Régimen parlamentario en Chile

Historia contemporánea chilena. Revolución de 1891. República Parlamentaria. Fuerzas políticas chilenas. Partidos políticos. Fin del Parlamentarismo

  • Enviado por: Juan Pablo V
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
publicidad

Trabajo sobre historia de Chile

"El Régimen Parlamentario" 1891-1924

La revolución de 1891

Don José Manuel Balmaceda Fernández había nacido en Bucalemu en 1840 en el seno de una opulenta familia de la alta aristocracia terrateniente.

José Manuel Balmaceda fue proclamado candidato a la presidencia de la República en Enero de 1886 en Valparaíso. Recibió el apoyo de los partidos Nacional, Liberal y una fracción del Radical, lo que le permitió contar con una fuerte mayoría política. Resultó triunfador el 15 de junio de ese año.

Breve Reseña comparativa, "Al revés de don Manuel Montt, a cuyo lado hizo sus primeras armas en política, Balmaceda no era uno de esos hombres inmutables e inaccesibles a las sugerencias veces fue entorpecida por la constante lucha partidaria en el Congreso, lo que le obligó a cambiar en más de diez ocasiones a sus ministros (rotativa ministerial).

La oposición criticaba su programa de obras públicas y no aceptaba su autoritarismo. La situación se agudizó cuando Balmaceda intentó imponer a Enrique Salvador Sanfuentes como su sucesor. Los liberales opositores se agruparon en torno al Congreso.del ambiente.", Fascículo 12, Geochile

El incremento del poder que había adquirido el Congreso y el enfrentamiento de este con las facultades presidenciales hicieron crisis.

La Rotativa Ministerial comenzó a fomentarse debido al gran sueño de Balmaceda, de unir a los numerosos grupos liberales, que encontraría obstáculos insalvables, pues habían adquirido caracteres y modalidades diferentes, que se fueron agravando en el transcurso de las disputas políticas y por las ambiciones de mando. Esta situación de constantes discusiones fue generando un ambiente de desconfianza mutua entre el Parlamento y el Ejecutivo, lo que redundó en una continua rotativa de los equipos ministeriales del presidente al ser derribados por el Congreso, facultad que era una atribución propia del órgano legislativo.

Esta inestabilidad se tradujo en la generación de 13 ministerios, cifra absurda, nunca vista hasta entonces y que esterilizaba cualquier labor parlamentaria y hería el prestigio de la primera magistratura de la nación.

Esta mayoría de la oposición inició un período de hostilidades contra el presidente, y Sanfuentes renunció a la candidatura. Temiendo que surgiera otro candidato, el Congreso aplazó la Ley de Presupuesto para 1891 y presionó para que se efectuaran cambios ministeriales. La importancia de esa Ley en la educación, desarrollo militar y crecimiento de nuestro país, provocó una horrenda Guerra Civil.

Impulsada por varios parlamentarios, en Iquique se estableció una Junta de Gobierno cuya principal labor fue preparar un ejército para combatir a Balmaceda, quien contaba con el apoyo del ejército en el Centro y el Sur del país.

En la lucha, las fuerzas del Presidente fueron derrotadas y éste entregó el mando al general Manuel Baquedano. Se asiló en la legación argentina, donde se suicidó el mismo día que terminaba su mandato, el 19 de septiembre de 1891. Su muerte marcó el inicio del período llamado Parlamentarismo.

La República Parlamentaria

Hasta antes de 1891, el régimen constitucional parlamentarista se vió impedido u obstaculizado por el autocratismo presidencial, cuyo máximo representante fué don José Manuel Balmaceda. Después de este Presidente, el sistema parlamentario se aplicará en toda su amplitud, sin cortapisa alguna, lo que a la larga significará su descrédito y caída.

