Retraso de la industrialización en España

Industria española. Historia. Causas. Comunicaciones. Materias primas. Demografía. Capital. Estado. Industria textil. Ferrocarril. Minería. Siderurgia

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EL RETRASO DE LA INDUSTRIALIZACIÓN EN ESPAÑA

En la España del siglo XIX se produjeron varios cambios importantes sobretodo en la agricultura, donde se produjeron cambios en la propiedad de la tierra, en las superficies cultivadas, rendimientos y cultivos, también se apuntan la falta de capitales adecuados para sufragar la conversión industrial , y la difícil explotación de las fuentes de energía precisas que se encuentran en la base de todo proceso industrializador. También cal destacar el reducido peso de la industria en la economía española, la distribución geográfica también es significativa ya que Cataluña concentraba una cuarta parte de toda la industria y sin duda la parte más moderna.

Hubieron diferentes causas en este retraso de la industria:

Las condiciones geográficas que no facilitan las comunicaciones: la ausencia de una red fluvial y de canales que permitieran comunicaciones interiores, un clima duro...todo ello hacia difícil el desarrollo de un mercado nacional articulado y encarecía el transporte.

La escasez de materias primas y de fuentes de energía: estos factores y su dispersión geográfica hacían costosa la producción. El resultado fue que el desarrollo industrial se vio obstaculizado por la necesidad de importar hierro, por la dificultad de extraer minerales y por la no coincidencia de minerales, fuentes de energía y puertos.

Lento crecimiento demográfico: supuso la falta de mano de obra industrial, la falta de una revolución demográfica, la falta de una revolución agrícola y la falta de una revolución en los transportes.

Las pérdidas de las colonias: esto significó la ausencia de mercados o la ausencia de mercados y fuentes de materias primas fundamentales para iniciar el despegue industrial. La pérdida de los mercados coloniales llevó a la burguesía a encontrar mayores dificultades para la expansión de la incipiente industria, ahora reducida a vender en un mercado interior bastante deficiente.

La falta de capitales: impidió una inversión masiva para cambiar las técnicas de producción en la industria, supuso una hipoteca de la economía española con vistas al desarrollo endógeno de la industria y de los transportes.

El papel del estado: cuya política proteccionista favoreció los intereses agrarios e impidió la competencia capitalista.

Creación de grandes industrias: depende de las ayudas del Estado y de los capitales extranjeros.

Fracaso de la reforma agraria y del desarrollo minero: que impidió que la agricultura y la minería sustentaran como en otros países la Revolución industrial.

El algodón y el hierro: sectores que más profunda transformación sufrieron en el siglo XIX.

Otros factores: Mano de obra escasamente especializada en una población que crece. La cortedad de los medios de transportes y su alto coste. Los defectos del mercado interior muy escasamente integrado para algunos productos. Y un sistema tributario, unas cargas fiscales impuestas por el Estado que tendían a favorecer a los poderosos. Factores físicos: la escasez de agua en España, ya que el agua es un factor vital de producción para muchas industrias como la química o la papelera.

En España se conocían diferentes tipos de industrias de las cuales destacamos:

La industria textil: La industria algodonera fue la que en España inauguró una nueva vía hacia la modernización y la producción en masa y la principal materia prima.

Se puede decir que el mercado antecedió a la industria y la industria lanera que hasta entonces constituía la principal base de este sector fue rebasada por el nuevo producto.

Las claves para el desarrollo de esta industria pasaba n por la existencia de un carbón abundante y de calidad para alimentar los sistemas de vapor que movían la maquinaria y por contar con una demanda fuerte y creciente, gracias a una población en rápido crecimiento y a unos mercados extranjeros en los que los baratos tejidos eran adquiridos con rapidez.

En España el carbón no era ni bueno ni abundante y tampoco existía una fuerte demanda. Por otra parte la industria algodonera empezó sobre los años 30 en Cataluña con la introducción de la maquina de vapor y la mecanización de la filatura donde las berguedanas fueron substituidas por maquinas más eficaces llamadas selfactinas. En el 1833 se inauguró la primera fábrica que utilizaba la energía del vapor: la sociedad Bonaplata que fue quemada más tarde. La causa de la mecanización de la filatura fue la escasez de mano de obra, como consecuencia el coste del trabajo aumentó en un momento de abundancia de capitales, esto incentivó la substitución de fueros manuales por mecánicos, así bajaron los costes, los precios de venta y estimuló la demanda. Pero esta industria se tubo que enfrentar a varios inconvenientes ya que carecía de profundidad y dinamismo y apenas podía competir con los mercados internacionales a causa de sus elevados precios pero no por ello su crecimiento dejó de ser continuo.

