Renacimiento y barroco

Literatura del siglo XVI y XVII. Cultura. Pensamiento. Géneros literarios. Lírica. Autores. Garcilaso de la Vega. Fray Luis de León. Fernando de Herrera. Francisco de Quevedo. Lope de Vega. Poemas representativos

  • Enviado por: Silvia
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EL RENACIMIENTO

El Renacimiento fue un movimiento cultural que afectó a todos los ámbitos de la vida en Europa; arte, pensamiento, literatura, poesía... y tuvo lugar entre 1500 y 1570, época de tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna. Con él, tuvieron lugar numerosos cambios muy significativos:

  • Se desarrolla el Humanismo, que se dedicaba a la educación integral del ser humano, y se revaloriza la cultura clásica.

  • Se renueva la estructura social feudal y aparece la burguesía.

  • Surge el espíritu crítico y racionalista, reivindicando el uso de la razón.

  • La moral tradicional entra en crisis, aunque no se abandona la religión.

  • El ser humano pasa a ser centro de todo, y se revaloriza la belleza y el amor.

Si nos referimos concretamente a la lírica, conviene comentar las siguientes innovaciones que supuso el Renacimiento, que afectan a la métrica, los temas y el estilo:

  • El verso preferido será el endecasílabo y se utilizarán el soneto, la octava eral, la lira, la silva, el terceto y la canción en églogas, elegías y epístolas.

  • Los temas más utilizados serán la naturaleza, describiendo un mundo hermoso y lleno de armonía (usando con mucha frecuencia epítetos), el amor, desde un punto de vista a veces triste y melancólico, y los mitos clásicos.

  • El estilo se basa en la naturalidad y la sencillez, sin descuidar las formas. Con gran mesura, se usan las metáforas clásicas, el encabalgamiento suave y el hipérbaton. Gran importancia del equilibrio y la mesura.

  • Se produce una gran influencia italiana, principalmente de Dante Alighieri y Petrarca, que sirven de modelo a los poetas españoles. Petrarca presenta una nueva concepción del amor basada en ideas platónicas.

Podemos distinguir dos etapas en el desarrollo del Renacimiento:

  • En la primera se reciben las tendencias italianas, sin hacer desaparecer las formas tradicionales.

  • En la segunda, las nuevas tendencias se asimilan y se cristanizan, dando lugar a la literatura religiosa.

Además, el Renacimiento rehabilita las lenguas vulgares (castellano, italiano...) elevándolas a la altura del latín.

'Renacimiento y barroco'

EL BARROCO

Llamamos Barroco al período literario que tuvo lugar en España y en Europa a lo largo del siglo XVII, época en la que se produjeron cambios políticos y sociales que modificaron la visión del mundo y los gustos estéticos. Puede considerarse al Barroco como la culminación e intensificación de las tendencias renacentistas.

Las características que definen al Barroco son:

  • Limitación y originalidad. Al encontrarse con todo tipo de barreras morales y sociales, los poetas se valen de su ingenio para hablar de los temas más conocidos. Así, se crea un estilo complejo con una oscura expresividad.

  • Dinamismo. Se crea conciencia de fugacidad de la vida, agudizada por la constante impresión de movimiento barroca.

  • Desmesura. Se rompe el equilibrio y la armonía clásicas, insistiendo en lo contradictorio, lo que lleva al uso de la antítesis y los contrastes.

  • Se revaloriza lo humano y se presenta una ansia de infinito. Se valoran los objetos cotidianos, pero a la vez éstos son presentados como el camino hacia una huída de lo espiritual.

  • Se valora la belleza, tendiendo a la idealización y la estilización e introduciendo elementos sensoriales como el cromatismo y la musicalidad, a la vez que se estima lo feo y lo monstruoso.

  • Se presenta un cambio de actitud hacia los clásicos, a los que no sólo imitan, sino que intentan superarlos.

Así mismo, la actitud de los autores es de pesimismo, desengaño y angustia, y su postura ante su obra es de evasión de la realidad, de sátira, y de intención moralizadora. Existen dos estilos predominantes de la literatura barroca; el conceptismo y el culteranismo. Ambos persiguen una expresión oscura y son el reflejo de la complejidad expresiva de la época. Los temas principales son el amor, la naturaleza, la mitología, el paso del tiempo y la muerte, el desengaño, la apariencia y la realidad, y la religión.

