Realismo literario

Marco histórico y cultural. Realismo. Naturalismo. Benito Pérez Galdós. José María de Pereda. Juan Valera. Clarín. Emilia Pardo Bazán. Vicente Blasco Ibañez

  • Enviado por: Isilwen
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  • País: España España
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TEMA 3. EL REALISMO LITERARIO

  • Marco histórico y cultural

Los gobiernos progresistas surgidos por la Revolución de 1968 consagraron derechos democráticos e impulsaron reformas laborales y fiscales que crearon gran descontento. La crisis económica, las guerras y los conflictos regionales contribuyeron al fracaso de la I República y a la Restauración de la monarquía.

Durante la Restauración, los cambios gubernamentales se efectuaron por medio de las Cortes y se estableció el bipartidismo de liberales y conservadores. El Gobierno, centralista y oligárquico, se apoyaba en el medio provinciano y rural, controlado por caciques que controlaban y simulaban unas elecciones fraudulentas.

El desarrollo económico impulsó el crecimiento de las ciudades, la consolidación del Estado y el triunfo de la burguesía. Se desarrollaron las organizaciones obreras, anarquistas y socialistas.

La corriente de pensamiento más destacada fue el krausismo. Francisco Giner de los Ríos fundó la Institución Libre de Enseñanza, que se centró en la enseñanza universitaria y en la reforma de la pedagogía tradicional.

Con la Restauración se inició una etapa positivista, aunque seguían vigentes las ideas krausianas en pedagogía y derecho, y valores como la ética individual, la tolerancia y el rigor científico.

La prensa sufrió un desarrollo extraordinario, difundió obras por entregas y artículos de los escritores más importantes de la época y sirvió de soporte a la polémica sobre el naturalismo.

  • El realismo

El realismo fue una corriente artística que se propuso representar la realidad lo más fielmente posible y con el máximo grado de verosimilitud.

El realismo surgió en Francia en la primera mitad del s. XIX con autores como Balzac y Stendhal, y se desarrolló como movimiento independiente con Flaubert. En España, surgió hacia 1870, coincidiendo con acontecimientos históricos centrales, y tuvo su apogeo en la década de 1880, época del acceso al poder de la burguesía. En la aparición del realismo influyeron géneros como la novela histórica y los artículos de costumbres, además de obras y reflexiones estéticas de novelistas extranjeros.

Los escritores del realismo se valen de la observación y la documentación para reflejar la realidad. Las descripciones resultan explicativas y funcionales: caracterizan y justifican las conductas de los personajes. Esto se relaciona con la creencia de un mundo objetivo que es posible conocer por los sentidos.

Utilizaron expresiones de variedades geográficas, sociales y de situación para reflejar el mundo narrado. El lenguaje se constituyó en un recurso fundamental para la caracterización de ambientes y personajes, que se distinguen a través de sus usos lingüísticos, según su procedencia geográfica, su nivel sociocultural y la situación comunicativa.

El conflicto entre individuo y sociedad es un tema muy presente y se relaciona con la oposición entre la sociedad y la naturaleza. El individuo, un inadaptado, se enfrenta a una colectividad y suele ser derrotado por el mundo que lo rodea.

Se da la conjunción entre la historia y la vida privada. Los acontecimientos aparecen aludidos en el relato y en las conversaciones de los personajes, sirviendo para situar hechos familiares. A veces, se establecen paralelismos con las actitudes y acciones de los personajes.

Los lugares urbanos y rurales adquieren gran importancia. La narración suele respetar una temporalidad cronológica.

La materia narrativa suele organizarse por contrastes, oponiéndose situaciones, personajes y visiones del mundo.

Los personajes suelen ser numerosos y representan a un determinado grupo social, también se muestran personalidades individuales que luchan y se rebelan. Los protagonistas se conforman y evolucionan a lo largo de la historia.

El naturalismo nació impulsado por Émile Zola, quien propuso aplicar el método científico a la literatura: se trataba de describir y analizar al ser humano, que está determinado por el medio, por el momento histórico y por la herencia biológica. En España, los escritores rechazaron el determinismo biológico y reivindicaron el libre albedrio y el humor, pero incorporaron temas y procedimientos narrativos del naturalismo.

Los autores más importantes del realismo son:

  • Benito Pérez Galdós

Autor de una extensa producción literaria, su obra fue evolucionando y enriqueciéndose con diversos aportes. Como novelista, destaca por la creación de personajes y por su capacidad para integrar la historia del país en la vida de esos seres.

Los episodios nacionales son 46 relatos, distribuidos en cinco series, narraciones breves de los acontecimientos históricos más importantes en la España del s. XIX. Constituyen crónicas de un pasado inmediato. En relación con estos acontecimientos, se narran episodios de la vida cotidiana de una serie de personajes ficticios, cuyas vidas conforman la trama. Los protagonistas son personajes sin importancia, que funcionan como testigos o jueces de los hechos.

