Realismo pedagógico

Humanismo. Empirismo. Racionalismo

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EL REALISMO PEDAGÓGICO

ÍNDICE

1. - Introducción. (3)

2. - Momento histórico del realismo Pedagógico. (4)

3. - El realismo Pedagógico.(5)

3.1. - Factores que propiciaron su aparición.(6)

3.2. - El Empirismo.(8)

3.2.1. - Francis Bacon.(9)

3.3. - El Racionalismo.(12)

3.3.1. - René Descartes.(13)

3.4. - Modalidades del Realismo pedagógico.(15)

3.4.1. - Realismo Humanista. (Erasmo de Rotterdam) (15)

3.4.2. - Realismo Social. (Tomaso Campanella) (17)

3.4.3. - Realismo naturalista. (Juan Amós Comenio) (18)

3.4.4. - Realismo disciplinario. (John Locke) (22)

3.5. - Nuevos campos dentro de la educación. (26)

3.5.1. - Educación para príncipes. (26)

3.5.2. - Educación femenina. (27)

4.- Conclusiones al trabajo.(29)

5.- Bibliografía. (31)

1.- INTRODUCIÓN

A lo largo del siguiente trabajo me voy a centrar en el realismo pedagógico que es, a grandes rasgos, la doctrina educativa dominante del siglo XVII de clara tendencia al activismo, pero con influencia de lo espiritual. A fin de cuentas, el realismo pedagógico se ocupa de que las cosas que se van a enseñar tengan luego uso en quien las aprende.

Para profundizar más en este tema, lo primero que voy a hacer es una localización histórica del fenómeno en su época, y un breve resumen del siglo anterior con el fin de entender mejor que es el realismo pedagógico y como está hoy en día. Seguidamente me centraré ya directamente en el tema. En los factores que lo propiciaron ya sean políticos, económicos, etc. A continuación nombraré las dos corrientes ideológicas más recalcadas de aquella época: el empirismo (dentro del cual analizaré la figura de Francis Bacon, su principal propulsor), y el racionalismo (con las ideas de René Descarte como principal destacado). Seguido de este, y volviendo al Realismo, voy a nombrar sus principales modalidades dentro de las cuales hablaré de un autor relevante en cada una de ellas: Erasmo, Campanella, Comenio y Locke. Por último voy a destacar cuatro nuevos tipos de educación que se dieron en aquella época por su interesante novedad.

He elegido este tema: el realismo pedagógico, para hacer mi trabajo porque considero que fue un fenómeno importante que tubo como resultado el abandonó (al menos en ese periodo) del Humanismo: doctrina dominante durante todo el siglo XVI y que valoraba más el texto y la cultura antes que las cosas en si. Por ello, y por las curiosidades que se dan en él (el método de Descartes para encontrar la verdad innegable, la educación del “gentleman” de Locke...) he elegido dicho tema para elaborar mi trabajo de Historia de la educación.

2.- MOMENTO HISTORICO DEL REALISMO PEDAGÓGICO

Para empezar a profundizar en el tema en sí, en el realismo pedagógico, me parece primordial empezar haciendo una descripción del momento en el que se da este fenómeno, y las características que se estaban dando.

Sabemos que durante el siglo anterior al que nos ocupa, durante el siglo XVI, se dio un cierto desarrollo. Pues bien, en el siglo XVII ocurre todo lo contrario, ya que se dio en el una importante crisis demográfica que sumió a Europa en una situación poco menos que catastrófica de cuyos resultados costo mucho recuperarse. La citada crisis demográfica, que fue lo más destacable de aquel siglo, se dio como consecuencia de diversos factores:

En primer lugar se sucedieron una serie de malas cosechas, lo cual genero ineludiblemente en una crisis de subsistencia ya que no había que comer. Por supuesto, este factor se dio con mayor intensidad, o con mayor dureza dentro de la clase baja europea, ya que la sociedad de aquella época estaba dividida en dos grandes subgrupos. Por un lado estaban los no privilegiados (lo que hoy llamamos la clase baja), grupo compuesto por las personas pertenecientes a la burguesía, al artesanado y al campesinado, y por el otro lado estaban los altos clérigos y la nobleza formando el grupo de los privilegiados. Como consecuencia de todo esto, y sumándole los malos hábitos de higiene, se dieron numerosos casos de peste, las cuales arrasaron con gran parte de la población.

Pero aunque parezca antitético, la economía sigue el nivel ascendente del siglo anterior, propiciada por la aparición de las bolsas y los mercados de valores.

Por todos estos movimientos y factores, es por lo que se van a producir en el siglo XVII las novedades y los cambios que a continuación iré nombrando.

3.- EL REALISMO PEDAGÓGICO.

Es en el siglo XVII, como ya he comentado, cuando surge el realismo pedagógico propugnador de una educación basada en el conocimiento de contenidos y practicas. Se basa en los métodos de la inducción y la intuición como base de todos los saberes ya que “El valor pedagógico de las distintas disciplinas formales depende prioritariamente de su aplicación práctica a la vida.” ( Diccionario de las ciencias de la educación, volumen II) Se preocupan ahora, y de forma pionera, por el modo de transmitir los conocimientos y el orden en el que deberán presentarlos para lograr mayor efectividad a la hora de ser usados. Se centran en el contacto con la naturaleza, directamente con el objeto de estudio no con textos al respecto.

El realismo supone romper con el sistema de enseñanza que venía dándose hasta entonces: el humanismo, “centrado en el saber de los antiguos y con finalidad de carácter moral y filosófico.” (Gutiérrez Zuluaga, 1972 Pág.16) Dan más importancia al valor del texto y a la cultura que, como sucede en el realismo, a los hechos observados desde la realidad en el contacto con la naturaleza.

