Psicología de la personalidad: El modelo de los cinco factores

Psicosociología. Neuroticismo. Extraversión. Apertura a la experiencia. Agradabilidad. Ser concienzudo. Medición. Aplicación

  • Enviado por: Kitty N
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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El Modelo de los cinco factores (MCF)

El modelo de los cinco factores surge como un paradigma comprehensivo que ofrece un marco de referencia para la interpretación de otros sistemas de personalidad. Históricamente, cualquier modelo ideado ha sido con el fin de intentar entender la variabilidad de la conducta humana desde diferentes perspectivas teóricas. Sin embargo, el MCF tiene un origen más empírico; ya que el enfoque en que se fundamenta el modelo, el enfoque categorial del léxico, surge a partir de investigaciones empíricas vinculadas a la teoría factorial de los rasgos.

El enfoque categorial del léxico plantea que las diferencias individuales más significativas en la interacción cotidiana de las personas son codificadas en el lenguaje, cuyos términos permiten describir las características o rasgos en función de las cuales se producen las diferencias entre las personas. La búsqueda de estos términos comienza con un estudio de Allport y Odbert (1936), quienes registraron aprox. 18.000 términos que reflejaban las características de la personalidad. Luego ésta fue reducida por Cattell (1943-47) gracias a nuevos estudios a 16 factores primarios de la personalidad que le permitirían crear el test llamado 16 Personality Factors Questionnaire (1970).

Sin embargo, en un estudio paralelo de los datos de Cattell hecho por Tupes y Christal (1961) se encontraron cinco factores básicos recurrentes en distintos grupos de datos. Replicando el estudio de Tupes y Christal, Norman (1961) obtuvo cinco factores muy similares a los obtenidos anteriormente los que fueron denominados como: Estabilidad emocional, Extraversión, Cultura, Agradabilidad y Ser Concienzudo. Posteriormente en 1989 John hizo un nuevo análisis y encontró los mismos cinco rasgos. Con toda esta historia, el MCF empieza a ser estudiado masivamente con distintas muestras y métodos, hasta llegar a consolidarse como un paradigma de cinco dimensiones básicas de la personalidad que parecen ser reales, estables, universales y ancladas biológicamente.

Descripción de los cinco factores

El MCF es básicamente una taxonomía de rasgos. Los rasgos se definen como tendencias relativamente estables, abstractas, que representan estilos característicos de actuar o reaccionar ante cierta situación a través de hábitos, actitudes, patrones de interacción interpersonal, motivos e intereses.

Los cinco factores han recibido distintos nombres y conceptualizaciones según el estudio realizado; para el castellano las definiciones propuestas por Vinet y Saiz son:

  • Neuroticismo (N, neuroticism).

Es la dimensión que contrasta el ajuste o estabilidad emocional con el desajuste o inestabilidad. N siempre tiende a experimentar afectos negativos como ansiedad, miedo, vergüenza, rabia, etc.; aunque N no trata sólo de emociones negativas que interfieren con la adaptación, de este modo las personas con alto N suelen tener ideas irracionales y dificultades para enfrentar situaciones de estrés, y las personas con bajo N son calmadas, y no pierden fácilmente el control en situaciones de estrés.

  • Extraversión (E, extraversion).

Representa uno de los polos de la introversión-extraversión concebidos por Jung. Esta dimensión incluye la sociabilidad aunque ésta es sólo un componente de esta dimensión. Los extravertidos son asertivos, activos y conservadores; gustan de la excitación y la estimulación siendo energéticos y optimistas. El polo introvertido no es lo opuesto de la extraversión, sino que se concibe como la ausencia de extraversión. Los introvertidos suelen ser reservados pero no huraños, calmados más que indolentes, prefieren estar solos pero no por ansiedad social, y no son ni infelices ni pesimistas.

  • Apertura a la experiencia (O, openness).

