Renacimiento en España

Arte renacentista español. Plateresco. Herreriano. Pintura manierista. Berruguete. El Greco

  • Enviado por: Jorgita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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TEMA 10. EL RENACIMIENTO II: ESPAÑA.

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1. Introducción histórica.

- panorama político: evolución de la monarquía autorita­ria hacia la monarquía absoluta: RRCC, Carlos I y Felipe II.

- la formación del Imperio (relaciones de España con Italia: Alfonso V conquista Nápoles, campañas del Gran Capi­tán, con­quista de América...)

- estructura económica: la exportación de lana, el oro ameri­cano y el abandono de la industria nacional.

- la corona española como defensora del catolicismo: Concilio de Trento, Guerras de Religión.

2. Características del renacimiento español.

- cronología: Alto Renacimiento (finales del siglo XV y dos primeros tercios del siglo XVI) y Bajo Renacimiento (últi­mo tercio del siglo XVI).

- evolución lenta desde el gótico al renacimiento, con la pervivencia de las características góticas y mudéjares.

- impulsado por el Estado, la Iglesia y la nobleza, con escasa aportación de la burguesía.

3. Arquitectura: el plateresco y el estilo herreriano.

3.1. transición del gótico al plateresco (gótico del siglo XVI).

- edificios de estilo gótico florido con elementos mudé­ja­res.

- crecimiento progresivo de los elementos decorativos que llegan a enmascarar las formas arquitectónicas.

- durante el reinado de los Reyes Católicos aparecen los escudos, el yugo y las flechas, las efes y las ies, etc.

- edificios: San Juan de los Reyes, Casa de las Conchas de Salamanca, Fachadas de San Pablo y San Gregorio de Vallado­lid, , etc.

3.2. el plateresco.

- desde el gótico flamígero hasta el clasicismo.

- el término plateresco.

- dos etapas:

. edificios góticos recubiertos de decoración plate­resca.

. edificios renacentistas con elementos clásicos.

- la característica fundamental es la decoración: colum­nas abalaustradas, medallones con bustos o cabezas, emblemas heráldicos, figuras humanas, entrelazadas con animales, algu­nas veces fantásticos y monstruosos, y tallos formando figuras fantásticas (grutescos).

- edificios: Hospital de la Santa Cruz de Toledo, Palacio del Infanta­do, Colegio de Santa Cruz, Portada de la Univer­sidad de Salamanca, San Esteban de Salamanca, Palacio de Monterrey, Universidad de Alcalá, etc.

3.3. el estilo herreriano.

- reinado de Felipe II.

-características: monumentalidad, sobrio y esquemático desnudez decorativa, equilibrio, simetría, proporción.

- Edificios: Monasterio de San Lorenzo del Escorial.

. Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera.

. iglesia, monasterio, palacio y panteón real.

. planta.

. grandiosidad.

. sobriedad decorativa: estatuas, motivos geométri­cos (bolas y pirámides), ventanas.

. rigor geométrico y matemático.

. cubiertas de madera apizarrada.

. rodeado de una amplia explanada que permite su visión.

. estilo de la Contrarreforma..

- otros edificios.

4. La escultura y pintura del Renacimiento en España: Alonso de Berruguete y el Greco.

4.1. caracteres de la escultura renacentista española.

- influencia: italiana, francesa (borgoñona) y flamenca, viajes de españoles a Italia y la llegada de artistas y obras italianas.

- materiales: escasez del bronce y mármol, preferencia por el alabastro y la madera policromada (influencia flamenco- borgoñona y tradición medieval).

- técnica del estofado.

- predominio del realismo, con expresividad en los ros­tros y dinamismo en las figuras.

4.2. Alonso de Berruguete.

- influencias de Donatello, Miguel Ángel y el Laoconte.

- dominio de lo expresivo y dramático sobre la armonía y la serenidad, anunciando lo barroco: figuras de rostros expre­sivos y posturas complicadas e inestables que provocan un fuerte dinamismo y diversos puntos de vista.

- figuras de proporciones alargadas, huesudas, gesticu­lantes, con una dura y nerviosa musculatura.

- realismo, salvo en las representaciones de la Virgen.

- obras: sillería del Coro de la Catedral de Toledo (la Transfiguración), Retablo de San Benito (el San Sebastián, Sacrificio de Abra­ham, Adoración de los Reyes Magos)

4.3. caracteres generales de la pintura manierista.

- cronología: segunda mitad del siglo XVI: Roma, Venecia, Florencia y Parma

- los diversos conceptos de manierismo.

