Rafael Leónidas Trujillo

Historia de América. Gobierno dominicano. Matanzas de los Haitianos. Invasión de Cayo Confites

  • Enviado por: Yessica Hernandez J.
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
  • 25 páginas

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INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo trataremos sobre un breve recuento de lo que una vez se llamó “La Era de Trujillo”. Enfocando en este, los puntos más importantes, iniciando con una breve reseña a lo que su biografía es; pasando luego a hablar de la forma en que este obtuvo la presidencia de nuestro país (Traicionando a su propio Protector “Vásquez”).

Trataremos también de las principales Medidas y / o Leyes que Trujillo tomó al quedar este como presidente de La República; no podemos dejar atrás las hazañas que este cometió contra personas inocentes, como el caso de La Matanza de los Haitianos en el 1937. Pero no podemos dejar de mencionar las beneficios que este le ayudó a obtener al país, como lo fue El Pago De La Deuda Externa.

Resaltaremos además el gran Crecimiento Económico que obtuvo nuestro país, del atentado de Cayo Confites, Las Hermanas Mirabal y por último hablaremos detalladamente como sucedió la muerte del Dictador.

PROPÓSITOS

  • Dar a entender las ventajas y desventajas que obtuvo la Tiranía.

  • Concienciar al Pueblo Dominicano, que la mejor forma de hacer patria en una Nación es con la Democracia y no con Dictadura.

  • Dar a conocer las causas y consecuencias de La Matanza De Los Haitianos.

  • Captar Las Medidas tomadas por Trujillo al asumir el cargo de Presidente de La República Dominicana.

  • Analizar los actos indebidos que cometía este, con las Damas o Señoritas de su gusto.

Rafael leonidas Trujillo

Breve reseña bibliográfica

Rafael Leonidas Trujillo (1891-1961), militar y político dominicano, presidente de la República (1930-1938; 1942-1952) y verdadero jefe del Estado desde 1930 hasta 1961, aunque a veces la presidencia fuera ocupada por sus colaboradores. Nació en San Cristóbal. Fue teniente de la Guardia Nacional (1918-1921), cuando la República Dominicana se hallaba bajo la ocupación militar de Estados Unidos, y en 1925 ascendió a comandante en jefe de dicho cuerpo.

A Trujillo le gustaba la buena vida, y aunque no era inclinado a los platos extranjeros la comida criolla que prefería era siempre de primera calidad. Así era con la música folclórica que le gustaba bailar. Bebía en exceso y muchas veces se embriagaba con sus amigos íntimos.

Tenía mal carácter y su sonrisa era más bien una mueca que pocas veces enseñaba. Era exigente con todas las personas que trabajaban a su lado y tenía por costumbre, cuando llegaba al Palacio Nacional que había construido en 1946, caminarlo salón a salón para ver si estaba limpio. Sus hábitos de militar los transmitió a todos sus subalternos con los cuales era tan exigente en el cumplimiento de sus funciones que tenían que someterse a su estilo de trabajo.

Tenía una memoria extraordinaria y conocía el país hasta el último rincón, así como la psicología y el carácter de sus habitantes, lo que utilizaba siempre con fines políticos, unas veces para halagar y otras para intimidar, asustar o corromper.

La toma del poder

En 1928 el presidente Vásquez decidió extender su mandato constitucional de cuatro a seis años, y aunque hubo fuerte oposición a esa medida, el presidente, viejo y enfermo prefirió seguir el consejo de sus más íntimos seguidores que eran, al mismo tiempo, los beneficiarios económicos de la corrupción que imperaba en todos los niveles del gobierno. A la situación de crisis política que vivía el país se agregó, en todo el continente americano la gran crisis económica de los Estados Unidos, particularmente en países tan dependientes de esa nación extranjera como lo ha sido el nuestro.

Para entonces, Rafael Leonidas Trujillo, protegido de Horacio Vásquez y de la familia política del viejo caudillo, estaba en contacto con los enemigos del gobierno que planeaban un levantamiento en el Cibao para derrocarlo.

