Racismo

Evolución histórica. Bases. Segregación. Discriminación. Altercados públicos, políticos

  • Enviado por: Juan Franco Bianco
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 9 páginas
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RACISMO

1. INTRODUCCIÓN  Racismo, teoría fundamentada en el prejuicio según el cual hay razas humanas que presentan diferencias biológicas que justifican relaciones de dominio entre ellas, así como comportamientos de rechazo o agresión. El término 'racismo' se aplica tanto a esta doctrina como al comportamiento inspirado en ella y se relaciona frecuentemente con la xenofobia y la segregación social, que son sus manifestaciones más evidentes.



2. ORÍGENES HISTÓRICOS  
La evolución de las culturas muestra que el fenómeno del racismo encuentra su fundamento en el miedo al diferente, miedo que a su vez tiene origen en el desconocimiento.

En la Grecia antigua la afirmación de una identidad colectiva por oposición a algunas etnias y a ciertos grupos de población, se traducía en el hecho de que los habitantes de las ciudades llamaban 'bárbaros' a aquéllos que vivían fuera de los límites del mundo griego.

En los casos de pueblos vencidos en la guerra y reducidos a la esclavitud, la opresión se ejerce sobre grupos humanos específicos, culturalmente diferentes de sus opresores, en coincidencia con las tesis racistas.

Las primeras colonizaciones marcan el principio de la servidumbre de etnias específicas que iban a convertirse en pueblos dominados, forzados a inclinarse ante una voluntad externa. Al extenderse el colonialismo, Europa tuvo necesidad de encontrar una justificación ética de su conducta que entraba en contradicción con los principios de la iglesia católica que decía “ama a tu prójimo como a ti mismo” y lo encontró all sostener que los pueblos de América, que en su ignorancia llamaron indios, no tenían alma, es decir no eran “projimos”, a menos que fueran convertidos al catolicismo, para lo cual había que arrancar a “esos salvajes” de sus costumbres y su cultura. El progreso científico y técnico que tuvo lugar en Europa contribuyó a reforzar el sentimiento de superioridad de los pueblos occidentales, que consideraron su supremacía como natural e inherente a su civilización.


La colonización de América del Norte y del Sur, así como la de Australia entre los siglos XVII y XVIII, la política colonialista de Japón a comienzos del siglo XX o el Holocausto en Europa, son otros tantos ejemplos de racismo.

  • LA DOCTRINA  Los principales elementos fundadores del racismo, son la imposiblilidad de colocars en el lugar del otro, la necesidad de considerar de considerar a la propia cultura como superior a las demás, y la convicción que esa superioridad esta determinada por la naturaleza o por la voluntad de Dios.
    Desde el siglo XVI, sociedades que se autoproclamaban científicas han intentado clasificar las razas humanas de a cuerdo a estereotipos y prejuicios, como si fuera posible establecer una escala de razas puras, donde supuestamente unas serías más “nobles” (sic) o inteligentes que otras. La arbitraria clasificación de los hombres en razas a partir de su aspecto exterior y de las capacidades de inteligencia da pie a teorías como la del filósofo francés Gobineau que achacaba el declive de la sociedad al envejecimiento de las razas.

  • El pensamiento racista, contemporáneo del darwinismo social, se va estructurando poco a poco en doctrinas que preconizan la eugenesia, es decir, la aplicación de leyes biológicas al perfeccionamiento de la especie humana. Gustave Le Bon sostenía que los extraños alteran el alma de los pueblos y Houston Stewart Chamberlain, que el peligro procedía del caos étnico. Cómo ha sido demostrado por un sinnúmero de pensadores, la realidad es inversa: el peligro y las guerras proviene de la segregación, étnicas, social o religiosa que sea.

  • El antisemitismo que representa una de las formas más extremas y violentas del racismo, llegó al paroxismo con el nazismo alemán, responsable del genocidio de judíos, gitanos y cuantos consideraban sus enemigos durante la II Guerra Mundial. La valorización de la idea del dominio de una 'raza superior', que constituía la base ideológica del Holocausto, engendró fenómenos de rechazo (segregación, creación de guetos), de avasallamiento (trabajos forzados, robos), de expulsión (desplazamiento de poblaciones) y de exterminio de seis millones de personas en las brutal manifestación de racismo de todos los tiempos.

    Por regla general, este sentimiento de superioridad va acompañado de la convicción de que las otras razas suponen un peligro, o son susceptibles de generar desórdenes sociales. En realidad, se trata de sentimientos de inferioridad y de miedo ante el diferente. Este prejuicio se apoya en el conocido mecanismo de búsqueda de una víctima propiciatoria (o chivo emisario). De esta manera se convierte a un grupo social en responsable de las crisis económicas, pestes, odios y maleficios de toda laya.

