Revolución cubana

Historia de Cuba. Régimen de Batista. Insurrección. Che Guevara. Fidel Castro. Implantación del Comunismo

  • Enviado por: Chica De Rosa
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 8 páginas
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Revolución Cubana

Introducción

Durante el periodo de la republica neocolonial (1902-1958) se consolida en Cuba el desarrollo del capitalismo agrario dependiente y del monocultivo azucarero. Los sectores clave de la economía continuaron bajo el control norteamericano: los centrales, los latifundios cañeros, el ferrocarril, los bancos, las refinerías, los servicios telefónicos y de electricidad. Además, las empresas norteamericanas denominaban el comercio local, poseían las grandes tiendas y exclusivas playas privadas en la isla.

Es fácil advertir que los intereses de la burguesía cubana se desarrollaron estrechamente ligados a las inversiones imperiales, fundamentalmente a la explotación del azúcar, aunque un sector de esta clase se orientó a la producción de café, el tabaco o la ganadería. Sus patrones de consumo también eran típicamente norteamericanos, hábitos que estimulaban el incremento desmedido de las importaciones.

Ni la crisis mundial de 1930 ni la Segunda Guerra modificaron esta situación estructural.

En 1934, la administración reformista del presidente Roosevelt permitió a Cuba cierto margen de decisión política como para eliminar la Enmienda Platt. Sin embargo, Estados Unidos continuó ejerciendo su dominio a través del sistema de cuotas comerciales: estipulaba, por ejemplo, la cuota azucarera, que le permitía unilateralmente (imponiendo sus decisiones) determinar la reducción o el incremento de los volúmenes de producción de caña, y regular su comercio.

También persistió en Cuba un mercado de trabajo caracterizado por el alto nivel de desempleo; unos 600 mil trabajadores cubanos quedaban cesantes al terminar la zafra azucarera, es decir el 10% de la población total de la isla (Cuba contaba en ese momento con 6 millones de habitantes).Asimismo, si bien los norteamericanos dejaban el ejercicio del poder político en manos cubanas, éste era un medio fácil de prebendas y beneficios mutuos.

La dictadura de Gerardo Machado (1925-1933) no dio respuesta al descontento social y reprimió al movimiento de la Reforma Universitaria, mediante el cierre de la Universidad de La Habana y de la deportación de algunos dirigentes estudiantiles como Julio A. Mella, uno de los fundadores de la federación Estudiantil Universitaria (FEU), quien tuvo que exiliarse en México. El ámbito de la Universidad se había transformado en un importante centro de discusión y de agitación política, en un terreno fértil para las ideas reformistas y el nacionalismo cubano.

En 1933 Machado fue desplazado por la Revolución de los Sargentos. A partir de este golpe (en el que participó Fulgerio Batista), el ejercito comenzó a designar y actuar de garante de los sucesivos gobiernos cubanos. Primero asumió Ramón Grau San Martin, al que le siguió el primer gobierno de batista (1940-1944); luego ocuparon la presidencia Grau San Martín (1944-1948) y Carlos Prío Socarrás (1948-1952). En 1952, anticipándose a las elecciones que daban por ganador al Partido Ortodoxo, el general Fulgencio Batista dio un nuevo golpe de Estado e instauró su segundo régimen (1952-1958

La insurrección

El movimiento estudiantil repudió el golpe de Batista; la resistencia se concentro en las clases medias de las grandes ciudades (La Habana y Santiago de Cuba), a la que se le sumó un amplio sector rural descontento. Todos estos sectores reclamaron el fin del régimen de Batista.

Un movimiento revolucionario comenzó el 26 de julio de 1953 cuando un grupo de jóvenes intento asaltar el cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, pero fracasó y muchos encarcelados en la isla de Pino. Entre sus participantes se encontraba Fidel Castro, abogado, quien había sido candidato a diputado por el Partido Ortodoxo en las elecciones sus pendidas por Batista. Posteriormente estos revolucionarios fueron liberados y se exiliaron a México. Allí los cubanos agrandaron la comunidad de refugiados políticos procedentes de diversos países de Latinoamérica. También habían arribado a la cuidad de México el joven médico argentino Ernesto Che Guevara junto a su amiga peruana Hilda Gadea (deportada de Guatemala, quien luego sería su primera esposa).

