Principales minas metálicas en España

Minería. Metales. Yacimientos. Oro. Plata. Plomo y zinc. Hierro. Estaño. Manganeso. Magnesio. Cromo. Níquel

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ORO

Desde tiempos antiguos España ha sido el primer país productor de metales preciosos en el continente europeo. En época romana se llevaron a cabo una serie de actividades mineras de las que quedan como testimonio visible gran cantidad de labores repartidas por extensas áreas de nuestro territorio. Merecen destacar entre ellas:

En la región asturiana del NO peninsular, el conjunto de explotaciones ( en un número superior a 90) que se reparten alineadas jalonando importantes zonas de fractura (se citan cifras de 230Tn de oro extraídas)

En la región NO y en la provincia de León, se encuentran extensas explotaciones aluvionares en los ríos Sil, Duerna, Órbigo ( en Las Médulas se removieron del orden de 200 millones de m3)

En la Faja Pirítica Española se explotaron principalmente los gossans masivos de Rio Tinto, de donde se extraía el oro de las zonas de enriquecimiento supergénica.

Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta época reciente, se explotaron diversos yacimientos auríferos filonianos, entre los que destacaremos y explicaremos detenidamente a continuación. Estos yacimientos son: la región NO, los yacimientos de Corcoesto, Zas, Valdoviño, Covas; en la región centro, los filones de Nava de Ricomalillo (Toledo) y Nava de Jadraque (Guadalajara); en la región Pirenaica, los filones de Ribas de Freser (Gerona).

Los diversos tipos de yacimientos de oro y su distribución se puede distribuir según sus ámbitos geotectónicos se pueden resumir como:

Yacimientos de oro del dominio Hercínica del Macizo Ibérico:

  • Mineralizaciones diseminadas en stocks graníticos con intensa alteración hidrotermal, Salave, Asturias.

  • Mineralizaciones en skarns de contacto intrusivo/encajante carbonatado, con posteriores episodios epitermales, en relación con sistemas de fracturas: Carlés y el Valle, Asturias.

  • Mineralizaciones filonianas intragraníticas o en metasedimentos, en relación con zonas de cizalla de carácter regional: Corcoesto (Coruña), Pino (Zamora), La Codosera (Badajoz), Nava de Ricomalillo (Toledo).

  • Mineralizaciones filonianas asociadas a yacimientos de Sb y Bi: Valencia de Alcántara (Cáceres), Oliva de la Frontera (Badajoz).

  • Mineralizaciones asociadas a los yacimientos de sulfuros complejos de la FP, en relación con procesos exhalativos submarinos derivados del volcanismo bidomal: Rio Tinto, Filón Sur, La Lapilla.

Yacimientos de oro del Dominio Alpino del Pirineo (Núcleo Paleozoico):

  • Mineralizaciones filonianas en relación con zonas de cizalla y removilización de mineralizaciones tipo sedex: Ribes de Freser, Gerona.

Yacimientos de oro del Dominio Alpino de las Cordilleras Béticas:

  • Mineralizaciones epitermales encajantes en formaciones volcánicas del Neógeno del SE (Cabo de Gata): Rodalquilar, Almería.

Formaciones detríticas del Terciario-Cuaternario:

  • Depósitos del Oligoceno-Cuaternario de los ríos Sil, Duerna y otros del NO: las Medulas (León).

  • Formaciones aluviales Plio-Cuaternario del SE: Caniles de Baza (Granada).

Las Médulas, León.

Las Médulas, situado en las inmediaciones del pueblo homónimo, en la comarca del Bierzo, provincia de León, es un entorno paisajístico formado por los restos de una antigua explotación minera de oro en la época romana. La explotación dio lugar a un paisaje grandioso y espectacular de arenas rojas, que en 1997 se declaro Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La mina de las Médulas se hizo sobre un yacimiento aluvial de tipo secundario, formado por limos, arenas y cantos rodados. Procede de otros yacimientos en roca (primarios), arrastrados y depositados por corrientes de agua durante el Mioceno, finales de la edad terciaria.

Este yacimiento fue explotado desde finales del S I a.C.  Hasta finales del siglo II; era un yacimiento enorme y tenía una altura considerable, debido al espesor del aluvión;  los romanos recurrieron al agua para poder explotar el yacimiento. Los romanos eran unos ingenieros excepcionales y tenían un poder sobre el agua inigualable.

Constituyeron ocho canales para traer el agua de los ríos Sil y Cabrera. Así a través de embalses, con compuertas y canales secundarios, iban poco a poco derrumbando el monte, lavándolo para obtener el oro.

