Relaciones intergrupales

Psicología de los grupos. Conflicto intergrupal. Prejuicios. Desindividualización

  • Enviado por: Roithamer
  • Idioma: castellano
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Relaciones Intergrupales

SUMARIO

1. Introducción.

2. Conflicto intergrupal y prejuicio.

2.1. El grupo como fuerza deshumanizadora.

2.2. El prejuicio como tipo de personalidad.

2.3 Conducta interpersonal vs. grupal.

3. Conducta intergrupal como respuesta a intereses.

3.1. El modelo de conducta intergrupal de M.Sherif.

4. Pertenencia grupal y conducta discriminativa.

4.1. El paradigma del grupo mínimo.

4.2. Explicaciones al fenómeno.

5. Pertenencia grupal e identidad social.


1. INTRODUCCION

Como hemos visto, los individuos pasan gran parte de su existencia insertos en algún grupo. Estos grupos, asimismo, mantienen relaciones con otros grupos. Esto es lo que llamamos relaciones intergrupales, aquellas caracterizadas por la interacción de grupos más que de individuos.

Las relaciones que los grupos mantienen entre sí son diversas. Dos grupos pueden ser independientes el uno del otro y por tanto no mantener ningún tipo de interacción, pero también pueden mantener cierto tipo de relaciones. Estas pueden ser positivas, de cooperación entre sus miembros, o negativas, de competición.

Existen diferentes fenómenos interesantes sobre las relaciones entre los grupos que vamos a ver a continuación; el conflicto, el prejuicio, la identidad social y otros. Así como distintos modelos explicativos de estos fenómenos.

2. CONFLICTO INTERGRUPAL Y PREJUICIO

2.1. El grupo como fuerza deshumanizadora.

La idea de que el individuo se deshumaniza o se despersonaliza cuando actúa en el contexto grupal es antigua. Hay dos autores que han destacado este aspecto en sus teorías psicosociales: G. LeBon y P.Zimbardo.

1. LA TEORIA DE LA MENTE GRUPAL DE G. LeBON.

Según este autor de finales del siglo pasado, (1895), la mentalidad colectiva generada por las masas crea anonimato, contagio y sugestión, las cuales llevan ala pérdida de la racionalidad y la identidad de las personas, que liberadas de las restricciones normativas sociales liberan sus instintos destructivos en forma de conductas violentas e irracionales.

Estas ideas fueron ampliamente desacreditadas cierto tiempo después. Sin embargo, otro autor siguió en esa misma línea.

2. LA TEORIA DE LA DESINDIVIDUALIZACIÓN DE P. ZIMBARDO.

Para Zimbardo, autor más contemporáneo (1969), pertenecer a un grupo amplio da anonimato y difumina la responsabilidad de cara a las propias acciones. Ello lleva a una pérdida de identidad y a una reducción por el interés en la evaluación social. La conducta resultante es irracional y regresiva, porque no está bajo los controles sociales y personales habituales. Zimbardo acepta que la conducta podría ser prosocial, aunque su idea fundamental es que la conducta degenera en contextos grupales. Esta teoría ha recibido cierto apoyo empírico.

3. CRÍTICAS A LAS TEORIAS DESHUMANIZADORAS.

Aunque estas teorías pudieran parecer plausibles e incluso hayan recibido algún apoyo empírico, existen una serie de evidencias en contra que aunque no las invalidan, si las debilitan.

1) El anonimato producido por un grupo puede conducir a menos y no a más conductas antisociales. Incluso a conductas prosociales, dependiendo esto de las normas que prevalecen en la situación.

2) La conducta de las personas en los grupos puede, de hecho, no ser irracional ni descontrolada.

3) El comportamiento de las personas en el grupo parece depender, en gran medida, de las claves situacionales inmediatas y, más importante, de las normas que prevalecen en el grupo en ese momento. Estas normas están ampliamente determinadas por las metas respectivas al grupo implicado.

2.2. El prejuicio como tipo de personalidad.

El prejuicio intergrupal es una manifestación muy frecuente del conflicto intergrupal. Las actitudes xenófobas, racistas, sexistas y otras más son la manifestación de las relaciones entre grupos. La pregunta que surge ante estos fenómenos es: ¿Cuál es la causa?, ¿De dónde provienen estas actitudes?, ¿Cuál es su naturaleza?.