. Vasari: conjunto de artistas que, manteniendo su persona­lidad, imitan el estilo de los grandes maestros del Renaci­miento.

. Se considerará peyorativamente a los artistas que tan sólo imitan a los maestros anteriores.

. Movimiento con personalidad propia que refleja los cambios espirituales y de ideas de su época y abarca todos los campos de la cultura como la literatura.

- características de la pintura manierista

. corresponde a una época de importantes cambios políticos y religiosos. Desde el saqueo de Roma el fracaso del ideal renacentista se hizo patente. Se perdió toda esperanza de conformar una sociedad armónica. El mundo se tornó inesta­ble e inseguro. La Iglesia católica sufría, además, los emba­tes de la reforma protestante.

. estilo difícil, pues conjuga los rasgos renacen­tis­tas con otros que serán más tarde barrocos.

. crecimiento en ámbitos de refinada cortesía.

. coincide con la época del racionalismo con irracionalidades

. liberación del culto a la belleza clásica

.insumisión a la verosimilitud (abandono del rea­lismo anterior).

.convencionalismo en el uso del color (colores frios, utilización a veces de los fondos oscuros que preludian el barroco) y de las proporciones (entre los elementos del cuadro o de la figura humana).

. figuras distorsionadas, serpentiformes y en escor­zo.

. composiciones son poco claras, con excesivas figuras o en ambientes poco claros.

. utilización a veces de los fondos oscuros que preludian el barroco.

4.4. el Greco

- pintor de origen cretense, que vivió en Venecia y Roma y que finalmente se afincó en Toledo.

- influencias.

. bizantina: por lo abstracto de las formas y el cromatismo sin intervención de la luz.

. Tiziano y Veronés en los colores.

. los Bassano: en la composición.

. Tintoretto: en los escorzos, grandes composicio­nes, fuertes contrastes de blancos y negros y el nerviosismo ondu­lante del dibujo.

. Miguel Ángel.

- características de su obra italiana: figuras robustas, con paños adheridos al cuerpo, gusto por el detalle, colores cálidos, composi­ciones recargadas en una zona del cuadro mientras que otras permane­cen vacías, aparece el paisaje, etc.

- características de su obra en España:

. los paisajes son sustituidos por celajes con luz de tormenta, luz inmaterial, por un paisaje poco real o pinta los encuadres espaciales de las escenas poco claros o inexis­tentes, creando una composición manierista. En muchos cuadros mezcla una escena terrenal en la parte inferior con la visión del mundo sobrenatural (la Gloria) en la zona supe­rior.

. utilización de diversos puntos de vista.

. alargamiento de las figuras (influencia bizantina y manierista) de formas huesudas y paños flotantes, sacrifi­cando la anatomía y la proporción en beneficio de la expre­sión.

.formas etéreas e ingrávidas que se van alejando de la realidad (desmaterialización).

. gran espiritualidad por lo anterior, por el alar­ga­miento de las caras y la expresividad de rostros y manos.

. los colores se hacen fríos.

. el dibujo va perdiendo importancia a la vez que la pincelada se hace más suelta y ancha y los fondos se oscure­cen.

. predominio de los temas religiosos: espiritualidad y misticismo.

. retrato físico y psicológico, centrado en rostros y manos.

- obras:

1. Introducción histórica.

(consultad libro de texto de Geografía e Historia de España de 3º Curso).

2. Características generales del Renacimiento Español.

(consultad libro de texto, tema 14, punto 1). La introducción histórica y las características del renacimiento español las puedes poner al comienzo de cada pregunta del tema.

La introducción de las formas renacentistas en España coincide con el inicio de la unidad política española y el comienzo de su poder e influencia europea.

El Renacimiento llegará a España como fruto de las inten­sas relaciones existentes con Italia. El reino de Nápoles perteneció a la Corona de Aragón desde la primera mitad del siglo XV. Los Reyes Católicos, en su política exterior, inter­vinieron frecuentemente en Italia (campañas del Gran Capitán) y lo mismo hicieron Carlos I y Felipe II. Muchos artistas italianos son contratados en España y no faltan españoles que han estado en la vecina península.

Pero el nuevo arte tuvo que enfrentarse al fuerte arraigo del gótico y del mudéjar, y no comenzará a triunfar hasta el siglo XVI. El auge extraordinario del gótico final se debe a que por su riqueza decorativa sirve bien a la monarquía pode­rosa; mientras que el arte mudéjar consigue edificios cómodos, ricos y baratos con los materiales y las técnicas tradiciona­les del ladrillo, el yeso y la madera. El reflejo español de la arquitectura del Quattrocento es el plateresco. Más tarde llegará la influencia de Bramante que tendrá su reflejo en el estilo herreriano.

