Producción y realización periodísticas

Periodismo. Nuñez Ladevéze. Contexto periodístico. Géneros. Fuentes. Título. Entrevistas. Rueda de prensa. Tertulia

  • Enviado por: Eva-mar
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 11 páginas
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Producción y realización periodísticas.

Luis Nuñez Ladevéze es un periodista y profesor en la Universidad Complutense de Madrid. Como periodista destaca su trabajo en diversos periódicos, redactó numerosos “sueltos” (pertenecientes al género de opinión) en la sección del ABC titulada “Zigzag”. Posteriormente, pasó a dirigir el consejo de dirección del diario Ya, donde también se ocupó de otra sección de opinión firmada como “El Indiscreto”. Buen conocedor de su oficio y preocupado por el futuro del mismo, ha escrito varios libros teóricos y divulgativos sobre periodismo: Manual para periodismo, que tiene como objetivo principal su uso aca­démico; Teoría y práctica de la construcción del texto que recoge y sistematiza los resul­tados de una investigación gramatical y textual muy ardua y laboriosa ; es un libro teórico en el que se expone una metodología que pueda servir a la finalidad práctica de revisar, mejorar y acla­rar textos, y se proponen los conceptos teóricos adecuados para aplicarla. El libro cuya re­seña hacemos a continuación e, como explica su autor un resumen y simplifi­cación del contenido de los dos libros anteriores; así mismo adopta una actitud más amplia al abarcar todos los géneros periodísticos (incluido uno que considera propio de los medios de comu­nicación audiovisuales: las tertulias) y no sólo el género informativo.

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El libro está dividido en dos partes: El contexto y el texto periodístico, que se centra en la actividad del periodista como conocedor e intérprete de la actualidad. Y Usos y abusos en la redacción del texto , donde atiende a la materia prima con la que ha de traba­jar el periodista: las palabras, y resume aspectos normativos al tiempo que da ejemplos de las alteraciones de la norma culta, más frecuentes en los textos periodísticos .

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La actividad periodística.

Para Núñez Ladevéze, ser periodista es adiestrarse en el conocimiento práctico de un oficio. Para lograr ésto, (tan sencillo o tan difícil según se mire) el periodista se vale de unas reglas prácticas, no normativas, que implícitamente se adquieren en el curso de la profe­sión. El autor en este libro, se propone describir esas reglas, criterios y rutinas que todo pe­riodista sigue tácitamente. Así es como descubre tres planos en la actividad perio­dística:

  • El plano contextual, donde el periodista, actúa como interprete de la actualidad y elabora una serie de juicios o decisiones que tienen por objeto identificar los acontecimientos susceptibles de ser noticia. Esta actividad comprende varios tipos de selección pues, se han de identificar las noticias, seleccionar los datos y comparar unas noticias con otras.

  • Plano textual, los datos contenidos en una noticia han de ser tratados de acuerdo con unas pautas textuales; el periodista organiza el acontecer en el texto informa­tivo. Una noticia es un tipo de texto que se distingue de otras especies de textos; las noticias tienen títulos, párrafos de entrada, y un orden establecido de los datos. Núñez Ladevéze, entiende aquí la palabra “texto” en un sentido amplio ya que aplica estas mismas reglas a un texto audiovisual o escrito ya que para él, las noticias son una compleja unidad intertextual de información en la que se orga­niza la relación entre distintos textos informativos.

  • Plano estilístico. Este plano se refiere a las específicas propiedades expresivas que distinguen a un texto informativo de otros tipos de textos. También com­prende el estilo particular de los distintos géneros periodísticos.

La función del periodista en nuestra sociedad es defendida por Nuñez Ladevéze por la necesidad de los ciudadanos de saber lo que ocurre o lo que puede ocurrir, y el perio­dista es el profesional intermediario que se encarga de elaborar la información. En esta tarea se guía por el interés del público. Se considera periodismo de calidad al que se orienta por las noticias de interés público internacional y nacional.

El contexto periodístico.

El periodista es un interprete de la actualidad, y como expone Núñez Ladevéze, sigue unas reglas para la selección, evaluación y presentación de las noticias, por eso no nos ha de extrañar que la mayoría de los acontecimientos destacados sean los mismos en todos los medios. Aceptamos pasivamente la información que nos ofrece un periódico o un telediario sin caer en la cuenta de que se trata de un producto textual muy complejo, creado por alguien mediante la aplicación de unas reglas fijas. El periodista a la vez que productor de un texto, es un intérprete del contexto, de la actualidad que enmarca las noticias que él selecciona. Como intérprete de la actualidad el informador, puede ajustarse a diferentes grados o niveles interpretativos (siguiendo a H. Borrat y L. Gomis):textos informativos, textos interpretativos y textos de opinión. Esta variedad de posibilidades logran que además de ser considerados medios de información, sean también medios de formación de opinión.

