Problematica Latinoamericana

Crisis Moral. Conciencia. Educación. Historia. Revolución. Violencia. Opiniones. Crisis Económica. Problematica Social. Manipulación Mediática. Globalización. Ideologías Políticas. Corrupción. Glosario

  • Enviado por: Daniel
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 57 páginas
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MANIFIESTO

LATINOAMERICANO

Le dedico esta canción a la América Latina.

Sus bellezas son divinas y sus mujeres también.

Acaben de comprender que de ahí viene el sabor.

Tierras de dulzura y ron, con un sentir bien profundo.

Aunque no quieran creerlo somos los reyes del mundo.

“Somos los reyes del mundo”

Alfredo De La Fe

PRESENTACIÓN .…………………………………. 4

INDUCCIÓN .…....………………………………… 15

DESARROLLO .……...…….….……………………. 18

TEORÍA DE LA CORRUPCIÓN ……………………. 39

SINOPSIS COLOMBIANA …...……………..….. 42

LA CALIDAD (Lectura) ………………………………… 44

CONCLUSIONES ………………………………….. 45

ACCIONES …………………………………………… 49

LOS NIÑOS (Lectura) ….….….….….….….….….….. 51

LOS DESPLAZADOS (Lectura) …………………... 52

SÍNTESIS ….…………….….………………………. 53

BIBLIOGRAFÍA ….…………………………………. 54

PRESENTACIÓN

Porque es inconcebible la proyección en el tiempo de las actuales circunstancias, y ante la carencia de la voluntad política requerida por la gran mayoría de nuestros dirigentes para crear verdaderas soluciones, es nuestro deber proponernos alcanzar una visión clara de la realidad y una dedicación a meditar y reflexionar en alternativas que permitan implementar un transcurrir definido de progreso y desarrollo para nuestros países en Latinoamérica.

Lo expresado en este documento no pretende participar en la estéril dialéctica, ni en la infructuosa retórica, ni en la inútil polémica de las concepciones de izquierda y derecha.

Distingue el desorden. Ataca la injusticia. Señala deberes y derechos.

Es una manifestación positiva y optimista de avance hacia un ordenamiento ético y moral que nos conduzca hacia la justicia y el orden.

Por evolución, finalmente se impondrán la justicia y el orden. Es una verdad.

Ciertamente es la evolución del hombre como ser humano. Pretendo que actuemos para que esa evolución no continúe siendo un acontecer de congojas en el hombre latinoamericano Podemos cambiar las tendencias de la historia. Lo enseña la historia.

Se proponen dos opciones que son manifestaciones esenciales del hombre y que confluyen y se complementan: el espiritualismo y un materialismo bajo el permanente control de la inteligencia, que deben desarrollarse simultáneamente con la acción, porque no bastan las palabras, las intenciones y la buena voluntad.

Enfocamos la crisis latinoamericana desde un recurrente punto de vista político, económico y social, pero el aspecto espiritual es un factor al que no se le otorga la importancia que merece y el asunto fundamentalmente, es todo el tiempo un conflicto moral y espiritual suscitado por el hombre y sus compromisos con el poder.

En primera instancia, se propone el establecimiento de un proceso de transformación social desde una vivencia espiritual.

Disiento respetuosamente de todos aquellos que denotan la intención nihilista y materialista del hombre posmoderno que en su angustiosa soledad niega la existencia de Dios y desaparece en la vacuidad de la ausencia de la experiencia de fe.

Es la pobreza económica de la nación latinoamericana el factor que nos tiene existiendo en medio de la desazón, el desconcierto y el temor, pues estamos sufriendo sus consecuencias negativas en el aspecto espiritual, moral y social. La pobreza opone barreras a la libertad. Mientras un pueblo no pueda satisfacer sus necesidades básicas: comida, vivienda, salud, educación y se carezca de expectativas a futuro, no habrá pensamiento ni concepción espiritual y se impondrá el factor animal sobre el factor humano en los individuos que conforman esa comunidad.

El factor animal no involucra valores ni principios. Es inconsciente.

Y adicionalmente las características humanas negativas inherentes, desgraciadamente se imponen: orgullo, egoísmo, ambición, celos, envidia, etc.

El mundo está sometido al mismo o peor esquema vergonzoso e inmoral de infamia, poder y abuso que existía cuando Jesús murió en su intento por lograr una revolución hacia el amor y la justicia.

Vivimos situaciones completamente contrarias al amor.

Así como el hombre genera el conflicto, en el hombre está la solución.

El mal como entidad no existe

Es infinita Su sabiduría para permitirlo

Existe la ignorancia

Existe la inconsciencia.

Como opción substancial, independientemente de las creencias religiosas, el espiritualismo puede conducirnos hacia el fin de esta ignominia y aunque vivamos un cierto grado espiritual y moral, nuestra evolución en esos aspectos, vital para el crecimiento colectivo, es muy lenta, tendiente a ser estática o nula.

Sabemos que desde el comienzo de los tiempos, las diferentes percepciones religiosas que existen están infundiendo en el hombre los conceptos de amor y justicia.

En nuestro caso, la profundización en el espíritu cristiano es componente fundamental de una solución latinoamericana.

Las palabras sagradas, su significado, interpretación y sentido no pueden ser solo bellos silogismos contemplativos.

Es pragmático establecer, actualizándolos, mandatos milenarios que son sabios, colmados de sentido común y coherentes precisamente con el desarrollo político, económico y social.

El amor y la justicia siempre serán una forma vigente de neutralizar la penuria económica.

La voluntad divina nos brindó las claves hace muchísimo tiempo para evitar que el hombre se aleje del concepto esencial y por lo tanto de la solidaridad con los demás seres humanos: leyes primordiales que tienen base en el amor y en el respeto que debemos al prójimo como a nosotros mismos.

Con esos parámetros se pretendió instaurar nuestras leyes humanas. Como supuesta garantía perceptible de derechos y deberes. Los códigos y normas serían el medio ecuánime para la construcción de justicia. De esta manera se haría posible crear espacios para el espíritu, para el pensamiento, para la creación de soluciones reales, para la vida misma.

Pero los seres humanos procedimos especializándonos en el conocimiento de los códigos y normas, usando ese conocimiento para encontrarle resquicios a esa supuesta justicia, de manera que se pudiera quebrantar “legalmente”.

El triste entorno reinante permite infringir la ley a elementos poderosos quienes desenfocados por la codicia del dinero y la ilusión del poder, usando la misma ley para obtener un beneficio personal (por inconsciencia, por ignorancia), se dedican a consumir su tiempo y energía causándoles daño a los demás, a la sociedad, a la humanidad.

A su vez, el tiempo y la energía de sus víctimas se consume en cavilaciones y actividades de supervivencia (por inconsciencia, por ignorancia), que también transgreden códigos y normas y no hay un control efectivo para unos y otros. No hay justicia, hay indiferencia.

El colombiano Oscar Flórez Támara se expresa sobre la indiferencia en su libro “Frente al Mirador”:

“La indiferencia es una muerte silenciosa que va endureciendo la piel, el corazón y el cerebro del individuo y la sociedad que la padece. Ella es una especie de olvido, donde a nadie le interesa la existencia de los otros. En general, es saber que usted existe, pero da lo mismo si permanece existiendo o no.

La indiferencia no es una enfermedad, sino un síndrome, un conjunto de síntomas, donde la persona y la sociedad no responden ni se interesan por lo que pasa a su alrededor. Yo afirmaría que es una cultura. Una cultura donde se prepara al niño desde el vientre para que no se interese por los demás. Una especie de gente solitaria dentro del abandono de la sociedad. Así son los gobernantes de ahora, hombres de éxito y escaladores de triunfos, no importa lo que acontezca a su alrededor, ellos son indiferentes, hasta la médula. La indiferencia es un aliciente de triunfo del hombre indolente.”

La secuela es la desesperanza que el hombre plantea para el hombre.

Tenemos un gran potencial de solución en la práctica de nuestra fe, que permitiría implementar un proceso que confirme y refuerce nuestra conciencia individual y nos encamine hacia una moral y una conciencia colectivas con sensibilidad y conocimiento, con tolerancia y respeto.

En nombre y por mandato de Dios, que el gran poder de convocatoria del cristianismo nos sirva para la propagación del convencimiento de porqué es realmente necesaria una disposición de amor y justicia para lograr el cumplimiento del mandato divino, participando todos para impedir que los favorecidos por la anarquía y el desconcierto nos anulen con la etiqueta de rebeldes de izquierda o reaccionarios de derecha según cuales sean las circunstancias, tal como proceden siempre para proteger sus escabrosos intereses.

No conviene a esos inmensos y poderosos entes externos e internos que se están beneficiando de nuestro caos, que cambie nuestra idea de que la situación de Latinoamérica es perenne e inmutable.

Tenemos el profundo deber de cambiar esa idea y esa situación.

Se debe cuestionar palpablemente nuestra práctica religiosa asumiendo, por fin, la genuina misión del cristianismo que involucra un auténtico destino social.

“Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí” Marcos 7-6.

Estamos limitando la extraordinaria concepción cristiana a liturgias, procesiones, limosnas y sermones, a palabras de consuelo, a promesas de premios y castigos en el más allá. El amor y la justicia deben imponerse de manera real aquí y ahora. La verdadera concepción cristiana es que la pobreza de espíritu es el origen de todos los males, entre ellos por supuesto la angustia económica que es la forma primaria de la violencia.

La esencia y el fundamento de una opción espiritual es que se tendrán avances en la eliminación de la injusticia y por lo tanto en el cese de la pobreza y la violencia cuando nos encaminemos en una real actitud de crecimiento, en acciones de servicio y amor.


Como necesario complemento a una concepción espiritual, acudimos con inteligencia, a un materialismo con sentido común que nos permita evaluar, plantear y brindar soluciones a factores que, ligados, nos ubican en la triste atmósfera que estamos soportando en nuestra región.

Latinoamérica es un enorme y hermoso territorio, es un inmenso y diverso pueblo, es una valiosa cultura. Son muchos los elementos que nos integran: lenguas, religión, literatura, música, comida, costumbres, creencias. Es por esto que las dificultades son en mayor o menor grado comunes para todos nuestros países, por lo que se requiere una percepción, un criterio latinoamericano.

Las condiciones son tan reiterativas que se agotan las maneras de expresarlas. El presente documento utiliza muchas veces palabras ajenas que se refieren de manera correcta a nuestra realidad.

Como aporte para la búsqueda de una vía que permita no solamente superar un problema económico y de violencia, sino que también implique el definitivo avance del grupo humano o Nación que conforma a Latinoamérica, por caminos distintos a la violación de derechos y a la muerte, me permito imaginar, para su reflexión, algunas consideraciones incluidas en una plataforma que se apoya en tres nociones de sentido común:

CONCIENCIA: sentimiento interior por el cual aprecia y evalúa el hombre sus acciones, conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos, conocimiento exacto y reflexivo de las cosas.

A conciencia: dícese de las obras hecha con solidez, sin fraude ni engaño.

EDUCACIÓN: la dirigencia latinoamericana está enfocando la educación y la cultura hacia un aspecto meramente académico, cuando sabemos que la verdadera educación y cultura se configuran en una formación que promueva la sensibilidad hacia una efectiva vivencia moral, espiritual, social y política.

“ES PRECISO QUE LA NUEVA GENERACION ENTIENDA QUE HAY UN PODER POSIBLE Y QUE ESTE SOLO SE LOGRA CON LA EDUCACION: EL PODER POLITICO.”

Gabriel Montoya

Sacerdote colombiano asesinado en La Misión, Vichada el 16 de Marzo de 2009

HISTORIA: estudiando el pasado comprendemos mucho mejor el presente y podemos proyectar con mejores expectativas el futuro. La historia es una fuente de aprendizaje y soluciones. En nuestro caso, enfrentemos la verdad de nuestra historia y tratemos de no repetirla. Cada latinoamericano debe convertirse en un líder que active este propósito.

Esa educación interactuando con la conciencia genera espiritualismo, sentido común y calidad humana y por lo tanto calidad de vida, permitiendo el inicio de un ciclo histórico de evolución y prosperidad.

Latinoamérica es una familia. Somos de países distintos, pero todos somos hermanos.

A nadie conviene la miseria económica, espiritual, moral o social de los demás. A nadie conviene la existencia de seres humanos desesperados, despreciados y dispuestos a realizar cualquier tipo de acción para suplir sus falencias.

Los motores de nuestro atraso y desdicha se pueden sintetizar en un concepto: carecemos de conciencia verdadera sobre las razones/causas, las actitudes/

soluciones y sobre nuestro destino.

Se plantea una salida que siempre depende de nosotros, y que si lo pensamos profundamente, es la única y mejor opción: vivir finalmente una real conciencia latinoamericana aplicando la auténtica educación que siempre fue propia de nuestros ancestros indígenas: formación para la vida que comienza por el amor a Dios, al prójimo, a la naturaleza.

Esta opción, obviamente toma tiempo y son los niños de hoy quienes pueden comenzar a corregir el rumbo. En su gran mayoría los adultos e incluso los jóvenes actuales, estamos demasiado comprometidos, contaminados de prejuicios y condicionados por las malas intenciones de los beneficiarios del desorden.

No obstante, pertenecemos a la última generación que puede proporcionar los medios, tenemos la oportunidad de ayudar cumpliendo algo cardinal con nuestros niños: prepararlos y darles espacio.

