Revolución Industrial

Historia Moderna. Transformaciones del Siglo XIX. Liberalismo. Nacionalismo. Revolución Industrial. Revoluciones de 1830 y 1848. Anarquismo. Marxismo. Comunismo. Socialismo. Proletariado. Unificación italiana y alemana

  • Enviado por: Anette
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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  • La Revolución Industrial y sus consecuencias

  • La expansión de la Revolución Industrial:

    En la Revolución Industrial del siglo XIX se distinguen dos grandes etapas.

    • Primera Revolución Industrial (1760-1870): Gran Bretaña es la gran protagonista. Los motores de la industrialización son el carbón y la máquina de vapor; las industrias pioneras, la textil y la siderúrgica. La invención de la locomotora inicia una revolución en los transportes y se convierte en el símbolo de esta etapa.

    • Segunda Revolución Industrial (1870-1914): Se consolidan nuevas potencias industriales como Alemania, EEUU y Japón. La electricidad y el motor de explosión transformarán el mundo. Surgen nuevos medios de transporte (automóvil, avión) y nuevas industrias (química).

    Las ciudades y la burguesía:

    Debido a los avances, la población se duplicó. La mecanización de la agricultura liberó mano de obra hacia la industria y millones de europeos se fueron a las ciudades, que sufrieron un crecimiento acelerado (Manchester). El descontrol provocó:

    a) Graves problemas de planificación, alcantarillado, basura, agua…

    b) Especulación y alza de precios, las viviendas solo eran accesibles a la burguesía.

    c) Las calles principales se transformaron, fueron iluminadas, pavimentadas…

    d) Los bancos, parlamentos, teatros, bolsas y museos mostraban los valores burgueses.

    e) La alta burguesía vivía en palacetes, pero la clase media en pisos, siendo los más bajos los más valorados (hasta la aparición del ascensor) y en los cuales se celebraban fiestas que realzaban el prestigio y el poder económico de la clase dominante.

    El proletariado y los suburbios:

    La cara opuesta eran los obreros, que vivían amontonados en barrios próximos a las zonas industriales, los suburbios; o en los pisos altos de los edificios burgueses.

    Frente a la luminosidad de los ensanches, los barrios obreros formaban parte de los paisajes negros industriales, debido a la combustión del carbón.

    Vivían en durísimas condiciones, con salarios bajos, falta total de salubridad y sin protección social en caso de enfermedad, accidente o paro.

    Formaron una nueva clase social, el proletariado; con una lucha por mejorar sus situación y hacer valer sus derechos, lo que dio origen al movimiento obrero.

    II. Las Revoluciones liberales y democráticas

    * Liberalismo: nació en España y Francia, señalaba a los enemigos de la invasión napoleónica y la restauración monárquica. Eran burgueses que pretenden un régimen político constitucional, establecido por sufragio restringido sólo a los ricos. Sus valores eran la libertad, la igualdad y la propiedad. Les importaba el trabajo y la educación y creían que los cambios económicos mejoraban la sociedad. Durante el siglo XIX, formaron sociedades secretas para conspirar en épocas de represión.

    * Nacionalismo: fue la reacción a la ocupación napoleónica en Alemania. Defendían la formación de Estados soberanos constituidos por personas que compartiesen lengua, historia y tradiciones comunes. Dio lugar a movimientos de unificación (pueblos repartidos en distintos Estados) e independencia (pueblos sometidos a otro Estado).

    Las primeras revoluciones liberales y nacionalistas en Europa:

    Tras el Congreso de Viena hubo reacciones contra las ideas liberales, republicanas y nacionalistas. Los gobiernos temían una revolución y tomaron medidas: vuelta al absolutismo, reunión en congresos internacionales (Aquisgrán, Troppau, Verona) para acordar luchar contra las revoluciones… Se generó una espiral de violencia.

    El principal objetivo del Congreso de Viena (instaurar estabilidad) fracasó, porque entre sus resoluciones no se consideraron las aspiraciones nacionalistas ni liberales.

    Los primeros intentos de revolución surgieron en Nápoles, España y Rusia en la década de 1820. Grecia consiguió independizarse del Imperio Turco y ser reconocida como nación en 1829.

    La Revolución de 1830:

    La furia popular francesa fue desatada por la intención de Carlos X de volver al absolutismo. El temor de ser guillotinado le hizo abdicar y huir a Inglaterra.

    Se reafirmó la Constitución de 1814 y se coronó a Luís Felipe de Orleáns, que prometía respetar los principios liberales.

    Animados por el triunfo francés, liberales de toda Europa iniciaron sus revoluciones:

    a) Bélgica se independizó de Holanda y estableció una monarquía constitucional.

    b) En Polonia, los nacionalistas quisieron separarse de Rusia; el zar lo impidió.

    c) De España, Italia, Portugal, Alemania, solo Suíza consiguió mayor liberalismo.

