Recuento de Invenciones; Antonio Pereira

Literatura española contemporánea. Cuentos. Espacio. Tiempo. Temas. Narrador. Lenguaje. Técnica narrativa

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  • País: España España
  • 16 páginas
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Recuento de invenciones

de Antonio Pereira

Índice

Una ventana a la carretera (1967)

El ingeniero Balboa y otras historias civiles (1976)

Historias veniales de amor (1978)

Los brazos de la i griega (1982)

El síndrome de Estocolmo (1988)

Picazos en el desván (1991)

Las ciudades de Poniente (1995)

Cuentos de la Cábila (2000)

Análisis exhaustivo: Los brazos de la i griega

Bibliografía

Una ventana a la carretera

Espacio:

Esta recopilación de cuentos se encuentra plagada de referencias a la zona del nacimiento del autor y al noroeste de la Península, Se podría decir que recurre frecuentemente al uso de localismos a lo largo de la recopilación. Un ejemplo de estas referencias galaico-leonesas lo podemos encontrar en pasajes como el siguiente del cuento Rabanillos: «No le importa, ¡al contrario!, que lo vean marchar, que lo miren maliciosamente. Él coge de vez en cuando el trenecillo del carbón y baja a Ponferrada.» También se hace alusión en algunos cuentos de Madrid, ciudad que los personajes visitan en alguna ocasión, pero sin olvidar nunca las tierras del noroeste: «Luego seguí yendo por Madrid, ya con mi plaza en propiedad y los cuartos frescos del provinciano.»

Tiempo:

Los cuentos que se narran se pueden situar en los años de la posguerra española hasta los años sesenta. En estos cuentos podemos apercibir algún rasgo de nostalgia. Este “sabor” antiguo se observa por ejemplo en el cuento de Rabanillos en la emigración del personaje a Alemania y sobre todo en su participación en la Guerra Civil: «Sólo cuando amenaza lluvia se resiente del tiro que le dieron en la entrepierna, cuando lo del Ebro.»

Temas:

Los temas de esta colección son cotidianos y simples, reflejo en muchas ocasiones de la vida rural de aquellos años. Realista y verosímil, pues cualquiera de estos relatos podría ser anécdotas que le ocurrieran al autor. Están aderezados con cierto toque de erotismo algunos de ellos: «Al exacerbado varón no e le conocía en el pueblo compañera. Rabanillos dejaba traslucir que por algo iba él con frecuencia a Ponferrada.» Hablando de los vicios del protagonista.

Un tema al que recurre con cierta frecuencia es la progresiva modernización que se ve en los pueblos y ante la cual los protagonistas reaccionan de distinto modo: Rabanillos se marcha del pueblo por un empleo relacionado con la tecnología, Beltrán acabará renunciando a un nuevo bar con numerosas comodidades para volver a la antigua taberna donde espera el perro Niche y por último el tío Candela acabará por reconvertir su bar en una “pensión” ya que la construcción de la autovía le había robado mucha clientela.

En todos los relatos los temas son distintos aunque en ocasiones se podrían llegar a enlazar todos ellos mediante rasgos comunes.

Narrador:

Se pueden distinguir relatos en los que el narrador está en tercera persona y otros relatos en los que el narrador es parte imprescindible de la acción y participa en ella. Estos últimos van narrados en primera persona. Tal vez se pudiese identificar al autor como el narrador en algunos relatos, pues la trama se desarrolla en el lugar de origen del escritor, pero sin conocer a fondo su biografía es prácticamente imposible saberlo a ciencia cierta.

Lenguaje:

El nivel de lengua a lo largo de la colección es más o menos normal. No abusa del uso de expresiones cultas ni vulgares aunque recurre en ocasiones a coloquialismos, sobre todo en las partes dialogadas, lo que contribuye a darle un mayor realismo a la obra: «Uno es un mandao, ¿verdad que me entiende usted?».