Podemos comenzar re-aprendiendo y enseñando la historia real de Latinoamérica. Una asignatura nueva. Una historia honesta y verídicamente contada. Y explicada con la verdad. Esencialmente su interpretación, su conceptualización real, neutral, sin sesgos a conveniencia de alguna facción. Especialmente los hechos recientes.

Para que no sigamos repitiendo esa historia.

Para que entendamos la importancia de saber cuál es la razón y la causa y por lo tanto la solución.

Para que perfeccionemos la pregunta:

  • Porqué, a pesar de contar con. tantos seres inteligentes y capaces en nuestra región, y disponer de todos los recursos posibles, permitimos acciones, eventos y condiciones que impiden disfrutar a la gran mayoría de latinoamericanos de una existencia normal, cómoda, tranquila, digna? Cuál es la explicación?

Cuando esta inquietud y su planteamiento, con la verdad, sean claros para una cifra significativa de mentes, comienza la solución del problema.

Analiza el tema de la verdad la española Rosalía de Frutos en ojos de papel.com, refiriéndose a la obra del norteamericano Harry G. Frankfurt:

En el libro que nos ocupa, Sobre la verdad, Harry G. Frankfurt intenta explicar por qué la indiferencia a la verdad, a la que califica como una de las características principales de la charlatanería, es algo tan nefasto. Nuestra sociedad soporta sin cesar grandes dosis de charlatanería, mentiras y otras formas de tergiversación y engaño sin que haya logrado, por el momento, paralizar nuestra civilización.

Vivimos en una época en la que en muchos sectores públicos, políticos, columnistas de periódicos importantes, historiadores, novelistas, biógrafos y algunos filósofos, a los que el autor llama desvergonzados antagonistas del sentido común - subgrupo que se define como posmoderno - niegan que la verdad responda a algún tipo de realidad objetiva. Al contrario se guían por el propio punto de vista individual o bien está determinado por complejas e ineludibles presiones sociales, sin observar una clara diferencia entre lo verdadero y lo falso.

Una sociedad que de forma imprudente y obstinada se muestra negligente a una información fiable sobre los hechos está abocada a la decadencia, dice el autor, y por el contrario para crear y mantener una cultura avanzada necesitamos saber un gran número de verdades y hacer un uso productivo de ellas. De tal manera que nuestro éxito o fracaso en la vida en general, depende de si nos guiamos por la verdad o de si avanzamos en la ignorancia. Necesitamos la verdad no sólo para comprender cómo vivir bien, sino para saber cómo sobrevivir.

Se puede concluir que en la medida en que conocemos la verdad, estamos en situación de guiar nuestra conducta con autoridad a partir de la naturaleza de la propia realidad. En tanto aprehendemos las verdades que necesitamos conocer, podemos elaborar juicios sensatos y aunque en alguna ocasión podamos ser felizmente ignorantes o estar contentos y engañados, si carecemos de las verdades necesarias nos estaremos guiando por nuestras fantasías y por los poco fidedignos consejos de los demás.”

Seamos conscientes de que en Latinoamérica nos desciframos a partir de una polivalente incoherencia de circunstancias, razas y criterios. El precario equilibrio existente es mantenido por mecanismos que funcionan a discreción y conveniencia de entes favorecidos que consecuencialmente son poderosos.

Es el momento de superar esa adolescencia. No queremos percatarnos de que como Nación latinoamericana podemos liberarnos si nos concienciamos y nos comportamos como pueblo sin complejos para realmente ser poderosos en la calidad de nuestra vida.

En un análisis del caso colombiano, encontramos que el escenario absurdo, trágico y desgraciado se potencia en una dinámica espantosa y perversa: la corrupción y la injusticia generan pobreza, necesidades y un sentimiento válido de descontento y rebeldía que es manipulado políticamente por la oposición de turno y también monopolizado por elementos desquiciados que con apoyo, inteligencia, dinero y poder, toman esas banderas y organizan, con seres desesperados por las circunstancias, terribles hordas bélicas, dando la justificación al Estado para tratar de someterlos con otros hombres de la misma clase social, que en el intento, se desquician.

A todos nos entristece y afecta el caos existente, pero una cantidad importante de colombianos, especialmente en las zonas rurales, sufre en carne propia los avatares de esas acciones.

Los entes a cargo del Estado saben que la existencia de la subversión armada y del paramilitarismo son consecuencias del verdadero problema: corrupción e injusticia. Es inaudito pero también comprenden que es obvio que la verdadera solución sucede cuando se anulen esas causas generadoras.

Dicha solución no se aplica porque no conviene a grandes intereses.

Estremece saber que en Colombia la lucha armada es culpable “solamente” del 20% de las muertes violentas que suceden.

El asunto guerrillero y paramilitar interactúa con la delincuencia, la corrupción y el accionar del narcotráfico.

Situación infame: una matanza entre hermanos.

Es correcto que un país maduro política y económicamente pueda prescindir de controles estatales que podrían obstaculizar el avance de su desarrollo, pero ese no es el caso de Latinoamérica. Es nuestra adolescencia, vivimos una etapa del proceso político y económico en que ciertamente aún es fundamental y necesaria una acción de control del Estado.

En nuestros países el Estado todavía debe desempeñar una función eficaz de vigilancia e intervención, tal como aparenta hacerlo, pero eficacia implica ética y honestidad.

El Estado moderno se define como el administrador de los asuntos políticos, económicos, sociales, militares y de relaciones internacionales de una nación.

Viene determinado por la existencia de un territorio soberano y una población con relaciones socioeconómicas.

El Estado moderno es el conjunto de los poderes públicos de un país, sometidos a la voluntad popular y debe estar en manos de un equipo esencialmente técnico que asesore eficazmente al Ejecutivo.

El Estado moderno debería procurar siempre el bien común. El bien común se origina en el orden y la justicia.

El poder y el derecho son los elementos centrales que configuran un Estado moderno, en el sentido de órganos o instituciones que ejercen su autoridad sobre los ciudadanos, por medio del ordenamiento jurídico.

El Estado lo forjamos todos nosotros, el pueblo. Es un ente que actúa en nombre de nosotros, habla en nombre de nosotros y tiene la responsabilidad de garantizarnos seguridad, tranquilidad, prosperidad.

En Latinoamérica las condiciones reales obligan al pueblo y las comunidades a defenderse de los atropellos del Estado.

No ejercemos en esa relación Pueblo/Estado. Vivimos democracias de papel. Es decir, en estas “democracias” la gente cree que está actuando de acuerdo con su voluntad. No ejercemos, por ejemplo en algo tan fundamental como la conciencia de que debemos darle ese poder a un grupo.

No somos conscientes de un astuto acto de magia: la ilusión de la libertad.

Si, votamos libremente pero otros definen por quién podemos votar.

Muchos de los que hemos “elegido” en Latinoamérica para asumir esa responsabilidad no se han desempeñado correctamente. Han venido abusando de ese poder. No se han desempeñado como Hombres de Estado.

Hombre de Estado es la persona, es el político al que se le atribuyen especiales condiciones para hacer parte del grupo selecto de seres humanos que dirige los destinos de una nación.

POR SUS OBRAS LOS CONOCERÉIS

En Colombia, en Latinoamérica, durante generaciones, ese “selecto grupo” nos ha arrebatado el acceso a lo mejor de nuestra existencia, que es tan corta: nuestro bienestar, nuestra comodidad, nuestra dignidad.

Subversión no es solo un movimiento armado rebelde. Es la fase actual de las cosas. Es la corrupción, la deshonestidad, la impunidad, el desorden, el caos, la injusticia. Es lo que origina / genera la desgraciada pobreza.

Las condiciones imperantes demuestran que en los países latinoamericanos el Estado es subversivo contra la nación, contra el pueblo.

Podría esgrimirse que no hay remedio pues no podemos generar nada mejor de lo que somos.

Pero los latinoamericanos, los colombianos en particular, somos organizaciones humanas perfectamente irregulares. Tenemos grandes fallas, pero con seguridad que existen en nuestro medio excelentes seres humanos con grandes capacidades que pueden dedicar no solamente las mejores intenciones sino las mejores acciones para administrar este rebaño con unas leyes apropiadas, y que se cumplan.

La gestión social es un aspecto primordial y necesario que se desarrolla en el ámbito de la política. El ejercicio de la política es un privilegio especial, es una gran oportunidad que permite a algunos afortunados liderar el destino de muchos otros seres humanos. Pero muy pocos políticos latinoamericanos asumen con verdadera responsabilidad la obligación de desempeñarse en un mandato mediante una gestión limpia, transparente y honesta pues involucra el manejo de dinero y de bienes ajenos.

La falla es nuestra ya que no velamos porque el Estado aplique apropiadamente los importantes y necesarios procesos y procedimientos de control y sanción que existen.

Por eso se origina la violencia.

La paz debe ser un imperativo político, porque es un imperativo ético.

Debemos tomar acción colectiva en procura de conformar verdaderos Estados que se encarguen, como es su responsabilidad, de crear y aplicar soluciones con base en verdades.

Así, podremos cumplir instrucciones correctas para propiciar consecuencias correctas.

También debemos exigirnos un comportamiento con criterio y responsabilidad respecto a los diferentes derechos, deberes y actitudes. En la familia, en el estudio, en el trabajo.

Actuar correctamente.

Es la manera como un pueblo avanza hacia la prosperidad.

Es imperativo el justo cumplimiento de la ley para poner fin a esa desdicha que es la impunidad.

La civilización es conciencia y además control del cumplimiento de la ley.

En Estocolmo nadie en sus cinco sentidos se pasa un semáforo en rojo, por conciencia y simplemente porque todos saben que las autoridades monitorean estos elementos todo el tiempo. La infracción será infaliblemente detectada y castigada.

Se cubre así la eventual falta de conciencia.

Se manifiesta también que en la medida que se disponga de esa educación y esa conciencia, somos responsables de propagar el concepto y las acciones de solución.

Recordemos que el tiempo es eterno, el pasado no se puede cambiar y el porvenir se define en el presente.

Por lo tanto el pasado es un factor que puede perder trascendencia en la historia de una nación, si finalmente el presente conduce por la vía de salida a la civilización. Lo esencialmente importante es comenzar ya.

Es un asunto de sentido común e inteligencia práctica.

Reconozcamos que atacando las consecuencias de los problemas, se propicia el caos. Estamos apagando incendios.

Implementemos estrategias para neutralizar las causas de los problemas y evitar que se produzcan incendios.

El Estado eres tú.

El concepto de REVOLUCIÓN está totalmente satanizado, pero realmente se hace necesaria una revolución del conocimiento y la conciencia para que aquellos que pretenden ser seres humanos comiencen por comprender que a todos nos conviene el bien colectivo.

El bienestar social, la comida, la vivienda, la salud, la educación, el empleo, el descanso, la distracción… la paz... son acciones que favorecen a todos.

Es sentido común. No se trata de entregar nada. Se trata de asegurar lo que se ha conseguido honestamente y poder disfrutarlo, con tranquilidad, con dignidad.

Para esto es necesario que garanticemos que se imponga la justicia.

No la “justicia social” que para muchos tiene alcances incómodos. Hablemos de justicia simplemente.

Justicia es una bendición sobre la cual deben girar todas nuestras actividades. De aquí vendrá la disponibilidad de recursos, expectativas y posibilidades como individuos y como naciones.

La educación y la conciencia de que se habla no son temas complejos ni difíciles de asimilar.

Seamos conscientes de que en todos los lugares, aspectos y tiempos se pretende imponer el proceso o sistema del más fuerte, y que se configuran mecanismos donde el abuso produce beneficios.

A continuación se presenta la cuestión latinoamericana, con énfasis en Colombia. Se expone una bibliografía como apoyo de información, donde se puede profundizar en el análisis de nuestra historia y nuestros asuntos desde diferentes puntos de vista totalmente válidos.

INDUCCIÓN

A pesar de las Farc, paras, políticos corruptos y otra clase de plagas, la vida de

los colombianos gira en torno de la Selección Colombia, el Reinado de Cartagena, el Binomio de Oro y el Corazón de Jesús.

Carta de un lector a la revista CAMBIO de Enero 14 - 2002

A lo largo de nuestra existencia hemos sido testigos pasivos del transcurrir de acontecimientos que nos afectan directamente. Hemos presenciado, indolentes, el pésimo manejo que han hecho los responsables de administrar estos territorios. latinoamericanos. Personajes cuya presencia, por acción u omisión hemos permitido, han desarrollado una gestión ejecutiva y legislativa, con implicaciones judiciales, errada, o básicamente corrupta o “torcida”, que ha propiciado el imperio de la miseria y la injusticia en una región que dispone de todos los elementos para garantizar, hoy a nosotros y mañana a nuestros hijos, una excelente calidad de vida.

Se plantea con angustia: aunque sabemos que la única opción para salir de esta condición tan crítica, es la concienciación, la educación, la pedagogía para el desarrollo, que necesariamente implica la paz, la formación del individuo, con el fin de conformar una sociedad posible, que involucre justicia, y a pesar de la certidumbre de que esta pugna está destruyendo a la familia y a la sociedad, es espantosamente terrible que no acometamos acciones, ni siquiera intenciones reales, que permitan acabar con el abuso, la impunidad, el desorden, el robo, la violencia y el caos que imperan en nuestros países.

En el caso nuestro, sabemos que la concienciación de los colombianos, apelando a un enfoque real de nuestra problemática, además del restablecimiento, por fin, de la responsabilidad moral y ética que todos tenemos, debe conducirnos hacia el final de esta pesadilla. Insisto: el tiempo que toma esta alternativa es un factor que pierde trascendencia en la historia de una nación, si finalmente conduce por vías de salida a la civilización. Lo verdaderamente importante es comenzar ya.