El estilo conceptista trata de expresar mediante conceptos; no alude directamente al objeto poético, sino que lo representa estableciendo una relación de éste con otros objetos. Para esto, utiliza numerosas figuras retóricas como comparaciones, alegorías, enigmas, antítesis, metáforas, ... así como juegos de palabras, calambures, silepsis, dilogías, etc. Todo esto dota de una especial densidad a las composiciones conceptistas. El estilo culterano (o gongorino), surge a partir del conceptismo. Góngora, a quien debe su nombre, utiliza los procedimientos formales del estilo anterior enriqueciéndolos. Se consigue una expresión sonora y llena de plasticidad mediante el vocabulario y la sintaxis; se repiten algunas formas sintácticas; se omite un término y se reemplaza por otro que alude a él; se usan originales metáforas; y abundan las enumeraciones ornamentales y las citas mitológicas y eruditas.

'Renacimiento y barroco'

AUTORES Y POEMAS REPRESENTATIVOS DEL RENACIMIENTO

GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso (1501- 1536) llevó a cabo una renovación de las formas métricas e introdujo los temas italianos. Sus composiciones son de tipo tradicional al estilo de la lírica de cancionero y la poesía italianizante. Su amor por doña Isabel Freyre y su destierro son dos hechos claves de su vida que influyeron en su obra, en las que destacan los temas del amor en tono triste y melancólico, y la naturaleza como símbolo de belleza y divinidad. Podemos distinguir en su breve producción dos etapas: en la primera expresa el tema amoroso en un tono desgarrado, y en la segunda desarrolla el tema mitológico introduciendo también la naturaleza.

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día

En el anterior soneto Garcilaso nos relata el mito de Apolo y Daphne, según el cual esta última se convertía en árbol. Aquí se nos presenta el tema mitológico, que el autor cultivó en su última etapa y uno de los nuevos temas del Renacimiento. Podemos observar muchas otras características renacentistas, como el uso del soneto, adaptando los metros italianos al castellano, y con versos endecasílabos, verso más largo de lo habitual y que permitía percibir la realidad de un modo distinto, con más detenimiento.

Se presenta la naturaleza como bella y perfecta, usando abundantes descripciones y epítetos (“áspera corteza”, “torcidas raíces”...). Así mismo, podemos apreciar en el poema una gran sencillez que le dota de facilidad de lectura y comprensión, sin descuidar las formas, pues presenta una rima perfecta con el esquema ABBA ABBA CDE CDE.


la causa y la rFRAY LUIS DE LEÓN porque lloraba
!

Fray Luís de León (1527 - 1591) realizó en sus obras una conjunción armónica de las principales teorías filosóficas renacentistas, como eran el platonismo, el estoicismo y el pitagorismo, adaptándolas a su concepción cristiana del mundo. Los principales temas de su poesía son la soledad rústica, el deseo de paz y sosiego interior, el anhelo de armonía y concordia universal, la nostalgia por liberarse de la envoltura terrena del cuerpo y el ansia de infinitud y de ascenso místico. Así mismo, también trató el tema nacional, el religioso, el moral y el satírico. En sus obras es frecuente la utilización de símbolos, y en su estilo destaca la sencillez, fruto de un trabajo de reelaboración y continua corrección estilística, escribiendo casi siempre en liras.

LotEL MUNDO Y SU VANIDADen

Los que tenéis en tanto
la vanidad del mundanal ruïdo,
cual áspide al encanto
del Mágico temido,
podréis tapar el contumaz oído.

Porque mi ronca musa,
en lugar de cantar como solía,
tristes querellas usa,
y a sátira la guía

del mundo la maldad y tiranía.

Pluguiera a Dios que fuera
igual a la experiencia el desengaño,
que daros le pudiera,
porque, si no me engaño,
naciera gran provecho de mi daño.

No condeno del mundo
la máquina, pues es de Dios hechura;
en sus abismos fundo
la presente escritura,
cuya verdad el campo me asegura.

En este poema de Fray Luis de León podemos observar claramente varios temas típicos renacentistas. El tema principal del poema es el desengaño del autor acerca del mundo, al ver cómo la mentalidad de la sociedad cambia cada vez más y se están perdiendo los valores morales exaltando lo material y efímero. El poeta expresa su descontento acerca del mundo que le rodea, pues la época renacentista era un tiempo de cambios y renovaciones sociales y morales, que inquietaban al autor. También podemos observar el tema religioso, fundamental en su obra, pues le pide a Dios que cambie esta situación (“Pluguiera a Dios que fuera igual a la experiencia el desengaño...”) y dice no condenar al mundo pues fue creado por él. Podríamos encuadrar el poema en los de tema moral, y podemos observar el uso de símbolos (“mi ronca musa” - mi ronca voz), y la temática de la soledad rústica (“cuya verdad el campo me asegura”). También observamos que es una lira, estrofa muy utilizada en el Renacimiento y por el autor.

