Reforma educacional chilena

Chile. Políticas públicas y gobierno. Educación. Estrategias de cambio educacional. Avances y retrocesos

  • Enviado por: Franklin Castillo Retmal
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 12 páginas
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La Reforma Educacional Chilena, Avances y Retrocesos

INDICE

Pg.

Resumen 3

Introducción 3

Políticas Públicas y Gobierno 4

Rol del estado en el Sistema Educacional 5

Caracterización de la Educación Chilena 6

Reflexión sobre fundamentos, principios y

componentes de la Reforma Educacional Chilena 8

Conclusiones 11

Bibliografía 12

RESUMEN

A través del presente ensayo pretendemos dar una visión global de los avances y retrocesos del proceso de Reforma Educacional en Chile implementada a partir de los años noventa. Esta reflexión tiene como respaldo las políticas educativas que a lo largo de la historia de los diferentes gobiernos en Chile se ha intentado implementar.

Se intenta explicar los alcances de la fundamentación en que se ha sustentado el proceso de Reforma con sus incidencias positivas y negativas en cuanto a su formulación e implementación dentro de la trasformación y evolución de la educación chilena.

INTRODUCCIÓN

La sociedad es cambiante, a medida que transcurre el tiempo las necesidades e intereses van siendo distintos. La educación constituye uno de los pilares fundamentales de la sociedad y también debe ir adaptándose, replanteándose y modernizándose para dar respuesta a las exigencias del momento, propiciar el crecimiento y formación de los ciudadanos y entregar las herramientas adecuadas para la posterior competencia en el ámbito laboral.

Como consecuencia del nuevo escenario nacional e internacional, tratando de dar cumplimiento a los acuerdos generados luego de participaciones en foros y declaraciones internacionales sobre educación y considerando su importancia, en Chile, durante la década pasada, se comienza a implementar y a poner en marcha la Reforma Educacional, que tiene como espíritu armonizar dos aspectos: la calidad educativa y la equidad educativa que tiene como ejes fundamentales: la implementación de programas de mejoramiento educativo, el fortalecimiento de la profesión docente, la renovación curricular y la jornada escolar completa diurna.

La Reforma Educacional Chilena, desde sus enfoques políticos, problemas de implementación y estrategias para su consolidación, son los aspectos que serán abordados a continuación.

REFORMA EDUCACIONAL CHILENA: AVANCES Y RETROCESOS

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1.- Políticas Públicas y Gobierno

Al querer entender mejor lo que es una política pública debemos primero que todo plantearnos la siguiente interrogante ¿Cuál es el real sentido que tiene la conformación y su posterior práctica de las políticas públicas por parte del gobierno? Desde nuestro punto de vista estas son formuladas con el propósito de mejorar la gestión del gobierno, en forma complementaria al proceso de reformas del Estado. Las características de un buen gobierno incluyen aspectos de liderazgo y de interacción con la sociedad y el sistema político. Así en el mediano plazo no puede haber un buen gobierno sin buenas políticas públicas por las que “estas se deben cumplir a través de agentes y que van dirigidas a tener una influencia determinada sobre la vida de los ciudadanos” (Peters 1982)

Por lo tanto “las políticas públicas son las acciones del gobierno en acción, que buscan dar respuestas a las diversas demandas de la sociedad, tratando de dar un uso estratégico de recursos para aliviar los problemas nacionales, extraer los recursos de la sociedad y volver a colocar en ella”(Chandler y Plano). “Es un proceso de aplicación y puede estar sujeta a cambios en función de su rendimiento” (Laswell 1956 y 1971)

Desde esta perspectiva consideramos que las políticas públicas presentan un valor descriptivo, de observación de procesos, de elaboración de políticas y programas de actuación pública y un valor prescriptivo, de conseguir la mejora de las administraciones públicas y conocer el impacto de las decisiones en el entorno.

Las políticas públicas cobran una gran importancia ya que originan un clima de tranquilidad o de inestabilidad del gobierno sirviendo como un mecanismo de evaluación del sistema político. El Gobierno utiliza los siguientes instrumentos para la elaboración de las Políticas Públicas: normas jurídicas, servicios de personal, recursos materiales, persuasión. Dicho proceso presenta tres grandes momentos: La formulación de las políticas, la implementación, la evaluación y la continuidad o cambio. Teniendo el punto de partida para la generación de respuestas a las demandas requeridas por la sociedad.

