Quinto Horacio Flaco

Poeta romano lírico. Siglo de Oro. Literatura latina. Obras. Características. Sátiras. Épodos. Odas. Poesía

  • Enviado por: Chya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas

publicidad
cursos destacados
Graba audio con Apple Logic Pro 9
Graba audio con Apple Logic Pro 9
En este curso aprenderemos a realizar grabaciones de audio de calidad utilizando Apple Logic Pro 9. Exploraremos todo...
Ver más información

Iníciate en LOGIC PRO 9
Iníciate en LOGIC PRO 9
Vamos a ver de manera muy sencilla y en un breve paseo de poco más de una hora como funciona uno de los...
Ver más información


BIOGRAFÍA

Quinto Horacio Flaco, poeta romano lírico y satírico autor de obras maestras de la edad de oro de la literatura latina. De familia modesta, su padre era un liberto coactor, -es decir, quien recaudaba para el Estado en las ventas públicas- y poseía una pequeña hacienda en su lugar de origen, Venusia, antigua colonia latina situad en los confines entre Lucania y Apulia cerca del río Aufidus, al sur de Italia.

Nació el 8 de diciembre, del año 68 a. C., y desde su infancia demostró ya las más felices disposiciones para el cultivo de las letras. Estudió, desde muy joven, en Roma, donde asistió a las escuela de retórica de Orbio Pupilo conocido por su severidad, y posteriormente marchó a Atenas para estudiar filosofía griega y poesía en la Academia, todo esto gracias a los ímprobos esfuerzos de su padre para que recibiera una instrucción que no estuviese limitada a aquel pequeño centro provinciano, para poder sacar el dinero suficiente el padre de Horacio tuvo que ir a trabajar a Roma de recaudador de subastas publicas, todo para que su hijo pudiese ser educado en las mismas escuelas en las que recibían sus estudios los hijos de los mismos senadores y de los caballeros de la época.

Todo esto se lo agradece Horacio a su padre en el VI sermón del I libro “Sí, sí, digo la verdad: no digo que mi padre era ilustre, que poseía campos extensos, no: cuento las cosas como eran. Por esto te gusté, Mecenas, no porque mi padre era ilustre, si no por la pureza de mi vida y de mi espíritu. Y aquel humilde padre mío me educó a ser de ese modo; me educó en la vida sencilla, sobria, honrada. Y el afecto que me profesan mis amigos se lo debo a él…”

La placidez de sus estudios se vio turbada por los acontecimientos que siguieron al asesinato de Cesar. Cuando por entonces Marco Bruto recorría los pueblos de Grecia buscando jóvenes adeptos para su causa republicana, y con el vigor de su elocuencia logró persuadir al joven Horacio, que contaba entonces con tan sólo veinte años, a que siguiese sus banderas.

Con mayor buena fe que capacidad, Horacio siguió las huestes republicanas en calidad al tribuno militar. Sus éxitos guerreros fueron muy insignificantes; su valor no quedó muy demostrado, ya que, al recorrer toda Macedonia y buena parte del Asia Menor no sabemos que hubiese sobresalido en ninguna acción guerrera. En el año 712 de la fundación de Roma (según nos cuenta el mismo en sus odas al darse la batalla de Filipos), volvió la espada al enemigo y arrojó lejos de si el escudo con el que debía cubrir su cuerpo.

El recuerdo de la derrota de Filipos, sobresalía todavía muchos años después en la mente del escritor cuando en el 30 a. de C. escribió el siguiente texto en la oda a Pompeo Varo, VIII del libro II:

“contigo he experimentado la derrota en Filippos y la veloz fuga, después de haber abandonado el escudo, cuando el valor hubo de ceder y aquellos que primero habían proferido amenazas mordieron el polvo”. (Diccionario de autores tomo III, pagina: 1276)

Desde entonces abandonó para siempre el ejército de las armas y se entregó de lleno a las bellas letras.