    Gran Bretaña era un país donde había más probabilidad de revolución, por la gran cantidad de obreros. Por eso, los conservadores ingleses introdujeron en 1832 cambios en el parlamento para dejar entrar a la burguesía.

    La revolución de 1848:

    En marzo estallaron movimientos revolucionarios en las principales ciudades centroeuropeas, querían libertades individuales, gobiernos representativos y respeto a los derechos nacionales. Afectó a:

    • Francia, donde dejó mayor huella.

    • Imperio Austríaco: se abolió la esclavitud, se reconocieron las nacionalidades (checos, húngaros…), que tuvieron sus propias asambleas políticas (dietas). A pesar de todo, la monarquía de Francisco José volvió a la situación tradicional. Se estableció una monarquía dual con los húngaros.

    • Los países alemanes crearon una organización política representada por el parlamento de Frankfurt (reunía poder legislativo y ejecutivo, pero carecía de ejército). El rey de Prusia rechazó encabezar esta unión, por lo que se puso en práctica un gobierno constitucional de base censitaria (unos pocos votaban).

    • En Italia se estableció un papel importante de las tropas austríacas. La unificación se pospuso.

    • Piamonte estableció una monarquía constitucional que sería la base de la unidad italiana.

    ((Monarquía dual: se reconoce la diversidad étnica, lingüística y religiosa del Imperio Austríaco pero existe una estructura militar y política superior, a la cabeza de la cual estaba el emperador.))

  • La lucha por la igualdad social y económica: el movimiento obrero

  • La situación del proletariado:

    Las ideas del liberalismo de que el gobierno no interviniese en la economía, perjudicaban el desarrollo de normas que defendiesen a los obreros. Muchos burgueses eran conscientes de ello, pero si modificaban las condiciones de trabajo, sus productos serían más caros y no podrían competir en el mercado.

    El movimiento obrero tenía dos caminos para cambiar la situación:

  • Los sindicatos: asociaciones que mediante huelgas forzaran la promulgación de leyes, lucharan contra los convenios de trabajo y mejorasen las condiciones laborales.

  • El socialismo: nuevo sistema económico en el que no mandasen las leyes del mercado, y abolir así el capitalismo, que generaba relaciones injustas y desiguales.

  • Los primeros socialistas:

    El socialismo nació en el siglo XIX, pretendía cambiar las condiciones injustas de la sociedad industrial. Compartían las ideas políticas republicanas, creían en la igualdad política, demandaban el sufragio universal y rechazaban la monarquía.

    Cuestionaban el liberalismo económico, por crear diferencias económicas y sociales, y defendían la propiedad común de los medios de producción y preferían la asociación, coordinación y armonía como principios frente a la competencia empresarial. Estaban:

    • Robert Owen: partidario de la creación de una nueva ciudad conocida con el nombre de “Nueva armonía” y organizada en cooperativas obreras.

    • Charles Fourier: imaginaba una sociedad ideal formada por pequeñas comunidades de hombres y mujeres conocidos como falansterios, en los que cada uno elegiría su trabajo. Proponía nuevas formas de organización social y la desaparición de la familia burguesa. Los falansterios fracasaron.

    • Saint-Simon: insistió en la necesidad de solidaridad de la sociedad y en la organización racional de la producción. Cada uno trabaja según su capacidad.

    El marxismo:

    En 1840, un grupo de revolucionarios alemanes refugiados en Francia entre los que estaban Carlos Marx y Federico Engels, se autodenominaron comunistas. Analizaron la situación de la clase obrera, denunciaron su explotación y llegaron a la conclusión de que la situación del proletariado era la misma en todos los países industrializados.

    El marxismo comenzó a difundirse después de que Marx publicase “El capital” en 1867. Marx pensaba que la lucha de clases hacía avanzar la historia y que el proletariado y la burguesía protagonizaban la de su época. La lucha de clases terminaría, ya que aparecería una nueva sociedad sin clases, sin desigualdades económicas. Pero sería necesaria una dictadura del proletariado, que debía vencer las resistencias burguesas y la contrarrevolución. Influenció el desarrollo de la solidaridad obrera y la unión internacional.

    Los avances de la clase obrera:

    Tras la revolución de 1848, se demostró a los estados que debían introducir mejoras en la situación de los obreros. La ampliación de voto dio entrada a los socialistas en los parlamentos europeos y empezaron a alejarse del marxismo, ya que pensaban que sin llegar a la revolución (mediante el diálogo) podían lograr sus objetivos.

    Aparecieron las Internacionales y el anarquismo.

