Psicología laboral

Estrategias defensivas. Ideología. Actividad psíquica. Ansiedad. Trabajo repetitivo

  • Enviado por: Maruja
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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INTRODUCCIÓN

El siglo XIX y la lucha por la supervivencia

Este período del desarrollo del capitalismo industrial se caracteriza por el aumento de la producción, el éxodo rural y la concentración de la nueva población urbana.

La jornada laboral alcanzaba las 12, 14 o 16 horas; los niños eran utilizados en la producción industrial. Los salarios eran bajos y en casos no alcanzaban a cubrir el consumo mínimo imprescindible. Los períodos de desempleo ponían en peligro la supervivencia de la familia. La vivienda era reducida a un tugurio. Falta de higiene, promiscuidad, agotamiento, accidentes de trabajo y sub-alimentación potenciaban sus efectos y creaban condiciones de una fuerte morbilidad, gran mortalidad, y de una esperanza de vida reducida.

Frente a tal situación no se trata para la clase obrera de hablar de “salud”. Primero era necesario asegurar la subsistencia para luego ocuparse de la enfermedad. La lucha por la salud en esta época se identifica con la lucha por la supervivencia.

La intensidad de las exigencias del trabajo y de la vida amenazaban la mano de obra en sí misma que acusaba riesgos de sufrimiento específico conocido como miseria obrera. El movimiento higienista fue la respuesta social frente al peligro. La miseria asimilada a una enfermedad “permite introducir el lenguaje del aislamiento, de la erradicación, del desarraigamiento, del drenaje, o se de un cierto tipo de eficiencia”.

La higiene designó los medios a poner en práctica para preservar la salud de las clases altas y no de la clase obrera.

El cuestionamiento de la religión y de la familia representaron serias amenazas para el orden social, en una época en q los movimientos sociales y sindicales eran aún limitados.

En el momento en q la burguesía perdió su credibilidad y so buena imagen como humanista a causa de su comportamiento respecto de la clase obrera, se acudió a especialistas y sabios, más respetables y neutros q los patrones.

Paralelamente al movimiento de las Ciencias Morales y Políticas, q intentaron restablecer en el campo de los derechos morales y políticos la autoridad de la ciencia, del derecho y de la razón, aparece el movimiento de los “grandes alienalistas” suscitado por la curiosidad hacia fenómenos insólitos por su amplitud q son las “desviaciones” y los daños individuales al orden social.

En estas tres corrientes representadas por el movimiento higienista, el de las ciencias morales y políticas y el de los grandes alienistas, los médicos comenzaron a ocupar una posición clave, haciendo su aparición en el arsenal del control social, forjando el trabajo social.

Higienistas, moralistas y alientistas sólo pudieron responder a las desviaciones, mientras q otra forma de daño moral y social va tomando cuerpo en la solidaridad obrera, en los movimientos de lucha y en el desarrollo de una ideología obrera revolucionaria.

A este segundo peligro, se le dio una respuesta específica: la represión estatal. Frente a la amplitud del movimiento de organización de la clase obrera, era necesario encontrar nuevas soluciones. Los conflictos entre empleados y empleadores eran hasta entonces solucionados localmente. El patrón era libre de elegir las soluciones q quería. Pero el desarrollo del movimiento obrero conduce a huelgas más grandes en donde el Estado tiene una misión más importante q cumplir.

Por otra parte, la organización de los obreros otorga al movimiento de protesta una fuerza diferente q puede dejar en dificultad a la del empleador aislado. El Estado se convierte en el árbitro necesario.

La aparición de federaciones sindicales, asociaciones y partidos políticos obreros dan al movimiento obrero una dimensión significativa sobre todo a partir de la Comuna de París. Las reivindicaciones obreras acceden a un nivel propiamente político.

Las luchas tuvieron dos objetivos: el derecho a la vida y la construcción del instrumento necesario para su conquista: la libertad de organización.

La lucha por la reducción de la jornada laboral cubrió todo el siglo XIX. También las luchas obreras van a jalonarse a lo largo de todo el siglo.

Es a partir del final del siglo q son arrancadas las leyes sociales q conciernen específicamente a la salud de los trabajadores.

De la Primera Guerra Mundial hasta 1968

El movimiento obrero adquiere sólidas bases, y alcanza la dimensión de fuerza política q irá creciendo en el tablero de las relaciones de fuerza.

La organización de los trabajadores se tradujo por la conquista primordial del derecho a la vida incluso si las condiciones de existencia están lejos de ser homogeneizadas para el conjunto de la clase obrera.

Resguardar al cuerpo de los accidentes, prever las enfermedades profesionales y las intoxicaciones causadas por los productos industriales, asegurar a los trabajadores un adecuado cuidado y tratamientos convenientes a las clases más altas, son los temas centrales alrededor de los cuales se libran las luchas en el frente de la salud.

A partir de la guerra 1914-18 se observa un salto cualitativo en la producción industrial, esfuerzo de producción para las necesidades de la guerra, insólitas experiencias de la reducción de la jornada laboral en las industrias de armamento. El vacío dejado por los muertos y los heridos de guerra en la reserva de mano de obra, los esfuerzos para la reconstrucción, la reinserción de los inválidos en la producción, generan las condiciones de una transformación en la relación Hombre- Trabajo.

El Taylorismo será objeto de un estudio particular acerca de sus consecuencias sobre la salud mental, con sus repercusiones sobre la salud del cuerpo. El agotamiento físico no afecta única// a los trabajadores q hacen tareas pesadas, sino al conjunto de los obreros de la producción de masa. Separando radical// el trabajo intelectual y el trabajo manual, el sistema Taylor neutraliza la actividad mental de los obreros. No es el aparato psíquico el q aparece como primera víctima, sino más bien el cuerpo dócil y disciplinarizado, librado sin defensa a los impulsos de la organización del trabajo, al ingeniero de métodos y a la dirección jerarquizada de quien da las órdenes.

En estas condiciones aparecen luchas enérgicas para promulgar las leyes q reemplazarán la protección natural del “instinto de conservación”.

El movimiento obrero intenta obtener mejoras en la relación salud-trabajo, y medidas de mejoramiento aplicables al conjunto de los trabajadores.

La guerra favorece las iniciativas a favor de la protección de una mano de obra gravemente amputada por las necesidades del frente de lucha. Los principales progresos se cristalizan alrededor de la jornada de trabajo, de la medicina del trabajo y de la curación de las afecciones contraídas en el trabajo.

Albert Thomas, en 1916, reduce la jornada laboral a 8 horas diarias y constata el efecto paradojal de esta medida sobre la producción que aumenta.

Poco a poco se elabora una doctrina implícita de la medicina en el trabajo. Se crea un Comité consultivo de seguros contra los accidentes de trabajo, tendencia q se manifiesta desde la ley de 1903 en favor de la atenuación de los riesgos y de la insalubridad.