Por otra parte, contribuyó a su deterioro antiguas prácticas de deshonestidad política, reflejadas en la intervención electoral de los partidos detentadores del poder y en el amplio y vergonzoso Cohecho. Este último consistía en conseguir los votos del electorado mediante el dinero; es decir, los votos se compraban. Junto con el cohecho se practicó el fraude electoral, siendo común el robo de registros, la suplantación de electores y las falsificaciones de votos. El Cohecho se practicaría de tal manera que llegará a ser consustancial con las elecciones y constituirá una de las expresiones típicas de la "democracia" política del siglo actual.

Puede definirse con el nombre de "parlamentarismo sin trabas" a este período de la historia nacional que se extenderá entre 1891 y 1924, fecha en la cual otra forma constitucional y político-social se abrirá paso. Algunos autores denominan a este período, entre Balmaceda y la primera presidencia de don Arturo Alessandri Palma, como el gobierno de la Oligarquía Parlamentaria (Forma de gobierno en que el poder esta dividido en un número reducido de personas, por lo general pertenecientes a una misma clase social, en este caso, descendientes de la vieja aristocracia colonial terrateniente).

Todos, con escasísimas excepciones, lucharon contra Balmaceda, y al derrocarle creyeron haber hecho triunfar la liberad. Los conceptos de justicia social, igualdad y democracia aún no habian sido incorporados a sus preocupaciones fundamentales. Se había derrocado a la dictadura personalista de Balmaceda haciendo ondear la bandera de la libertad y la defensa de la Constitución intrínsecamente parlamentaria.

Desde otro punto de vista, en el campo económico-financiero, la libre empresa simbolizará el triunfo del capitalismo nacional y extranjero. Este ayudó abiertamente a los congresistas libertarios en contrade Balmaceda, liberal de "avanzada" y antimonopolista.

  • Predominio de la plutocracia: el advenimiento del parlamentarismo convirtió a la política en una actividad dirigida por la clase alta adinerada, no solo de las familias tradicionales sino también de los nuevos ricos. Todo esto generó una política de círculo, de grupo, donde lo que interesaba era, más que el bien común de la sociedad, la lucha de intereses personales y familiares.

Debido a la pérdida de atribuciones del Ejecutivo, la plutocracia se caracterizó por conseguir los votos del electorado mediante el dinero; es decir, se compraban los votos, situación conocida como cohecho. Junto al cohecho prosperó también el fraude electoral, siendo común el robo de registros, el sufragio de personas fallecidas, la suplantación de electores y las falsificaciones de votos.

  • Aniquilamiento del poder Ejecutivo: la Constitución del 1833 se aplicó en este período en un sentido ultraparlamentario, lo que significó que el Ejecutivo quedara dominado por las Cámaras.

Asimismo, las clases dirigentes se empeñaron en llevar a la Presidencia de la República a personas imparciales y honestas que no representaran peligro para ninguna tendencia, permitiéndole a la plutocracia hacer y deshacer con total libertad.

Arturo Alessandri, hombre de clase media, encarna un proyecto de cambio destinado a acabar con el Estado oligárquico tradicional. Este proyecto, junto con erradicar los vicios del parlamentarismo oligárquico, pretende construir un Estado que asuma, como función prioritaria, el desarrollo económico y social del país.

El Congreso en el Parlamentarismo fue reconocido en el ejercicio del poder, en él se hicieron frecuentes ciertas prácticas. Diputados y senadores hacían valer sus fuerzas cuando tenían que aprobar las llamadas leyes periódicas -de presupuesto, contribuciones y Fuerzas Armadas-. Los parlamentarios imprimían al despacho de dichas normas, el ritmo que la conveniencia política les aconsejaba.

El Congreso ejerció, también, en forma exagerada, la facultad que tenía para interpelar o censurar al gabinete presidencial.

De este modo, obligaba a los ministros a comparecer ante el Parlamento para justificar sus acciones, o a renunciar, llegando a establecer una intensa rotativa ministerial, que entorpecía la labor del Ejecutivo.