FERNANDO DE HERRERA

Poeta y prosista español del Siglo de Oro, conocido como “el Divino”, además de crítico literario. Destacan sus poemas de tema amoroso, por la intensidad y condensación de su lenguaje, y sus poemas patrióticos. Utiliza un estilo recargado (Manierismo) que anticipa las posteriores tendencias. El estilo manierista se caracteriza por la ornamentación y el refinamiento.

YO VI UNOS BELLOS OJOS

Yo vi unos bellos ojos, que hirieron
con dulce flecha un corazón cuitado,
y que para encender nuevo cuidado
su fuerza toda contra mí pusieron.

Yo vi que muchas veces prometieron
remedio al mal, que sufro no cansado,
y que cuando esperé vello acabado,
poco mis esperanzas me valieron.

Yo veo que se asconden ya mis ojos
y crece mi dolor y llevo ausente
en el rendido pecho el golpe fiero.

Yo veo ya perderse los despojos
y la membrana de mi bien presente
y en ciego engaño de esperanza muero.

Aquí, después de haber visto en los anteriores poemas comentados los temas de naturaleza, mitología y moral, observamos la temática amorosa, completando así las principales líneas temáticas renacentistas. En el poema observamos el tema principal del amor, que se trata según la moda petrarquista, la cual espiritualiza el sentimiento amoroso y exalta la belleza femenina (“yo vi unos bellos ojos...”).

El amor se presenta dramatizado, en un tono triste y melancólico (“que sufro no cansado...”, “crece mi dolor y llevo ausente en el rendido pecho el golpe fiero”...) Podemos apreciar el equilibrio y elegancia estilísticas propias del Barroco, pues el lenguaje es sencillo, pero al tratarse de manierismo, está mas refinado y ornamentado, como podemos observar en el uso de paralelismos.

El autor hace uso del soneto, composición renacentista por excelencia, así como los versos endecasílabos. Podemos a su vez observar la influencia italiana de Petrarca en la concepción del amor basada en ideas platónicas; la contemplación de la belleza de la mujer ayuda al hombre a mejorar su espíritu, como en el poema, en el que el autor se deleita observando los ojos de su amada.

AUTORES Y POEMAS REPRESENTATIVOS DEL BARROCO

LUIS DE GÓNGORA

Góngora (1561-1627) es el creador del estilo culterano o gongorino. Escribió poemas en metros populares (romances y letrillas) y en metros cultos (sonetos, canciones y poemas extensos como la “Fábula de Polifemo y Galatea” y las “Soledades”). En ambos podemos encontrar los rasgos de su estilo culterano o gongorino. Aunque en sus obras iniciales ya encontramos el típico conceptismo del barroco, Góngora, cuyo talante era el de un esteta descontentadizo, quedó inconforme y decidió intentar, “hacer algo no para muchos" e intensificar aún más la retórica y la imitación de la poesía latina clásica introduciendo numerosos cultismos y una sintaxis basada en el hipérbaton y en la simetría; igualmente estuvo muy atento a la sonoridad del verso, y llenaba sus versos de matices sensoriales de color, sonido y tacto.

AL TRAMONTAR DEL SOL, LA NINFA MÍA...

Al tramontar del sol, la ninfa mía,
de flores despojando el verde llano,
cuantas troncaba la hermosa mano,
tantas el blanco pie crecer hacía.

Ondeábale el viento que corría
el oro fino con error galano,
cual verde hoja del álamo lozano
se mueve al rojo despuntar del día;

mas luego que ciñó sus sienes bellas
dé los varios despojos de su falda
(término puesto al oro ya la nieve),

juraré que lució más su guirnalda
con ser de flores, la otra ser de estrellas,
que la que ilustra el cielo en luces nueve.

En este poema podemos observar muy bien los rasgos del estilo característico de Góngora; el culteranismo. En él trata el tema mitológico, uno de los temas barrocos fundamentales, pues habla de una ninfa. Góngora cultivó en abundancia esta corriente temática, como ejemplo podríamos poner “La Fábula de Polifemo y Galatea”, su obra más brillante y acabada, donde narra un mito clásico.

