Rafael Leónidas Trujillo Molina

Política República Dominicana. Dictadura trujillista. Trujillismo. Dictador dominicano. Biografía y Gobierno

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  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
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La era de Trujillo:

Rafael Leónidas Trujillo Molina: (1891-1961):

Militar y político dominicano. Rafael Leonidas nació el 24 de octubre de 1891Su abuelo paterno fue José Trujillo Monagas, un oficial de la policía secreta española que durante los cuatro años de la anexión de Santo Domingo a España prestó servicio en la isla, y Silveria Valdez, de familia criolla. Por parte materna, Pedro Molina y Luisa Erciná Chevalier, hija de haitianos. Fueron sus padres José Trujillo Valdez y Julia Molina, que se casaron en San Cristóbal en el año 1885. Tuvieron siete hijos, Virgilio, Rafael Leónidas, Aníbal Julio, José Arismendi, Romeo, Pedro y Héctor Bienvenido, y cuatro hijas, Marina, Julieta, Nieves Luisa y Japonesa. Se casó con Aminta Ledesma, madre de Flor de Loto Trujillo. Autoproclamado presidente de la república, implantó una dictadura personal anticomunista y pronorteamericana de apariencia parlamentaria(1930-1938 y 1942-1952). Condenado por la OEA, rompió relaciones con Estados Unidos(1960). Fue derrocado y ejecutado por los militares.

La era de Trujillo se puede dividir, según el profesor Jesús de Galíndez, en ocho periodos sucesivos y que pueden estar ligados con los acontecimientos de Historia mundial.

El primer período fue muy breve y va desde el golpe de estado de febrero dado a Horacio Vásquez hasta las elecciones del mes de mayo cuando Trujillo gana los elecciones sin ninguna oposición. En dicho periodos son barridos los partidos que habían triunfado en las elecciones de 1924, el Partido Nacional Horacista y el Partido Progresista Velasquista. La confederación de partidos que subió al poder junto a Trujillo comprende dos tipos de hombres y fuerzas: de un lado había partidos pequeños, como el de Desiderio Arias, y de otro lado había personalidades individuales que buscaban romper con sistemas antiguos en busca de nuevos caminos.

El segundo período fue breve también, su efervescencia tuvo lugar en el año 1931, pero se manifestó casi desde que Trujillo asume el poder. El propósito de éste fue imponer su dominio personal, eliminando a los partidos y personalidades que lo habían ayudado en el 1930. En unos casos la eliminación violenta, otros fueron sin sangre ni víctimas pero escandalosas, en algunas silenciosa y casi inapercibida. Simultáneamente Trujillo atrae a un grupo de hombres sumisos y adulones que organizaron el Partido personal del general Trujillo, después llamado Partido Dominicano, y se adaptaron al nuevo estilo político en que el Poder Legislativo es sólo una máquina automática para votar los proyectos del Ejecutivo. A principios de 1932 desaparecieron los partidos que conformaban la Confederación, ya antes hablada, para solo existir el nuevo partido trujillista. En este período se agudizan las dificultades económicas.

El tercer período alcanza hasta fines del 1937. De un lado se producen las conversiones oportunistas que proceden del régimen horacista derrocado en 1930, quienes sustituyeron en muchos puestos a los nuevos hombres de buena fe. De otro lado, la imposibilidad de lucha política democrática una serie de conspiraciones internas para derrocar a Trujillo por la violencia. En ese proceso Trujillo reafirma su poder personal; las elecciones del 1934 fueron normales, como lo fue la campaña reeleccionista en 1937. Las dificultades económicas perduraron, pero Trujillo sigue siendo amo y señor.

El cuarto período se produjo inesperadamente; ésta es ocasionada por la matanza haitiana a primeros de octubre de 1937 y las repercusiones internacionales que tal hecho provocó. Trujillo se ve obligado a renunciar a la reelección de 1938, y se produce la primera coyuntura de posible evolución. Sin embargo, el presidente Peynado no desmiente la confianza que Trujillo depositó en El.

