Rayos X

Radiología. Evolución histórica. Naturaleza. Propiedades. Radiación dispersa. Percepción visual

  • Enviado por: Iñaki Manzano
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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Los

Rayos

X

Nombre del VAGO

Índice

Rayos X

Introducción Pág. 3

Historia Pág. 4

  • El descubrimiento de los Rayos X

  • Reflexiones Históricas sobre los Rayos X

  • La respuesta científica

  • Primeras aplicaciones de los Rayos X, la fotografía invisible

  • Concepto Físico de los Rayos X Pág. 7

  • Naturaleza Física

  • Origen

  • Propiedades

  • El tubo

  • Formación de la imagen

  • Registro de la imagen

  • Radiación dispersa

  • Efectos biológicos de los Rayos X

  • Medidas generales para la reducción de la radiación

  • La propiedad de los rayos X para atravesar la materia con diferentes absorciones.

  • Características Físicas del Objeto

  • Percepción Visual

  • Repercusiones generales de los Rayos X en Medicina Pág. 12

    Bibliografía Pág. 13

    LOS RAYOS X

    Introducción

    Este trabajo no es una disección a fondo del funcionamiento del aparato de rayos X, tampoco es un estudio histórico ni de su evolución ni de su impacto social a lo largo de siglo XX. Y no lo es únicamente por limitaciones de espacio o de preparación, sino básicamente por que en este trabajo la forma responde al fondo (el objetivo). Me explicaré, no es un tratado de física, ni un libro monográfico sobre los rayos X sino un escrito que pretende de manera cualitativa, concisa y clara aportar una idea general sobre que son los rayos X y cómo surgieron, este último punto centrado en la figura del genial físico Röntgen.

    Además, el último tercio del trabajo, aunque breve, intenta dar una ligera idea de lo que los rayos X y, en general, las técnicas de diagnóstico por la imagen, han aportado a pacientes y médicos.

    Historia

    1. El Descubrimiento de los Rayos X.

    Röntgen, al igual que una pléyade de físicos de la época, seguía con marcado interés los experimentos de Lenard sobre los rayos catódicos, haciendo iluminar aquellas pantallas ketónicas.

    De acuerdo con el contenido de su primera memoria, y calcando las instrucciones de Lenard, cubrió con papel negro el tubo con el cual trabajaba, y, tras conectar ambos extremos al carrete de Rimkorff, hizo pasar la descarga por el tubo. Instantáneamente, apareció una iluminación en la pantalla ketónica cercana al aparato que manipulaba. La enorme capacidad de observación de Röntgen, su facultad crítica, no permanecieron inactivas. De entrada, pensó que un influjo o unos rayos desconocidos, atravesaban libremente el cristal y el papel opaco a la luz solar; sobre la base firme, según las demostraciones de Hertz, de que los rayos catódicos eran detenidos por el cristal.

    Röntgen, ante las dudas que le suscitó tal hecho, perseveró en sus búsquedas. Llegó a pensar que la luminosidad salía del interior del tubo. Pero alejándolo de la pantalla fluorescente, detectó una disminución de la intensidad luminosa. En consecuencia, su primera hipótesis fue plantear que se hallaba en atravesar el cristal y el papel con el que lo cubría.

    Röntgen, experimentó el comportamiento de algunos objetos interpuestos entre el haz de radiación y la pantalla. Pues bien, obscureciendo la habitación, poniendo en marcha el aparato, determinó que si interponía un naipe, hasta dos mazos de naipes, éstos no detenían el paso de los rayos. En cambio, el plomo de 0,05 milímetros de espesor mostrábase prácticamente opaco. Estas nuevas operaciones le llevaron a presumir que el comportamiento de los cuerpos al paso de la radiación tendría una relación directa con el peso de los mismos.

    Röntgen, confrontaba la permeabilidad de los cuerpos, incluyendo la de la materia orgánica, tenía el camino allanado. Podemos afirmar que vivía consciente de la trascendencia de los trabajos efectuados.

    Aunque desconocia la naturaleza real de tales rayos vano los designó X, por su origen misterioso, dio por terminadas una primera tanda de investigaciones en las que seguramente empleó los momentos más intensos de su vida científica.