A las obras de la primera época corresponden las novelas de tesis, que exponen conflictos ideológicos, de tema religioso y anticlerical. Pertenecen La fontana de oro, La Sombra, Doña Perfecta, Gloria, Marianela… Los personajes y las tramas están sometidos a las ideas del autor y sirven para ejemplificarlas: carecen de autonomía y complejidad psicológica. Los ideales de libertad, tolerancia y progreso que defiende se enfrentan con el conservadurismo, la intolerancia y una religiosidad que niega los valores cristianos, es el maniqueísmo de buenos contra malos.

Los medios empleados para presentar su tesis son la conducta y las opiniones de los personajes, los comentarios del narrador sobre la intención moral de la obra y el uso de la ironía, la hipérbole y el simbolismo. Entre las técnicas narrativas sobresalen el diálogo y las cartas.

En las novelas contemporáneas, pertenecientes a la segunda etapa, inventa un mundo ficticio en el que refleja la realidad de la época y donde Madrid adquiere un papel protagonista, ofreciendo a través de los barrios y los personajes madrileños su visión de España. Pertenecen La desheredada, lo prohibido, El docto Centeno y Miau.

Su realismo se enriquece con la creación de personajes más complejos, que deciden según sus conciencias. Incorpora elementos naturalistas: las causas biológicas y sociohistóricas de la conducta de los personajes, que finalmente actúan movidos por sus valores.

Desarrolla diversas técnicas narrativas con el predominio del narrador omnisciente, los diálogos, el monólogo interior, el estilo indirecto libre y el modo teatral. Emplea también el humor, la ironía y la parodia.

La acción de Fortunata y Jacinta se estructura mediante el triángulo amoroso, muy adecuado para expresar el conflicto entre el amor y la sociedad. Los protagonistas son dos mujeres casadas, Fortunata y Jacinta, y sus respectivos maridos, Maximiliano Rubín y Juan Santa Cruz. La burguesía comercial y financiera aparece representada por los Santa Cruz, la pequeña burguesía por los Rubín, y Fortunata y su familia representan el pueblo.

Las dos mujeres encarnan dos realidades que se contraponen. Fortunata personifica la naturaleza, el pueblo, la rebeldía frente a las reglas y la transgresión, la caracterizan la autenticidad, la bondad, el orgullo de su fecundidad y la pasión. Jacinta es el símbolo de la sociedad burguesa, del respeto a las leyes y a las convecciones: delicada, frágil, elegante, sumisa, fiel y estéril.

La acción transcurre en Madrid. Galdós retrata la sociedad urbana, con sus innovaciones tecnológicas, las modas y costumbres. La historia comienza en 1869 y finaliza en 1876, año en que muere Jacinta. Se mencionan e integran todos los acontecimientos políticos de esos años. El tiempo de la narración es cronológico y lineal, con viajes al pasado para introducir a los personajes.

En las novelas espiritualistas predominan los valores evangélicos: el amor y la caridad cristiana. Pertenecen Halma y El abuelo. Manifiestan la desilusión ideológica del autor al ser testigo del fracaso de la burguesía para transformar la sociedad. Perdidos esos ideales burgueses, acude a la trascendencia. Se relaciona con la corriente espiritualista de escritores rusos y con un nuevo idealismo que desarrolla conflictos éticos. Aparecen personajes humildes, con altos valores morales y un gran sentido del deber. El espacio preferido son los barrios más miserables de la época.

En Misericordia, la bondad y la caridad de la protagonista destacan en un medio de extrema pobreza y mezquindad. La criada Benina, que ha mantenido a la familia de Doña Paca pidiendo limosna, es expulsada de la casa cuando reciben una herencia. Benina vuelve a la mendicidad y viven con otro mendigo ciego y enfermo.

Sus últimas novelas, Casandra, El caballero encantado y La razón de la sinrazón, mezclan el realismo con elementos de carácter maravilloso y fantástico. Manifiestan confianza en la educación como medio para transformar el país.

  • José María de Pereda

Cultivó el realismo regionalista. La región presenta el origen, el mundo patriarcal, lo castizo y lo puro frente a la ciudad, el mundo burgués, novedoso y corrupto. Su obra evolucionó del costumbrismo al realismo.

Los textos costumbristas incluyen extensas descripciones de paisajes y de tipos locales. Destacan Escenas montañesas, Tipos y paisajes y Esbozos y rasguños.

En 1868, un cambio ideológico le hizo exaltar los valores tradicionales, la ortodoxia católica, la tierra como lugar idílico. Son novelas de tesis con personajes buenos, que comparten los valores del autor, y malos, que representan el progreso y la burguesía. A esta época pertenecen Don Gonzalo González de la Gonzalera, De tal palo tal astilla, El sabor de la tierruca, Sotileza y Peñas arriba.