1. LA TEORIA DE LA PERSONALIDAD AUTORITARIA DE Theodor W. ADORNO.

Theodor W. Adorno y otros psicólogos de corte psicodinámico partían de una hipótesis básica; que las actitudes sociales y políticas de la gente forman un patrón coherente, «expresión de tendencias profundas subyacentes en la personalidad». Estos autores defienden que el desarrollo de la personalidad incluye la represión y reorientación de las diversas necesidades instintivas a través de las limitaciones de la realidad social. Los padres, que son los principales agentes de la socialización del niño, deben buscar un equilibrio entre la disciplina y la tolerancia hacia las conductas de este. Cuando la conducta de los padres altera dicho equilibrio imponiendo una severa disciplina al niño, los instintos agresivos naturales de este se desplazan a objetivos alternativos a los propios padres. Estos objetivos serán vistos como más débiles o inferiores. Como consecuencia de esto, las actitudes políticas y sociales de un individuo formarán un patrón coherente, caracterizándose en general por: 1) la sobre-deferencia hacia las figuras de autoridad y, 2) la sobre-hostilidad hacia los miembros ajenos al endogrupo.

2. CRITICAS A LA TEORIA DE ADORNO.

Esta teoría ha recibido apoyos y críticas. El apoyo viene dado por el esfuerzo investigador que culminó en la construcción de un cuestionario, la Escala F de fascismo. Las críticas a esta posición diferencialista han sido las siguientes:

1) El olvido de los factores socio-culturales del prejuicio. El racismo se basa en las normas sociales dominantes.

2) La uniformidad del prejuicio en las sociedades. ¿Cómo se explica la aparición de "sociedades prejuiciosas" enteras?.

3) La especificidad histórica del prejuicio. Las actitudes mantenidas por miembros de distintos grupos dependen más de cuestiones socio-políticas que de relaciones intra-familiares.

2.3 Conducta interpersonal vs. Conducta grupal.

La posición diferencialista en psicología social sustenta que la conducta de las personas en contextos grupales es esencialmente la misma que en contextos personales puesto que está basada en la personalidad de los sujetos, que es, aparentemente, fija.

A esta posición se le pueden plantear una serie de objeciones:

1) No puede explicar la gran uniformidad de conductas que se aprecia allí donde los grupos son salientes. «Un hincha de fútbol insultará a otro, particularmente si porta símbolos de diferentes colores, al margen de los muchos atributos que puedan tener en común».

2) En situaciones en las que el número de relaciones interpersonales podría ser enorme -E.g.: Una huelga de mineros contra la policía.- la conducta es notablemente predecible y uniforme.

3) La conducta de las personas en contextos grupales además de ser uniforme es cualitativamente distinta. E.g.: En contextos competitivos los grupos son más que los individuos.

Estas cuestiones han llevado a distinguir entre conducta interpersonal y conducta grupal. Para H. Tajfel, autor de esta distinción, la conducta interpersonal supone actuar como un individuo, con algunas características idiosincrásicas, particulares, y un conjunto único de relaciones con otras personas; mientras que la conducta grupal supone actuar como un miembro de un grupo. En el primer tipo son más importantes para la conducta las relaciones personales mientras que para la segunda son más importantes las categorías sociales a las que uno pertenece.

Estos dos tipos de conducta no se supone que sean discretos sino que Tajfel propone un continuo interpersonal-grupal en el que se puede situar toda conducta. La localización de una conducta en ese continuo depende de tres factores:

1) La claridad con la que puedan identificarse las diferentes categorías sociales. E.g.:Raza blanca o negra.

2) La medida en que las conductas y actitudes dentro de un grupo sean variables o uniformes. E.g.: Variabilidad/Uniformidad en un grupo de las actitudes racistas.

3) La medida en que la conducta y actitudes de una persona hacia los demás, el exogrupo, es idiosincrásico o uniforme y predecible. E.g.: Predecibilidad y uniformidad de la conducta y actitudes racistas en una persona concreta.