Ese levantamiento se inició en Santiago, el 23 de Febrero de 1930 encabezado por el Lic. Rafael Estrella Ureña. Trujillo, aliado de Estrella Ureña y de los enemigos de Horacio Vásquez, había demostrado una duplicidad y capacidad de simulación y de mentir que significaba en su persona una ausencia total de valores morales muy peligrosa para el país, pues se trataba de un hombre que tenía en sus manos todo el poder militar de la nación.

El gobierno de Horacio Vásquez fue derrocado y asumió la presidencia provisional el Lic. Estrella Ureña. Pero dos meses después toda la autoridad del país se encontraba concentrada en manos de Trujillo que terminó siendo el candidato presidencial en unas elecciones celebradas el 16 de mayo en las cuales ganó su candidatura a la presidencia y Estrella Ureña a la vicepresidencia.

Estas elecciones estuvieron matizadas por una ola de terror como nunca se había conocido en la Republica Dominicana desatada en todas las regiones del país, pero particularmente desarrollada en los núcleos urbanos donde había opositores de Trujillo, por bandas de soldados vestidos de civil que en la ciudad capital recibían el nombre de la 42 y en el Cibao la 44.

Medidas adaptadas por Trujillo

Rafael Leonidas Trujillo se convirtió a los 39 años de edad en presidente de la República, el 16 de agosto de 1930, y de inmediato demostró que sería el verdadero heredero de la intervención militar norteamericana y de Ulises Heureaux.

El Ejército Nacional fue el mecanismo de represión y de asesinatos por excelencia utilizado por el gobernante para mantener a la población bajo su mandato.

La ley de emergencia mediante la cual el Estado suspendió el pago del capital de la deuda externa, saldando sólo los intereses, fue una de las primeras promulgadas por Trujillo, quien alegó la crítica situación económica del país como producto de la crisis mundial de 1929.

Asimismo, procedió a rígidas restricciones en los gastos presupuestarios, congelando los pagos de deudas internas del Estado y realizando cancelaciones masivas de servidores públicos. Adoptó una política económica proteccionista, favoreciendo al sector agropecuario, obteniendo la sustitución de importaciones de mercancías, tales como el arroz, el maíz, las habichuelas y la grasa.

El ciclón de San Zenón ocurrido el 3 de Septiembre de 1930 devastó la capital a las tres semanas de Trujillo llegar al poder y fue el pretexto que utilizó para justificar las rígidas medidas que implantó.

Elecciones de 1934

El presidente Trujillo hizo creer que no le interesaba reelegirse para de esa manera conocer a los que ambicionaban sucederle en el cargo. La táctica la asimiló de Ulises Heureaux quien la puso en práctica en distintas ocasiones.

Las manifestaciones a favor de su reelección se iniciaron en 1933 lo que aprovechó Trujillo para tratar de convencer al nuevo plenipotenciario norteamericano, Arthur Schoenfeld de sus deseos de abandonar la presidencia para dedicarse a las actividades privadas.

El Partido Dominicano por primera vez participó en unos «comicios» con candidatos a cargos nacionales, provinciales y municipales, llevando como aspirantes a la presidencia y vicepresidencia a Trujillo y al licenciado Jacinto B. Peynado, respectivamente para el cuatrenio 1934-1938.

La experiencia fue asimilada por los que podrían aspirar al alto cargo, de ahí, que no se presentaran como candidatos a esa farsa electoral, obteniendo Trujillo 256,937 votos a favor, número mucho menor que en los comicios anteriores.

Trujillo a partir de 1934 reanudó los trabajos de obras públicas que se encontraban paralizados, pero no descuidó su política de reprimir a sus opositores. En el año de 1935 fue significativo por varios hechos, en primer lugar se realizó un censo que arrojó una población de un millón 480 mil personas y aportó una serie de informaciones que fueron de gran importancia para Trujillo y sus seguidores, que pudieron utilizarlas a su antojo extrayéndole todo tipo de beneficio político y militar.

También en ese año se suscribió un acuerdo dominico-haitiano que fue el producto de los intercambios que desde 1933 sostuvieron los presidentes Trujillo y Vincent. Los trabajos de construcción de puertos se iniciaron en ese año, correspondiéndole a Félix Benitez Rexach, gran parte de esas obras.