En lo referente al estilo, observamos los rasgos del culteranismo; mediante el vocabulario y la sintaxis trata de conseguir una expresión sonora y llena de plasticidad, que dota a su obra de una densidad y complejidad características. El estilo de Góngora era, cuanto menos, enrevesado, como podemos observar en el texto. Son muy frecuentes los epítetos (“blanco pie”, “rojo despuntar”...) y los hipérbatos (“tantas el blanco pie crecer hacía”) que utiliza para conseguir la expresión antes comentada. También utiliza metáforas y sustituciones de términos, como en “el verde llano” (el campo), “cual verde hoja del álamo lozano...” etc. Apreciamos también una descripción de la naturaleza mucho más realista y minuciosa que en el Renacimiento, en las que se utilizan colores brillantes y vivos (“de flores despojando el verde llano”, “cual verde hoja del álamo lozano...”).

Comentando las características del Barroco literario en general, apreciamos la oscuridad y complicación estilísticas tan propias de Góngora, la introducción de elementos sensoriales, que dotan al poema de musicalidad, y un intento de superación de los clásicos, retomando los temas mitológicos no sólo en un intento de imitación sino para mejorarlos.

FRANCISCO DE QUEVEDO

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) es el máximo representante, junto con Gracián, del estilo conceptista. Este estilo consiste en expresarse mediante conceptos; es decir, no aludir directamente al objeto poético, sino representarlo mediante relaciones con otros objetos. Para esto utilizaba diversos procedimientos estilísticos, ya comentados en el apartado de características del Barroco, que dotaban a su obra de densidad. La obra poética de Quevedo es amplísima e incluye poemas amorosos, metafísicos, morales, religiosos, políticos y satírico-burlescos. Para resumir, podríamos decir que la variada obra de Quevedo posee una serie de rasgos que la dotan de unidad; un estilo basado en el dominio del lenguaje y la utilización de los recursos característicos del conceptismo, y una visión pesimista y angustiada de la existencia.

DESCUIDO DEL DIVERTIDO VIVIR, A QUIEN LA MUERTE LLEGA IMPENSADA

Vivir es caminar breve jornada,
Y muerte viva es, Lico, nuestra vida,
Ayer al frágil cuerpo amanecida,
Cada instante en el cuerpo sepultada:

Nada, que siendo, es poco, y será nada
En poco tiempo, que ambiciosa olvida,
Pues de la vanidad mal persuadida
Anhela duración, Tierra animada.

Llevada de engañoso pensamiento,
Y de esperanza burladora y ciega,
Tropezará en el mismo monumento,

Como el que divertido el Mar navega,
Y sin moverse vuela con el viento,
Y antes que piense en acercarse, llega.

El anterior poema refleja la mentalidad pesimista del Barroco, con una visión del mundo llena de pesimismo y desengaño; el hombre es un ser lleno de miserias cuyo fin es la muerte. Quevedo era especialmente pesimista en ese aspecto, por lo que podemos observar esta característica especialmente marcada. Apreciamos el tema del paso del tiempo y la fugacidad de la vida (“vivir es caminar breve jornada”) ésta vuelve a verse como un caminio hacia la muerte, aparecen símbolos ligados a la caducidad de las cosas. Al final del poema, en la última estrofa, introduce el elemento del mar, aludiendo a la muerte, con lo que podemos observar este rasgo conceptista. También podemos aceptar estas características en que no alude directamente al paso del tiempo, tema central del poema, sino que habla de la vida como jornada, comenta “antes que piense en acercarse, llega” refiriéndose al fallecimiento que a todos llega tarde o temprano, etc.

Observamos también el uso de procedimientos estilísticos como comparaciones (un ejemplo es la que hace con el mar y la muerte, o en “vivir es caminar breve jornada”) o juegos de palabras (“Nada, que siendo, es poco, y será nada”).

En lo referente al estilo y el lenguaje, observamos un estilo cuidado pero más sencillo que el de su rival Góngora, como vimos en el anterior poema. Este poema se trata, nuevamente, de un soneto. Así mismo, se aprecia la sensación de dinamismo y fugacidad barrocas, el desengaño y el escepticismo.

LOPE DE VEGA

Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635) escribió composiciones poéticas en metros populares y cultos. Refleja sus contradicciones internas y su vida apasionada en su lírica. Entre su obra destacan las “Rimas”, sonetos de tema variado, y “Rimas divinas y humanas del licenciado Tomé de Burguillos”, en donde parodia las modas literarias del Siglo de Oro.