Desde el exilio, el pequeño grupo de cubanos comienza a preparar el regreso; con la idea de regresar a la isla, adquirieron un pequeño yate de paseo -el Granma- y la expedición, a la que se había incorporado el Che, desembarcó en Cuba en diciembre de 1956.

Sin embargo, la resistencia en la sierra se fortaleció y pudo coordinar sus movimientos con la actividad opositora en las ciudades: las huelgas y la lucha de la FEU. Los estudiantes habían creado el Directorio Revolucionario, organización liderada por José Antonio Echeverría, que intentó tomar el Palacio Nacional y organizó un atentado contra Batista.

Durante dos años los rebeldes enfrentaron al ejército de Batista y distintas columnas dirigidas por Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y el Che Guevara fueron ocupando poblados de la isla según una estrategia guerrillera.

El régimen de Batista intentó una salida convocando a elecciones, pero fueron boicoteadas por el pueblo. En 1958 se unieron las fuerzas del Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario y los “viejos comunistas” del Partido Socialista Popular (PSP).

En 1959 los revolucionarios entraron triunfantes en la Habana. Sin embargo, no todos los sectores comprometidos con el reclamo político de la caída de Batista estuvieron dispuestos a acompañar un amplio programa de reformas sociales, aunque éste tuviera al principio solo un carácter nacionalista y agrario. Los sectores propietarios -la burguesía cubana y la pequeña burguesía acomodada- desertaron después de intentar restringir la revolución a un cambio de régimen político. Pronto estas diferencias y conflictos de clase llevaron a la renuncia de los primeros dirigentes: Cordona y Urrutia. En febrero de 1959 Fidel Castro asumió como Primer Ministro y, en julio, Osvaldo Dorticós ocupo la presidencia de Cuba hasta 1974.

Las medidas económicas y sociales
Para modificar las enormes desigualdades económicas que caracterizaban a la sociedad cubana, el gobierno revolucionario comenzó a aplicar la Reforma Agraria.  Una primera ley de 1959 estableció que serían expropiadas todas aquellas tierras que excedieran las 400 hectáreas, por lo cual se respetarla la propiedad de pequeños y medianos productores. La mayor parte de las tierras fueron distribuidas entre los campesinos que carecían de éstas y el resto pasó a formar parte de las haciendas estatales, las cuales ofrecieron trabajo a los desocupados de las zonas rurales.Con la revolución la formación integral de los estudiantes empezó a combinar el estudio con el trabajo.

A pesar de haber iniciado una política industrializadora, los fracasos de la misma llevaron al gobierno revolucionario a reforzar la producción de bienes primarios, fundamentalmente níquel y azúcar. La política económica llevada adelante por el gobierno revolucionario afectó, desde un primer momento, los intereses de Estados Unidos en Cuba.

En 1961 Cuba rompió relaciones con Washington y proclamó el carácter socialista de su gobierno y estrechó sus lazos comerciales con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.) y el resto de los países socialistas.  Frente a esta decisión, Estados Unidos presionó a los demás países de América Latina y logró que expulsaran a Cuba de la Organización de Estados Americanos y rompieran relaciones con su gobierno.  Cuba sólo logró mantener relaciones con México.

Los cambios en la economía fueron acompañados por reformas en otras áreas, que buscaban transformar a la sociedad cubana.  En ese sentido, el gobierno estableció dos áreas de prioridad: la Educación y la Salud. Se iniciaron campañas masivas de alfabetización, se crearon nuevas escuelas y universidades, creciendo notablemente el número de alumnos y maestros.

En cuanto a la salud, se implementó una red sanitaria para garantizar en forma gratuita la asistencia a toda la población, se crearon nuevos hospitales y clínicas, así como también, institutos de investigaciones médicas.