Según Tajfel las teorías de la conducta intergrupal deberían centrar su atención en variables referidas a las relaciones sociales de las personas como miembros de un grupo, y no como entes individuales.

3. CONDUCTA INTERGRUPAL COMO RESPUESTA A INTERESES

Hemos visto como el conflicto intergrupal y el prejuicio pueden ser entendidos como el resultado de algún instinto primitivo heredado (G. LeBon), o como un problema asociado a un cierto tipo de personalidad, la autoritaria (T. W. Adorno).

Sin embargo, puede resultar más útil entender estos temas como respuestas normales de la gente cuando se enfrenta a un problema. Un aspecto importante desde este punto de vista es la naturaleza de las metas de los grupos implicados. El carácter compatible o incompatible de las metas puede llegar a explicar las relaciones de los grupos, ya que las actitudes y las conductas de los miembros de los grupos tienden a reflejar sus intereses reales, o imaginarios, enfrentados con los de otros grupos.

En este campo los estudios de M. Sherif en los años 50 con niños en campamentos de verano son pioneros en ofrecer un modelo.

3.1. El modelo de conducta intergrupal de M. Sherif.

La idea clave de Sherif con respecto a la conducta intergrupal es que los cambios sistemáticos en la conducta de los sujetos son el resultado de los cambios en las relaciones intergrupales. En definitiva, las relaciones de los grupos definen las relaciones de los individuos que los componen.

El modelo de Sherif, de acuerdo con el diseño de sus experimentos, tiene varias fases:

1. FASE DE FORMACION DEL GRUPO.

Esta fase consistió en la formación de grupos lo más homogéneos e iguales entre sí posibles. El resultado fueron dos grupos independientes, en sus metas, entre sí que prontamente desarrollaron una estructura grupal interna, normas y culturas correspondientes. Esto dio lugar también, y de un modo más importante, a un claro favoritismo intergrupal.

2. FASE DE COMPETICION INTERGRUPAL.

En esta fase se partía de dos grupos independientes a los que se puso en una nueva situación de relación negativamente interdependiente, en una situación competitiva en la que uno gana y otro pierde. Las consecuencias fueron:

1) La aparición de actitudes, juicios y elecciones sociométricas de carácter discriminativo, hacia el otro grupo, junto con acciones agresivas.

2) Los cambios en la estructura grupal. Aumento de la cohesión grupal y aparición de un liderazgo autoritario.

3. FASE DE REDUCCION DEL CONFLICTO.

Finalmente, después de una fase de conflicto se siguió otra de reducción del conflicto consistente en la introducción de metas supraordenadas, que afectaban positivamente a ambos grupos. El resultado de esta fase fue el cambio de signo de las actitudes y conductas intergrupales a formas más positivas de relación, reducción de la agresividad y la disminución del favoritismo intragrupal.

Aparentemente estos experimentos apoyan la teoría de Muzafer Sherif en cuanto a la relación de las conductas de los sujetos y los grupos. Por otra parte, los estudios de este autor se han acercado al problema del prejuicio étnico elaborando la "Hipótesis del contacto".

1. LA "HIPOTESIS DEL CONTACTO" EN EL PREJUICIO INTERGRUPAL.

Esta hipótesis sugiere que el contacto entre miembros de diferentes grupos, independientemente de sus diferencias, bajo condiciones apropiadas, reduce el prejuicio y la hostilidad intergrupo. Las condiciones apropiadas a las que se hace referencia y que han sido verificadas son la cooperación hacia metas comunes, pues la ausencia de estas no reducirá e incluso podría exhacerbar el prejuicio.

Se han hallado otros resultados relacionados con esta teoría:

1. La anticipación de la competición y cooperación producen también estos resultados pero más débilmente.

2. La imposición de metas supraordenadas no siempre reduce el prejuicio. Cuando la tarea cooperativa ha ido precedida de un episodio competitivo y no había logrado los objetivos el atractivo hacia el exogrupo disminuía.

4. PERTENENCIA GRUPAL Y CONDUCTA DISCRIMINATIVA

¿El mero hecho de pertenecer a un grupo tiene alguna consecuencia sobre nuestra actitudes hacia otros grupos?. Los experimentos de Sherif se basaban en la relación de los individuos, sin embargo, parece importante saber si tan solo pertenecer a un grupo implica discriminaciones. El paradigma del grupo mínimo estudiado por varios autores (Rabie y Horowitz, 1969) parece arrojar resultados sobre esta idea.