  • Juan Valera

Para Valera, la novela se identifica con la poesía y tenía como fin la creación de la belleza y el deleite del lector. El tema más frecuente es el amor, relacionado con el asunto del viejo y la niña. Casi todos sus personajes son andaluces y la mayoría de sus historias transcurren en Córdoba. Cuando retrata el espacio rural aparece el costumbrismo, una Andalucía idílica, irreal.

Sus novelas más apreciadas son Pepita Jiménez y Juanita la Larga.

  • Leopoldo Alas, Clarín

Cultivó la crítica, el ensayo, la novela y el cuento. Su producción crítica, publicada en periódicos y revistas, comprende textos satíricos, políticos y literarios, con los que pretendía formar estética y moralmente al lector. Analizó en su obra crítica la novela contemporánea y opinó sobre el teatro y la poesía. Sus textos están recogidos en Solos de Clarín y Paliques.

En su obra narrativa confluyen diversas influencias: elementos del naturalismo, como la observación, y la religiosidad de las corrientes espiritualistas, con un cristianismo que propugna la tolerancia.

Entre los cuentos destaca Pipa, El Quin, ¡Adiós Cordera!, El hombre de los estrenos y Bustamante. Son de dos tipos: aquellos en los que predomina lo vital y auténtico, la ternura, y otros en los que caricaturiza lo intelectual y prevalece la burla crítica.

La producción novelística de Clarín está constituida por dos obras: La Regenta y Su único hijo.

En La Regenta aborda el conflicto de la búsqueda del amor ideal en un ambiente mediocre y hostil; es la historia de una carencia de amor y amistad.

La historia se construye alrededor de un triángulo amoroso: el magistral Fermín de Pas, el donjuán Álvaro Mesía y Ana Ozores, la Regenta, casada con el antiguo Regente Víctor Quintanar. Desarrolla el tema del adulterio y se organiza en torno a Ana Ozores, Fermín de Pas y la ciudad de Vetusta, abarcando los comportamientos y las actividades de la aristocracia, del clero y de la burguesía de una ciudad de provincias, donde prima la hipocresía, la ambición, la inmoralidad y la incultura.

Se estructura en dos partes. Los primeros quince capítulos se desarrollan en tres días, y son presentados los personajes y los ambientes de Vetusta, cobrando especial relevancia la pintura detallada de las costumbres de los sectores dominantes. Los quince capítulos finales comprenden tres años y en ellos tiene lugar el desarrollo de la trama narrativa: la lucha de don Fermín por Ana, su separación y el triunfo de Álvaro. La novela acaba con Ana hundida en su soledad, rechazada por la ciudad y por don Fermín.

Los elementos naturalistas se advierten en el determinismo del medio y en las circunstancias que han marcado a la Regenta. Ana Ozores se debate continuamente entre esos factores y su conciencia, y esas crisis se manifiestan en reacciones fisiológicas. Aparte del detallismo, los contrastes, las oposiciones temáticas y las técnicas realistas, sobresale el uso del estilo indirecto libre, que servirá para caracterizar a los personajes y su vida interior. El narrador interviene a veces con profunda ironía.

La literatura es un componente importante: las lecturas de Ana, su diario, sus poemas y su seducción por Álvaro durante la representación de Don Juan Tenorio.

  • Emilia Pardo Bazán

Desarrolló una gran actividad intelectual como periodista, narradora y crítica literaria. Su obra incluye artículos periodísticos y de crítica, dieciocho novelas, numerosos cuentos y novelas cortas. Su narrativa incorpora elementos naturalistas: descripciones minuciosas, influencia del medio y situaciones violentas y escabrosas.

En 1883 publicó La cuestión palpitante, un análisis y una crítica del naturalismo de Zola. Desde sus creencias católicas, rechazó el determinismo y la pintura de “asuntos desvergonzados”. Elogió el método de la observación minuciosa y la calidad artística de Zola.

Entre sus primeras novelas destacan La tribuna, Insolación y La madre naturaleza. En Los pazos de Ulloa describe la Galicia campesina del s. XIX: un mundo lleno de ignorancia, violencia y crueldad. El enfrentamiento entre la ciudad y el campo se resuelve en la oposición civilización-barbarie.

  • Vicente Blasco Ibáñez

Autor de una amplia obra literaria, escribió artículos periodísticos y obras de carácter histórico. Sus primeras composiciones son novelas de tesis, al servicio de sus ideas, de la razón y de la ciencia. Incorporan elementos folletinescos, como en La araña negra.

En su ciclo regionalista representa las vidas de unos personajes en un medio social y económico determinado y escasamente desarrollado, los elementos naturalistas están presentes en el determinismo social y biológico que condiciona el destino de los personajes, en los escenarios y en las acciones sórdidas y brutales. Este grupo de novelas incluye Arroz y tartana y La barraca Cañas y barro.

En sus últimas obras, después de un periodo de novelas de tesis de carácter social, mezcla realismo y aventura, sentimentalismo y exotismo, en la búsqueda de una literatura que pudiera interesar al gran público. Destaca Apocalipsis.