    De tal modo que las actitudes racistas tienen en buena medida razones psicológicas y por tal motivo nos obligan a estar en guardia permanentemente.

  • EL ANTIRRACISMO  
    A partir de la segunda posguerra, ante el abismo sin nombre que significó para la humanidad toda conocer lo sucedido en los campos de concentración y extermino, tuvo lugar una toma de conciencia internacional con respecto a los peligros del racismo y la xenofobia. Los procesos de Nuremberg a los criminales de guerra nazis pusieron al desnudo hasta donde puede llegar una idea, una concepción mental extraviada.

  • Sin embargo, en la sociedad actual aún perduran numerosas formas de racismo, a pesar de las exhortaciones de los organismos internacionales y especialmente de los acuerdos alcanzados respecto a los derechos de las minorías y de las personas. La masacre de un millón de armenios por parte de los turcos a comienzos de siglo, El apartheid en Africa del Sur, la masacre de la minoría tutsi en Ruanda en 1993 y la 'limpieza étnica' emprendida por los serbios en la antigua Yugoslavia a partir de 1991, son apenas algunos de los ejemplos más recientes que el racismo está latente en cualquier sociedad o parte del mundo.

  • Aún así, la ideología racista, ha sido sometida a una crítica radical en la segunda mitad del siglo XX. La ciencia ha rechazado el concepto de raza poniendo en evidencia su carácter subjetivo, basado en prejuicios. Antropólogos, biólogos, genetistas y sociólogos han demostrado que la noción de raza carece de sentido en la medida en que el género humano es uno e indivisible, en la medida que el individuo y la humanidad toda se enriquese en contacto con el diferente.


    Ejemplos de Segregación Racial:

    U.S.A

    En 1957, el gobernador de Arkansas (EEUU), Orval Faubus, ignoró las órdenes en contra de la segregación racial y se negó a la integración de los estudiantes de color en los centros de enseñanza de Little Rock. Inmediatamente ordenó a la Guardia Nacional de Arkansas que impidiera a estos estudiantes entrar en la Central High School. El presidente Dwight Eisenhower respondió con el envío de tropas federales (en la imagen) para asegurar el ingreso de estos jóvenes, pero muchos de ellos no fueron admitidos en las escuelas públicas de Arkansas hasta un año después. En 1958, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, en el caso Cooper v. Aaron, decretó el final de la segregación racial en esta localidad de Arkansas.

    INGLATERRA

    "Se alquilan habitaciones. No se admiten personas de color". El letrero ubicado en esta portería a principios de la década de 1960 es un ejemplo de la permisividad que existía en la expresión pública del racismo, antes de que se introdujera en Gran Bretaña la legislación antirracista.

    ZIMBABWE

    Viernes 5 de Mayo de 2000 Editorial Clárin


    Un deplorable y paradójico coletazo de las guerras de la descolonización y la lucha contra el racismo se está produciendo en Zimbabwe como producto del hostigamiento del gobierno sobre la minoría blanca. El presidente Robert Mugabe, líder de la liberación de la antigua Rhodesia, en el sur del continente africano, se ha puesto al frente de esta persecución contra propietarios rurales de origen europeo aduciendo la necesidad de redistribuir más justamente la tierra. Sin embargo, lejos de toda reforma agraria, ha elegido como método el de la ocupación violenta, el ataque y hasta el asesinato de los dueños. Utiliza, para ello, tropas de asalto integradas por excombatientes y veteranos de aquellas guerras contra el racismo y la explotación blanca. La expresión más aberrante de esta contradicción es que el jefe de estas formaciones paramilitares se hace apodar "Hitler", en un alarde de impunidad y apología del racismo genocida. Los enfrentamientos encontraron su desencadenante en la extrema desigualdad en la distribución de tierras, dado que los blancos sólo representan el uno por ciento de la población y son dueños de dos tercios de aquéllas. A ello se sumó la evidente resistencia del presidente Mugabe a someterse a elecciones democráticas limpias, en las que, al parecer, la oposición tiene expectativas de triunfo. Esto empujó al gobierno a apuntar sobre la minoría blanca, como una excusa oportuna para movilizar sectores de la población negra y unificarlos en su contra. Se produce, de este modo, una situación doblemente aberrante. En primer lugar, porque invierte la relación entre víctimas y victimarios, sufrida en gran parte del territorio africano durante siglos, a los fines de sostener un régimen político opresivo. En segundo lugar, porque infunde la desconfianza y el escepticismo respecto de la posibilidad real de convivencia interracial, presupuesto fundamental de las luchas históricas contra el racismo. Cuando concluyó el régimen del apartheid en Sudáfrica, surgieron estas dudas respecto de cómo actuaría el gobierno de mayoría negra en relación con sus antiguos opresores blancos.