Luego de este fecundo período para el mejoramiento de la relación salud-trabajo, no habrá más progreso significativo hasta la formación del Frente popular, q otorga una ventaja a los obreros.

En 1936 las condiciones de trabajo se convirtieron en un tema específico del movimiento obrero.

La última ola de medidas sociales q conciernen a la salud de los trabajadores resulta de la Segunda Guerra Mundial u de la nueva relación de fuerzas conquistada durante la Resistencia.

Este segundo período de “la historia de la salud de los trabajadores” se caracteriza por la revelación del cuerpo como punto de impacto de la explotación, q compromete los análisis q emanan tanto por parte de los sindicatos como de los especialistas.

Si el cuerpo aparece durante este período de la historia como la primera víctima del trabajo industrial, queda por descubrir lo q le es específica// perjudicial.

La peligrosidad de las máquinas, los productos industriales, los gases y los vapores, los polvos tóxicos, los parásitos, los virus y las bacterias son progresiva// designados y estigmatizados como causa del sufrimiento físico. La lucha por la supervivencia dejó el lugar a la lucha por la salud del cuerpo.

La consigna de la reducción de la jornada de trabajo dejó lugar a la lucha por el mejoramiento de las condiciones de trabajo, por la Seguridad, por la Higiene y para la Prevención de las enfermedades.

Ahora se trata de las luchas por la protección de la salud mental.

Miseria obrera, lucha por la supervivencia, reducción de la jornada laboral, movimiento de las ciencias morales y políticas, movimiento higienista y movimiento alienista han dado lugar respectiva// al cuerpo enfermo, a la lucha por la salud, a la mejora de las condiciones de trabajo y a la corriente contemporánea de la medicina del trabajo, de la fisiología del trabajo y de la ergonomía.

Tercer Período: después de 1968

El conflicto q opone el trabajo a la vida mental es un territorio casi desconocido.

La lucha obrera sobre la salud mental se pone en marcha por varias razones: el agotamiento del sistema Taylor en el campo económico, donde las huelgas, los paros, los trabajos a reglamento, el ocio, el ausentismo, el “turnover”, el sabotaje de la producción, la “alergia al trabajo” conducen a buscarle soluciones; en el campo del control social donde este sistema organizacional ya no da pruebas de su superioridad; y en el campo ideológico donde el sistema Taylor es denunciado como deshumanizante y es acusado de todos los vicios, sobre todo por los obreros, pero también por empresarios.

La reestructuración de las tareas provoca también amplias disputas sobre la finalidad del trabajo, sobre la relación hombre-tarea, y pone el acento sobre la dimensión mental del trabajador industrial. Las tareas de oficina son cada vez + numerosas a medida q aumenta proporcional// el desarrollo del sector terciario. La sensibilidad frente a las cargas intelectuales y psicosensoriales del trabajo, preparan el terreno a las preocupaciones sobre la salud mental.

La “crisis de la civilización”, forma en la q se denomina a una serie de críticas de la sociedad, da testimonio de preocupaciones q aparecieron con la “nueva ola” de protestas en la desilusión de la post-guerra y ampliadas por cuestionamiento de la “sociedad de consumo”. La pérdida de confianza en las capacidades de la sociedad industrial para aportar la alegría, el desarrollo de un innegable cinismo al nivel de los órganos dirigentes, conducen a un cuestionamiento del modo de vida en su totalidad.

Las luchas contra la sociedad de consumo y contra la alineación, se encuentran en el centro del discurso de Mayo de 1968 (“liberación de la palabra”). Millares de afiches expresaban ese tema sobre las paredes de la capital francesa. Simultánea//, el trabajo ha sido reconocido incluso por los estudiantes como la causa principal de la alineación.

Huelgas salvajes y huelgas de Obreros Especializados estallan espontánea//, muchas veces al margen de las iniciativas sindicales. Ellas se encuentran en ruptura con la tradición reivindicativa.

Mayo de 1968 es también el punto de referencia utilizado por el empresariado y por el Estado para designar las nuevas tendencias en los conflictos sociales. Existe un reconocimiento por parte del empresariado de la necesidad de tomar en cuenta las reivindicaciones cualitativas de la clase obrera.

La lucha por la supervivencia condenaba la excesiva duración del trabajo. La lucha por la salud del cuerpo conducía a denunciar las condiciones de trabajo. El sufrimiento mental resulta de la organización dl trabajo.

Por condición de trabajo, se debe entender ante todo los ambientes físicos, los biológicos, las condiciones de higiene, de seguridad y las características antropométricas del puesto de trabajo.

La organización del trabajo es la división del trabajo, el contenido de la tarea, el sistema jerárquico, las necesidades de la gestión, las relaciones de poder, las cuestiones de responsabilidad, etc.

La voluntad y el deseo de los trabajadores se enfrentan a la orden determinante del patrón concretizada por la organización de trabajo.

La Sicopatología del Trabajo

En la Sicopatología del Trabajo, el acento está puesto sobre los comportamientos humanos. Es a contra-corriente de esta inspiración emparentada en la teoría del comportamiento, q se ubica esta investigación. Su objetivo es limpiar el terreno no comportamental ocupado por los actos impuestos: movimientos, gestos, ritmos, cadencias y comportamientos productivos.

Las relaciones entre la física de los gestos y del comportamiento del “obrero masa”son de dominación primero, de ocultamiento después. Dominación de la vida mental del obrero por la organización del trabajo. Ocultamiento de sus deseos en el escondite secreto de una clandestinidad impuesta.

CAPÍTULO 1

LAS ESTRATEGIAS DEFENSIVAS

Las “ideologías defensivas”- El caso del sub-proletariado

El sub-proletariado vive en zonas periféricas a la ciudad, en villas miserias o en viviendas precarias. Lo q la define como tal es el desempleo y el sub-empleo. El sufrimiento es masivo y evidente. Esta miseria obrera concebida como una enfermedad epidémica traduce ante todo el pensamiento social imperante en esa época, pero no da cuenta de la vivencia compartida por los seres humanos q forman parte del sub-proletariado.

Se puede ver cierto tipo de defensa q se describe bajo el nombre de “ideología defensiva”. El sub-proletariado está afectado por una tasa de morbilidad muy superior a la de la población en general. Son comunes las enfermedades infecciosas, las secuelas de accidentes y de enfermedades, el alcoholismo. La promiscuidad favorece la transmisión de las enfermedades infecciosas. La pobreza de las instalaciones sanitarias forman también condiciones necesarias a la propagación de la enfermedad y a las contaminaciones colectivas. El alimento es escaso, la carne es rara y escasa en la dieta, y es a este rubro al cual se destina la mayor parte del presupuesto familiar.

