Religión budista

Religiones. Pensamiento budista. Budismo. Buda. Cuatro nobles verdades. Siddharta. Anatmán. Karma

  • Enviado por: Severin Bull
  • Idioma: castellano
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • 11 páginas

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INTRODUCCIÓN

En este trabajo pretendemos mostrar lo más cabalmente posible nuestro tema, dando todas las herramientas al lector para poder juzgar críticamente y con argumentos los distintos aspectos que el Budismo propone como camino. Creemos que al tener un pleno conocimiento de lo que esta religión nos plantea, seremos capaces de discernir sobre ella. El Budismo contiene una gran ideología y sabiduría que nos hace repensar en nuestra existencia, en el sentido de la vida. Trataremos de que el lector sea capaz de captar esta enseñanza y, la comparta o no, le sirva en su reflexión personal.

Y ya introducido el tema no hay más que abrir la mente y empaparse del conocimiento y virtud dejado hace ya 2.500 años por Sidharta (el Buda).

MARCO TEÓRICO

El Budismo

El Budismo se considera un camino o un sendero. Es un camino de enseñanza y práctica. Las prácticas Budistas, tales como la meditación, son un medio para transformarse a uno mismo de forma que se puedan desarrollar las cualidades de conciencia, bondad y sabiduría. La experiencia práctica que se desarrollo dentro de la Tradición Budista se creó a través de miles de años creado un recurso incomparable para aquellos que desean seguir un sendero del desarrollo espiritual. La palabra espiritual en el Budismo se entiende no como en otras religiones.

El Budismo es una disciplina de transformación que no tiene como meta a un Dios creador ni a Dioses protectores. La meta del Budismo es llegar a un estado de total y completa realización del potencial espiritual del ser humano este se puede entender como:

1- Un estado de ver las cosas como realmente son (Sabiduría, Gnosis).
2- Un estado de 'sensibilidad' infinita con todo lo que existe (Compasión y Amor)
3- Un estado de energía incasable e inagotable (Creatividad).

'Religión budista'
Estos tres aspectos (mental, emocional y volicional) constituyen la parte más importante y determinante de nuestra Humanidad y son las que se desarrollan por medio de métodos prácticos, mismos que llevan a la meta trascendental del Budismo la Iluminación o Budeidad. Este estado fue alcanzado por el Buda hace 2.500 años, y es el estado el cual todos los Budistas toman como Ideal.

El Budismo ve a la existencia como un proceso en constante cambio y sus prácticas apuntan a tratar de tomar ventaja de éste principio inherente de las cosas, el cual se suma en tres palabras: 'Existencia implica Cambio' . Esto significa que uno puede cambiar para mejorar, la fe ciega no tiene lugar en el Budismo, la única fe que se necesita es en la propia habilidad de cambiar.

El factor decisivo de este cambio en nosotros es la mente. En el Budismo se ha desarrollado un cuerpo practico de métodos para transformar la mente. Uno de los principales es la meditación, la cual es una forma de desarrollar estados mentales más positivos caracterizados por calma, concentración, conciencia y emociones como la amistad, ecuanimidad y felicidad. Usando la mente clara y positiva que se desarrolla en la meditación, es posible tener una mayor comprensión de uno mismo, de los demás y de la vida misma.

El Budismo no es un sistema de fe y culto sino más bien es meramente un Pasaje a la Iluminación Suprema. El Buda aludió o se refirió a sus enseñanzas como simples o como una balsa que nos saque de esta orilla de sufrimiento e impermanencia y nos lleve a la otra orilla de bienaventuranza y seguridad, la Realidad Permanente Verdadera, el Nirvana. Posteriormente a la realización del Nirvana, la balsa ya no es necesaria.

El Budismo es para aquellos que han llegado a comprender que lo que ha sido CREADO es IMPERMANENTE; y que lo que sea que es impermanente es inherentemente enfermizo y dañino. Ningún deleite o felicidad permanente se encontrará en lo que es impermanente, sólo dolor y peligro.

La meta de conducirse por el camino de la doctrina del Budismo es zambullirse en el Nirvana. Él tiene el Nirvana como su objetivo. El Nirvana es su fin. La Realidad Verdadera realizada. El Noble Camino Óctuple del Budismo es el medio para este fin. Ocho actividades que deben desarrollarse simultáneamente para realizar la meta, el Nirvana.


1.La primera parte del Noble Camino Óctuple es VISIÓN CORRECTA o COMPRENSIÓN CORRECTA. Esto quiere decir el conocer las Cuatro Nobles Verdades.

La Primera Noble Verdad es el conocimiento de que TODO lo que ha sido CREADO es IMPERMANENTE. Y cualquier cosa que sea impermanente es inherentemente enfermizo y dañino. Y lo que es impermanente, enfermizo y dañino NO ES EL YO.