En las páginas de La sociedad abierta y sus enemigos, el filósofo Karl Popper proclama que una sociedad en la que el Estado no se cuide de proporcionar a todos una educación digna, resulta radicalmente injusta. La razón es obvia: sólo es aceptable una competencia libre desde una igualdad de oportunidades.

Luego de repasar y analizar la historia de Colombia y de Latinoamérica, considero un deber recalcar y llamar la atención sobre nuestra indiferencia y conformismo que nos hacen cómplices de los desafortunados sucesos que están ocurriendo y que son criminalmente reiterativos.

Por supuesto que existen diversas soluciones a nuestra problemática, planteadas en muchas ocasiones por una gran cantidad de personas y entidades, sin que sean asumidas por nuestros dirigentes con la voluntad política que se requiere.

La realidad está perfectamente esbozada por el colombiano Oscar Collazos en su columna “Sal y picante” del periódico El Universal de Cartagena en mayo 29/04, donde se refiere a esa ciudad. Me tomo la libertad de adaptarla al entorno de Colombia y de Latinoamérica:

Economistas, sociólogos, antropólogos, historiadores, en fin, mujeres y hombres de la academia, ofrecen diagnósticos sobre nuestro pasado, presente y futuro.

Desde estas disciplinas se habla y escribe sobre el perverso régimen de exclusión que ha caracterizado a (léase Latinoamérica).

Desde diversos escenarios se viene señalando la inmersión en procesos de corrupción que se renuevan de un mandato a otro en (léase todos nuestros países). Se señalan casos y nombres propios. El ejercicio de la política es un bazar donde se negocia y pervierte el proceso político y por ende los proyectos, programas y contrataciones oficiales.

Los técnicos y académicos se pasan la vida estudiando, investigando, acopiando información, elaborando análisis, proponiendo soluciones, pero los políticos llegan a la administración pública con proyectos de urgencia hechos para la campaña electoral, si es que llegan con proyectos, y están contaminados de intereses personales y colaterales.

Los estudios llegan a manos del administrador público pero no le sirven a sus propósitos. Empeñados y obligados a devolver favores, se ven maniatados por las presiones que exigen cumplimiento inmediato de los compromisos adquiridos en campaña.

La administración pide y paga estudios a la academia para archivarlos. Los buenos funcionarios, que los hay, se ven sometidos a decisiones “superiores”, condicionadas por su venta al diablo.

Es sorprendente el rigor y la lucidez de los estudios, análisis y fórmulas de solución de los técnicos y académicos, pero se quedarán para lectura y consumo de los estudiosos del tema.

Todo este trajinar teórico solo servirá cuando el rigor de la academia se encuentre con la responsabilidad civil y patriótica de los gobernantes.

Debemos actuar, difundiendo conciencia. Asimilando y transmitiendo esta inquietud. Es un deber como colombianos, como latinoamericanos, como seres humanos con sentido espiritual. Agradezcamos la oportunidad que se nos presenta de convertirnos en instrumentos que generen e impulsen un gran movimiento de concienciación, culturización y de latinoamericanismo que nos conduzca por medio del respeto y la ética al fin de la injusticia que se está cometiendo con los seres que conformamos la nación latinoamericana.

Tomado del libro del colombiano Oscar Flórez Támara FRENTE AL MIRADOR:

“Cervantes nos caracterizó a la humanidad con el Quijote y Sancho Panza. En ellos mostró las diversas clases de fenómenos de la vida colectiva, cuyo conjunto forma el dominio de la sociología, y el comportamiento psicológico de las masas y el individuo frente a las circunstancias que se presentan. Y nos hizo caer en cuenta que la humanidad estuviera destinada a no aprender nada de la historia y a repetir los mismos errores como si un oscuro destino nos llevara a permanecer en el engaño y la catástrofe. Sin embargo, estos dos personajes no han sido suficiente para mostrarnos del todo la psicología individual, ni la colectiva, aunque se condensen en ellos emociones, ideas, y los veamos soslayarse por todas las ramas de la sensibilidad y la inteligencia del cerebro humano.

A Cervantes le tocó enloquecer su personaje principal para que tuviera cabida y aceptación social, porque de lo contrario iba a ser rechazado, ya que a los cuerdos no les está permitido luchar por las cosas grandes y nobles que justifican la vida.”

DESARROLLO

LA PROBLEMÁTICA LATINOAMERICANA

PUNTO DE VISTA, OPINIONES Y COMENTARIOS

No se pretende en este documento revelar aspectos distintos a los que todos debemos conocer sobre el acontecer en Colombia y Latinoamérica. Supuestamente estamos perfectamente enterados de lo que está pasando. Se intenta llamar la atención sobre el porqué de los hechos, las ideas y las tendencias. El interés es que como elementos activos de la historia actual, tengamos conciencia acerca de nuestra presente situación real. De las razones del pasado y de las razones del entorno.

La intención es que con esa lección y experiencia nos decidamos y nos dediquemos a ser parte positiva del futuro desarrollando acciones de solución.

El manejo de la historia es una práctica usual con la que se manipulan opiniones, actitudes y tendencias. Por ejemplo, los historiadores rusos suelen omitir o subestimar la importancia del desembarco de Normandía en 1944. Sin embargo, acentúan la importancia estratégica del Frente Oriental y las heroicas campañas del Ejército Rojo contra el III Reich. Los estadounidenses suelen ver el Día D como la campaña clave, dejando a un lado el papel crucial de la URSS en la victoria de Europa. (Tomado de la Enciclopedia ENCARTA/2002).

Analicemos la historia de Colombia y de Latinoamérica. Al repasar este tema en versiones críticas y realistas, podremos comprobar que muchas situaciones son sistemática y mañosamente manipuladas, con graves consecuencias de desorientación. Lo peor es concluir que este caso es conocido y ha sido y es repetitivo hasta el cansancio. Esta puede ser la causa de la aterradora indiferencia con que son enfocados muchos acontecimientos por la población latinoamericana. En este caso terrible, la ignorancia se transforma en conformismo.

Tomado de la obra ELEMENTOS CRITICOS PARA UNA NUEVA INTERPRETACION DE LA HISTORIA COLOMBIANA del colombiano Hugo Rodríguez Acosta:

Qué es la historia? Este es quizás el inicial interrogante que se hacen quienes tienen alguna relación con esta disciplina. En verdad la noción de historia no se puede reducir a la narración de los hechos pasados, como tradicionalmente ha sido entendida.

El concepto de historia puede ser tomado en dos sentidos igualmente válidos: Como fenómeno y como disciplina científica:

a) Como fenómeno, historia es todo proceso constitutivo de una sociedad

determinada.

b) Como disciplina científica, historia es el estudio sistemático de todos los

aspectos (económico, político, social, cultural, etc.) y de sus interrelaciones,

integrantes de ese proceso evolutivo.

Conocer el desarrollo histórico que ha tenido una sociedad, es de extraordinaria importancia, especialmente para las clases y sectores sociales comprometidos en la tarea de las grandes transformaciones que plantea el momento histórico presente.

La historia nos permite comprender los factores que determinan el desarrollo social, pone al descubierto el carácter mítico de la teoría que pregona la perennidad del régimen capitalista, desentraña el verdadero carácter de las relaciones económicas entre estas economías latinoamericanas y los Estados Unidos, explica en qué consiste el fenómeno del subdesarrollo y a qué factores se debe, estudia las formas de las luchas populares que se han dado y los errores en que se ha incurrido, esclarece la naturaleza del Estado, el Derecho y la Ideología hoy existentes, analiza el espíritu de clase de los partidos políticos y de los denominados gremios económicos, explica el porqué de las luchas sociales... en fin de cuentas, la historia brinda valiosísimos elementos de juicio que nos van a permitir comprender el complejo mundo de hoy y especialmente la sociedad dentro de la cual transcurre nuestro existir.

Tomado de la obra MEMORIA DEL FUEGO del uruguayo Eduardo Galeano:

Yo fuí un pésimo estudiante de historia. Las clases de historia eran como visitas al Museo de Cera o a la Región de los Muertos. El pasado estaba quieto, hueco, mudo. Nos enseñaban el tiempo pasado para que nos resignáramos, conciencias vaciadas al tiempo presente: No para hacer la historia, que ya estaba hecha, sino para aceptarla. La pobre historia había dejado de respirar:

Traicionada en los textos académicos, mentida en las aulas, dormida en los discursos de efemérides, la habían encarcelado en los museos y la habían sepultado, con ofrendas florales, bajo el bronce de las estatuas y el mármol de los monumentos.

Ojalá MEMORIA DEL FUEGO pueda ayudar a devolver a la historia el aliento, la libertad y la palabra. A lo largo de los siglos, América Latina no solo ha sufrido el despojo del oro y la plata, del salitre y del caucho, del cobre y del petróleo: También ha sufrido la usurpación de la memoria. Desde temprano ha sido condenada a la amnesia por quienes le han impedido ser. La historia oficial latinoamericana se reduce a un desfile militar de próceres con uniformes recién salidos de la tintorería. Yo no soy un historiador. Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable: Quisiera conversar con ella, compartirle los secretos, preguntarle de qué diversos barros fué nacida, de qué actos de amor y violaciones viene.

Tomado de la obra JOSE MARIA OTS CAPDEQUI, HISTORIADOR DEL DERECHO INDIANO del colombiano Jaime Jaramillo Uribe:

Tenemos una gran tarea por hacer sobre nuestro pasado, tenemos que profundizar mucho más en la historia económica, en las instituciones sociales, en la historia jurídica y en la historia del derecho colonial. No podemos abandonar esa tarea por ninguna circunstancia y cualquiera que sea nuestro concepto sobre la obra de España en América y sobre la tragedia que fué la historia de la conquista y colonización, porque fué una verdadera tragedia, pero la historia probablemente, es siempre una tragedia. No obstante, por trágicos que hayan sido los acontecimientos, podemos aceptar que hay una ruptura radical y que hay un hiatus en la historia nuestra. No importa lo que pensemos sobre esa historia y sobre la obra de España en América, no podemos evadirnos, ni evitar, ni dejar de lado su tradición y ese trozo originario de nuestro ser histórico que es el período colonial.

Tomado de la presentación que hace el director del Instituto colombiano para el Desarrollo de la Democracia Luis Carlos Galán, Ricardo Sánchez, del documento del profesor Luis Antonio Restrepo PROCESO HISTORICO DE LOS DERECHOS HUMANOS EN COLOMBIA:

Colombia es una sociedad pacífica, con un Estado Social de Derecho incompleto, con una democracia recortada; al mismo tiempo, es una sociedad violenta, criminal y en guerra. Tal es el laberinto, la esquizofrenia de su historia, de su vida política, cultural y humana.

En el centro del drama colombiano y también de su progreso, están los derechos humanos. Su hilo histórico explica la trama y la sustancia de la sociedad contemporánea. Unos discursos constitucionales y políticos, unos procesos institucionales, socio-económicos y culturales, unas luchas sociales y políticas, han tenido como referentes imaginarios y conceptuales, individuales y colectivos, a los derechos humanos.

Se han tomado los anteriores fragmentos de textos en los que se invita a profundizar en el tema.

Se destacan varios aspectos para recapacitar:

  • Ante la ignorancia e inconsciencia de la realidad, se perciben de la ciudadanía en general, conceptos superficiales, simplistas, radicales, insensatos.

  • Es importante evidenciar la definitiva y total influencia y trascendencia negativa que ha tenido la corrupción, un mal heredado, como gran causante y promotor de nuestras tribulaciones. La esencia, los conceptos, las actitudes y las vivencias de nuestra verdadera historia latinoamericana, son un recuento de abuso, despojo y carencia de amor por nuestras naciones.

  • Los partidos políticos en Colombia y Latinoamérica, no existen como tales. Se carece de alternativas ideológicas serias. Son clubes donde se negocian los fondos públicos. Hay muy pocos políticos de verdad representando al Pueblo y al Estado o ejerciendo actos en función de la conveniencia del Pueblo y el Estado. Su ocupación, solo tiene que ver con el proceso de las nóminas y contratos oficiales y las leyes que los favorezcan a ellos mismos y a sus padrinos. Se alimenta a la gran mayoría, con promesas, ilusiones y engaños que tristemente, todavía creemos.

  • Observando la actitud, opiniones y comportamiento de los llamados Oficialismo y Oposición, con respecto al gran número de los tópicos nacionales, se llega a la espantosa conclusión de estar presenciando un criminal y absurdo forcejeo entre dos tendencias, dos criterios, dos partidos, dos intereses, para que no sea ninguno de ellos el que logre concretar soluciones para el nebuloso proceso que implica la crisis de nuestras patrias.

  • El formidable negocio del narcotráfico, en Colombia, origina el advenimiento de una cultura de nuevos ricos que, perjudicados por el accionar guerrillero, desarrollan una poderosa reacción paramilitar, auspiciada por el poder del dinero.

Compran una camarilla importante de políticos y militares y logran obtener un status en la sociedad.

  • Pertenezcan a las fuerzas armadas, guerrilla, paramilitares o narcotraficantes, siempre son de la misma clase social las víctimas directas del conflicto en nuestros países.