En alguna ocasión se pueden observar también expresiones propias de la zona berciana o gallega.

Técnica narrativa:

Aparentemente se trata de relatos de carácter narrativo en los que se cuentan anécdotas de diverso tipo. Dentro de cada cuento se sucede un desarrollo más bien lineal, si bien es cierto que en algún relato se presenta primero lo que ocurrió y después cómo ocurrió. Éste es el caso de El fuero y el huevo que empieza con las últimas palabras de uno de los protagonistas.

El relato Beltrán primera especial puede considerarse un ejemplo del “in media res” porque la narración queda en suspense y comienza y termina envuelta en una especie de niebla que lleva al lector a imaginar que es lo que sucede antes y después de lo que el escritor nos narra.

Personajes:

Los personajes de esta colección se podrían incluir dentro de un mismo grupo. Son el estereotipo de esa clase de personas de los pueblos o de la familia a las que todo el mundo respeta o siente un especial cariño hacia ellas. De Rabanillos el narrador dice: «Todo el pueblo, sin excepción mimaba a Rabanillos el técnico, el indispensable».

En esto se parece a lo que se dice de Beltrán: «Todos confiaban en él; con Beltrán, primera especial, no pasaría nada malo.» Podemos observar que todos ellos son seres apreciados en su comunidad al igual que el primo Tanis y Álvaro Torre.

El ingeniero Balboa y otras historias civiles

Espacio:

Este relato se desarrolla en distintos escenarios, comienza en la UVI siendo este el escenario “físico” de la acción. Los demás escenarios son “psicológicos” ya que son solo imaginaciones o recuerdos del enfermo. El escenario de los recuerdos del protagonista también se sitúa en la zona berciana a la que se hace una clara referencia: «El mundo se había replegado a un territorio que dominaban mis botas, ya no esperaba que Elena viniera a la ciudad, yo mismo marchaba carretera adelante hasta avistar el yugo y las flechas de Corullón». Corullón es una villa situada al oeste del Bierzo, muy cercana a Galicia. También hay referencias a Villafranca. Al igual que en la anterior colección se vuelve a situar la zona berciana como una tierra literaria.

Tiempo:

Este relato comienza en un tiempo que podría ser considerado la actualidad, donde los recuerdos de un hombre le transportan a su juventud. No se hacen referencias específicas al año pero al ser recuerdos de una juventud podrían situarse en torno a los años de posguerra.

Se producen numerosos saltos en el tiempo en los que se interrumpe la historia y se continua más adelante. Un ejemplo se encuentra en que la primera página sólo se llega a comprender totalmente después de haber leído la última, por lo tanto no se puede hablar de una narración lineal.

Temas:

La historia principal gira entorno al amor entre el joven protagonista y Elena Balboa. Se narra la relación que mantienen y como van progresando en ella, pasando de ser una conocida que lee sus poemas a ser su mujer. El tema no llega a ser algo cotidiano aunque siempre se podría incluir en la “rumorología” de los pueblos pero sí se puede considerar realista.

Este relato no tiene un gran componente erótico mas en alguna de sus partes se deja entrever lo erótico y humorístico: «Tanteé prados mullidos al lado de prados traidores por su humedad invisible; ruinas monásticas de paz turbada por las culebras; alamedas de verdad espesas, pero bosques falaces con súbitos calveros donde siempre podría sospecharse algún pastor voyeur».

Narrador:

En este relato es imposible hablar de un solo narrador, los cambios son continuos y sin previo aviso, lo que puede llegar a confundir al lector en muchas ocasiones. En este caso el narrador es identificable con el autor por diversos motivos (la zona, la ferretería de su padre, la poesía…) pero no se puede decir que sea autobiográfica. Por ello el narrador es parte activa de la historia, un personaje más del entramado creado por el escritor.

Muchas veces el narrador se dirige directamente a Elena y posteriormente pasa a hablar con las propias enfermeras que le atienden en el hospital. También hay pasajes en los que se dirige a un posible lector.

