Revolución de México

Historia de América. Ejércitos revolucionarios. Zapata. Villa. Madero. Carranza

  • Enviado por: Cecilia Bravo
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 19 páginas

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BENEMERITA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES

LICENCIATURA EN RELACIONES INTERNACIONALES

METODOLOGIA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

LA REVOLUCION MEXICANA

H. PUEBLA DE ZARAGOZA 23 DE ABRIL 2001

Indice

Introducción.

Cap. 1

El Maderismo

  • Las aspiraciones democráticas de Madero y la Campaña electoral.

  • La última reelección de Díaz y la Revolución Maderista.

  • La campaña militar y la derrota de Díaz. .

  • Madero en la presidencia; su programa político y social.

  • Los conflictos en el gobierno de Madero; los conflictos entre los revolucionarios.

  • La oposición de los antiguos grupos dominantes y de la oficialidad del ejército.

  • La caída de Madero y la usurpación huertista.

  • Cap.2

    El constitucionalismo y las luchas de las facciones revolucionarias

    2.1 La defensa de la constitución y la revolución social.

    2.2 Los distintos orígenes sociales y demandas del movimiento revolucionario.

    2.3 La diversidad regional de la Revolución.

    2.4 Carrancismo, villismo y zapatismo.

    2.5 El triunfo del constitucionalismo y la lucha entre las facciones revolucionarias.

    2.6 La convención de Aguas Calientes.

    2.7 La victoria de la fracción carrancista.

    2.8 Los debates en el Congreso Constituyente y los principios de la Constitución de 1917.

    2.9 La revolución y los intereses extranjeros.

    Cap.3

    Transformaciones de la revolución (1917-1928)

    3.1 La derrota de Carranza

    3.2 Los gobiernos de Obregón y Calles.

    3.3 La política agraria

    3.4 El gobierno y las organizaciones obreras.

    3.5 El impulso federal a la educación pública.

    3.6 Calles y sus respuestas a la inestabilidad política: el partido del gobierno.

    Conclusiones

    Bibliografía

    1.- La Revolución Mexicana

    Proyecto de investigación.

    2.- Area del tema:

    Sociológico.

    Delimitación del tema

    < Las causas que originaron la Revolución Mexicana en 1910

    Espacial: Las causas que originaron la Revolución en México.

    Temporal: La Revolución Mexicana en 1910

    3.- Justificación del tema:

    Elegí este tema, porque para mí es realmente importante. Hoy en día seguimos viviendo las consecuencias de este movimiento, y es importante conocerlas para que este problema no vuelva a surgir de nuevo. Un movimiento de esta magnitud no debe ser olvidado por los mexicanos.

    4.- Planteamiento del problema:

    ¿Dónde y por qué razones se originó la Revolución mexicana?

    5.- Hipótesis:

    La Revolución Mexicana se originó por el descontento que tenían los campesinos debido a la pobreza en la que vivían.

    6.- Objetivos

    Generales: Analizaré las causas que originaron la revolución mexicana.

    Particulares:

    Describiré el papel que desempeñó Francisco I. Madero en la Revolución Mexicana.

    7.- Marco teórico:

    Introducción

    En este trabajo se da un resumen de lo que fue la Revolución Mexicana y los motivos por los que se originó.

    La Revolución Mexicana fue un movimiento en el cual, intervinieron todos los sectores de la población y se puede decir que peleaban por ideales semejantes.

    1. EL Maderismo

  • Las aspiraciones democráticas de Madero y la campaña electoral.

  • El punto de partida del proceso revolucionario fueron las declaraciones realizadas por el presidente Díaz al periodista estadounidense Creelman en 1908, en las que afirmaba que el pueblo mexicano ya estaba maduro para la democracia y que él no deseaba continuar en el poder. Comenzó en el país una intensa actividad política y ese mismo año apareció el libro “La sucesión presidencial en 1910”, escrito por Francisco Ignacio Madero, que se convirtió en el manifiesto político de los grupos de oposición a la dictadura: las clases medias, los campesinos y los obreros, contrarios a la reelección de Díaz para un nuevo mandato presidencial, pero también opuestos a las costumbres aristocráticas y al afrancesamiento dominante, a la política económica del colonialismo capitalista y a la falta de libertades políticas bajo el régimen dictatorial.

    Francisco I. Madero pensaba que era posible obtener un cambio político en el país, por medio del proceso electoral. Estaba convencido de que Porfirio Díaz aceptaría su derrota y que México ingresaría al conjunto de naciones democráticas.

    El lema que se adoptó en la campaña fue “Sufragio efectivo, no reelección”. Francisco I. Madero recorrió la república con su mensaje de oposición a la candidatura de Porfirio Díaz, quien había cumplido treinta años en la presidencia.

