Psicología y tú. Una introducción informal; J. Berryman

Introducción a la Psicología. Narrativa didáctica. Términos y conceptos psicológicos

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Primera lectura

UNA INTRODUCCIÓN INFORMAL

J. Berryman

Este libro es una introducción a la psicología especialmente adecuado para aquellas personas que están comenzando su estudio, ya que explica de forma muy básica, y con un lenguaje sencillo, los campos que abarca la psicología. Aborda numerosos temas de forma ágil y con ejemplos que hacen su lectura más amena. Además, alude a muchas experiencias de la vida cotidiana que hacen al lector identificarse con muchos de los sucesos que describe.

Comienza aclarando que la psicología no consiste en hacer suposiciones por sentido común. Trata distintos temas como: la personalidad, la sexualidad, las relaciones con los demás, las emociones, el crecimiento, las patologías, la percepción, la memoria, el aprendizaje y el pensamiento, entre otros. Deja claro que los psiquiatras tratan enfermedades mentales y pueden recetar fármacos, mientras que los psicólogos tratan diferentes aspectos de la emoción, la cognición, y de la conducta humana y de los animales. Además, los psicólogos “intentan aumentar el bienestar humano y mitigar el sufrimiento mediante la aplicación de las teorías y las investigaciones psicológicas

En el primer capítulo explica cómo el lenguaje no verbal transmite una información más fiable que el lenguaje verbal y cómo varía su significado de unas culturas a otras. Los ojos pueden decir mucho de una persona y, sorprendentemente, las parejas casadas se miran menos que cuando eran novios. Invita a pensar en la importancia que tiene el olor de las personas y cómo, haciendo uso del método experimental, se detecta que las secreciones axilares sincronizan el ciclo menstrual.

En el segundo capítulo manifiesta que el mundo es lo que hacemos de él; por tanto, nuestro entorno expresa nuestra personalidad. Un acontecimiento negativo visto como algo interno, estable y global, puede ser resultado de la depresión o su causa.

En el tercer capítulo, señala que los andróginos son personas que pueden mostrar más masculinidad o feminidad dependiendo de la situación; suelen ser más maduros en sus decisiones y juicios morales. Nuestra manera de sentir y comportarnos suele adecuarse a lo que se espera de nuestro sexo asignado. El sexo genético no garantiza que tengamos un cuerpo de hombre o de mujer. Explica también la influencia del sexo y la repercusión sociológica que tiene el hecho de pertenecer a un sexo o al otro. Se desconoce la causa real que determina los comportamientos homosexuales y heterosexuales

En el cuarto capítulo habla de los estereotipos y los prejuicios. La imitación y la identificación son poderosos procesos que actúan sobre la formación de nuestra personalidad. Los prejuicios son modelados por los padres. La influencia social determina lo que hacemos y lo que pensamos, por tanto está formando nuestra personalidad en gran medida. Añade un experimento sobre el conformismo: los sujetos se someten al juicio mayoritario a pesar de la evidencia que tienen ante sus ojos.

En el quinto capítulo explica algunas de las emociones del ser humano tales como la rabia y la agresión y las causas que las desencadenan.

En el capítulo sexto aparece Jean Piaget como uno de los primero investigadores que identifican los cambios que se dan lugar en la infancia. A los 5 años el habla de los niños es similar al de un adulto, y depende del interlocutor la extensión y complejidad de las frases que vaya a utilizar.

En el capítulo séptimo habla de la ansiedad y los trastornos fóbicos abriendo un interrogante acerca de si éstos existen por condicionamiento (los padres inculcan el miedo que ellos tienen a sus hijos), o en cambio estamos preparados biológicamente (como argumenta Martin Seligman). Los trastornos neuróticos pueden mitigarse exponiendo al sujeto a la situación que teme.

En el tema octavo se describen los procesos biológicos que nos permiten ver. Gibson argumenta que la percepción es el resultado de la información que recibimos del entorno. Existe una discriminación de estímulos sensoriales por lo que en una fiesta en la que hay mucho bullicio, si alguien al otro lado de una sala en la que nos encontramos dijera nuestro nombre, lo oiríamos. Explica también las formas de almacenamiento en la memoria.

En el capítulo noveno explica el aprendizaje por asociación (condicionamiento clásico) poniendo como ejemplo el conocido de los perros de Pavlov. Aprendizaje instrumental de Skinner y el empleo de modelado de conducta para conseguir la deseada. Aprendizaje por observación en el que es clara la influencia de todo aquello que hacen o dicen los que nos rodean en nuestros primeros años de vida.

En el capítulo décimo detalla los tipos de test, sus aplicaciones y destinatarios según el caso concreto. El primer test de inteligencia fue ideado por Galton.

En el capítulo undécimo aparecen varios ejemplos de animales cuyas conductas se asemejan a las humanas. Experimentos en los que incluso una paloma discrimina un estímulo más rápido que una persona, y cómo las abejas tienen incluso dialectos dentro de su sistema de comunicación. Alude a los conocidos chimpancés Vicki y Washoe entre otros. Describe la relación entre hombres y animales. El lenguaje se aprende y se transmite por tradición.

En el duodécimo capítulo describe los diferentes métodos de investigación psicológica y enfoques, además de establecer diferencias profesionales entre las distintas ramas de la psicología (psicólogo clínico, forense, pedagogo, etc.) Concluye haciéndonos una pregunta que los psicólogos probablemente nunca podrán contestar: ¿Qué te hace ser el individuo único que eres?

Este es un libro que recomiendo a todos aquellos que quieran introducirse en el apasionante mundo de la psicología, ya que es de lectura amena y abarca muchos aspectos interesantes. En mi opinión, la autora de “psicología y tú”, Julia Berryman, es demasiado escueta en algunos puntos y se extiende demasiado en otros.

Mientras leía este libro me han surgido bastantes dudas que creí iba a resolver al finalizarlo. No ha sido así. Abre muchos interrogantes, enfrenta hipótesis totalmente opuestas y no da solución a muchas de las dudas que se van creando sobre los temas que trata.

Por otro lado, estoy en total desacuerdo con lo expuesto en el punto: “la teoría psicoanalítica: la anatomía rige nuestro destino” cuando Freud afirma que la chica se siente castrada por su falta de pene y tiene un sentimiento de envidia. Me alegra que J. Berryman añada que la evidencia no apoya estos planteamientos de Freud.

Además, me ha llamado mucho la atención lo que John B. Watson hacía con Albert; cómo le creaba el miedo y la forma en que trataba de erradicarlo. Y añado que no estoy de acuerdo con lo que comenta Lippman a cerca de que los humanos producimos gases intestinales voluntariamente con la intención de insultar.

Hay dos puntos que me han suscitado bastante interés: la paradoja de que el llanto sea una respuesta innata y sin embargo hemos aprendido dónde, cómo y cuándo es apropiado hacer uso de él; y el punto de vista de los “situacionistas”, que sostienen que la violencia es una respuesta específica a determinadas condiciones ambientales por lo que si no sabemos a qué situaciones va a estar expuesta una persona, no sabremos si volverá a ser violenta. Esto hace que me plantee si sería posible la reinserción en la sociedad tal y como está estructurada actualmente.