Puntillismo

Arte contemporáneo del siglo XIX. Neoimpresionismo. Pintura francesa. Seurat. Signac. Gauguin. Bonnard. Van Gogh. Cezzane

  • Enviado por: Dave
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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El triunfo del puntillismo

La creciente autonomía impresionista con respecto a las técnicas pictóricas fue llevada al máximo y radicalizada por los puntillistas. Tenían puesto su máximo interés en el modo de obrar de la luz y el procedimiento visual. Entre tanto, se había probado científicamente que la retina capta la imagen en forma de pequeños puntos que se unen mentalmente. En consecuencia los franceses Paul Signac y Georges Seurat compusieron sus cuadros mediante innumerables puntos diminutos y exactos. Unían colores puros, que se fundían ante los ojos en tonos y matices suaves. El motivo se convirtió en la excusa para llevar a cabo con precisión científica el experimento de transformar mediante la pintura la percepción visual.

No obstante, podían percibirse claramente los limites de esta pintura teorizada. Esta descomposición prismática no podía llevarse mas lejos de lo que ya lo habían hecho Seurat y Signac; la pintura ya no podía acercarse mas al proceso visual. Debido a esta limitación, los artistas perdieron cada vez mas el interés por este “cuadro óptico”. Muchos artistas sintieron el ansia de conquistar nuevos territorio.

La pintura como un mundo cerrado.

La experiencia que obtuvieron los impresionistas y los puntillistas aunque cada grupo de manera diferente, de que la pintura también existe con independencia del objeto y que también una forma de expresión propia , les abrió nuevos caminos. Paul Cezanne y Vincent Van Gogh cada uno a su manera, elevaron en sus cuadros la pintura a una propia forma de expresión. Mientras que Cezanne descomponía analíticamente el mundo, configurándolo de nuevo en un cuadro que se regia según las leyes internas propias , para Vincent Van Gogh la pintura era la expresión de un sentimiento incandescente.

También Paul Gauguin, que mantuvo una gran amistad con Van Gogh, apostó por completo por la fuerza emocional y el contenido simbólico de la forma y el color. A finales de los 80 aconsejo a los impresionistas, sus padres artísticos adoptivos, que no pintaran tanto “según la naturaleza”. El arte es una abstracción. Y aunque los cuadros de aquellos se habían impuesto con una rapidez sorprendente en el salón y se estaban vendiendo muy bien, Gauguin sentía tan poco interés por el realismo impresionismo de sus colegas más mayores como por la pintura científica de los puntillistas: aquí y allí echaba de menos el significado profundo y el gran sentimiento que buscaba tanto en la vida como en el arte.

Crítico con la civilización, se aparto de la vida metropolitana tan turbulenta de París y se asentó en el pequeño pueblo Pont-Avon. Aquí, en lo más profundo de la provincia de la Bretaña, que por aquel tiempo tenia zonas vírgenes, encontró la originalidad, lo verdadero e inocente que buscaba. Asimismo encontró un estilo pictórico que lo convirtió en uno de los padres del expresionismo. A él no le interesaba representar las cosas tal y como las veía. Para Gauguin lo más importante era el mundo de los sentimientos y la realidad interna y espiritual. “ En primer lugar se encuentran los sentimientos, la perturbación espiritual y más tarde la comprensión”. Puesto que no enfocaba sus cuadros como si fueran una copia de la realidad visual, no estaba ligado ni a un colorido que se correspondiera fielmente con la realidad ni a las leyes de la perspectiva para recrear el espacio. Gauguin simplificó las formas y renuncio tanto a las sombras moldeadoras como a los coloreados muy detallados. Yuxtapuso superficies cromáticas que destaco como superficie mediante líneas de contorno. De esta forma retrocedió a la bidimencionalidad y se enturbio el espacio del fondo. La premisa más importante que Gauguin observó en la elaboración de sus obras fue el ritmo interior del cuadro, es decir, la ambientación y la armonía del conjunto.

En Pont-Avon, algunos pintores más jóvenes se unieron a Gauguin; entre ellos se encontraba Paul Sérusier y Emil Bernard. También estos pintores de la Escuela de Pont-Avon consideraban el color y la forma como los principales significantes del cuadro. Inspirándose en las vidrieras de la Edad Media, en las que las superficies cromáticas están emplomadas, Bernard desarrolló una técnica que llamó “cloisonismo”: la pintura de superficies separadas por líneas.

