Religión en la Edad Media

Teología. Cronología histórica. Inquisición. Herejías. Camino de Santiago. Cruzadas: Aragonesa. Órdenes Militares

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589Recaredo abraza oficialmente el catolicismo en el III Concilio de Toledo.

726Estalla la querella iconoclasta

787Concilio de Nicea condena el movimiento iconoclasta

H. 813 Descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago.

843Concluye la querella iconoclasta con el triunfo de los iconódulos, partidarios del

culto a las imágenes.

990La Iglesia instituye la Tregua de Dios en Francia: juramento de no luchar más de

noventa días al año

1000Escandinavia se cristianiza.

1054Cisma de las Iglesiasde Oriente y Occidente.

1075Se inicia la construcción de la catedral de Santiago de Compostela.

1095Concilio de Clermont-Ferrand: el papa Urbano II predica la primera cruzada

para liberar los Santos Lugares.

1096Comienza la primera cruzada.

1098Fundación de la orden del Cister.

1099Fin de la primera cruzada: los cruzados toman Jerusalén.

1119Fundación de la orden militar del Temple en Jerusalén, para defender los Santos

Lugares.

1147San Bernardo predica la segunda cruzada contra los musulmanes.

1148Fracaso de la segunda cruzada en las campañas de Damasco y Ascalón.

1189El papa Gregorio VIII organiza la tercera cruzada.

1199Federico I Barbarroja de Alemania muere en la tercera cruzada.

1202El papa Inocencio III predica la cuarta cruzada.

1203Los cruzados conquistan Constantinopla.

1204Finaliza la cuarta cruzada.

1208Fundación de la Orden franciscana por San Francisco de Asís, monjes

mendicantes y predicadores.

1209La iglesia se enfrenta alos herejes albigenses, que rechazan los sacramento y la

jerarquía eclesiástica.

1212Cruzada de los niños: miles de adolescentes mueren o son esclavizados en

Egipto.

1215Santo Domingo de Guzmán funda la orden de los Dominicos o la Orden de los

Predicadores, formada por intelectuales muy unidos a la Inquisición.

IV Concilio de Letrán convocado por el papa Inocencio III, que marca el apogeo

de la autoridad papal en la Edad Media.

1217Da cominzo la quinta cruzada.

1227El papa Inocencio III excomulga al emperador aleman Federico II por herejía y

sacrilegio.

1228Federico II de Alemania organiza la sexta cruzada.

1233El papa Gregorio IX establece de forma permanente el Tribunal del Santo Oficio

(Inquisición) para reprimir la herjía, la superstición, la brujería y el abandono de

las creencias.

1248Luis IX de Francia emprende la séptima cruzada.

1270Luis IX organiza la octava cruzada.

1273Tomás de Aquino termina la “Summa theologica”, primer sistema teológico

completo que fue durante siglos un criterio de autoridad para la Iglesia católica.

1277Fundación de la orden de las Clarisas, rama femenina de los franciscanos.

1309Comienza el “cautiverio de Aviñón”:se traslada la residencia papal de Roma a

Aviñon.

1374Fin del “cautiverio de Aviñón”: Gregorio XI abandona Aviñón y se traslada a

Roma.

1378Muere el papa Gregorio XI; comienza el cisma de Occidente:Urbano VI es

nombrado su sucesor en Roma y Clemente VII es nombrado su sucesor en

Aviñón.

1384Muere el teólogo inglés John Wycliff. Sus teorías son una crítica radical a la

Iglesia.

1403Persecución de los lolardos, seguidores de Wycliff.

1409Concilio de Pisa: intento de acuerdo entre Aviñón y Roma; se nombra papa a

Alejandro V y se destituye a los otros dos, que no lo aceptan. Tres papas en la

cristiandad.

1411Excomunión del sacerdote checo Jan Hus, que influido por Wycliff, criticó la

corrupción eclesiástica.

1414Se inicia el Concilio de Constanza.

1415Jan Hus es acusado de hereje y ejecutado en Constanza.

1417Fin del cisma de Occidente: MartínV es elegido papa único en el Concilio de

Constanza.

1431Juana de Arco es quemada en la hogera y acusada de hereje.

Cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano, la nueva iglesia adquirió la misma actitud intolerante que había padecido anteriormente. En el 430 DC el derecho civil establecía la pena de muerte para los herejes, aunque esta norma no se empezó a cumplir siglos más tarde. En 1144, el papa Lucio II albergaba dudas sobre el castigo que se debía aplicar a los herejes y parecía no importarle mucho, per 40 años más tarde, en 1184, el papa Lucio III creó la primera inquisición episcopal ordenando a los obispos que realizaran exhaustivas investigaciones sobre las desviaciones de las enseñanzas oficiales de la Iglesia. Toda persona acusada debía demostrar su inocencia ante todas las autoridades civiles, estas debían colaborar sino eran excomulgados.

Pero como las inquisiciones locales resultaron insuficientes, el papa Inocencio III nombró inquisidores del Vaticano, con autoridad absoluta respecto a las locales. El decreto que se emitió en forma de bula el 25 de marzo de 1199.

En un decreto de 1215, Inocencio III daba mayor peso a sus anteriores órdenes, haciendo hincapié en que las autoridades seculares debían prestar juramento públicamente de “luchar de buena fe, con todas sus fuerzas, para exterminar en las tierras sujetas a su obediencia a todos los herejes condenados por la Iglesia”

El encargado de renovar el nuevo parlamento fue el papa Gregorio IX, que en 1233 proclamó que los inquisidores debían de ser dominicos, nombrados por el papa y sujetos a la misión del mismo. Los inquisidores se quedaban en una zona hasta que erradicaban la herejía; escogían como cuartel general los monasterios dominicos de la zona, en caso de no haber ningún monasterio dominico elegían como cuartel un monasterio franciscano.

La Inquisición surgió hacia el 1200, debido a la creciente inseguridad, debilidad e inmoralidad de la Iglesia Católica.

El método inquisitorial respecto a las herejías y a la brujería pueden resumirse de la siguiente forma:

  • Se considera culpable al acusado hasta que este demuestra su inocencia. La Inquisición tomó este principio del derecho del Imperio Romano; pero en cuestión de creencias, la defensa era prácticamente imposible.

  • La sospecha, el rumor o la denuncia eran indicio suficiente para llevar a una persona ante la Inquisición.

  • Para justificar las actividades de la Inquisición, se relacionaba el delito, fuera cual fuese éste, con la herejía. Así, los hombres que mataron al inquisidor Peter Martyr en 1252 no fueron procesados por asesinato, sino por herejía, por oponerse a la Inquisición.

  • No se revelaba la identidad de los testigos y muchas veces no se ponían en conocimiento del acusado los cargos presentados por aquéllos. En 1254, el papa Inocencio IV garantizó el anonimato de los delatores.

  • Se instaba a testigos que no se admitían en otros delitos a declarar contra los herejes: personas sin derechos civiles, perjuros, excomulgados, niños de escasa edad.

  • No se permitía que ningún testigo declarase en favor del acusado, ni se tenía en cuenta su buena reputación como ciudadano o cristiano.

  • No se permitía al acusado ningún tipo de asesoramiento, puesto que el abogado entonces sería culpable de defender la herejía.

  • Los jueces eran inquisidores.

  • Se instaba trampas a los acusados para que confesara.

  • La tortura se podía utilizar como último recurso y para cualquier testigo. Inocencio IV en 1257 en la bula “Ad Extirpanda” aceptó la tortura como medio para descubrir la herejía.

  • Legalmente, la tortura no se podía repetir, pero si se podía continuar hasta que el acusado confesara lo que le exigieran.

  • Tras haber confesado bajo tortura, se llevaba al acusado a otra habitación donde se les hacía repetir la confesión sin ningún tipo de presión.

  • El acusado tenía que decir o inventarse los nombres de sus cómplices o de aquellos que sospechaba que eran herejes.

  • No era posible la apelación.

  • La Inquisición confiscaba los bienes del acusado. Todos loa papas alabaron esta medida, considerándola una de las armas más poderosas en la lucha contra la herejía.