El Ferrocarril: La manera como se construyó la red ferroviaria se consideró como la gran ocasión perdida para la industrialización, cal tener en cuenta que la industria siderúrgica española no estaba en condiciones de ampliar la oferta al ritmo que exigía la decisión de construir con rapidez la red amplia de ferrocarriles que articulara al mercado interior. Tubo sus efectos positivos ya que si no se hubiera construido los materiales hubieran sido transportado por animales, los cuales alimentarlos hubiera significado una gran pérdida de bienes, por el contrario gracias a la construcción de estas redes el aumento de esta población no se hubiese producido. La primera línea de Ferrocarril que se puso en funcionamiento en España fue la de Barcelona-Mataró en 1848 con una longitud de 28 Km. Esta línea fue muy rentable en sus inicios y su éxito se debió más al transporte de pasajeros que al de mercancías, al menos en sus primeros años, y su gran acogida se debió a que su trazado enlazaba varios pueblos de la costa barcelonesa. El ritmo de construcción del Ferrocarril fue muy lento en los primeros años, en 1854 se promulga la Ley General de Ferrocarriles en la que se reflejaba el pensamiento de los progresistas para quienes el ferrocarril ocupaba una parte esencial en la modernización de la economía española y para lograr la construcción de la red estaban dispuestos a volcar todos los recursos necesarios, razón por la que la ley facilitaba la formación de sociedades anónimas ferroviarias, preveía el pago de subvenciones, garantizaba a los inversores contra una serie de riesgos y desgravaba la importación de material de transporte.

La Minería: Los recursos mineros eran buenos y su calidad no sólo estaba en la existencia de grandes reservas de mercurio, hierro, cobre... sino también en la cercanía de los yacimientos a los puertos, lo que hacía que el transporte y la exportación fuesen posibles. En general, la minería española permaneció estancada hasta finales del siglo XIX pues la falta de capitales y de conocimientos técnicos obstaculizaba la producción a escala adecuada, mientras que el subdesarrollo de país privaba a esta industria de los mercados que posibilitaban su crecimiento, aunque unos de los factores que más influyeron en la falta de explotación fue la legislación, Ley de Minas de 1825 establecía el dominio eminentemente de la Corona sobre las minas, lo cual situaba a los concesionarios privados en una posición precaria.

El carbón fue la fuente de energía básica de la revolución industrial. En España la escasez de recursos mineros obstaculizó la industrialización presentando graves problemas ya que el poco que había era malo y caro. Sin embargo España dispone de otros grandes recursos mineros como el hierro, el cobre, el plomo... pero su explotación quedó estancada hasta finales del siglo XIX por falta de capital, de demanda y de conocimientos técnicos.

La industria siderúrgica: La industria siderúrgica se desenvuelve durante el siglo XIX gracias a la abundancia de un buen carbón de coque y a la existencia de una fuerte demanda de los productos de la industria, requisitos que faltaban en España y por ello la siderurgia se desenvolvió con grandes dificultades. Los primeros intentos de crear una siderurgia moderna se hicieron en Andalucía y más concretamente en Málaga en 1876. su producción fue muy reducida en comparación con la de los países industrializados. Esta alternativa fracasó por la dificultad de conseguir carbón de coque para el funcionamiento de los altos hornos.

Desde 1840 se habían ido creando diversas empresas para explotar lo yacimientos de carbón en Asturias, lo que convirtió en esta región el principal centro siderúrgico de España. La producción Asturiana creció rápidamente ya que era la única zona de España que disponía de carbón mineral.

La acumulación de capital derivado de la exportación de mineral de hierro consolidó una industria siderúrgica en Vizcaya. Destacaba Altos Hornos que en 1885 obtuvo el primer lingote Bessemer fabricado en España y al final de aquella época se encendió el primer horno Martín Siemens.

Hubo tres etapas bien diferenciadas:

1.Etapa inicial: (1830-1860) Predominio de los hornos andaluces, que suministraban un hierro de alta calidad por caro que fuese.

2.Segunda etapa: (1860-1880) Predominio de los altos hornos asturianos que instalaron sistemas de carbón mineral y aprovecharon las minas de la zona. Su calidad no era mejor que la del hierro malagueño, pero su precio era menor.

3.Tercera etapa: (1880)Predominio vizcaíno, gracias a la excelente calidad del hierro vasco, la concentración de sus empresas los encargos de la marina y la acumulación de capitales generada por la venta exterior.