    2. Reflexiones Históricas sobre los nuevos Rayos X.

    El descubrimiento de los Rayos X considerado como un hecho colosal, indiscutible, y calificado como logro de la fotografía invisible, históricamente conduce hacia una especie de prólogo lleno de sorpresas. Invita a las ya varias veces enunciadas reflexiones personales. Todas partiendo de la importancia del hallazgo en si mismo, del poco tiempo empleado por Röntgen en ultimarlo. Aunque, bien es cierto, según se ha subrayado, contó con unas bases técnicas y teóricas. Pero, en cualquier caso, dos meses es un intervalo cortísimo.

    El descubrimiento de los Rayos X puso en pie un cúmulo de incógnitas. Por que, salvando las investigaciones iniciales, quedó en el aire la naturaleza de las nuevas radiaciones.

    Creo que apostaríamos que la mayor contribución de Röntgen, entre muchas que radicó en trasponer la opacidad de los cuerpos a la materia orgánica.

    Además, no olvidemos que Röntgen previó que enfocando una parte del organismo humano, las extremidades eran idóneas, los diferentes grados de penetrabilidad podían dibujar siluetas, razonamiento vital de importancia clínica.

    3. La respuesta Científica

    La respuesta científica al descubrimiento de las nuevas radiaciones, pese a quedar mucho más circunscrita en relación con el impacto social, no por ello deja de ser compleja.

    Así establecido, por consiguiente, uno de los primeros aspectos debatidos por los físicos fue la naturaleza de los rayos X en términos generales. Röntgen, en su memoria, admitió con reservas que el origen de los nuevos rayos podía estar en las vibraciones longitudinales de éter. Sin embargo Poincaré, disintiendo bien que sin dar una respuesta satisfactoria, consideró que los rayos X eran un agente nuevo; en suma, según dicho físico, las radiaciones Röntgen pertenecían al espectro allende de los rayos ultravioleta.

    En el paquete de explicaciones que en los inicios del noventa y seis se dieron cita para precisar la naturaleza de los rayos X, calibrando las repercusiones históricas sobresalen las tesis de C. Henry a favor de las similitudes ultravioleta. Henry, en una comunicación muy celebrada en la Academia de Ciencias parisina, y haciendo gala de una muy completa información, defendió que los rayos X eran los rayos ultravioleta con vibración transversal. Entre las hipótesis sobre la naturaleza de las radiaciones. Röntgen también barajó el origen eléctrico.

    Dejando de lado los estudios realizados, unos justificando similitudes ultravioleta, otros identificando los rayos X como un fenómeno eléctrico, resulta que el resto de teorías estaban aún muy lejos de la realidad científica; pero la experiencia demostró que los rayos X nacían exactamente en el punto donde la desviación conducía las radiaciones emanadas del cátodo.

    Anotaremos que respecto al punto de emisión quedó en pie la versión de Röntgen, integrada en el apartado onceavo de la primera comunicación, referente a que la pared del tubo de descarga era el centro emisor. Evidentemente, quedaban muchas hipótesis a la espera de las oportunas comprobaciones experimentales; de nuevo no será huero remarcar que el descubrimiento de los rayos X, al lado de un número considerable de beneficios, planteó otra no menos considerable lista de problemas científicos para resolver.

    Básicamente, Röntgen ya definió las propiedades de las nuevas radiaciones. De entrada, atravesaban los cuerpos opacos y, al igual que sucedía con los rayos catódicos y los ultravioleta, poseían la facultad de impresionar las sustancias fotográficas y provocar la fluorescencia. Mas, tan interesantes verificaciones, sólo constituyen la primera parte del programa. Puesto que, a continuación, emprendió la tarea de mesurar el coeficiente de transparencia de diversas suertes de vidrio. En fin, saltándonos las técnicas y resultados de las búsquedas por motivos obvios, Chabaud instauró un primer sistema para justificar científicamente el nivel de penetración de los rayos X; superando el empirismo de los anteriores procedimientos.

    El poder de penetrabilidad no es de extrañar que pasara, también, a ser un foco de atención. Poincaré, pronto tomó partida anticipándose a las dudas que planteaba, acaso mejor podía plantear, el fenómeno de la fluorescencia. Formulando que los rayos X devienen fluorescentes, y, por consiguiente, no están sujetos a una causa eléctrica. No obstante, resulta que Poincaré sólo juzgó como probable dicha propiedad. En efecto, quien profundizó en este campo fue Henry a través de una experiencias, las cuales, no siendo del todo convincentes, desde una vertiente histórica promovieron hipótesis de trabajo y abrieron algunas aplicaciones técnicas. Henry, ahorrándonos pormenores, comprobó que el sulfuro de zinc poseía efecto de una fuente actinia suplementaria, transformando en rayos fotográficos los rayos X inertes durante la operación. Es decir Henry incidió en las posibilidades fotográficas.