Para la obtención del oro, utilizaban unos dos millones de metros cúbicos al año, así durante unos doscientos años que duró la explotación. Posiblemente sea la red hidráulica más grande del mundo romano, unos trescientos treinta kilómetros de canales llamados corrugios. Así llamados porque iban serpenteando las vertientes norte y sur de los montes Aquilianos para poder captar en agua de las cumbres de los ríos del Bierzo; algunas a más de dos mil metros de altura y a unos  cien kilómetros de distancia. Se calcula que se extrajeron  de 5 a 7 toneladas de oro. La mano de obra necesaria era de 2.500 a 5.000 trabajadores, la mayoría  astures, que obtenían por su duro trabajo, bienes y servicios y esclavos africanos.

Para las mediciones topográficas utilizaban la dioptrae, taquímetro utilizado para calcular las distancias y sacar los niveles, ayudándose con el chorobates, una especie de regla cuadrada de madera de unos veinte pies (5.920mm). Otras herramientas utilizadas eran  la punterola, la batea y la Lucerna.

El desnivel obtenido en los canales no superaba el 0.5% por kilómetro; la anchura del canal era de 90 a 150 cm y la altura del agua transportada era de 10 a 20cm.

La orografía les causo grandes problemas, tuvieron que excavar en la roca túneles para transportar el agua y también se vieron obligados a demoler rocas. Para demoler una roca, la calentaban quemando en su superficie grande cantidades de brezo y a continuación derramaban encima agua mezclada con sal y vinagre, con lo que la roca estallaba y se iba desquebrajando.

El proceso de lavado, se realizaba en el llano, excavaban zanjas en el suelo, por las que discurría el agua y en intervalos las cubrían con urces o brezo; los laterales de las zanjas estaban cubiertos con tablas y si el terreno lo requería utilizaban canales aéreos. El agua dejaba en los filtros vegetales la mena de oro. El proceso finalizaba secando y quemando el brezo, cuyas cenizas se lavaban sobre un cauce de césped herboso para que se depositara el oro.

Por el proceso de extracción empleado dio lugar a diversos canales, que eran empleados para la evacuación de estériles, sobre todo cuando la extracción se realizada en cotas superiores, come se aprecia en el paraje llamado Lagua D´Eres.

La ruina montiun, era el sistema de derrumbe llamado así por Plinio el Viejo, que era utilizado en los montes Medulio, donde las capas más ricas  de conglomerado aurífico se encontraban en la parte inferior del monte. El sistema estaba basado en dos técnicas: primero se excavaba galerías, para debilitar el sector de monte que deseaban derrumbar; después el agua irrumpía con fuerza y al inundar las galerías, comprimía el aire y este actuaba como un ariete y demolía la zona acotada.

Si utilizaba este sistema, excavaban unos canales, que eran abastecidos por un canal principal que abastecía de agua los surcos o canales que a su vez iban lavando el monte y transportaban el conglomerado aurífico hasta los lavaderos situados en la parte baja. Otro método de extracción era mediante canales de lavado por presión.

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Corcoesto, Galicia.

Desde hace miles de años, Galicia despierta interés entre quienes buscan el áureo mineral. Después del Imperio Romano, en Corcoesto se produjo actividad minera desde 1895, cuando la compañía inglesa Minas de Oro de Sagasta comenzó la explotación de las venas más bajas y más altas del cuarzo, además de 67,5 kilogramos estimados de oro hasta 1910. Entre 1918 y 1926, la compañía La Aurífera Gallega investigó las venas del cuarzo, aunque no se ha divulgado ninguna producción durante ese período.

En 1942, el Instituto Geológico y Minero (IGM) del Estado divulgó la presencia de las venas del cuarzo y estudió las de oro, cifrándolas en 164.000 onzas. En años más recientes, también mostraron interés las compañías Río Tinto Patiño (de 1972 a 1973); ­Goldfields, en 1975, que estimó 600.000 onzas de oro a 100 m de la superficie; Exploraciones Mineras del Cantábrico (entre 1983 y 1987); Río Tinto Minera (1987-1990); de 1996 a 2003, Río Narcea Gold Mines; y este año las de Kinbauri (2009).

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Mapa de la distribución del sistema de yacimientos de oro en la zona de Corcoesto.

Nava de Jadraque, Guadalajara.