1.2.- Rol del Estado en el Sistema Educacional.

Nos surge una segunda interrogante ¿Cuál es la función del Gobierno en la implementación del sistema educacional? Según nuestra apreciación el Estado es quien tiene que formular y llevar a cabo acciones de implementación de los diferentes grupos de la sociedad a través de políticas de descentralización y discriminación positiva, por ello, en la medida que las necesidades públicas están bien formalizadas, el Estado tiene la obligación de garantizar el servicio para todos y que nadie quede excluido de este. La educación aparece entonces como un bien público porque se orienta a responder a demandas públicas y porque se rige por un principio de no exclusión.

Los usuarios de la educación son individuos, pero los beneficios que de ella se obtienen no son solo de uso privado, sino también público: un lenguaje común, mayores niveles de comprensión de los códigos sociales, la integración social y la coherencia simbólica de la cultura.

“Se concibe la educación como un derecho de todos, se asume como una obligación de la sociedad y se organiza bajo la forma de un servicio masivo” (Informe Brunner, 1994). Para nosotros el estado se encuentra obligado a entregar una educación gratuita a niveles bajos o altos de escolaridad, según perciba sus necesidades y a garantizar su presencia en ellas aunque ésta sea reducida.

Hoy el Estado deja de ser productor directo, pero crea el marco para que el proceso productivo ocurra en condiciones de competitividad, en este contexto aparece como impulsor de la transformación productiva, pero no más como productor directo sino en una dimensión instrumental ligada al trabajo y al progreso técnico, como motor de una educación capaz de incorporar creatividad y tecnología para el crecimiento” (Ahumada, Marcote y Toledo, 1998).

Estamos plenamente convencidos que los países que más éxito han tenido en configurar una sólida educación han sido capaces de adaptarse a los cambios de la sociedad y de anticiparse a los desafíos del futuro, han estado dispuestos a clarificar su ideal educativo y a renovarlo periódicamente, comprometiendo espíritu y voluntad para llevarlo a la práctica.

2.- Caracterización de la Educación Chilena

Como la Historia nos cuenta en Chile ha existido una rica y fructífera interrelación entre educación y Estado. Nuestro país desde su independencia ha buscado afanosamente el mejoramiento y respeto de su institucionalidad lo que en definitiva lo ha llevado a un desarrollo cultural, cívico y educacional, traducido este último en la creación de escuelas y previsión de fondos para la futura educación pública.

A comienzos del siglo XX se crea la Escuela Normal de Preceptores y se aprueba en 1920 la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, lo que permite elevar cualitativa y cuantitativamente el nivel educacional de los chilenos. Posteriormente el Estado estableció políticas educacionales que apuntaban a ampliar la cobertura en educación como principal objetivo de la reforma, poniendo especial énfasis en la educación básica, media y técnico profesional de nivel medio y superior, creación de universidades y la reforma universitaria de fines de la década del sesenta, lo que permitió encaminar el desarrollo hacia la industrialización y modernización del país. Con este proceso de desarrollo de proyecto de país, se logró asentar la conciencia democrática de los chilenos y alcanzar la solidez institucional hasta 1973, que fue ejemplo para Latinoamérica y otros países sacudidos por inestabilidades políticas e institucionales.

La historia de la Educación Chilena señala que tradicionalmente el Estado financió y administró el sistema educacional público ofreciendo educación gratuita a todas las personas independiente de las capacidades económicas de sus familias con la característica que el nivel básico de educación debía ser obligatorio.

Transcurrido los ochenta, esta situación cambió con la municipalización de los establecimientos educacionales, creándose con esto una nueva legislación que permitió la aparición de sostenedores privados en la función educativa del Estado.

En la actualidad existe una nueva oferta de educación gratuita, una con financiamiento estatal en los niveles básico y medio que corresponde a la educación municipal administrada por los D.E.M. o por corporaciones financiadas por los municipios y la educación privada subvencionada por el Estado; y la otra forma de financiamiento compartido son subvenciones parciales con fondos estatales y aportes de las familias de los alumnos atendidos.

Tomando como base esta estructura, se desprende los siguientes cuestionamientos. ¿Fue realmente necesaria la idea de reforma? y ¿Cuál fue el sentido que tuvo la implementación de la actual reforma educacional chilena?