Había ya muerto su padre; los tribunos había confiscado, como era natural en quien militaba el campo enemigo, todos los bienes del pobre Horacio, quien regreso a Roma, pobre y desplumado (como refiere le mismo en Decissis humilem pennis) gracias a una amnistía general, viose obligado a servir de amanuense al cuestor (Scritum quaestorium comparativ) la misma pobreza es la que desarrolla su carrera poética y aparecen los primeros épodos y las primeras sátiras. Eran composiciones de carácter polémico, que cobran fuerza y vigor en su nueva concepción de la vida (el epicureismo, que consiste en encontrar en el sentido del límite la fuerza para superar las dificultades y amarguras de la vida diaria).

Cuando el poeta laureado Virgilio conoció sus poemas, hacia el año 38 a.C., le presentó al estadista Cayo Mecenas y Vario Rufo, pero pasan nueve meses antes de que este le libere de su trabajo y le ofrezca su tutela.

Mecenas un patrocinador de las artes y amigo de Octavio, le introdujo en los círculos literarios y políticos de Roma, y en 33 a.C. le entregó una propiedad en las colinas de Sabina donde se retiró a escribir y pensar.

Abandona Roma con frecuencia para pasar temporadas en su villa de Sabina (Tibur o Tívoli), citada con frecuencia en su obra. Su producción literaria, que comenzó el año 41, queda cortada el año 13 sin que se sepa la razón. Sólo su Arte Poética parece ser posterior. Mecenas lo encomendó a Augusto, poco antes de morir, pero el propio poeta le sobrevive tan solo ocho días. Augusto le organizó unos funerales de alto rango. Las mejores fuentes de información sobre su vida son su propia obra y una biografía escrita por Suetonio. Petronio habla de su curiosa felicitas, refiriéndose a su suave ironía y el cuidado uso de vocablos, especialmente en las Odas. Quintiliano le considera felicissime audax por sus expresiones. Gozó en vida de gran fama, mencionado con frecuencia por los poetas latinos y los enamorados en general.

Sabemos por Suetonio que Mecenas antes de morir en el año 8 a. de C., recomendó el poeta al Emperador con estas palabras: “acuérdate de Horacio Flaco como de mí mismo” (Diccionario de autores, tomo 3, Pág. 1279). Pero el poeta había profetizado ya en la oda XVII del libro II que no sobreviviría a su gran amigo. Y resultó profeta, puesto que murió poco tiempo después (ocho días), el 27 de noviembre fue sepultado junto a Mecenas en el Esquilino, y el emperador se encargo de que tuviesen unos funerales con gran importancia.

Las mejores fuentes de información sobre su vida son su propia obra y una biografía escrita por Suetonio.

OBRA

Se ha conservado toda su obra publicada. En los años 30 escribió los Epodos, 17 piezas que llama iambi, por estar escritas en metros yámbicos (dísticos, cuyo segundo verso, más breve, se llama épodo), plenas de ironía pero sin agresividad; y las Sátiras, cuyos dos libros se publicaron tras la derrota de Marco Antonio en la batalla de Accio el año 30. En principio se inspira en Lucilio, con crítica de personajes del momento, pero los temas pronto se convierten en más generales con personajes ficticios. Seguramente para evitarse problemas con Mecenas o con Augusto.

El autor explica en alguna de sus obras que el hábito de hablar y escribir con franqueza procedía de los consejos de su padre, ya que este le exhortaba a vivir contento de su propio estado y le hacía notar las peligrosas consecuencias de los excesos y de los vicios, todos estos detalles se hacen reflejar en su obra.

Las características de su obra son:

- La perfección de estilo; no deja nada a la improvisación, sino que cada palabra y cada verso están integrados en una estructura perfecta, por eso, sus versos tienen una belleza plástica inigualable.

- Esta obsesión por la perfección hace que le falte el calor del sentimiento; su poesía resulta generalmente un tanto fría, pero la armoniosa estructura de sus composiciones, el cuidado y el acierto al poner siempre la palabra exacta en el lugar exacto, la vivacidad de sus imágenes, hacen de él, el más perfecto modelo poético de la clasicidad.