Pero el surgimiento del Realismo no implica el olvido del humanismo, a lo largo de la historia se han ido alternando, llegando incluso a coexistir ambos vértices en el mismo periodo. Es más, según J. M. Moreno no podemos ni siquiera afirmar que el único Realismo habido en las ciencia de la educación haya sido el surgido en el citado siglo XVII. Pero a nivel general, y a lo largo de la Historia de la educación, el humanismo y el realismo se han ido turnando en lo que a importancia se refiere: la educación primitiva tenía un claro matiz realista, más adelante le sacará ventaja el humanismo con la llegada del mundo clásico. En el renacimiento ambas coinciden y actualmente podemos afirmar que, al igual que en el renacimiento, el humanismo y el realismo coinciden en el mismo periodo porque “son dos fenómenos educativos que necesitan el uno del otro para que pueda existir la armonía” ( Moreno,1978 Pág. 259)

A mi modo de ver, las palabras de J. M. Moreno que acabo de citar son totalmente acertadas. Por un lado me parece necesario el humanismo puesto que, a fin de cuentas, no todo lo que nos es vital aprender lo podemos tener al alcance de la mano y los libros son un instrumento de lo más apropiado en estos casos. Por el otro lado, creo que es totalmente necesario el activismo al que tiende el realismo, muchas veces el ver un objeto que va a ser estudiado es una lección más preciada que el leer varios textos sobre él . Me parece que el palpar, el ver... el sentir un objeto que se va a estudiar provoca en el educando una reacción más positiva, educativamente hablando, que el leer sobre él o el limitarse a estudiar sus característica sin dar pie a la experiencia con el objeto, lo cual sería caer en el simple y tan criticado memorismo. Por todo esto creo que la postura que adopta J. M. Moreno es la más idónea. Lo ideal para el aprendizaje ya sea de un objeto, de un proceso o de cualquier lección es el de compaginar el contacto con la naturaleza (realismo) y con los textos (humanismo).

3.1.- Factores que propiciaron su aparición.

Ante lo comentado anteriormente, cabe hacer un pequeño matiz con el fin de aclarar posibles malentendidos: el realismo Pedagógico de sentido empirista (que es en el que nos vamos a centrar a lo largo de este trabajo) nace en el siglo XVII como consecuencia de varios factores que a continuación voy a citar:

  • Se da una expansión de la actividad económica, industrial y mercantil producida por el descubrimiento de nuevas tierras, como es el caso de América, y que generaron nuevas rutas de comercio. Pero además, este factor tubo una consecuencia directa en el modo de vida de las personas, hubo una expansión mental como consecuencia del trato con distintas gentes de nacionalidades diferentes lo que fomentó la divulgación de las lenguas propias de cada país en decadencia de las lenguas muertas.

  • La vida y las cosas cotidianas rebasan, en este periodo, la autoridad que hasta entonces habían tenido las letras. Hecho que se ve en diferentes aspectos: la filosofía moderna trata de encajar con la nueva ciencia dejando atrás la tradición; La educación se sustentará ahora en motivos realistas con el fin de dar utilidad a lo que se aprende adhiriéndose al programa educativo ya existente, asignaturas como matemáticas y ciencias naturales. Con relación a esta última cabe comentar que la naturaleza es ahora entendida como algo razonable, algo que el hombre, desde su propia naturaleza, es capaz de entender.

  • Otra de las características propias de este periodo es la preocupación por las ciencias y los métodos. Se suceden nuevos descubrimientos en la rama de la ciencia como que la tierra gira alrededor del sol (Copernico); el telescopio que facilitó el hallazgo de nuevas estrellas; etc. Todo esto tiene como resultado la superación de las ciencias antiguas. Ahora esta es entendida como “algo univoco, no análogo, cuya unidad le viene dada por el propio entendimiento del hombre” (Gutiérrez Zuluaga,1972,pag0242) Por tanto, el camino para llegar a la verdad a de pasar por el conocimiento del propio entendimiento. Si consideramos la ciencia como una, único será el modo de acceder a sus conocimientos.

  • Como ya he comentado, en el siglo XVII el problema fundamental era el mejor método para llegar a dominar la ciencia, y ante este dilema los autores se dividían en dos grandes grupos que ha continuación voy a explicar: el empirismo y el racionalismo.

    3.2.-El Empirismo

    Fue una doctrina filosófica cuyo esplendor se dio, sobre todo, en los siglos XVII y XVIII, desarrollándose principalmente en Inglaterra. Se define como “uso exclusivo de la experiencia sin la teoría ni el razonamiento”.(Diccionario de las ciencias de la educación, Vol. I) Es decir, que el empirismo basa el entendimiento de la ciencia en la experiencia externa, por lo tanto niega la existencia de elementos no relacionados con ella, como pueden ser los principios de conocimiento. Los empiristas creían que “el saber no se nos comunica por el contacto con los libros antiguos, sino por la inducción, por el conocimiento sensible.” (Capitán , 1984, Pág..464)

    El empirismo tubo gran influencia en la filosofía posterior, sobre todo en el positivismo y contribuyó al desarrollo de las ciencias físico-naturales y médicas. También el empirismo psicológico tubo su influencia en movimientos posteriores como en las corrientes behaviaristas de J. B. Watson, o en la reflexología de Ivan Pavlov.

    En el ámbito de la práctica pedagógica, el empirismo tubo también gran peso ya que propició “la aparición de las modernas tendencias didácticas basadas en la adquisición de los conocimientos a través del trabajo experiencial y activo. (Diccionario de las ciencias de la educación, Vo I) Claros ejemplos de ello son: el método intuitivo, el método activo, el aprendizaje por descubrimiento...

    A mi modo de ver las cosas, es obvio que el empirismo tubo que tener gran repercusión en la educación. Hasta el siglo XVII, y quitando algunos periodos de la historia, la educación se basaba en el mero estudio de los textos antiguos sin mayor preocupación por la opinión o la experiencia del educando. Es con el surgimiento del empirismo donde esta idea cambia y es ahora en la experiencia en lo que recae toda la importancia dejando de un lado los textos y la mera teoría. Por ello me parece que el empirismo fue un movimiento de gran relevancia en el mundo de la educación, aunque personalmente no comparto las ideas que en él se defienden. Por supuesto que creo que la experiencia es de vital importancia a la hora de enseñar o aprender, quizá, y llegando a extremos, sea incluso más importante que la teoría. Pero para una optima educación me parece que lo ideal sería, y de hecho es, una combinación entre ambas: una educación tendría que tener tanto teoría y razonamiento (que es lo que defiende el racionalismo, movimiento que ahora comentaré) como experiencias, aunque esta última se olvide en muchos casos.