Hay dos tipos de reglas profesionales que los periodistas aplican a la elaboración de sus productos son las reglas técnicas y las reglas deóntológicas. Las reglas técnicas son las reglas textuales que se aplican para que el producto sirva a la función social de infor­mar. Las reglas deontológicas son contextuales y se refieren a los criterios de valor a que ha de responder la función social de informar. El consumidor de la información deposita su con­fianza en el informador quien asume el comprimiso de hacer las cosas según criterios pro­fesionales y aplicar ciertas reglas al elaborar la información. Para facilitar esta labor del periodista y garantizar su transparencia, éste está protegido por el artículo 20 de la CE.

El cumplimiento de las reglas deontológicas es graduable; la veracidad de la infor­mación no pone en juego su verdad, sino que la noticia sea contrastada; por otro lado la imparcialidad a que también es obligado el periodista es una aspiración que admite grados. Por ejemplo, la tarea de informar ha de ser neutral, pero la información no es neutral. Así se entiende la función de los gabinetes de prensa de algunas empresas o instituciones; su misión no consiste en servir a los intereses del público, sino a los de la institución a la que pertenece. Aunque utiliza las reglas técnicas de producción periodística, su misión es una misión subsidiaria del periodista al que suministra (o intenta ocultar) la información.

Géneros periodísticos.

Núñez Ladevéze define al periodista como un profesional especializado en la inter­pretación del acontecer , cuyo oficio consiste en distinguir y relacionar los sucesos que tie­nen importancia para la vida colectiva. Hay otros profesionales dedicados a interpretar la realidad social (los políticos y los sociólogos), pero el periodista tiene su modo de hacer y relacionar característico, ha de habituarse a advertir sutilezas y matices que le ayuden a relacionar acontecimientos pasados con los presentes y predecir el curso de los aconteci­mientos en el futuro.

Para seleccionar una noticia el periodista tiene que interpretar el modo que se ha dicho arriba, y seguir los criterios de interés del público, interés psicológico, el entorno local, la periodización temporal y el interés temático.

Como es archisabido la función informativa del periodista ha de separarse nítida­mente de sus opiniones personales. Nuestro autor opina que esta idea base del periodismo ha de ser matizada, ya que no existe una función informativa que no incluya algún tipo de apreciación subjetiva de criterio interpretativo (el propio hecho de seleccionar una noticia y no otra es un tipo de interpretación). La objetividad del periodista es un grado que será cuestión de si el redactor aplica, para seleccionar y presentar la información, las reglas téc­nicas que exige el conocimiento de su profesión. El periodismo se adapta socialmente a los intereses de sus destinatarios no por intereses particulares (excepción hecha con los gabi­netes de prensa).

La práctica profesional coincide en señalar tres tipos de géneros periodísticos:

1)de información, que da lugar al periodismo informativo que tiene por objeto la información de actualidad.

2)de interpretación, periodismo interpretativo que es un modo de profundizar en la interpre­tación relacionando la información de la actualidad con su contexto temporal y espacial

3)y de opinión, periodismo de opinión en el que la recopilación de datos es subsi­diaria, lo primordial es la toma de partido del periodista y la actitud apelativa .

Pero , como explica Núñez Ladevéze, resulta imposible distinguir entre informa­ción, interpretación y opinión ya que en la práctica aparecen siempre mezcladas. Sin em­bargo sí que hay unos rasgos formales que distinguen unos géneros de otros. En algunos periódicos se distinguen icónicamente por el tipo de letra y por la clase de título que lleva el texto. El fin comunicativo también difiere en ambos textos pues los géneros de opinión quieren influir en la opinión del destinatario. También las técnicas discursivas y estilísticas son diferentes en los tres géneros.

El contexto textual de la información.

Los periodistas han de organizar la información de modo que resulte más compren­sible para el destinatario; cada noticia suele tener cierta unidad de acción, de protagonista o de escenario. Y dentro de la estructura general del periódico o del tele/radiodiario, se frag­menta en secciones: internacional, nacional, local, economía, sucesos, cultura, etc la inclu­sión de una noticia en una u otra sección no es inocente pues influye en cómo es leído ese texto; los principales criterios de ordenación de las noticias son, pues, el temático y el de importancia.