La estructura familiar se caracteriza por el número elevado de hijos. Las parejas están frecuente// separadas dando lugar a la ruptura del núcleo familiar. Los jóvenes poco escolarizados forman muchas veces los contingentes de futuros marginados.

El subdesarrollo estato-ponderal de esta población refleja de manera significativa las malas condiciones de salud, higiene y educación.

Desde el punto de vista médico-sanitario los medios de q disponen estas poblaciones son bastante rudimentarios. Se niegan a hablar de la enfermedad y del sufrimiento. Cuando alguien está enfermo intenta esconder esta información a los demás. Masiva// surge una verdadera concepción de la enfermedad, propia de ese ambiente. Es una concepción dominada por la acusación por parte del grupo social en su conjunto. La asociación entre la enfermedad y la holgazanería es característica del medio q condena a la enfermedad y al enfermo. No se trata de evitar la enfermedad, sino de amaestrarla, contenerla, controlarla, vivir con ella. Para q una enfermedad sea reconocida, para ir resignado a consultar al médico, es necesario q haya alcanzado una gravedad tal q impida proseguir ya sea la actividad profesional en el caso del hombre o las actividades familiares en el caso de la mujer. Se nota sin embargo una actitud cada vez + flexible con respecto a la enfermedad de los niños. Puesto q en el sub-proletariado todo está organizado, estructurado, todo converge hacia la salvaguarda de la vida del niño. Incluso en estos casos, no se quiere consultar al médico.

En este contexto, una estadía como internado en el hospital es lo q más se teme. Es el extremo q se busca evitar a toda costa. Esto se comprende si se piensa q la hospitalización es de alguna manera el fracaso, el derrumbamiento de todo el sistema de contención de la enfermedad, de la vivencia del sufrimiento, es el punto de no-regreso q marca una brecha del sistema colectivo de defensa contra la enfermedad. En un grado menor, consultar a un médico no tiene sentido. El verdadero problema frente a la práctica médica es el del dinero. Toda consulta termina por una receta o prescripción médica.

Para los hombres, la enfermedad equivale al cese de la actividad profesional, la holgazanería. Pero a la mujer, la enfermedad no la autoriza a interrumpir sus tareas. Más características aún son las actitudes frente al estado de embarazo. Las fallas de ocho, diez, dice hijos son frecuentes. Incapaces de hacer frente a los gastos de vivienda, alimento y vestimenta con un solo ingreso la familia muchas veces queda librada a un proceso implacable de marginalización por el endeudamiento, teniendo como fin el círculo vicioso de la enfermedad, de los gastos, etc., en su extremo. En este contexto, el embarazo aparece también como una vergüenza. Una mujer embarazada esconde su estado lo máximo posible frente a los otros. El embarazo, origen de las condenas, fuente de vergüenza, está situado al mismo nivel q la enfermedad.

Pero cuando los chicos están, todos los esfuerzos se orientan para asegurar su crecimiento. Los hijos son el eje de la vida de la madre. Muchas veces, cuando los niños crecieron, tan sólo algunos meses bastan para llevar a la madre a una enfermedad fatal.

La ideología de la vergüenza: el cuerpo sólo se puede aceptar en el silencio “de los órganos”; sólo el cuerpo q trabaja, el cuerpo productivo del hombre, el consagrado al trabajo de la mujer son aceptados: son tanto más aceptados cuando no es necesario hablar de ellos. Estas personas no saben lo q es estar bien en su cuerpo, estar bien de salud. “No conoce su cuerpo, por lo tanto, para hablar de él, es necesario q haya un dolo”. Cuando este dolor llega al límite de lo insoportable o no posibilita el trabajo, entonces se decide consultar al médico pero cuando llegan al consultorio no tienen + dolor. Esto está relacionado con el miedo a q el médico descubra efectiva// algo. Pero también es una auto-acusación.

La vergüenza como un sistema constituye una verdadera ideología elaborada colectiva//, una ideología defensiva contra una ansiedad precisa, la de estar enfermo o de estar en un cuerpo fuera de su estado.

Para el hombre, en la ideología de la vergüenza, la enfermedad corresponde siempre a la interrupción del trabajo. Para la mujer, los embarazos y las enfermedades dificultan el trabajo colosal de la educación de los hijos y de las tareas hogareñas. Todo estado anormal del cuerpo conduce infaltable// al problema del trabajo o del empleo.

La ideología de la vergüenza erigida por el sub-proletariado apunta a la enfermedad en tanto q ella impida el trabajo. En efecto, no encontramos nunca en su discurso una angustia específica q se refiera a la salud, la enfermedad o la muerte. La enfermedad es vivida como un fenómeno total// exterior, resultado del destino y q está relacionada con una intervención exterior. Se lucha contra el dolor, se trata de hacerlo callar. La angustia contra la cual está erigida esta ideología no es la del sufrimiento, de la enfermedad ni de la muerte; la angustia q se observa es el agotamiento del cuerpo en tanto q fuerza capaz de producir trabajo. Cuando las condiciones de supervivencia son tan precarias como aquellas q observamos en el sub-proletariado e en las poblaciones de los países sub-desarrollados, no hay lugar para la ansiedad frente a la enfermedad como tal. Ella está probablemente oculta por la cuestión relativa a la supervivencia.

Función de la ideología defensiva: más allá de la enfermedad, la ideología de la vergüenza consiste en mantener alejado el riesgo de un agotamiento del cuerpo q lo aleje del trabajo, de la miseria y de la muerte, en el caso de q ésta fracasara. La ansiedad relativa a la supervivencia, de colectiva, pasaría a convertirse en problema individual. La principal salida frente a la ansiedad concreta de la muerte es el alcoholismo, q nunca reviste la forma colectiva. La segunda salida está representada por la emergencia de actos de violencia “antisocial”. La tercera es la locura con todas las formas de descompensaciones psicóticas. Final//, al no poder hacer uso de estas “puertas de salida”, el riesgo es la muerte. El esfuerzo material y económico desplegado por estas flias para sobrevivir sería comprensible si no estuviera sostenido y basado en un sistema mental muy sólido. Este sistema funciona ya q está elaborado y alimentado colectiva//.

El silencio q rodea los problemas de salud, de enfermedad, de vida sexual, de embarazo y de medicinas conducen a esta población a agravar aun más los efectos del sub-equipamiento médico-sanitario. Hacer callar la enfermedad y el sufrimiento conduce de manera coherente a rechazar los cuidados, a evitar las consultas médicas, a temer las hospitalizaciones. La presencia de trabajadores sociales sería susceptible de paliar esta dificultad. Podríamos acusar a esta población de complacencia respecto al sufrimiento y la miseria. Eso no es nada si tenemos en cuenta la coherencia necesaria de la ideología de la vergüenza: distanciarse de la enfermedad, la miseria y el hambre es también distanciarse de todo aquello q puede hacerlos recordar.