La Segunda Noble Verdad es el conocimiento de que la llegada de la enfermedad está basada en la ignorancia y que se perpetúa por el antojo y la embriaguez por la sensualidad y las sensaciones, por el llegar a ser una y otra vez y por las concepciones falsas o ilusiones y la ignorancia.

La Tercera Noble Verdad es el conocimiento de que la EXTINCIÓN O EL CESE de todo lo enfermizo y dañino que ha surgido y que surgirá en el futuro, es el Nirvana. La Realidad Verdadera realizada, libre de todo lo enfermizo y dañino.

Y la Cuarta Noble Verdad es el conocimiento de El Noble Camino Óctuple que guía a la extinción y cesación de lo enfermizo y a ganar la meta: el Nirvana. El Estado Permanente Verdadero del Yo, la Realidad MISMA, Absoluta, Constante, Duradera, Estable, la Semejanza, la Sabiduría Perfecta.

2. La Segunda Parte del Noble Camino Óctuple es PENSAMIENTO CORRECTO o PROPÓSITO CORRECTO. Esto significa aspirar a obtener la realización de la Sabiduría Perfecta, la Realidad Permanente Verdadera y Última. Abstenerse de todo acto y pensamiento malévolo. Lograr la destrucción total de todos los deseos vehementes. Renunciar a todo lo manifestado, todas las construcciones y todo lo que es “creado” inventado.

Desarrollar el “desapasionamiento” o imparcialidad u objetividad, el total desapego, la absoluta renunciación, el rendimiento propio. Lograr la cesación de todas las realidades “creadas”. Realizar uno mismo el Despertar Incomparable del Ser o el Yo. Ganar la libertad de la Mente, la libertad a través de la Sabiduría Intuitiva Perfecta, la emancipación lúcida, racional e inmune de la Voluntad.

3. La Tercera Parte del Noble Camino Óctuple es HABLAR CORRECTO. Abstenerse de hablar mentiras, de hablar con prejuicios, de hablar maliciosamente y de hablar frívolamente. Participar en discusiones que se ocupen y nos guíen al Nirvana, lo que es genuinamente PERMANENTE y REAL.

4. La Cuarta Parte del Noble Camino Óctuple es ACCIÓN CORRECTA. Abstenerse del todo a matar a cualquier criatura de ninguna forma. Abstenerse del todo de robar en cualquier forma. Abstenerse de cualquier conducta impropia sensual o sexual. Abstenerse de todo acto malévolo; abstenerse de todas las formas de embriaguez.

5. La Quinta Parte del Noble Camino Óctuple es VIVIR CORRECTO. Abstenerse de todas las formas de vivir malévolas; abstenerse de todo método de vida malévolo.

6. La Sexta Parte del Noble Camino Óctuple es ESFUERZO CORRECTO. Destrozar todos los estados mentales malévolos que ya han llegado; prevenir cualquier estado mental malévolo de surgir; mantener y crecer los ESTADOS MENTALES BUENOS que ya han llegado; y hacer crecer NUEVOS estados mentales que no han llegado todavía, tales como bondad amorosa por TODOS los Seres, compasión y misericordia por todas las criaturas, piedad y ecuanimidad.

7. La Séptima Parte del Camino Óctuple es ATENCIÓN CORRECTA. Contemplar como impermanente, enfermizo y que no pertenece a uno: Cuerpo, Sentimientos, Percepciones, Mente, Consciencia, Pensamiento, Estados Mentales, Objetos Mentales, Actividad Mental. Crecer la repulsión por el mundo, mirándolo como la creación en deterioro y corrupta que es y crecer en objetividad y desapasionamiento, desapego total, calma, tranquilidad, mirando que todo es Inexistente, el No Ser. Ignorar todo lo que es percibido, permanecer distante y apartado de ambos, tanto los placeres como los dolores que surgen de la creación de los sentidos y la sensualidad.

La Octava Parte del Camino Óctuple es CONCENTRACIÓN CORRECTA. Apartarse del mundo, apartarse de los estados diabólicos o malévolos, apartarse de todas las sensaciones de los sentidos, viviendo en soledad, retirado, entusiasta, diligente, firme y determinado, desarrollando penetración y astucia de Mente a través de meditación intensa y reflexión.

Para entrar, Y ENTONCES TRANSCENDER, ocho estados superiores de conciencia que guían a incrementar la Sabiduría Intuitiva, la Visión Interna y el Conocimiento Superior Directo, y a destruir los hábitos compulsivos o adiciones y los deseos vehementes, y a realizar la Realidad Verdadera, taladrando eficazmente la coraza de la ignorancia, el error, la ilusión y la decepción. A medida que uno obtiene los estados de Mente y Conciencia superiores, la verdadera naturaleza de como las cosas realmente son, puede ser vista claramente, ambas, intuitivamente y con el esfuerzo supremo, por el Conocimiento Superior Directo. La Realidad Verdadera desdoblándose, la Iluminación Propia del Ser (yo) por el Ser (Yo).