Es la dimensión que ha originado más confusiones y desacuerdos del MCF; sin embargo, sus elementos constituyentes son la imaginación activa, la sensibilidad estética, la atención a las vivencias internas, gusto por la variedad, curiosidad intelectual e independencia de juicio. El individuo abierto es original e imaginativo, curiosos por el medio externo e interno, con vidas experiencialmente más ricas e interesados por ideas nuevas y valores no convencionales. En su polo opuesto el individuo tiende a ser convencional en su conducta y apariencia, prefieren lo familiar a lo novedoso y son social y políticamente conservadores.

  • Agradabilidad (A, agreeableness).

Refleja tendencias interpersonales. En su polo positivo, el individuo es altruista, considerado, confiado y solidario. En su polo opuesto el individuo es egocéntrico, escéptico y competitivo. Otra definición de esta dimensión, denominada por sus autores como Complacencia amistosa versus No complacencia hostil (Dingman y Takemoto-chock, 1981). Su polo positivo refiere a la docilidad más la capacidad de establecer relaciones interpersonales amistosas; y su polo negativo, al establecer relaciones hostiles. Pese a que social y psicológicamente se ve más saludable el polo positivo, esto no es necesariamente así ya que la "no agradabilidad" en sus componentes de escepticismo y pensamiento crítico, es necesaria para el desarrollo de muchos ámbitos del quehacer humano, como por ejemplo en la ciencia.

  • Ser concienzudo (C, conscientiousness).

Esta dimensión tiene sus bases en el autocontrol, no sólo de impulsos sino que también en la planificación, organización y ejecución de tareas. Por esta razón a este factor también se le ha denominado como "voluntad de logro", ya que implica una planificación cuidadosa y persistencia en sus metas. C está asociado además con la responsabilidad, confiabilidad, puntualidad y escrupulosidad. El concienzudo es voluntarioso y determinado, de propósitos claros. El polo opuesto es más laxo, informal y descuidado en sus principios morales.

Relevancia teórica del modelo

Constituye un modelo comprehensivo de la personalidad que puede servir como marco de referencia interpretativo para otros modelos, y que por lo mismo puede ser usado como lenguaje común a través del cual se facilite la comunicación entre los estudiosos de este tema. El MCF plantea que las cinco dimensiones son universales, al ser independientes del contexto cultural y estar presentes en la mayoría de las teorías clásicas de la personalidad. También ha sido evaluada por distintos instrumentos, tales como el EPPS (Edwards Personal Preference Schedule), el Myers-Briggs Type Indicator, el MMPI (con una reinterpretación del mismo). El MCF se presenta como una forma válida de sintetizar una gran cantidad de información de investigaciones de psicología clínica y personalidad, en un lenguaje accesible a investigadores de distintas tendencias teóricas.

La universalidad del modelo está avalada por estudios que demuestran que los cinco factores están en ambos sexos, pacientes y no pacientes, distintos grupos etáreos, en todas las razas y en diferentes culturas; tanto así que la manifestación del MCF puede estar cualificada por el contexto cultural.

Medición de los cinco factores

El instrumento ideado específicamente para el MCF es el NEO-PI-R, el cual mide las cinco dimensiones principales del modelo, y sus rasgos más importantes. Reconoce, jerárquicamente, los cinco factores como dominios y 30 rasgos de nivel inferior como facetas que reflejan tendencias cognitivas, afectivas y conductuales específicas para cada factor:

Neuroticismo (N)

N1 Ansiedad

N2 Hostilidad irascible

N3 Depresión

N4 Autoconciencia

N5 Impulsividad

N6 Vulnerabilidad

Extraversión (E)

E1 Calidez

E2 Afiliación

E3 Asertividad

E4 Actividad

E5 Búsqueda de excitación

E6 Emociones positivas

Apertura a la experiencia (A)

O1 Fantasía

O2 Estética

O3 Sentimientos

O4 Acciones

O5 Ideas

O6 Valores

Agradabilidad (O)

A1 Confianza

A2 Honradez

A3 Altruismo

A4 Deferencia

A5 Modestia

A6 Benevolencia

Ser concienzudo (C)