  • A la jurisdicción de la Inquisición estaban sometidos los herejes, judíos y musulmanes conversos. Se usaban como penas la reconciliación pública o secreta, la sumisión a penitencias o vigilancia, el uso temporal de la túnica amarilla con cruz roja (llamada sambenito), la prisión o la muerte en hoguera.

    En España fue establecida por los Reyes Católicos por concesión del papa Sixto IV. El primer inquisidor general fue el dominico Torquemada (1428), a quien sucedieron Diego de Deza y el cardenal Cisneros.

    La herejía era uno de los grados de divergencia con la Iglesia católica:

    Cisma: Discrepancia en asuntos de gobierno, pero no en los principios básicos

    de la fe.

    Herejía: Error religioso que se mantiene reiterada y voluntariamente contra la

    verdad después de que la Iglesia lo haya definido y declarado de forma

    autorizada.

    Apostasía: Negación de la divina autoridad de la Biblia o de la verdad de la

    religión cristiana.

    Las dos herejías más frecuentes eran la de los albigenses, variante de los cátaros y la de los valdenses:

    Cátaros: Nombre común a varias sectas heréticas que pregonaban una extremada sencillez en las costumbres como principal culto religioso. Se situaban más fuertemente en el sur de Francia y en el norte de Italia durante el siglo XII. Sostenían la existencia de dos principios:

    *Bueno (Dios)

    *Malo (Mundo material)

    De este movimiento surgieron los albigenses del sur de Francia y los bogomillas de Macedonia.

    Albigense: Seguidores de cierta herejía que se extendió activamente por la Francia meridional en los siglos XII y XIII, los cuales condenaban el uso de los sacramentos, el culto externo y la jerarquía eclesiástica. Tomaron su nombre de la ciudad francesa de Albi, municipio donde dicha secta tuvo su principal asiento. Admitían las tesis del:

    *Doble principio creador.

    *El bien y el mal (Mal es la materia y el bien es el espíritu)

    Practicaban el ascetismo. En 1208 el papa Inocencio III proclamó una cruzada contra ellos apoyada por el rey de Francia. En defensa de los albigenses salió Raimundo, conde de Tolosa, y en los años siguientes murieron millares de personas.

    Bogomillas: Están emparentados con el paulicianismo. Secta cristiana que predicaba que:

    • Nacimiento de Jesús no era una mera apariencia.

    • Rechazo de los profetas, al Antiguo Testamento y a las epístolas de Pedro.

    • Negaban el culto a la Virgen, santos, cruz, iconos y a los sacramentos.

    Fundada por el pope Bogomil, del que nada se sabe salvo que el nombre de la secta deriva de él, cuyo significado último es "amigos de Dios". Tuvieron tal poder que el propio Bizancio les pagaba impuestos. Fueron perseguidos más por el poder social que tenían que por lo religioso.

    Valdenses: Llamados así por su fundador, Pedro Valdo, un rico comerciante de Lyon. Hacía el 1770 sufrió una conversión y decidió predicar el evangelio en lengua vernácula. Al principio se les toleró, pero más tarde fueron perseguidos. Los valdenses fueron castigados por considerar la Biblia suma autoridad para un cristiano, y por denunciar a la inmoralidad del clero.

    El camino de Santiago tiene un carácter profundo de Escalinata Sagrada, cuyas gradas han de ser ascendidas, no recorridas, con la conciencia.

    Para alcanzar estos hitos el peregrino debe apartarse del camino estricto. Por eso, la mayor parte de ellos, obsesionados por seguir la ruta, los pasan por alto y los dejan atrás, sin darse cuenta que son pequeñas metas para el caminante.

    Hay muchas escaleras, muchas cuestas a la vera del camino. Pero hay doce claves a las que el peregrino debe trepar si quiere llegar a la realidad que ha ido a buscar.

  • SAN ADRIÁN DE SASABE Se sitúa antes de llegar a Jaca. Iglesia de ábside románico, casi adherida a las aguas del río. En este templo se evoca el martirio heroico de San Adrián animado hasta la muerte por su esposa Santa Natalia. Después del martirio de Adrián, Natalia conservó celosamente su mano cortada y la paseó por el mundo haciendo milagros, guardando de tempestades y salvando de la muerte a quienes la veían o la tocaban. La mano en cuestión se ve labrada en las piedras del ábside, rodeada de arquitos lombardos y acompañada por el rostro de una mujer.