  • Los verdaderos, inmensos y poderosos intereses, distraen sutilmente la energía y la opinión públicas propagando la idea de que son ricos los miembros de la clase media que han logrado, por su educación y con esfuerzo y trabajo, adquirir uno o varios de los elementos esenciales y normales de bienestar: vivienda, salud, educación, transporte.

  • Históricamente la transmisión de información entre personas, grupos humanos y entre generaciones ha permitido compartir los conocimientos necesarios para la implementación de tecnologías que impulsan avance hacia el bienestar humano.

La transferencia de información es una forma de desarrollo económico.

El adelanto tecnológico permite que en la actualidad esa difusión de información

sea supremamente rápida e intensa.

Infortunadamente estos procesos tienden a encauzarse como un medio de

dominio y empoderamiento, cuando deberían ser un promotor de mejoras de

las sociedades humanas.

  • Nuestros estadistas y economistas, formados, condicionados y graduados en exclusivos centros académicos nacionales e internacionales, no utilizan sus inmensos y costosos conocimientos, para construir un marco coherente que permita alcanzar la justicia social.

Son fieles y estudiosos aprendices de leyes y escuelas económicas foráneas y extrañas que solo favorecen unilateralmente a intereses extranjeros.

Incumpliendo la obligación y el deber moral y nacionalista de mantener el equilibrio entre el quehacer económico y nuestra calidad de vida, su labor se limita a cumplir las instrucciones de los grandes prestamistas internacionales: vigilar que se efectúen las correcciones a los desajustes macroeconómicos de cada país con referencia a la devaluación, inflación, etc. y que el comportamiento y resultados de las grandes empresas nacionales y transnacionales se inclinen a favor de esos prestamistas, de manera que se les facilite una perspectiva de protección a sus intereses, para endeudarnos más y pagar mejor.

“La Economía vá bién, pero el país vá mal”.

Y algo infame: En muchos casos utilizan su sapiencia y experiencia para configurar fraudes, estafas y engaños.

Lo expresa el mexicano Carlos Fuentes:

Los dirigentes latinoamericanos se empeñan en organizar el desarrollo solo desde arriba, cuando Latinoamérica necesita libertad de organización desde abajo, para resolver desde abajo los problemas de países que cuentan con reservas de calidad humana y capacidad de trabajo malgastadas por las políticas que se limitan a organizar el desarrollo desde arriba.

Es nuestra obligación como colombianos, latinoamericanos, seres humanos y personas con educación, intervenir para cambiar el sentido histórico de todo un pueblo sometido a la injusticia.

En Colombia, el comportamiento autocrático de los miembros de las clases económicamente poderosas, con el apoyo de la iglesia católica, agrupados políticamente bajo la filosofía bolivariana del conservatismo (“godos”), es causa a mediados del siglo XX, a raíz del asesinato del líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, de la aparición de grupos armados rebeldes propiciados por los cabecillas del liberalismo de filosofía santanderista, ávidos también de ese poder político y económico.

Inicialmente los conservadores asumen el papel de “derecha” y los liberales configuran la “izquierda” u oposición. Posteriormente los liberales conforman un poder tan mayúsculo, que los conservadores, por estrategia, los incluyen en el establecimiento.

Entonces los dirigentes liberales deciden instalarse en los cómodos y rentables ambientes que el gobierno conservador les ofrece en las ciudades y abandonan el control de la militancia armada rebelde, que es asumido por líderes campesinos que han sido víctimas de la violencia conservadora y quienes con grandes resentimientos y deseos de venganza se apoyan en el descontento social evidente y con la influencia de la revolución cubana y del comunismo, convergen en lo que hoy denominamos guerrilla, movimiento armado, organizado y coordinado, que se declara en contra del poder constitucional, político y económico representado por el Estado que es esencialmente ejercido por esa dirección liberal y conservadora.

“El mundo se divide entre los buenos y los malos. La clasificación la hacen los buenos.”

La clase política colombiana, inteligente y taimada, con el subterfugio de pacificar el país, en un momento clave (1.958) concibe un ingenioso mecanismo que se denomina Frente Nacional con el cual logra repartirse los beneficios deshonestos del poder por turnos de cuatro (4) años, hasta 1.974. Así estas dos facciones pasan a ser de derecha y todo lo que no comparte sus criterios es de tendencia de izquierda o de oposición al establecimiento.

Finalmente la dirigencia bipartidista de liberales y conservadores logra dividir al pueblo en esas dos tendencias, mientras disfruta cómoda y rentablemente del ejercicio de la política desde los recintos del Estado.

Los movimientos rebeldes armados en Colombia, que se mueven en las zonas rurales, han perdurado gracias a nuestra especial geografía y al apoyo de amplios sectores del campesinado, lo que sirve de pretexto al paramilitarismo para perpetrar toda clase de atrocidades con el supuesto fin de neutralizar ese apoyo.

“La paz no es la ausencia de conflictos. La paz es la presencia de justicia.”

Es un error deducir que muchos males en Colombia son causados por la violencia.

La violencia en Colombia no es la causa de los problemas, es consecuencia de la injusticia imperante, de la deshonesta repartición de recursos, de la falta de un esquema agrario real y justo, de la burla que de las leyes y su cumplimiento hacen personajes connotados del capital, de la política y hasta de la farándula.

El capitalismo es un régimen económico concebido y desarrollado bajo circunstancias y hechos que aún hoy continúan siendo correctamente interpretados y evaluados consecuentemente por países que en su momento se hicieron fuertes y hoy lo consideran ideal pues es un sistema que se rige precisamente por la ley del más fuerte lo que les sirve para desarrollar sus economías a expensas nuestras. Es el planteamiento que realmente rige para la globalización.

Los pueblos que adoptaron este sistema (el capitalismo) junto con organización, nacionalismo y disciplina, pudieron imponerse sobre los demás, que se configuraron como Tercer Mundo y que, por diversas ocurrencias, hasta el momento, carecen de estas características.

La misma dinámica financiera conduce a los países poderosos, utilizando derechos que ellos mismos se arrogan, a aplicar argucias económicas para mantener su estatus y su poderío, que son totalmente injustas para nosotros y que no solamente permitimos sino que nuestra clase dirigente, por intereses y ambiciones, patrocina.

Los aliados nunca trataron de abusar de Alemania, Japón e Italia, posteriormente a su victoria sobre los mismos en la Segunda Guerra Mundial. Los ayudaron a recuperarse no solamente para frenar el expansionismo soviético sino porque sabían que no son pueblos que se puedan subyugar económica ni políticamente.

El capitalismo es un excelente planteamiento económico para países industrializados y con una apropiada infraestructura comercial. Y funciona para ellos por el injusto intercambio con los países subdesarrollados en donde sin un proyecto social válido, se trata de asociar malévolamente al Capitalismo con la noción política de democracia

La esencia del Capitalismo es la misma de cualquier ley financiera elemental y válida tanto para una tienda de barrio como para una nación: debe ser más lo que entra en caja que lo que sale.

Se logra que olvidemos plenamente que el fundamento de la democracia es la dignidad humana.

Las naciones más desarrolladas (escandinavas) viven internamente un sistema político democrático y un sistema económico capitalista orientado socialmente, no aceptando extremos de riqueza/poder vs. Pobreza/debilidad. Es la obligación de un Estado moderno para con su pueblo.

Para un país, el intercambio comercial debe generar un saldo económico a favor.

Sin embargo los países ricos y fuertes utilizan medios de poder para imponer teorías, criterios y políticas que convierten esta compraventa en un canje que beneficia solamente a una de las partes.

Los países pobres y débiles deben soportar un intercambio de cifras que finalmente los perjudica.

Nos manejan a su conveniencia altos precios de venta de productos manufacturados con sus tecnologías y bajos precios de compra de nuestras materias primas, a costa de la calidad de vida de multitud de seres humanos.

Los países latinoamericanos disponen de maravillosos recursos / riquezas que países industrializados proyectan controlar.

Los productores de materias primas se convierten en compradores de su propio producto, ya manufacturado (se vende cacao a bajo costo y se compra chocolatina costosa).

Ganadores: los vendedores, poderosos administradores públicos y privados de los recursos en Latinoamérica quienes ceden a mínimo costo nuestras riquezas, y los compradores, grandes capitales del primer mundo que por medio del monopolio de la tecnología y de los derivados, le dan trabajo a sus gentes y se fortalecen económica y políticamente.

Perdedores: los legítimos dueños, el pueblo latinoamericano, nosotros.

Este entorno le conviene a los protagonistas ricos y/o con poder de nuestros naciones, porque así se enriquecen más vendiendo su país.

Como evidencia el uruguayo Eduardo Galeano, ¡paradójicamente, los capitales privados generados en Latinoamérica contribuyen al auge de los países industrializados, pues finalmente esos capitales son depositados allí!

Acerca de la existencia de los países ricos escribe Eduardo Galeano en su obra LAS VENAS ABIERTAS DE AMÉRICA LATINA:

Europa necesitaba oro y plata. Los medios de pago de circulación se multiplicaban sin cesar y era preciso alimentar los medios del capitalismo a la hora de su parto: los burgueses se apoderaban de las ciudades y fundaban bancos, producían e intercambiaban mercancías, conquistaban mercados nuevos. Oro, plata, azúcar: La economía colonial, más abastecedora que consumidora, se estructuró en función de las necesidades del mercado europeo, y a su servicio.

Pero no todo el excedente económico se evadía hacia Europa. La economía colonial estaba regida por los mercaderes, los dueños de las minas y los grandes propietarios de las tierras quienes se repartían el usufructo de la mano de obra indígena y negra bajo la mirada celosa y omnipotente de la Corona y su principal asociada, la iglesia.

El poder estaba concentrado en pocas manos, que enviaban a Europa metales y alimentos, y de Europa recibían los artículos suntuarios a cuyo disfrute consagraban sus fortunas crecientes. No tenían, las clases dominantes, el menor interés en diversificar las economías internas ni en elevar los niveles técnicos y culturales de la población.

A partir del descubrimiento de América, con la implantación desdichada del Triángulo Comercial: Europa - Africa donde se adquirían esclavos a bajo costo, Africa - América donde se vendían los esclavos a altos precios y se compraba oro procedente del saqueo, que finalmente cumplía el trayecto América - Europa, la historia, les permite a los europeos una evolución, en entornos positivos, que entre otras cosas generaron el advenimiento de la cultura anglosajona que con su formidable esquema de disciplina y nacionalismo, se trasladó a Norteamérica, donde prácticamente eliminó a los aborígenes, y no tardó en repetir el esquema de abuso de sus congéneres europeos respecto a Latinoamérica, generando ambientes ideales para su prosperidad.

Al efecto, son perfectamente apropiadas las palabras del italiano Francesco Alberoni en el Corriere della Sera:

LA GLOBALIZACIÓN ES IMPOSICION ANGLOSAJONA?

Existe de tiempo atrás una civilización anglosajona, así como existieron una civilización griega, una romana, una egipcia. Un mundo coherente formado por una lengua, unos valores, unas costumbres, un Estado, una economía, una música, una filosofía, una concepción del mundo, del pasado, del futuro, distintas de los demás.

Esta civilización comenzó a formarse en el siglo XVII con la doctrina del Estado Democrático elaborada por Hobbes y Locke. De ellos los ingleses aprendieron que el Estado nace de un pacto racional, para asegurar la paz y la prosperidad.

Adam Smith fundó la ciencia económica legalmente para realizar el interés propio. Con Bentham, el fin de la moral es maximizar la utilidad de todos. Darwin pondría la competencia en la base misma de la evolución.

Voluntad, pacto, utilidad, competencia, son la esencia del espíritu angloamericano.

El continente europeo muestra una evolución radicalmente distinta. Algunos siguen creyendo en el derecho divino. Los franceses, gracias a Rousseau, se imaginan una mística voluntad infalible. Así, su revolución terminó en el terror. Otros, confiando al proletariado la tarea de acabar con el proyecto, el dinero y el disfrute, crearon la Unión Soviética y el Stalinismo. Otros, en fin, se atuvieron a la sangre y la raza y terminaron en el nazismo.

En el entretanto, los ingleses construyeron el imperio más grande del mundo, manteniendo a distancia a los nativos que, llenos de admiración, adoptaron su lengua y sus instituciones.

La separación de los EE.UU. no debilitó la civilización anglosajona. Así esta, después de la segunda guerra y del colapso de la URSS, se mundializa. La “globalización” de que se habla hoy es solo la hegemonía planetaria de esta civilización, de la que es expresión la universalidad de la lengua inglesa que domina incontrastablemente en comercio, ciencia y comunicaciones.

Pero la hegemonía de la civilización inglesa va mucho más allá del idioma.

Controla la economía mundial e impone en todas partes su propio modo de sentir y pensar. El cine, música, pintura, lenguaje del computador, moral, las propias categorías científicas. Ninguna idea filosófica, física, sicológica o política, es considerada científica si no es aprobada y distribuida por la comunidad académica anglosajona. Toda civilización en el momento de su predominio, reconoce como válido solamente lo que surge de ella misma.

Los griegos despreciaron la astronomía babilónica, la arquitectura egipcia y el monoteísmo hebreo que, sin embargo, eran superiores. En el medioevo, los europeos consideraron científico únicamente lo que estaba escrito en latìn y tenía el imprimatur de la iglesia. Por eso, EE. UU. e Inglaterra han decidido obrar contra la oposición o las incertidumbres del resto del mundo. Saben muy bien que despiertan críticas, rencores, envidias y resentimientos feroces. Pero están seguros de su fuerza militar y cultural. Saben que, a la postre, sus ideas y sus principios prevalecerán y que el resto del mundo, desunido y confundido, no hará nada.