    Los preceptores más notables del empirismo son F. Bacon (al que ahora dedicaré un apartado) y T. Hobbes. Sus máximos representantes son J. Locke (quien mencionaré más adelante), G. Berkeley y D. Hume en Inglaterra, y en Francia E. B. Canillac.

    3.2.1.- Francis Bacon (1561-1626)

    El barón de Verulam, filosofo y político inglés, nació en Londres en 1561. Curso sus estudios en Cambridge y llegó a desempeñar cargos importantes en la vida pública bajo el mandato del rey Jacobo I, fue consejero de la reina Isabel y canciller en 1620. Pero fue acusado de corrupción y, tras ser desposeído de sus cargos, fue procesado y encarcelado. Tras conseguir el indulto por parte del rey al que había servido dedicó sus últimos años de vida “a la reflexión e investigación filosófica y científica, dentro de una orientación cuantitativo-mecanicista en la concepción de la naturaleza.”(Diccionario de las ciencias de la educación,Vol II)

    Entre sus obras más reseñadas se hayan: Instauratio magna citada como su obra capital. También es digna de mención una de las partes de esta obra Novum Organum Scientiarum (1620); Enssaus: Moral, Economical and Polítical. (1597-1625); New Atlantis (1627); De dignitate et augmentis scientiarum...

    “La controversia que iniciaron ya en el Renacimiento muchos pensadores contra los métodos escolásticos tiene su continuación en la filosofía moderna. Existe un afán incontenible por encontrar un método apropiado que facilite la investigación científica de lo real” (Moreno, 1978,Pág.. 260) Bacon se pone con todo su esmero a esta tarea, con el fin de proporcionar un cambio radical en la ordenación científica. Este autor es considerado como uno de los teorizadores del empirismo ya que, según nos dice J. M. Moreno, es de la opinión de que “el verdadero saber reside en la experiencia”.

    Bacon crea un método para que la ciencia averigüe el porque de las cosas: la inducción, ya que es el primer teórico que plantea el problema de las ciencias como un problema de método. Explica y presenta su método en su ya citada obra: Instauratio magna, concretamente en la parte Novam organum. En ella plantea los pasos a seguir para que el hombre pueda utilizar los poderes de la naturaleza sin dar para ello lugar a la improvisación.

    La inducción, el método de Bacon, “por el cual pasamos de la observación de una serie de hechos particulares, de experiencias, a la enumeración de una ley general en la que están comprendidos todos esos casos.” (Gutiérrez,1972,Pág..243), tiene dos procesos. Uno es el de crítica o negativo en el cual “hay que liberar la mente de los errores que le impiden alcanzar la verdadera ciencia”. (Gutiérrez,1972,Pág..243) Estos errores, a los que Bacon llama idolas, están divididos en cuatro grupos:

  • Idolas tribus: Son los errores que nos vienen dados por la sociedad, por el grupo. Son “los comunes a nuestra naturaleza humana” (Moreno, 1978, Pág..261)

  • Idolas especus: Son los errores intrínsecos de cada persona, provienen del modo de ser de cada uno distinto en cada individuo.

  • Idolas fori: Son los errores en los que caemos como consecuencia del contacto con otras personas, o simplemente por el lenguaje que utilizamos.

  • Idolas theatri: Son los errores que aceptamos como verdaderos porque personas que gozaron de autoridad los escribieron en su día. Estos errores implican, claramente, una falta de reflexión con respecto al pensamiento tradicional.

  • Una vez que el hombre se libere de todos estos errores puede pasar al segundo proceso, el de afirmación positiva, en el cual se investiga directamente la naturaleza.

    “Bacon no abordó de una manera directa los problemas concretos dela educación; sin embargo, la importancia que le dio al método, así como a la experimentación y a la observación, fue decisiva en el desarrollo del realismo pedagógico” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol I.) Creía en la importancia del estudio de las lenguas modernas ante las clásicas y entendió el saber como la cumbre de la realización humana. Influyó de un modo importante en la implantación de métodos educativos mediante los cuales el educando toma contacto directo “con los hechos de la experiencia”. (Moreno,1987, Pág..261) Teniendo como base el conocimiento y el dominio de la naturaleza, el fin de la educación sería el de reorganizar todo el sistema general humano para así renovar toda la sociedad.

    Este objetivo que se pusieron es, a mi modo de ver, un poco utópico. No creo que sea posible cambiar todos los métodos y los contenidos del saber humano puesto que, aun no queriéndolo, están muy metidos en la mente de cada uno y el cambiarlos supondría el dejar sin ideas ni creencias a la gente (en el caso de que lo consiguieran) y esto supondría una depresión y una desconfianza ciega en las personas hacia todo lo que se diga. Con lo cual si que se transformaría a la sociedad, pero en vez de manera positiva, sería sin lugar a dudas para peor.

    3.3.-El racionalismo

    Históricamente, el racionalismo tiene su origen en la filosofía griega con los eleator, los pitagóricos y con el gran Platón, en su teoría a cerca de la autosuficiencia en la razón.

    El racionalismo es una doctrina filosófica que se puede entender desde tres puntos de vista:

  • Racionalismo como doctrina “que enfatiza el valor del conocimiento para acceder a la verdad” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol II) Pone por delante de lo empírico el orden del ser, de su espíritu. El criterio de la verdad no es, es este caso, la experiencia sensorial sino la intelectual.

  • Racionalismo como doctrina que defiende que la realidad es de carácter racional. En este caso se puede hablar de la existencia de un racionalismo absoluto que defendería la idea de que algunos de los conocimientos que tenemos son anteriores a la propia experiencia.

  • Racionalismo como doctrina “que basa la adquisición de conocimientos fundamentalmente en las teorías de escuelas, conceptos recibidos, opiniones de libros, etc. en detrimento del contraste con la realidad.” (Diccionario de las cienias de la educación, Vol II)

  • Podría hablarse de una cuarta postura, en la que entrarían los principales representantes del racionalismo: R. Descartes (autor que ahora analizaré), G. W. Leibniz y B. Spinoza entre otros. Estos autores habrían tratado de introducir en la filosofía algunos métodos matemáticos

    “En general, se llama racionalismo a la doctrina que considera que es sólo por medio de la razón como podremos adquirir el conocimiento propiamente dicho. El racionalismo moderno a negado (...) el papel de la experiencia” (Moreno,1987, Pág..262)

    3.3.1.- René Descartes (1596-1650)

    René Descartes, filosofo y matemático, nació en 1596 en la Houe, aldea de la Turena (Francia). Estudió en el prestigioso colegio de “La Fléche” dirigido por los jesuitas de donde salió, aunque con una densa formación, muy desalentado. Se licenció en derecho por la universidad de Paitiers y posteriormente fue militar y combatió junto con Mauricio Nosseau en la guerra de los treinta años. Estaba dotado de una gran inteligencia y destacó en diferentes ramas del saber como en matemáticas, física, metafísica, analítica, etc. Murió en Estocolmo en 1650 a donde había ido por invitación de la reina de Suecia para que le enseñase su filosofía.

