Relación sujeto-objeto

Trabajo social. Cultura. Crítica. Conocimiento. Acto cognoscitivo. Popper. Lógica. Dialéctica

  • Enviado por: Cristian Inzunza
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
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Relación Sujeto - Objeto

y

Crítica de la Cultura

La visión crítica de la realidad surge hoy como uno de los componentes importantes de todo quehacer de las ciencias sociales, la reflexión acerca de los juicios que emergen y la puesta en duda constante de los saberes fundamenta hoy los procesos científicos, la crítica como “actividad reflexiva” surge en el conocimiento como pieza fundamental.

De allí que la crítica y las relaciones que se pueden establecen con la categoría epistémica sujeto-objeto, surge como tema interesante a trabajar desde la epistemología.

El objetivo de este trabajo no va por desarrollar o analizar los juicios o los discursos con respecto a la sociedad desde un punto de vista ético, sino dar una mirada al “cómo” la relación que dos diferentes enfoques epistémicos (Racionalismo Lógico popperiano y la Dialéctica adorniana) establecen entre sujeto y objeto determinan juicios y criticas que se plantean con respecto a la cultura.

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RELACIÓN SUJETO OBJETO Y CRÍTICA DE LA CULTURA

La relación entre sujeto y objeto que las diferentes matrices epistémicas establecen y determinan el modo de plantear un juicio critico de la realidad, por ello se hace necesario acercarse a los conceptos de los componentes de dicha relación.

El Sujeto, entendiendo a éste como el elemento de la relación que, en su acto de conocer, recibe las imágenes del mundo, las procesa y explica a través del lenguaje y genera un juicio. La noción de sujeto se puede entender en dos dimensiones, amplio y estricto. En sentido amplio se entiende al sujeto como al hombre en su “entera naturaleza”, sus sentidos, sus facultades, es decir, lo que compone al hombre en su conjunto, que es el que conoce.

En el sentido estricto, la noción de sujeto no se entiende como el hombre en su “entera naturaleza”, sino que se hace referencia al “mundo interior” del hombre, es decir, al “centro al que se le imputan la conciencia y a los actos intelectuales del hombre”, por ello si el sujeto, epistemológicamente hablando, “es lo que subyace al hombre, es decir, lo que se considera su ser más intimo y profundo “

El Objeto, el otro elemento que compone la relación, se puede entender como “lo que yace ante esa intimidad del hombre o está puesto ante ella de modo que pueda ser conocido”. Asimismo el objeto goza para Sierra Bravo de dos sentidos, amplio y estricto.

En sentido amplio, el objeto de conocimiento en su conjunto es el “mundo exterior”, éste está dotado de una existencia independiente del pensamiento del hombre. En sentido estricto, el Objeto, “no es la cosa o fenómeno parte del mundo exterior conocidos, sino lo que hay de inteligible en esa cosa capaz de ser percibido y captado en el acto de conocimiento”.

En cuanto a la relación entre Sujeto y Objeto, se podría afirmar que está constituida por el acto cognoscitivo. De allí que esta relación surge como un problema epistemológico y, por lo tanto, se dan diferentes respuesta a dicho problema, pues las lógicas diferentes de concebir la relación dan origen a distintas formas de entendimiento de ésta, así mismo la crítica, que se basa en ésta relación, en tanto se entiende al sujeto como quien establece la crítica y a la sociedad se le otorga la categoría de objeto. Esta concepción que separa al sujeto del objeto es visible en los planteamientos de Karl Popper.

Popper reedita la noción cartesiana de la división de mundos, Descartes hace alusión a dos mundos, el mundo de los cuerpos y estados fisicos (mundo1) y el mundo de los estados mentales (mundo 2), Popper a esta noción agrega un tercer mundo que denomina mundo 3 y que en líneas generales es el mundo de los productos de la mente humana.

La incorporación de un tercer mundo en el cual se ubicarían los productos de la mente humana, es decir, las relaciones y significados que los sujetos den a los objetos abre la posibilidad de establecer nuevas formas de pensar esta relación de sujeto y objeto, pues Popper sitúa así a los objetos, en cuanto tales, en el mundo 1, a los procesos mentales en el mundo 2 y a los productos de la mente en el mundo 3. Esto lleva a observar que la cultura como producto de la socialización humana (y por lo tanto de la mente humana) se ubicaría en el mundo 3, pero al plantear una critica ha de plantearse a la cultura en calidad de objeto.