En primer lugar la ideología defensiva funcional tiene como objetivo principal enmascarar, contener y ocultar una ansiedad particular// grave. En segundo lugar, es a nivel de la ideología defensiva, q debemos buscar una especifidad. La especifidad de la ideología defensiva de la vergüenza en los trabajadores de la construcción es resultado de la naturaleza de la ansiedad a contener, y de la población q participa en su elaboración. En tercer lugar, lo q caracteriza a una ideología defensiva es q está dirigida a luchar contra 1 peligro y 1 riesgo reales. En cuarto lugar, la ideología defensiva, para ser operativa, debe obtener la participación de todos los interesados. Aquél q no contribuye o q no comparte el contenido de la ideología defensiva es excluido. En 5º lugar, para ser funcional debe estar dotada de una coherencia, lo q supone hacer adaptaciones rígidas con la realidad con el riesgo de q aparezcan consecuencias graves en el plan práctico y concreto. En 6º lugar, la ideología tiene siempre un carácter vital, fundamental, necesario. Siendo tan inevitable como la realidad misma. Se torna obligatoria. La participación en la ideología defensiva colectiva exige acallar los mecanismos de defensa q única// justifican su existencia frente a conflictos de orden mental, los cuales sólo pueden aparecer cuando está asegurado un mínimo control de la realidad peligrosa.

Los mecanismos de defensa individuales contra la organización del trabajo: el ejemplo del trabajo repetitivo

El trabajo taylorizado, cuya organización es rígida, domina la vida durante las horas de trabajo y también invade el tiempo libre.

La “holgazanería en el taller”no eran tanto los momentos de descanso q se intercalaban en el trabajo, sino más bien los instantes durante los cuales el obrero pensaba, trabajaba a un ritmo menor del q habría podido o habría podido adoptar.

La holgazanería fue denunciada como pérdida de tiempo, producción y dinero. Este tiempo es, en realidad, una etapa de trabajo en el curso de la cual se ponen en juego operaciones de regulación de la pareja hombre-trabajo, destinados a asegurar la continuación de la tarea y la protección de la vida mental del trabajador.

El destino de Taylor se identifica con la reducción de la holgazanería obrera.

El principal obstáculo q encuentra en su proyecto, es la ventaja indiscutible del obrero-artesano sobre el empleador en la discusión de los tiempos y de los ritmos de trabajo. El conocimiento de la tarea y del modo operatorio se encuentra en el campo del obrero y está ausente en la argumentación del ingeniero.

Experiencia profesional y saber-productivo técnico son aún complejos en una época en q el obrero sigue siendo un artesano calificado.

El SABER obrero se destaca en la lucha como SECRETO guardado colectiva// x la corporación obrera SABER-SECRETO-CLAVE de la relación de fuerzas, del q Taylor se va a apropiar.

Una vez seleccionados los diferentes modos operatorios, Taylor elige el + rápido y en base a ese criterio lo declara “modo operatorio científica// establecido” q trata de imponer a todos los obreros.

Se insistió sobre el desposeimiento del conocimiento colectivo por la org científica del trabajo. La diversidad de modos operatorios ha llamado poco la atención. También desposeimiento de la libertad de intervención, puesto q esta diversidad es testigo de la originalidad de cada obrero frente a su tarea. La Org. Científica del Trabajo (OCT) anula la libertad de organización, de reorganización o de la adaptación del trabajo, de la cual percibimos fácil// q exige una actividad intelectual y cognitiva q será prohibida x el trabajo taylorizado.

+ grave aun es la dimensión psicológica y psico-económica de esta libertad de organización-reorganización-modulación del modo operatorio.

La estrategia de Taylor no podría detenerse en la designación del “modo operatorio científica// establecido”. Taylor imaginó un medio de controlar cada gesto, cada secuencia, cada movimiento en su forma y su ritmo dividiendo el modo operatorio complejo en gestos elementales + fáciles de controlar x unidades q en su conjunto. División técnica máxima del trabajo y rigidez intangible de la organización del trabajo aparecen como las dos características fundamentales del nuevo sistema.

La OCT se traduce por una triple división: del modo operatorio; del organismo en órganos ejecutores y órganos de concepción intelectual; y de los hombres, separados por la nueva jerarquía agrandada de los capataces, jefes de equipo, reguladores, etc. Cada obrero está aislado de los otros.

El trabajo taylorizado engendra entre los individuos una mayor cantidad de división q de puntos de encuentro.

Elimina las diferencias, crea el anonimato y la intercambiabilidad mientras q individualiza los hombres frente al sufrimiento.

Frente al trabajo por piezas, el chantaje de las primeras e incentivos de dinero, a las aceleraciones de las cadencias, el obrero se encuentra desesperada// solo. La ansiedad, el aburrimiento frente a la tarea, tendrá q asumirlos primero individual//. En el trabajo taylorizado no existe más una tarea común, ni una obra colectiva. Debería privilegiarse lo q hay de común y de colectivo en la vivencia antes q detenerse sobre lo q separa a los individuos.

La individualización es ante todo uniformizante porque borra las iniciativas espontáneas, rompe las responsabilidades y el saber, anikila las defensas colectivas, desembocando en una diferenciación del sufrimiento de un trabajador respecto de otro. Por el hecho de la parcelación de lo colectivo obrero, el sufrimiento q engendra la org del trabajo, llama a respuestas defensivas fuerte// personalizadas.

Los residuos de las defensas colectivas

En el caso del trabajo de carácter colectivo se trata de tareas de gran en-VERGA-dura (jaja- dice envergadura en serio) q exigen varios días o hasta varias semanas o varios años para su realización. El trabajo en equipo, la participación en un grupo de operaciones cuyo sentido es comprendido por el conjunto de los obreros, hacen posible la puesta en marcha de defensas colectivas. Aquí nada es parecido. La división del trabajo desemboca en algo q no tiene sentido: los trabajadores ignoran el sentido del trabajo y el destino de su tarea. El sin-sentido de la tarea individual y el desconocimiento del sentido de la tarea colectiva sólo toman su verdadera dimensión psicológica en la división y la separación de los hombres. El juego, si es apreciado como tal, obtiene sus virtudes sin dudas de su carácter simbólico: desafiar las cadencias, dominar el tiempo, ser + fuerte q la org del trabajo. La realidad de los riesgos en el trabajo taylorizado son debidos a las tensiones q esta org del trabajo hace padecer al funcionamiento mental.

Cada obrero debe defenderse de los penosos efectos de la org del trabajo.