Los Estados Unidos de América, proyección de los ingleses, que se habían constituido como imperio a partir de la primera guerra mundial, fueron convertidos luego en la gran potencia por obra y gracia de la caída de la Unión Soviética que sucede por su corrupción y desorganización.

Han llegado a este punto gracias a innumerables ventajas de todo tipo pero indudablemente debido a su organización humana que se ha desarrollado dentro del formato anglosajón de responsabilidad y disciplina.

“El dominio estadounidense no es solamente militar. La economía de E.U. es tan grande como las tres siguientes - Japón, Alemania y Gran Bretaña - sumadas. Con el 5 por ciento de la población mundial, este país suma el 43 por ciento de la producción económica mundial, el 40 por ciento de alta tecnología y el 50 por ciento de la investigación y el desarrollo. Si miramos los indicadores de crecimiento futuro, todos son favorables a E.U.” (Tomado de Lecturas Dominicales de El Tiempo, marzo 23 - 2003).

España y Portugal, aplicando una táctica de exterminio y concertación para engañar a los nativos sobrevivientes, conformaron zonas, ghettos, en el territorio que hoy es Latinoamérica, haciendo algo peor que los ingleses: los dejaron existir, porque los necesitaban, pero no se les permitió ser.

Apoyados por la iglesia católica de la época, que propiciaba muchos errores e incongruencias, intentaron y en gran parte lo lograron, anular la cultura, la civilización, el orden, la organización y la disciplina precolombinas que existían en ese entonces.

En su apogeo, la ciudad-estado de Teotihuacan, en el año 700 d. C. era más grande y más antigua que Roma durante su imperio.

A diferencia de los ingleses, que se mudaron con su estructura familiar, los españoles y portugueses utilizaron a América para deshacerse de presidiarios y malhechores.

Este fue el “Nuevo Mundo”. Pueblos, hoy países, cuya población, en el caso inglés, se eliminó, desplazó y sustituyó, y en el caso ibérico, soportaron la “contaminación” de su cultura, no por las virtudes, sino por los peores defectos de la época, los mismos de hoy. Pueblos que desde un principio cuentan con una masa desprotegida y sin recursos económicos ni culturales de los cuales han sido despojados.

Además, algo providencial: la existencia del fenómeno geográfico de las estaciones en los hemisferios norte y sur del planeta. El invierno, la primavera, el verano y el otoño, imprimen en estas sociedades conceptos y actitudes de orden y previsión, nociones desconocidas en la nuestras latitudes ecuatoriales.

Latinoamérica, sin ningún sentido de orden, organización y nacionalismo, se presta, desde un principio, para alimentar un sistema de monopolio, poder y capital.

La configuración de abuso se plasma en una teoría económica, a la que se le encuentran fundamentos académicos y financieros. Posteriormente se desarrolla un proceso dinámico. En la actualidad es lo que se denomina “Globalización”, “Neoliberalismo”, “Apertura”, “Libertad de mercados”: Latinoamérica y los países del tercer mundo deben abrir comercialmente sus fronteras para que los países del primer mundo vendan sus productos, mientras en el sentido inverso impera un inescrupuloso control de precios.

En palabras del colombiano Carlos Lemos Simmonds resulta un esquema técnico-económico ingeniosamente ideado, a través del cual, una mezcla de ignorancia, malicia, arrogancia y tontería, destruyó en diez años el incipiente desarrollo del país. Las falsas esperanzas de este sistema les dejaron a los países del Tercer Mundo secuelas de empobrecimiento y desigualdad. Si algo hizo el “desarrollismo”, como una vez se llamó a este modelo, fué devolver el mundo en desarrollo al subdesarrollo y condenarlo a la subordinación política, económica y cultural.

El ejemplo portuario y de transporte marítimo en Colombia puede ilustrarnos:

Existían en Colombia dos grandes empresas nacionales: Colpuertos, de actividad portuaria y Flota Mercante Grancolombiana de actividad marítima, que se caracterizaron, la primera por sus pésimas administraciones y la segunda por sus grandes costos.

En Colpuertos, la labor de operaciones portuarias era realmente realizada por personal temporal impuesto por los mismos trabajadores de la empresa quienes devengaban buenos salarios y les reconocían un pago mínimo a los temporales (con pleno conocimiento de los directivos de la empresa).

El ambiente de Colpuertos se presentó como ideal para evidenciar el ingreso del país a la etapa de gobalización o apertura. La administración gubernamental de turno cumplió fielmente parámetros de escuelas económicas foráneas privatizando bienes del Estado (de todos nosotros), pues de lo contrario tendría que haber realizado un proceso de depuración y corrección. Finalmente permitió que en el correspondiente proceso de indemnización de los trabajadores se conformaran toda clase de triquiñuelas que desembocaron en un gigantesco fraude (FONCOLPUERTOS).

Simultáneamente, el gobierno entrega a entes privados nuestras instalaciones portuarias con unas mínimas contraprestaciones.

La dirigencia privada, consciente del gran negocio portuario está llevando los puertos colombianos a los estándares internacionales de eficiencia y competitividad, con el mismo factor humano (el mismo personal que en Colpuertos era temporal).

Se pasó rápidamente del extremo de abuso sindical con privilegios excluyentes, que sufrían los usuarios, al extremo de abuso de intermediarios, con salarios de hambre, que sufren hoy los trabajadores.

La Flota Mercante Grancolombiana, se encontraba favorecida con leyes que garantizaban su existencia pues le garantizaban carga y la eximían de Impuestos, pero que generaron un inmenso descuido comercial en la empresa, que tendría que haberse corregido antes de pretender demostrar globalización eliminando esas ventajas institucionales tal como se hizo, con la consecuencia grave para el país de la desaparición de su flota mercante.

Las líneas navieras extranjeras y los vendedores foráneos de tecnología, principales favorecidos en ambos casos, alaban este “gran salto”.

Lo que llamamos Neoliberalismo, es un diseño económico apropiado para países plenamente industrializados. Implantado por ellos mismos, es totalmente adecuado para naciones que disponen de una economía fuerte y una buena organización industrial y comercial. Compitiendo con grandes ventajas, pueden colocar muy bien sus productos en economías débiles como las nuestras, que carecen de infraestructura comercial e industrial adecuadas.

El ejemplo africano:

Como los países africanos son en su inmensa mayoría monocultivadores y sus flujos de exportación son mínimos, al ponerlos a competir en un mercado internacional, se sumieron en una crisis muy profunda.

El concepto de Globalización entendido como integración, participación, colaboración y aporte, es excelente. La forma práctica y específica de globalización que las corporaciones multinacionales intentan imponer al mundo y que solo pretende beneficios unilaterales, es desastrosa. En un mundo supuestamente globalizado, no es concebible que un país o sector de países, gobierne a todos los demás.

Es inconcebible que se esté intentando globalizar la cultura.

Cumpliendo los mandatos de los poderes internacionales el actual modelo económico implantado en Colombia a partir del gobierno de César Gaviria Trujillo tiene como características básicas:

  • La exaltación de la propiedad privada como eje fundamental del desarrollo del país.

  • La reducción sistemática del tamaño del Estado.

  • La privatización de los bienes de propiedad del Estado.

  • La consideración del comercio exterior como prioritario frente al comercio interior para las estrategias de crecimiento y desarrollo económicos.

  • La supeditación estratégica de los planes de desarrollo al dictamen de instituciones crediticias internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y la Agencia Interamericana de Desarrollo entre otras, en especial lo referente al pago del servicio de la deuda.

Simón E. Ashook Vélez en la revista SABERES de TECNAR Agosto/2004.

Los países poderosos saben, y abusan, de que nuestra base cultural no es la más propicia para enfrentar el desafío actual. Como es evidente que la estructura institucional que tenemos, no suministra garantías, la incertidumbre frente al futuro lleva a que se desarrollen toda suerte de comportamientos improductivos.

La firma del TLC (Tratado de Libre Comercio) con los Estados Unidos se ha convertido en una disputa de intereses y criterios entre la derecha y la izquierda colombianas, cuando la acción correcta debe ser firmarlo en condiciones realmente convenientes para el país.

En infraestructura física (puertos, vías pavimentadas, aeropuertos, vías férreas...) y la que podríamos llamar infraestructura “blanda” (investigación, educación, tecnología, inventos, patentes...) las diferencias con Estados Unidos son abismales. Todo esto en su conjunto incide drásticamente sobre la productividad y finalmente sobre la competitividad del país. (carta de un lector en El Tiempo de Junio 23/04, refiriéndose al Tratado de Libre Comercio).

Para su conveniencia, los países del primer mundo insisten en que manejemos nuestras economías bajo la batuta de un concierto mundial, liderado por los parámetros de sus economías.

Ahora que los hechos demuestran la conveniencia y utilidad de integrarse, porqué no puede conformarse una economía de bloque latinoamericanista que nos permita confrontarnos en igualdad de poder y con la que se pueda regir, con justicia, nuestro destino?

Mientras, las herramientas del poder económico que nos aplasta, se han fortalecido. No existe una sola materia prima “legal” en el planeta cuyo precio no sea controlado por los países compradores.

Se puede mostrar, que los precios del café y el banano se proyectan evidentemente bajos, en tanto que productos manufacturados por los países ricos aumentan continuamente de precio.

Es el caso de los automotores. Son fabulosas las cifras que se manejan en este negocio. Las divisas que están dilapidando por este concepto las naciones latinoamericanas en el transcurso del tiempo, son fantásticas.

Cuando una materia prima de nuestros países se cotiza bien, se puede deducir que este hecho se “compensará” con una posterior baja.

Existe un producto del tercer mundo sometido libremente a la auténtica y real ley mercantil de la oferta y la demanda: la cocaína, convertida por la población joven de muchos países industrializados, en especial elemento de escape, de desestrés, entretenimiento y diversión.

El consumo de coca fue forzado por los conquistadores, para mitigar el hambre, el sueño y el cansancio de los indios que esclavizaban para su servicio. Se masificó así el uso de la hoja de coca, que era exclusivo de la actividad religiosa.

Actualmente la cocaína, producto proveniente de la hoja de coca, después de un proceso químico (con precursores químicos vendidos por los países consumidores) es una mercancía que se comporta de acuerdo con la lógica de las manifestaciones de su mercado. La captura eventual en mínimas cantidades del producto, muchas veces “arreglada” con los narcotraficantes para justificar el presupuesto de la agencia antidrogas norteamericana, DEA, no incide en su gran volumen de operación que se sostiene por medio de una generosa oferta y una descomunal demanda.

La “industria” de la cocaína no está afectada por controles económicos artificiales de alguna especie. Su ilegalidad y bloqueo aumentan, comercialmente, su precio.

La importancia de este asunto es esencialmente económica: divisas. No es moral ni de salud. De ser así, se combatirían con la misma vehemencia, el cigarrillo, el alcohol, las armas, las minas antipersonales, los precursores e insumos químicos. Todos, como la cocaína, inmorales e insalubres, pero manufacturados y vendidos “legalmente” por los países industrializados.

Es por esto, por las cifras económicas que representa, que este asunto no tiene un tratamiento aduanero como debería ser, sino de orden público Internacional.

La región andina dispone del medio ideal para la producción de la hoja de coca.

Este negocio, encontró su oportunidad de crecimiento y éxito en la especial mentalidad que poseen los colombianos para hacer el bien como para desplegar el mal (dinámicos, ingeniosos, astutos, audaces, creativos, ambiciosos), factor que se combinó con la realidad de muchos: falta de oportunidades y alternativas y la gran motivación de salir de la miseria.

Dominaron rápidamente toda la cadena, desde el proceso de siembra y recogida hasta la producción, la venta, el envío y la entrega.

Paralelamente con el combate a la producción, en los países de los consumidores se efectúan investigaciones que conducen a generar químicamente drogas de efectos estimulantes de tipo anfetamínico (pastillas o comprimidos), que reemplacen a la cocaína, de manera que se elimine el gran perjuicio comercial de pérdida de divisas y se implante como otro gran negocio multinacional. Ya se hizo con el caucho de la selva amazónica y con el abono natural de Perú y Chile. También se busca el sucedáneo del petróleo.

Con la mariguana, se encontró una solución: se está sembrando en California.

Preservando el futuro de un enorme y magnífico negocio donde la utilidad del producto distribuido en las calles de Nueva York, Los Angeles, Londres, París, Amsterdam, Tokio, etc., con respecto al costo de origen es del 10.000% (¡) o más, en Europa y evidentemente en Estados Unidos no se combate realmente el consumo de cocaína, se pretende con nuestra ayuda, eliminar la producción en estos territorios, a costa del entorno ambiental y de nuestros recursos naturales.

Según la revista Semana de julio 9/2001, el negocio movió más de 500.000 millones de dólares (¡) en el año 2.000. Pérdida de divisas para los países de los consumidores. Aumentando constantemente los millones de “clientes” en todo el planeta, la anterior cifra crecerá geométricamente.

El 26 de abril de 2001, el general norteamericano Colin Powell dijo en el congreso de su país:

“El verdadero problema en la zona andina no es causado por esa región sino por lo que sucede en NuevaYork y otras grandes ciudades de este país, donde no solo niños pobres sino abogados y artistas continúan usando drogas en forma ilegal. Esto es lo que está causando el problema en Colombia y en otras naciones de la región andina.