La diversificación industrial: La diversificación industrial presentó un proceso de modernización y desplazamiento geográfico sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX. Ese el caso de la industria del molino, cuya maquinaria impulsada por agua o viento y situada en zonas del cultivo de cereales, iría siendo sustituida por una máquina de vapor y el molido de rodillos que permitían una mayor rapidez y un mejor resultado y calidad del producto obtenido.

Diferentes tipos de diversificación industrial:

La producción de aceite de oliva, un artículo de tradicional exportación también fue modernizándose gradualmente. La prensa tradicional hidráulica fue sustituyéndose por la de vapor que al ser más rápida prevenía la fermentación y mejoraba el sabor.

La industria vinícola en el siglo XIX estaba repartida por el territorio español por las condiciones de sus productos.

La industria corchotaponera muy relacionada con la oleica y con la vinícola que utilizaba como materia prima la corteza del alcornoque. Industria asociada al comercio de vino de calidad, envasado en vidrio y con tapón de corcho, dirigida tanto al mercado doméstico como al de exportación.

La industria química tuvo un carácter derivado, abastecía a otras industrias tanto del ramo textil como la cerámica perfumería y minería. La expansión de la minería facilitó el desarrollo de una rama de la industria química que es la de los explosivos, sobre todo dinamitas y gomas explosivas. EL conjunto de estas industrias formó la Unión Española de Explosivos.

Otras Industrias: como la industria mecánica y metalúrgica, las cuales en 1855 se fusionaron y crearon la Maquinista Terrestre y Marítima .

El retraso de la industrialización trajo consigo una serie de consecuencias, ya que supuso una substitución de la industria doméstica por la producción en fábricas , reajustes económicos y sociales y aparición de nuevos métodos de producción que facilitaban el trabajo. Los principales resultados de esos cambios fueron una desaparición progresiva de la industria artesanal, concentración de la mano de obra en fábricas, clara diferenciación de tareas agrícolas e industriales y consolidación de la clase capitalista. En el sector agrario en parte vinculado al sector de la industria también se producieron cambios: se invierte el capital en cultivos agrarios, concentración de tierras en granjas e intensificación de los cultivos.

El resultado de los cambios en la agricultura y la industria es el incremento demográfico, además de una fuerte urbanización, además de una mejora en el nivel económico de los trabajadores, pudiendo decir que existe una relación mutua en la explosión demográfica y la evolución económica. Otro factor importante fue la desvertebración social ya que hubo una aparición de clases sociales, además una ruptura de las jerarquías tradicionales, con el ascenso en política de la burguesía y la búsqueda de una sociedad igualitaria, con lo que se iguala al maestro con el aprendiz, y considerando la máquina como motor de progreso, menospreciando las habilidades tradicionales de los trabajadores. Esto provoca que no se valore el trabajo de los trabajadores lo suficiente y comiencen a aparecer situaciones de miseria económica y social, de esta manera aparecen los enfrentamientos entre clases.

En España la incorporación a la industria fue tardía, incompleta y llena de desequilibrios, las principales características fueron: fuerte regionalización de los focos industriales, sometimiento de la industria a las variaciones agrarias y dependencia de inversiones extranjeras.

En relación a la agricultura encontramos otras características:

-Reparto defectuoso del suelo agrícola, que conlleva poca productividad.

-Poca capacidad de consumo interior.

-Bajo nivel técnico

-Burguesía industrial subordinada a la burguesía agraria.

-Supeditación del sector textil a las colonias.

-Poco capital.

-Atrasos técnicos.

-Falta de una buena red de comunicación.

-Escasez de carbón y escasa calidad del existente.

El modelo social de la industrialización trata de realizar el ideal de libertad y la organización de la sociedad de modo que sea igualitaria, frente al modelo medieval, que consideraba la desigualdad entre los hombres como algo que formaba parte del orden natural.

Se ponen todos los medios al servicio del capitalismo, en el que las ideas económicas prima la satisfacción del interés del individuo, los empresarios realizan una lucha sin cuartel para rebajar costes, las consecuencias que esto conlleva para los trabajadores hacen que se entable un enfrentamiento entre capital y proletariado, se cree una conciencia de clase, y la organización de los trabajadores para exigir ventajas sociales y económicas.

En resumen podemos sacar las siguientes conclusiones:

-La industrialización española no se adaptó al modelo clásico.

-La escasa industrialización realizada en el siglo XIX se localizó en Cataluña y País Vasco.

-Desarrollo de la red ferroviaria dependiente de capitales y materiales extranjeros.

-La Desamortización del suelo no supuso una revolución agraria.

-El desarrollo de la industria extractiva estuvo en manos de extranjeros.

-La falta de nuevas vías de comunicaciones dificultaron la creación de un mercado interior.

-La política proteccionista evito la competencia y la modernización de las primeras industrias.