Religiosidad popular

Sociología y Religión latinoamericana. Creencias religiosas. Iglesia católica. Realidad cultural. Paradigma iluminista

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Resumen

CAPÍTULO II

LA “RELIGIOSIDAD POPULAR” Y

EL CRISTAL SOCIOLÓGICO

Más allá de los prejuicios aristocráticos sobre el folclor, religiosos, o sobre los elementos pintorescos, extravagantes o vulgares del pueblo; o del olvido sistemático o rechazo sintomático de temas culturales y religiosos de parte de un cierto racionalismo funcionalista y tecnocratizante, se observa hoy en el continente latinoamericano un creciente afán por una aproximación metódica y rigurosa a las expresiones culturales y religiosas del pueblo.

RENOVADO INTERES POR LA CULTURA

Y LA RELIGIÓN DEL PUEBLO

El interés por indagar en esta temática proviene del hecho de que para muchos, ella constituye una de las facetas más importantes que definen le propio ser e identidad cultural de la América Latina.

En la tarea de reconstruir un tejido social dañando, nuevas práctica y valores fueron surgiendo y una nueva perspectiva se fue afinando. Se ha procurado rescatar ahora viajes facetas de la cultura y de la religión de las clases populares. Las mutaciones planetarias, luego de la caída del Muro de Berlín en 1989, indican que la temática cultural y religiosa no puede volver a olvidarse en el análisis de la realidad.

Se dejó atrás el privilegio de los análisis estructuralistas acerca de la dependencia de los países latinoamericanos en relación al centro capitalista. Se descubrió que - aun bajo los peores condiciones de opresión- los pueblos no pueden del todo su capacidad de pensamiento y acción en el marco de una creatividad cultural con autonomía relativa. En los últimos años se ha buscado asegurar un protagonismo popular que reivindiquen los intereses, necesidades, demandas y anhelos de las más amplias mayorías por sobre tradicionales políticas paternalistas, clientilísticas o vanguardistas

El hecho de privilegiar al sujeto popular no sólo ha tenido obvias connotaciones, sino que involucra y crea también al sujeto colectivo que es el pueblo con toda su complejidad.

Las iglesias de la han desempeñado un relevante papel, en estas últimas décadas, en la defensa de los derechos humanos: Su acción social en medio de los sectores pobres y las gestiones proféticas y políticas en la búsqueda de soluciones que permitan que los pueblos latinoamericanos recuperen sus tradiciones democráticas.

SOCIOLOGÍA Y RELIGIÓN POPULAR

Toda Vez que la sociología se fija como objeto de estudio la realidad cultural y religiosa tiende a general un proceso de grandes contradicciones epistemológicas. En una palabra, la religión no pertenece a la modernidad. Si existe en ella, entonces nada más como obstáculo a su desarrollo o como fetiche que impide su plena realización (Morandé, 1984:138).

Nuevamente será inoficioso volver sobre esta cuestión de orden epistemológico: todo proceso de conocimiento, ya sea de sentido común, ya sea científico, se da en un contexto social y está históricamente situado. Este condicionamiento obedece a múltiples factores, pero en última instancia a un condicionamiento sociológico de clase , lo que Mannheim llamaba la perspectividad del conocimiento (Mannheim 1954), que opera en forma simultánea con el condicionamiento lingüístico cultural propio de las estructuras semánticas y semiológicas de cada época y grupo social particular y de aquellas estructuras que traspasa las barreras socio-históricas., propias de las lenguas universales y las metan de los lenguajes.

Se busca elaborar cuadros conceptuales heurísticos, abiertos al enriquecimiento que pueden aportar la praxis social al conocimiento erudito. Pero sobre todo abiertos a las nuevas interrogantes que provienen de una realidad sociocultural que como la popular, transcurre por categorías de lenguajes y dela practica y del mundo académico e intelectual de los “científicos sociales” generalmente de origen extra popular y bastante alejado de la vida y experiencia inmediata que viven los sectores popular latinoamericanos en la miseria y la opresión. Para esta empresa habrá que abandonar el “modo sociológico predominante de ver el mundo” (Lazarte 1990), procurando mantener una rigurosidad en el enfoque “científico” sin que ese calificativo signifique reducidor a lo existente a lo racional explicable, lo cuantitativamente mediable y lo analíticamente considerable en teorías abstractas. En este sentido habremos de iniciar muestreos estudios con una doble “ruptura epistemológica. “La ya clásica con el denigrado sentido común y la novedosa con el paradigma clásico de la sociología objetivizante, es decir, con el sentido común sociológico predominante.”