Una nueva ley de alquileres redujo su valor en un 50%.  Además, se otorgaron créditos a largo plazo para que los inquilinos pudieran comprar sus casas.  Se estableció la gratuidad de todos los servicios (agua, luz, gas, teléfonos, etc.) y el establecimiento de una ración de alimentos y vestimenta para cada uno de los cubanos.  También se intentó reducir las diferencias salariales entre los trabajadores.

La adopción de todas estas medidas, que eliminaban el sistema capitalista en Cuba, sus buenas relaciones diplomáticas y comerciales con los demás países socialistas y el apoyo brindado a las luchas sociales en diversos sitios del mundo, llevaron a que Estados Unidos buscara por todos los medios aislar a Cuba de los demás países latinoamericanos y ahogarla mediante un bloqueo económico y marítimo que afecta al pueblo cubano desde hace décadas. 

El Che en el Ministerio de Industrias

En septiembre de 1959 el Che Guevara fue designado para organizar el Departamento de Industrialización del INRA, que se convertiría al año siguiente en Ministerio de Industria. Poco después, el 26 de noviembre de 1959, ante la renuncia y huida de la mayoría de los especialistas, fue nombrado como presidente del Banco Nacional. Curiosamente, firmó los billetes emitidos durante su gestión únicamente con su apodo "Che". El 20 de febrero de 1960 se creó la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), cuyo principal promotor fue Guevara y que establecía la planificación centralizada en Cuba.

Desde sus cargos económicos el Che Guevara impulsó la nacionalización de empresas nacionales y extranjeras y sectores claves de la economía, la planificación centralizada y el trabajo voluntario. Guevara buscó también desarrollar la industria pesada mediante la industria siderúrgica, con el fin de romper la especialización económica y la dependencia del azúcar. Contó con el apoyo de un grupo de jóvenes que se formaron como especialistas con él. Apoyó también la supresión de la autonomía universitaria, una de las principales banderas del movimiento latinoamericano de la Reforma Universitaria.

El Gobierno de Castro: la implantación del Comunismo

El régimen de Castro pronto mostró su tendencia izquierdista. La reforma agraria promulgada en los primeros años afectó principalmente a los intereses estadounidenses en la industria del azúcar; Castro prohibió el establecimiento de plantaciones controladas por compañías de accionistas no cubanas y disminuyó el apoyo a la producción de azúcar en favor de otros cultivos alimenticios.

Ruptura con los Estados Unidos

En 1960 el gobierno cubano nacionalizó todas las compañías estadounidenses de la isla, medida a la que Washington respondió con la imposición de un embargo comercial. En enero de 1961 se rompieron totalmente las relaciones diplomáticas entre ambos países y el 17 de abril 1.300 exiliados anticastristas, apoyados y entrenados por Estados Unidos, llevaron a cabo en el sur de Cuba el desembarco de bahía de Cochinos.

En otoño de 1962 las relaciones entre ambos países se volvieron aún más tensas, cuando Estados Unidos comprobó que Cuba había instalado en su territorio misiles de origen soviético. El presidente estadounidense John F. Kennedy anunció entonces el bloqueo naval de la isla para evitar la llegada de más barcos soviéticos con armas. Después de varios días de negociaciones, durante los cuales la guerra nuclear parecía inminente, el presidente soviético Nikita S. Jruschov aceptó el 28 de octubre desmantelar y eliminar las bases de misiles, a cambio de la promesa del presidente Kennedy de no invadir la isla. Durante la década de 1960 las relaciones con Estados Unidos siguieron siendo hostiles; en 1962 Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA) debido a la presión que el gobierno estadounidense ejerció en contra del régimen de Castro. En 1965, por mediación de la Embajada de Suiza en Cuba, los gobiernos de ambos países acordaron permitir a los cubanos emigrar a Estados Unidos: más de 260.000 salieron del país antes de que el puente aéreo se diera por terminado de manera oficial en abril de 1973.