Lenguaje:

Al ser un relato más extenso que los anteriores hay distintos tipos de lenguaje en él. Se puede encontrar un lenguaje más ornamentado en pasajes como este: «La estética, aun apretado mi corazón en la ansiedad inmediata, descorría su telón de grandeza trágica, se ve que no tengo remedio. El coro griego enmudeció cuando llegábamos a la revuelta. Las teas, porque cómo iban a ser prosaicas, espurias linterna eléctricas de mano, quedaron apagadas ante la iluminación que daba la hoguera misma.».

En otros pasajes se pueden encontrar fragmentos en otros idiomas al ser conversaciones que lo requieren. También se vislumbran localismos como pueda ser “corujo” y ciertas expresiones coloquiales o más bien vulgares.

Técnica narrativa:

Para mí este relato ha resultado bastante complicado de entender. He tenido que releerlo para conseguir captar el sentido de la historia que se complica por imitar el guión de los pensamientos o recuerdos de alguien que ha vivido todo eso. Constantes cambios de narrador y saltos en el tiempo que son perfectamente entendibles desde el punto de vista del pensamiento de una persona que conozca los hechos exige mayor atención para alguien que no sabe nada de ellos. Muchas partes se completan con lo que va llegando a continuación lo que obliga a tener en cuenta muchos de los aspectos que se van leyendo.

Personajes:

Los principales personajes de la obra son el propio narrador y Elena Balboa. De Elena se dice por ejemplo: «Pero te fijabas en la cara, y no. Había en sus ojos un mirar de brasas con muchos mundos y en los alrededores de los ojos las huellas no exageradas de un dolor venido a menos, la nariz tan noble, la boca, el cuello alto y derecho sobre un cuerpo nervioso.» La opinión acerca de Elena es que es una mujer que ha sufrido pero conserva su belleza. También es una mujer inteligente que ha visto mundo.

Del joven se pueden sacar menos conclusiones ya que es el narrador de la historia y no hay muchas referencias a él. Se trata de un poeta algo tímido.

La relación con los otros personajes (habitantes del pueblo) es escasa, no se dice que la gente apruebe ni les reproche su noviazgo.

Entre Elena y nuestro protagonista hay amor pero ella se muestra contraria al matrimonio, aunque está esperando un hijo de él. Al narrador la idea de no contraer matrimonio no le agrada del todo pero se acaba convenciendo.

Historias veniales de amor

Espacio:

En esta colección los escenarios son más variados, saliendo de los localismos dominantes en las anteriores para instalarse en distintos escenarios que poco tienen que ver con la recurrente zona del noroeste excepto en el relato Mientras viene el trenillo. El primer cuento se desarrolla en el aeropuerto de Barajas en Madrid, al que se hace una referencia directa: «Era Barajas y de madrugada.»

El segundo de los relatos vuelve a desarrollarse en la zona berciana que es por donde pasa el tren de la historia. Aunque se hacen referencias a Vigo y también a Andalucía.

El tercero de ellos no es en una ciudad en concreto, se podría situar en cada una de esas tiendas de souvenirs de las grandes ciudades, esas tiendas donde se venden recuerdos, objetos completamente inútiles pero que ayudan a conservar un lugar en la memoria y que te evocan su imagen cada vez que lo miras.

Tiempo:

La época en la que se desarrollan las narraciones puede ser la contemporánea al año de publicación de esta colección (1978) excepto en el segundo relato. Este relato se viene desarrollando en tiempos de la Guerra Civil: «Luego todo se hizo normal, hasta en la guerra las cosas terminan por ser normales.» Esta guerra no puede ser otra que la Guerra Civil.

En esta colección la línea temporal se sucede con normalidad, sin ningún tipo de alteración o saltos.