Situado en la comarca de Nava, al oeste de Hiendelancina. Explotada por los romanos, fue desconocida hasta mediados del siglo pasado, en que el éxito de las minas de plata hizo que se buscaran criaderos por toda la región; y se descubrieron entonces las viejas minas de la Nava a las que se les atribuyo un gran valor, pero en realidad no respondió a los sueños y pronto cesaron los trabajos.

La zona aurífera se encuentra en los materiales silúricos, en la parte occidental del macizo antiguo, cruzada por Sorbe, en el término de la Nava de Jadraque y colindantes. El oro se presenta en arenas silíceas del silúrico y en aluviones y conglomerados procedentes de la desagregación.

Los filones arman en dos series, una en dirección N-S, la más importante, y la otra de E-O, que realmente son grietas transversales a los otros, numerosas pero de poca importancia. Los filones son casi verticales y en general buzan al O, se encuentran principalmente en las areniscas, cuya dirección siguen como filones capas con un hastial de pizarra de 10 a 50cm de espesor, lo que facilita el arranque. El relleno filoniano es de cuarzo y cuarcita con partículas de oro en forma de pajuelas o de granos muy pequeños.

La potencia puede variar desde 50cm a 10-12m y están compuestos por cantos gruesos poco rodados, guijas, arenas y arcillas con partículas de oro en laminillas o granitos. Son aptos para el tratamiento hidráulico, encontrándose la zona más rica junto al subsuelo rocoso. Las gravas son visibles con potencia de 2 o 3 m, su cemento es arcillo ferruginoso y en él se halla el oro.

Los primeros análisis dieron leyes muy variadas pero siempre fabulosas, superiores a las más elevadas del mundo, y además, incluían buenas cantidades de plata. En un cierto ensayo se obtuvieron estos datos: entre 10-15Kg de oro por Tn. Los resultados de la explotación quedaron bien lejos de esas fantasías propagandísticas.

En 1882, según la Estadística Minera, de 40Tn de mineral se trataron 828kg, después de una cuidadosa selección y dieron 330gr por Tn, pero referido al total 16gr por Tn. En 1897, las menas obtenidas eran de 20gr por Tn y de 10gr al año siguiente.las minas fueron olvidadas hasta la década de 1870, sin embargo la sociedad británica Guadalajara Gold and Silver Mining Company, fundada para la explotación, llego una vida lánguida después de unos años de trabajo, principalmente en las minas “San José” y “California” de la Nava en 1880-82 y ceso a finales de aquel decenio; posteriormente pasaron la mayoría a The Nava Gold Mines Syndicate que realizo algunas labores.

Por 1885 se constituyo la Compagnie des mines dór de la Nava de Jadraque que trabajo con ímpetu. Elevo la gran fábrica, instalo un cable de 4,5km para transporte aéreo desde la mina “El Sol” e hizo diversas labores en la mina “Paquita” y “Juanita” con apertura de pozos de 40 o 50m en busca de galerías romanas. Los rendimientos no fueron rentables y se arruino la sociedad.

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Minas de Aranga, Galicia.

Situadas en la provincia de la Coruña, forma parte de la comarca de Betanzos. Desde su conocimiento (2.500 - 2000 aC en Galicia) el oro, siempre fue un metal muy codiciado y buscado, lo mismo en España como en las tierras más remotas, quedando como testimonio de ellas grandes obras que se utilizaron para su explotación.

Los filones de cuarzo con contenido en oro pueden se pueden dividir en dos clases:

a) aquellos en que este metal está libre, llamado “free milling ores”.

b) en el que se presenta mezclado con otros cuerpos “refractory ores”.

Hallándose algunas masas cuarzosas en las que en su principio, por efecto de las disoluciones experimentadas por ciertos elementos, aparece el oro suelto, mientras que en profundidad está convertido en sulfuro, telurio o seleniuro.

En Aranga la geología del terreno es apropiada para la formación de este metal, y esta que todos los autores están conformes su aparición es más frecuente en los terrenos del

Secundario, en que está asociado al cuarzo y desimanado entre las pizarras talcosas, arcillosas y de clorita; mezclado a veces con óxido de hierro, concretamente a la limonita, y por lo general a los sulfuros metálicos, como la pirita de hierro, cobre, antimonio, plomo y por supuesto al arsénico, en las Formaciones Cambrianas y Silurianas, elementos muy abundantes en Aranga y sus limítrofes Ayuntamientos.

