Retrato de una dama

Cinematografía. Contexto histórico y social. Escenas. Protagonista. Argumento. Isabel Archer. Estructura. Narración. Historias paralelas

  • Enviado por: Pedro Alemany
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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RETRATO DE UNA DAMA

Ya la presentaciòn del film, con esa escena en la que una docena de mujeres juguetean entre los àrboles como si fueran seres del paraiso, seres a los que les està vedado salirse de su papel de seres bellos, apacibles, tiernos, nos dice mucho acerca de lo que luego serà el film. Por supuesto que esa primera escena, enclavada en nuestra época, no se extrae de la novela de Henry James, sino que es un modo de hacer ver, en mi opiniòn, que la situaciòn que pasarà a relatarse de inmediato, tiene su prolongaciòn en nuestra época. Efectivamente, aunque con importantes y valiosos cambios, sobre todo en lo que es el contexto europeo, el destino seguido por Isabel Archer, las decisiones equivocadas que tomò, no soy muy distintas a las que la mujer actual se ve determinada a asumir si quiere sobrevivir en un mundo hecho a la medida de los hombres.

De cualquier modo, decir de Retrato de una Dama que es un libro (o un film) en el que su objetivo principal es el de reivindicar una cierta clase de feminismo, constituiria un tremendo error. En mi opinion, lo que Harris hace es un canto a la libertad de las personas a decidir sobre su futuro. Se trate de Isabel Archer, su hijastra Pansi, el novio o la misma Madame Merle quien deba de hacerlo. Y ese es el eje rotatorio sobre el que gira la historia de Isabel durante toda la obra. Ya en las primeras escenas, la propia Isabel deja bien claro cuàles son sus objetivos en la vida. Unos objetivos que se veràn luego truncados: tener una visiòn general de la vida. Su forma de caminar en esas escenas, con un paso decidido, firme, confiado en sus posibilidades; o la escena en la que ella se pone un candelabro sobre la cabeza en presencia de su primo, son signo de la alegria de vivir, del desparpajo, de la naturalidad que definen a Isabel y de las enormes diferencias que la separan de otras chicas màs conformes con su destino como "senoritas de compania" del primer hombre que se atreviera a pedir su mano.

Pero, puestos a la labor de comparar entre texto y guion cinematogràfico, en definitiva, entre la obra literaria de H. James y el film de J.Campion, llama la atenciòn la enorme fidelidad de la pelicula en lo que se refiere a la reproducciòn de los diàlogos. En mi opinion, el director debio pensar que, si hay un elemento en la obra de Harris, que pueda reproducirse con gran fidelidad, ese elemento son los diàlogos de los personajes. Sin embargo, tanto la estructura del libro, como las historias paralelas que en él se cuentan, como los complejos pensamientos y sentimientos con los que Harris nos desvela la personalidad de los diversos personajes, eran elementos muy dificiles de trasladar a una pelicula con un tiempo limitado.

De ahi que los primeros minutos del film, a un espectador que previamente fue lector de la novela, le parezcan un torbellino. En poco màs de diez minutos, todos los personajes de la novela ya han sido presentados de algun modo en pantalla. En la version cinematografica no interesa para nada de dònde viene Isabel, por qué lo hace o hasta qué punto es intensa o no su relaciòn con su tio. Es urgente llegar a la verdadera trama de la historia. Y esa urgencia traiciona a Jane Campion. La historia, aunque fiel a los diàlogos y a la presentaciòn en escena de las diversas situaciones relatadas en el libro, no es fiel a si misma. La historia previa al primer encuentro entre la Srta.Archer y el Sr.Osmond es mucho màs rica y definitoria de la personalidad de Isabel que lo que aparece en el film. La obra de James daba para haber creado una trama perfecta para alguien que supiera dominar el misterio y la inquietud con agilidad. Es ahi donde està el enorme valor de la obra de James: en su estructura, en atrapar al lector en su lectura, en obligarle a que, ademàs de compartir la pena de Isabel por su desdichado destino, tambièn la acompane en su averiguaciòn de la verdad con respecto a Madame Merle y a su marido. Sin embargo, Jane Campion opta por descubrir sus cartas desde el inicio. Y esa es, para mi, la principal diferencia entre las dos manifestaciones artisticas que aqui se comparan. La fascinaciòn que le causan a Isabel tanto el Sr.Osmond como Madame Merle durante gran parte del relato de James, se consumen en dos escenas en el film.