Temas:

Entre el primer y segundo relato existe una oposición clara, el primero que se desarrolla en un ambiente moderno en el que se inicia una relación amorosa sin conocerse los protagonistas, de una manera fría, contrasta con el segundo. En este segundo relato que se da en la España de hace ya bastantes años, el tema sigue siendo el amor pero no tan frívolo y desapasionado.

El tema del tercer relato puede considerarse el inicio de una nueva vida de dos personas en un país distinto al suyo donde solo se tienen el uno al otro embarcándose en un nuevo proyecto para intentar cambiar sus vidas.

No son temas tan cotidianos como los anteriores ni tan realistas y, excepto el segundo, reflejan una vida más urbana y modernizada. El segundo refleja de alguna manera la vida rural, aunque sin hacen alusión directa de ella.

Narrador:

Por primera vez en su trayectoria como escritor de cuentos, Pereira abandona el uso de la primera persona para pasar a una tercera más alejada de la acción, el narrador pasa a un segundo plano y se convierte únicamente en un vehículo entre lo que ocurrió y el lector.

Lenguaje:

Se usa un lenguaje normal, algo serio en el primero de los relatos, lo que contribuye a darle mayor frialdad si cabe: «En esto una voz se insinúa y luego se propaga melosa hasta los últimos rincones del aeropuerto. Nos conviene reproducirla.»

No es un lenguaje ornamentado en exceso ni tampoco ausente de adjetivación. Tampoco se identifican muchas expresiones excesivamente cultas. En alguna ocasión se usa un lenguaje vulgar para dar más realismo a los personajes: «y el marido qué coño te pasa»

Técnica narrativa:

Se trata de relatos de carácter narrativo y con un desarrollo lineal, sin saltos en el tiempo. En el caso del último relato se podría decir que recurre al “in media res” pues lo deja todo en suspense e intriga, ¿qué ha ocurrido y qué ocurrirá con los personajes?

No se puede considerar que los relatos tengan acción porque lo que se más que llegar a contar algo nos lo propone, por lo tanto deja lugar a la imaginación del lector.

Personajes:

No se profundiza excesivamente en las características de los personajes por lo que es difícil comentar este punto. No se trata de los estereotipos de colecciones anteriores, de carácter más rural. La relación que establecen con las mujeres en el primer relato es más bien sexual. En el segundo de ellos se trata de una relación de posesión, la mujer es en gran medida dominada por su marido. En el tercero surge una relación amorosa partiendo de una relación de trabajo: «Sabían que la chispa podía encenderse ahora mismo, pero también que podrían seguir enlazados sin otra consecuencia que la ternura, fruto de madurez.»

Los brazos de la i griega

Espacio:

Esta colección tiene una gran extensión y los cuentos que la forman se suceden en distintos escenarios. Tal vez lo más destacable es que sigue usando como escenario en muchas de sus obras la zona noroeste (Las peras de Dios y Los brazos de la i griega) pero en este caso introduce nuevas variantes.

En dos de las historias usa paralelismos entre zonas muy alejadas como pueden ser Nepal y el Bierzo (Los brazos de la i griega) y también esta zona con Nueva Zelanda (El pozo encerrado).

También se extiende el uso de diversas zonas que no son especificadas por el autor y que por tanto es imposible determinar, tal vez Italia, algún pueblo de nuestra geografía, etcétera.

Tiempo:

En su mayoría son contemporáneos aunque no hay referencias claras. En el caso de Las peras de Dios podría desarrollarse durante la juventud o niñez del escritor: «También los chicos, mis hermanos y yo con los primos de Camponaraya nos pusimos a la tarea». Esta imagen mueve la imaginación del lector a la infancia del narrador.

Los relatos en su mayoría narran cortos espacios de tiempo que suelen ser de un día pudiendo en algunos casos llegar a una semana. Se relatan de forma lineal sin saltos en el tiempo.

Temas:

La gran cantidad de relatos hace posible una gran cantidad de temas en ellos. En esta ocasión no son rurales (excepto el citado Las peras de Dios y tal vez alguno otro) sino que pasan a tener un carácter más urbano, en muchas ocasiones con ciertos elementos humorísticos (todo el cuento Charly) y eróticos (Carla y el Romano, El atestado y El sitio del inglés).