    Sus obras más destacadas fueron: Compendium musicae (1618), Discaurs de la méthode (1637) que fue publicada con tres tratados a los que venía de prólogo: Géometrié, Dioptrique y Méteores; Regulae ad directionem ingenii (1628); Meditationes de prima philosophia (1641); Principia Philosophiae (1644); Traité des passions de l´âme (1649) yle mande au traité de la lumieré su obra póstuma publicada en 1664.

    Descartes es conocido como el padre del racionalismo ya que era un fiel defensor de la idea de que, para alcanzar el conocimiento, la razón es un elemento indispensable. Aunque el racionalismo de este autor es, según nos dice J. M. Moreno, bastante moderado porque admite la experiencia como medio para alcanzar el conocimiento pues, mediante ella, se logran las verdades universales. Pero sólo mediante la razón podremos adquirir las verdades necesarias. El gran sueño de Descartes era el poder ofrecer a la filosofía una verdad universal basada en las matemáticas, ciencias de cuya certeza no se puede dudar según la autora Isabel Gutiérrez Zuluaga. Con este fin es como surge el método cartesiano, cuya base está en no dar nada por real hasta no comprobar que realmente lo sea.

    Para Descartes un método es: “aquellas reglas ciertas y fáciles que, observadas rigurosamente, impedirán que jamás se admita lo que es falso y harán que, sin concurrir inútilmente sus fuerzas y aumentando gradualmente su saber, se eleve el espíritu al conocimiento exacto de todo lo que es capaz de alcanzar.” (Gutiérrez,1972, Pág..246) Tomando esto en cuneta son cuatro las reglas que el filósofo francés nos da para que encaminemos nuestro espíritu en busca de la verdad:

  • Regla de evidencia: Si algo no nos es evidentemente verdadero, nunca lo aceptaremos como tal.

  • Regla de análisis: Con el fin de entender mejor una idea, podremos desmenuzarla en las partes que nos sea preciso.

  • Regla de síntesis: Seguiremos un orden jerárquico que vaya de las cosas más simples a las más complicadas.

  • Regla de la comprobación: Comprobar de nuevo todos los pasos que hemos seguido para asegurar que no hemos olvidado nada ni hemos caído en ningún error.

  • Una vez hecho todo esto dice Descartes que llegaremos a la verdad , pero él “no pretende imponerla a los otros como tal verdad, sino simplemente comunicar el camino por él recorrido para que cada uno lo recorra a su vez.” (Gutiérrez, 1972, Pág..245) Lo cual, a mi modo de ver, es un detalle por su parte. No cae en el egocentrismo de obligar a todos a aceptar su verdad, sino que trata de que cada uno procure por si mismo encontrar la suya propia. Él lo único que hace es ponernos un medio, que él cree adecuado, para facilitarnos el camino.

    “La aportación de Descartes en el campo pedagógico se debe a la exigencia de un método más eficaz en las tareas científicas y así poder desterrar las rutinas escolares tradicionales.” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol I) Descartes, como ya he comentado, estaba desencantado con el método de enseñanza que había en su época y su método supone una cuádruplo crítica al verbalismo: por un lado critica la dictadura del magister dixit, por otro el ergotismo escolástico, critica en tercer lugar a la inercia provocada en la mente rutinaria de los alumnos y, por último, critica la falsedad que se produce en la mente del citado educando.

    En mi opinión, esta crítica es muy adecuada, pero a la vez denota valentía e inteligencia por parte de su artífice. Pensándolo pausadamente, la crítica que hace es totalmente lícita desde el punto de vista actual, pero llegar a estas conclusiones desde dentro de la propia sociedad en la que se daban me parece digno de mención.

    3.4.- Modalidades del realismo pedagógico

    Volviendo a lo que es el tema del trabajo en sí, el realismo pedagógico, es totalmente necesario comentar que son cuatro las modalidades en que este puede aparecer.

    3.4.1.- Realismo humanista

    Proponen los autores que se declinan por este realismo una educación que, lejos de la pedantería de las palabras y la simple imitación de los clásicos, prepare a los humanos para la vida en si. Los teóricos más reseñables de esta corriente son: Vittorino da Faltre, Vergerio, M. Vergio, L. B. Alberti, Erasmo (sobre el que a continuación voy a hablar), Vives y J. Milton.

    Erasmo de Rotterdam: Desiderio Erasmo de Rotterdam nació en Holanda en el año 1466. Estudió en la escuela de Gauda que tenía una fuerte tradición humanista, de ahí que Erasmo acabase perteneciendo al realismo humanista “uno de los máximos representantes de la cultura europea del Renacimiento”. (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol I) En 1492 se unió a la orden de los agustinos, con quienes vivió en Paris y Oxford hasta el 1500, ciudades en las que estudió la carrera de teología. Su fama se vio incrementada tras la publicación de “Adagia” (1500) por la que viajó por Inglaterra, Francia, Italia, Suiza y Alemania. Dieciséis años después de la publicación de la obra antes citada, fue nombrado consejero de Carlos V, tras su intervención en la fundación del colegio de las tres lenguas.

    Tubo una basta obra, entre las que se encuentran títulos como la ya citada Adagi-Adagiorum collectame (1500); Esrchiridiom militis chistisni (1502); Laus stultitiae (1511); De ratione studii et instituendi pueros comentarii (1512); Colloquiarum familiarum formaloe (1518); De libero arbitrio (1524); Libellus novas et elegans de pueris statim ac liberaliter instiuendis (1529)

    Fue tal su influencia en el pensamiento europeo (sobre todo en los siglos XVI y XVII) que incluso hubo una corriente basada en sus teorías: el erasmismo. Su obra tiene una clara influencia teológica, dado que pertenecía a los agustinos, y en ella se ve un intento de renovar tanto la iglesia como el papado. Abogaba además por “una reforma gradual de la sociedad” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol I) como compensación a las críticas que sobre religión, sociedad y pedagogía había hecho.