Anatmán

El budismo analiza la existencia humana partiendo de la base de que está formada por el conjunto de cinco realidades (skandhas): el cuerpo material, los sentimientos, las percepciones, la predisposición ante las cosas o tendencias kármicas y la conciencia. Cada persona es simplemente la combinación temporal de estas cinco realidades, las que están a su vez sujetas a continuos cambios. Ninguna de ellas se mantiene igual ni siquiera en dos momentos consecutivos. Los budistas niegan que este conjunto de cinco realidades, ya sea en forma individual o conjunta, puedan ser consideradas como una existencia independiente y permanente, o el alma (atmán). De hecho consideran un error el concebir que exista siquiera una unidad permanente que sea un elemento constitutivo del hombre. Buda sostenía la idea de que esta concepción de sí mismo llevaba a que las personas fueran egoístas, padecieran de ansiedad, y que por lo tanto sufrieran. Por eso enseñó la doctrina de anatmán, o de la negación de la existencia de un alma permanente. Sostenía que toda la existencia humana se caracterizaba por contar con las tres señas de: anatmán (no tener alma), anitya (impermanencia) y dukkha (el sufrimiento). La doctrina de anatmán hizo necesario que Buda diera una reinterpretación a la creencia hindú de las reencarnaciones en el ciclo de la existencia fenomenológica, más conocida como samsara. Después de haber llegado a este punto en su enseñanza, Buda comenzó a difundir la doctrina del origen subordinado o pratityasamutpada. En esta cadena de doce causas unidas, se demuestra cómo el haber sido ignorante en una vida anterior hace que la persona tienda a formar un determinado conjunto que tiene que desarrollar. Esta combinación llevará a que actúen la mente y los sentidos. Las sensaciones que resultan de este actuar llevan a sufrir ansiedad y un apego a la existencia. Esta condición determina el proceso de ser nuevamente, creando otro ciclo de nacimiento, vida adulta y muerte. A través de esta cadena causal, se vincula una vida a la siguiente. Se llega a un fluir de nuevas vidas, más que a un existir permanente que se desplace de una vida a otra; de hecho es la creencia de una reencarnación sin transmigración.

Karma

La doctrina del karma se encuentra muy relacionada con la doctrina del anatmán. El karma se basa en los actos de cada persona y en las consecuencias morales que se desprendan de ese proceder. Los actos humanos determinan su reencarnación posterior, por lo que las buenas acciones lógicamente serán recompensadas, como serán castigadas las malas. Por eso el budismo sostiene que no existen en el mundo los placeres inmerecidos ni los castigos injustificados, sino que todo es más bien producto de una justicia universal. El proceso kármico actua por medio de una ley moral natural, más que por medio de un sistema de juicio divino. El karma de cada individuo determina asuntos tales como su belleza, su inteligencia, su longevidad, su salud y su nivel social. De acuerdo con las enseñanzas de Buda, dependiendo del tipo de karma que tenga cada persona, puede reencarnarse en un ser humano, un animal, un fantasma hambriento, un habitante del infierno o incluso en alguno de los dioses de la religión hindú.

A pesar de que el budismo no niega la existencia de dioses, no les atribuye ninguna importancia especial. La vida de los dioses en el cielo es larga y apacible, aunque están sujetos a los mismos problemas que puede tener cualquier otra criatura, por lo que están expuestos a una eventual muerte y a una futura reencarnación en un estado de existencia inferior. No son los creadores del Universo, ni tampoco controlan el destino de la humanidad, por lo que para el budismo, el rezar o hacerles sacrificios no tiene ninguna utilidad. De las distintas modalidades de reencarnación, la humana es la mejor, porque las deidades están tan absortas en sus propios placeres que pierden de vista la necesidad de redención. Por lo tanto, la posibilidad de ser un iluminado es válida sólo para los seres humanos.

BUDA

'Religión budista'

La palabra Buda es una descripción y no un nombre. Significa 'alguien que está despierto' en el sentido de haberse 'despertado a la realidad'. El nombre describe el logro de un hombre llamado Siddharta Gautama, que vivió hace 2,500 años en el norte de la India. A la edad de 35, años después de un largo sendero de esfuerzo, logró un estado de Iluminación al estar en un profunda meditación.

Durante los restantes 45 años de su vida viajo a través de gran parte del norte de la India, diseminando su enseñanza para el desarrollo hacia la Iluminación. Su enseñanza se conoce en el Oriente como el Buddha-Dharma -'la Enseñanza del Iluminado'.