Narrador:

Se alternan los textos narrados en primera y tercera persona en ocasiones contándose más de un narrador que en ocasiones se puede identificar con el propio autor a pesar de no ser pasajes de su vida. Se integra en el texto dándole una mayor profundidad y cercanía

Lenguaje:

Se trata de un lenguaje común sin excesivos ornamentos, recurre en ocasiones al uso de expresiones vulgares como en anteriores ocasiones: «Me parece que la hemos pringao. A pelo, sí señor, a que nos den el libro de familia». Se recurre en ocasiones a diálogos suprimiendo verbos del tipo “dijo”, “contó”, “exclamó”… Cosa que es muy común a lo largo de la obra.

Técnica narrativa:

La principal característica que se extrae de la lectura de esta colección es el uso continuado de la técnica del “in media res”. El autor comienza las historias pero es el lector el que debe deducir como terminan la mayoría de ellas. La intriga va en aumento a medida que se va envolviendo en la lectura de los cuentos que acaban como si hubiesen cortado el final.

Personajes:

Las relaciones de los personajes en esta colección son en ocasiones conflictivas, por ejemplo discusiones por una herencia (El pozo encerrado). Otras veces se producen reencuentros entre personas que aparentemente nunca podrían volver a verse como en el paralelismo de Los brazos de la i griega.

La mujer adquiere un carácter seductor que ya estaba presente en otras colecciones pero menos marcadamente.

El síndrome de Estocolmo

Espacio:

En su mayoría se desarrolla en ciudades extranjeras huyendo del localismo de anteriores obras. Se pueden identificar destinos de Sudamérica, Italia, Moscú e incluso Nueva Orleáns: «Era plenitud del verano del hemisferio austral». Se trata de lugares cosmopolitas, más urbanos olvidándose de lo rural casi por completo.

Tiempo:

El tiempo de estos cuentos es contemporáneo al año de su publicación, excepto (como viene siendo habitual) un relato de la infancia del escritor: Obdulia, un cuento cruel.

No hay importantes saltos temporales en esta colección, excepto la introducción de algún recuerdo del pasado por parte del narrador.

La acción se viene desarrollando en periodos cortos de tiempo como pueden ser días o semanas.

Temas:

En esta colección encontramos temas diversos. Por un lado tenemos componentes dramáticos: «La abuela decidió que su hija pequeña tendría el entierro más sonado de todo el país, y es verdad que la tía Obdulia era una criatura excepcional y moría joven».

También están presentes los romances, como el surgido en Palabras, palabras para una rusa, en el que la imposibilidad de llevar a cabo una conversación no es impedimento para que surja el amor.

Se introducen también elementos de las relaciones del autor con otros escritores famosos como es el caso de Borges o el leonés Victoriano Crémer.

No son temas cotidianos pero sigue en la línea realista de sus anteriores colecciones, eso sí, evitando temas rurales.

Narrador:

Siguen alternándose los relatos en primera y tercera persona, si bien es cierto que en esta ocasión cobra más fuerza la opción de las primeras personas, contribuyendo a dar sensación de mayor realismo.

Lenguaje:

Contiene gran cantidad de partes dialogadas que usan un lenguaje no tan coloquial como en otras ocasiones ya que los personajes con los que interactúa son en muchas ocasiones escritores o personas extranjeras con las que no puede mantener conversaciones normales. Sigue el esquema de anteriores colecciones con su lenguaje habitual no excesivamente ornamentado.

Técnica narrativa:

La intriga se hace presente a lo largo de estos cuentos con finales desconcertantes en ocasiones. La progresión de la obra no es siempre lineal lo que hace los cuentos más dinámicos. El uso de una especie de “metalingüismo” para referir sus relaciones con Borges y en el relato Truman Capote cuenta un cuento son una novedad bastante interesante.