El obrero-mono de Taylor

Una vez lograda la desapropiación del saber productivo, una vez desmantelada la colectividad obrera, una vez rota la libre adaptación de la org del trabajo a las necesidades del organismo, una vez q se ha concentrado el poder supremo de la supervisión, sólo quedan entonces cuerpos aislados y dóciles desprovistos de toda iniciativa. Hay q adiestrar, entrenar, condicionar esa fuerza potencial q ya no tiene nada de humana. Es lo q Taylor mismo anuncia como “la multiplicación de las relaciones obrero-empleador, se da junto con una simplicidad para concebir al hombre en el trabajo”: el hombre-mono de Taylor ha nacido. Taylor compara él mismo al nuevo obrero con el chimpancé, como pieza de convicción para obtener la adhesión del jurado.

“La idea de entrenar los obreros uno tras otro bajo la conducción de un profesor competente, para ejecutar su trabajo siguiendo nuevos métodos hasta q los apliquen de una manera continua y habitual, una manera científica de trabajar, esta idea es contraria a la vieja idea según la cual cada obrero es la persona más calificada para determinar su modo personal de ejecución del trabajo”.

Taylor se equivocaba. El obrero es efectiva// el mejor ubicado para saber lo q es compatible con su salud.

Si nos inclinamos sobre las consecuencias de la OCT para el aparato mental, constatamos q aparecen en el funcionamiento físico desórdenes q fueron ignorados por el creador del sistema.

Los efectos del trabajo repetitivo sobre la actividad psíquica

Entre la org del trabajo y el aparato mental desapareció el amortiguador q constituía hasta entonces la responsabilidad de concebir y de realizar la tarea en función del saber-productivo, es decir la actividad intelectual emprendida por el obrero-artesano en su trabajo.

En efecto, en el obrero-artesano pre-taylorista todo pasaba como si el trabajo físico estuviera regulado, modulado, distribuido y equilibrado en función de las aptitudes y de la fatiga del trabajador, por intermedio de la programación intelectual espontánea del trabajo. En esta construcción jerarquizada, el cuerpo obedecía al pensamiento, siendo éste dirigido por el aparato psíquico, lugar del deseo y del placer, de la imaginación y de los afectos. El sistema Taylor actúa de alguna manera por sustracción del nivel intermedio, del lugar de la actividad cognitiva e intelectual.

De la confrontación entre un individuo, dotado de una historia personalizada, y la organización del trabajo, portadora de una orden terminante y despersonalizante, surgen una vivencia y un sufrimiento q podemos intentar sacar a la luz.

Según ciertos autores incluso los sueños y la imaginación a los cuales se libra el obrero son nefastos para la producción y convendría ponerles fin por un medio q queda por determinar. No sóla// el espíritu dejado a la deriva distrae al obrero de su tarea, peligrando alterar calidad y cantidad de trabajo, sino q la imaginación liberada alimenta ilusiones no razonables.

Muchos casos personales muestran q ciertos trabajadores, roídos por problemas personales, familiares y materiales, se libran brutal// a una cadencia continua para olvidar esas dificultades durante el tiempo de trabajo. Al revés, otros sobreviven al trabajo repetitivo sólo gracias a la autonomía mental q logran conservar, incluso en la fabrica.

El uso de la válvula fantasmática está sometido a dos condiciones: la primera es de orden individual; la segunda está referida a la org del trabajo.

Hasta los sujetos dotados de una sólida estructura psíquica pueden ser víctimas de una parálisis mental inducida por la org del trabajo.

La utilización del tiempo fuera del trabajo

El tiempo fuera del trabajo no aporta todas sus ventajas q se podrían esperar.

Muy pocos son los trabajadores y las trabajadoras q pueden organizar sus descansos conforme a sus deseos y a sus necesidades fisiológicas: a pesar de todo, algunos de ellos logran organizarse armoniosa//, de manera de contrabalancear los efectos más nocivos de la OCT (despersonalización y formación profesional siguiendo cursos durante la noche, restricciones de posturas de los empleados y deporte, etc.).

La “contaminación” del tiempo fuera de trabajo

Muchos son los autores q insisten en la contradicción entre división de los tiempos de trabajo/ tiempo libre por una parte, y unidad de la persona por otro. Es el hombre todo entero el q está condicionado al comportamiento productivo por la org del trabajo y, fuera de la fábrica, conserva la misma piel y la misma cabeza.

Despersonalizado en el trabajo, perdurará así cuando está en su hogar: contaminación involuntaria del tiempo fuera del trabajo.

El tiempo fuera del trabajo no sería ni libre ni virgen, ya q formaría un continuo inseparable con el tiempo de trabajo. La fase de entrenamiento q precede aparece como más difícil aún q mantener la performance productiva misma. La producción exigida compromete toda la personalidad, física y mental. Lo más peligroso para el obrero, es la adaptación del condicionamiento mental a la cadencia, adaptación q exigirá inevitable// un nuevo aprendizaje.

Numerosos son los obreros y empleados sometidos a la OCT q mantienen activa// un programa en donde actividades y descanso son programadas según el cronómetro. De esta manera conservan presente la preocupación ininterrumpida del tiempo impartido en cada gesto, especie de vigilancia permanente para no dejar apagar o desactivar el condicionamiento mental al comportamiento productivo.

El rito del tiempo fuera del trabajo no es sola// una contaminación, sino más bien una estrategia destinada a mantener eficaz//la represión de comportamientos espontáneos q marcarían una brecha en el condicionamiento productivo.

Los médicos del trabajo se enfrentan a veces con este fenómeno q no es excepcional y q se traduce en el rechazo de ciertos obreros para aceptar las pausas de trabajo prescriptas por el médico q los trata. La causa es la lucha individual para preservar un condicionamiento productivo costosa// adquirido.

Aparece en esta actitud el círculo vicioso siniestro de la alienación por el sistema Taylor, en donde el comportamiento condicionado, y el tiempo, cortado en base a la medida de la org, forman un verdadero síndrome psicopatológico q el obrero, para evitar algo peor, se ve obligado a reforzar él mismo. La injusticia quiere q al final el obrero sea el artesano de su propio sufrimiento.

CAPÍTULO 3

TRABAJO Y ANSIEDAD

La ansiedad es una dimensión de la vivencia de los trabajadores q es práctica// ignorada por todos los estudios de Sicopatología del Trabajo. La angustia resulta de un conflicto intrapsíquico, una contradicción entre dos nociones inconciliables. Es una producción individual cuyas características sólo pueden ser dilucidadas por la permanente referencia a la historia individual, la estructura de la personalidad y el tipo de relación al objeto. La ansiedad responde a un aspecto concreto de la realidad y exige sistemas defensivos específicos q han estado esencial// desconocidos. La ansiedad está presente en todos los tipos de tareas profesionales, incluso en las tareas repetitivas y los empleos de oficina donde, sin embargo, ella sólo parece ocupar un lugar.