Hemos de tener en cuenta que en los montes donde se halla el oro en Aranga, pertenecen se encuentran ubicados dentro de la Zona IV, según MATTE denominada Galicia Central Tras Os Montes, en pleno Dominio de Anticlimatorio del “Ollo de Sapo”. Que las masas de piritas arsenicales, están inmersas en distintas franjas de unos 300

Metros, de las denominadas Pizarras de los Montes, que consisten en pizarras negras con intercalaciones arenosas y cuarcitas pertenecientes al Ordivicio Inferior. Que con las pizarras, sobre todo por su lado este, prácticamente limita una masa paralela a las anteriores, compuestas de gneises micro-glandulares, cuarcitas feldespáticas y esquistos de los llamados “Ollo de Sapo” de grano fino, pertenecientes al Precámbrico.

Por lo expuesto, y por lo que a continuación se relata, es una zona rica en criadero de oro. Las piritas arsenicales son relativamente frecuentes de hallar menas de este metaloide arsenioso en la geografía que nos ocupa, que por su ley en oro, bien podrían laborearse actualmente con maquinaria adecuada, al mismo tiempo que extraer el arsénico para sus aplicaciones actuales.

Las muestras analizadas procedentes de los montes de Aranga poseen de 10 a 40gr por tonelada, siendo mayor esta cifra según la cantidad de cuarzo que se le acompañe a la muestra.

En Aranga se presenta en muchos filones atravesando los distintos extractos pizarrosos, siendo prácticamente paralelos y no muy anchos, espaciados o juntos algunas veces, o descompuestos formando parte del material extraído, en profundidad toman consistencia y desaparecen al llegar a terrenos de distinta Edad Geológica. El ancho de los filones oscilan entre los 5 y 40 centímetros aproximadamente, llegando éstos a un metro en las masas de cuarzo, con la consiguiente irregularidad que hacen irregular el yacimiento por sus pliegues, el relleno de su composición y otros; conteniendo de arsénico del 30 al 46%.

En la zona de Aranga, donde discurren estas masas de oro y arsénico, a la vez, que por Monfero y Curtis, ya que se trata de las sierras que cruzan entre la localidad de Aranga y A Fragachá de Este a Oeste, se observan varias catas en que se ven estos filones, en medio de cuarzo aurífero, que a buen seguro tienen oro de buena ley. También en Curtis en la localidad de Abeledo he observado hace años en las Minas de “Consulelo”, “Presentación” “San Pedro” y “Sánchez Roca” las mismas manifestaciones; de las que posteriormente se efectuaron trabajos para cortar 17 pequeños filones, el mayor de 10 centímetros de ancho sacando unas 60 toneladas de muy buena clase, pero que de aquellas no era rentable por su bajo valor en el mercado en relación con el costo de extraerlo.

Estos filones dichos anteriormente son los que discurren por Aranga, entre los lugares mencionados, extendiéndose el criadero hasta más allá de Monfero. En Aranga se han explotado entre 1930 y 1945, llamándose sus minas, las cuales actualmente se pueden ver y tengo por oído que el Gobierno Local, desea dar a conocer a cuantos vecinos gusten de estos asuntos, una nombrada “Mercedes” y la otra “Paquita” que están situadas en dos sierras cercanas distintas y paralelas entre sí, ambas situadas en la parte inferior y superior del monte O Espiñaredo. Prosiguiendo sus filones, como hemos dicho por Monfero y, manifestándose de nuevo en Valdoviño con las concesiones que tuvo llamadas “Virgen do Porto” “Joselín” y otras, en este último lugar existió un horno de la casa “Herrenschmit” para aprovechar el oro de sus nueve filones, atacados al igual que en Aranga, por medio de galerías.

Minas Ricomalillo, Toledo.

En el término de La Nava de Ricomalillo se encuentran las ruinas del poblado minero y de varios socavones de unas antiguas minas de oro. El producto que se extraía era cuarzo aurífero, de gran calidad. Su explotación se inició en los tiempos de los romanos, extendiéndose hasta finales del siglo XIX, cuando se abandonaron por su baja producción.

Minas de Asturias.

En el occidente asturiano, hay más de un centenar de yacimientos en Allende, Cangas del Narcea, Tineo, Salas, Valdés, Somiedo o Belmonte, que se aprovecharon en distintas épocas. Los indígenas extraían el preciado mineral mediante el bateo y lo utilizaban para la joyería. A partir de la llegada de los romanos, todo el oro se traslada a la sede del imperio.

El método de extracción era generalmente a cielo abierto. "Primero descubrían dónde había arenas con pepitas, acotaban el tajo y comenzaban la explotación de abajo hacia arriba".