Causas y Consecuencias

de la Matanza Haitiana en 1937

Las causas del genocidio cometido por Trujillo a partir del 2 de Octubre de 1937 han sido explicadas de diferentes maneras por distintos historiógrafos, la mayoría de los cuales coinciden con los conflictos fronterizos que se produjeron en el pasado y que prácticamente terminaron el 21 de enero de 1929 con la firmación de un tratado de fijación de límites.

No obstante, Trujillo firmó el 9 de marzo de 1935 otro tratado con el presidente de Haití, Stenio Vincent, mediante el cual se modificaron algunas cláusulas del firmado en 1929. Los tratados firmados tanto en el siglo antepasado, como en el pasado no impidieron la penetración de haitianos hacia la parte dominicana, y que su moneda circulara por todo el Cibao y por el sur hasta Azua.

Los apologistas de Trujillo atribuyen la causa del genocidio haitiano al interés del dictador de «purificar» la raza dominicana y de dominicanizar la frontera.

Sin embargo, hay razones valederas para considerar que las causas se debieron a las pretensiones del tirano de poner bajo su dominio la Republica de Haití como lo demuestra el hecho de que llegó a sobornar con esos propósitos al general Calixte, comandante de la Garde D'Haití y a Elie Liscot.

La matanza se inició la misma noche del 2 de Octubre, cuando estando el tirano en una fiesta en Montecristi fue informado de la detención y ejecución de sus aliados en Haití.

La matanza, aunque se extendió hasta Samaná, se realizó en toda la línea fronteriza y en el Cibao Occidental utilizándose armas blancas y no de fuego para de esa manera dar la impresión de que se trató de enfrentamientos de haitianos y campesinos dominicanos.

La acción ordenada por Trujillo pareció inexplicable, ya que desde 1933 éste sostenía cordiales relaciones con las autoridades haitianas.

Trujillo y las elecciones de 1938

El genocidio en contra de los haitianos cometido por Trujillo recibió el repudio internacional lo que le impidió que éste se presentara en las elecciones generales de 1938.

El presidente informó el 8 de enero de ese año que no sería candidato presidencial, pero en cambio sugirió a los licenciados Jacinto B. Peynado, para presidente, y Manuel de Jesús Troncoso, para vicepresidente.

El Partido Dominicano comunicó a la opinión pública que en su convención del 28 de Febrero de 1938 escogió al binomio Peynado-Troncoso. La farsa electoral fue montada y el Partido Dominicano, como era de esperarse obtuvo un segundo «arrollador» triunfo al recibir 319, 680 votos, y no aparecer en las urnas un solo voto contrario.

La consolidación del poder

La matanza de los haitianos, llamada popularmente “el corte”, causó un escándalo internacional al cual tuvo que hacer frente Trujillo negociando con el gobierno de Haití un acuerdo mediante el cual el gobierno dominicano pagó al haitiano una indemnización por las víctimas. Pero esa acción permitió a Trujillo consolidar más su régimen sobre la base del terror. Más adelante dejó la presidencia en manos de hombres de su confianza y viajó al exterior en vísperas del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Esa guerra, en términos económicos, fue ventajosa para el gobierno dominicano, pues ocasionó la subida de los precios de los productos fundamentales del país lo que le permitió a Trujillo hacer una buena reserva de dinero para tomar importantes medidas.

En 1946 enfrentó de nuevo movimientos de posición encabezados por el partido socialista popular y la Juventud democrática, pero más adelante aplastó con su método habitual exterminio todo intento de oposición dentro del país. En Julio de 1947 pagó a los Estados Unidos el monto de la deuda externa que ascendía a la suma de US $9, 271,855.55 centavos. Creó entonces la moneda nacional en las cuales figuran los retratos de los padres de la patria Duarte, Sánchez y Mella.