Ciertas profesiones se encuentran expuestas a peligros q pueden afectar la integridad corporal. En la construcción, las obras públicas, la pesca, el trabajo en atmósferas comprimidas, industrias e elaboran productos tóxicos, etc. el riesgo es para el cuerpo físico. Es exterior y en gran parte inherente al trabajo y por lo tanto independiente de la voluntad del trabajador. El riesgo es muchas veces colectivo. A veces, el riesgo es más personalizado. Si el riesgo es combatido con medidas y consignas de seguridad, es casi siempre prevenido de manera incompleta por la org del trabajo ya sea por la limitación de las inversiones necesarias o xq el riesgo es mal conocido.

Lo q caracteriza el riesgo residual es q él debe ser asumido individual//. De esta oposición entre la naturaleza colectiva y material del riesgo residual y la naturaleza individual y psicológica de la prevención surge a cada instante del trabajo el problema de la ansiedad en el trabajo.

Al margen del riesgo real hay q mencionar el riesgo presumido; mal conocido en sus detalles, sólo se sospecha q ocurra. Este riesgo confirmado por los accidentes cuyo carácter imprevisible es destacado por las investigaciones, es fuente de una ansiedad específica q está entera// a cargo del trabajador.

Contra la ansiedad, impresión lamentable q se debe asumir, los obreros elaboran defensas particulares. Cuando dichas defensas son muy eficaces, no se encuentran rasgos de la ansiedad en el discurso obrero. Pero para ponerla en evidencia es necesario investigar sus signos indirectos q son:

  • Los signos directos de la ansiedad

  • Los obreros evocan las “enfermedades profesionales” y las “afecciones de carácter profesional”.

    Los riesgos sobre el cuerpo físico tienen todavía una gran importancia a pesar de q en algunas fábricas las cuestiones relativas a la salud física siguen siendo dominantes mientras q se esperaría encontrar quejas relativas a la salud mental. En cuanto a los daños físicos, hay q aproximar los riesgos de accidente, de explosión o de incendio aunq sus efectos se hacen sentir sobre todo a nivel mental.

    Salud física y condiciones de trabajo: clara// identificadas por los obreros como fuente de peligro para el cuerpo, son las condiciones de trabajo las q son acusadas. Hay condiciones de trabajo q son nocivas para el cuerpo. Esta palabra es de ansiedad. A pesar de q muchas veces la relación cuerpo-condiciones de trabajo es estudiada correcta//, nunca se mencionan las repercusiones de este peligro real a nivel mental. La ansiedad relativa al riesgo puede ser agrandada por el desconocimiento de los límites exactos de este riesgo o por ignorancia respecto de los métodos de prevención eficaces. La ignorancia aumenta también el costo mental o psíquico del trabajo.

    El riesgo es real, pero incuantificable. Cualquiera sea su amplitud, engendra un estado de ansiedad casi permanente y todos los obreros hablan de sus consecuencias.

    “Ansiedad” y “Tensión Nerviosa”

    Al referirnos a tensión nerviosa, tratamos de ansiedad. La ansiedad domina el discurso obrero. Rara// dan cuenta de este sufrimiento q sería la consecuencia de una sobrecarga psicosensoriomotriz o de un saturamiento de trabajo; al contrario, con mayor frecuencia los obreros no dudan en precisar q en definitiva se encuentran poco ocupados por sus tareas y bien lejos de la sobrecarga. Nunca se desembarazan de la “tensión nerviosa”: nunca puede estar distendido.

    “Ansiedad” y “representación”

    “Todos saben muy bien q trabajamos sobre una polvoría”

    “La fábrica es un volcán sobre cuyas laderas nos asentamos sin saber en q momento hará erupción”

    Todas estas representaciones de la fábrica en el discurso obrero ponen en evidencia:

    -la dolorosa ignorancia en la q se encuentran los obreros con respecto a lo q se produce efectiva// en las “reacciones químicas”

    -el sentimiento agobiante de q la fábrica es susceptible de escapar de su control

    -la convicción de q la fábrica esconde en sí una violencia explosiva y mortal.

    Demuestra la extensión de la ansiedad q es la respuesta a todo lo q contiene el riesgo y no está controlado por la prevención colectiva.

  • Los signos indirectos de la ansiedad: la ideología defensiva del oficio

  • A pesar de q existe en las industrias químicas una ideología defensiva específica, para ilustrar la ideología contra la ansiedad tomamos el caso de la construcción. Existe un fenómeno insólito bajo en nombre de “resistencia de los obreros a las consignas de seguridad”. Q hace afirmar a ciertos autores q la psycho de los obreros de la construcción se caracteriza por un gusto pronunciado por el peligro y el orgullo, la rivalidad, el valor asignado a los signos exteriores de la virilidad, la bravura, pero también la temeridad y hasta la incoherencia frente a la realidad, la ausencia de disciplina, tendencia al individualismo, etc. Las actitudes con respecto al riesgo de accidentes son conocidas. El rechazo de ciertas consignas de seguridad también. Las respuestas arrogantes no son raras.

    Esta actitud de desprecio del riesgo no puede ser analizada literal// como ocurre a menudo. Desprecio, ignorancia e inconciencia frente al riesgo sólo son una ostentación.

    Esta ostentación puede derrumbarse y dejar aparecer una ansiedad imprevista y dramática. Cuando el momento del desafío pasó, los obreros cuentan los accidentes de los cuales fueron testigos o víctimas. Conocen el riesgo mejor q otros y lo sienten en su vida cotidiana. La vivencia de la ansiedad existe, pero sólo aparece en contadas ocasiones. Es q la ansiedad se encuentra contenida por los sistemas defensivos, q son absoluta// necesarios. Si la ansiedad no era neutralizada de ese modo, si podía surgir en cualquier momento durante el trabajo, entonces los obreros no habrían podido continuar mucho tiempo más con sus tareas: la conciencia aguda obligaría al obrero a tomar tantas precauciones individuales q se volvería ineficaz en el plano de la productividad. Para otros, la justa evaluación del riesgo impide completa// la realización de 1 trabajo en la construcción. El miedo es una causa importante de “inadaptación profesional” en la construcción.

    Las actitudes de negación y de desprecio hacia el peligro son una simple inversión de la proposición relativa al riesgo. Esta estrategia no basta. Conjurar el riesgo exige sacrificios y testimonios convincentes. Tal es así q los obreros a veces agregan al riesgo de trabajo los riesgos derivados de los grandes esfuerzos personales y de verdaderos concursos de habilidad y valentía. Crear la situación o agravarla es ser dueño de ella. Esta estratagema posee un valor simbólico q contiene la iniciativa y el dominio de los trabajadores sobre el peligro.

    El primer carácter de la fachada -la pseudo-inconsciencia del peligro- resulta en realidad del sistema defensivo destinado a controlar la ansiedad.

    La segunda especifidad es su carácter colectivo. Para funcionar, este sistema tiene la necesidad de encontrar confirmaciones. El único medio de asegurar la eficacia simbólica es la participación de todos en la estrategia defensiva. Nadie debe temer.