- Era un poeta orgulloso de su obra y sabía que ésta le sobreviviría, por eso en algunos versos habla de la fama perenne del poeta

En su biografía se pueden encontrar obras de cuatro tipos distintos, que son las siguientes: sátiras, épodos, odas y epístolas.

Sus Sátiras abordan cuestiones éticas como el poder destructor de la ambición, la estupidez de los extremismos y la codicia por la riqueza o la posición social.

El Libro I (35 a.C.) y el Libro II (30 a.C.) de las Sátiras, ambos escritos en hexámetros, eran una imitación del satírico Lucilio. Las diez sátiras del Libro I y las ocho del Libro II están atemperadas por la tolerancia.

Aunque los Épodos aparecieron también el 30 a.C., se escribieron con anterioridad, ya que reclaman con pasión el fin de la guerra civil, que terminó con la victoria de Octavio sobre Antonio en Actium en el año 31 a.C., y critican mordazmente los abusos sociales. Los 17 poemas cortos en dísticos yámbicos de los Épodos constituyen adaptaciones del estilo lírico griego creado por el poeta Arquiloco.

El año 20 se publica el primer libro de las Epístolas (en total 23 epístolas, 20 en este primer libro, 3 en el segundo). Son de longitud diversa y tema variado. La 1, 19, parece una introducción literaria a su propia obra. En todas ellas el autor se expresa libremente y se muestra como partidario real de las reformas de Augusto. Desarrolla también sus críticas a la corrupción y las malas costumbres de las ciudades, proponiendo como remedio una vida mejor en el campo.

Ars Poetica, su obra más larga, ensalza a los maestros griegos, explica la dificultad y seriedad del arte de la poesía y proporciona consejos técnicos a los poetas aspirantes.


Posteriormente escribe dos ensayos literarios que formarán el libro II de Las Epístolas, más un tercer ensayo literario denominado La epístola a los Pisones, dirigida a los dos jóvenes hijos de L. Calpurnio Pisón. Es más conocido como Ars poética, de datación incierta; se cree que corresponden a los últimos años de la vida del poeta, aunque a veces se sitúa el Ars poética hacia el año 19.

Las obras que más conocido hicieron a Horacio, fueron las Odas, algunas, imitaciones directas- de los poetas Anacreonte, Alceo y Safo. En ellas pone de manifiesto su herencia de la poesía lírica griega y predica la paz, el patriotismo, el amor, la amistad, la descripción de paisajes amenos, el vino, los placeres del campo y la sencillez. Estas obras no eran totalmente políticas y de hecho incorporan bastante mitología griega y romana. Se nota la influencia de Píndaro y son famosas por su ritmo, ironía y refinamiento. Pero lo que convirtió a Horacio en un poeta clásico no fue el uso de un color poético u otro, fue el modo de combinarlos, de estructurarlos y de darles transparencia. Utiliza recursos como la repetición de sílabas que reproducen el sonido de instrumentos musicales (aliteración), la casi exacta simetría de sonidos, la mezcla de letras iguales al principio y al final de un verso... La forma conforma un todo absolutamente armónico. Fueron muy imitadas por poetas renacentistas europeos.

Los tres libros primeros de Odas reflejan los acontecimientos políticos entre los años 33 y 23, aproximadamente el tiempo que tardó en escribirlas, se publicaron juntos el año 23; Horacio abandona la “alta” poesía y emprende de nuevo los sermones filosofantes, si bien no representan para él la poesía verdadera. Posteriormente entre los años 13 y 17 a. C. Horacio escribe el cuarto libro de sus odas que nos muestra a este gran escritor en plena madurez. Horacio se sirve en principio de una sátira refinada pero con un gran lirismo. Utiliza las estrofas alcaicas (según modelo de Alceo) adecuadas para las emociones fuertes y el ritmo rápido y también estrofas sáficas (de Safo), para las emociones delicadas y el ritmo lento. Entre las odas, destacan las llamadas “romanas”, de corte nacionalista. Aunque llegan mejor al lector moderno las sentimentales de corte autobiográfico.