Crecimiento Económico y Monopolización

A partir de la dictadura trujillista experimentó un crecimiento económico debido a la política de sustitución de importaciones y al proceso de industrialización que se incrementó luego de la segunda guerra mundial con la instalación de industrias de comestibles, cemento, bebidas y otras.

La industria azucarera también se desarrolló con los buenos precios que adquirió a partir del 1947, lo que motivó que Trujillo se interesara en obtener los ingenios existentes en el país, todo propiedad del extranjero.

El dictador se inició con un pequeño ingenio, el Central Catarey, en Villa Altagracia, en 1948, y cuatro años después, e sea, en 1952 compró a Edwin Kilbourne el ingenio Monte Llano, en Puerto Plata.

Trujillo continuó su política de quitarle el monopolio azucarero a las compañías extranjeras y en 1953 adquirió el Central Ozama, propiedad de canadienses, el Amistad, de puertorriqueños y el Porvenir, de la familia Kelly.

La situación de la República Dominicana para 1954 fue bastante halagadora, ya que las exportaciones aumentaron extraordinariamente y las importaciones se redujeron. Las importaciones ascendieron a los 79 millones de dólares, mientras que las exportaciones aumentaron a los 112 millones.

Trujillo logró sus deseos de adueñarse prácticamente de todos los ingenios en 1955 cuando adquirió los de Barahona, consuelo, Quisqueya, Boca Chica y Las Pajas, así como el Santa Fe por un total de 39 millones de dólares.

Para el año de 1947, en que Trujillo pagó la deuda externa y creó la moneda nacional, era el hombre más rico del país. Dueño de empresas, fábricas, haciendas, y otros negocios, su poder sobre la población dominicana era total. Porque era además militar de la Nación. Nunca antes en la historia de nuestro país un hombre había concentrado en sus manos tanto poder como Trujillo, y no se conoce naciones del continente americano.

La ciudad capital de la República llevaba su nombre, así como calles, carreteras, escuelas, naves de guerra, puentes, canales de riego, provincias, avenidas y bustos de su persona adornaban todos los sitios públicos y edificios gubernamentales. Su egolatría había crecido sin límites y ostentaba los títulos de generalísimo, Benefactor y Padre de la patria nueva.

Las fuerzas Armadas integradas por el ejercito, la Marina y la Aviación, eficientes y disciplinadas, habían aumentado considerablemente, y a sus filas se integraron ciertos jóvenes de todos los sectores sociales del país, pero principalmente de los pueblos del interior, después que finalizaban sus estudios de bachillerato.

Cayo Confites

Un grupo de dominicanos en el exilio planeó el derrocamiento de la tiranía trujillista en 1947, por lo que hicieron los preparativos para invadir el país desde Cayo Confite, un islote de la costa Norte de Cuba.

El cabecilla del grupo fue Juan Rodríguez García, conocido como «Juancito», rico propietario de tierras de la Vega. Además, figuraban el profesor Juan Bosch, Juan Isidro Jiménez Grullón, el general Miguel Ángel Ramírez Alcántara, Diego Bordas, Horacio Julio Ornes y otros.

El dictador tuvo conocimiento de la invasión y actuó de manera hábil presionando el gobierno cubano para que no respaldara la expedición, al mismo tiempo que obtuvo del de los Estados Unidos el cese de la venta de armas a los patriotas.

La invasión de Cayo Confites fracasó al ser detenidos parte de los dirigentes de la misma por las autoridades cubanas, quedando de esta manera eliminado el primer peligro de invasión en contra de Trujillo.

Los dominicanos, organizados en la llamada legión del caribe, dirigida por Juan Rodríguez, realizaron una serie de actividades revolucionarias en Centroamérica, incluyendo el llevar al poder a José Figuere en Costa Rica, pero éste luego traicionó a la entidad.

No obstante, los patriotas continuaron sus planes y con la ayuda de Guatemala planearon una nueva invasión en Junio de 1949, pero de los tres aviones que debieron aterrizar en el país, solo uno pudo hacerlo por la bahía de luperón. Los otros dos confrontaron problemas antes de salir de su punto de partida.