Desde esta división que Popper hace de los mundos, plantea las nociones de “Conocimiento Objetivo” y “Conocimiento Subjetivo”, se refiere al conocimiento objetivo haciendo alusión a la noción kanteana de objetividad: “el conocimiento objetivo es aquel que ha de ser justificable independiente de los caprichos de nadie” a esta noción Popper agrega lo siguiente: “...las teorías científicas no son nunca enteramente justificables o verificables, pero que son, no obstante, contrastables. Diré, por tanto, que la objetividad de los enunciados científicos descansa en el hecho de que pueden contrastarse intersubjetivamente”, de allí plantea que el conocimiento subjetivo se alimenta del conocimiento objetivo “...aunque el conocimiento objetivo sea un producto humano, rara vez se crea asumiendo el conocimiento subjetivo. Rara vez sucede que un hombre primero adopte una convicción basándose en su experiencia personal, la publique y consiga que sea aceptada como una de esas cosas que decimos: <<Es sabido que...>>. Por lo general, el conocimiento objetivo es el resultado de teorías rivales que se proponen provisionalmente para solucionar algún problema conocido objetivamente”.

Popper plantea de este modo que el conocimiento tiene un carácter objetivo y subjetivo, en cuanto al carácter objetivo abre una serie de debates con respecto a la falsación o refutación de los enunciados, plantea que cuando se emiten juicios terminantes (con afán universalista) éstos pueden compararse a “vetos” o “prohibiciones” y por ello son suceptibles de falsear: “no afirman que exista algo, o que se dé en cierto caso determinado, sino que lo niegan. Insisten en que no existen ciertas cosas o situaciones, como si las vedaran o prohibieran: las excluyen. Y precisamente por esto son falseables...”

Popper propone que la critica está relacionada en forma fundamental con la noción de validez, ya que la validez de un enunciado pasa por someterlo previamente a un juicio crítico “esto sucede (...) porque decir que una teoría es verdadera o falsa significa someterla a un juicio critico” de modo que Popper reconoce en la crítica un procedimiento para llegar a la verdad de un enunciado.

De lo antes dicho con respecto a Popper, se puede plantear una relación con la critica, en ella el sujeto se separa del objeto, pues el objeto ocupa un lugar en el primer mundo y el conocimiento objetivo se sitúa en el tercer mundo, pues el conocimiento es resultado la mente humana, en tanto del proceso de racional y metódico de contrastar los enunciados, el problema que surge en la lógica de Popper es que la cultura también es resultado de la mente humana y no alude a un objeto del mundo 1, por lo tanto, la interpretación que surge desde la división de mundos planteada por Popper es que la cultura pertenece exclusivamente al mundo 3 sin tener un significante en el mundo 1 (el mundo de los estado y lo procesos físicos).

Pero en el caso de la cultura que, en esta lógica de pensamiento, sería el objeto, la división o separación de sujeto y el objeto se torna problemática, ya que el sujeto está inmerso o forma parte del objeto, o, dicho de otra forma el sujeto se constituye por el objeto y el objeto se constituye por el sujeto, además ¿Cómo se apuntaría a la verdad a través de la crítica cuando es la misma cultura quien da los parámetros de veracidad?.

La paradoja que se da en este caso es abordada por Adorno, quien plantea la necesidad de repensar la critica tradicional en un sentido dinámico que pueda sobrepasar la divinización que los críticos plantean de la cultura, para ello es necesario no escindir sujeto y objeto, pues el “sujeto” (inmerso en el objeto y constituyente de éste) debe reconocerse como parte del todo y moverse con el “objeto” pues éste es dinámico.

Adorno reconoce en primer término, que no es posible situar al sujeto (el critico) separado del objeto (cultura) y que todo critico que se supone por sobre o separado de la cultura la mayoría de las veces está inmerso en ella y justificando su existencia desde su critica: “la actitud del critico cultural, gracias a la diferencia o distancia a que se coloca del mal y el desorden imperantes, le permite pasar teoréticamente por encima de éstos, aunque a menudo no consiga sino quedarse tras ellos”.