En pocos casos la extracción era en mina interior. Se procedía al desmonte y utilizaban el agua para cribar el oro. Todo ello con objetos de hierro. Embalses y canalizaciones de hasta 20 kilómetros permitían la extracción, limpieza y traslado del oro hasta puntos de almacenaje, como en el caso del castro de Coaña o en San Chuis, antes de transportarlo a Roma.

Al menos 5.000 mineros trabajaban en los yacimientos auríferos astures, cuya dirección estaba en manos de militares romanos. La mano de obra era heterogénea. Los trabajos más duros, como la retirada de estériles quedaban para los esclavos y también para los indígenas no romanos, que se ganaban con su labor en la mina la condición de ciudadano, entre otros derechos. Los asalariados, llamados mercenarios, tal como consta en una inscripción funeraria hallada en Cangas del Narcea y, finalmente, los condenados, que purgaban sus penas en las minas completaban la plantilla.

Se construían barracones de madera para vivir y guardar el material.

La explotación del oro por parte de los romanos desaparece cuando el yacimiento deja de ser rentable. La razón del fin de los yacimientos no era el agotamiento de los recursos, sino el encarecimiento de la mano de obra. Casi todos los trabajadores habían logrado el estatus de romanos y tenían derecho a un salario.

Durante 120 años, los romanos se llevaron del noroeste peninsular entre 6500 y 7000 kilos de oro al año. En el caso de la zona asturiana, se calcula que en un siglo se exportaron unas cien toneladas. El oro regresaba luego en forma de moneda.
Bajo las montañas suroccidentales, aún quedan muchas más toneladas del preciado mineral.

Actualmente la compañía canadiense Kinbauri Gold Corp realizo unos 6400m de sondeos y 450m de galería en el interior en la mina de Belmonte. En total hallaron una cantidad de recurso mineral de 9,5millones de Tn que tienen 50 Tn de oro. Posteriormente se pretender realizar otros sondeos que permitirán analizar 23000m más, además de estudiarse la rentabilidad de la mina. También trabajan en el mantenimiento de la planta de tratamiento aurífero y las instalaciones de la mina. Se prevé que en 2010 la empresa constara con una plantilla de 200 trabajadores, casi el doble de la actual.

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Mina de Belmonte, Asturias.

Minas de Rodalquilar, Almería.

En el centro geográfico de la Sierra del Cabo de Gata (Almería), se encuentra localizado el coto minero de Rodalquilar, el cual ha sido explotado por el hombre a lo largo de los siglos para extraer sus riquezas minerales.

El marco geológico de la Sierra del Cabo de Gata es el del volcanismo calcoalcalino Neógeno del Sudeste de España. El yacimiento de Rodalquilar debe su origen a los procesos relacionados con la formación del complejo de calderas de hundimiento de Rodalquilar y La Lomilla, el cual tiene unas dimensiones de unos 8

Kilómetros en la dirección Este-Oeste y de unos 4 kilómetros en la dirección Norte-Sur. La tipología del yacimiento es epitermal y contiene filones mineralizados de baja sulfuración con

Pb-Zn (Cu-Ag-Au) y de alta sulfuración con Au (Cu-Te-Sn). Las

Sustancias explotadas económicamente han sido fundamentalmente el oro, el alumbre, la plata y el plomo.

El éxito de la minería aurífera de Rodalquilar durante el siglo XX no ha estado ligado a la mayor o menor riqueza del yacimiento, sino al correcto dimensionamiento empresarial respecto al tamaño del coto minero y a la correcta elección de la estrategia empresarial, con

Todas las implicaciones que esto supone en el sentido de utilizar los medios adecuados en las cantidades apropiadas.

Aunque sea algo obvio, se debe considerar que para alcanzar el éxito minero, el volumen de la producción anual de mineral aurífero debe ser el suficiente para poder generar los beneficios económicos que, a su vez, permitan dos cosas: La primera seria sustentar una

planificación minera y la segunda seria sustentar una exploración minera. Ambas deberían asegurar el futuro de la explotación como consecuencia de la correcta ejecución en el día a día de los trabajos mineros (planificación minera) y como consecuencia de descubrir nuevas reservas auríferas que explotar en los años inmediatos (exploración minera) y así asegurar la supervivencia de las minas a largo plazo. De esta manera el punto clave en todo el proceso será el del “volumen de la producción anual de mineral aurífero”.