Las Hermanas Mirabal

Para el mes de febrero de 1960, las cárceles de la ciudad capital estaban llenas de presos políticos. Allí fueron torturados con métodos que se desconocían en el país hasta entonces. Cuando fueron llevados al palacio de Justicia, donde funcionaban los tribunales, se produjeron verdaderas manifestaciones de solidaridad. Cientos de personas encabezadas por la Dra. Minerva Mirabal, fundadora del movimiento, que había estado detenida y libertada luego por orden de Trujillo, cantaban el Himno Nacional a voz de cuello como estímulo a los detenidos que llegaban a los tribunales bajo severa y numerosa vigilancia militar y policial.

Esa situación aceleró los preparativos del plan de los norteamericanos para obligar a Trujillo a abandonar el país. Pero el dictador se negó a complacer a los que habían sido sus amigos y aliados durante tantos años. Fraguó entonces un plan para asesinar al presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, a quien odiaba a muerte, y responsabilizaba en mayor parte de los problemas internacionales que estaban confrontando.

En Noviembre de ese mismo año fueron asesinadas las hermanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal. La primera, valiente y firme mujer de reconocida militancia política antitrujillista, era la que encabezaba siempre a los que cantaban el Himno frente a los tribunales que juzgaban a los prisioneros del Movimiento Clandestino 14 de Junio entre los cuales figuraba su esposo el Dr. Manuel A. Tavarez Justo que era el líder de la organización, aunque creaba la táctica de lucha era Minerva.

El crimen de las Hermanas Mirabal, que fue un exceso innecesario que no tiene ninguna explicación política, conmovió a toda la familia dominicana. La muerte de las Hermanas Mirabal agrietó definitivamente las bases del régimen.

La Iglesia Católica

en Contra de la Tiranía

La situación se tornó mucho más delicada para la tiranía cuando el clero cambió su posición a partir de la llega Nuncio Papal, arzobispo Lino Sanan, quien se había destacado en Argentina por su lucha en contra del régimen de Domingo Perón.

La iglesia enfrentó la tiranía el 31 de enero con una famosa pastoral, leída en todos los templos en la que se manifestaba su oposición a las represiones políticas y el rompimiento de la alianza que había mantenido con el tirano.

Trujillo profirió insultos en contra de religiosos y organizó turbas que se dieron a la tarea de agredir verbal y hasta físicamente a los sacerdotes y a templos religiosos. Las actuaciones de Trujillo fueron mucho más lejos en ese año de 1960 al atentar el día 24 de Junio en contra de la vida del presidente venezolano Rómulo Betancourt.

La Muerte del Dictador

El Chevrolet Belair azul pálido, que se dirigía a toda marcha a lo largo de la carretera de la costa en las afueras de la ciudad Trujillo, capital de la República Dominicana, llevaba dos hombres. La noche del Caribe había descendido rápida y húmedamente, y las bombillas que iluminaban la pista de concreto refulgían en la superficie húmeda del automóvil. Podría haberse tomado un carro cualquiera que tuviera más accesorios de los usuales y que se estuviera usando para uno de esos paseos posteriores a la cena, a no ser por la placa oficial blanca y negra cuya numeración era O-1823, así como pasajero.

Un hombre de edad mediana y de fuerte contextura, de tez bronceada, estaba al volante mientras tenía a su lado, cargados, dos carabinas y un revólver. El otro ocupante del sedán, un hombre corpulento de cabello cano, de sesenta y nueve años de edad, lucía un uniforme militar verde con la insignia de generalísimo, y tenía el aire de una persona que se siente molesta por un cúmulo de problemas representados por el licor, las mujeres, la fortuna, el poder y los enemigos. Estaba sentado en el lado derecho del carro, con el brazo izquierdo apoyado en la parte superior de los cojines negros, con los manicurados dedos pecosos apenas tocando el agarre de un maletín de piel castaña que contenía entre otras cosas, $110,000 pesos dominicanos y dólares norteamericanos.

Los cortinajes de tela negra que cubrían la ventana trasera del automóvil impedían ver la cada vez más lejana silueta de Ciudad Trujillo, que una vez tuvo el nombre de Santo Domingo, y que desde hacía treinta años había recibido un nombre nuevo en honor del pasajero.