LA SOCIOLOGÍA LATINOAMERICANA Y EL DEBATE SOBLRE LA RELIGIÓN POPULAR

En América Latina el debate inicial se remonta a las teorías de la modernización del inicio de los 60. La dicotomía “sociedad tradicional, sociedad moderna” era el pivote de una teoría acerca de la transición en la cual se encontraba el continente. Es el periodo en que la sociología criolla se desarrolla teóricamente influida por el paradigma de la sociología de la modernización. La antropología cultural le había prestado la categoría clave de interpretación de la realidad latinoamericana.

A partir de allí se identifica la religión católica con el tradicionalismo, esto es, como un obstáculo para el desarrollo y la modernización. Incluso los sociólogos católicos propugnan la renovación religiosa a fin de acompañar esos cambios que requieren de una “Vida espiritual menos contamina con los mitos tradicionales del mundo rural”, en esta perspectiva, Gino Germano sugirió un tipo de relación al cambio por parte de la elites latinoamericanas: el tradicionalismo ideológico

En el debate contemporáneo, sobre todo en el campo eclesial, se vuelve a analizar la interrelación entre religión y cultura. Para un cierto planteo, la religión constituye un fenómeno en retirada, dado el inevitable proceso de secularización y, por tanto, la iglesia debe procurar renovarse a fin de evangelizar estas sociedades secundarizadas de América latina. El núcleo estructurante del sentido religiosos no reside en la articulación lingüística del campo simbólico sino fundamentalmente en la articulación ritual y sacrificial.

RENOVACIÓN DE LA SOCIOLOGIA DE LA RELIGION

Se buscan ahora salidas democráticas a las crisis de la sociedad rompiendo el cerco de un dogmatismo marxista que caracterizo a cierta izquierda en el pasado. Hasta ahora la renovación del pensamiento social de los 80 ha buscado alternativas de liberación que, al interior de una opción anticapitalista, eviten estilos de desarrollo tecno - burocratizados y ahorren experiencias negativas vividas en sociedades comunistas.

Hay quienes hablan de un crisis de utopías, otros buscan reformular viejos anhelos de cambios en el marco de una situación mas real y concreta. En este sentido habemos de iniciar nuestro estudio con una doble “ruptura epistemológica”: La ya clásica con el denigrado sentido común y la novedosa con el paradigma clásico de la sociología objetivizante es decir con el sentido común sociológico predominante.

UNA CONCEPTUALIZACION NO REDUCCIONISTA

DE LO RELIGIOSO

Para avanzar en esta tarea se debe enfrentar un triple desafió para elaborar un marco teórico, en primer lugar se debe mantener una distancia critica de los aportes que provienen de la sociología de las religiones Europea y Norteamericana, reconociendo sus valores y aportes, en segundo lugar, se debe procurar una cierta independencia de la iglesia y de sus instituciones, a fin de no sesgar el análisis con valoraciones e intereses propios de la institución eclesial y que no siempre coinciden con aquellos de los sujetos estudiados, que seria con la religión popular que se caracteriza por un momento de manifestación del campo religioso distinto del oficial-institucional, por ultimo se debe procurar asumir el condicionamiento de clase y lingüístico de todo tipo de conocimiento incluido, por supuesto, el conocimiento sociológico.

Se requiere analizar el fenómeno de la fe en toda su desnudez, pero no debe quedarse en el análisis de la funcionalidad, debe también referirse al contenido (Houtuart, 1977:267).

SOBRE LA CULTURA POPULAR

Se comprende que la sola mención de la cultura popular como concepto requiere aclarar previamente lo que se entiende por cultura popular, dado que entendemos que la religión es un componente muy significativo de la realidad cultural.