La escena del primer encuentro entre la Srta. Archer y Madame Merle es bastante significativa al respecto. La fascinaciòn que siente Isabel ante la visiòn de aquella mujer sentada al piano, es perfectamente interpretada por Campion, pero es del todo insuficiente. Aquel primer interés provocado por Madame Merle, tiene una continuaciòn en la obra literaria que no se refleja en el film. La expresiòn de Isabel, sus ojos clavados en la pianista, su paso lento…todos son elementos que llevan al espectador a captar esa primera fascinaciòn por Madame Merle. Pero, dos escenas después, ya esa Madame ha sido convertida en una manipuladora, en alguien que ha tenido relacion muy intensa con el Sr.Osmond. En definitiva, en la mala de la pelicula.

En cuanto a Osmond, sucede exactamente lo mismo. Sòlo las primeras escenas hacen entrever los encantos que acabaron atrapando a Isabel. También él, desde muy pronto, muestra su verdadera cara. En el film, al contrario que en la novela, es sòlo Isabel la que se lleva a engano con ambos. El espectador sabe desde el principio cuàles son las cartas que estàn sobre la mesa. Sin embargo, otros detalles de la historia, mucho menos importantes para el desarrollo de la historia, como la verdad sobre còmo se decidiò la herencia de Isabel, permanecen escondidos en el film, aunque a James no le importò adelantàrselos al lector. Son ese tipo de elementos los que separan bastante ambas historias, y me hacen pensar que aquel que sòlo ha visto el film, ha retratado a otra dama muy distinta de Isabel Archer.

Mientras leia el libro, sin haber visto ni una sola escena del film todavia, me preguntaba a mi mismo, còmo podia traducirse un libro tan complejo, tan lleno de descripciones precisas sobre las emociones de los diversos personajes, tan rico en matices, a un lenguaje: el cinematogràfico con tantas limitaciones. Y pensè en que solo habria dos modos de hacerlo: con imagenes o con palabras (o, evidentemente, con una combinaciòn de ambas). Pensé que en algun momento de la pelicula se tendria que acudir a alguna voz en off que situara al espectador en la historia, que le dejara ver màs allà de las caras de la gente. No es que creyera que esa fuera la mejor soluciòn, pero si me parecia la màs logica teniendo en cuenta la estrategia que habia seguido Henry James en su novela. Efectivamente, el escritor no para de dirigirse directamente al lector para contarle los màs intimos secretos de los personajes. Construye una relacion particular con el lector. Si, él està alli, puede verlo todo, e incluso puede contarselo todo, pero quiere que el lector lo vea por si mismo, quiere que el lector, de algun modo sea co-participe de su obra.

En este sentido, tendriamos que hablar de dos tipos de relaciòn, que se trasladan al film de distinto modo. Por un lado, la relaciòn entre el artista y su publico, que en el caso de James es inequivocamente estrecha, es en el film inexistente, o al menos no resulta patente. Por otro lado, la relaciòn entre el que nos cuenta la historia (director o escritor) y la propia historia es similar en ambos casos. Henry James, como ya hemos dicho, él tiene un conocimiento total de los hechos y se los traslada al lector tal como los conoce. No hay sitio al que él no pueda acceder, ni mente que no pueda escrutar. Del mismo modo, la càmara adopta la misma posiciòn. De ahi los planos extranos a veces utilizados por Jane Campion, de ahi el acercamiento que se hace a las escenas desde el aire o desde el suelo. La càmara nunca puede ser confundida con una persona. Es algo impersonal que està alli para dejarnos ver, para llevarnos alli donde se cocine la historia.

La idea de movimiento y estatismo sugiere distintas sensaciones. Tanto para los actores como para el atrezzo o el decorado el movimiento siempre determina situaciones especificas.