Prolongación artificial de la vida

Tecnología. Envejecimiento. Biología. Ciencia. Moralidad

  • Enviado por: Kaita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
publicidad

1.-Elección del tema

2.-Fuentes

2.1.-Libros

2.2.-Internet

3.-Punto de vista científico

3.1.-Épocas

3.2.-Biológicamente

3.3.-Envejecimiento

4.-Punto de vista moral

5.-Opinión personal

1.-ELECCIÓN DEL TEMA.

He elegido este tema porque me parecía muy interesante el informarme acerca de los medios existentes para prolongar artificialmente la vida, ya que cualquiera de nosotros en un momento determinado podemos optar por prolongar nuestra vida artificialmente a través de diversos medios al estar incapacitados físicamente o bien podemos dejar que la vida siga su proceso.

Sólo me centraré en la parte física de la persona, ya que la parte psíquica no puede nunca depender de una máquina.

2.-FUENTES.

Las fuentes empleadas son diversos libros de medicina, así como documentos extraídos de internet .

También he empleado el Diccionario enciclopédico de teología moral.

3.-PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO.

La esperanza de vida en tiempo de los romanos era de unos treinta años; en la alta edad media se llegó a los cuarenta y cinco, en la revolución francesa la media alcanzó los sesenta y en la actualidad estamos rozando los setenta y cinco en el caso de los hombres y los ochenta en el de las mujeres.

Se plantea la pregunta de por qué este aumento y una posible respuesta sería le mejora de las condiciones higiénicas, sanitarias, alimenticias y laborales.

Si nos centramos simplemente en la sanitaria comprenderemos muy bien este aumento pero hay que tener en cuenta que frente a todas estas mejoras existe un grave problema: el envejecimiento.

Biológicamente estamos constituidos por células que en ciclos de siete años se van renovando, salvo en el caso de las neuronas que son aún discutibles.

Con cada renovación las células no mantienen las mismas propiedades que las primitivas sino que van deteriorándose en un proceso lento denominado envejecimiento

Un ejemplo podría ser la piel de un niño de tres años en comparación con la de su madre. La de ésta ya ha pasado por diversos ciclos y las células han ido envejeciendo progresivamente.

Este proceso es acelerado y los ciclos de siete años cada vez van disminuyendo debido a que las células tienen menor resistencia, llegando a ser ciclos de tres años o incluso degenerar en enfermedades, bien sean cutáneas, musculares o algunas mucho más graves como las neurológicas. De ahí el Parkinson y el Alzeheimer entre otras enfermedades degenerativas.

Al final de proceso de envejecimiento las células somáticas, es decir, las que sustentan el esqueleto, los músculos y en general todo el cuerpo, exceptuando las cerebrales, llegan a una fase en la que dejan de renovarse, quedando estancadas e impidiendo el buen funcionamiento físico.

En muchos casos llegan a esta fase células que forman parte de órganos principales y necesarios para la vida, como son el corazón, los pulmones y el riñón.

Debido a la imprescindible necesidad del buen funcionamiento de estos órganos para que no exista un impedimento físico sería necesario la utilización de máquinas auxiliares que sustituyan a nuestras pequeñas máquinas corporales.

Hay que señalar que algunas veces la disfunción de las células no sea provocada por el proceso de envejecimiento sino por un traumatismo debido a un accidente o causa externa.

En cualquiera de los dos caso, tanto en el de envejecimiento como en el traumático, se hace necesario el empleo de máquinas que sustituyan a los órganos dañados para poder prolongar la vida del individuo.

A esto es a lo que se denomina la prolongación artificial de la vida.

Los medios para esta prolongación son muy diversos: cabría destacar la diálisis como sustituyente de los procesos renales, la respiración asistida, los marcapasos en el corazón, etc.