    4. Primeras aplicaciones de los Rayos X, la fotografía de lo invisible.

    De entrada, desde el instante en que Röntgen dio a conocer el hallazgo, nadie dudó de que el porvenir de los rayos X estaba en el dominio del diagnóstico clínico. Es cierto, la bibliografía de la época responde de ello, que se planearon estas aplicaciones. Pero, aparte de ser complejas y menores, quedaron relegadas a un asegundo plano. Incluso a un tercero si se quiere. Sucedió, por consiguiente, que pese a ser los rayos X un descubrimiento físico, plenamente electrónico de hecho entró a formar parte de los saberes médicos; tanto que hasta se produjo una confusión entre los médicos interesados por el evento, y, no es ninguna barbaridad, aquellos físicos que sin notarlo esbozaron los prolegómenos de la Bioingeniería.

    Especial relevancia adquiere la figura de O.M. Lannelongue (1840-1911), quizá demasiado, que según Vitoux se adelantó al vislumbrar el papel comprobatorio de los rayos Röntgen en el campo quirúrgico. Vitoux aparte de reseñar las reuniones académicas habidas, subraya que L. Olivier ofreció en el escritorio de Vitoux las iniciativas cunden por doquier. Sin embargo, todo y siendo meritorias, estar infundidas por la rigurosidad, presentan el inconveniente de pertenecer a un período en el cual las normas radiológicas no estaban aún sistematizadas; sin descontar, por añadirura, que dichos autores actuaron con el esquema röntgeriano, o sea, sin ninguna de las correcciones técnicas ya comentadas con anterioridad.

    Históricamente, C. Henler posee el mérito de haber sido uno de los primeros, junto Jones y Lodge, en publicar un escrito radiológico en la literatura médica.

    No es posible, incluso conveniente, entrar en este baile de cifras o de nombres. Excede el espacio asignado. A título de colofón, pues, nos limitaremos a añadir, en cierto modo no podía ser de otra forma, que los autores comentados, y aun algunos otros, capitanearon la instauración de la radiología como una nueva y potente arma semiológica, en tanto participaban y contribuían a verificar, corregir, completar detalles técnicos.

    Concepto Físico de los Rayos X.

    1.1. Naturaleza Física

    Los rayos X forman parte del espectro de ondas electromagnéticas. La diferencia de los rayos X con los demás rayos del espectro es la frecuencia. La frecuencia está relacionada con la longitud de onda (ð) de la onda mediante c = ð/f donde c es la velocidad de la luz; asimismo la frecuencia está relacionada con la energía de la onda con la constante de Planck (h).

    1.2 Origen

    Los Rayos X se originan cuando electrones de alta Energía Cinética son frenados repentinamente entonces la variación de Energía Cinética (ðEc = 1/2 m v2), resulta negativa y la energía perdida se libera en una onda de energía igual a la variación de Energía Cinética. A través de la constante de Planck podemos averiguar la frecuencia de la onda.

    La radiación X consiste en muchas y variadas longitudes de onda, que juntas es lo que se llama espectro continuo, esto es porqué no todos los electrones pierden la misma energía cinética. Si la energía del bombardeo de electrones es mayor todavía se producirá otro tipo de radiación, cuyas características dependerán del material del blanco, esta es la llamada radiación característica. Ni que decir tiene que a menor frecuencia mayor energía de la onda y mayor penetración.

    1.3. Propiedades.

    a) Poder de penetración:

    Cuando una radiación de rayos X incide sobre la materia parte de esos rayos es absorbida y parte es dispersada y otra parte atraviesa directamente la materia. Depende de factores tales como naturaleza atómica, densidad, espesor la materia y poder de penetración de los rayos se absorberá más o menos la radiación.

    Por tejidos radiotransparentes entendemos aquellos que son atravesados fácilmente por la radiación, en cambio en las sustancias radiopacas el comportamiento es inverso.

    b) Efecto luminiscente:

    Ciertas sustancias emiten luz al ser bombardeadas por rayos X, este fenómeno se llama fluorescencia. Algunas de estas sustancias siguen emitiendo después de ser irradiadas, fenómeno conocido como fosforescencia.

