Raúl Gómez Jattín, poeta de la soledad

Literatura hispanoamericana contemporánea. Poesía y Lírica colombiana siglo XX. Angustia vital. Soledad

  • Enviado por: Virgy
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
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La obra poética de Raúl Gómez Jattin en la Literatura Colombiana

Un homenaje al poeta de la soledad.

Colombia es cuna de importantes escritores de talla internacional, sus paisajes, su gente y variedad de culturas han servido de musa a hombres y mujeres que han querido enaltecer la grandeza de este hermoso país.

Una de las regiones más prolifera en grandes escritores es la Región Caribe Colombiana, que gracias a los innegables méritos en la producción artística ha traspasado los límites patrios. Por esta razón narradores como Gabriel García Marquez, Alvaro Cepeda Samudio, Hector Rojas Herazo han sido traducidos a varios idiomas. En lo atinente a la producción en verso, también ha acontecido algo similar, ya que poetas como Luis Carlos López, Jorge Artel, Hector Rojas Herazo, Meira del Mar, Giovanni Quessep, Raúl Gómez Jattin, entre otros han sido reconocidos tanto por la crítica nacional como la internacional. Sin embargo hay que exaltar a todos esos poetas de diferentes regiones que también han puesto en alto el nombre de este pueblo colombiano que la violencia de una guerra sin sentido está acabando, prueba de ello fue el éxito de la convocatoria de La Casa de Poesía Silva al concurso “Descanse en Paz La Guerra”. Por todo lo anterior queremos contribuir con nuestro grano de arena a rendir tributo a uno de esos poetas orgullo de nuestra tierra.

Raúl Gómez Jattin se conoce como creador de una obra poética y un personaje en la que se evidencia la desgarradora angustia de un hombre que va en busca de sí mismo, de su autorreconocimiento. Por eso y tomando como excusa su aniversario de natalicio y muerte deseamos rendir un tributo a quien fue digno representante de nuestra costa caribe y más aún de la sabana de Córdoba y Sucre, así como también de la Cartagena que él vivió y amó, donde murió dejando un legado de poesía irreverente que trascendió fronteras.

En su obra, Gómez Jattin, devela la vida tormentosa que vivió, la infancia que lo convirtió en un ser solitario que se valió de la poesía como medio de escape o refugio. Es por ello que en sus poemas se percibe la soledad, el aislamiento intimo que lo acompañó hasta la muerte: “…descifro mi dolor con la poesía/ y el resultado es especialmente doloroso/ voces que anuncian: ahí vienen tus angustias/ voces quebradas: pasaron ya tus días”. (1).

Por el año de su nacimiento (1945), Raúl Gómez Jattin se ubicaría en la generación de poetas llamados del “desarraigo” o “últimos poetas”, sin embargo él se aparta de ellos en lo atinente al uso del lenguaje, tratamiento de los temas y a la visión del mundo de la poesía. La propuesta poética de Gómez Jattin es coherente con el concepto que tiene del mundo y de la poesía, del poeta y la naturaleza. El lenguaje para él es esencial en tanto que muestra con éste la cotidianidad del hombre despojado de toda aureola. Por ello, sus motivos los toma del entorno: el patio de su casa, los amigos campesinos que habitan las riberas del Sinú, los árboles de mango y de ciruela, las mecedoras de bejuco, los gallinazos, la burrita, la noche de fandango en San Pelayo, sus amigos de la infancia. Se remota a sus ancestros orientales no para añorar el paraíso perdido de jeques y harenes, sino para recriminar a su familia, su abuela oriental “que le esquilmaba el pan”.

En este poeta no tienen cabida ni los nobles caballeros ni las alondras canoras, sus poemas están anegados de trinos de azulejos y canarios; no hay dátiles sino mangos, ciruelos y mameyes. El lenguaje popular aflora en cada verso y lo vernáculo se siente a cada instante, en cada palabra. Es por eso que Gómez Jattin se separa de todos los poetas de su generación por que fue un hombre osado, que rompió con la tradición conservadora de concebir la poesía como vehículo de evasión y no como una ocasión propicia para la reflexión. Se muestra como un irreverente con el establecimiento, como un destructor de toda posición “moral”, y no oculta su proclividad a terminar con el tabú de tratar temas prohibidos en su producción literaria, una muestra de ello es el poema “Te quiero burrita”, en el cual devela ese ser solitario falto de afecto entre relaciones deseadas y lo realmente logrado, que se aísla de los hombres por que en ellos no encuentra la compañía necesaria sólo defectos y egoísmos.