    Los obreros no quieren q les hagamos acordar de aquello q tan costosa// buscan conjurar. Es una de las razones por las cuales las campañas de seguridad encuentran resistencia.

    También, el rechazo y las resistencias encontradas en la construcción no son el hecho de una supuesta inconsciencia o inmadurez, sino más bien de una conducta liberada q apunta a soportar un riesgo q, por su importancia, no sería plena// atenuado con medidas irrisorias de seguridad.

    El sistema defensivo requiere una gran cohesión y una solidez a peligro de muerte. Es por esa razón q alcanza la dimensión de una tradición de oficio, y hasta una verdadera ideología defensiva q es característica de la profesión. Esta ideología necesita sacrificios y mártires. Es cierto q algunos accidentes son el resultado de estas conductas peligrosas y de estas competiciones en cuanto al desafío lanzado al riesgo.

    Ello permite a otros pensar q basta con no querer accidentarse para no ser víctima, respuesta alta// capaz de calmar la ansiedad.

    La ideología defensiva tiene además un valor funcional con respecto a la productividad. Aunq la ideología defensiva del oficio tiene también un valor funcional para los obreros de la obra, posee también un valor con respecto a los q no participan en el trabajo. Si un obrero no alcanza a retomar la ideología defensiva de la construcción por su cuenta, deberá dejar el trabajo. El grupo, armado de la ideología defensiva, elimina a aquél q no soporta el riesgo. Si esto es lo q ocurre, el grupo no solamente operó una verdadera selección q garantiza el valor operacional de c/ obrero q queda en la obra, además se defendió contra la ansiedad q viene a reactivar a nivel de los individuos y a nivel colectivo los propósitos y comportamientos del “Miedoso”.

    Esta es la importancia de la ideología-defensa en la continuidad del trabajo.

    La ideología defensiva, es entonces funcional a nivel del grupo, de si cohesión, de su coraje, lo es también a nivel del trabajo; es la garantía de la productividad.

    La aparente “inconciencia” de los obreros cambia de significado. El rol del vino y del alcohol se articula con esta ideología. Es el trago de energía. Ayuda por su valor simbólico y por su actividad psicofarmacológica. El rol psicológico otorgado al vino se junta de manera no fortuita con la tradición y con los hábitos de la vida de los obreros. Ello está en armonía además con la sed engendrada por el esfuerzo físico.

    Para constituirla, es necesaria la participación de un grupo de obreros, no solamente una colectividad trabajando en un mismo lugar, sino un trabajo q exige una distribución de las tareas entre los miembros de un equipo. En el caso del trabajo dividido y repetitivo, donde las comunicaciones entre los obreros son escasas y donde la org del trabajo es rígida, hay poco lugar para la elaboración de las ideologías defensivas.

  • La ansiedad en las tareas sometidas a una cadencia

  • La ansiedad proviene de las condiciones psicoquímicas del trabajo q le da la performance exigida, el ritmo, la cadencia y las cantidades a respetar. Aparece clara en los trabajadores q recién se incorporan a un nuevo puesto. Hay poca o ninguna info para llevar a cabo tareas descalificadas. Cuando se adquiere experiencia, el resultado obtenido es siempre puesto en cuestión por el aumento de la cadencia q sobrevendrá un día u otro, o en razón de los cambios de puesto.

    La ansiedad responde al ritmo, a las cadencias, a la velocidad, y a través de ellos a los sueldos, a los incentivos, a las primas.

    Esta ansiedad participa tanto como la carga física del trabajo en el agotamiento progresivo de los obreros y en su desgaste. Acá sólo hay modestas posibilidades para producir defensas colectivas. Lo esencial de la ansiedad debe ser asumido individual//. La única defensa colectiva q podemos observar es la q llamamos “aceleración colectiva en cadena”.

    Al ladeo de la ansiedad de las cadencias, los obreros hablan sin ocultamiento de los riesgos q para su cuerpo implican las condiciones físicas, químicas y biológicas de su trabajo. Los obreros de todas las industrias expresan esta ansiedad patente, q es parte integrante de la carga de trabajo. La ansiedad, ya sea q provenga de las cadencias o de los riesgos q emanan las malas condiciones de trabajo, roe la salud mental de los trabajadores, progresiva e inevitable//.

  • “Ansiedad y relaciones de trabajo”

  • Por “relaciones de trabajo” entendemos todas las relaciones humanas creadas por la org del trabajo, q son a veces fastidiosas e incluso insoportables. En el caso de las industrias en donde el trabajo está sometido a las cadencias, podemos decir q las relaciones con la jerarquía son fuente de una ansiedad q se puede superponer con la q hemos hablado acerca del ritmo, de la productividad, de las cuotas, del rendimiento, de las primas y de la bonificaciones. Se puede superponer en la medida en q los supervisores y capataces tienen como tarea específica mantener y alimentar esta ansiedad con respecto al rendimiento.

    La desigualdad en la división del trabajo es un arma temible de la cual se valen los jefes para dar rienda suelta de su agresividad, hostilidad o perversidad. La frustración, la revuelta y la agresividad en las relaciones no pueden en la mayoría de los casos encontrar una salida. Se conocen mal los efectos de la represión de esta agresividad sobre el funcionamiento mental de los trabajadores.

    Esta atmósfera tiene como efecto principal intoxicar las relaciones entre empleados y crear sospecha, rivalidad y perversidad entre ellos.

    La contaminación de las relaciones afectivas en el sector terciario, su desestructuración en el trabajo en cadena son también fuente de un sufrimiento suplementario. Frustración y ansiedad, deben ser vividos en el aislamiento y la soledad afectiva, q tiene como efecto agravarlas aún más.

  • Las diferentes formas de la ansiedad

  • La ansiedad relativa a la degradación del funcionamiento mental y del equilibrio psico-afectivo: se extraen dos tipos de ansiedad. La primera resulta dela desestructuración de las relaciones psico-afectivas espontáneas con los compañeros de trabajo; o de su intoxicación por la discriminación y la sospecha; o de la implicación forzada en las relaciones de violencia y de agresividad con la jerarquía. La perturbación de las inversiones afectivas provocadas por la org del trabajo puede poner en peligro el equilibrio mental de los trabajadores. La necesidad de descargar la agresividad conduce a la contaminación de las relaciones fuera de la fábrica y en particular de las relaciones familiares. Recurrir a bebidas alcohólicas es a veces una forma de atenuar la tensión interior. El segundo tipo se refiere a la desorganización del funcionamiento mental, q culmina con la despersonalización.

  • La ansiedad relativa a la degradación del organismo: la segunda forma de ansiedad resulta del riesgo q pesa sobre la salud física. Las condiciones de trabajo impactan sobre el cuerpo, mientras q la org del trabajo tiene como objetivo el aparato mental. La ansiedad resultante de las amenazas contra la integridad del organismo es clara// de naturaleza mental. La ansiedad es el brote psíquico del riesgo q hace correr al cuerpo la nocividad de las condiciones de trabajo.