    Esta campaña política, que en algunos estados provoco una verdadera agitación social, que no podía ser soportada por el gobierno de Díaz, y éste ordenó que Francisco I. Madero y roque Estrada, fueran detenidos en la ciudad de Monterrey, el 7 de junio de 1910, bajo el cargo de incitar al pueblo a la rebelión. Posteriormente, ambos fueron trasladados a la penitenciaría de la ciudad de San Luis Potosí.

    Mítines, manifestaciones y protestas se suscitaron por el encarcelamiento de los dirigentes antirreleccionistas, presionaron al gobierno, que los puso en libertad bajo fianza después de que habían pasado las elecciones.

  • La última reelección de Díaz y la revolución maderista.

  • Los resultados de los comicios electorales, dados a conocer por el gobierno de Díaz, fueron nuevamente en favor de la reelección de su régimen.

    Semanas después y con apoyo de los trabajadores ferroviarios, Francisco I. Madero burló la vigilancia a la que estaba sometido y cruzó la frontera hacia Estados Unidos de América, con el propósito de instalarse en San Antonio, Texas. Ahí pronto se le unieron, Aquiles Serdán, Roque González Garza, Luis Cabrera, Roque Estrada y otros miembros de del Partido Nacional Antirreleccionista.

    Al abandonar la ciudad de San Luis Potosí y refugiarse en San Antonio, Texas, Francisco I. Madero llegó a la conclusión de que para liquidar la dictadura de Díaz no era suficiente la participación electoral; había que hacer uso de la fuerza armada.

    Para llevarlo a la práctica reunió a sus colaboradores, entre los que se encontraban Juan Sánchez Azcona, Roque Estrada, Federico González Garza y Enrique Bordes Mangel, quienes se dieron a la tarea de redactar un programa de acción revolucionario que titularon Plan de San Luis Potosí, fechado el 5 de octubre de 1910, día en que Francisco I. Madero huyó de esa ciudad. Los puntos sobresalientes del Plan de San Luis son los que se detallan a continuación:

    < Se declaran nulos los resultados de las últimas elecciones presidenciales.

    < Se nombra a Francisco I. Madero Presidente interino, y en cuanto al movimiento triunfara, se celebrarán elecciones extraordinarias.

    < En el artículo tercero se plantea la restitución de las tierras a sus dueños originales, ya que durante el porfiriato se aplicó en forma unilateral la Ley de Baldíos. Este inciso del artículo tercero del Plan de San Luis se convirtió en aliciente para los miles de campesinos sin tierra, que se unieron al movimiento maderista con la perspectiva de recuperar sus parcelas.

    < Se llama al pueblo de México para que el 20 de noviembre de 1910, a las 18 horas, se insurreccione contra la dictadura.

  • La campaña militar y la derrota de Díaz

  • El 18 de noviembre, en la ciudad de Puebla, Miguel Cabrera, jefe de los cuerpos de seguridad de ese estado, decidió realizar un cateo en la casa de los Serdán, donde fue recibido a tiros por los defensores del inmueble.

    Carmen Serdán,, Máximo Serdán, Aquiles Serdán, su esposa, madre, amigos y simpatizantes del Plan de San Luis resistieron durante horas e l ataque de las fuerzas gubernamentales; al final sólo sobrevivieron la madre, la esposa y Carmen Serdán, las cuales fueron apresadas y acusadas de motín, resistencia a las autoridades y asesinato.

    En diferentes partes de la República, surgían brotes de insurrección conducidos por J. Agustín Castro, Domingo Arrieta y Tomás Urbina, en Durango; Francisco Murguía, en Coahuila; Luis Moya en, Zacatecas; Gabriel Hernández, en Hidalgo; Pablo Torres Burgos en Morelos; Abraham González, Pascual Orozco y Francisco villa, en Chihuahua; Rafael Buelna, en Sinaloa y los hermanos Figueroa, en el Estado de Guerrero.

    Pronto los grupos armados tuvieron la suficiente fuerza como para garantizar el regreso de su dirigente Francisco I. Madero, quien regresó a tierras mexicanas el 14 de febrero de 1911.

    Mientras tanto, los levantamientos armados habían cundido por toso el país. La situación del régimen porfirista se hizo crítica a mediados de abril, cuando las fuerzas revolucionarias de Pascual Orozco y Francisco Villa pusieron sitiaron Ciudad Juárez, Chihuahua. El 8 de mayo, los revolucionarios tomaron esa ciudad y finalmente los representantes de Díaz dieron formalidad a las negociaciones. El resultado de esas negociaciones fue la firma de los Tratados de Ciudad Juárez, población a la que llegaron el 21 de mayo de 1911.

    Los arreglos de Ciudad Juárez pasaban por alto la satisfacción de las principales demandas populares contenidas en el Plan de San Luis y por las que los trabajadores del campo y la ciudad se habían levantado en armas. Además se cometía el error de mantener intacto el ejército federal y se convino en desmantelar las fuerzas revolucionarias.