No lejos de los terrenos de la feria, un automóvil negro, también Chevrolet pero equipado con un poderoso motor especialmente encargado para esta misión, salió rápidamente de las sombras la limusina del generalísimo pasaba a toda máquina, Mientras se reducía la distancia la distancia entre ambos coches, durante una fracción de segundo estuvieron unidos por una lengua de fuego que saltó desde el automóvil negro.

“¡Coño, me han herido!”, gritó el generalísimo, mientras la ventana trasera de su coche saltaba en pedazos. No fue un grito de dolor ni de miedo sino de sorpresa, de indignación. Otro hombre habría podido gritar “Dios mío”, pero la boca de Trujillo emitió la fiera exclamación.

De súbito estaba sangrando una herida en la parte inferior del brazo izquierdo. El maletín salpicado de sangre cayó en el piso cuando el conductor frenó tan de pronto que los neumáticos chillaron.

El Chevrolet negro de los conspiradores pasó como un bólido y pareció que iba a cambiar de rumbo fuera de control cuando su conductor frenó rápidamente...Entonces, a una distancia de cuarenta yardas, las luces del carro de los conjurados cortaron como una espada blanca la oscuridad en un semicírculo y luego enfocaron el Chevrolet azul.

El chofer de Trujillo deseaba dar la vuelta con su carro y dirigirse a toda prisa hacia la ciudad para ponerse a salvo, pero el tambaleante generalísimo ya había abierto la puerta trasera izquierda y, revolver en mano, le dijo que lo siguiera. ¿Para pelear? ¿Para tratar de ver si en el último minuto se podía realizar una negociación que le salvara la vida?

Mirando casi a los mismos ojos de Trujillo, uno de los complotados levantó su revolver colocándolo a quemarropa y apretó el gatillo. Trujillo se inclinó hacia delante y, mientras su figura se recortaba clara en las luces mortecinas de su automóvil, dio varios pasos vacilantes en la carretera hacia su amado San Cristóbal y luego, dando media vuelta, se movió torpemente hacia la Ciudad Trujillo. Primero cayó de rodillas y luego se fue de bruces, con un brazo alargado en dirección de la ciudad.

Segundos después recibía un tiro de gracia. Pero ya estaba muerto, con cinco balas en el cuerpo, cuando se desplomó en la carretera.

CONCLUSIÓN

Al concluir con este laborioso trabajo podemos decir que el expresidente Rafael Leonidas Trujillo, fue un militar y político dominicano, el cual llegó a ser presidente de la República tras el golpe militar que depuso al presidente Horacio Vázquez. Podemos decir además que Trujillo traicionó a su gran protector (Horacio), ya que él se puso en contacto con los enemigos de su gobierno los cuales estaban planeando un levantamiento contra Vásquez. No obstante el levantamiento se llevó a cabo en Santiago el 23 de Febrero de 1930, encabezado por el Lic. Rafael Estrella Ureña, Trujillo, aliado de Estrella Ureña y los enemigos de Horacio Vásquez.

Una vez ya derrocado Horacio V. Asumió el poder Estrella U. Pero dos meses más tarde todo quedó en manos del “Tirano Trujillo”. Este tomó varias medidas unas favorables para la Sociedad Y viceversa. Durante su gobierno recibió varios atentados, tales como el de Cayo Confites, pero sólo aquel que se llevó acabo en Sto. Dgo. No muy lejos de la Feria fue el le dio fin a su fuerte Tiranía.

RECOMENDACIÓN

Al presentar este trabajo podemos dar una breve recomendación a todo lector, sociedad y principalmente a los profesionales del futuro de nuestro país, ya que es muy importante saber uno de los puntos más resaltantes de la Historia de nuestro país “La Era De Trujillo”.

Es de suma importancia estos planteamientos, porque podemos ver así lo cruel y duro que es vivir en un país suprimido a una Dictadura Tiránica, sin Democracia alguna, ya que esto nos ayuda a crear conciencia de que en un país de esa índole no se puede vivir con libertad alguna..

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