También hay unas reglas de contextualización textual de la noticia que nos dan la clave para relacionar unos textos informativos con otros. Las noticias aparecen yuxta­puestas en orden de importancia, también hay razones de carácter psicológico para llamar la atención del destinatario, como la situación en la página o el cuerpo de las letras.

Por último vemos como cada noticia está dividida al menos en tres partes: Título, entrada y desarrollo del texto. En el texto informativo ha de haber una coherencia temática lograda mediante la yuxtaposición de los datos.

Fuentes de información.

Por fuente de información se entiende la persona o personas que suministran los datos para elaborar una información. Con ellas se comprende la actividad del periodista como un mensajero intermediario, con la salvedad de que el periodista es también el que elabora el mensaje.

Las necesidades de información en la moderna sociedad capitalista han hecho que unas empresas se especialicen en la recolección de noticias para venderlas a los periódicos: son las agencias de prensa. Así mismo, la importancia de la información y la imagen han provocado que proliferen los gabinetes de prensa cuya finalidad es, como ya he explicado antes la de controlar y filtrar la información a los medios. Pero estos dos tipos de profesio­nales se pueden calificar mejor como intermediarios que como fuentes propiamente dichas. El testigo directo de los hechos o el confidente son lo que propiamente llamamos fuentes de la información. Como el derecho a la libertad de información es de carácter general y el interés por preservarla es particular, prevalece el primero sobre el segundo, y el periodista está amparado por la Constitución para no ser obligado a revelar sus fuentes de informa­ción. Aún así, el periodista cita frecuentemente sus fuentes ya que éstas son un valuarte para la credibilidad y la validez de su información.

El título periodístico.

Los títulos periodísticos se usan para designar los textos, la función principal de un título periodístico es identificadora pues sirve para designar un texto y diferenciarlo de otros textos que lo acompañan. Las funciones lingüísticas que según Karl Büler realizan los títulos son tres: la expresiva, los titulares expresivos son los que tratan de expresar los sen­timientos que la noticia va a suscitar en los destinatarios de la noticia. La función apela­tiva, cuando los titulares se dirigen a reforzar o cambiar actitudes en los destinatarios. Por último tenemos la función informativa, cuando los titulares identifican una secuencia del acontecer, estos títulos aportan la información necesaria sobre la actualidad para que pueda comprenderse sin necesidad de añadir más información, tratan de ser autosuficientes. Los títulos informativos se aplican a los géneros informativos, mientras que los títulos expresi­vos y apelativos se aplican a los géneros interpretativos y de opinión, estos títulos suelen ser propios de la prensa deportiva, de sucesos o del corazón, mientras que los títulos infor­mativos son propios de la llamada prensa de calidad.

Los títulos informativos nos informan de acontecimientos nuevos, por eso cabria suponer que la información que nos suministran es también nueva, sin embargo, en los titulares se pueden apreciar dos partes: la información temática que permite relacionar lo nuevo con lo ya sabido, y la información de actualidad o nueva. Hay cierto tipo de infor­mación que el periodista debe dar por supuesta (el nombre de los políticos, las cuidades, etc.). Cuanta más información presupuesta tenga el destinatario de las noticia, mejor entenderá las noticias, aunque el redactor ha de escribir su noticia pensando que el desti­natario no sabe nada, para asegurarse la comprensión de su información.

Los criterios principales para titular son la economía, el titular ha de ofrecer el má­ximo de información con el mínimo de recursos lingüísticos; y la proporción. El título puede tener un antetítulo y/o subtítulo, estas partes de la noticia se procura que la informa­ción no sea redundante sino complementaria. El antetítulo ofrece al lector la información contextual de la noticia, mientras que la información novedosa aparece en el título princi­pal, otras veces, el antetítulo tematiza la información del título, o focaliza algún detalle de la información principal.

Se pueden distinguir dos tipos de títulos, los que enuncian actos de habla de las per­sonas sobre cuyas manifestaciones públicas se informa, y los que el contenido versa sobre los acontecimientos ocurridos.

El texto informativo.