    El 25 de mayo de 1911 se representaba ante la Cámara de Diputados la renuncia de Porfirio Díaz a la presidencia de la República; “Con este acto llegaban a su término más de treinta años de gobierno”. (Garza, César. 1997.51)

    La gestión presidencial interina de León de la Barra, que empezó en mayo y terminó en noviembre de 1911, se distinguió, no por su afán de ayudar en el proceso revolucionario que vivía nuestro país, sino al contrario, por entorpecerlo.

    Emiliano Zapata se enfrentó varias veces a las posiciones hostiles del gobierno federal. También se dio un distanciamiento entre Francisco I. Madero y Zapata debido, sobretodo, a la negativa de Madero de aceptar un compromiso para hacer cumplir la fracción del artículo tercero del Plan de San Luis, que establecía la restitución de las tierras a los campesinos despojados de ellas.

    De acuerdo con los tratados de Ciudad Juárez el gobierno de León de la Barra convocó a elecciones generales, de las que resultaron victoriosos los candidatos del Partido Constitucional Progresista, Francisco I. Madero para la Presidencia y José María Pino Suárez para la Vicepresidencia.

  • Madero en la presidencia; su programa político y social..

  • El 6 de noviembre de 1911, don Francisco I. Madero tomó posesión de la primera magistratura de la República.

    El cumplimiento, aunque fuera en mínima parte, del programa de transformación social al que lo obligaba el compromiso que había contraído con el pueblo mexicano, a través del Plan de San Luis, lo haría entrar en conflicto violento con los siguientes intereses:

    < El poder de los latifundistas, íntimamente ligado a los intereses del capital extranjero.

    < El imperialismo, cuyos objetivos estaban claramente delineados en nuestro país.

    < La alta jerarquía de la Iglesia católica, que públicamente se había declarado contraria al gobierno maderista.

    < El antiguo ejército federal, que se conserva intacto en su estructura reaccionaria.

    Esta delicada situación se agravó a consecuencia de la ruptura del general Emiliano Zapata con el gobierno de Madero.

  • Los conflictos en el gobierno de Madero; los conflictos entre revolucionarios.

  • El 28 de noviembre de 1911, en la sierra Ayoxustla, Morelos, fue firmado el Plan de Villa de Ayala por el general Emiliano Zapata y sus principales colaboradores, entre los que destacaba el profesor Otilio Montaño; la decisión tomada por los jefes agraristas se debió, sobre todo, a la negativa de Francisco I. Madero a cumplir con lo estipulado en el artículo tercero del Plan de San Luis.

    Entre los postulados del Plan de Villa de Ayala destacaban los siguientes:

    < Se desconoce a Francisco I. Madero como Presidente de la República.

    < Se nombra al general Pascual Orozco jefe de la Revolución, con la salvedad que si no aceptaba el puesto, éste recaería en el general Emiliano Zapata.

    < Acerca de los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o caciques tomarían posesión de esos bienes los pueblos o ciudadanos que tengan los títulos. Con esto se reafirma en la práctica, el deseo de llevar hasta sus últimas consecuencias los planteamientos agrarios del artículo tercero del Plan de San Luis.

    Mediante este documento y con el lema de: ” Libertad, justicia y ley”, el movimiento campesino fijaba su posición con respecto a la política indecisa y poco favorable a los intereses agrarios, que estaba aplicando el Presidente Madero.

    Destaca en su contenido el llamado que hace a los trabajadores mexicanos, para que luchen contra los hacendados para la obtención de tierras; sin embargo, es necesario analizar algunas limitaciones de carácter económico y político que presenta el Plan de Ayala, tales como:

    < Se plantea la devolución de tierras a los campesinos que tuvieran títulos de propiedad, sin considerar precisamente la carencia de esos documentos había servido como pretexto a las autoridades y a los hacendados para despojarlos de sus parcelas.

    < También se especificaba que los hacendados serían indemnizados en una tercera parte, con lo cual se reconocía cierta legalidad a los despojos llevados a cabo por los latifundistas.

    El Plan de Ayala pronto fue aceptado como bandera de lucha por miles de campesinos en grandes regiones de la República que pugnaban con terminar con la explotación a que los sometían los hacendados y el gobierno mexicano.

  • La oposición de los antiguos grupos dominantes y de la oficialidad del ejército.

  • El gobierno de Francisco I. Madero se enfrentó desde sus inicios a una oposición abierta de los antiguos sectores privilegiados del porfiriato, tales como: el clero, los hacendados, la burguesía financiera, los inversionistas extranjeros y la jerarquía militar.

    Pascual Orozco, José Inés Salazar y Emilio P. Campa se insurreccionaron en el estado de Chihuahua, donde dieron a conocer el Plan de la Empacadora en 1912.

    El Presidente Madero nombró al general Victoriano Huerta para que se hiciera cargo de las operaciones militares. Pronto el ejército federal derrotó a los insurrectos en las batallas de Bachimba y Conejos, lo que obligó a los dirigentes rebeldes a huir a los Estados Unidos de América.