El autor sigue haciendo uso del “in media res”.

Personajes:

En esta ocasión son las mujeres quienes “llevan los pantalones” como queda demostrado tras el relato El síndrome de Estocolmo: «Fue ella, mi mujer, la que saltó al campo. Ya no era mi pata, mis manos temblaban de impotencia y rabia.» Los personajes ya no son habitantes de pueblos como ocurría al principio, ahora han pasado a ser famosos escritores o completos desconocidos para los protagonistas.

Picassos en el desván

Espacio:

Los espacios internacionales de la anterior colección “vuelven a casa” en esta ocasión. Ahora los cuentos transcurren en pueblos, bares, tiendas… Se retoma en parte el localismo perdido en anteriores colecciones. No son lugares concretos porque en la brevedad de las historias solo se insinúan estos escenarios, dejándolo todo al aire.

Tiempo:

Pese a la falta de referencias temporales se puede deducir que La barbera alemana transcurre durante los años cincuenta o sesenta pues años después dejaron de existir los barberos en el sentido que se les da en el libro.

Los demás relatos son prácticamente imposibles de situar en un contexto de tiempo debido a que su brevedad impide dar datos concretos. Por esto los cuentos son válidos para casi cualquier época aunque yo los situaría en la actualidad.

Temas:

Los temas son de gran diversidad y ninguna relación entre ellos. Sigue caracterizando su literatura por el realismo aunque en esta ocasión solo se aprecie en los relatos de mayor extensión que siguen aderezados con ese toque de Pereira que incluye humor y erotismo: «El de Santiagomillas sintió una cosa por el cuerpo, como cuando venía en el Intercar y no te asustes Ramón que en llegando a ese alto se ve hasta América. Pero ya la prima Elisa se estaba dando la vuelta, despacio, despacio.»

Narrador:

Se alternan la primera y la tercera persona, aunque en los más breves casi no existe el narrador porque es tan solo un planteamiento de la historia. Cuando actúa en primera persona se integra en la historia siendo pieza clave y no un mero espectador de ella. Esto es algo que le da realismo a la obra.

Lenguaje:

Como viene siendo habitual, Pereira utiliza un lenguaje claro y sin excesivos adornos. Esta vez es más preciso que antes en sus descripciones y va directamente al grano. El uso de expresiones coloquiales se limita al uso de las partes dialogadas, que siguen siendo introducidas sin nexo alguno ni comillas de ningún tipo.

Técnica narrativa:

En esta obra se hace más presente la experimentación de Antonio Pereira con las formas. Sus relatos de apenas quince líneas suponen un avance en la depurada técnica del escritor leonés.

Esta más presente que nunca la citada técnica del “in media res” pues apenas llega a desarrollar unas líneas de la historia y se queda ahí.

Personajes:

Al retomar los ambientes rurales en sus cuentos también se retoman los personajes rurales. Esto nos lleva a ver en algunos de los relatos tipos de personajes como los de las primeras colecciones. En algunos de los relatos breves no existe ni siquiera algo que pueda llamarse personaje y las descripciones que nos da son muy parcas para conseguir analizarlos.

Las mujeres son siempre bien tratadas por Pereira y descritas con sutiles toques eróticos.

Las ciudades de Poniente

Espacio:

Se vuelven a reconocer los mismos escenarios que en las primeras recopilaciones, la zona berciana vuelve a ser lo principal de estos relatos cortos como en El asturiano de Delfina donde hay varias referencias a León y a las montañas que limitan con Asturias. En otros cuentos no se dan referencias exactas pero se pueden llegar a imaginar.

Tiempo:

En la mayoría no hay referencias útiles para saberlo pero se suceden entre los tiempos de la posguerra y los años previos a la publicación de la recopilación. Cuentos como El asturiano de Delfina donde hay claras alusiones a don Antonio González de Lama nos permiten situar la obra por los años en los que él era crítico de la conocida revista Espadaña.