    En la práctica radiológica se hace uso de ambos fenómenos en el empleo de pantallas fluorescentes en radioscopia y de pantallas reforzadoras en radiografía.

    c) Efecto Fotográfico:

    Los rayos X al igual que los rayos visibles actúan sobre una emulsión fotográfica de tal manera que, después de revelada y fijada fotográficamente presenta un ennegrecimiento o densidad fotográfica, que es la base de la imagen radiológica.

    1.4 El tubo

    El tubo de rayos X consiste básicamente en un envolvente de vidrio al vació dentro del cual hay un electrodo negativo llamado cátodo y otro positivo llamado ánodo.

    Dentro del cátodo hay un resistencia que emite electrones cuando alcanza altas temperaturas. Entre los dos cátodos hay una diferencia de potencial (ðV) elevada que hace que una vez que los electrones hayan saltado viajen hacia el ánodo con una aceleración constante gracias a que apenas hay obstáculos entre ánodo y cátodo. A mayor diferencia de potencial mayor velocidad cuando llega el electrón al ánodo y mayor descenso de la energía cinética se puede producir; por tanto, rayos X de mayor de penetración. De esta explicación se deduce que para controlar la longitud de onda máxima en el espectro continuo de las radiaciones X que utilicemos deberemos controlar la diferencia de potencial ya que controlando diferencia de potencial controlaremos la energía cinética máxima del electrón y por tanto, frecuencia máxima del fotón que se producirá cuando la energía cinética inicial sea igual a energía del fotón E=h·f donde h es la constante de Planck.

    La intensidad de la radiación vulgarmente conocida como cantidad de energía que llega a un punto se controlará a través de la temperatura de la resistencia.

    2. Formación de la imagen.

    Como hemos visto los rayos X penetran la materia en mayor o menor grado, por lo tanto si un haz de rayos X penetra en un organismo según el tejido con el que tope presentará una radiación emergente u otra, diferencias observables en las placas fotográficas ya reveladas, estas diferencias se conocen como contraste de imagen

    2.1. Registro de la imagen

    a) Como imagen permanente en película fotosensible

    La placa radiográfica es una base de acetato de celulosa o de materias plásticas, recubiertas en su superficie por una emulsión fotosensible. Esta emulsión está hecha para responder con fotosensibilización a los rayos de luz emitidos por las pantallas reforzadoras cuando son activadas por los rayos X. Durante la exposición a los rayos X la radiación penetra por la parte anterior de chasis y es absorbida parcialmente por las pantallas reforzadoras que transforman la energía en luz.

    b) Imagen transitoria de una pantalla fluorescente.

    Las pantallas de radioscopia tradicional utilizan la capacidad de ciertas sustancias fluorescentes como sulfuro de zinc y cadmio, que emite luz verde. La fluoroscopia, tras la formación de los rayos X en luz visible, permite estudiar el movimiento del cuerpo humano.

    2.2 Radiación dispersa

    La realización de una exposición con rayos X produce, como ya se ha dicho, rayos que son absorbidos por el objeto y rayos que lo atraviesan. Sin embargo, algunas radiaciones se dispersan en todas las direcciones al chocar con los átomos del objeto. Estos rayos secundarios se conocen con el nombre de radiación dispersa, no contribuyen a la formación de imágenes radiológicas y son por tanto indeseables, ya que tienden a reducir el contraste de la imagen. Para reducir esta radiación dispersa se han utilizado las siguientes medidas:

    a) La radiación dispersa posterior se controla con láminas de plomo colocadas en la cara posterior de los chasis radiográficos.

    b) La radiación secundaria dispersa anterior, se reduce con el uso de los conos y diafragmas que limitan el haz radiográfico al campo que se quisiera radiografiar.

    2.3. Efectos Biológicos de los rayos X

    El uso de los rayos X debe llevar consigo el conocimiento de sus posibles desventajas, debido a la existencia de efectos nocivos de las radiaciones. Para analizar los mismos es conveniente conocer los efectos biológicos que la irradiación tiene sobre el cuerpo humano.