Entendemos por cultura el conjunto de practicas colectivas significativas basadas en los procesos de trabajo en función de la satisfacción de la amplia gama de necesidades humanas, que se institucionalizan en estructuras de signos y símbolos, que son transmitidas por una serie de vehículos de comunicación e internaciolizadas en hábitos, costumbres, formas de ser, de pensar y de sentir.

LO RELIGIOSO DE LA RELIGION POPULAR

Estamos Persuadidos de que el camino seguido por ciertos enfoques teológico pastorales al momento de definir lo que es la religión popular tiende a empañar una con visión más clara de las cosas. Se refiere al “juicio” que se lanza, implícita o explícitamente cuando al analizar la religión popular inmediatamente se la califica en términos de “religiosidad tradicional”, “ignorante”, “supersticiosa”, “pagana”, en relación a la “religión” oficial, juzgada a priori como “auténtica” y “verdadera”.

Para analizar este fenómeno será necesario considerarlo como una realidad factual y no una realidad normativa, haciendo abstracción en lo posible de los supuestos ideológicos y teológicos. Será necesario un cuidadoso examen de nuestras categorías conceptuales a fin de depurarlas de connotaciones etnocéntricas a las cuales no espacia del todo el enfoque, por más científico y riguroso que se pretenda.

Precisamente por lo que se plantea, el concepto tan extendido de “religiosidad popular” debe ser cuestionado., El termino “religiosidad popular “ es un concepto equívoco, sesgado y falto de rigor para ser empleado por la ciencia social.

Lo que parece definir positivamente en entorno conceptual para nuestro objetivo de estudio es su puesta en relación semántica con su contrario: la religión no-popular. Refiriéndose a lo que la tradición sociológica e histórica llama religión oficial (Vrijhof y Waardenburg, 1979), a menudo llamada también religión institucional, religión de elite o religión sacerdotal. Ahora bien la complejidad de la relación entre religión popular y religión oficial es el reflejo de la complejidad simultanea de las relaciones de clases en una sociedad estratificada, del grado de desarrollo institucional del campo religioso y de las relaciones simbólicas-reales, entre culturas y pueblos, encuentro inter-étnico y cruces trans culturales..

La religiones populares son manifestaciones colectivas que expresan a su manera, en forma particular un espontánea las necesidades, las angustia, las esperanzar y los anhelos que no encuentran respuesta adecuada en la religión oficial o en las expresiones religiosa de las elites y clases dominantes.

LO POPULAR DE LA RELIGIÓN POPULAR

De esta manera se recoge una dimensión de enorme importancia para el análisis empírico de la religión popular, a saber, su carácter de fenómeno inscrito en el campo religioso (Bourdieu, 1971; Maduro, 1978). Pero sólo se puede distinguir a la religión popular en relación al sujeto “religión”, sino que debemos también considerar al adjetivo “popular”, que determina es ese caso al sujeto nominal a fin de completar el cuadro de definiciones conceptuales. Y retomando lo sugerido por Lanternari, se debe dar cuenta del carácter dialéctico que atraviesa el fenómeno, naturaleza dialéctica que proviene del hecho de que, en tanto que expresión religiosa-simbólica, conformarte de cultura de grupo sociales, la religión popular es un ingrediente de la cultura o subcultura -heterogénea y plural- de los grupos populares y subalternos en una sociedad con claras diferenciaciones de clases.

Según Gramsci se puede entonces rechazar una concepción universalista y ahistórica de cultura. Debido a que existe una estratificación cultural y a las clases privilegiadas y hegemónicas corresponde una cultura oficial, así como a las clases subalternas y dominadas corresponde una cultura popular. Pero dado que todos los hombres son sujetos de cultura, siempre hay producción cultural - y religiosa - propia, por más que estepa se dé en forma dependiente y subordinada.

En los países latinoamericanos, mayoritariamente católicos, se dan rasgos religiosos comunes entre las clase altas y medias y los grupos de trabajadores, sub proletariado, campesinos, pobladores y masas de desempleados y sub empleados, pero donde la diferencia de frecuencias marca no sólo una distancia cuantitativa, sino que en algún punto permite admitir saltos cualitativos imperceptibles que enmarcan sustantivamente las estructuras significativas que le dan coherencia casa expresión religiosa correspondiente a cada clase o fracción de case, como en que todas las clases sociales se verifican las prácticas devocionales y las promesas a los santos, pero es un hecho que dichas prácticas tiende a aumenta considerablemente en tanto se baja en la escala social -en el contexto de la cultura popular- y, po el contrario tiende a disminuir considerablemente en los estratos altos, donde sedan en el contexto de una cultura dominante y burguesa.