NO SE ATREVE A PINTAR SU DAMA MUY HERMOSA POR NO MENTIR QUE ES MUCHO PARA POETA

Bien puedo yo pintar una hermosura,
y de otras cinco retratar a Elena,
pues a Filis también, siendo morena,
ángel Lope llamó de nieve pura.

Bien puedo yo fingir una escultura,
que disculpe mi amor, y en dulce vena
convertir a Filene en Filomena
brillando claros en la sombra escura.

Mas puede ser que algún letor extrañe
estas musas de Amor hiperboleas,
y viéndola después se desengañe.

Pues si ha de hallar algunas partes feas,
Juana, no quiera Dios que a nadie engañe,
basta que para mí tan linda seas.

Aquí el poeta trata el tema del amor según las convenciones petrarquista y neoplatónica, perviviendo el tópico de la belleza de la mujer, pero en esta ocasión Lope de Vega utiliza esta temática para parodiarla. Aparece así el tema barroco del amor satirizado. Esto lo podemos ver ya en el mismo título del poema, “No se atreve a pintar su dama muy hermosa por no mentir que es mucho para poeta”. En el fragmento el poeta habla de retratar a una mujer fea para convertirla en bella, con la consecuencia del desengaño del lector al conocer la verdad.

Se trata de nuevo de un soneto, tan utilizado en el Barroco. Lope de Vega era un poeta impulsivo, abierto y supuestamente fácil, no cerebral ni aristocrático como Góngora, por lo que su estilo es más sencillo y de fácil lectura, sin descuidar las formas. A pesar de este estilo más simple, se le considera un gran poeta por la perfección de sus versos y la sinceridad y pasión que ponía en sus composiciones. Podemos observar en este poema como refleja en su lírica su vida y sus pasiones.

Podemos apreciar el dinamismo barroco en la utilización del paralelismo (“Bien puedo yo (...) Bien puedo yo (...)” y en el estilo que le hace ser de lectura fácil. Apreciamos también la valorización de lo bello y lo grotesco, pues el poeta le declara al final a su amada que no le importan sus imperfecciones pues la sigue viendo bella.

AMADA PASTORA MÍA

Amada pastora mía,
tus descuidos me maltratan,
tus desdenes me fatigan,
tus sinrazones me matan.

A la noche me aborreces
y quiéresme a la mañana;
ya te ofendo a medio día,
ya por la tarde me llamas;

agora dices que quieres,
y luego que te burlabas,
ya ríes mis tibias obras,
ya lloras por mis palabras.

En esta ocasión, Lope trata la temática amorosa, pero desde la visión seria del tema. El autor declara su amor por una pastora, desde el punto de vista petrarquista y neoplatónico, de una forma desgarrada, apasionada y melancólica. Habla del sufrimiento y el vaivén al que le somete su amada “A la noche me aborreces y quiéresme a la mañana”

En esta ocasión usa cuarteto octosílabos, que sirven para aportarle dinamismo al poema, para lo que también emplea la utilización de anáforas “tus descuidos... tus desdenes... tus sinrazones” y la repetición de fórmulas sintácticas “tú (...) yo (...)” (“ya te ofendo a medio día, ya por la tarde me llamas”)

COMPARACIÓN ENTRE EL RENACIMIENTO Y EL BARROCO

Podemos observar muchas diferencias entre estas dos etapas. Por un lado, en el contexto histórico, durante el Renacimiento España vivía una buena época, de grandeza del país, sin embargo durante el Barroco se produjo la llamada decadencia española. Esto se refleja en la mentalidad pesimista predominante en la segunda etapa, mientras en la primera se tenía una visión más optimista de la vida. Además, durante el Renacimiento, se desarrolla el Humanismo, lo que da lugar a la concepción del hombre como centro ideológico (antropocentrismo) y en la etapa barroca cobran importancia la muerte y los temas morales y espirituales.

Así mismo, en la primera etapa se observa una confianza en la naturaleza, lo que llevó a un gusto por lo natural y espontáneo, así como un equilibrio y elegancia en el estilo y el contenido. Sin embargo, en el período siguiente, se desconfía por los impulsos naturales del hombre, y se cultiva un gusto por lo cuidadoso y el retorcimiento del estilo, lo que llevó al efectismo; contrastes violentos, artificiosidad, dinamismo, mezcla de lo trágico y lo cómico, lo bello con lo feo, y tendencia a lo hiperbólico.

