la fabricación de mercancías más baratas y en mayor cantidad.
f. Inglaterra disponía de abundante fuerza hidráulica y grandes reservas de carbón y mineral de hierro, requisitos indispensables para el posterior desenvolvimiento de las industrias textiles y metalúrgicas.
g: Las condiciones de trabajo favorecieron el desenvolvimiento de las fábricas en Inglaterra; después de 1700, la demanda de telas corrientes fue tan grande, que determinó una escasez se hilanderos y tejedores especializados; escasez que creó, por su parte, una verdadera necesidad de sustitutos mecánicos.
h. Las guerras napoleónicas que devastaron a Éuropa no llegaron a Inglaterra; además, la situación militar europea estimuló de modo extraordinario la industria británica al suministrar nuevos y extensos mercados manufacturados, tanto en el ramo textil como en el metalúrgico.
Sumados estos factores, fueron los que permitieron a Inglaterra ser la iniciadora de la llamada "Revolución Industrial", que la llevó a imponer su hegemonía al mundo durante la parte final del siglo XVIII y buena parte del XIX, hasta que fue desplazada por los Estados Unidos.

4. La Revolución Industrial en el continente europeo
Durante el siglo XIX, las transformaciones industriales que habían surgido en Inglaterra hicieron su aparición en Europa continental, y finalmente en los Estados Unidos. Luego, país tras país, continente tras continente, se fueron uniendo al moderno mundo industrial.
a. En Holanda
En general, en el continente los adelantos fueron más lentos, por escasez de capitales que sólo podía aportar el comercio marítimo.
Aunque Holanda disponía de capitales, su industria decaía por la carencia de materias primas propias o importadas, pues los demás países imponían restricciones a la venta de materias con el deseo de industrializarse también.
Los holandeses invertían capitales en Inglaterra, en Francia y en los diversos estados alemanes, contribuyendo a la industrialización de países donde el Estado apoyaba el desarrollo por razones militares; era conveniente no depender del extranjero y producir telas, armas y pólvora; era preciso exportar para reunir el dinero necesario para la gran política y para debilitar al enemigo mediante la competencia.
El Estado holandés intervino en los países de Europa otorgando subvenciones, primas y monopolios; estableció tarifas aduaneras para desarrollar una industria, prácticamente sin bases y carente de mercados que sólo crecía a costa de una serie de quiebras y de volver a empezar.
b. En Francia
Los franceses habían superado algunas etapas y la industria en parte era espontánea. Disponía de un comercio marítimo y colonial, así como de numerosos capitales, desde luego, en menor proporción que en las demás potencias marítimas; además, la técnica financiera era incipiente y la hacienda mal organizada. La industria francesa no pudo entonces desarrollarse tan aceleradamente como la inglesa.
Poseía también voluminosa industria artesanal y la concentración comercial iba creciendo; así se desarrollaron los tejidos de Lyon que agruparon a muchos mercaderes, maestros, operarios y obreros; lo mismo sucedió con las manufacturas de lana.
Anterior a cualquier maquinismo, existía la concentración de fábricas y la división del trabajo entre los obreros que laboraban bajo un mismo techo. Se conformaron sociedades anónimas muy fuertes, la explotación de la hulla se hizo más técnica y la producción fue mayor.
Por fin, se introdujo el maquinismo y se fundaron grandes establecimientos; inclusive Francia importó de Inglaterra obreros y máquinas.
Apareció también la fundición del mineral de hierro con coque, y la industria metalúrgica.
c. En otros países
A pesar de los esfuerzos desplegados por los soberanos, los progresos técnicos en el resto de Europa fueron todavía más lentos. En todas las naciones, el Estado intervino; los reyes crearon empresas que luego cedieron a
los particulares, o bien obligaron a los nobles a fundarlas lo mismo que a las ciudades y a los mercaderes. Estas empresas fueron estimuladas con la extención de impuestos; a menudo se les concedía instructores extranjeros y mano de ohra f~rzada: mendigos; vagabundos, etc.
En todas las manufacturas de lanas, encajes, relojes, cristales y espejos, la quinta parte de los obreros estaban en los talleres, mientras que los demás trabajaban en sus casas. Fueron pocas las manufacturas centralizadas por completo. En cuanto al maquinismo, su avance fue mucho más lento pero efectivo y trascendental.

5. La Revolución Industrial en los Estados Unidos de América
Las nuevas formas de manufactura mecanizada llegaron a los Estados Unidos casi al mismo tiempo que a Europa continental.
Finalizada la guerra de independencia, Estados Unidos era un país eminentemente agrícola. El 90% de su población estaba dedicado a la labranza.