    En lo que a la pedagogía se refiere, el pensamiento de Erasmo se vio claramente influenciado por Quintiliano. En su Elogio de la locura (Laus stultitioe) aboga por la creación de un nuevo sistema pedagógico. Para este humanista holandés, el fin de la educación era “la formación de juicios independientes” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol I) para lo cual, en su obra Métodos para la instrucción correcta, comenta la necesidad de una preparación sistemática por parte de los maestros.

    3.4.2.- Realismo social

    Como su propio nombre indica, esta rama del realismo basa la educación en función de la sociedad. Requieren una educación que fomente las actividades necesarias para que el educando conviva en sociedad pues “le verdadera escuela será (...) la propia sociedad.” (Moreno,1978, Pág..264) Los defensores de este realismo son: Palmeri, B. De Castiglione y T. de Campanella quien a continuación expongo.

    Tomaso de Campanella: Este filósofo y teólogo perteneciente al realismo social nació en Stilo, Calabria (Italia) el cinco de septiembre de 1568. Formó parte de los dominicos, pero planeó una conjura contra el gobierno español con el fin de llevar a cabo su ideal político-religioso: “una república teocrática de la que él mismo sería legislador y jefe”. (Abbagnano y Visalberghi,1957,Pág..274) Por estas y otras razones fue acusado de herejía y, cuando se destapó la trama de su conjura en 1599, fue enviado a Nápoles donde fingió estar loco para salvarse de la pena de muerte. Tras cumplir 27 años de condena, tiempo en el cual creó sus obras más importantes, en 1626 fue a Roma acogido por el rey Luis XIII de donde se dirigió a Paris, ciudad en la que pasó sus últimos años de vida que se puso fin el 21 de mayo de 1639.

    Las obras principales de Campanella son: Del senso delle cose e della magia, Philosophia realis, Monarchia di spagna, Monarchia del Messia, además de varias poesías.

    Tomaso Campanella, como ya he comentado, pertenece al realismo sociológico, y como tal basa la educación en función de la sociedad. Para este autor no existe la diferencia de clases, y todos deberían trabajar lo mismo: cuatro horas, dedicando el resto del tiempo al aprendizaje. Aboga por el método intuitivo para el estudio, por el cual el educando aprende jugando todas las ciencias antes de los diez años. La labor del educando será, para él, la de hacer jugar a los niños con el fin de robustecerlos y llevarlos a los talleres de las artes para así ver cual es la vocación de cada uno.

    Campanella hace también una dura crítica a los tipos de enseñanza dominantes ya que, por medio de ellas, “el niño no contempla las cosas, sino los libros y se envilece el alma en aquellas cosas muertas, ni tampoco sabe como sostiene Dios a las cosas ni los usos de la naturaleza ni de las naciones.” (Abbagnano y Visalberghi,1957,Pág..278)

    No estoy muy de acuerdo con este autor, opino por supuesto que los instintos del niño deben ser tenidos muy en cuenta, pero no creo que eso baste para que obtengan una educación completa, lo cual es necesario para su supervivencia. Pero, por otra parte, no me cabe más que echar una lanza en su favor ya que es el único autor (entre los que he citado hasta el momento) que aboga por una educación igual para hombre y mujeres. La única distinción que hace es entre personas más o menos robustas, lo cual, dado el tipo de educación que promueve, es hasta lógico. Pero el fin último de la educación para este ex-dominico es el de que el educando, los mejores entre los educandos, lleguen a convertirse en filósofos-sacerdotes, lo cual me parece oponerse a la idea que antes he mencionado de que cada educando encuentre su vocación. ¿Acaso los mejores, todos ellos, tiene vocación religiosa o filosófica? Y creo que no.

    3.4.3.- Realismo naturalista

    Se hace, en este punto, una defensa de la instrucción intuitiva en contraposición a la educación libresca. La labor del educador deberá ser, para estos realistas, la de ayudar al educando a formar su propia personalidad siguiendo las leyes del desarrollo natural. Los autores que se mostraron afines a este movimiento fueron: F. Bacon y D. Descartes a quienes ya he mencionado; W: Ratke y J. A. Comenio en el que ahora voy a extenderme.

    Juan Amós Comenio: Nació en Niwnitz (Moravia) en el año 1592. Perteneció a la Unidad de Hermanos Moravos (“secta evangelista reformada cuyos orígenes se remontan a la predicación de Juan Hus”( Abbagnano y Visalberghi, 1957, Pág..302) al igual que su familia. Cursó sus estudios en Alemania tras la muerte de sus padre cuando él tenía doce años. Fue discípulo de Alsted en Herban, y un ferviente admirador de Ratke. Una vez finalizados estos, regresó a Moravia, pero cuatro años después se vio obligado a abandonarla para ya no regresar jamás al comenzar la guerra de los treinta años y negarse este a rechazar su fe. Murió en Ámsterdam en 1670.

    Tiene a su haber una gran cantidad de libros destacando especialmente los dedicados a la pedagogía entre los que encontramos títulos como: didáctica magna inscrita en 1665como parte de una opera llamada Didáctica omnio; Pansophiae prodramu (1639); La jamua linguarum reserata (1631); Orbis sensualium pictus (1650).

    Como he comentado, podemos localizar a Comenio dentro del realismo naturista, realismo que, en su caso, esta pleno de un elevado sentido religioso del mundo y la vida. Dicho esto podemos deducir que para este autor, considerado como el padre de la pedagogía moderna, el fin último de la educación es el eterno goce con Dios, la educación es simplemente una preparación para el más allá como nos dice j. M. Moreno. Pero en sentido general, en el pensamiento de Comenio se funden su sentir religioso, filosófico, didáctico, metodológico y propiamente pedagógico. (Capitán, 1984)

    Del mismo modo que hizo Descartes, Comenio también propone la creación de una sabiduría afín a todos los seres humanos que él denomina “pansofía”. “Esta pansofía es la panacea que apresurará el progreso moral, intelectual y espiritual del hombre y de toda la sociedad”. Este autor utiliza como manual de enseñanza el prologo ya citado de su obra La Didactica magna, en el que promete una educación universal, que sea verídico por consecuencia de lo cual obtendrá necesariamente resultados. Educación que se dará de forma rápida pero sólida a la vez, y lo más atractiva posible tanto para el educador como para los educandos. En resumidas cuentas, el ideal educativo de Comenio era la pansofía, pero como realista naturalista que era, propugnaba una educación basada más en la naturaleza que en los libros.