Todas las noticias comienzan con un párrafo de entrada o entradilla. La entrada de la información es una introducción, muchas veces destacada icónicamente, que se presenta como un resumen del texto, un resumen con unos rasgos característicos, pues es una selección de los datos más importantes que identifican la noticia. La entrada nos ofrece una panorámica de la noticia, el criterio más importante para redactarla es el ordenamiento de los datos según su importancia o interés, jerarquizando los datos para una mejor compren­sión de los hechos. Muy conocida es la fórmula de las “5 W”, para sintetizar los datos que deben aparecer en la entrada, Núñez Ladevéze la considera útil y práctica, siempre que no se exagere, y lo relaciona con el discurso retórico, de manera que la entrada sería el equi­valente a la propositio, y el cuerpo de la información sería la narratio.

El cuerpo de la información es la parte del texto que complementa o desarrolla la información suministrada en la entrada. En esta parte del texto periodístico, el informador tiene que interpretar la importancia de los datos para ordenarlos de la manera más ade­cuada. El orden del texto periodístico no suele seguir el decurso temporal, ya que su orde­nación suele ser jerárquica; es un texto abierto ya que la relación entre los párrafos es de yuxtaposición temática y se excluyen las referencias deícticas internas, de esta manera los párrafos pueden ser más fácilmente suprimibles o sustituibles por otros. Sin embargo ésto no ocurre así en los textos de interpretación o de opinión donde la cohesión es mucho mayor. La base de la cohesión interna de un texto periodístico informativo viene dada más que por los elementos gramaticales por la referencia a un mismo núcleo temático.

Entre el párrafo de entrada y el cuerpo informativo sólo hay relaciones de coheren­cia temática, pero no de coherencia lineal; por su parte, la entrada repite, ampliándola , toda la información del título.

Géneros complementarios: el informe, la crónica y el reportaje.

La clasificación de los géneros periodísticos es poco precisa, la actividad periodís­tica ha producido diversas modalidades del relato, la mezcla con elementos literarios, narrativos o interpretativos da lugar a géneros híbridos en los que la función de informar va supeditada a la forma de exposición del relato. Nuestro autor denomina a estos textos com­plementarios de la noticia. Los principales “géneros complementarios” son:

  • El informe periodístico. Tienen un valor complementario de la noticia de ac­tualidad, su estilo suele ser impersonal con formas de redacción nominales y prepositivas, se trata generalmente del desarrollo de datos estadísticos y docu­mentales que tratan de profundizar en el hecho sobre el que se informa. El in­forme de precisión, es el desarrollo documental y estadístico de un aconteci­miento para facilitar su contextualización y la comprensión del hecho en con­creto. Este tipo de informes suelen aparecer en las páginas especializadas de los periódicos de actualidad, es u género propio de la llamadas “prensa de calidad”.

  • La crónica informativa y la crónica interpretativa. La crónica es una técnica expresiva cuyo fin es destacar una información complementaria de algunos acontecimientos de los que generalmente se ha ofrecido una información princi­pal. Es un género vinculado a la distancia, propio del corresponsal, por eso tradi­cionalmente se han utilizado para su redacción técnicas expresivas más pesona­listas, literarias y subjetivas; esa es la misión principal de un corresponsal: hacer propia, complementaria y particular la información. La crónica puede ser más o menos interpretativa, de hecho, la principal virtud de un corresponsal es su capa­cidad de relacionar los hechos y contextualizarlos, además de dar su toque per­sonal a la noticia.

  • El reportaje periodístico. El reportaje es un género informativo en el que el pe­riodista suscita la información en lugar de esperar a que acontezca. Tiene un valor complementario, y puede ser preferentemente informativo o preferente­mente interpretativo, pero en general es un tipo de texto más abierto a la creati­vidad y a la subjetividad. A diferencia de la crónica, el reportaje es un género que no está subordinado a la noticia de actualidad. Martínez Albertos distingue entre reportaje de hechos (descriptivo), reportaje de acción (con un orden narra­tivo), reportaje de citas (testimonios de testigos o de expertos), reportaje corto y reportaje de fondo.

  • Las entrevistas y la rueda de prensa.

    La entrevista se suele considerar como un género informativo; cuando la entrevista es informativa las preguntas suelen se directas y se huye de rodeos literarios, lo que interesa es obtener respuestas comprometidas a preguntas comprometedoras y precisas sobre cues­tiones concretas. Pero hay muchas modalidades de entrevista y no todas son informativas, por ej. las entrevistas de personalidad y las de fondo, este tipo de entrevistas son más propias de las revistas o de los suplementos dominicales.

    Una modalidad peculiar de entrevista son las ruedas de prensa, en ellas muchos periodistas preguntan y sólo un entrevistado responde, las preguntas son espontáneas y sobre temas de actualidad, pero lo que importa no son las preguntas sino las respuestas, por eso suelen transcribirse sólo las últimas.