4.1. El paradigma del grupo mínimo.

Rabie y Horowitz siguiendo las ideas de K. Lewin consideraron que la condición esencial para la activación de sentimientos grupales era la percepción de alguna interdependencia de destino entre los miembros del grupo. Los resultados obtenidos en su experimento parecen indicar que la clasificación en un grupo mínimo por sí misma ejerce poca influencia en los juicios de los miembros grupales. Sólo cuando la clasificación coincidió con alguna experiencia común de recompensa o deprivación, emergieron las percepciones relacionadas con el grupo.

En otros experimentos se ha llegado a una conclusión con más apoyo. La mera categorización basta para elicitar la conducta intergrupal, en actitudes, juicios y conductas. Se han tratado de dar varias explicaciones a este fenómeno.

4.2. Explicaciones de la conducta grupal discriminativa.

Hay tres explicaciones plausibles para explicar este fenómeno.

1. EXPLICACION POR PROCESOS NORMATIVOS. (Tajfel, 1971)

La situación evoca asociaciones de competición haciendo altamente salientes las normas que regulan la competición, compensada con ciertas normas de equidad o imparcialidad.

El mayor problema de esta explicación es que no puede predecir que normas predominarán en una situación particular. Es, por tanto, una explicación a posteriori del suceso.

2. EXPLICACIÓN POR PROCESOS DE CATEGORIZACION. (Doise, 1976)

Esta explicación se basa en el efecto del fenómeno de categorización. La función del proceso de diferenciación es delinear las distinciones entre las categorías -y difuminar las diferencias dentro de ellas-, para organizar y estructurar mejor nuestros mundos mentales y sociales tanto a nivel evaluativo, perceptivo, o conductual.

Una ventaja de esta aproximación es que permite hacer predicciones sobre las variaciones en diferenciación en contextos particulares. De ahí que se pueda producir el fenómeno de "entrecruzamiento de categorías".

El fenómeno de la categorización permite explicar los fenómenos de los estereotipos, la correlación ilusoria y la homogeneidad del endogrupo y el exogrupo.

Sin embargo, esta explicación tiene la limitación de no poder explicar porqué en endogrupo se vuelve el mejor en las percepciones, juicios y atribuciones de los recursos intergrupales. Para explicar esto hemos de acudir al concepto de la identidad social.

5. PERTENENCIA GRUPAL E IDENTIDAD SOCIAL

La segmentación y diferenciación del mundo en un cierto número de categorías manejables no sólo nos ayuda a simplificarlo y a darle sentido, sino que también sirve para otra importante función: definir quiénes somos.

Al categorizar el mundo social no sólo clasificamos a otros como miembros de tal o cual grupo sino que nos clasificamos también a nosotros mismos. De esta manera nuestra identidad está claramente conformada por las categorías -o grupos- sociales a los que pertenecemos. Esta es una vieja idea de Lewin (1934). Ahora bien, cómo se llega a una situación de autoevaluación positiva.

Tajfel y Turner partiendo de la "Teoría de la comparación social" de León Festinger sugieren que las evaluaciones de nuestro grupo son de naturaleza esencialmente relativa; se evalúa el prestigio de nuestro grupo comparándolo con otros grupos. El resultado de estas comparaciones entre grupos es de suma importancia, porque influye indirectamente en nuestra autoestima. La identidad social deriva de nuestra pertenencia grupal y ello porque buscamos tener un autoconcepto positivo.

La conclusión de todo esto es que debido a nuestra necesidad de un autoconcepto positivo, dichas comparaciones serán sesgadas para que nuestro endogrupo, y nosotros mismos, pueda distinguirse positivamente de otros grupos. Esto es lo que Tajfel llamó el "establecimiento de una distintividad positiva" hacia el endogrupo. Así la teoría de la identidad social parece tener una posible explicación de la predisposición de la gente a favorecer los endogrupos más mínimos.

Psicologia de los Grupos tema 7. Relaciones Intergrupales-7