    De igual manera, la prensa reaccionaria de la ciudad de México hacía víctima de su escenario al Presidente Madero, a tal grado que su imagen pública inició un fuerte descenso.

    El general Félix Díaz se insurreccionó en el puerto de Veracruz el 15 de octubre de 1912; su intentó fracasó, pues fue sometido unos cuantos días más tarde. Condenado a muerte, Félix Díaz solicitó le fuera conmutada la pena por cárcel, a lo que Francisco I. Madero accedió, trasladándolo a la penitenciaría de Lecumberri, en la ciudad de México.

    Por esos días el general Bernardo Reyes se encontraba recluido en la prisión militar de Santiagio Tlatelolco, como consecuencia de otro frustrado levantamiento contra el gobierno maderista en el estado de Nuevo León.

  • La caída de Madero y la usurpación huertista.

  • Los generales Victoriano Huerta, Manuel Mondragón y Gregorio Ruiz, en connivencia con Cecilio Ocon y el licenciado Rodolfo Reyes, establecieron contacto con los disidentes prisioneros, Félix Díaz y Bernardo Reyes, y juntos fraguaron un golpe de Estado contra el gobierno maderista.

    Conforme a los planes de la conspiración, la madrugada del 9 de febrero de 1913 se levantaron en armas los alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan y poco después se les unieron los soldados de los regimientos primero, segundo y quinto de artillería. Parte de esas fuerzas se apoderó del Palacio Nacional; otra se trasladó a las prisiones de Lecumberri y de Santiago Tlatelolco, en donde liberaron a Félix Díaz y a Bernardo Reyes.

    Ante esta situación, el inspector general de la policía de la ciudad de México dio aviso al general Lauro Villar, comandante militar de la plaza, quien de inmediato se dirigió al Palacio Nacional y desarmó a los cadetes que lo habían tomado.

    Poco después apareció frente al Palacio Nacional un contingente dirigido por el general Reyes, quien exigió la redención de la guarnición que defendía la sede del gobierno. No fueron aceptadas sus pretensiones y se desencadenó un tiroteo en el que resultó muerto el propio general Reyes.

    El resto de las tropas golpistas dirigidas por los generales Mondragón y Félix Díaz, encontraron su refugio en el antiguo edificio de La Ciudadela, donde se fortificaron.

    Mientras tanto, el Presidente de la República abandona el Castillo de Chapultepec y se traslada al centro de la ciudad. En el trayecto se entera de que el general Lauro Villar se encuentra herido a consecuencia de su participación en la defensa del Palacio Nacional, y al saberlo, el presidente Madero comete un grave error, pues nombra al general Victoriano Huerta comandante militar de las fuerzas estacionadas en la Ciudad de México.

    También es necesario mencionar la intervención de del Embajador de Estados Unidos de América, Henry Lane Wilson, quien apoyó a los militares insurrectos en su rebelión contra el gobierno del Presidente Madero.

    Los viejos militares porfiristas urdieron una nueva traición y ésta se consumó el 18 de febrero de 1913; un destacamento bajo las órdenes de Aureliano Blanquet arrestó en Palacio Nacional a Francisco I. Madero, José María Pino Suárez, al general Felipe Angeles y a otros miembros del gabinete presidencial.

    Esa misma tarde, en la Embajada de Estados Unidos, con el respaldo de Henry Lane Wilson, se firmó un documento entre Félix Díaz y Victoriano Huerta, conocido como Pacto de la Embajada.

    El 19 de febrero, Francisco I. Madero y José María pino Suárez que se encontraban en prisión fueron obligados a firmar su renuncia.

    El Congreso aceptó la renuncia de Madero y otorgó la Presidencia provisional al Secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuráin, quien gobernó menos de una hora, pues cedió la presidencia provisional al general Victoriano Huerta.

    Al haber firmado su renuncia, la vida del Presidente y del Vicepresidente peligraban, pues Victoriano Huerta se había distinguido por la saña con la que perseguía a sus enemigos políticos.

    Con estos antecedentes, el embajador de Cuba, Manuel Márquez Sterling, trató de conseguir salvoconductos para los prisioneros; sin embargo, su labor fue inútil, puesto que el día 22 de febrero, por órdenes de Victoriano Huerta los detenidos fueron ultimados por las tropas del mayor Francisco Cárdenas y el oficial Rafael Pimienta.

    Este asesinato conmovió a la opinión pública nacional e internacional; días después, el embajador Henry Lane Wilson fue llamado urgentemente a Washington, en donde terminó su carrera diplomática.