    Argentina (16 de marzo de 2000 Clarín)

    VIOLENCIA EN EL FUTBOL: ALGUNOS HINCHAS ELIGIERON EL CIBERESPACIO PARA MANIFESTAR LA INTOLERANCIA

    En uno de los sitios identificados con Atlanta, autodenominado "la página intelectual de los hinchas", fanáticos de ese club se cruzan gravísimos insultos antisemitas y xenófobos.

    ENRIQUE GASTAÑAGA

    No bastan los balazos, las bombas de estruendo, las trompadas, las apretadas, los insultos y las burlas racistas. Como si no fuesen suficientes las ya clásicas formas de violencia que azotan al fútbol argentino, se instaló otro método de agresión, esta vez cibernético. Es que la violencia también navega por Internet.

    Una prueba fiel se puede encontrar en la dirección "http://usuarios.arnet.com.ar/gasgel/", que contiene una página destinada a los hinchas de Atlanta. Ahí, en Sentimiento Bohemio, hay un espacio reservado para aquellos que pretenden enviar mensajes. Justamente en ese punto se produce el choque con la incomprensión y con la intolerancia: los contenidos de la mayoría de las opiniones se distinguen por la incitación a la violencia, por el odio y por el mal gusto.

    Se sabe: desde siempre Atlanta es un club sindicado como "judío", a partir de la orientación religiosa de muchos de sus simpatizantes y por el barrio en el que escribió su historia. Por eso, el 26 de febrero, en el partido ante Defensores de Belgrano, el equipo de Villa Crespo fue recibido por la hinchada rival con una lluvia de jaboncitos. Y el sábado, los hinchas de Estudiantes de Buenos Aires repitieron la agresión, aunque esta vez con cánticos y manifestaciones nazis. Dos situaciones que empujaron al Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo a pedir a la AFA que castigue a los clubes cuyos hinchas provoquen esos incidentes.

    En este caso de violencia virtual, lo curioso es que los dos grupos bien marcados de mensajeros están conformados por hinchas de Atlanta. Por un lado, La Loza, la barra brava, con participación activa en la vida del club (maneja un bufete ubicado a un costado de la entrada a la platea de la calle Humboldt y está presente en las reuniones mayoritarias de socios) y con una profunda inclinación antisemita. El otro bando envuelve a miembros de la colectividad judía. Las acusaciones son crueles: La Loza: "Quiero ver a algún judío en la semana por el club para hacerles entender a los jugadores que están en Atlanta".

    Matías de Villa Crespo: "Loza, ya que tienen los huevos, vayan ustedes a apretar a los jugadores. Los judíos, según vos, somos cagones. Nosotros ponemos la plata y ustedes son el brazo armado".

    La Loza: "El día que quieran cerrar el club nosotros vamos a estar ahí para que eso no ocurra, dejando la vida si es necesario. Y ustedes, judíos, se van a ir a ver a River. Los más cobardes del mundo son los judíos que tiran misiles a pueblos enteros a kilómetros de distancia".

    Carlos Rodríguez Arias: "Voy a rezar para que los de La Loza se vayan a ver a otros equipos. Casi ninguno es socio, no cooperan, sólo putean a los judíos. Su único objetivo es escaparse de su casa para fumarse un porro o agarrarse a trompadas".

    Todo en Sentimiento Bohemio que, paradójicamente, se autodenomina la página intelectual de los hinchas de Atlanta. Pero vale ser justo con uno de los pocos envíos que le escapan a la violencia, emitido por un hincha, Mario Gutiérrez: "Es una pena lo que se ve en los mensajes: acusaciones, puteadas, groserías. Recemos todos por nuestro club. Pero ojo, no en joda: no importa si sos cristiano, judío, católico, musulmán o ateo. En serio. Piénselo"

    ARGENTINA

    En realidad, en nuestro país el racismo encuentra sus raices profundas en la época de la colonia y más específicamente a las distintas campañas militares contra los pueblos originales de esta tierra que constituyen un verdadero genocidio. A modo de ejemplo de la permanencia de esta actitud segregacionista la actriz mapuche Luisa Calcumil sostiene: “Cuando vengo Bs As la gente me pregunta si vengo a conquistar Bs. As. o si vengo a triunfar.

    -Yo contesto que no vengo a conquistar, ni a triunfar a Bs. As, vengo a cantar”.

    La gente que habla e términos de conquista o triunfo es por que sigue pensando en términos de confrontación como si todavía estuviera en marcha la Campaña del Desierto, que es nuestro holocausto y del cual por un sentimiento racista remanente, nadie habla.

    Bibliografía:

    Enciclopedia Encarta 2000

    World Wide Web

    Diarios Clarin y Pagina 12