La arquitectura civil (casas o palacios señoriales, hospitales, colegios, ayuntamien­tos, universidades, etc.) tuvo tanta importancia como la religiosa (catedrales, capillas, claustros conventuales, etc.). Es el fruto de la concentración del pueblo y la nobleza en las ciudades y del abandono de los castillos. Durante el plateresco se logra un tipo de arquitectura doméstica bien definida: el palacio del rey y del noble. Consta de fachada monumental, con portada simétrica, torres en los extremos, galería en el piso alto de la fachada, amplio patio porticado con escalera monumental.

La ornamentación plateresca se caracteriza por su expresividad. No se concentra, como en Italia, en determinados lugares, sino que llega a cubrir amplios espacios, enmascarando las estructuras del edificio. Durante el primer periodo, la decoración es más plana, más menuda, menos movida y los temas animales y humanos menos frecuentes. Con posterioridad, esa decoración aumenta en escala y en relieve y se nos muestra con un mayor dramatismo.

Son frecuentes los muros almohadillados, pilastras, frisos y otros lugares recubiertos de rica decoración de grutescos y arcos de medio punto, aunque también se usan los carpaneles de tradición gótica.

El último tercio del siglo XVI, que coincide aproximada­mente con el reinado de Felipe II, ve desarrollarse en España un nuevo estilo arquitectónico, el herreriano, con notables diferencias res­pecto al plateresco y coincidente con el manierismo europeo representado por Vignola y los discípulos de Miguel Ángel.

El gusto comienza a fatigarse de la recargada decoración plateresca. Esto, unido a las nuevas ideas religiosas, hace que algunos arquitectos se deciden a crear un estilo más sobrio y exclusi­vamente arquitectónico que corresponde a la reacción comen­zada en Italia por Bramante medio siglo antes.

El Monasterio de San Lorenzo del Escorial adopta una planta que simula una parrilla con cuatro torres en los ángu­los en recuerdo del martirio de San Lorenzo. El conjunto se estructura alrededor de varios patios (destaca el Patio de los Reyes) y tiene como centro la iglesia de planta de cruz griega con una gran cúpula sobre el crucero.

Herrera renuncia, tanto en las fachadas exteriores como en el interior, a toda decoración que no resulte el mero encua­dramiento de los vanos o el orden dórico de sus portadas. Los temas vegetales desaparecen, los figurados se convierten en grandes estatuas y los geométricos se reducen a pirámides y bolas. La grandiosidad del edificio y de sus muros exteriores provoca que las ventanas, con su multiplicidad contribuyan a romper la monotonía y ayuden aligerar la visión externa de masa.

La simplicidad y desnudez del estilo herreriano triunfa­ por varias razones. Por una parte, su sobria grandeza servía muy bien a los deseos de dignidad, pureza y austeridad del mundo cris­tiano después de la Contrarreforma. El tamaño colo­sal del edificio aparece como un símbolo del poder de la monarquía y del Imperio. El estilo con escasa decoración que llena Europa en los momen­tos posteriores al Concilio de Trento y que expresa la fuerza y la pureza deseada por la Iglesia que sale de las guerras de religión, encontraba en las caracterís­ticas herre­rianas su mejor expresión. Así lo enten­dieron los jesui­tas que usaron con abundancia los esquemas herrerianos.

El estilo herreriano, además de la austeridad decorativa, se caracteriza por el rigor geométrico, gusto por las relacio­nes matemáticas entre los elementos, por el exquisito sentido de las proporciones y de las formas, por volúmenes netos, aristas vivas y muros limpios.

Por otra parte, también el factor económico tuvo su influen­cia, las sencillas plantas y alzados rectilíneos, las cubier­tas de madera recubiertas de pizarra al modo de los Países Bajos y los interiores encalados resulta­ban más econó­micos en momentos de crisis.

4. Escultura y pintura: Alonso de Berruguete y el Greco.

(consultad libro de texto, tema 14, punto 3).

4.1. caracteres de la escultura renacentista española.

Las frecuentes relaciones políticas con Italia y la existencia de dominios españoles en este país propiciaron la entrada del Renacimiento en la escultura española. La presen­cia de artistas españoles en Italia y de italianos en España son factores que lo favorecieron. Pero también siguen v­iniendo a España escultores de otros países, principalmente franceses y flamencos, que traen el influjo renacentista.