    2. El constitucionalismo y las luchas de las facciones revolucionarias.

    2.1 La defensa de la Constitución y la Revolución social.

    Los primeros intentos del gobierno de Victoriano Huerta se encaminaron a obtener el apoyo para su causa de los diferentes estratos sociales de nuestra nación. Así, pugnó porque Emiliano Zapata en el sur y Pascual Orozco, en el norte, se le unieran. Emiliano Zapata no aceptó y como respuesta dio a conocer una proclama en la que establecía que no depondría las armas hasta lograr los principios del Plan de Ayala; muy diferente fue la actitud que asumió Pascual Orozco, quien aceptó colaborar en el gobierno de Victoriano Huerta.

    Al ser notificados los gobernadores de los estados de la República que el Senado había delegado el Poder Ejecutivo al general Huerta, la mayoría expresó su consentimiento, pero hubo dos excepciones: José María Maytorena en Sonora y Venustiano Carranza en Coahuila.

    El 26 de marzo de 1913, en la hacienda de Guadalupe, estado de Coahuila, Carranza elaboró un documento político que le serviría de base en su lucha contra el gobierno de Victoriano Huerta.

    Este documento se conoce como Plan de Guadalupe y en él se planteaba lo siguiente:

    < Se desconocía el régimen de Victoriano Huerta y sus poderes Legislativo y judicial, así como a los gobernadores que lo hubiesen reconocido.

    < Creaba al ejército constitucionalista.

    < Nombraba primer jefe del ejército constitucionalista a Venustiano Carranza.

    < Se resolvía que al ocupar la ciudad de México, el primer jefe del ejército constitucionalista se encargaría del Poder Ejecutivo, de manera interina.

    < Exhortaba a la ciudadanía a sublevarse contra el régimen de Victoriano Huerta.

    2.2 Los distintos orígenes sociales y demandas del movimiento revolucionario.

    La revolución que se inició en contra de la dictadura de Porfirio Díaz pronto se amplió política y socialmente. Participaron en ella indígenas, campesinos; obreros, intelectuales y profesionistas.

    Los intereses sociales del campesinado sureño, eran opuestos al concepto de Venustiano Carranza, quien sostenía el principio de la propiedad privada de la tierra. De igual forma, los miembros de la Casa del Obrero Mundial pugnaban por terminar con la explotación del hombre por el hombre.

    Por su parte, los soldados que militaban en los ejércitos del norte del país, eran en su mayoría campesinos que aspiraban a tener su pequeña propiedad o rancho, lo cual hacía que consideraran a la Revolución de manera diferente.

    La principal consigna en que coincidían las diversas fuerzas revolucionarias era la lucha por la democracia.

    2.3 La diversidad regional de la revolución.

    Pronto el movimiento constitucionalista se extendió por el norte, centro y sur del país.

    Se formaron en la práctica cuatro grandes núcleos de ejércitos revolucionarios El Ejército del Noreste, a las órdenes del general Alvaro Obregón; la División del Norte, que comandaba Francisco Villa y estaba integrada por contingentes veteranos de la fase maderista; el Ejército del Noreste, a las órdenes del general Pablo González; y el ejército Libertador del Sur, encabezado por el general Emiliano Zapata.

    En los últimos meses de 1913, la mayoría de los estados fronterizos eran controlados por las fuerzas constitucionalistas.

    En esta etapa destaca la División del Norte, dirigida por Francisco Villa, sobre todo por su gran movilidad y audacia en sus acciones de armas.

    En el sur, las fuerzas zapatistas cercaban al Distrito Federal y obligaban al gobierno de Huerta a mantener de ocho a diez mil soldados ocupados en defender la ciudad, que de otra manera habrían sido utilizados contra los ejércitos constitucionalistas que avanzaban incontenibles hacia el centro del país.

    Por otra parte, los trabajadores, sobre todo los del centro de la República, demostraban su total inconformidad con las atrocidades que el gobierno huertista cometía contra la población, entre otras la clausura de la Casa del Obrero Mundial, la muerte del dirigente campesino Gabriel Hernández, los asesinatos de los diputados Adolfo Gurrión, Serapio Remdón y el senador Belisario Domínguez.

    La disolución del Poder Legislativo y la ausencia total de garantías laborales hicieron que el gobierno huertista fuera repudiado cada vez con mayor intensidad por las masas populares.

    No obstante la situación interna que predominaba en nuestro país, el gobierno de Victoriano Huerta era reconocido oficialmente por potencias que le brindaban su apoyo, como Francia, Alemania, Rusia y Japón.

    2.4 Carrancismo, villismo y zapatismo.

    Durante el proceso armado de la Revolución Mexicana, se identificó a las principales fuerzas militares por el primer apellido de sus caudillos; así, los integrantes del Ejército Constitucionalista recibieron el nombre de carrancistas; los miembros de la División del Norte y sus aliados fueron conocidos como villistas y, finalmente, los militares del Ejército Libertador del Sur se llamaban así mismos zapatistas.

    El villismo y el zapatismo se opusieron con tosas sus fuerzas al proyecto de nación que el carrancismo impulsó e implantó con cierto éxito.