C1 Capacidad

C2 Orden

C3 Sentido del deber

C4 Búsqueda de logro

C5 Autodisciplina

C6 Cautela

El NEO-PI-R consta de 240 ítems, con respuestas de cinco alternativas desde “muy en desacuerdo” hasta “muy de acuerdo”, con un tiempo promedio de 30-40 minutos en completar el test, como por ejemplo:

Neuroticismo

  • A veces siento que no valgo nada

  • Rara vez siento miedo o angustia

Extraversión

  • Me río fácilmente

  • No me considero una persona especialmente alegre

Apertura a la experiencia

  • Con frecuencia disfruto jugando con teorías o ideas abstractas

  • No me gusta perder mi tiempo soñando despierto/a

Agradabilidad

  • Generalmente trato de ser abierto/a y considerado/a con los demás

  • Algunas personas piensan que soy frío y calculador

Ser concienzudo

  • Trato de realizar a conciencia las tareas que se me asignan

  • No soy una persona muy metódica

El instrumento presenta adecuados niveles de confiabilidad, y posee también estudios que avalan su utilidad práctica y cimientos teóricos. El NEO-PI-R puede ser interpretado en términos de dominios y/o de facetas La primera entrega una descripción simple de la personalidad, destacando aspectos sobresalientes; y la segunda es una descripción detallada y compleja que refiere a procesos cognitivos, bienestar psicológico, motivos, etc. El uso de una u otra depende del conocimiento, habilidades, e intereses del mismo intérprete.

El NEO-PI-R cuenta con una versión abreviada, el NEO Five Factor Inventory (NEO-FFI), que si bien pierde riqueza puede ser utilizada cuando hay limitaciones de tiempo u otras razones, y conserva una alta correlación con los puntajes del NEO-PI-R.

Aplicación del modelo en psicología clínica

Su mayor colaboración es la comprensión general del paciente, al dar información que sirve de pre-requisito para una terapia efectiva, ayudando a anticipar y entender la experiencia de éste, y le permite comprender y anticipar los problemas que podrían presentarse en el tratamiento. De este modo, N influye en la intensidad y duración del paciente; E ser relaciona con el entusiasmo en relación con su tratamiento; O determina las reacciones del paciente frente a las intervenciones del terapeuta; A la reacción del paciente frente al terapeuta como persona, y C influye en la disposición para la terapia.

Otro uso importante es en la evaluación de trastornos de personalidad, al existir una relación entre los trastornos y los cinco factores, permitiendo su comprensión en términos de MCF. Por ejemplo, con bajo A se presenta un trastorno antisocial, el obsesivo compulsivo con alto C, trastornos esquizoides y evitativos con muy bajo E, aunque el trastorno evitativo también está asociado a muy alto N. (NO SE HABLA DE QUE PASA CON LOS NIVELES DE O NI SU PATOLOGIA ASOCIADA).

En tercer lugar, la interacción entre estos aspectos influye en la efectividad de la terapia, ya que se plantea que O es importante durante el proceso terapéutico, ya que las personas con bajo O no están muy dispuestas a experiencias novedosas, preferirían apoyo emocional y consejos de sentido común; en cambio, pacientes con alto O aceptan más fácilmente terapias menos convencionales. También E es importante para determinar el tipo óptimo de terapia según la intro o extraversión del paciente (discurso espontáneo o participación social).

Consideraciones finales

El MCF presenta un paradigma comprehensivo y respaldado empíricamente, que permite mirar de nueva manera los modelos teóricos clásicos de la personalidad, demostrando aceptabilidad y adecuación en la evaluación de necesidades psicológicas.

El NEO-PI-R es interesante de estudiar ya que está en estrecha relación con el contexto cultural del individuo (si los chilenos tenemos alto A, bajo N, etc.). También es interesante su aporte en la comprensión general del paciente y su conducta en la terapia.

El seguir estudiando el MCF podrá ayudar a clarificar la naturaleza de algunos trastornos, planteando sugerencias específicas en la planeación de tratamientos psicoterapeúticos.