La necesidad de la reforma educacional se debió principalmente a todas las demandas, desafíos de futuro y la búsqueda de respuestas positivas, que en algún momento surgieron en nuestro sistema educacional. Específicamente en la década de los `90 el Gobierno Chileno comenzó a poner en práctica un conjunto de iniciativas que mejoraría el planteamiento del sistema educacional promoviendo la innovación educativa creando con esto un nuevo ambiente en las escuelas y liceos. A partir de este proceso, las políticas educativas se basarían en la equidad social para el desarrollo moderno del país, ampliación e igualdad de oportunidades educacionales sobre pluralismo, libertad de enseñanza y modernización cualitativa de la educación.

Entre las iniciativas consideradas para el desarrollo de este proceso, surgieron las siguientes acciones:

* Programa de Mejoramiento de la Calidad de las Escuelas Básicas de sectores pobres (P900).

* Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la educación Básica (MECE Básico).

* Proyecto Enlaces. Considera la instalación de tecnología informática de punta en todos los establecimientos.

* Proyecto de Mejoramiento Educativo (PME).

* Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación Básica Rural (MECE Rural).

Considerando lo anterior, surge nuevamente el concepto de Reforma Educacional, la cual sentó sus bases en cuatro pilares fundamentales:

  • Programas de Mejoramiento e Innovación Pedagógica

  • Desarrollo Profesional de los Docentes

  • Reforma Curricular

  • Jornada Escolar Completa

Encontramos la implementación y ejecución de la Reforma Educativa como un proceso de cambios profundos que requiere de un tiempo considerable debido a la importancia, trascendencia y complejidad que la caracteriza, en todo momento ha sido necesario establecer debates, escuchar posturas diferentes relacionadas a los mismos temas, analizar los proyectos que se implementarán con sus prioridades y la pertinencia de los programas además de su factibilidad en términos de recursos humanos y materiales.

3.- Reflexión sobre fundamentos, principios y componentes de la Reforma Educacional Chilena.

A partir de la realidad que se vive en la actualidad en las escuelas del país y de nuestra práctica pedagógica en los distintos estamentos, nos preguntamos ¿existe unificación de criterios acerca del significado de educación en nuestro país?, ¿el sistema educacional actual, responde a las necesidades sociales en términos de oportunidades, equidad y calidad para todos?, ¿qué sentido y qué futuro tiene la Reforma Educacional chilena?, ¿La Reforma Educacional es producto de un proceso de reflexión crítica y autocrítica que responde a un proyecto educativo de país?.

Desde el punto de vista de la práctica pedagógica nos encontramos con estas y otras interrogantes sin respuesta inmediata. Los procesos reflexivos vividos en los establecimientos educacionales no existen en términos de unificación de criterios y de concordancia entre objetivos y acciones. La conceptualización acerca de educación, reforma educacional, evaluación, modelos pedagógicos, fin social, etc, se encuentra descentrada y por lo tanto, los resultados esperados distan mucho de los expuestos en el papel.

Los espacios reflexivos en la escuela se encuentran en segundo y tercer plano dando cuenta con ello que la actitud de los directivos y profesores no está acorde a los lineamientos propuestos, en términos generales y de producto, por la reforma. La falta de interés y de manejo en los aspectos formales y de acción frente a los procesos de innovación pedagógica y mejoramiento efectivo de la calidad de la educación en nuestro país se ha transformado en una conducta cada vez más recurrente en las aulas nacionales. La propuesta hecha por el gobierno a través de la reforma es, a vista de muchos educadores, una quimera, una lucha interminable sin más armas que el propio convencimiento y la vocación, para otros en cambio no es más que una puesta en escena de estrategias políticas tendientes a persuadir la opinión de los ciudadanos. Surge entonces otra pregunta ¿con este tipo de escenario y este tipo de actores, será posible efectivamente implementar un sistema de trabajo educativo que realmente cumpla con los objetivos de calibrar los aspectos de calidad y equidad en términos de educación que cumplan con los objetivos de país en vías de desarrollo?. Nos encontramos aquí con otro inconveniente ¿cómo podemos optar a tener equidad en educación siendo que la brecha entre ricos y pobres en nuestro país es abismante? Con equidad nos referimos a equilibrio, igualdad, justicia, ecuanimidad, paridad. ¿el Estado está dispuesto a invertir en educación hasta lograr esta uniformidad en términos de condiciones para todos los alumnos de nuestro país?, entonces, de qué reforma a la educación estamos hablando, o sólo se remite a la incorporación de cambios básicos estructurales en términos de administración y de currículo?