    Para Comenio son nueve los fundamentos, que se encuentran dentro de la propia naturaleza, los que determinarán tanto el aprendizaje como la enseñanza:

  • La naturaleza varia según el tiempo mas favorable, por lo tanto, la educación deberá empezar desde la niñez poniendo de relieve las horas de la mañana ya que son más productivas.

  • Antes de ponerle una forma, la naturaleza dispone ya de la materia. Aplicado a la educación, este fundamento nos dice que ha de formarse en primer lugar el entendimiento para dar paso al lenguaje.

  • La naturaleza hace una distinción y utiliza para cada acto los sujetos más adecuados, habiendo sido preparados antes para ello. A nivel educativo podemos deducir que no todas las personas valdrán para las mismas tareas.

  • La naturaleza se ocupa una por una de todas sus funciones, el educando deberá por lo tanto ocuparse cada vez de una cosa para evitar el embarullamiento.

  • La naturaleza sigue un orden jerárquico en sus quehaceres, empezando por lo más sencillo. En el educando, siguiendo este proceso, deberá formarse en primer lugar el entendimiento para finalizar con la compresión del lenguaje.

  • La naturaleza parte de lo concreto para llegar a lo complejo. El mismo orden deberá cumplir el educado en su formación empezando por las bases de las ciencias y acabar con las reglas o los principios de cada una.

  • La naturaleza va paso a paso, sin dejarse nada por el camino. En lo que a la educación se refiere el tiempo deberá distribuirse adecuadamente y así armonizarlo con el trabajo.

  • La naturaleza acaba todas los quehaceres que comienza, así no se deberá abandonar la enseñanza a menos que la madurez haya sido ya adquirida, proceso en el cual no se habrán tenido que dar interrupciones.

  • La naturaleza acaba radicalmente con todo lo negativo para ella, así el educador a de procurar que su alumno no tenga gran cantidad de libro, ni que frecuenten malas compañías.

  • Así, adecuando la educación a estos nueve fundamentos, Comenio nos expone en el capítulo 27 de su obra tres grados de enseñanza dispuestos según la edad y el programa de estudios que equivalga:

  • Escuela elemental, vernácula o popular: Abarca desde los seis a los doce años (lo que equivaldría al segundo grado), y se dedica a fomentar los sentidos internos, es decir de la inteligencia, la imaginación y la memoria. A esta escuela, que será de carácter publico, deberán acudir sin distinción todos los niños y niñas. El horario de clases ascenderá a cuatro horas en las que se impartirán materias como la lectura y la escritura, aritmética, geometría, etc. junto con el canto, la música y el siempre presente estudio de la Biblia.

  • La escuela latina o gimnasio: Destinada a los jóvenes de entre doce y dieciocho años, que se van a dedicar a una profesión de las denominadas como liberales. El fin de esta escuela es la de fomentar el juicio y la critica del educando mediante asignaturas como gramática, física, matemáticas, moral, didáctica y retórica.

  • La academia o escuela superior: Destinada a los alumnos de edades comprendidas entre los dieciocho y los veinticuatro años. Es el correspondiente a los estudios universitarios, y es de donde saldrán en un futuro los encargados de regir la sociedad.

  • No es mi intención llevar la contraria a Leibniz que proclama que “ quien quiera contarse entre los buenos te honrará, Comenio, y honrará tus esperanzas y tus sueños” (Gutiérrez, Zuluaga, 1972, Pág.. 262) por lo tanto no me queda más que alagar la labor de Comenio en cuanto a la educación se refiere. La distribución que, de la etapa educativa hace me parece correcta ya que, más o menos, en lo que ha edad del educando se refiere es equiparable a lo que hoy en día tenemos. También es digno de mención que proclama una educación obligatoria tanto para hombres como para mujeres, pero creo que las materias que en cada una de estas escuelas se dan no son las adecuadas. Por una parte entiendo que, al ser él un hombre de Dios, magnifique la importancia de la religión en la educación, pero para que su obra fuera intachable tenía que haber dejado, desde mi punto de vista, de un lado sus ideas personales para crear, como él mismo decía una educación universal e igual para todos.

    3.4.4.- Realismo disciplinario

    Se critica el memorismo en pro de una educación que permita al educando asimilar cualquier ciencia. Por lo tanto, el valor de la pedagogía será medible en función de la preparación que ofrezca del educando. Es “una directriz realista que se opone claramente al formalismo humanista.” (Moreno, 1978. Pág.. 275) El principal teórico de esta disciplina es John Locke.

    John Locke: Este filósofo, perteneciente al realismo disciplinario, nació en el año 1632 cerca de Bristol (Inglaterra). Sus primeros estudios los cumplió en la public-school de Westmister, más tarde haría las carreras de filosofía y humanidades en Oxford y, por último, comenzó el estudio de medicina pero no llegó a acabarlo. Aunque no obtuvo la titulación de medicina, sus dotes para ello eran tan optimas que el conde de Shaftesbury le nombró su médico particular. Como buen realista abogaba por una educación práctica y real, y se quejó en varias ocasiones de la educación que él había obtenido, centrando dicha crítica en los peripatéticos. Se dedicó en primer lugar a la política, periodo en el cual tubo que exiliarse en dos ocasiones, pero al subir Guillermo de Orange le encargó la tarea de desarrollar diversos cargos públicos. Al ser expulsado de su país natal el ministro Shaftesbury, Locke se fue con él para regresar en 1688 y quedarse ya en Inglaterra hasta su muerte, acontecida en el año 1704.

    La obra de Locke es bastante amplia y cuneta con títulos como: Essay Concerning Toleration (1677), Epistola de tolerantia (1689), An Essay Concerning Human Understandig (1690), Two Treatises on Government (1690), Some thoughts Concerning education (1693).