ESFUERZOS DE ANÁLISIS RENOVADO

Frente a la crisis del paradigma iluminista, crisis de la filosofía occidentalizante, se alza un nuevo paradigma que una reencontrarse con las raíces culturales y religiosas del pueblo latinoamericano en el marco de grandes mutaciones operadas por el actual proceso de transición de la sociedad científico - tecnológica a la sociedad tecnotrónico - informática.

Para abordar en prefundida el fenómeno religioso latinoamericano en el marco de la transición planetaria -transición que recierta a los países del tercer Mundo de manera funcional a la nueva división internacional de trabajo- se requiere entender la naturaleza, características y profundidad de las transformaciones estructurales de nuestras sociedades.

Porque es a través de la ventana que nos abre la dimensión religiosa como podemos descubrir con mayor agudeza y prístinamente el flujo de ideales, valores y estilos de vida que pluralmente conforman hoy lo que definimos como la cultura latinoamericana.

Comentario

LA “RELIGIOSIDAD POPULAR” Y

EL CRISTAL SOCIOLÓGICO

Este documento nos menciona la discusión de la cultura popular, pero enfocada al ámbito religioso, de identidad y como cultura, a la vez que se entre mezcla la diferenciación de clases sociales. También cabe mencionar que nos insita a un análisis sociológico en el cual se inmersa la Antropología y la Sociología, en el desarrollo del tema.

Nos sitúa dentro del desarrollo de las religiones dentro de una sociedad, la cual ve cambiar su fe, conforme van dándose situaciones en su diario vivir y estas van influyendo dentro de sus estructuras más íntimas, a tal grado que llega a crear grandes distanciamientos dentro de los mismos grupos.

Se observa como el dinero da prestigio y ende no se participa en algunas actividades religiosas, o se cambian horarios exclusivos para las élites y burguesías, relegando a los grupos más desposeídos. Pero aún con la fe y toso lo que esta conlleva, se diferencia incluso esa posición social, hasta en los pedidos y promesas hacia los Santos e incluso en cuestión de obligaciones y colaboración dentro de la comunidad. Este interés renovado le cede un lugar primordial al hombre como un “Sujeto Popular” ya que es él quién se desarrolla dentro de la religión, la historia y por lo tanto es portador de una identidad.

No se puede negar en ningún momento la complejidad de la religión misma, debido a que esta también se ven afectada por procesos como la globalización o modernización, que buscan homogenizar a las sociedades, lo cual conlleva graves consecuencia tales como la anulación de todo aquello que identifica un país. Lo nos lleva a una transformación y aceptación de cosas Nuevas.

También en el documento menciona la diferencia entre una religión popular y la que no lo es, y en ese caso no estoy de acuerdo, porque al final termina siendo una discriminación solapada de fe, la cual consiste en que la popular es aquella practicada por los grupos desposeídos, debido a la insuficiencia de satisfactores, lo que los lleva a prácticas de otros cultos, mientras las élites carecientes tanto de necesidad de satisfactores como de posibilidad de desarrollar otro tipo de religiosidad los señala de herejes, o “populares”, pero de manera discriminatoria.

La religión católica con el tradicionalismo, es, como un obstáculo para el desarrollo y la modernización, incluso sociólogos católicos propugnan la renovación religiosa a fin de acompañar estos cambios. Aun en los inicios de la década de los noventa la ciencia social latinoamericana ha hecho un gesto amable hacia la temática religiosa, de hecho, bajo marcos teóricos diversos. Para impulsar cambios significativos, que den más espacios y respeten aquellas formas de expresión ajenas a ella, que como no las conocen las señalan.

El núcleo estructurante del sentido religioso no reside en la articulación lingüística del campo simbólico, sino fundamentalmente en la articulación ritual y sacrificial, por lo cual no se puede señalar sin investigar y conocer a fondo las raíces ancestrales que mueven aquellos eventos mal vistos por católicos e incluso evangélicos extremistas.