Hoy no les podemos decir a los campesinos de Suramérica que simplemente dejen de cultivar la coca. Hay que proporcionarles los medios para que puedan poner comida en sus platos.”

Con solo el cinco por ciento de la población mundial, los estadounidenses consumen la mitad de la droga del mundo.

El denominado “Plan Colombia” es otro de los excelentes productos de la maquinaria política, militar, financiera y comercial estadounidense:

Con el pretexto del narcotráfico, y la guerrilla que proporciona Colombia, nos venden la idea de una “ayuda” de muchos millones de dólares.

Este dinero, que es nuestro porque lo debemos pagar, se invierte en empresas estadounidenses: armas (negocio más lucrativo aún que el narcotráfico), mercenarios, radares, telecomunicaciones, construcción de aeronaves, transporte aéreo, marítimo y terrestre, agroquímicos, fumigación, informática, y gran parte en publicidad.

Una ínfima parte se usa para aparentar labores sociales, que justifican el Plan, y que son enormemente multiplicadas y difundidas por su aparato publicitario.

Las acciones que pueden producir efectos de solución a la problemática de Latinoamérica, son simples pero difíciles de llevar a cabo, precisamente porque implican romper un estado de cosas.

Implican, siguiendo el ejemplo de pueblos como el de Japón o Alemania, adoptar un severo nacionalismo, un sentimiento de orgullo patrio que convierta todos los actos de la clase dirigente y la clase trabajadora en resultados de conveniencia común y de defensa de la soberanía.

Ocurre que cada vez que surge un líder en nuestros países, lo hace de manera silvestre y solitaria y debe empezar por transmitir su inquietud y tratar de enseñar a sus compatriotas. En este trayecto es detectado por los entes nacionales e internacionales a quienes perjudica su acción e intervención, los cuales actúan inmediatamente “eliminando” el problema.

Podemos citar en Colombia el caso de José Antonio Galán y la Revuelta de los Comuneros, cuando el poderío era español. Más recientemente, Jorge Eliécer Gaitán, José Antequera, Jaime Bateman, José Pardo Leal y tres mil miembros de la Unión Patriótica, Bernado Jaramillo, Carlos Pizarro, Luis Carlos Galán, Alvaro Gómez, el periodista y humorista: Luis Garzón y cientos de líderes (de izquierda y derecha) estudiantiles, indigenistas, sindicalistas, campesinos y de Derechos Humanos que a diario mueren asesinados, en “accidentes” o desaparecen en un sinnúmero de casos que se pierden en medio de la violencia generada por la misma condición de injusticia y caos imperante.

Sucedió con Roldós en Ecuador y Torrijos en Panamá.

De manera descarada y evidente (no tenían alternativa), acabaron con Allende en Chile. Pinochet y sus fuerzas armadas fueron simples títeres usados para tal fin.

No es el Capitalismo. No es el Comunismo. No es la izquierda. No es la derecha.

Lo que verdaderamente determina los resultados económicos de un pueblo hacia el bienestar y por lo tanto su calidad de vida y su dignidad, no es la teoría, tendencia política, social o económica con que se lo dirija y gobierne. Es la actitud, el orden, la organización, la disciplina, la ética, el nacionalismo, el amor… es la configuración de un factor cultural. Lo demuestra la historia.

Debe plantearse para los latinoamericanos una educación y formación de líderes en función del nacionalismo. Esta acción debe realizarse mediante la educación y la concienciación.

Enseñar, preparar a miles, millones de latinoamericanos para que conozcan y amen realmente su patria y la hagan respetar, de manera que conjuntamente podamos sacar a nuestros países del atolladero.

Establecer de manera sistemática este proyecto: Enseñar a todos los latinoamericanos desde la infancia, dándole la importancia que se merece, nuestra maravillosa geografía y nuestra auténtica historia, las tradiciones y el folclor, imprimiendo un sentimiento latinoamericanista . Un “antioqueñismo” a nivel latinoamericano.

Que todos nosotros propiciemos el arribo de millones de hombres líderes, con credibilidad, humildad, sin temores, solidarios. Nosotros mismos debemos ser líderes en nuestra familia, en nuestro entorno, en nuestra comunidad.

Como es bien sabido, el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir los errores cometidos.

Nos damos cuenta de que la historia de Latinoamérica muestra ausencia de derechos humanos, dominio de la corrupción y el abuso que se hace del erario público, en una sucesión de gobiernos en que el poder público se ha convertido en verdadero saqueador, diligente para el latrocinio por medio de las leyes, inepto y mal intencionado. En justicia hay que admitir que no todos los personajes de los diferentes gobiernos han actuado de mala fe. Pero se ha impuesto la ambición y el mal proceder de los deshonestos. Es una historia bastante conocida, pero poco reflexionada y asimilada de manera real por los latinoamericanos, lo que habilita para que estos hechos se repitan una y otra vez.

El despojo a que somos sometidos por otros países más poderosos, es un proceso, para ellos justificado y normal, porque protege el nivel de vida de sus gentes, pero para nosotros, injusto y criminal, porque permitimos que se utilicen todos los desmanes imaginables para su imposición, a costa de la calidad de vida de la gran mayoría de la población de estos países, donde una minoría logra conseguir un empleo aceptable y gran parte de nuestra clase dirigente pública y privada, conforma activamente el pillaje, participando en el botín.

En una mecánica infernal que se convirtió en procedimiento y costumbre, una élite que solo piensa en su conveniencia monetaria, manejando pervertidamente el concepto de democracia, logra “administrar” los recursos del Estado (nuestros recursos) y manipulando sutilmente, con mucha inteligencia, los medios de comunicación que le pertenecen y/o controla, actuando en contubernio con políticos y funcionarios públicos y privados corruptos, obtiene la gracia de usufructuar la riqueza de nuestras naciones. Nuestra riqueza.

Para ilustrar el caso colombiano que se repite en Latinoamérica, se transcriben palabras de la periodista de ese país Margarita Vidal, sobre el entorno del país a la fecha (febrero/2001):

La robadera en este país se volvió un lugar común al que ya nadie le para bolas.

No sobra, sin embargo, hacer un recuento somero de lo ocurrido en los últimos años, para intentar una visión aproximada de la debacle: Bogotá tendrá que pagarle a ICA la suma de 24 mil millones de pesos; el Estado le pagó a DRAGACOL 26 mil millones después de una conciliación sospechosa; en el SEGURO SOCIAL, hoy quebrado, se esfumaron 3 mil millones de pesos; en CAPRECOM hubo 120 mil millones en sobrecostos.

En el INURBE se invirtieron recursos en cooperativas sin respaldo y con su quiebra se perdió el dinero destinado a subsidio de vivienda para 36 mil familias, por un valor de 340 mil millones de pesos; en FONCOLPUERTOS, con el pago irregular de la pensiones y conciliaciones con extrabajadores y contratistas, se perdieron 2.500 millones de pesos; en la CAMARA DE REPRESENTANTES se realizaron contratos irrregulares por más de 6.500 millones, mientras que en el SENADO de la república pasó lo mismo por un total de 4.738 millones.

El roto de las EMPRESAS PUBLICAS DE CALI es de 107.566 millones; en la CAJA DE VIVIENDA MILITAR, de 101 millones, en la CAJA AGRARIA hubo préstamos irregulares por 44 mil millones y 37 mil millones en defraudaciones y desfalcos; la Contraloría descubrió 42 mil millones faltantes en el BANCO CENTRAL HIPOTECARIO y en el BANCO DEL ESTADO se estableció la aprobación de préstamos irregulares por 15 mil millones de pesos. Ahora se suma el escándalo de TERMORIO, que condenó a la nación a pagar 132 mil millones de pesos más.

La Corporación Excelencia de la Justicia publicó un informe según el cual hay 40 mil procesos contra funcionarios públicos, en un solo año (año 2.000).

El informe concluyó que la corrupción tiene consecuencias nefastas en la economía pues reduce la inversión, restringe la libre competencia, genera pérdidas fiscales, empeora la situación de ingresos y genera sobrecostos.

Para el momento en que se esté leyendo este documento, los casos y por supuesto las cifras, muy seguramente habrán aumentado, para nuestra desgracia.

Esta contingencia también propaga el mal ejemplo y desestimula a los empresarios, comerciantes e industriales honrados que con mucho esfuerzo tratan de impulsar sus negocios y empresas. Perjudica a la Nación, igual que un guerrillero, o tal vez mucho más, un funcionario público que abusando de su cargo, robe del erario que se le confió.

Y sucede un caso interesante, paradójico e inmensamente triste: nos enfurecemos violentamente, con razón, cuando sufrimos un raponazo en la calle o un robo en nuestra casa. Es más, si atrapamos al ladrón, llegamos a agredirlo y hacerle daño, haciendo justicia por nuestra cuenta, pero sufrimos de inalterable indiferencia ante el inmenso robo a nuestro dinero en forma de impuestos, con todas sus funestas consecuencias.

A los anteriores acontecimientos, en Colombia agregamos un movimiento guerrillero que con su comportamiento se ha prestado para invalidar la lucha por la justicia social, pues perdió sus ideales, si alguna vez los tuvo, convirtiéndose en un problema más de orden público para el pueblo.

Estos movimientos fueron pretexto y dieron origen a que altos estamentos económicos con el apoyo tácito y activo de importantes sectores políticos y de las Fuerzas Armadas, crearan y patrocinaran, para defender sus intereses, tropas de paramilitares que aumentan, con sus asesinatos, masacres y barbaridades, el desorden, el desconcierto y la inseguridad nacional.

Un gobierno anterior (Andrés Pastrana) agotó la opción de los acuerdos enmarcados en zonas de distensión. El conflicto social en Colombia, no puede acabarse con un simple acuerdo entre entes beligerantes. La paz no se consigue por decreto.

Mahatma Gandhi decía que “La paz no es una meta, la paz es el camino”.

Tal como estaban planteadas las posiciones, no era posible establecer acuerdos válidos.

El actual gobierno (Alvaro Uribe) está intentando una solución desfasada en el tiempo. Con un planteamiento apropiado para la Edad Media, asume de manera total la guerra interna, intensa y extensa con todas sus nefastas implicaciones que no solamente sufre siempre de distintas maneras el pueblo sino que significan un absurdo desgaste del presupuesto nacional en asuntos de guerra, desviando grandes recursos de la educación, el comercio y la industria.

Esta salida es ideal para los vendedores de armas.

Al bando opuesto (guerrilla, paramilitares, narcotraficantes) también le venden armas valiéndose de comerciantes sin escrúpulos.

La Contraloría General reveló que el gasto militar en Colombia entre 2001 y 2007 representó en promedio el 4,7 por ciento del PIB, cifra muy por encima del promedio del continente, que en el mismo periodo de tiempo se ubicó en 1,6 por ciento (El Espectador Ene. 30/09).

Los recursos económicos que consume el desdichado conflicto se podrían utilizar en neutralizar las causas de ese conflicto.

Las fabulosas utilidades generadas por el negocio del narcotráfico, produjeron soberbias fortunas, que por su ilegalidad, fueron a caer en manos de delincuentes, que inicialmente son aceptados y bienvenidos por la sociedad, por su dinero. Con el tiempo se convierten en competencia y estorbo, hasta que finalmente incomodan al poder tradicional, que sumándose a los intereses de USA, declara la guerra a los “narcos”, que involucrados en el sector paramilitar, disponen ya de verdaderos ejércitos privados.

La mezcla y la interrelación de todos estos factores, produce un caos de sangre, terrorismo, muertes, desplazamientos e inestabilidad: El actual escenario en Colombia.

TEORÍA DE LA CORRUPCIÓN

Tomamos la expresión escrita del peruano Alfonso Klauer en su documento “Leyes de la historia?” Tomo I, para lanzar nuestra teoría sobre el desgraciado origen de la corrupción en Latinoamérica. Consideramos que aquí se explica y entiende este flagelo latinoamericano.

España y Portugal, en cambio, desde los inicios mismos del descubrimiento y de la conquista de América, rivalizaron entre sí en todos los campos trascendentes: el naval, el económico, el político y el tecnológico. Pero mucho más gravitante aún, también desde los inicios mismos de la conquista, ambos imperios rivalizaron, en las mismas indicadas esferas de competencia, con Inglaterra y Francia, pero además, con Alemania, Italia y Holanda. Ello sin duda contribuye a explicar por qué la hegemonía ibérica en América duró sólo la mitad del tiempo que el que Roma ejerció en el Viejo Mundo. Nadie discute que la acción de las potencias rivales contribuyó, de modo decisivo y definitorio, a la debacle imperial de España y Portugal. Pero hoy, con más nitidez que hace unas décadas, se tiene clara conciencia de la manera como, militar, económica e ideológicamente, Inglaterra y Francia apoyaron a las élites revolucionarias de la América española. Más aún, Francia, con los ejércitos de Napoleón, se encargaría, en 1808, de dar el golpe de gracia a España, invadiéndola y aislándola totalmente de sus colonias que, de ese modo, quedaron a expensas del poderío económico y político de la propia Francia y de Inglaterra.

Pero más todavía, la plata de la América española, y el oro de la América portuguesa, en una de las más grandes paradojas de la historia de Occidente, en vez de engrandecer a los potencias conquistadoras, terminaron por agigantar el poderío económico, militar y tecnológico de sus rivales, en particular, de Francia e Inglaterra, aunque más el de ésta que el de aquélla. Así, el colapso de España y Portugal no sólo fue suscrito y sellado por sus rivales, sino que, en un fenómeno que resultaba inédito en la historia, les tomaron, inmediata y directamente, la posta, sin solución de continuidad, sin pausa para un respiro. América Meridional, pues, pasó de la dominación de las fuerzas militares ibéricas a la dominación de las fuerzas económicas y políticas de los nuevos centros hegemónicos: Londres y París.