  • EL GRIAL DE SAN JUAN DE LA PEÑA Pasada Jaca, a unos 28 kilómetros se haya Santa Cruz de la Serós, pero mucho más arriba perdido entre hayas y robles se encuentra el monasterio de San Juan de la Peña. Aquí estuvo el Grial. Se cuenta que los monjes lo guardaron en lo más profundo de la caverna sagrada, celebraron con él las fiestas más señaladas y lo mantuvieron al margen de la leyenda, para que nadie se le ocurriese buscarlo en lo profundo del bosque. Porque el Grial es y era una búsqueda y su encuentro significaría sólo despertar del sueño y perder toda esperanza, abandonar toda ilusión por alcanzar lo imposible.

  • LEYRE, EL SENDERO DEL SANTO ASTRONAUTA Emplazado en las orillas del río Aragón, cerca del embalse de Yesa. Se narra que allí un santo al que el canto de una avecilla le sirvió de combustible para viajar en el tiempo, haciéndole vivir 300 años en apenas unos minutos de goce de lo Divino.

  • EL PORTÓN DE OLCOZ Después de pasar Tiebas y andar en numerosos valles; se encuentra una iglesia reformada del siglo XVII, pero aún conserva un portalón románico(Monstruos, caballeros templarios, dragones, demonios...) Un poco más lejos se encuentra la capilla templaria de Eunate. Una capilla de ocho lados, rodeada por un claustro de ocho tramos. Y el mismo portalón que se encuentra en la iglesia reformada, lo que cambia entre los dos es que todo lo que se encontraba en el primer portalón a la derecha, en el segundo se halla a la izquierda.

  • EL CENOBIO DE SUSO En San Millán de la Cogolla. En el monasterio viejo, donde se dice que habitaron el Santo Millán y sus discípulos y discípulas. Allí meditaban y ayunaban.

  • LA ERMITA DE ARCOS Junto al pueblo de Tricio. En el lugar donde ahora está ubicada antiguamente había un templo dedicado a Zeus. En sus suelos se ven unas cuantas tumbas, todas con inscripciones.

  • LA PILA DE REDECILLA En este pila bautismal se representa toda la ciudad de Jerusalén. Lo que más llama la atención de esta iglesia, además de su pila bautismal, es el tiempo que debes pasar antes no viene el párroco. Ese tiempo de espera sirve para superar las impaciencias...

  • LOS MONTES DE OCA Pasado el pueblo de Villafranca de Montes de Oca. En una pequeña capilla donde se venera a Santo Domingo de la Calzada, arquitecto principal del camino de Santiago y un poco más abajo se encuentra la capilla a San Juan de Ortega. Entre medio de esas dos capillas se halla un taller de canteros abandonado por el paso del tiempo y de la gente.

  • SAN MARTÍN DE FRÓMISTA EL más bello de los templos, está emplazado en Frómista. Aquí el recorrido debe hacerse con los ojos, este santuario sabe integrarte en tu propia conciencia.

  • SAN MIGUEL DE ESCALADA A unos cuantos kilómetros de Masillas de las Mulas está edificado un templo mozárabe dedicado a San Miguel, el santo mensajero de la Gloria y pesador de las almas de los difuntos. Aquí hay doce pórticos para que cada uno elija el camino hacia lo sagrado, con libertad para ir al encuentro de Dios.

  • EL VALLE DEL SILENCIO Entre los montes de León se encuentra un valle que separa Castilla León de Galicia. En este precioso paisaje oraba y vivía en la pobreza San Fructuoso, atrayendo a miles de creyentes que creían que iban a encontrar su meta en la vida.

  • EL FINISTERRE Último paso en el camino, el lugar donde la tierra da paso al inmenso océano, donde lo espiritual se une a lo terrenal.