Temas:

El característico humor de Pereira se torna en una sobriedad claramente marcada. Los temas que aborda en esta recopilación tienen gran seriedad y profundidad. Se convierten en temas sociales con un punto dramático: «Los cuatro hombres que habían sido encerrados se encerraban todavía más ellos mismos, rumiando la humillación, más pegajosa y desazonante que el miedo.»

El contrapunto a este dramatismo lo pone La cantera local, relato en un tono más irónico donde se cuentan las peripecias de un actor de fotonovelas de la zona que es propuesto para un dossier.

Narrador:

Siguen alternándose la primera y tercera persona como venía ocurriendo anteriormente. Es más cercano al lector cuando el relato es en primera persona llegando a dar sensación de intimidad y confidencialidad, en cambio en tercera persona no trata con el mismo cariño a los personajes porque el narrador no se ve envuelto en la historia.

Lenguaje:

Se usa un lenguaje normal en la mayor parte del texto acondicionándolo a las distintas conversaciones para que tenga más realismo. Por ejemplo un médico utiliza palabras relacionadas con su profesión pero que una persona sin esos estudios utilizaría (como extrasístole, antitusivo…).

El lenguaje vuelve a ser descriptivo en muchos de los pasajes para conseguir que el lector se sumerja mucho más dentro de la obra.

Técnica narrativa:

Son relatos narrados de manera lineal, sin grandes complicaciones para ser entendidos y sin técnicas experimentales. La intriga no alcanza clímax tan altos como en anteriores colecciones ya que los finales son bastante predecibles.

Algunas de las historias siguen el esquema que empieza revelando parte del final para pasar a narrar la historia completa.

Personajes:

Con la vuelta de la zona berciana también se recuperan los personajes arquetípicos de las primeras obras, personas rurales que aunque en ocasiones salen de sus pueblos siguen conservando su personalidad característica que los hace inconfundibles en la bibliografía de Pereira.

También las personalidades de las mujeres siguen los esquemas de anteriores obras donde son seductoras y son descritas con cierto toque erótico.

Por último cabe destacar el merecido homenaje a don Antonio González de Lama en las páginas El asturiano de Delfina y que plasma la personalidad de este intelectual leonés de manera fiel.

Cuentos de la Cábila

Espacio:

La mayor parte de estos relatos nos transporta nuevamente al mundo literario creado por el autor basándose en los recuerdos de su infancia en las tierras del Bierzo, León y Galicia. Estos ambientes rurales son recordados con nostalgia por Antonio como queda reflejado en sus páginas. El relato La casa de los Pereira está ambientado en Portugal.

Tiempo:

Podemos situar los cuentos en la niñez de Antonio Pereira (alrededor de los años treinta o cuarenta) recordados con sabor nostálgico. No se aprecian claros saltos en la línea temporal que evoluciona uniformemente.

El tiempo interno de los cuentos no suele ser más de unos días lo que facilita la lectura y comprensión de los relatos.

Temas:

Los temas son principalmente cotidianos, narran la niñez (ficticia) del autor. Dentro de esto podemos encontrar temas diversos como los amorosos: «Carmencita inauguraba en mi educación sentimental el mito de la forastera, que luego me daría amoríos y expansiones literarias.»

Se encuentran también temas eróticos y humorísticos como venía siendo habitual en toda la obra de Pereira. Destacan sobre todo ¡Manos arriba! por su componente erótico y La «Orbea» del coadjutor por el humorístico.

En otro de los relatos se muestra la admiración hacia la Catedral de León que siente al verla por primera vez.

Narrador:

En esta ocasión se encuentra toda la colección narrada en una primera persona que es absoluta protagonista en todos los relatos, ya que usa la técnica de la autobiografía ficticia. En ocasiones el lector puede pensar que todos estos acontecimientos son reales pero no debemos olvidar que tan solo son relatos ficticios basados en escenarios y tiempo reales.