    I) Efectos sistémicos: En radiología diagnóstica, las dosis utilizadas son pequeñas y por tanto rara vez se producen efectos sistémicos importantes. Los efectos nocivos de la radiación total del cuerpo humano comienzan a ser observables por encima de los 100 rads (dosis absorbida Roentgen). La radiación completa del cuerpo por encima de los 125 rads produce enfermedad bastante severa. Por encima de 250 rads hay pérdida temporal de cabello, náuseas y eritema persistente de la piel. Suelen recobrarse en unos pocos meses. Por encima de 500 rads de irradiación total del cuerpo, aproximadamente la mitad de los expuestos no sobreviven por encima de 21 días. Las alteraciones fundamentales ocurren en el sistema reticuloendotelial y en la médula ósea. Por encima de 1.500 a 2.000 rads hay alteraciones adicionales en la mucosa del tacto gastrointestinal con erosión y hemorragia. Por encima de 3.000 rads aparecen lesiones del sistema nervioso central.

    II) Efectos locales: El efecto de la radiación sobre las células es vario:

    a) Suprime la habilidad de las células para multiplicarse y reproducirse por sí mismas.

    b) Las células son más sensibles a la radiación justo antes de la síntesis del ADN que se realiza en su ciclo reproductivo.

    c) Los tejidos hipóxicos están menos alterados por los efectos de la radiación de los tejidos normalmente oxigenados ("efecto del oxígeno").

    d) La sensibilidad de la radiación está marcadamente reducida si las células o el cuerpo irradiado contienen una alta concentración de radicales sulfhídricos (SH).

    III) Lesiones superficiales: Las radiaciones producen depilación, lesiones de piel, destrucción de uñas, cataratas lenticulares en el ojo y ulceraciones membranosas en la boca, labios y orofaringe.

    IV) Lesiones de órganos: Los diferentes órganos del cuerpo humano varían en su sensibilidad a la radiación. En las dosis habituales en radiodiagnóstico no existen cambios importantes en ninguno de los órganos del cuerpo humano.

    V) Lesiones genéticas: La radiación produce alteraciones importantes en los cromosomas. Infiere con la mitosis y parece tener una alta probabilidad de mutación genética directa.

    Desde el punto de vista del radiodiagnóstico, el problema más importante es la afectación que el embrión tiene a la radiación en cualquier estadio de su desarrollo. En el primer mes de embarazo es cuando es más vulnerable.

    2.4. Medidas Generales para la reducción de la radiación.

    Sabemos que la imagen radiológica se produce por la interacción de los rayos X al atravesar los tejidos del organismo. Por la naturaleza misma de esta interacción se produce una inevitable irradiación del sujeto. La responsabilidad clínica del radiólogo es llegar a adquirir datos útiles para el diagnóstico, pero una de sus responsabilidades técnicas importantes es la de reducir la radiación al mínimo indispensable.

    Los principios de la reducción de la dosis radiológica son bien conocidos. Los dos elementos básicos que acondicionan la radiación del enfermo son las dosis y el volumen de tejido irradiado. Es evidente que el volumen de tejido que tiene que atravesar la radiación debe ser reducido al mínimo necesario, limitando la apertura de diafragmas.

    El segundo punto sería la reducción de la dosis de radiación. En este punto debe describirse:

    1. Las hojas de refuerzo de tierras raras.

    2. La utilización de chasis especiales, sobre todo los chasis neumáticos que aseguran una adaptación íntima entre la placa y la pantalla.

    3. La utilización del intensificador de imágenes.

    4. Un método eficaz e importante en la reducción de la dosis es la supresión de las radiografías inútiles. No estamos discutiendo aquí los problemas de la indicación o no de la prueba, sino la mentalización para obtener el menor número de radiografías necesarias para el diagnóstico.

    3. La propiedad que tienen los rayos X de atravesar la materia con diferentes absorciones hace que el cuerpo humano pueda dividirse en cinco densidades fundamentales:

    a) Densidad "aire": Grupo en el que existe la menor absorción de rayos X por el cuerpo, los pulmones, las vísceras huecas abdominales y en las vías aéreas así como en ciertas condiciones patológicas.

    b) Densidad "grasa": La grasa absorbe más radiación que el aire. En planos fasciales existentes entre los músculos, así como alrededor de los órganos, por ejemplo el riñón.

    c) Densidad "agua": En la radiografía convencional, la densidad agua incluye la sombra de los músculos, vasos sanguíneos, corazón, vísceras sólidas abdominales, etc.

    d) Densidad "calcio": Incluye todo el esqueleto, los cartílagos calcificados, como, por ejemplo, los costales, así como la formación nueva de hueso.

    e) Densidad "metal": Puede verse en cuerpos extraños metálicos ingeridos o introducidos a través de cavidades naturales o tras uso de clips quirúrgicos.