En su poesía se nota la continuidad de la actitud antiliteraria consolidada por Luis Carlos López, quien también rompió con el convencionalismo de la época escandalizando el ámbito poético. De igual forma Raúl, a través de su poesía manifiesta ser dueño de una conciencia que rompe las normas, las transgrede, mostrándose como un poeta diferente a los demás. Por tanto no se le puede rotular bajo el nombre de ninguna corriente, puesto que su creación es una propuesta poética innovadora cuya característica es la de no admitir cánones, por eso se mantuvo al margen de los burócratas del sistema, su posición siempre fue de marginalidad para preservarse de todo contagio burocrático y conservar, así, su independencia. Amante del escándalo lo practicó con su forma de vida, la cual vivió entre la droga, la locura, la lucidez y la poesía a través de la cual devela su propia existencia, su angustia, su soledad que lo convirtieron en un poeta marginal, un poeta de la soledad: “ Es Raúl Gómez Jattin todos sus amigos/ Y es Raúl Gómez ninguno cuando pasa/ Cuando pasa todos son todos/ Nadie soy yo Nadie soy yo…”. (2).

Para Raúl Gómez Jattin la creación poética era su razón de ser, la razón de su permanencia en la tierra. Con la poesía trató de justificar su vida y la utilizó para conservarse inmaculado, no contaminado con el resto de los mortales por las glorias efímeras que proporcionan los bienes materiales. Para ello, creó un personaje poético, Raúl Gómez Jattin, quien recorrió todos sus poemas mostrándose como un solitario producto de la marginalidad, dando a conocer su propia biografía para proyectar una visión del mundo signada por la desesperanza.

La poética de Raúl Gómez Jattin elucida como paradigma de circunstancias trágicas de todos los seres humanos, la condición del hombre frente a la fragilidad de la existencia, puesto que la poesía hace del hombre un ser solitario. Por tanto para el hablante lírico, Raúl personaje de su obra, la poesía es la belleza que se ha prendido a él valiéndose de la condición de ser poeta y, por consiguiente, débil. Como débil, su destino esta signado por la espera de un final, el cual ha aguardado siempre, no importa cuando llegue, por eso se retira del mundo, se enclaustra en su mundo interior. La poesía es dolor y vida, destruye y desgarra, es belleza y soledad, es el arma que utiliza para defenderse de un mundo que no comprende la grandeza de un hombre que parece no haber pertenecido al tiempo que le tocó vivir. Amado y admirado, pero también odiado por quienes no fueron capaces de comprender la magnitud de su obra.

Descansa en Paz “atleta de la soledad y el sentimiento”, para ti nuestra profunda admiración, tu legado: el amor por lo nuestro, la identidad cultural, la exuberante belleza del trópico símbolo de desolación, paisaje agreste, calores sofocantes que invaden el alma de nostalgia y de angustia.

A Raúl Gómez Jattin

Caminas por las calles empedradas de Cartagena

Llevando acuesta el peso de la poesía

Sólo tu soledad te acompaña

Como musa para un poema memorable

Raúl cuánto desee haberte conocido

Para que sembraras en mí la semilla de tus poesías

Para poder acompañarte en ese camino

Que tan solitario tú recorrías.

La irreverencia de tu vida desolada

Sin temor ni cobardía

Ante aquellos que te condenaron

Sin conocer tu verdadera valentía.

Duerme poeta marginado

Cántanos desde el cielo tus poesías,

Cuéntanos por que desesperanzado,

De este mundo un día tu partías.

Virginia González O.

(1). Raúl Gómez Jattin, versión tomada del libro “Poesía”. Ed. Norma. Pag. 131.

(2)Gómez Jattin. Ibid. P.28.