  • Las persecuciones sufridas por los cristianos en sus peregrinaciones a Tierra Santa provocaron en Europa un movimiento encaminado al rescate de dichos lugares, aunque, tanto como el fervor religioso, impulsaba a los caballeros la esperanza del botín y el afán aventurero. A raíz del llamamiento del papa Urbano II, se predico la primera Cruzada en todo el Occidente europeo. En 1096, un ejército capitaneado por Godofredo de Bouillon- duque de Lorena-, Raimundo de Tolosa, Roberto -duque de Normandía- y otros muchos nobles, bajo el mando supremo del obispo francés Adhemar, rindió Jerusalén (1099), proclamó rey a Godofredo de Bouillon.

    La segunda Cruzada (1147-1149), predicada por San Bernardo, no evitó que la Ciudad Santa cayera en manos de Saladino (1187).

    La tercera Cruzada (1189-1192), dirigida por Ricardo I Corazón de León de Inglaterra, derrotó a Saladino (1191) y concluyó con él un tratado para el acceso a los Santos Lugares.

    La cuarta Cruzada (1202-1204), organizada por Inocencio III, tuvo como consecuencia la creación de un Imperio latino en Bizancio, después del saqueo de Constantinopla, bajo la jefatura de Balduino III de Flandes.

    La quinta Cruzada (1219-1221) resultó una frustrada expedición a Egipto.

    La sexta Cruzada (1228-1229), emprendida por el rey de Hungría, el archiduque de Austria y el rey de Chipre, consiguió mediante negociaciones la posesión de Jerusalén y Belén.

    La séptima y la octava (1248-1254 y 1270), organizadas por San Luis de Francia, terminaron desastrosamente y con la muerte del rey.

    La cuestión de la indulgencia que se concedía a los cruzados es muy compleja. Sin embargo, es necesaria una breve explicación, ya que ésta fue una de las principales causas que explican que los hombres se unieran a la Cruzada.

    Es evidente que el papa Urbano II quiso que se ofrecería algún acicate espiritual al ejército de Cristo, aunque está sometido a debate lo que debió de ser. El Papa tenía el poder, transmitido por Cristo, tanto para perdonar los pecados como para garantizar la remisión del castigo provocado por los pecados. Este castigo podía ser de dos clases:

    • Un sufrimiento temporal en el purgatorio.

    • El sufrimiento eterno en el infierno.

    Parece que Urbano había ofrecido a los cruzados la “remisión” de los pecados. Lo que no está claro si esto suponía la remisión del castigo por los pecados cometidos o una liberación permanente de todos los pecados, tanto los pasados como los futuros. Parece que los cruzados creían que lo que les ofrecía el papa Urbano II era lo último, lo que habría supuesto un aliciente irresistible para unirse a la expedición.

    Ya en 1260 Jaime I el Conquistador habló de un inconcreto proyecto con su yerno el rey de Castilla Alfonso X el Sabio. Sancha, hija del soberano de Aragón, había fallecido en Palestina en el hospital de San Juan de la ciudad de Jerusalén, donde se había dedicado algún tiempo a cuidar enfermos. Jerusalén, sin duda, ejercía una atracción sobre don Jaime. Cinco años más tarde, mantuvo contactos con el rey de Armenia, posiblemente planeando una acción militar en tierras palestinas, pero la conquista del reino de Murcia (1266)con la que Aragón finalizo su Reconquista, retrasó la expedición a Oriente.

    Una vez dominado el territorio murciano, hallándose don Jaime en Toledo, en la Navidad de 1268, para asistir a misa de su hijo Sancho de Aragón, arzobispo de la principal sede castellana, recibió una embajada del gran Khan de Tartaria que solicitaba del rey aragonés ayuda para reconquistar los Santos Lugares. Los tártaros, acaudillados por el Khan -“rey de reyes”- se habían convertidos en enemigos irreconciliables de los turcos y pedían apoyo a Occidente. Con anterioridad el papa Inocencio IV, en el concilio de Lyon, había decidido enviar cuatro predicadores dominicos a evangelizar a los pueblos tártaros y algunos de éstos habían abrazado el cristianismo. La propuesta de los embajadores halagó al príncipe aragonés que la transmitió a su yerno el soberano de Castilla. Este consideró el asunto disparatado pero, por respeto a su suegro a quien veía totalmente decidido, le ofreció cien mil maravedises de oro, cien caballeros de la orden de Santiago al mando del Maestre don Pelayo Correa y otros cien a las órdenes de don Gonzalo Pereira, prior de San Juan.