La mayor parte de los artículos que consumían los colonizadores, eran manufacturados en sus casas o en pequeños talleres. Los artículos fabricados se importaban de Inglaterra; sin embargo, no pudo competir con la manufactura en pequeña escala de los hogares coloniales.
Los años que van de 1790 a 1860, fueron decisivos, para el establecimiento de la manufactura en América. Estos años vieron la creación de industrias textiles, metalúrgicas y del calzado en los Estados Unidos. Durante todo este período, la industria se mecanizó cada vez más, se estableció el sistema fabril que fue reemplazando gradualmente a las manufacturas domésticas propias del período colonial.
Los factores más importantes que contribuyeron al desarrollo industrial norteamericano fueron:
a. Los enormes recursos naturales del país: fuerza hidráulica, madera, depósitos de carbón, hierro y otros minerales.
b. La existencia de pequeños pero crecientes capitales, dispuestos a emplearse en la industria, y en la tendencia incontenible de los europeos (especialmente ingleses) por invertir en este país.
c. E1 estímulo ofrecido por el gobierno a la industria interior, después de 1 816, mediante tarifas protectoras.
d. La introducción de maquinaria europea, las mejoras que experimentó y los notables inventos de los americanos.
e. El desarrollo del comercio interior, consecuencia de los continuos progresos del transporte por tierra y agua y del desenvolvimiento de los ferrocarriles.
h. el rápido crecimiento de la población especialmente por las inmigraciones de los europeos.
En América, la industrialización también comenzó por los textiles. Aunque Inglaterra puso especial cuidado en impedir que saliera del país la nueva maquinaria o los planos, muchos consiguieron o concibieron las ideas sobre las máquinas de hilar. La industria algodonera se vio enormemente estimulada y perfeccionada luego, con el invento de la máquina desmotadora, inventada por el estadinense Whitney.
Otras industrias empezaron a desarrollarse como la de la lana; la máquina de cardar inventada por un americano, fue adoptada hasta en Europa. La industria del hierro sufrió cambios fundamentales, un herrero inventó el proceso para fabricar acero, incluso antes de que se inventara en Inglaterra.
Hacia el año de 1815, la máquina de coser inventada en la década anterior, se aplicó a las manufacturas de confecciones y zapatos. Por la época de 1 830, surgió la industria ferroviaria que ponía en comunicación la costa Atlántica con el interior y un extensosistema paralelo a la costa, lo mismo que una red de canales.
Por su actividad industrial se hicieron famosas las ciudades de Nueva York, Baltimore, Filadelfia y Boston.
La transformación de los Estados Unidos en nación industrial determinó, como en Europa, la aparición de una clase social poco conocida antes de la Revolución Industrial: el proletariado.

6. Consecuencias general de la Revolución industrial
a. Sociales
La ya citada concentración de grandes masas de obreros o trabajadores de la industria en las ciudades modernas y el progreso de los antiguos sistemas de producción, aumentó, por una parte, la importancia de la burguesía, que era ya considerable después de las revoluciones liberales del siglo XIX; pero también hizo crecer extraordinariamente a la clase obrera, la cual en un principio fue explotada sin consideración alguna por los capitalistas dueños de las fábricas, apoyados, a su vez, por los gobiernos
La explotación de los obreros en las fábricas originó un nuevo tipo de lucha: la ` huelga, las asociaciones de obreros o sindica- . tos; utilizaron la huelga como elemento de presión para lograr aumentos salariales reducción de la jornada de trabajo de 12 y 16 horas a 8, así como para obtener otras ventajas que mitigaran su dura labor.
La clase de los capitalistas industriales en formación, por entonces sólo soñaba en fundirse con la nobleza y lograr sus privilegios, mientras importantes sectores de la población industrial (aprendices de fábricas, pequeños artesanos, tejedores) estaban mal pagados, mal alimentados y peor albergados, devorados por la "fiebre de las fábricas".
A partir de 1 785, se inician las huelgas acompañadas de violencias contra las máquinas y contra las personas; se exigió del Parlamento una legislación protectora, empezó la "lucha de clases" entre la burguesía comercial e industrial y los obreros.
La aplicación de las máquinas a la industria produjo muchos problemas sociales. Las mujeres y los niños trabajaban hasta límites sobrehumanos; los hombres hasta 16 horas en deplorables condiciones de salud, vivienda y alimento.
La Revolución industrial trajo un cambio brusco en la vida de millares de personas. En pocos años las ciudades doblaron su población y se rodearon de barrios pobres y tristes. Pronto el labriego, acostumbrado al aire libre, se trasladó al centro fabril, donde no tardaba en perder la salud a causa del humo y la falta de higiene de las primeras fábricas.