Este nuevo estilo de vida aisló al sector dirigente chileno del resto del cuerpo social. Muchos autores de comienzo de siglo denunciaron la relajación moral de la oligarquía, considerada como una de las causas más importantes de la crisis nacional.

De este modo, entre 1900 y 1920, se planteaba la decadencia de la clase alta, en cuanto grupo dirigente de la sociedad, mientras se presentaba el surgimiento de nuevos sectores sociales. Como estos no tenían cabida en el sistema ni en el estilo predominante, muy pronto aspiraron a cambiarlo.

Los Partidos Políticos

A los antiguos partidos conservador, liberal, nacional y radical, vinieron a agregarse después de la revolución de 1891 el partido liberal-independiente, el liberal-democrático (Balmacedista) y el demócrata.

  • Partido Conservador

El Partido Conservador, al revés de lo acontecido entre 1861 y 1891 en que tuvo una participación esporádica y se desenvolvió fuera del gobierno, se transformó desde esta última fecha en partido mayoritario y por esta razón durante el régimen parlamentario la mayor parte de los gobernantes debieron llamarlo a participar en las responsabilidades ministeriales. El apoyo que recibirá la iglesa Católica, representada por el arzobispo y el alto clero, será abierto y constante. La jerarquía eclesiástica se llegó a confundir con las posiciones de los conservadores en sus ardorosas luchas contra el escepticismo religioso, la masonería y el laicismo en materias educacionales y culturales.

  • Partido Liberal

Verdaderamente no existía un partido liberal sino varios. Las vagas aspiraciones libertarias que habian proporcionado don Francisco Antonio Pinto antes del advenimiento de Portales, quien combatió a pipiolos, liberales y federales como una "peste" de ideólogos, había ido adquiriendo mayor influencia, definición y consistencia, hasta llegar al poder prácticaente a partir de la administración de don José Joaquín Pérez.

Ya durante el gobierno de Errázuriz Zañartu (1875) había surgido esta Alianza entre Liberales y Radicales, cuyos líderes fueron don José Alfonso, radical, y don Mariano Sánchez Fontecilla, liberal reformista. Por otra parte, la Coalición, formada entrre los liberales y los conservadores, tenía a estos últimos como eje, y sus objetivos eran combatir al Estado docente y las pretensiones laicizantes de separar la Iglesia del Estado.

"Esta actitud político-religiosa de los partidos constituye algo así como el tono fundamental, como el telón de fondo de la política nacional desde el gobierno de don Federico Errázuriz Zañartu hasta el año 1925, en que se produce la separación de la Iglesia del Estado, gracias a la feliz iniciativa de don Arturo Alessandri y del Arzobispo don Crescente Errázuriz, muy favorecidos en su gestión por el nuevo espíritu, por los nuevos valores que preocupan al hombre después de la Primera Guerra Mundial, valores que son muy distintos a los meramente político-religiosos. Todos estos partidos políticos reclutan adeptos y están dirigidos por la clase alta." Heise, Julio. Observación, cit., pág 121

  • Partido Radical

Entre los radicales se advirtieron dos grandes tendencias, las que se manifestaron a través de dos de sus más preclaros dirigentes.

La tendencia tradional, individualista y liberal, estaba representada por el ilustre tribuno y brillante orador don Enrique Mac Iver, y las nuevas tendencias hacia la justicia social y el estatismo encontraron en el destacado jurista y deducador don Valentín Letelier su principal defensor.

  • Partido Nacional

Este partido apoyaba a Balmaceda, integrando los cuatro primeros ministerios. Como un ejemplo de la fuerza política del Partido Nacional puede señalarse que en las eleccionesde 1886, de 123 diputados que fueron elegidos, 76 eran liberales, 18 nacionales, 14 conservadores e independientes y 7 radicales. Aún cuando su representación electoral fué disminuyendo después de 1891 hasta el gobierno del balmacedista don Juan Luis Sanfuentes (1915-1920), los nacionales mantuvieron un grado de participación y figuración política, interpretando siempre papeles secundarios o de apoyo a los partidos liberal y conservador.