Las superficies delimitadas claramente entre sí, que únicamente dan ritmo al cuadro gracias al cromatismo tonal o complementario, también caracterizan la obra tardía de Gauguin, cuando se encontraba en los Mares del Sur adonde se mudó en 1891. Los luminosos cuadros que pintó en Tahití se convirtieron en una alegoría de la vida con antonomasia. Los motivos no sólo significaban aquello que representaban, sino que se convirtieron, por su carácter figurado y por su estructuración, en señales simbólicas. Los cuadros de Gauguin muestran tanto una síntesis entre la materialidad y la abstracción como entre el mundo de la percepción y la fuerza de imaginación artística. Y aunque sus cuadros se basaban en el mundo real, siempre estuvieron sometidos a leyes artísticas interiores. De esta forma liberó a la pintura de la mera necesidad de reproducción y preparó el camino para el arte moderno.

La unión entre el mundo de la percepción con el artístico, regido por unas leyes propias, también se encuentran entre las características de los pintores que en 1888 fundaron el grupo de los “nabíes” (en hebreo “profetas”), que en Pont-Avon continuaron los principios pictóricos de Gauguin. Para ellos la pintura en sí también era una importante portadora del mensaje expresivo. Así, las obras de Pierre Bonnard adquieren su significado gracias al colorido incandescente, que se extiende por el cuadro como si fuera material luminoso. Exigía de sí mismo “no pintar la vida, sino dejar los cuadros que sean los que vivan”. El tapiz cromático ornamental, que a primera vista parece abstracto y que revela los objetos tras un tiempo de contemplación, acentúa el valor propio de los colores y con ello manifiesta las características del arte expresionista y abstracto. A pesar de todo, también Bonnard estuvo atado durante gran parte de su vida al objeto. Sin embargo, el significado que adquiere la pintura libre del objeto en sus cuadros hace de él un punto de unión entre el siglo XIX y el XX.

En el umbral del siglo XX también nos encontramos con pintores como Henri Rousseau, James Ensor y Edvard Munch que, cada uno a su estilo, crearon mundos pictóricos individuales.

Vincent Van Gogh

Vincent Van Gogh fue un solitario autodidacta y uno de los grandes pioneros de la era moderna. Absorbió el impresionismo, lo supero a su manera y se convirtió en el precursor del expresionismo. Su cuantiosa y expresiva obra, pero también su infeliz vida, caracterizada por el fracaso (en toda su vida no vendió ni un solo cuadro), grandes dudas interiores y una gran fuerza creadora, que se convirtió en una verdadera obsesión por el trabajo, lo han situado continuamente en el centro del interés de las generaciones que le siguieron.

Vincent Van Gogh fue el hijo primogénito de un pastor calvinista y nació en 1853 en Grootzerdert, en el norte de Holanda. Después de visitar varios internados empezó a trabajar en 1876. Los viajes comerciales lo llevaron a Londres y a París. En aquel tiempo comenzó la correspondencia con su hermano Theo, cuatro años más joven que él, que mantendría durante toda la vida.

Paul Cezanne

Paul Cezanne, que fue llamado “ padre de la modernidad ”, nació en 1839 en Aix-en-Provence en el seno de una familia burguesa adinerada. Empezó a formarse como artista al mismo tiempo que estudiaba derecho porque se lo había impuesto su padre; a partir de 1861 visito la Academie Suisse, de carácter privado. Fue rechazado varias veces por la Ecole des Beaux-Arts de París porque pintaba “excesivamente” y tenia un temperamento muy “ colorista”, es decir, anteponía el color al dibujo y a la representación realista como medio de expresión artística. Era un admirador de los grandes coloristas, como lo fueran los venecianos, Rubens, Poussin o Delacroix. Mediante su amigo Emile Zola entablo amistad con los pintores Guillaumin y Pissarro. Tambien conoció a los impresionistas Monet, Renoir y Degas, junto a los que expuso en 1874 y 1877. Al no encontrar reconocimiento publico, se retiro del mundo parisino y a partir de 1882 residuo con Hortense Fiquet y el hijo de ambos, Paul, en

Aix-en-Provence. Allí murrio en 1906.

Cezanne desarrollo nuevas formas de expresión artística que partían del impresionismo. Esta considerado el principal representante del Post-impresionismo y al mismo tiempo un individualista y un innovador al que los futuros artistas ( cubistas, fauvistas, expresionistas) le debieron los fundamentos de su arte.

Bibliografía

Historia de la pintura del renacimiento a nuestros días.

Ed. Konemann

Enciclopedia Salvat

Tomo II

Internet

Enciclopedia Microsoft Encarta 99

TRABAJO PRACTICO N° 1

HISTORIA DEL ARTE

Integrantes: Gorsky David, Bortnik Damián, Djmal Martín.

Tema: El Post-impresionismo

Fecha de Entrega: 14/05/99

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