    Géneros de opinión.

    Para Núñez Ladevéze, la finalidad del periodismo no es sólo ofrecer noticias, sino suscitar comentarios. Los periodistas, como observadores del acontecer, expresan opinio­nes explícitamente en los llamados géneros de opinión. En este tipo de textos el autor apa­rece explícitamente en el texto, la regla de oro de este género es que el comentario ha de ser manifiesto. Este tipo de textos son argumentativos ya que el autor tiende a construir el texto con finalidades persuasivas además de expresivas. Los géneros de opinión más importantes son:

  • Editorial, el editorial es desde su origen un comentario que por no ir firmado, se sobreentiende que expresa la opinión de la publicación. La página editorial cum­ple una función importante pues comenta un aspecto controvertido de la actuali­dad, los datos informativos pueden servir de soporte a la interpretación y a la opinión. A través del editorial, el periódico define su línea ideológica y moral que le sirve de seña de identidad y de identificación con el destinatario. Los rasgos que definen al editorial son: su carácter controvertible, la técnica discur­siva y la finalidad persuasiva.

  • La columna, a diferencia del editorial, el autor de la columna, es un periodista contratado por el periódico para exponer periódicamente su interpretación del sentido de la información. Es un género más personalista basado en la capacidad de análisis, en la expresividad literaria y en la coherencia discursiva del redactor. Suelen ser periodistas de prestigio los que se encargan de esta sección.

  • El suelto, es un tipo de editorial breve, de tesis expresa que prescinde del pro­ceso argumentativo. Puede incluirse como glosa de una noticia.

  • El artículo, un comentario que versa sobre un tema de actualidad y que redacta un colaborador esporádico de prestigio. La técnica expresiva sería un equilibrio entre opuestos, ser ligero sin dejar de ser denso, etc.

  • La crítica, es una modalidad de crónica monotemática cuya función es expresar un juicio, negativo o positivo, sobre un acontecimiento previsto (libro, película, corrida…). Este también es un espacio donde unos medios realizan comentarios de unos medios sobre otros.

  • Reseña, es distinta de la crítica pues en ella se da cuenta de un acontecimiento o de un contenido discursivo, pero prescindiendo de las apreciaciones críticas.

  • La tertulia, Género periodístico audiovisual. El efecto narcotizador de los medios periodísticos.

    Núñez Ladevéze defiende que no hay modalidades diferentes de medios audiovi­suales y escritos, ya que el origen común es el del periodismo escrito. Pero observa que hay géneros escritos que resultan difícilmente adaptables a la televisión y a la radio, y destaca la tertulia como género periodístico peculiar y exclusivamente audiovisual. La tertulia periodística es una especie de comentario de la actualidad, una interpretación de la infor­mación periodística. Su peculiaridad consiste en que son varios contertulios los que se expresan a la vez, razón por la que son difícilmente adaptables al medio escrito.

    Las tertulias han sido un género denostado por ciertos sectores de la profesión, como explica nuestro autor este rechazo obedece más a prejuicios que a argumentos razo­nados. Los reproches a las tertulias se pueden resumir en la afirmación de que son “disfuncionalmente narcotizadoras”, atribuida al sociólogo Merton, pero que Núñez Lade­véze rastrea ya en Platón, es el común prejuicio frente a lo que se considera artificial. Nuestro autor concluye el tema exponiendo que el menoscabo no está en la tecnología sino en el uso que se haga de ella

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    La materia prima del periodista son las palabras y todas las reglas para su combina­ción adecuada, es decir la lengua. Por este motivo, como buen periodista, nuestro autor dedica un amplio apartado en su libro a desarrollar cuestiones ortológicas.

    Núñez Ladevéze resume aspectos normativos seleccionando ejemplos de los errores y las alteraciones más frecuentes de la norma culta en los textos periodísticos. De forma resumida y esquemática, y sin pretensiones de elaborar una gramática, expone algunos criterios teóricos imprescindibles para comprender los motivos por los que se puede asegurar que un párrafo pueda ser mejorado. El criterio que sigue este autor es el de pri­mero poner en claro su clasificación de los tipos de palabras, para posteriormente ir deta­llando el uso de estas palabras: preposiciones, pronombres, conjunciones, sustantivos, ad­jetivos, y también cuestiones morfológicas y sintácticas, así como cuestiones estilísticas.