Para lograr un cambio sustantivo en el proceso educativo y en la educación de un país se necesita mucho más que una jornada escolar completa, mucho más que inyecciones parciales de recursos en la educación pública y mucho más que soluciones de escritorio. Necesitamos un cambio profundo de mentalidad, de visión amplia que sea capaz de trocar los paradigmas impuestos en otras realidades y en otros momentos sociales. Para este cambio socio cultural es necesario apuntar los dardos a los enfoques educativos de las instituciones formadoras del profesorado, quienes serán en definitiva los que llegarán con el mensaje a las bases, a la familia y por consiguiente a la sociedad.

Pero, ¿quién debe garantizar que ese cambio sea efectivo?, ó ¿quién debe provocar ese cambio socio cultural?. Indudablemente que la respuesta está clara. El gobierno a través de las políticas en educación debe replantearse los objetivos y comenzar por liar los bártulos de los procedimientos para poder provocar el cambio. En esta nueva sociedad en vertiginoso cambio, donde todo es de todos y la sociedad del conocimiento y la información cada día nos sorprende con algo nuevo, hace preciso estar al corriente y estar a la par con estos cambios. Se habla de globalización, se habla de inserción mundial, se habla de entrar al primer mundo, ¿es posible lograrlo con índices en educación tan bajos, donde el problema principal es la desigualdad social?

Palmariamente, el problema de no funcionamiento de la Reforma Educacional en nuestro país pasa por una cuestión de planteamiento, de actitud frente al proceso educativo, de objetivos y de recursos.

La utopía de estos últimos gobiernos de lograr un cambio en educación con los trazados planteados es cada día más rechazada por las partes involucradas, en particular por los que están a cargo de ejecutar estos trazados. Se ha olvidado el fin último y sublime de la educación, el espíritu preeminente de la acción pedagógica, aquel que perfila su maniobra al engrandecimiento del Ser, esto se traduce, en términos prácticos, en que los establecimientos educacionales han iniciado una suerte de competencia desgastadora por la captación de alumnos en los mecanismos de subvención, lo que ha llevado a que los docentes en el aula se concentren en una excesiva preocupación por lo administrativo en desmedro de una preocupación por la calidad de los aprendizajes que se les entrega a los alumnos.

En definitiva, los actores pragmáticos de la educación se ven envueltos en la confusión, en la pérdida del horizonte y en la falta de reflexión frente al proceso de esta reforma.

El gobierno con este proceso de cambio en educación ha querido cosechar manzanas, pero ha plantado un peral.

4.- Conclusiones

Desde el punto de vista de la efectividad de la puesta en marcha de la Reforma consideramos que no cumple con las expectativas esperadas en cuanto al grado de observancia de los objetivos y metas planteadas al inicio de este proceso.

Observamos que en términos de igualdad y equidad en la entrega de educación en los focos propuestos al comienzo no se ha logrado equiparar las realidades particulares de cada escuela por cuanto no se han inyectado suficientes recursos que permitan mantener un nivel parejo entre los diferentes establecimientos educacionales. Esta falta de recursos se traduce en la supuesta renovación pedagógica que se encuentra ausente en la mayoría de las escuelas, sumado a ello nos encontramos con espacios inadecuados para implementar ciertos tópicos que propone esta reforma. Además de estos inconvenientes nos encontramos con un desconocimiento en términos generales de cómo debiera funcionar este proceso de modernización de la educación en nuestro país, por cuanto desde las cúpulas directivas y seguidos por los profesores, en su gran mayoría no presentan un compromiso real y serio con el proceso educativo y con todas las aristas que este tiene.

A juicio nuestro, las inversiones en educación debieran aumentar en gran medida de tal manera de que esos recursos permitan aminorar las diferencias entre los sectores sociales y de esa manera lograr en primera instancia cierta equidad en términos de condiciones de los alumnos. La forma distributiva de los bienes educativos que llamamos equidad debe ser para todos y no derecho de algunos como hoy se presenta en nuestro sistema educativo, que reproduce la desigualdad e inequidad y donde las posibilidades de aceptación en la enseñanza son de exclusivo orden social.

La verdadera equidad de la reforma educativa va a obedecer cuando nuestros alumnos alcancen y logren aprendizajes que les permitan insertarse en el desarrollo económico y social de nuestro país.

En definitiva, el desarrollo y aplicación de la reforma pasa por un tema de concordancia de objetivos y metas entre el Estado y el Magisterio.

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