En el ínterin, sin embargo, se habían desarrollado las guerras de la independencia en la mayor parte de los territorios de América Meridional y continental, desde México hasta Chile, en el Pacífico, y desde el mismo México hasta Argentina, en el Atlántico. Salvo Brasil, que a partir de 1822 se independizó solitariamente bajo la modalidad de una monarquía independiente -y recién en 1889 adquiriría la forma de República Federal-, todos los otros nuevos Estados adquirieron, al menos formalmente, la apariencia de Repúblicas. No obstante, como bien se sabe, los principales protagonistas de la gesta independentista no fueron los nativos americanos ni los africanos esclavizados, sino los criollos, es decir, los propios aunque lejanos descendientes de los conquistadores.

La riqueza de las élites criollas era ostensible. Herederos de varias generaciones de conquistadores y colonizadores, de corregidores y encomenderos, de funcionarios y oficiales españoles, habían acumulado fortuna y, prácticamente, monopolizaban el control de la actividad productiva y comercial en las colonias. En los escasísimos colegios y en las universidades, eran los maestros de sus hijos. En el ejército, eran brigadieres y coroneles, y sus hijos, tenientes y alféreces. En los tribunales, eran los acusados; sus hermanos, los abogados; sus primos, los fiscales; y sus amigos, los jueces. En la prensa, eran los periodistas y los directores y dueños de los diarios. Así, siendo un secreto a voces que, rebasando todas las restricciones legales, realizaban grandes negocios con comerciantes ingleses y franceses, presumían de la impunidad de que eran perfectamente conscientes. Es decir, podían desafiar abiertamente la autoridad del imperio porque, virtualmente, habían copado desde el segundo hasta el último escalón de la sociedad y de la administración virreinal. Es decir, de hecho, formaban parte del poder, controlando una porción muy grande de él. Y acaparaban casi toda la riqueza de las colonias.

No obstante, educados en la ambiciosa escuela de sus padres y abuelos -los conquistadores y colonizadores españoles-, ambicionaban aún más riqueza. Y, a la usanza de esa misma escuela, ambicionaban hacerse de todo el poder. Sus pares de Estados Unidos y Francia les habían demostrado que ello había dejado de ser un sueño remoto. Todo parecía indicar, pues, que la hora estaba cada vez más próxima. La invasión de los ejércitos de Napoleón a España dio la clarinada de aviso: la hora había llegado.

En veinte años España y Portugal perdieron de las manos lo que habían controlado con los pies durante tres siglos. Las élites criollas de América Meridional, conjuntamente con Inglaterra y Francia, sus aliados estratégicos, fueron los grandes protagonistas de esa gesta, y, por cierto, y como no podía esperarse de otro modo, sus únicos beneficiarios. Si parte del poder y parte de la riqueza cambiaron de dueños, toda la miseria, en cambio, seguiría en manos de las poblaciones nativas y de los esclavos.

España y Portugal, que alguna vez habían tenido el monopolio del comercio europeo con América, muy a su pesar, dejaron la posta a Inglaterra y Francia. Y al interior de las colonias, el relevo del poder imperial fue íntegramente tomado en sus manos por las élites criollas: castellanas y católicas, en la ex América española; y portuguesas y católicas, en la ex América lusitana. En los dos siglos que transcurrieron después, no serían pues ni España ni Portugal, sino las élites criollas que las suplantaron, afianzadas en el poder por su alianza con las nuevas metrópolis, las que impondrían en sus dominios el castellano y el portugués, “sus” idiomas; y el catolicismo, “su” religión.”

SINOPSIS COLOMBIANA

CORRUPCIÓN: Mal endémico, favorecido por el pésimo ejemplo, propagado en el estamento público, convertido en un estilo de vida de gran parte de la dirigencia pública y privada. La práctica de la política en Latinoamérica está totalmente contaminada por este flagelo: delincuencia de cuello blanco.

DELINCUENCIA COMÚN: Manifestación generada en principio por la pobreza. Finalmente también se convierte en un estilo de vida. Propiciada por el tema anterior.

NARCOTRÁFICO: Es el lógico resultado de la presencia de los dos elementos que conforman y perfeccionan un negocio: la oferta y la demanda. Como el tráfico de armas, el cigarrillo y el alcohol, no es ningún fenómeno, es un enorme y magnífico negocio.

Por su enorme incidencia económica, negativa para las grandes potencias, es declarado abiertamente ilegal, por lo que es causa y efecto, en círculo vicioso, de la corrupción y la delincuencia.

GUERRILLA: Se genera y comienza como expresión de inconformidad social. Aunque se originó como una legítima y soberana actitud del pueblo, degeneró en una “empresa” delincuencial con motivación económica que causa confusión y desprestigia la lucha por la justicia social.

El ciclo histórico en que se podía dar una salida subversiva armada al conflicto, pasó hace ya mucho tiempo. Actualmente, desde el punto de vista táctico y estratégico, o sea militar, es un imposible. La guerrilla lo sabe, y por lo tanto acude a la acción desgraciada del terrorismo. No hay voluntad política para intentar la paz.

PARAMILITARISMO: Pretexto de ciertos círculos políticos, narcotraficantes, latifundistas, industriales, comerciales y propietarios de ganado y agricultura como reacción a las acciones arbitrarias y dañinas del movimiento guerrillero. Se ubica junto con la guerrilla en el ámbito de las masacres, los asesinatos, la criminalidad y las injusticias. Ciertos sectores de las Fuerzas Armadas, creen encontrar en estas organizaciones una solución a su impotencia militar, enfrentada a la impotencia militar guerrillera.

Aunque, se percibe a una élite como mayormente participativa en las causas del actual estado de cosas, se debe señalar que en el fondo, el verdadero, único y gran culpable es el mismo pueblo de Colombia: Nosotros. Una minoría, que por necesidad o corrupción, participamos activamente, y la gran mayoría, que por una persistente actitud de indiferencia, ignorancia y conformismo, participamos pasivamente, consintiendo las circunstancias que conforman esta desgracia.

Se gira alrededor de la retórica de la paz, cuando sabemos que la manera inteligente de terminar con la violencia es anulando sus causas que son la inequidad, la iniquidad y la injusticia, que también son el pretexto de la existencia de la subversión armada y por lo tanto del paramilitarismo.

Se dice que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Se puede añadir que tienen el destino que se merecen. Se cumple para nuestros países, cuyos pueblos han repetido los mismos errores por más de 500 años.

Corrijamos el error. Pongamos en práctica, urgentemente, un proyecto de concienciación, como plan a largo plazo, que nos haga despertar del letargo al que hemos estado sometidos. Integrémonos a la civilización.

No continuemos siendo indiferentes ante tanta injusticia, agotemos nuestros recursos y esfuerzos para colocar los asuntos en orden. No juzguemos. En un juicio resultaríamos culpables de tanto mal. Por omisión, debilidad, indiferencia, resignación, conformismo y complacencia.

No permitamos que una porción considerable de nuestra clase dirigente pública y privada actúe por conveniencia, acentuando esas fallas, lo que conviene a entes externos que resultan beneficiados. Seamos Nación por Dios !.

Dice el argentino Ernesto Sábato:

Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todavía podemos aspirar si nos atrevemos a mirar la vida de otra manera. Nos pido ese coraje que nos sitúa en la verdadera dimensión del hombre. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que nunca falla y es la convicción de que - únicamente - los valores del espíritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condición humana.

La humanidad está cayendo en una globalización que no tiende a unir culturas sino a imponer sobre ellas el único patrón que les permita quedar dentro del sistema mundial.

Creo que la libertad nos fue destinada para cumplir una misión en la vida; y sin libertad nada vale la pena. Es más, creo que la libertad que está a nuestro alcance es mayor de la que nos atrevemos a vivir. Basta con leer la historia, esa

gran maestra, para ver cuántos caminos ha podido abrir el hombre con sus brazos, cuánto el ser humano ha modificado el curso de los hechos. Con esfuerzo, con amor, con fanatismo.”

LA CALIDAD (Lectura)

Latinoamérica no funciona con calidad.

La calidad no es académica, ni científica, ni de congresos, ni de certificaciones.

La calidad es hacer lo que se tiene que hacer, bien hecho.

La calidad debe ser natural, lo usual, la costumbre, lo normal. Debe ser un hábito.

La calidad comienza con la calidad humana, con la conciencia.

Con la certeza de ser consciente.

Calidad humana es estar con Dios.

La calidad humana florece en realidades fundamentales / suficientes de comida, vivienda, salud, educación, distracción, descanso.

Mientras el hombre no cuente con esas condiciones, actuará en función de la supervivencia.

Entonces se impondrá el factor animal. Que es realmente natural.

Pero es completamente inconsciente, instintivo. Animal finalmente.

Los entes externos e internos, llámense naciones prestamistas, políticos corruptos, delincuentes, guerrilla, paramilitares, narcotraficantes, etc., a los cuales conviene el ambiente de desconcierto, desazón y temor reinante en Latinoamérica resguardados en sus intereses y comodidad, nos imponen mala calidad de vida.

Es un RÉGIMEN que se conformó y se regula por sí mismo. Todos persiguen su propia conveniencia. Bajo este propósito, entes externos e internos, utilizan el poder y se habilitan para el abuso.

La deshonestidad y la corrupción son acciones que directa o indirectamente se promueven, patrocinan y no permiten la organización y coordinación de nuestros pueblos hacia la calidad.

La educación debe ser el propósito. Es el medio con el que se puede sembrar conciencia individual, que luego será colectiva y que podrá quebrar este dramático / trágico círculo vicioso.

Cuando a los latinoamericanos nos ilumine una conciencia colectiva, se dará inicio al establecimiento de un transcurso histórico en términos de calidad.

CONCLUSIONES

La actual tendencia económica y social conduce a Latinoamérica hacia una dependencia y un sometimiento totales. Sectores internos excluyentes y sectores foráneos poderosos se posicionan como los futuros controladores del entorno latinoamericano, logrando apoderarse de la gestión y mantenimiento de nuestros recursos naturales.

Los sucesos que causan y adicionan tantos males a Latinoamérica son propiciados por acciones de los entes beneficiarios, desde el punto de vista económico si son internos, y/o geoestratégico en el caso de los entes externos y marchan gracias a nuestra complicidad activa o pasiva.

La estrategia que genera el propio sistema es que a cambio de los préstamos y demás “asistencias”, se condiciona la educación de los latinoamericanos (inmiscuyéndose en los programas académicos de nuestras naciones), haciendo que generaciones enteras asimilen una formación enfocada a favorecer intereses foráneos, un proceso reforzado por la penetración publicitaria, el cine, la música y la moda.

El desgraciado resultado de esa educación controlada es que anula desde la niñez cualquier tipo de conciencia social y programa a las personas en el apego exagerado a los bienes materiales que esos mismos países poderosos están siempre dispuestos a vendernos.

El problema de nuestra región no se soluciona con posturas individuales. Es una solución que requiere, para darse, una actitud colectiva, de todo un pueblo. Porque en Latinoamérica, sucede que un único líder y su grupo de liderazgo, se contaminan siempre de corrupción y mientras persista la ignorancia e irreflexión, propiciadas por todos los entes beneficiados, continuará imponiéndose la injusticia y el despilfarro de nuestros recursos.

La idea que se plantea es un proceder de amor y orgullo por lo nuestro, carente de menosprecio por los valores externos que debemos respetar y considerar importantes pero que son ajenos.

Entendamos que debe haber un proceso de “reconstrucción” en Latinoamérica.

Tiene prelación una Reforma Educativa. No solamente en cuanto a la calidad de la educación sino en cuanto a la cobertura de la educación. Educar y concienciar debe establecerse como una consigna.

Comencemos por propiciar la auténtica cultura. La que comienza con el respeto por los demás y la difusión de un conocimiento a conciencia de la historia para que busquemos y encontremos las raíces de nuestra propia identidad.

La historia oficial no dice la verdad.

Sin memoria histórica verdadera no es posible realizar la construcción consecuente del futuro. La historia es la identidad.

No es necesario establecer más leyes de las que tenemos.

Absolutamente todos los aspectos están contemplados en nuestra legislación vigente. Limitémonos a cumplir y a hacer cumplir lo que está determinado para el bien común. Con energía.

No es suficiente que existan normas, leyes y disposiciones. Se deben cumplir.

En Latinoamérica debe ser efectiva y práctica la concepción de Estado de Derecho, es decir: se deben cumplir y aplicar las leyes y las sanciones para los infractores y complementar con programas control y prevención del delito en todas sus formas.

Hagamos de cada una de nuestras funciones un acto de nacionalismo. Un hecho de defensa, protección, avance y bienestar para esta patrias latinoamericanas.

Propongo la educación como opción. Pero debe ser urgente y prioritaria. Es el futuro lo que está en juego. Enseñemos y transmitamos dignidad y sensibilidad social. Entreguemos un futuro válido a quienes heredarán nuestra maravillosa Latinoamérica.