Lenguaje:

El lenguaje sigue lo que venía siendo la obra de Pereira, un lenguaje sin excesiva ornamentación pero que consigue describir a la perfección con pocas palabras. Usa las expresiones coloquiales para las partes dialogadas introduciendo algún localismo sobre todo de origen gallego.

Técnica narrativa:

Se basa sobre todo en la autobiografía ficticia, trenzando su propia historia con relatos originales. El desarrollo de los cuentos es lineal y sin intriga porque no es lo que se busca. A pesar de lo novedoso de la técnica que usa no se encuentran experimentaciones en la forma de escribir aunque puede considerarse que algunos de los relatos se basan en el “in media res”.

Personajes:

Los principales personajes están dentro del mundo literario creado por Antonio Pereira, siendo rurales. Entre ellos se encuentra el propio autor que está identificado con el narrador.

Análisis exhaustivo: Los brazos de la i griega

Tiempo:

Esta historia se sitúa en los años anteriores a la publicación del libro (1982): «Todo esto cambiará pronto». No se encuentran muchas referencias más al año exacto pero esta fecha aproximada puede servir.

Espacio:

Físicamente la acción transcurre en Nepal donde el protagonista buscaba algo diferente: «¿Pero no era eso lo que habíamos venido a buscar, la emoción de lo diferente?». Esto no es lo que encontró allí, después de un tiempo se empiezan a establecer paralelismos con Villafranca. Todo lo que veía en Nepal le evocaba algo de su tierra.

Temas:

El tema no es cotidiano ni realista, puede ser el más fantástico de la obra de Antonio Pereira y por ello me ha llamado la atención. Refleja la vida rural en Nepal pero siendo igual que la de Villafranca. En esta ocasión no se identifican rasgos de humor o erotismo tan característicos.

Narrador:

Está narrado en primera persona, el narrador se ve envuelto en la acción casi sin quererlo (todo ocurre demasiado deprisa). No se puede identificar al narrador con el autor porque la experiencia es demasiado fantasiosa para haber ocurrido a alguien.

Lenguaje:

Usa un lenguaje como el que viene usando a lo largo de su obra. Adornado lo necesario y aplicando el uso de expresiones coloquiales o localismos cuando la narración lo pide: «vi a una mujer llevando su feixe de leña, solo que no iba vestida de paño negro y sí con una tela viva de colores». Con el uso de este localismo se refuerza el vínculo que crea entre Villafranca y Nepal

Técnica narrativa:

Comienza recordando lo que le pasó en Nepal y da un salto en el tiempo para contar como se desarrollaron los acontecimientos. No es una estructura lineal y mantiene su intriga hasta el final. El uso de los paralelismos me ha resultado muy atractivo consiguiendo un vínculo entre dos zonas que aparentemente no tienen relación ninguna.

Personajes:

El personaje principal es el propio narrador, los más secundarios serían personajes de ámbito rural por el paralelismo establecido entre Nepal y el Bierzo no serían tan diferentes a los de las demás obras. Llama la atención que al final ocurra lo que parece imposible que vaya a ocurrir, aparece Adolfo el de Ambasmestas en su versión de Nepal.

Ibíd., pág. 85

Ibíd., pág. 85

Ibíd., pág. 95

Ibíd., pág. 83

Ibíd., pág. 86

Ibíd., pág. 109

Ibíd., pág. 121

Ibíd., pág. 125

Ibíd., pág. 104

Ibíd., pág. 129

Ibíd., pág. 136

Ibíd., pág. 129

Ibíd., pág. 138

Ibíd., pág. 143

Ibíd., pág. 174

Ibíd., pág. 197

Ibíd., pág. 240

Ibíd., pág. 230

Ibíd., pág. 215

Ibíd., pág. 284

Ibíd., pág. 299

Ibíd., pág. 335

Ibíd., pág. 199

Ibíd., pág. 199

Ibíd., pág. 202