    DENSIDAD EFECTOS SOBRE LA PACA

    - Aire Negro

    - Grasa Gris

    - Agua Gris pálido, a menudo blanco

    - Calcio Prácticamente blanco

    - Metal Blanco absoluto

    El hecho que la existencia de densidades distintas para las diferentes áreas del cuerpo humano es lo que hace posible su identificación.

    3.1. Características físicas del objeto.

    En radiología, la suspensión de estructuras es prácticamente la regla. En una radiografía de tórax en la que se ve una densidad superpuesta al pulmón, la imagen radiográfica en un solo plano no puede precisar en que parte del pulmón o de la caja torácica está situada. Es necesaria la radiografía lateral para complementar la situación de la misma.

    Otra conclusión lógica de lo anteriormente expuesto, es que en radiología diagnóstica es imprescindible radiografiar las partes a examinar, como mínimo, en dos proyecciones perpendiculares entre sí, para da una idea más concreta de la forma de cualquier sombra. En la práctica una fractura de hueso puede no ser visible en una proyección mientras que en otra sí lo es.

    3.2. Percepción visual.

    La búsqueda visual es el primer paso en la lectura radiográfica. La primera mirada a una radiografía está realizada con la visión periférica o estetoscópica. El uso de visión periférica permite un campo mucho mayor de visualización, aunque no muy fino. En este campo de visión, es posible seleccionar áreas anormales a partir de numerosas áreas de calidad subóptima que se proyectan en la retina. Existe una relación directa entre tamaño del campo visual y el tiempo que se requiere para localizar una área anormal (fig. 1). Una vez que el área de interés es localizada, el ojo se mueve para enfocar la fóvea central de dicha área. Con ello se emplea la visión fotópica, es decir, la de mayor agudeza visual (debido a que los conos responsables de la agudeza visual están allí concentrados). De esta manera, se puede obtener una información más detallada. Una vez que esta información es registrada en la retina, el ojo se mueve hacia otras áreas de interés (fig. 2). Este movimiento se conoce con el nombre de movimiento sacádico.

    Rayos X
    Fig. 1: El lector apreciará a simple vista una área anormal, se espera que el punto esté en el centro y entonces rápidamente se reconoce que en el dibujo no lo está.

    Fig. 2

    Repercusiones de los Rayos X en Medicina

    No vamos a sobrevalorar la importancia de los rayos X en la Medicina actual, es evidente que sin el conocimiento actual de cirugía, patología, microbiología, etc., los rayos X no servirían de nada. Pero pondré un ejemplo que dé cuenta de la importancia real de los rayos X:

    Situémonos en la Grecia clásica y dotemos a los médicos de los conocimientos de cirugía y anatomía actuales. Ahora imaginemos un paciente que sufra una enfermedad con posibilidad de ser tratada quirúrgicamente; aunque los conocimientos quirúrgicos y anatómicos de los que hemos dotado a los médicos de entonces, pudieran salvarle la vida, no hemos de olvidar que sin rayos X se podría da el caso que no detectasen su enfermedad, con lo cual seguramente moriría si el trastorno fuese grave. Pero aun en el caso que diagnosticasen correctamente su enfermedad no disponen de ningún método para indagar en el interior del paciente, excepto practicando directamente una incisión.

    Este ejemplo, muestra como aunque los rayos X por sí solos no son determinantes para una mejora sustancial del paciente asociados a técnicas que ya existían cuando fueron descubiertos, y a otras que se descubrirían después, si se presentan como un avance sustancial para la atención de cualquier paciente.

    BIBLIOGRAFÍA

    Sánchez C. Diagnóstico por imagen. Compendio de Radiología Clínica. 1ª ed. Madrid: Interamericana McGraw Hill, 1987.

    Griffiths H. J., Sarno R. C. Radiología Moderna. 1ª ed. México: Nueva Editorial Interamericana, 1982

    Potchen E. J., Koehler P. R., Davis D. O. Diagnóstico Radiológico. 1ª ed. Barcelona: Salvat, 1979

    Holm T., Palmer P. E. S., Lehtinen E. Manual de técnica radiográfica. 1ª ed. Suiza: OMS, 1986

    Cid F. La obra de César Comas en el contexto de la radiología ibérica (1896-1950). Ed. especial. Barcelona: Espaxs, 1998