    Locke, aparte de un gran filosofo y hombre reconocido dentro de la política, es considerado como “defensor de la teoría de la educación como disciplina formal o adiestramiento de facultades.” (Diccionario de las ciencias de la educación, Vol II.) Locke, aunque partes de las ideas, se manifiesta claramente en contra de las ideas innatas pues, en su opinión, todo lo que forma la inteligencia a tenido que pasar antes por los sentidos. Locke partía de la idea de que la mente del niño en una tabula rasa, es decir la mente es una especie de papel en blanco en el que a través de la experiencia (que puede ser tanto interna cuando se trata de meditación, como externa cuando se sustenta en sensaciones) se van escribiendo los saberes y conocimientos.

    Por lo tanto, y como ya he comentado, la educación para este filosofo inglés se centrará en el adiestramiento de las facultades para lograr que el educando sea capaz de dar por si sólo con la mejor solución para cualquier problema que se le plantee. Por todo esto, Locke considera que las materias que deberán impartirse al alumno son aquellas que contribuyan en la formación de su mente y propone asignaturas como: el latín, las matemáticas, la lógica, una gimnasia mental, etc. Para este autor la educación lo es prácticamente todo, y el fin de esta será el “disponer de la mente de modo que se haga capaz de asimilar cualquier ciencia a la que quiera luego dedicarse” (Moreno,1978. Pág.. 275) el educando. Todos estos aspectos de la educación los trata Locke en su obra Some thoughts Concerning education, en la que da gran importancia a la educación moral, que queda antepuesta a las demás formas educativas como podría ser la educación física o la intelectual. Relacionado con esto cabe comentar que, si la mente del niño al nacer esta en blanco, los errores o desordenes que cuando adulto pueda tener son causados por una mala educación. Esta culpa a menudo recae, según Locke, en los padres al no emplear cierta mano dura con sus hijos. Para no caer en este tipo de errores que, a la larga, serán perjudiciales para el niño este autor ingles propone que as reglas les sean enseñados mediante prácticas lo cual propiciará que cuando deban usarlas por si mismos, estas afloren de modo natural, sin tener que recurrir a la memoria.

    Otro de los grandes apartados dentro de la educación de Locke son los referentes al premio y al castigo. Es comentable sobre todo lo que en se refiere a los castigos corporales ya que el autor les achaca tres errores:

  • Fomentar la rebeldía.

  • Desequilibrar el lado psíquico del educando.

  • Generan un clima no adecuado para el aprendizaje ya que no dan tranquilidad.

  • Yo comparto estas tres ideas que el autor recalca en contra de los castigos. Él se limita a mencionar los corporales, pero no creo que se puedan olvidar los castigos psicológicos que son igual o incluso más peligrosos que los primeros. De todos modos coincido con Locke cuando dice que los castigos “perturban el equilibrio psíquico” (Moreno, 1978. Pág.. 276) y que no dan tranquilidad a la hora de estudiar, porque es probable que el educando, en el caso de que exista en riesgo de castigos, aprenda o se esfuerce en hacer las cosas bien sólo por el mero hecho de no recibir un castigo, y no porque realmente le interese. A la larga, esta educación coaccionada no servirá de nada, desde mi punto de vista, ya que si el alumno se ha aprendido una lección por el simple hacho de contentar al profesor (o a los padres, o a terceras personas) y no porque realmente aya sentido interés, o aya sido motivado para ello, dicha lección se le borrara de la mente en cuestión de días. Por eso digo que comparto esta parte de las ideas que, con respecto a los castigos, a formulado Locke. Porque tengo que decir también que él no los rechaza categóricamente, sino que defiende los castigos que puedan hacer quedar en ridículo al educando aduciendo que, ante la presión de sentir vergüenza, (o de lo que hoy diríamos como quedar mal delante de la clase) el alumno se esforzará más. Esta idea, sin embargo, me parece totalmente criticable. Considero que la integridad física y mental de las personas esta por encima de que se aprendan la lección correspondiente, además una experiencia de ridículo ante toda una clase puede llevar al educando a traumas enormes, e incluso puede ser clave para tomar la decisión de abandonar los estudios ante lo mal que lo han pasado. Por lo tanto creo yo que los castigos son totalmente rechazables, sean de la clase que sean. Sin embargo un incentivo puede generar el efecto contrario. No me refiero a un incentivo material o económico, sino a halagos, reconocimiento, etc. Estos no condicionan al educando a estudiar por temor, sino que reconocen la buena tarea realizada por él y la premian con un cierto grado de admiración.

    3.5.- Nuevos campos dentro de la educación.

    Como ya he comentado en varias ocasiones, el realismo supone un cambio respecto a lo inmediatamente anterior, el humanismo. Sobra decir, puesto que lo he mencionado a lo largo de todo el trabajo, que este cambio radical tiene gran influencia dentro del campo educativo, y este hecho se ve claramente en la implantación de nuevas materias más adecuadas a la vida moderna que se estaba dando. Tales materias pueden ser: la lengua materna, las tan cita las matemáticas, la física, las ciencias naturales, la geografía junto con la historia, la educación física... y a todo esto hay que sumarle un factor de gran interés, la importancia que adquiere la evolución psicológica del educando. Además de todos estos avances en lo que ha materias educativas se refiere, surgen una nuevas educaciones acordes con las circunstancias sociales que se estaban dando, educaciones que ahora voy a pasar a comentar.

    3.5.1.- Educación para príncipes.

    En la época a la que nos referimos, el poder de los reyes se fortalecía en declive del poder de los feudos. La educación de príncipes y nobles cobra entonces una gran importancia.