    El proyecto real causó en toda la corona de Aragón, en especial en Barcelona, bastante entusiasmo pese a que los infantes Pedro, Jaime, Sancho y un pequeño grupo de nobles se mostraban contrarios a él. El monarca aragonés llamó a don Jaime de Alarich y le confió todos los preparativos. La isla de Mallorca contribuyó con cincuenta mil sueldos y la de Menorca con un millar de cabezas de ganado vacuno. De Toledo don Jaime se trasladó a Valencia donde fue visitado por un mensajero del emperador de Bizancio ofreciéndole su concurso.

    Se equipó una flota, compuesta por tres grandes navíos, doce galeras y numerosas naves de otros tipos. Ochocientos caballeros de armas y veinte mil peones se embarcaron en ella y, dejando como lugarteniente general del reino de Aragón a su hijo Pedro, el Conquistador se sumó a la expedición. La escuadra, quizá no lo suficientemente sólida, el día cuatro de septiembre de 1269 zarpó, entre aclamaciones, del puerto de Barcelona. A poco de hacerse a la mar se desencadenó una tormenta impresionante y, en medio de ella, a los tres días divisaron la isla de Menorca, pero no pudieron abrigarse en ninguno de sus puertos porque la furiosa tempestad y los vientos huracanados dispersaron las naves. La embarcación en que viajaba el rey arribó a las costas francesas. De aquí don Jaime, por tierra se dirigió a Montpellier y, más tarde, a Cataluña. Algunas naves, capitaneadas por los infantes Fernán Sánchez y Pedro Hernández pudieron continuar el recorrido proyectado y llegaron hasta San Juan de Acre, desde donde retornaron a Aragón, haciendo escala en las islas de Creta y Sicilia.

    La guerra a muerte con el Islam originó el nacimiento de las ordenes militares-religiosas, ya que sus componentes estaban ligados a sus votos religiosos, el compromiso de luchar por la cristiandad y los Santos Lugares; entre los siglos XII y XV se convirtieron en poderosas corporaciones en el terreno económico y social. Todas dependían directamente de la autoridad del Papa y sus dos máximos mandatarios eran el maestre y el comendador.

    En Europa existieron dos ordenes militares que destacaron sobre las demás:

    • Orden de los Hospitalarios (Orden del Hospital San Juan de Jerusalén o Orden de los Hermanos Hospitalarios de Jerusalén). Instituida por el beato Gerardo (1099) en Tierra Santa. Su distintivo era una cruz blanca sobre un manto negro. Sus miembros recibieron también el nombre de Caballeros de Chipre, de Rodas y de Malta, según las sedes sucesivas de la Orden, creada para la defensa del Santo Sepulcro. Sufrió un rudo golpe con la Reforma. Hoy tiene su sede en Roma.

    • Orden de los Templarios (Orden del Temple) Fundada por Hugo de Payen, Godofredo de Saint Adhémary otros caballeros para la defensa de Jerusalén. Su distintivo era una cruz roja con dos traviesas como la de Caravaca sobre un manto blanco. Su regla, establecida por Bernardo de Claraval, era severa y ascética. La orden se regía por un gran maestre con sede primero en Jerusalén y finalmente en Chipre. Su historia es la historia de las Cruzadas, en las que murieron veinte mil templarios. Acusados de tener grandes tesoros y gran poder, fueron perseguidos y la Orden dejó de existir en 1314, con la ejecución del maestre Jacques de Molay.

    Estas ordenes se extendieron rápidamente por todo el continente europeo, hasta el punto que a mitad del siglo XIII, el número de caballeros templarios ascendió hasta sobrepasar la cifra de 20.000 y sus posesiones, repartidas por todos los reinos cristianos de Occidente, eran inmensas.