Periodo de aislamiento

Muchas de las actuaciones políticas de Castro distanciaron a Cuba de algunos países de Latinoamérica, aunque fueron aplaudidas por muchos sectores populares del continente. Después de ser expulsado de la OEA, el gobierno de Castro fue acusado de intentar fomentar la revolución en Venezuela, Guatemala y Bolivia, país donde el Che, que dirigía un grupo guerrillero, fue capturado y asesinado en 1967. Mientras tanto, Cuba continuó dependiendo de la ayuda económica de la Unión Soviética y de los países del bloque socialista. En 1972 se firmaron varios pactos con la URSS que garantizaban la asistencia financiera soviética, el desarrollo comercial entre ambos países y la prórroga de los pagos de la deuda cubana; además, Cuba se convirtió en miembro del COMECON, Consejo de Ayuda Mutua Económica. El Congreso del Partido Comunista Cubano se realizó a finales de 1975 y un año después se adoptó una nueva Constitución nacional que incrementó el número de provincias de 6 a 14 y creó la Asamblea Nacional, la cual celebró su primera sesión en diciembre de 1976 y eligió a Fidel Castro como jefe de Estado y de gobierno.

Fin del aislamiento

A mediados de la década de 1970 Cuba emergió del aislamiento diplomático. En julio de 1975, durante una reunión realizada en la capital costarricense de San José, la OEA aprobó una resolución de libertad de acción con la que se modificaba el embargo comercial a Cuba y otras sanciones impuestas en 1964 por esta organización. Las relaciones con Estados Unidos también comenzaron a mejorar; las restricciones en los viajes a Estados Unidos se hicieron más flexibles y, en septiembre de 1977, los dos países abrieron delegaciones en las capitales respectivas. No obstante, Estados Unidos advirtió a Cuba que las relaciones no podrían normalizarse hasta que sus demandas respecto a las propiedades estadounidenses nacionalizadas fueran satisfechas y Cuba limitara o pusiera fin a sus actividades en África.

Presencia cubana en África y América

A mediados de la década de 1960 habían comenzado a llegar asesores militares cubanos al continente africano, principalmente a Angola y Etiopía. Castro envió militares que formaron parte de la guardia personal de figuras como el presidente congoleño Alphonse Massamba-Débat. No obstante, no fue sino hasta 1975 cuando las fuerzas de combate cubanas entraron en plena acción en el continente, apoyando al gobierno marxista de Angola. Posteriormente, las tropas cubanas reforzaron al régimen marxista de Etiopía, que resultó vencedor en su guerra contra Somalia en la región de Ogadén. En 1980 las actividades cubanas se habían extendido hasta el Oriente Próximo, concretamente a Yemen del Sur.

Por lo general, la presencia cubana en el continente africano fue interpretada por Occidente como la punta de lanza de un creciente dominio soviético en la región. Como recompensa, Cuba recibió del gobierno soviético ayuda económica por valor de cerca de 3 millones de dólares diarios. En 1979, y a pesar de su estrecha relación con la URSS, Cuba fue la sede de la VI Cumbre de la Organización de Países No-Alineados, en la cual Fidel Castro fue elegido presidente para los siguientes tres años.

En 1980 Castro modificó temporalmente las restricciones de salida del país; cerca de 125.000 cubanos huyeron a Estados Unidos antes de que el flujo volviera a ser detenido, en lo que se conoce como “éxodo del Mariel”. Nuevamente las relaciones con este país se deterioraron, cuando el gobierno estadounidense acusó a Cuba de ayudar a los rebeldes izquierdistas de El Salvador; otro punto sensible en las relaciones entre ambos países fue la ayuda brindada por asesores cubanos al gobierno sandinista de Nicaragua. Además, en octubre de 1983 cientos de trabajadores de la construcción y personal militar cubanos fueron obligados a abandonar Granada después de la invasión de la isla por las tropas de Estados Unidos.