El cambio del campo a la fábrica produjo naturalmente, fuertes protestas. Si una sola máquina rendía el trabajo de 100 obreros, empleando uno solo para su manejo, los otros 99 que se sentían, desplazados, con frecuencia asaltaban las fábricas y quemaban las instalaciones mecánicas. Por esto, desde principios del siglo XVIII, funcionaban las compañías de seguros y los fabricantes tenían bien defendidos sus interés contra posibles pérdidas.
b. Económicas
Al subordinarse el hombre a la máquina, se convirtió también en el esclavo del sistema económico y social creado por la técnica; el trabajador es una simple ruedecilla del gran mecanismo industrial.
La productividad incrementada enormemente por el nuevo sistema fabril, impulsó la búsqueda de nuevas colonias, de materias primas y de mercados en ultramar. A pesar de las transformaciones, la pequeña industria siguió siempre numerosa y los artesanos se defendieron bien en el trabajo de la lana, de la quincallería y la cuchillería.
La Revolución industrial con el enorme incremento del volumen de las mercancías producidas, estimuló el comercio, exigió la aplicación de mayores capitales; produjo mejores y mayores instituciones bancarias y crediticias, creó las sociedades anónimas, los trusts; estimuló, además, la formación de grandes combinaciones de negocios: los monopolios.
El provecho pecuniario se convirtió en el motivo principal del esfuerzo económico. La civilización pasó de una base rural a una urbana. La moderna ciudad industrial, con sus múltiples problemas hizo su aparición.
c. Políticas
Como consecuencia de las transformaciones industriales, nació el movimiento revolucionario socialista en contra del capitalismo. Los obreros de todos los países iniciaron una política de solidaridad para obtener el control de las industrias o medios de producción.'
En este siglo hicieron su aparición Carlos Marx y Federico Engels, iniciadores del socialismo científico que promulga que la sociedad ha pasado de formas sencillas a formas más evolucionadas, y que este paso se ha logrado gracias a la lucha de clases antagónicas.  Según el socialismo científico, el próximo paso será del régimen capitalista al socialista y la lucha se presentará entre la burguesía capitalista y el proletariado, dando como resultado final una sociedad igualitaria, donde todas las propiedades sean de la comunidad, el gobierno esté en manos del pueblo y las ganancias sean repartidas a todos los miembros de la sociedad en salud, educación, vivienda, recreación, etc.
El movimiento socialista se cristalizó en 1 848, cuando apareció el "Manifiesto del partido comunista", donde se exponían las ideas del socialismo científico. Posteriormente en 1 864, se estableció una organización internacional del proletariado en la llamada Primera Asociación Internacional de Trabajadores; en esta se buscaba organizar a los obreros para defender sus derechos, frente a los capitalistas.
En 1889, al vigorizarse el movimiento socialista, fue fundada en París la Segunda Internacional Socialista con oficinas permanentes en Bruselas; preconizaban la conquista pacífica de sus objetivos. Un gran sector obrero, después de la revolución rusa, estableció en 1919 la Tercera Internacional que pugnaba por la conquista violenta del Estado y por la lucha revolucionaria para establecer la dictadura del proletariado o clase obrera.
d. Culturales
Los resultados intelectuales de la Revolución industrial fueron notables. El individuo logró recibir información de todas partes del mundo, gracias a los nuevos medios de comunicación; se pudieron leer libros y periódicos como no había ocurrido nunca y se consiguió la implantación de la educación pública.
Numerosos hombres de ciencia se dedicaron al estudio de la electricidad, no sólo en Europa sino también en Norteamérica, en donde Benjamín Franklin descubrió que las chispas del rayo y la chispa eléctrica eran manifestaciones de una misma energía.
Luego apareció el italiano Volta con su famosa pila eléctrica. El norteamericano Morse tuvo la genial idea de utilizar la nueva corriente eléctrica para transmitir mensajes; construyó un pequeño telégrafo entre Baltimore y la ciudad de Washington. Años más tarde, el italiano Marconi conseguía la transmisión a grandes distancias sin necesidad de hilo conductor.
Durante el siglo XVIII, el desarrollo de las ciencias siguió las normas establecidas en el siglo anterior; es decir, el estudio de la naturaleza por medio de la observación y la experimentación. Se formaron entonces grandes centros de investigación: laboratorios, academias, museos, etc.
En astronomía, se lograron importantes descubrimientos y se formaron interesantes teorías cosmogónicas como la del francés Laplace. Hubo avances en las matemáticas, la física, la química, la medicina, las ciencias naturales, la geografía, etc.
Las sociedades científicas tuvieron mucha parte en el decisivo impulso que recibieron las ciencias. La filosofía se caracteriza por la mezcla de los problemas propiamente filosóficos con los culturales, los políticos, los literarios y los sociales; su carácter dominante es el racionalismo; se destacaron los filósofos ingleses Locke y Hume.