    También cabe destacar:

    • Orden Teutónica: Orden militar-religiosa. Fue hospitalaria en un principio. Los cruzados alemanes la instituyeron entre los años 1189-1191. En 1283 conquistó Prusia, que convirtió al cristianismo. En 1525 fue secularizada por su gran maestre Alberto de Branderburgo, que abrazó el protestantismo. Dejó de existir en 1919.

    En la península Ibérica, que contaba con su Cruzada particular al ser la frontera permanente con el mundo árabe a lo largo de toda la Edad Media, las Ordenes Militares europeas arraigaron profundamente. Plazas fuertes aragonesas, como Peñiscola, Miravet, Burriana y Monzón, pertenecieron a la orden del Temple y un rey de Aragón, Alfonso I el Batallador, llevado por su espíritu cristiano y de reconquista, legó todos sus territorios a las instituciones del Temple y de los Hospitalarios.

    En el reino de Castilla, como réplica al empuje de los musulmanes, surgieron tres Ordenes Militares típicamente hispánicas: la de Calatrava, que en Aragón tuvo importante encomienda en Alcañiz, la de Alcántara y la de Santiago. En la Corona aragonesa también hicieron pronto aparición las cofradías militares. Ya en mayo de 1122 Alfonso I fundó la Cofradía de Belchite. A comienzos del siglo XIII, Pedro II creó la Cofradía de San Jorge de Alfama, con estatutos similares a la del Hospital, para proteger las tierras desérticas que se extendían desde Coll de Balaguer hasta el Mediterráneo, y Jaime II creó en 1317 la Orden Militar de Montesa que desempeñaría un papel importante en la Corona de Aragón. En 1308 el monarca francés Felipe IV logró que el pontífice Clemente V, que había fijado su residencia en la ciudad gala de Avignon, disolviese la Orden de los Templarios, después de un proceso en el que se les acusó de herejes y apóstatas, delitos que parece ser no fueron lo suficientemente probados. Jaime II, siguiendo los mandatos del Papa, anuló en sus estados la institución templaria, apoderándose de por la fuerza de casi todas sus posesiones. La Orden de los Hospitalarios, a quien había ido a parar en la mayor parte del continente los bienes de los Templarios, reclamó los que estos poseían en Aragón.

    Al subir al solio pontificio Juan XXII en 1317, el rey Jaime le envió como emisario a Vidal de Vilanova para que expusiese a la Suprema Autoridad de la Iglesia las dificultades y perjuicios que originarían a la corona aragonesa la cesión d e las antiguas propiedades del Temple a la Orden de los Hospitalarios, a la vez que proponía la fundación en el castillo valenciano de Montesa un convento de la Orden castellana de Calatrava, al que se adjudicarían todas las propiedades y vasallos de los templarios, así como todo lo que los caballeros poseían en Valencia. La finalidad de esta nueva fundación se orientaría a combatir a los mahometanos que amenazaban las costas levantinas. Juan XXII accedió y concedió a la Orden Militar de Montesa los privilegios y gracias que tenía la de Calatrava, a condición de que todas las posesiones templarias en Aragón pasasen a ser de la Orden militar del Hospital de San Juan, y designó su primer maestre al catalán Guillem de Eril. Así nació la famosa Orden Militar de Montesa, con un núcleo inicial de diez caballeros pertenecientes a la de Calatrava, con la que siempre mantendría una cierta dependencia. Años después, en 1400, la Cofradía de San Jorge y la Orden de Montesa se fusionaron, formando una nueva organización, la Orden de Nuestra Señora de Montesa y San Jorge de Alfama.

    Según se fue completando la Reconquista- en Granada se produjo su última actuación- las Ordenes Militares dejaron de tener un objetivo específico. Los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, consiguieron que las tres grandes Ordenes castellanas, Calatrava, Alcántara y Santiago, pasaran a depender de la Corona aragonesa; sin embargo, la de Montesa conservó su independencia algunos años más, hasta 1578, año en el que, por bula pontifica de fecha 15 de marzo, Felipe II encomendó su administración al Consejo de Aragón. Al extinguirse éste en 1707,el gobierno de la Orden de Montesa pasó a la jurisdicción del Consejo de Ordenes, que era el que administraba, desde tiempos de los Reyes Católicos, las entidades religioso-militares castellanas.