    • Anarquismo: Se fundamenta en la organización del partido obrero y en la capacidad del individuo para lograr la libertad y una relación igualitaria con sus semejantes. Los anarquistas critican la sociedad capitalista y consideran que el Estado oprime y explota a los obreros, por lo que niegan el estado como forma política y consideran la abolición de la propiedad privada como un robo. Su líder más representativo fue Bakunin, que no creía en la organización de partidos políticos y era contrario a la dictadura del proletariado. Pensaba que frente al protagonismo exclusivo de los obreros industriales propuesto por Marx, debía producirse una insurrección espontánea de todos los oprimidos, que eliminaría al estado.

    • I y II Internacional: La idea de crear un movimiento obrero internacional venía de la Revolución Francesa. La primera organización que materializó esta idea fue la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) y en ella participaron: unionistas, anarquistas, marxistas… Se organizó en federaciones nacionales, que actuaban a modo de secciones en cada país. Un consejo general era elegido en los Congresos anuales de la organización y coordinaba la actividad de la internacional. Su evolución estuvo llena de problemas internos entre los que destacó el enfrentamiento ideológico entre los socialistas a favor de la intervención del AIT en la vida política y los anarquistas contrarios a esa intervención. La derrota de la comuna de Paris en 1871 debilitó el movimiento internacionalista.

    La II internacional fue fundada en París en 1889 y no contaba con la integración de los anarquistas. Entre los años 1914 y 1917 la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa la liquidaron. La Guerra implicó a Partidos Socialistas en la defensa de las posiciones de sus respectivos países, rompiendo así el ideal marxista de que el obrero no tenía patria. La revolución rusa abría una interrogante sobre si se debía o no la vía Bolchevique revolucionaria en todos los países.

    IV. El impulso de los nacionalismos: Italia y Alemania

    Unificación italiana:

    Durante el siglo XIX, se desarrolló un sentimiento nacionalista de unificación por Italia, que estaba dividida: al norte, Lombardía y Venecia (Imp. Austríaco), Sardeña-Piamonte; en el centro, la Toscana, Estados Pontificios, y ducados independientes; al sur, Nápoles. Se enfrentaban el rey de Sardeña (quería una monarquía constitucional bajo la dinastía Saboya) y los revolucionarios nacionalistas (república).

    Cavour (ministro del rey), provocó una guerra contra Austria contando con el apoyo de Francia. Vencieron y en la paz firmada con Austria, Lombardía pasó a Sardeña, pero Venecia seguía perteneciendo a Austria.

    La revolución terminó cuando muchos pueblos se unieron a Sardeña. En 1860, los únicos territorios no unificados eran Venecia, los Estados Pontificios y Nápoles.

    En el sur, el republicano José Garibaldi dirigía la revolución e hizo caer Nápoles. Cuando se marchaba a por Roma, Cavour quiso evitar que una revolución extremada frustrase la unificación y tomó los Estados Pontificios, dejando a parte Roma. Convocó elecciones y todo el centro y sur de Italia se unieron a él. En 1861 se proclamó el reino de Italia, con Víctor Manuel II como rey y finalmente Venecia y Roma se agregaron.

    Unificación alemana:

    La Confederación Germánica establecida durante el Congreso de Viena no satisfacía las aspiraciones alemanas, era débil e incluía dos estados rivales (Austria y Prusia). Los deseos de unificación fueron muy fuertes.

    Prusia estaba insatisfecha con las fronteras establecidas.

    En 1834 se creó el Zollverein, integrada por casi toda Alemania, que contribuyó al crecimiento de las ciudades. El rey prusiano nombró a Otto von Bismarck primer ministro, que logró unificar Alemania bajo la dirección del reino de Prusia, excluyendo a Austria. Antes de hacerlo, fortaleció al estado y mejoró el ejército.

    En 1864, Dinamarca quería anexionar los condados de Shleswig y Holstein y Austria y Prusia le declararon la guerra. La victoria fue rápida y se repartieron el territorio.

    Enseguida surgieron rivalidades entre los dos vencedores.

    Bismarck aisló Austria y se aseguró de que no tuviera aliados. Invadió el condado que Austria había ocupado, y aunque creó un ejército pangermánico, Austria fue vencida.

    Se creó en 1867 una Confederación Alemana del Norte, más fuerte, formada por Prusia y los estados alemanes del norte del río Main, suprimiendo la anterior.

    Bismarck atacó a Francia para conseguir unos pequeños estados, venciendo gracias a su política de coacción, que terminó con la Declaración de Guerra de Napoleón III.

    Todos estos territorios más algunos de Francia, sirvieron para que en 1871 se proclamase el Imperio Alemán, regido por el rey prusiano.