    2.5 El triunfo del constitucionalismo y la lucha entre las facciones revolucionarias.

    Meses antes del triunfo de los constitucionalistas habían surgido divergencias entre los diversos grupos revolucionarios; por un lado, el sector encabezado por Venustiano Carranza planteaba que la lucha debía encaminarse unilateralmente hacia el cumplimiento de los principios del Plan de Guadalupe; por otra parte, el sector encabezado por Francisco Villa y Emiliano Zapata luchaba por una transformación profunda en la propiedad de la tierra, la economía y la política.

    Las victorias de las fuerzas revolucionarias en Santa Rosa, Santa María, Culiacán, Torreón, Casas Grandes, ciudad Juárez, Zacatecas, Orendáin y Guadalajara, junto con a la toma de la toma de las principales ciudades en el sur de la República por los contingentes zapatistas, obligaron a Victoriano Huerta a dejar el poder; enseguida huyó al extranjero. Asumió la presidencia de la República el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Francisco Carbajal.

    El 15 de agosto de 1914 en Teoloyucan, estado de México, el general Alvaro Obregón aceptó la rendición del gobierno huertista.

    2.6 La convención de Aguascalientes.

    Para tratar de conciliar las distintas posiciones se citó a una convención en la ciudad de Aguas Calientes, a la que acudieron los representantes de las diferentes facciones (villistas, zapatistas y carrancistas).

    Venustiano Carranza no aceptó los acuerdos de la convención y declaró fuera de la ley a Francisco Villa y a Eulalio Gutiérrez; por su parte la convención declaró rebelde a Venustiano Carranza y ordenó a Francisco Villa iniciar la campaña militar en contra del ejército constitucionalista. Los principales acuerdos de la convención de Aguascalientes fueron los siguientes: Adoptar como parte de un programa común las demandas agraristas del Plan de Ayala; cesar las funciones de Venustiano Carranza como primer jefe del ejército constitucionalista, y revelar a Francisco Villa del mando de la División del Norte. Como Presidente interino de la República se elegiría al general Eulalio Gutiérrez.

    La División del Norte y el Ejército Libertador del Sur ocupaban la ciudad de México, mientras que las fuerzas carrancistas se replegaban al puerto de Veracruz.

    2.7 La victoria de la fracción carrancista.

    El 6 de enero de 1915 se promulgó en Veracruz la ley agraria que atrajo hacia el carrancismo numerosos contingentes campesinos; en esta ley se prometía, entre otras cosas, restituir las tierras a sus dueños originales.

    También se logró atraer hacia el marco carrancista a los trabajadores de la Casa del Obrero Mundial. A instancias de Alvaro Obregón, Rafael Zubarán Campany y Gerardo Murillo, “Dr. Atl”, impulsaron la formación de los Batallones Rojos.

    Con esta medida se enfrentaron militarmente campesinos y obreros, a pesar de que sus demandas eran similares.

    Las batallas decisivas se libraron en los meses de abril y julio de 1915, cuando las tropas constitucionalistas comandadas por el general Alvaro Obregón derrotaron a la División del Norte en Celaya. Después el ejército villista fue derrotado en Aguascalientes, Zacatecas y San Luis Potosí y posteriormente, en octubre, fue desalojado de Saltillo, con lo cual las fuerzas del general Villa ya notablemente debilitadas se vieron obligadas a refugiarse en las serranías de los estados de Chihuahua y de Durango.

    Por su parte, el Ejército Libertador del Sur, cuya base social de apoyo eran los campesinos, sufría los embates de los carrancistas; su situación era cada vez más precaria debido a las dificultades que tenía para conseguir armamento, víveres, ropa y medicamentos.

    La violencia con la que el ejército invadió el estado de Morelos llegó al extremo de fusilar ancianos, mujeres y niños.

    Los zapatistas se refugiaron en las serranías de Guerrero, Puebla y Morelos.

    En esas circunstancias, Venustiano Carranza pudo establecer la sede de su gobierno constitucionalista en la ciudad de México.

    2.8 Los debates del Congreso Constituyente y los principios de la Constitución de 1917.

    La derrota de los ejércitos campesinos, la clase obrera sin dirección política y la población en general, deseosa de poner fin a tantos años de confrontaciones violentas, creaban las condiciones necesaria para que el 19 de septiembre de 1916 se publicara la convocatoria para integrar una Asamblea Constituyente, la cual iniciaría sus funciones el 1° de diciembre de 1916, en la ciudad de Querétaro.

    Los diputados que resultaron electos pertenecían a los diversos estratos sociales : había entre ellos abogados, médicos, profesores y militares de alta graduación, pero la representación obrera y campesina era muy pequeña.

    El Primer Jefe envió al Congreso un proyecto de constitución notablemente moderado, que fue rechazado por la mayoría de los diputados.

    Los debates que se llevaron a cabo dieron lugar un cuerpo de leyes que rompía con los moldes jurídicos de las constituciones anteriores.