  • Partido Liberal-Democráico

Durante 1891 y 1892 los partidarios del depuesto Presidente Balmaceda realizaron serios intentos para alterar el orden público, pero fueron reprimidos con energía por el gobierno de don Jorge Montt. Cambiando de estrategia los balmacedistas decidieron formar un partido político al que denominaron Liberal-Democrático, el cual estuvo bajo la hábil dirección de don Enrique Salvador Sanfuentes. Sus bases fueron establecidas en una Convención realizada en Talca en nobiembre de 1893. Al poco tiempo lograban alcanzar una importante representación en el Congreso, eligiendo 6 senadores y 20 diputados en las elecciones de 1894. Esto fué conseguido a pesar de que el gobierno había relegado a Copiapó a Sanfuentes y a los principales dirigentes balmacedistas.

  • Partido Democrático

Este partido se originó en el ala más avanzada del radicalismo. En efecto, un grupo de radicales integrado por Malaquías Concha, Antonio Poupin, Avelino Contardo y Juan Rafael Allende, fundó en 1887 este partido político. Lentamente fué consiguiendo adeptos y a pesar de que en un comienzo solo estuvo formado por sectores burgueses, luego conquistaron la adhesión de los obreros industriales de las ciudades y, en especial, la de los obreros que trabajaban en las faenas del salitre y del carbón.

El Fin del Parlamentarismo

Durante el período presidencial de Arturo Alessandri, el régimen parlamentario hizo crisis. El Congreso, donde la oposición era mayoría, comenzó su juego antiministerial, y demoró el despacho de las leyes. El descontento ciudadanos fue creciendo, y Alessandri no lograba hacer los cambios prometidos.

Para detener la efervescencia social, el gobierno aplicó una represión, nunca antes utilizada.

Además, a comienzos de 1921, la industria salitrera -de la que seguían dependiendo gran parte de los ingresos del país- vivió una grave crisis.

El conflicto político estalló en marzo de 1924, mientras el país aguardaba la tramitación de una serie de proyectos de carácter social y los militares esperaban el aumento de sus remuneraciones.

Pese a estas urgencias, el Congreso se abocó al estudio de la proposición para establecer una dieta parlamentaria, destinada a fijar sueldos para los congresistas, quienes hasta entonces ejercían gratuitamente sus cargos.

Cuando el proyecto empezaba a ser considerado en el Senado, jóvenes oficiales del Ejército, se hicieron presentes en las tribunas del Congreso expresando su molestia, haciendo ruido de sables. Esta presión militar tendía a respaldar al Presidente.

Los rumores de un pronunciamiento llevaron a Alessandri a dialogar con los militares. Los uniformados le entregaron un pliego de peticiones, cuyo cumplimiento sería velado por un comité castrense. Los proyectos que este contenía fueron despachados con suma celeridad. Sin embargo, el comité no se disolvió.

Dada la situación anterior, Alessandri presentó la renuncia al cargo. Esta fue rechazada por el Senado, que le otorgó permiso para ausentarse del país hasta seis meses.

Una Junta Militar tomó la dirección del país el 11 de septiembre de 1924, y ordenó la disolución del Congreso. Luego, fue sucedida por otra de carácter cívico-militar, el 23 de enero de 1925. Una de sus primeras medidas fue llamar de regreso al Presidente, que se encontraba en Italia.

Alessandri regresó en marzo a Santiago, recibiendo una triunfal bienvenida. Se dedicó a preparar la reforma constitucional que demandaba el país, para poner término al régimen parlamentario y a la ineficacia política.

Los cambios a la Constitución fueron aprobados en un plebiscito el 30 de agosto, y promulgados el 18 de septiembre de 1925.