Uno de los bloques más sólidos dentro del corpus lírico es el que se ocupa de divulgar la moral epicúrea como ideal de vida del hombre sabio.

Dentro de las odas se pueden encontrar distintos tipos:

-sagradas: se basa en la restauración del culto a los dioses, decretada por Augusto obedecía mejor a una finalidad política que a una creencia popular unánime. La más conocida en esta clasificación es “Carmen Saeculare”; otras odas de esta serie son: Ad romanos, dianam tenerae, Odi profanum, Descende coelo, son otras tantas piezas de gran perfección métrica y lírica, pero no muestran mayor unción (devoción) ni religiosidad que el “Carmen Saeculare”

-heroicas: son las que han dado la fama a Horacio, puesto que una vez escogido el tema, distribuía perfectamente todas las partes de una oda; trataba temas sobre grandezas o desastres de la patria, hazañas de los héroes, y enseñanzas que el pueblo deba deducir de los abusos o impulsos colectivos; son muy conocidas de este tipo las siguientes obras: “Istum ac tenacem”, “Quo quo scelesti?”.

-festivas: también conocidas como báquicas o eróticas, pero se les denomina comúnmente como festivas, por la gracia y placidez frívola que contienen sus estrofas. Son estas odas de reducidas estrofas, llenas de gracejo y de una serena visión de la naturaleza. Hay dos de estas odas que aparecen excluidas en muchas ediciones horacianas (censura).

-filosóficas: En las que rezuma filosofía epicúrea (gozosa) trataba temas como por ejemplo: el amor, la paz, las dulzuras de la amistad, los desasosiegos de la ambición, la inestabilidad de la fortuna, la sabiduría de saberse contener con lo propio, el conocimiento del corazón humano… en resumen era la vida que vivía y practicaba el autor y que se han convertido en los TÓPICOS de su poesía: 

-AUREA MEDIOCRITAS (el término medio): aprecio por lo sencillo y cotidiano, lo que se tiene. ..Frente a lo puramente material e insustancial y las riquezas y a la obsesión por el bienestar basado en ellas. Hay que contentarse con una "dorada medianía".

-CARPE DIEM (aprovecha el día): la vida es corta, los años pasan volando y hay que aprovechar y vivir el momento presente, el día de hoy, sin pensar en el futuro, pues no se sabe lo que éste deparará.

-BEATUS ILLE... (Feliz aquél que...): Aprecio de la vida tranquila de la felicidad que se respira en la vida del campo, frente a la agitación de la vida de la ciudad y de sus preocupaciones.

-FORTUNA MUTABILIS (la Fortuna o la suerte cambia): Conocerse bien y fiarse de uno mismo, sin confiar en la suerte cambiante.

- UBI SUNT...? (Dónde están ahora?): La muerte llega y todo lo iguala, sólo el recuerdo del pasado permanece

Hacia el año 20 a.C. Horacio publicó el Libro I de sus Epístolas, veinte cartas cortas personales en versos hexámetros en las que expone sus observaciones sobre la sociedad, la literatura y la filosofía con su lógica del "punto medio", a favor de doctrinas como el epicureísmo, pero siempre abogando por la moderación, incluso en lo referente a la virtud.

Las fechas de sus últimas obras, las Epístolas, Libro II; las Odas, Libro IV; y la Epístola a los Pisos, más conocida como Ars Poética, son inciertas.

BIBLIOGRAFÍA

  • Enciclopedia Salvat Universal tomo Nº 14 (Hinca-Ismailía)

Salvat Editores S.A. Barcelona 1996

  • Diccionario de Autores tomo III (Hil-Min)

Hora S.A. Barcelona 1988

  • Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana tomo Nº28 (Ho-Insus)

Editorial Espasa-Calpe S.A. Madrid 1989

  • Gran Enciclopedia del Mundo Durvan tomos X- XI

Durvan S.A. ediciones, Bilbao 1979