  • La ansiedad engendrada por la “disciplina del hambre”: a pesar de un sufrimiento mental, los trabajadores permanecen en sus puestos. Exponen su equilibrio y su funcionamiento mental a la amenaza q contiene el trabajo para hacer frente a una exigencia q aún es más imperiosa: sobrevivir. Ansiedad de la muerte q los autores llaman “disciplina del hambre”. Esta ansiedad es explícita en el sub-proletariado. La disciplina del hambre es condición de la relación hombre-organización del trabajo.

  • CONCLUSIONES

    La org del trabajo ejerce sobre el Hombre una acción específica, cuyo punto de impacto es el aparato psíquico. Bajo ciertas condiciones emerge un sentimiento q pudo ser imputado al choq entre una historia individual, colmada de proyectos, esperanzas y deseos, y una org del trabajo q los ignora. Este sufrimiento de índole mental comienza cuando el hombre en situación de trabajo no puede aportar ningún acondicionamiento a su tarea en un sentido más acorde con sus necesidades fisiológicas y sus deseos psicológicos.

    La forma q toma el sufrimiento cambia con el tipo de org del trabajo. El trabajo repetitivo crea la insatisfacción. Es en cierta forma una puerta de acceso hacia la enfermedad, y un punto de intersección q desemboca en las descompensaciones mentales o en las afecciones somáticas. Las tareas peligrosas ejecutadas general// en grupo, dan nacimiento a una ansiedad específica. Unas estrategias defensivas contra la angustia del trabajo y la insatisfacción son elaboradas por los obreros. Disfrazado o escondido el sufrimiento sóla// puede ser descubierto a través de un conjunto de situaciones propias de c/ oficio y q constituye su sintomatología.

    El sufrimiento del trabajador da lugar a una semiología q toma el nombre de “ideología defensiva del oficio” en las industrias químicas o de construcción, de “síndrome subjetivo de la fatiga nerviosa” o de “síndrome de contaminación por los comportamientos condicionados” en las tareas taylorizadas.

    Existen casos en los q el trabajo es favorable al equilibrio mental y a la salud corporal, incluso ocurre a veces q le da una resistencia mayor contra la enfermedad y el cansancio. Cuando la relación establecida con la org del trabajo es favorable en vez de ser conflictiva, cumple alguna de estas condiciones:

    -las exigencias intelectuales, motrices y psicosensoriales de la tarea están de acuerdo con las necesidades del trabajador.

    -el contenido del trabajo es fuente de una satisfacción sublimatoria. El trabajador puede cambiar la org de su trabajo de acuerdo a sus deseos o a sus necesidades. Cada uno de los sacrificios produce un sufrimiento muy grande, pero el placer por su trabajo les permite defenderse mejor.

    A priori, toda tarea es susceptible para algunos de servir como soporte a un proceso de sublimación. Pero la tendencia gral a una profunda división de trabajo compromete las posibilidades al mismo tiempo q estrecha la elección y el margen dejado para el libre acondicionamiento de la tarea.

    El sufrimiento mental no sóla// puede considerarse como una consecuencia deplorable o un epifenómeno lamentable. En ciertos casos resulta propicio para la productividad. No tanto el sufrimiento en sí, como los mecanismos de defensas desplegados contra ella. El sufrimiento puede volver un instrumento de explotación y de rendimiento.

    La explotación penetra también la profundidad del aparato mental.

    El sometimiento de los cuerpos únicamente sería posible por medio de una acción específica los procesos psíquicos. La desapropiación del cuerpo sólo es posible gracias a una operación específica sobre la estructura de la personalidad cuyos efectos forman parte integrante de la carga de trabajo. Provendría de una etapa primordial de donde dependería el sometimiento del cuerpo.

    Se oponían sistemas defensivos contra el sufrimiento, la ansiedad y la insatisfacción. El sufrimiento no siempre es reconocido. Si la principal función de los sistemas defensivos es la de aliviar el sufrimiento, su poder de ocultamiento se vuelve contra sus propios creadores. Las estrategias defensivas se oponen a una evolución q podría conducir a una estabilidad a nivel menos mediocre.

    La alineación, según Marx, es la tolerancia graduada según los trabajadores de una org del trabajo q va a enfrentarse con su salud, sus deseos y sus necesidades. La alineación también en el sentido psiquiátrico es el reemplazo de la voluntad propia del Sujeto por la del Objeto. Se trata de una alineación q pasa por las ideologías defensivas de forma tal q el trabajo termina por confundir la exhortación organizadora q toma el lugar de su libre arbitrio, con sus propios deseos. El trabajador corre el riesgo de dirigir sus esfuerzos a tolerar este injerto no deseado en lugar de hacer triunfar sus propias emociones. Una vez q comienza el circuito, la fatiga asegura su perennidad, siendo como una especie de llave necesaria para cerrar las cadenas del círculo vicioso.

    El cansancio, el agotamiento del cuerpo, son una pieza necesaria aunq insuficiente de la alineación por la org del trabajo.

    La alineación sería la etapa necesaria y primera a la cual nos referimos cuando hablamos de sometimiento de los cuerpos. La org del trabajo aparece allí como el vehículo de la voluntad de otro, y es tan potente q final// el trabajador está como habitado por el extraño.

    La alineación toma la forma de un conflicto donde el deseo del trabajador capituló ante el orden patronal. Si debe haber lucha por nuevas relaciones sociales, esta deberá pasar por un proceso de desalienación.

    El análisis de la explotación no excluye el análisis de la vivencia obrera q nos lleva a considerar este último como un lugar privilegiado del drama donde se actualiza el conflicto entre el Trabajador y el Poder. La función enmascaradora de los sistemas defensivos contra el sufrimiento se reduce al estado de secreto sellado en la vivencia. Secreto q tiene la particularidad de existir sola// en la vivencia colectiva del trabajo, y de disolverse rápida// en el momento en q uno se interesa por la vivencia individual. Es por medio de la palabra, y a través de los sistemas defensivos q tenemos q leer el sufrimiento obrero.

    Las resistencias individuales al placer se refuerzan de resistencias colectivas, en el corazón de las cuales se encuentran las ideologías defensivas del oficio.

    Es a partir de un doble movimiento, de transformación de la org del trabajo y de disolución de los sistemas defensivos, q puede nacer una evolución de la relación salud mental-trabajo.

    Lo q está en cuestión es el tipo de hombres q fabrica la sociedad por medio de la org del trabajo. Sin embargo no se trata de crear hombres nuevos, sino de encontrar soluciones q permitan poner un término a la desestructuración de un cierto número de ellos por causa del trabajo.

    Trabajo y Desgaste Mental Psicología de los Vínculos Laborales

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