    Una de las obras más importantes que, a este respecto, se ha creado es Las avebturas de Telemaco. Esta obra, que tiene como autor al gran Fenelón, no es más que una pequeña novela que el autor escribió con el fin de educar a un duque de Borgoña que fue muy rebelde en su niñez. Fenelón se dedicó a la educación de este ilustre alumno desde 1689 hasta 1695, pero el verdadero avance con tan problemático chico se dio a raíz de que este leyó la obra ya citada, que junto con el trata amable, cariñoso y cordial de su educando, causó tal influencia en él que lo convirtió en una persona nueva: digno, responsable, honrado, etc. Llegando incluso a ser un importante “teórico y practico de la educación” que “comenzó su carrera pedagógica con la publicación de la primera obra clásica de la pedagogía francesa.” (Gutierrez,Zuluaga, 1972. Pág..268)

    Otro de los grandes maestro de la educación para príncipes fue Bossuet. A este orador se le encargó la educación del Delfín (apodo por el que se conocía al hijo de Luis XIV). El plan de estudios que Bossuet siguió a la hora de educar al delfín se expuso en su obra Carta al Papa Inocencio XI datada en el año 1679. Este plan se basó sobre todo en la educación enciclopédica, dando Bossuet gran importancia al estudio de la historia, y a la geografía. Además de todo esto, creo unos prácticos manuales por medio de los cuales pretendía facilitar la enseñanza, llamados Gramática Latina. Pero este autor no tubo tanta suerte cono Fenelón, ya que su discípulo no supo, o no pudo, “aprovechar la eficacia de tan oportunos planes y métodos de enseñanza” (Gutiérrez, Zuluaga, 1972. Pág..268)

    Quizá en aquella época el príncipe, o el rey tuvieran una importancia tan grande que tuvieran que tener una educación que les preparase para sus funciones, pero en mi opinión, esta educación a quedado totalmente pasada de moda puesto que ni la labor del príncipe es vital, ni la educación que reciban a de ser mejor que la que recibamos los ciudadanos de a pie, porque una democracia supone igualdad para todos, incluidos los reyes.

    3.5.2.- Educación femenina.

    La educación femenina es una materia bastante olvidada dentro del universo educativo hasta esa fecha. Fenelón es uno de los autores que recalcan la importancia de esta educación, dejando una obra al respecto: La educación de las jóvenes.

    Esta obra de Fenelón tiene tres grandes partes, pero en ella no aboga por la igualdad entre hombres y mujeres, ya que era de la opinión de que “la mujer tiene de ordinario el espíritu más débil que el hombre.” (Gutiérrez, Zuluaga, 1972. Pág. 272) y tiene una serie de defectos causados, fundamentalmente por la mala educación recibida. Además Fenelón entiende que la mujer, como madre de familia que es, gozaba de gran influencia tanto en la sociedad como en la propia familia, y es por ello que vio la necesidad de planificar una educación adecuada para ellas. La educación que para ellas sugirió no tenía porque ser intelectual, sino más dirigida a sus funciones, para lograr hacer de ellas mujeres prudentes y hacendosas. Para logran este fin, que ha mi modo de ver es además de ridículo despectivo para las mujeres por no considerarlas capaces de recibir una educación intelectual plena, habría que unir la educación moral, la religiosa y la intelectual. Las materias que propone Fenelón para la educación femenina son las siguientes: gramática, aritmética, economía domestica y el cultivo de cualidades estéticas. Son estas y no otras las elegidas porque, según él, las mujeres no debían recibir ni demasiadas materias, ni que estas fuesen demasiado profundas.

    Para mi la idea de Fenelón es positiva en cuanto a que incorpora a la mujer a la vida educativa, pero los medios, los fines y los procesos que para llevarla a cavo plantea no me parecen ni correctos ni lógicos. Desde mi condición de mujer no me parece lógico pensar que no seamos capaces de recibir una educación igual a la de los hombres, de hecho hoy en día se ha probado que si lo somos y que, en ocasiones, somos hasta más capaces.

    4.- Conclusiones al trabajo

    A continuación voy a hacer una conclusión general sobre el trabajo que acabo de exponer. No me ha resultado difícil completarlo puesto que he contado con numerosa bibliografía, que además de completa, me ha resultado fácil de leer.

    El tema del trabajo en sí es el realismo pedagógico, como ya he comentado en numerosas ocasiones, y quizás a sido el término que más me ha costado entender, y por lo tanto definir. Me ha costado bastante el encontrar una definición clara de lo que es el realismo sin ser este comparado con el humanismo, por una parte es lógica la comparación porque así se entiende más fácilmente lo que son cada uno, pero por otra creo que hasta que no he definido el término realismo por si solo no lo he entendido del todo.

    Además de todo esto, he tenido que condensar la información que tenía con el fin de no pasarme demasiado en lo que tenía que ser la extensión del trabajo, así he dejado sin mencionar autores importantes como Ratke, o curiosidades como la educación del gentleman de Locke. Pero, en general, me parece que he recogido los autores más importantes de cada uno de los movimientos que he mencionado y, con ellos, sus ideas principales. Así como otras veces la extensión del trabajo se me ha hecho larga, esta vez hubiera seguido desarrollándolo aun más, tal vez porque el tema me ha interesado, o porque he sabido dar con la bibliografía que, desde mi punto de vista, es la adecuada. Pero hablando de la bibliografía, he de decir que me he encontrado con alguna que otra diferencia, por ejemplo en un libro (concretamente en el diccionario de las ciencias de la educación) decía que Locke se había licenciado en medicina, mientras que en otros dos decían que no. Esto me ha causado un poco de desconcierto, pero al mirar en otra fuente y decirme esta que no se licenció, he optado por seguir lo que decían la mayoría de mis fuentes (incrementado además por el hecho de que en clase comentamos que no llegó a terminar dicha carrera).

    Pero a nivel general, he de decir que ha sido un trabajo agradable de hacer y que me ha causado diferentes sensaciones, simpatía por algunos autores, rechazo hacia otros... Pero en general ha sido un trabajo muy interesante y que me ha dado gran juego.

    5.- Bibliografía

      • Gutiérrez Zuluga, I. (1972) Historia de la educación. Madrid, Narcea.(

      • Moreno, J. M. (1978) Historia de la educación. Edades antigua, media y moderna. Acción pedagógica contemporánea. Madrid, Paraninfo.

      • Diccionario de las ciencias de la educación (1983) Madrid, publicaciones diagonal Santillana para profesores.

      • Abbagnano, N. Y Visalberghi, A. (1957) Historia de la pedagogía. Buenos Aires, Fondo de cultura económica. México, Madrid.

      • Capitán >Díaz, A. (1984) Historia del pensamiento pedagógico en Europa. Madrid, Dykinson.

      • Nueva enciclopedia temática Planeta. (1990) Barcelona, Planeta.