    El 5 de febrero de 1917 se proclamó la nueva Constitución General de la República, en la que sobresalen los siguientes aspectos:

    < Se vigoriza el capítulo de las garantías individuales.

    < La educación que impartiría el Estado sería laica y gratuita en su nivel primario.

    < El artículo 27 convierte en postulados jurídicos algunos de los principios del Plan de Ayala (la propiedad de tierra y de las aguas corresponden originariamente a la nación).

    < El artículo 123 establece la jornada laboral que tiene como máximo ocho horas; se reglamenta el salario mínimo y se garantiza el derecho a huelga.

    < El artículo 130 regula las relaciones entre el clero católico y el Estado mexicano.

    2.9 La Revolución y los interese extranjeros.

    El estallido revolucionario en nuestro país inquietó durante varios años a los intereses financieros transnacionales.

    Las inversiones de Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Francia, Holanda, España, Alemania e incluso Japón tenían en México se extendían a los renglones del petróleo, hierro, cobre, zinc, estaño, plata, textiles, tabaco, henequén y bebidas alcohólicas, así como diversos productos agrícolas y ganaderos.

    En el transcurso del movimiento armado en nuestro país, Estados Unidos invadió dos ocasiones el territorio nacional, en 1914 y en 1916; argumentando que los bienes y capitales de sus ciudadanos estaban en peligro.

    El 21 de abril de 1914, las fuerzas navales estadounidenses invadieron el puerto de Veracruz, argumentando que la entrada en el puerto del navío “Ipiranga” traía un cargamento de armas para el gobierno de Huerta.

    Esta intervención sirvió para demostrar dos cosas: el carácter agresivo de los círculos gobernantes en Estados Unidos de América, los cuales violaban con la mayor facilidad la soberanía de una nación libre como México, y segundo, la actitud pasiva del gobierno huertista, que abandonó el puerto a los invasores extranjeros.

    El pueblo veracruzano defendió con las armas la integridad del territorio nacional. Esta resistencia contó con la dirección de los cadetes de la Escuela Naval. En la segunda intervención, el gobierno estadounidense empleó como pretexto para invadir nuestro país, la ofensa contra su soberanía cometida por las fuerzas de Francisco Villa, las cuales atacaron la población texana de Columbus el 9 de marzo de 1916.

    A partir del 15 de marzo, un contingente de 10 mil hombres, bajo la conducción del general Pershing, se introdujeron al territorio mexicano en persecución de las fuerzas villistas.

    Esta nueva violación al terreno nacional fue repudiada por el pueblo mexicano y pronto los habitantes de los estados fronterizos se enfrentaron al ejército invasor; los encuentros más notables se dieron en las poblaciones de Parral, El Carrizal, Villa Ahumada.

    En la misma nación estadounidense se manifestaron opiniones en contra de la intervención; las organizaciones sindicales de aquel país se pronunciaron en contra de las hostilidades hacia México.

    Venustiano Carranza protestó enérgicamente ante el gobierno estadounidense por la intromisión de la expedición punitiva en suelo nacional. Por estas presiones y ante el inminente ingreso de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial, el gobierno de aquella nación ordenó el 24 de noviembre de 1916, el retiro de los efectivos militares, sin haber capturado a Francisco Villa.

    3Las transformaciones de la Revolución (1917-1940)

    3.1 La derrota de Carranza

    El primero de mayo de 1917 Venustiano Carranza asumió la presidencia de la República; su régimen se caracterizó por las dificultades para que se cumpliera lo dispuesto en los artículos 27 y 123 constitucionales de la recién aprobada Carta Magna, por lo que tuvo que enfrentar continuas luchas agrarias y huelgas. Durante su gobierno se fraguó el asesinato del general Emiliano Zapata, crimen perpetrado por el general carrancista Jesús Guajardo.

    Al final de su período presidencial, Venustiano Carranza quiso imponer como candidato de la primera magistratura al ingeniero Ignacio Bonillas, en oposición al general Alvaro Obregón. Por ese motivo, el gobernador de Sonora, Adolfo de la Huerta, que apoyaba a Obregón proclamó el Plan de Agua Prieta, en el que se desconocía a Carranza y se establecía la nulidad de las elecciones locales de varias entidades federativas.

    Carranza, abandonado por la mayor parte del ejército federal y con el movimiento obrero y campesino en su contra, trató de huir al puerto de Veracruz, pero su tren fue interceptado, obligado a internarse en la sierra de Puebla, fue traicionado por Adolfo Herrero, uno de sus colaboradores, quien lo asesinó en la madrugada del 21 de mayo de 1920, en el poblado de Tlaxcalantongo, Puebla.

    3.2 Los gobiernos de Obregón y Calles

    De junio a noviembre de 1920, el gobierno interino cayó en Adolfo de la Huerta. Este obtuvo el reconocimiento de los jefes zapatistas y del general Francisco Villa, quien se retiró a la vida privada en su hacienda de Canutillo en Durango. Posteriormente, de la Huerta convocó a elecciones presidenciales para el período de 1920-1924, en las que resultó electo el general Alvaro Obregón.