Fin de la ayuda soviética

En abril de 1989, con motivo de la visita del presidente soviético Mijaíl Gorbachov a La Habana, ambos países firmaron un tratado de amistad por 25 años,

aunque Fidel Castro rechazó abiertamente la aplicación de las reformas políticas y económicas que Gorbachov había establecido en la URSS. En julio de ese año cuatro oficiales del Ejército fueron ejecutados y otros diez sentenciados a prisión acusados de contrabando y tráfico de drogas, el peor escándalo desde que Castro había llegado al poder. Con el colapso de la URSS a principios de la década de 1990, las ayudas y subsidios comerciales del bloque soviético a Cuba llegaron a su fin y las fuerzas soviéticas fueron gradualmente retiradas del país. Posteriormente, Estados Unidos endureció aún más las sanciones en contra de las relaciones comerciales con Cuba y en noviembre de 1992 la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución pidiendo el cese del embargo estadounidense. Estas resoluciones condenatorias de la ONU se repitieron de forma consecutiva en los años posteriores. En 1993 todas las tropas soviéticas enviadas a Cuba durante la crisis de los misiles ya habían sido retiradas.

Los últimos años

Durante 1993 y 1994 se produjo la denominada “crisis de los balseros”: miles de cubanos cruzaron el estrecho de Florida después de que fueran levantadas las restricciones de salida; sin embargo, las continuas limitaciones impuestas por Estados Unidos a la entrada de ciudadanos cubanos en ese país incumplían los acuerdos migratorios a los que se había comprometido después del “éxodo del Mariel”. Esta situación llevó a los gobiernos cubano y estadounidense a mantener conversaciones bilaterales, cuyo resultado fue un nuevo acuerdo que normalizó la situación.

En 1996 el Congreso de Estados Unidos aprobó la ley Helms-Burton, que profundizó en el boicot económico ya existente al pretender penalizar a las empresas que mantuvieran relaciones comerciales con otras (filiales o no) radicadas en la isla. La Unión Europea, en clara oposición, presentó una serie de medidas aprobadas por los ministros de Asuntos Exteriores de los países miembros para neutralizar los efectos de esta ley. Esta normativa no ha sancionado todavía a ninguna de las empresas que comercian con Cuba, pero sí ha disuadido a aquellas que desean tener relaciones comerciales con la isla.

En enero de 1998 el papa Juan Pablo II realizó una histórica visita a la isla de Cuba, durante la cual se mostró a favor de un cambio de la política de Estados Unidos hacia la isla por “lesionar a los más necesitados”. Fidel Castro criticó el embargo estadounidense, al que calificó como “genocidio con el que se intenta rendir por hambre al pueblo cubano”. El Papa celebró varias misas multitudinarias, pidió la reconciliación de todos los cubanos y destacó la importancia capital del catolicismo en la formación última de la nación. Asimismo, solicitó la liberación de los presos políticos que llevaran más tiempo en las cárceles cubanas, petición que fue llevada a efecto de manera parcial semanas después por el régimen castrista.

Entre los meses de julio, septiembre y octubre de ese año la isla caribeña se vio sacudida por una serie de desastres naturales: así, cerca de un millón de personas se vieron afectadas por la devastadora sequía que afectó durante los meses estivales a las provincias del Oriente insular (Holguín, Las Tunas, Guantánamo, Granma y Santiago de Cuba). Buena parte de las cosechas se perdieron y la escasez de agua potable obligó al abastecimiento de la población y de la cabaña ganadera mediante de camiones cisterna.

Poco después, el huracán Georges alcanzó, procedente de la República Dominicana y Haití, el territorio cubano, concretamente las ya damnificadas provincias orientales, dejando a su paso grandes inundaciones y destrozos, lo que provocó graves pérdidas en la economía cubana, que vinieron a añadirse a los dañinos efectos de la prolongada sequía.

La ciudad de La Habana fue la sede de la IX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en noviembre de 1999. Tan sólo acudieron a ella 21 mandatarios, entre los que se encontraba el rey Juan Carlos I, el primer monarca español que visitó la isla, y por diversas razones faltaron cinco presidentes americanos (los de Chile, Argentina, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador). Al término de la Cumbre, los asistentes firmaron la llamada Declaración de La Habana, que entre otras afirmaciones instaba al gobierno estadounidense a poner fin a la aplicación de la ley Helms-Burton.