Pero las influencias foráneas se mezclan con las caracte­rísticas de la escultura española y configuran un renacimiento que presenta unas peculiaridades muy propias.

El bronce se trabaja poco. Para los sepulcros se prefiere la piedra o el alabastro, siendo escaso el empleo del mármol debido a la escasez de canteras en España. La mayoría de las esculturas se labran en madera, siguiendo la tradición medie­val. El pino se emplea en los retablos, pero debe policro­marse. La de nogal se reserva para las obras que han de quedar sin pintar, como las sillerías del coro.

La riqueza al policromar las esculturas llega a España por influencia flamenca. Pero alcanzó un fuerte arraigo y riqueza debido a las aficiones realistas del pueblo español y a las grandes remesas de oro americano.

Se desarrolló ampliamente la técnica del estofado o pinturas de telas. La madera es tratada con una capa de yeso antes de ser policromada. Contra la costumbre medieval, que dejaba amplios espacios dorados sin pintar, se prefiere ahora cubrir la capa dorada de pintura. A continuación con un punzón se ras­caba la capa superficial de pintura que existía sobre el dorado, formando labores decorativas. También se podía simular la decoración con un fino pincel sobre el fondo dorado o sobre las telas. Los dorados aportaban una gran luminosidad y rique­za a las figu­ras. Las partes desnudas se pintaban al óleo.

Para la elaboración de cualquier escultura de madera era necesario la intervención de dos artistas: el escultor y el pintor, que jugaba un papel secundario.8

La tendencia de escultura policromada en madera continua­rá durante el barroco español.

En la escultura española predominó el realismo, que se vio favorecido por la policromía y la influencia flamenco-borgoña. Realismo acompañado por una expresividad en los rostro, un dinamismo de toda la figura y la abundancia de los temas religiosos.

Desde el segundo cuarto del siglo XVI, Valladolid se erige en centro de la escultura castellana, desplazando a Burgos. En esta ciudad se van a dar cita el palentino Alonso de Berru­guete y el francés Juan de Juni, que sabrán integrar las formas renacentistas con el ambiente religioso español.

4.2. Alonso de Berruguete(1488-1561).

Alonso de Berruguete era hijo del pintor Pedro Berruguete, nace en Paredes de Nava (Palencia) y viajó a Italia donde descubre la escultura renacentista y de la antigüedad clásica y del movimiento manierista.

Muestra influencias de Donatello, con su talla profunda y menuda, sus modelos alargados y sus dulces formas femeninas; de Miguel Ángel, con su apasionamiento; y del Laoconte.

Se despreocupa de la belleza formal para deformar las figuras en composiciones desequilibradas y carentes de reposo. Sus figuras muestran un sentido angustioso, un profundo senti­miento en los rostros(expresividad), se retuercen buscando formas angulosas, posturas inestables y mueven con energía brazos y piernas, separándolas del cuer­po, lo que multiplica los puntos de vista de la obra, pudiendo ser con­templada de forma late­ral.

Detesta las formas llenas y macizas, y prefiere represen­tar una dura y nerviosa musculatura(dinamismo). Alarga las proporcio­nes y estiliza a las formas, lo que nos recuerda la costumbre góti­ca.

Prefiere el realismo, dejando tan sólo el idealismo para las imágenes de la Virgen.

Trabaja de prisa, lo que le ocasiona algunas imprecisio­nes.

4.4. el Greco.

(consultad el libro de texto tema 15, apartados 1,2, comienzos del 5 y el 9).

De pintor de segunda fila en Italia, se convirtió en uno de los genios de la pintura tras su llegada a España. No fue pintor de reyes ni de cortesanos, pero alcanzó una gran popularidad y sus obras son muy numerosas. Sin embargo su figura cayó en el olvido hasta finales del siglo XIX, cuando fue reivindicado por los impresionistas y más tarde por simbolistas y expresionistas.

Las dificultades que tuvieron inicialmente las pinturas del Greco, especialmente en el ambiente de la corte, se debe a su radical innovación a la hora de entender la imagen religiosa que, con sus deformaciones, tratamiento especial del color, personales enmarques, etc., rompía el modelo de imagen religiosa imperante en el momento.

Abandona la perspectiva unitaria y monofocal del Renacimiento (elemento esencial del clasicismo) para asumir en muchos de sus cuadros una multiplicidad de puntos de vista.

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Historia del Arte. Tema 10º. El Renacimiento II: España.

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