    Durante el régimen de Obregón, la situación política y social tomó un nuevo cauce; mediante la firma de los Tratados de Bucareli, con los cuales se obtuvo el reconocimiento diplomático de nuestra República y la seguridad para las propiedades e intereses estadounidenses en México.

    Otros sucesos importantes fueron el asesinato del general Francisco Villa y el levantamiento de Adolfo de la Huerta, antiguo aliado de Obregón, en diciembre de 1923, para lo cual se argumentó que éste último quería imponer en la presidencia de la República a Plutarco Elías Calles.

    Se convocó a elecciones presidenciales y resultó electo el general Plutarco Elías Calles para el período de 1924-1928. Durante su gobierno se impulsaron medidas agrarias, educativas y laborales, aunque a causa de la aplicación de los artículos 3° y 130 constitucionales se llegó a un levantamiento armado que afectó a los estados del centro de la República de 1926 a 1929, al que se ha denominado guerra cristera; finalmente el 21 de junio de 1929 se firmaron los convenios entre la jerarquía católica y el Estado mexicano, que dieron por terminada la guerra.

    Al final de su mandato modificó la constitución para permitir la reelección de Obregón. Este fue electo, pero no llegó a gobernar ya que fue asesinado por un fanático religioso, José de León Toral.

    3.3 La política agraria

    Durante los gobiernos de Alvaro Obregón y Plutarco Elías Calles (1920-1928), se dio la institucionalización de los repartos de las tierras entre los campesinos y se expropió el latifundio de Terrazas en Chihuahua.

    Fueron establecidos el Banco de México y el de Crédito Agrario, con lo que se consolidó el sistema financiero de nuestro país y se dio gran impulso a los pequeños propietarios agrícolas, al tiempo que se iniciaba la construcción de obras de riego importantes, para terminar con el problema fundamental de la agricultura en México: las tierras áridas.

    3.4 El gobierno y las organizaciones obreras

    Especialmente durante en gobierno de Plutarco Elías Calles se favoreció el crecimiento y la consolidación de las organizaciones obreras, pero bajo un control gubernamental, que se expresa de manera ejemplar con el completo apoyo de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), dirigida por Luis Napoleón Morones, a la par de que se reprimía todo intento de sindicalismo independiente.

    Con este mismo objetivo, el gobierno de Calles proclamó leyes reglamentarias de los artículos 4° y 123 para normar las relaciones laborales; impulsó la sindicalización y estimuló la creación y el funcionamiento de cooperativas.

    3.5 El impulso federal a la educación pública.

    Durante los gobiernos de Obregón y Calles se intentó llevar la educación a gran parte del país, para lo cual se creó la Secretaría de Educación Pública (en 1921) y se colocó al frente de esta dependencia el licenciado José Vasconcelos. También se establecieron escuelas rurales y se habilitaron a 3500 profesores; se mantuvieron las Misiones Culturales en 1923, cuyo fin era desarrollar niveles de ocupación diferentes del trabajo agrícola; se fundaron escuelas donde se enseñaban técnicas agropecuarias y posteriormente una escuela de medicina veterinaria.

    3.6 Calles y sus respuestas a la inestabilidad política: el partido del gobierno.

    Aunque Calles manifestó su negativa a reelegirse, sus acciones se encaminaron a mantener el poder por medio de la influencia política en los gobiernos que le sucedieron. Su primera medida, cuando ya había terminado su ejercicio presidencial, fue fundar un partido con el apoyo gubernamental: El Partido Nacional Revolucionario (PNR), del cual han surgido el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

    La plataforma política del PNR; con notoria influencia del general Calles ofrecía a sus afiliados una sucesión presidencial que garantizaría la estabilidad y la paz social; sin embargo, sus métodos de selección de candidatos a puestos de elección popular siguieron padeciendo un origen antidemocrático y unidos al régimen en turno.

    8.- Método de investigación.

    Yo seleccioné el método inductivo-deductivo, porque a través de la lógica, se puede analizar y sintetizar la información obtenida.

    9.- Técnicas de investigación.

    Se realizó una investigación documental bibliográfica, a través de la consulta de libros, y hemerográfica, con periódicos o revistas especializadas.

    11.- Bibliografía básica

    Córdoba, Arnaldo. La ideología de la revolución mexicana. México, D. F., 1974.

    Cockcroft, James D. Precursores intelectuales de la Revolución Mexicana. México, D.F.:Siglo XXI Editores6ª ed., 1980

    Cumberland, Charles. Madero y la revolución mexicana. México, D. F.: Siglo XXI Editores, 1977.

    Mayer, Jean. La Revolución Mexicana. 1910-1940.: Editorial Dopesa, Barcelona, España 1972.

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