Demostremos con educación y con conciencia la invalidez de la teoría sociológica simplista y fácil que pretende responder al porqué de nuestro atraso y que dice que no obstante el brillo de ciertas individualidades, será necesario esperar un buen tiempo a que el grupo humano latinoamericano se consolide y progrese como conjunto, a que nuestra raza se depure con el paso de muchas generaciones, ya que provenimos, en gran parte, de un ancestro perfectamente negativo: malhechores europeos e indios y negros traidores, ladinos y cobardes que quedaron luego de que los indios y negros de valor, perecieron, o fueron eliminados, por no doblegarse.

No podemos continuar achacando la culpa de nuestras desgracias a nuestra sangre. Revaluemos este concepto desde nuestro presente.

Tomado del texto de José Luis González en TEMAS DE ETICA LATINOAMERICANA:

Como pueblo no tenemos conciencia de nuestro propio ser. Debemos definir nuestra identidad, ser auténticos, tener fe en nosotros mismos. No sentimos aprecio por nuestro ser latinoamericano, por nuestros valores y tradiciones. Por eso nos sentimos acomplejados frente a europeos, norteamericanos y japoneses. Nos hace falta fé en lo que podemos ser. Nos falta confianza en nuestras capacidades y logros.

No tenemos autenticidad. Debemos adquirir conciencia de nuestros valores. Esta opción se manifiesta en el sentido de la dignidad, el orgullo y la confianza en nosotros mismos. No tenemos porque vivir imitando.

El hombre es un ser histórico: vive en la historia y hace historia. Frente a la historia nosotros podemos tomar dos actitudes. Una consiste en dejarnos llevar por los acontecimientos, sin tomar posición, sin enfrentarnos, como quien se deja arrasar por la corriente de un río. En este caso somos objeto de la historia, porque es ella la que marca nuestro destino. La otra actitud consiste en enfrentarnos a la historia como algo que podemos transformar y orientar, es decir, consiste en imprimir sentido a los acontecimientos, en manejar las posibilidades que hemos recibido del pasado para crear otras nuevas hacia el futuro. Con esta actitud nos convertimos en sujetos de la historia: somos nosotros quienes la orientamos.

Podemos concebir la historia como un horizonte abierto o cerrado. Cerrado resulta cuando entendemos la historia como mera repetición de acontecimientos (concepción cíclica); abierto cuando la entendemos como sucesión de acontecimientos diferentes dirigidos hacia una meta (concepción lineal). Ahora bien, tanto en uno como en otro caso podemos mantenernos encerrados dentro de “lo mismo”. En la concepción cíclica esto es evidente, ya que en la repetición no queda cabida para la novedad. La concepción lineal también se cierra sobre lo mismo cuando el horizonte de posibilidades o la meta a la que se dirige la historia son la simple proyección ampliada de las aspiraciones del pasado.

El pueblo latinoamericano, no ha sido sujeto de su propia historia. Antes de la conquista carecía de verdadera conciencia histórica. Durante la conquista y la colonia fueron otros pueblos quienes le marcaron sus posibilidades y su destino. Después de la independencia ha permanecido sometido a los intereses de los países industrializados y de las potencias imperialistas. Lo cierto es que nuestra historia ha sido la prolongación de la historia europea; que desde el descubrimiento hemos sido incorporados al horizonte de posibilidades del pueblo europeo.

¿Seguirá siendo este nuestro destino en el futuro? ¿No tendremos otro horizonte que el marcado por las huellas de los pueblos “desarrollados”? ¿Todas las deficiencias que encontramos en nuestra sociedad (en la política, la economía, la educación, la religión, la moral, etc.) carecerán de auténtica solución?

La opción significa decidirnos a buscar, a imaginar nuevas posibilidades, nuevas alternativas; a romper el horizonte de lo ya experimentado; a destruir el hábito de la repetición. El hombre latinoamericano necesita tener esperanza. A pesar de su juventud como pueblo, con frecuencia se muestra cansado, desilusionado, resignado.

Existe en nosotros una tendencia a la sumisión y la resignación, lamentable y lógica secuela de la colonización. Hemos de luchar por superar estas actitudes. De lo contrario, nunca llegaremos a ser autores de nuestra propia historia o nos veremos abocados a soluciones desesperadas.

Frente a nuestros problemas nos sentimos con frecuencia impotentes. Es necesario romper con nuestros complejos de impotencia y de inferioridad. Yo puedo cambiar mi situación y trazarme un futuro diferente. Nosotros, los colombianos, los latinoamericanos podemos cambiar la situación de nuestros pueblos y abrirles un nuevo horizonte de posibilidades.

ACCIONES

“Un pueblo sin educación es un pueblo de esclavos” Simón Bolívar.

“Organicemos una gran conspiración educativa, un movimiento audaz y astuto que lleve a la práctica el proverbio africano: Hace falta un pueblo entero para educar a un niño.

La única alternativa de solución viable a nuestro destino requiere de un cambio cultural, o sea que la educación se debe convertir en tarea de todos. Todos los esfuerzos deben dirigirse a cambiar la percepción histórica, económica y social.” (La conspiración educativa de José Antonio Marina. Revista española El Semanal Nro. 747).

La conspiración educativa consiste en que practiquemos y transmitamos por fin la enseñanza fundamental y milenaria que enseña y establece un verdadero interés por el desarrollo de ideas y acciones profundas de respeto, justicia y amor por nosotros mismos y por el prójimo. La conspiración educativa debe eliminar la impotencia de quienes pretendan enfrentarse con este asunto, y debe coadyuvar a aumentar su número.

“Debe implementarse una política cultural, pues la actividad cultural es una actividad ideológica.”

“Necesitamos una sociedad que comprenda su situación social, económica y política. Que logre entender las causas históricas que determinan sus valores ideológicos y asuma a partir de esa comprensión una actitud de solución.”

Tomado del texto HACIA UNA POLÍTICA CULTURAL DE LA REVOLUCIÓN POPULAR SANDINISTA:

Comportémonos con acciones evidentes de respeto, decencia y honestidad, de manera que logremos imponer estos aspectos como actitud natural y obvia.

Establezcamos una fuerte mentalidad de ahorro. Tengamos conciencia de que importar lujos es perjudicial para la economía de nuestras naciones. Contagiemos la cultura de invertir en productos nacionales, promoviendo la calidad y el buen servicio.

Una concienciación general permitirá que podamos proceder colectivamente como comunidades, a ser conocedores de los atributos, categoría, índole, facultades, esencia, características, cualidades y defectos, rasgos e intenciones de todas las personas que aspiren a un cargo público no solamente por elección, sino de injerencia pública.

“¡Qué agradable sería un mundo en el que no se permitiera a nadie operar en bolsa a menos que hubiese pasado un examen de economía y poesía griega, y en el que los políticos estuviesen obligados a tener un sólido conocimiento de la historia y de la novela moderna!”

Bertrand Russell

Inicialmente podremos fijar procedimientos de rastreo a los resultados de cada gestión para convertir el buen proceder en la costumbre que debe ser.

Complementemos lo anterior con la siembra de un genuino y auténtico orgullo por todo lo que implique a Latinoamérica y a sus regiones: Historia, geografía, folclor, eventos, deportes y productos.

Es necesario reconocer y expresar que existe un grupo de colombianos, de latinoamericanos, perfectamente conocedores de estas realidades y que están plenos de soluciones viables, pero son tan pocos o su acción es tan pasiva o inexistente que se tornan imperceptibles.

Requerimos de la intervención resuelta de esos hombres y mujeres, de manera que un número mucho mayor de entendimientos propicien la transformación. Comencemos por el propio comportamiento y el ejemplo.

Shakespeare lo expresó en boca de Casio, en Julio César: “Los hombres son a veces señores de su destino. La culpa, querido Bruto, no hay que buscarla en las estrellas, sino en nosotros mismos.”

LOS NIÑOS (Lectura)

Napoleón decía que la educación de los niños debe comenzar mucho antes de nacer, con la educación de los padres.

Hoy, los niños en Latinoamérica, seres vitales, son víctimas de nuestras circunstancias.

Violencia intrafamiliar, violencia sexual, violencia delincuencial, violencia alcohólica, violencia del narcotráfico, violencia guerrillera, violencia paramilitar, violencia militar, violencia en televisión.

Nuestros niños viven una cultura bélica en la que sobresale la conciencia de que las armas garantizan respeto, poder y seguridad.

Violencia, maltrato, desplazamiento, hambre, desorientación.

Es el futuro. Son nuestros niños. Debemos prepararlos y quererlos con la certeza de que “Quien ama educa”.

Es preciso inculcar, construir en nuestros niños concepciones esenciales:

El conflicto latinoamericano antes que económico es humano.

Disponemos de recursos suficientes y no hemos permitido una gestión correcta para beneficio colectivo.

Compartamos con los niños latinoamericanos nuestra legítima historia. Adoptemos y asimilemos con valentía la versión real de nuestras memorias y desde allí comencemos a eliminar los odios y las luchas de clase.

Implantemos desde un comienzo la cultura de los derechos civiles y enseñemos que se puede acceder a los estratos económicos altos, con plena libertad, de acuerdo a las capacidades y actuando con honradez.

Es necesario desarrollar en nuestros niños radicales y conocidos principios:

  • La verdadera riqueza de una nación está en su gente.

  • El objetivo primordial del desarrollo debe ser el bienestar humano.

  • El bienestar de una sociedad depende del uso y finalidad que se da al ingreso, no del nivel del ingreso mismo.

LOS DESPLAZADOS (Lectura)

(Oscar Flórez Támara en su libro FRENTE AL MIRADOR)

“Los desplazados son personas que llegan de todas partes, sin importar color, religión, edad o sexo. Están marcados por una cicatriz que nace en el corazón, recorre todo el cuerpo y se asoma en sus ojos. Llevan el sello de la errancia en la frente, y con sus pies trazan caminos indescifrables como si anduvieran por las trochas recorridas por Caín. No son gitanos ni fantasmas. Son criaturas de verdad verdad, que cargan en sus entrañas desventuras y pueblos abandonados, historias deslizadas que tejen y destejen en sus sueños convertidos en pesadillas. Los desplazados son los nuevos propietarios de la miseria. Los encuentra uno en el centro, en la orilla, en el sur, en el norte, y en todos los puntos cardinales de las ciudades. Representan el retrato hablado de nuestra sociedad.

Los desplazados tienen ojos, oídos, piel, corazón y sangre extendida, pero se les mira como criaturas extrañas, llegados de otras galaxias, de otros planetas, con el objetivo maldito de invadir a una sociedad. Como problema enredado dentro del huracán encendido de la codicia desmesurada en el ojo vigilante de los agujeros negros, de los que se tragan las cosas, los objetos y hasta la nada. Los desplazados son números contables en las manos y en las estadísticas de los políticos del mundo. Deshonra de los caballeros de sangre azul, y desaguaderos de suspiros y bondades de damas jugadoras de cartas con cuerpos en reposo y tetas en desuso.

A los desplazados se les ve de día y de noche, pero no caben en ninguna parte del planeta. Forman filas interminables, y sus destinos no los registran los horóscopos por no poseer esperanzas ni porvenir. Son seres andantes, dispuestos a la vida y a la nada. Desconocidos por su especie y por su raza y en busca permanente de la estrella de David.”

SÍNTESIS

La idea central y la intención de este documento se reflejan claramente en el pensamiento del colombiano Estanislao Zuleta, expresado en su obra: PARA UNA CONCEPCION POSITIVA DE LA DEMOCRACIA:

“Es verdad que la libertad no está amenazada solamente por el despotismo político o religioso, sino que también lo está, y muy gravemente, por la desigualdad económica entre los hombres, ya que esta desigualdad no es nunca una simple diferencia cuantitativa de bienes y posibilidades, sino que se concreta siempre en relaciones de dependencia y dominación de unos sobre otros.

Es verdad también que una sociedad no se juzga por lo que diga su carta constitucional, sino por las relaciones efectivas que los hombres tienen entre sí; que la igualdad de derechos puede ocultar la más grotesca desigualdad de posibilidades concretas y que las garantías legales pueden y suelen coincidir con toda clase de intimidaciones y coacciones prácticas.

Por lo tanto, la lucha por la libertad no es consecuente consigo misma si no es

al mismo tiempo una lucha por las condiciones económicas y culturales que permitan el ejercicio de la libertad para todos.”

La verdadera causa de la crisis latinoamericana es la aceptación y sometimiento de parte pueblos enteros a las acciones arbitrarias de ricos y poderosos elementos internos e externos, quienes en medio de funesta corruptela, promueven circunstancias de disensión debilitando, para su beneficio, a nuestros pueblos con la manipulación y la injusticia.

Reconociendo que han existido y existen factores muy poderosos en su contra, las naciones latinoamericanas con excepciones dignas, carecen del espíritu que les permita luchar de manera resuelta y definitiva, contra los males que han padecido posteriormente al período de la colonia, especialmente la corrupción, que es la fuente del 99% de las tragedias que corroen a Latinoamérica.

A los entes que nos explotan, les conviene mantener nuestra ignorancia e inconsciencia que propicia la corrupción y desorganización política, socioeconómica, educativa, cultural y ambiental

Cuidando sus intereses a conveniencia, todo el tiempo en nuestros países, desde niveles políticos, culturales, económicos y militares, internos y externos, se estarán desarrollando actividades que harán perdurable este desdichado escenario, mientras lo permitamos.

BIBLIOGRAFIA

A continuación se reseña el apoyo bibliográfico de este ensayo que es parte de la bibliografía existente, sobre el proceso de injusticia de la historia de nuestros países, su evolución económica y la nefasta intervención extranjera en esa desgraciada historia que hoy continúa:

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