Todo esto lo podemos ver en los poemas antes comentados. En las composiciones de Garcilaso, Fray Luis de León y Fernando de Herrera podemos observar una mayor claridad y sencillez en el estilo y el lenguaje que si los comparásemos, por ejemplo, con el poema de Góngora. Hay que recalcar que el estilo de este último es especialmente retorcido, además del enrevesamiento propio del Barroco. En el poema analizado de este último apreciamos la utilización de un vocabulario rebuscado y culto, hipérbatos y otros procedimientos que aportan complejidad y densidad, rasgos que no observamos en los poemas renacentistas analizados. Todo esto era consecuencia de la visión pesimista de la vida, que hacía necesario este enrevesamiento estilístico. Sin embargo, en el Renacimiento, con una mentalidad mas optimista, el estilo se hacía más claro, más sencillo y directo.

A la vez, en el Barroco se rompe con el equilibrio y la armonía clásicas, que el Renacimiento había mantenido. Esto lo podemos observar en el uso de hipérbatos que lleva a cabo Góngora, que rompen la armonía del verso.

En el Barroco se valora lo bello pero también lo grotesco, como observamos en el primer poema de Lope de Vega, donde habla de la fealdad de una mujer. En este mismo poema observamos también el rasgo satírico, innovación de esta época, pues usaban la parodia como una forma de evasión de la dura realidad. Observamos también la temática amorosa, en la cual pervive el tópico de la belleza de la mujer, en este caso parodiada, pero desarrollada desde una perspectiva más seria en el segundo poema analizado de Lope. Sin embargo, el Barroco ofrece descripciones más realistas, más basadas en la contemplación de la belleza femenina, mientras el Renacimiento se basaba más en la descripción romántica e idealizada y el uso de epítetos. Así, en el poema de Herrera vemos más sencillez, el amor también se presenta desde un punto de vista triste pero con un estilo menos rebuscado. La concepción del amor es más desgarrada en la etapa barroca, influenciada por la visión pesimista de la vida, como observamos en el poema de Lope (“tus descuidos me maltratan”)

Observamos la temática mitológica tanto en el poema de Garcilaso (Renacimiento) como en el de Góngora (Barroco). En el primero, vemos la descripción del tema de un modo más sencillo, con un lenguaje menos rebuscado. Sin embargo, en el segundo poema, y debido al afán de superación de los clásicos llevado a cabo por los autores barrocos, se utiliza un estilo más enrevesado en una pretensión de profundizar más en el mito y elevarlo al máximo nivel. En estos dos poemas apreciamos también distintas visiones de la naturaleza. En el primer poema, observamos la típica descripción de la naturaleza renacentista, más idealizada y con abundante uso de epítetos (“En luengos ramos vueltos se mostraba”). En el segundo, hay descripciones mucho más realistas y minuciosas (“ondeábale el viento que corría el oro fino con error galano cual verde hoja del álamo lozano se mueve al rojo despuntar del día”)

En el poema de Fray Luís de León, observamos la temática religiosa, que también sería muy utilizada en el Barroco, pero en este caso desde un punto de vista más escéptico y en el contexto de la crisis espiritual.

En cuanto a la estructura interna, vemos que el soneto es la estrofa más utilizada en ambas etapas. Éste surgió con la renovación métrica llevada a cabo en el Renacimiento. El poema de Fray Luís se trata de una lira, también típica del Renacimiento. Aumenta el uso de los versos endecasílabos, pues con ellos se podía percibir la realidad de un modo distinto, pues al ser más largo que el octosílabo tradicional permitía al poeta detenerse en el análisis de las emociones íntimas y adaptar su forma a las diferentes necesidades expresivas. Ésta tendencia continuaría en el Barroco.

Para concluír, podríamos decir que la diferencia fundamental entre ambas etapas es el cambio de mentalidad de la sociedad, pues afectó a todos los aspectos de la vida. Al perder España su grandeza, y debido a los grandes cambios sociales que provocaban crisis religiosas y morales en la población, se creó una mentalidad pesimista, de que la vida no era más que un camino hacia la muerte, como observamos en el poema de Quevedo. A su vez, esta mentalidad pesimista fue lo que provocó la complicación del estilo. Anteriormente, con una visión mas optimista de la vida, el estilo se hacía más claro, pero con esta nueva mentalidad, parecía necesario complicarlo para expresar la miseria de la vida en su totalidad. La impresión de fugacidad de la vida fue lo que llevó al dinamismo y ruptura de la armonía ocurridas en la etapa barroca. Así, surgieron nuevos temas como el desengaño, la apariencia y la realidad, etc.