El quinto período coincide con el estallido de la II Guerra Mundial y Trujillo se aprovecha de ésta. El momento no era propicio para que el Departamento de Estado norteamericano muestre apatía hacia gobiernos sumisos por muy dictatoriales que sean; y Trujillo supo plegarse a las nuevas corrientes. Desde el regreso de Trujillo a finales de 1939 hasta bien avanzada la II Guerra Mundial su régimen se reafirma y su dominio personal fue más evidente que nunca. Situaciones muy comunes de su fortaleza política fueron el castigo del general Estrella, y las elecciones de 1942, que fueron amañadas para que Trujillo asumiera la Presidencia inmediatamente en mayo, mes que se celebra las elecciones. Además Trujillo se Beneficia de la nueva política norteamericana del “Buen vecino” con el Acuerdo de 1940 que devuelve las aduanas al gobierno dominicano. Desde 1939 hasta 1944 Trujillo no corrió peligro alguno, y su estilo político se desarrolla en sus típicas renuncias de legisladores y jueces.

El sexto período es de grave peligro para el régimen, como consecuencia de la victoria de las Naciones Unidas en la II Guerra Mundial. Nuevas corrientes estremecieron al continente iberoamericano y la República Dominicana no pudo permanecer inmune. Los primeros síntomas de agitación se manifestaron en 1945, con una simbólica actividad de los estudiantes universitarios que no reviste peligro pero refleja una tónica; al mismo tiempo Trujillo se ve forzado a adoptar apariencias democráticas y avanzadas, tales como el movimiento obrero que permitió, el llamamiento insincero a los partidos políticos, y la restringida oposición que se solicita de “La Opinión”. La jugada fue peligrosa, y la huelga azucarera en 1946 como el estallido político en las columnas de “La Opinión” aconsejan nuevos métodos a Trujillo. Al mismo tiempo los exiliados preparaban la expedición fracasada de Cayo Confites. Pero Trujillo consigue superar este período en que está a punto de desaparecer; de un lado lo ayudaron los errores de los opositores, pero sobretodo le ayudó la nueva situación internacional y al reacción anticomunista que surge hacia 1947 como consecuencia a la agresividad soviética. El restablecimiento del tráfico comercial tras la conclusión de la Guerra ayuda substancialmente a la economía dominicana y permite a Trujillo reforzar su Ejército.

El sétimo período duró desde 1947 hasta 1952. Trujillo es de nuevo amo y señor de la República Dominicana, el “anticomunismo” le proporciona fácil cobertura para aplastar toda oposición, no necesita siquiera adoptar apariencias de libertad simulada, la misma expedición de Luperón en 1949 le ayuda. Y la República Dominicana alcanza un apogeo económico insospechado, que reafirma los intereses económicos que ligan a poderosos grupos con el régimen.

Un octavo parece apuntarse desde 1952 y se ha manifestado sobre todo en los últimos meses. Trujillo parece estar pensado ya seriamente en su sucesión; no hay duda de que Héctor B. Trujillo era solo una figura pasajera sin fuerza pasajera sin fuerza propia, y que el candidato futuro sería “Ramfis”.

La era de Trujillo no fue del todo mala.

Ésta tuvo varios aspectos positivos como son:

  • El mantenimiento de orden público.-

  • El progreso material.-

  • El progreso cultural.-

  • La defensa cultural del régimen.-

  • El recrudecimiento de la agitación, las acusaciones de corrupción y la condena en 1960 del gobierno dominicano por la Organización de Estados Americanos (OEA) fueron debilitando la posición de Trujillo.

    El 30 de mayo de 1961, cuando se dirigía a su hacienda de San Cristóbal , Rafael Leonidas Trujillo fue asesinado por un grupo de oficiales. Ese mismo año la familia Trujillo intentó sin éxito derrocar al nuevo presidente, Joaquín Balaguer, y se vio obligada a dejar el país.

    El régimen de Trujillo fue un periodo de mucha tensión en la población, hubo muchos asesinatos, y torturas.

    Es bueno que ya están desaparecieron las dictaduras en toda América.

    Bibliografía

  • enciclopedia Hispánica; 14,107, Trujillo, Rafael Leonidas.-

  • enciclopedia Hispánica; 5, 213, dominicana, república.-

  • enciclopedia Encarta; república dominicana.-

  • La era de Trujillo; Jesús de Galíndez.-