Viajando de lugar a lugar, el Buda dio enseñanza a numerosos discípulos, muchos de los cuales lograron también este estado de Iluminación. Ellos, a su vez, enseñaron a otros y de esta forma una cadena ininterrumpida de enseñanza que continua hasta el día de hoy.

El Buda no era un Dios ni profeta de Dios, no declaró ser un Ser divino. En el Budismo no habiendo el concepto de Dios creador se entiende al Buda como un ser humano que, a través de esfuerzos tremendos, se transformó a si mismo y trascendió su humanidad creándose en el un nuevo orden de Ser: Un ser Iluminado.

Este concepto de la Iluminación no es común en el Occidente donde tenemos limitados entendimientos de la capacidad espiritual que la vida ofrece.
Algunas filosofías entienden la meta Humana sólo como la de llegar a ser un humano ético y con cualidades morales (Humanismo) careciendo de un orden espiritual. En otras se entiende la meta del ser humano en términos de sacrificio hacia alguien o algo fuera de nosotros y lo espiritual en términos de sacrificio hacia eso al hombre o mujer que llega a esta meta se le denomina Santo. Por ultimo hay la concepción de un ser mas allá de todo incluyendo lo Humano y así creador de las cosas (Dios), la meta en este caso seria comunión o unión con Él.

La Iluminación no se puede describir con ninguna de estas concepciones. La Iluminación trata de describir a un ser que utilizando su Humanidad se desarrollarse psicológicamente y espiritualmente llega a un estado Trascendente que trasciende su misma Humanidad básica, llegando así a ser alguien el cual puede ver la realidad ultima de las cosas, alguien en el cual el nivel más profundo de Realidad se esta manifestando.

¿Por qué se venera a Buda?

Hay muchas formas de veneración. Cuando alguien venera a un dios, ora, hace ofrendas y ruega por favores. Cree que ese dios escuchará sus plegarias, recibirá sus ofrendas y le dará respuesta.

La veneración que existe en el budismo es de otro tipo. consiste en  mostrar respeto hacia alguien o hacia algo que admiramos. Cuando un profesor entra en la sala de clases o cuando suena el himno nacional nos paramos en señal de respeto. O cuando finaliza una obra musical, nosotros aplaudimos. Esos son gestos de respeto y veneración e indican nuestra admiración por personas o cosas.

Una estatua de Buda con sus manos descansando gentilmente y su sonrisa amorosa nos conmueve y nos insta a desarrollar paz y amor en nosotros mismos. El perfume del incienso nos insta a prevalecer en las virtudes, las luces de las lámparas nos motivan a perseguir la luz del conocimiento y, las flores que nos impresionan por su belleza, pero luego mueren, nos recuerdan la impermanencia. Cuando nosotros rezamos, expresamos nuestra gratitud al Buda por la enseñanza que nos ha dado. Pero esto no quiere decir que los budustas veneran símbolos, no, quien crea eso es por que desconoce del budismo. Una estatua de Buda rememora la dimensión humana de las enseñanzas budistas. Nos recuerda que nosotros podemos liberarnos del sufrimnto al igual que Buda, encontrando la felicidad en nosotros mismos. Las imágenes de Buda nos mantiene en mente esa preciosa oportunidad de trascender el sufrimiento y alcanzar la felicidad duradera..

Conclusiones

De este trabajo concluimos que el budismo realmente tiene un gran contenido espiritual. Es una religión sumamente profunda, basada en la iluminación de Sidharta, el gran Buda, un principe. Es asombroso pensar en el inmenso amor de este gran personaje que dejó su vida grandiosa y monárquica para salir en busca de la plenitud espiritual.

Grande y realmente serío, el budismo nos plantea una nueva problemática existencial, nos abre puertas hacia la comprensión de mi Yo, hacia el porque de la maldad y la bondad, hacia el porque de la vida. Nos ha ayudado a reflexionar sobre estos temás y a tratar de darles un camino propio.

Creemos que la enseñaza de Buda no es para dejarla pasar, es importante conocerla y poder ser crítico frente a esta, para que al momento de elegir una religión o tendencia tengamos herramientas que nos digan “por donde va la cosa”, y no desechemos posibilidades ser participes de tan fuerte religión.

BIBLIOGRAFÍA

En Internet:

http://www.diamondway-buddhism.org/buddhism/b-bdh-sp.htm

http://www.diamondway-buddhism.org/buddhism/b-bud-sp.htm

http://www.menssana.com.ve/cuerpo/budismo.htm

http://www.planet.com.mx/aobo/quien-es.htm

http://www.sidharta.cl/budismo/budismo.htm

“Budismo”, Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98. © 1993-1997

Enciclopedia Espasa Calpe, Ed, Ercilla, Madrid, 1985. Tomo 8

"Budismo", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.