De esta forma Adorno plantea que sujeto y objeto están en una relación dialéctica, es decir, el sujeto es y no es, a la vez que el objeto lo es y no lo es, plantea que el sujeto no puede separarse del objeto, pues ello lleva a totalizaciones que hacen perder de vista la critica, “la crítica que se contenta con llamar ante su tribunal a una cultura separada de todo, o bien hace responsable de todo mal a la supuesta negatividad de la cultura. En cuanto que la cultura se acepta como un todo, se la priva del fenómeno de su propia verdad, que es la negación (...). El umbral que separa de la crítica dialéctica, que la separa de la crítica cultural, se encuentra en el lugar en que levanta a ésta hasta la supresión del concepto de cultura.” A partir de esto Adorno hace una distinción entre la “crítica cultural” (que busca separar sujeto y objeto) y la “crítica dialéctica” (que mantiene la tensión entre sujeto y objeto),

La noción adorniana de crítica ideal es la que se funda en la tensión y tiene un carácter dinámico, Adorno la denomina Critica Dialéctica expresada así: “La crítica dialéctica se mantiene en movimiento respecto de la cultura, comprendiendo su posición en el todo. Sin esta libertad, sin que esa conciencia rebase la inmanencia de la cultura, no es imaginable ni siquiera la critica inmanente: sólo es capaz de seguir el automovimiento del objeto aquel que no está totalmente arrastrado por ese movimiento. Pero la exigencia tradicional de una crítica de la ideología está también ella sujeta a una dinámica histórica”.

Adorno plantea que la forma de mantener la crítica, lo cual es fundamenta en el conocimiento, es mantener la tensión y no caer en posicionamientos binarios, pues “con vacías categorías se divide el mundo en blanco y negro y se dispone para el dominio contra el cual se concibieron inicialmente los conceptos. Ninguna teoría, siquiera la verdadera, está segura de no pervertirse nunca el día que se prive de la relación espontánea con el objeto”

Sierra Bravo, R. “Ciencias Sociales, Epistemología, Lógica y Metodología”. Madrid. Editorial Paraninfo. 1984. Pág.18

Alejandro, J. M. “Gnoseología”. Madrid. Ediciones BAC. 1974. Pág. 26

la noción de “mundo interior” hace referencia al “espacio de la razón y de la conciencia y de sus manifestaciones, sobre todo, el pensar y las ideas”. en Sierra Bravo, R. Op. Cit. Pág.15

SIERRA BRAVO, R. Op. Cit. Pág.19

Ídem.

Ídem.

La noción de “mundo exterior” hace referencia a “la realidad espacio-temporal, es el mundo verificable de lo curpos, es decir, la extensión y la localización” en SIERRA BRAVO, R , Op.Cit. Pág. 15

SIERRA BRAVO, R. Op. Cit. Pág. 19

“El Mundo 1” que plantea Descartes correspondería al concepto de “Mundo Exterior” que antes está desarrollado, asimismo el “Mundo 2” correspondería al “Mundo Interior” ya enunciado.

POPPER, KARL R. “El Cuerpo y la Mente”. Ediciones Paidós. Barcelona. 1997. Pág. 36

KANT, I. “Crítica a la Razón Pura”. Ed. Sopena. Buenos Aires. 1952. Pág. 192

POPPER, K. R. “La Lógica de la Investigación Científica”. Ed. Tecnos, Madrid. 1977 Pág.43

POPPER, K. R. “El Cuerpo y la Mente”. Ediciones Paidós. Barcelona. 1997. Pág. 45

POPPER, K. R. “La Lógica de la Investigación Científica”. Ed. Tecnos, Madrid. 1977 Pág.66

POPPER, K. R. “El Cuerpo y la Mente”. Ediciones Paidós. Barcelona. 1997. Pág. 140

ADORNO, T. W. “PRISMAS, La Crítica Cultural y la Sociedad”. Ed. Ariel. Barcelona 1962. Pág.10

Ibid. Pag.22

Idem

ibid. Pág.28