En el periodo del primer tercio del siglo XX, el volumen de la producción anual se puede decir que aproximadamente era de unas 2.000 toneladas de mineral aurífero al año. Esta cantidad de mineral no permitía generar los beneficios suficientes que garantizasen

disponer del capital necesario para planificar el presente y el futuro, y la consecuencia directa fue que los mineros planificaban todo para que los beneficios fuesen inmediatos, sin importar el cómo se consiguiesen y sin importar que no fuese posible sostenerlos en el tiempo, es decir: especulación minera en el más amplio sentido de la palabra.

La consecuencia directa fue que la estructura empresarial durante el primer tercio del siglo XX no fue la adecuada para lograr el éxito minero y económico.

Todo esto cambia en el periodo 1930-1936, cuando la compañía “Minas de Rodalquilar, S.A.” establece una explotación racional al tamaño del coto minero y explota aproximadamente unas 20.000 toneladas de mineral aurífero al año, es decir, diez veces más que los mineros del primer tercio del siglo XX. Este volumen de la producción anual permitirá a la compañía obtener beneficios y planificar sus actividades en el presente y en el futuro. La consecuencia directa fue

que la estructura empresarial durante el periodo 1930-1936 fue la adecuada para lograr el éxito minero y económico.

En la etapa 1943-1956 se mantendrá el volumen de la producción anual de mineral aurífero, pero existirá un cambio sustancial debido a que en esos años no se podrá vender el oro en el mercado libre y el único cliente de las minas será el Estado español, el cuál además fijará el precio a pagar por el oro. Todo estaba controlado por el Estado y consecuentemente no se puede hablar de la existencia de un mercado libre. El I.N.I. no elegirá la estrategia empresarial adecuada (debido a diferentes factores políticos y sociales), destacando como un gran error, el haber obtenido su dominio minero a través de incautaciones de dudosa legalidad.

La consecuencia final es que las minas no serán verdaderamente rentables. En la etapa 1956-1966 todo seguirá controlado por el Estado, siendo el principal cliente de las minas, y paralelamente se producirá un espectacular cambio.

En aquellos años se alcanza un volumen de producción anual de mineral que aproximadamente era de unas 200.000 toneladas de mineral aurífero, es decir, diez veces más que en el periodo 1930-1936 y cien veces más que en el periodo 1900-1930. El tamaño del yacimiento no resistirá tal presión productiva y quedará exhausto y agotado en poco tiempo. Las minas cierran el año 1966.

Tampoco en esta etapa el I.N.I. elegirá la estrategia empresarial adecuada (debido a diferentes factores políticos y sociales), destacando como un gran error, el sobredimensionamiento de la explotación. La consecuencia final es que las minas no serán verdaderamente rentables.

En el periodo 1973-2000, se intenta nuevamente la explotación de las minas de oro de Rodalquilar (entre 1989 y 1990) utilizando nuevas tecnologías metalúrgicas que permitían beneficiar minerales con leyes de algo más de 1 gramo de oro por tonelada, cuando en la

década de los años 1960 las leyes necesarias eran de más de 4 gramos de oro por tonelada.

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Esto significa que el volumen de mineral susceptible de tratamiento en el año 1989 (debido a la menor ley de corte existente en 1989 respecto a la de 1966), era muy superior que cuando se abandonaron las minas en el año 1966, y por tanto el yacimiento no estaba agotado, si se utilizaban las nuevas tecnologías.

En el año 1989 se planificó un volumen de producción anual de mineral de alrededor de 200.000 toneladas al año, es decir igual que entre 1956-1966, pero en esta ocasión el entorno económico es totalmente diferente. El patrón moneda oro había desaparecido en la década de 1970 y ahora es determinante para la supervivencia de cualquier mina, que existan unos costes operativos lo suficientemente bajos como para que la empresa minera sobreviva a las fluctuaciones del precio del oro. Las minas de Rodalquilar no podrán superar este escollo debido a su pequeño tamaño en relación con otras minas, pudiéndose poner como ejemplo que en Rodalquilar se planificó arrancar unas 200.000 toneladas al año y en las minas de oro rentables en la actualidad, como por ejemplo la mina de Yanacocha en Perú, se puede llegar a trabajar unas 350.000 toneladas de mineral al día con leyes inferiores a 1 gramo de oro por tonelada de mineral. Como se puede comprobar la diferencia es abismal, ya que en Yanacocha se trata en un solo día lo que en Rodalquilar se trataría en casi dos años.

La conclusión es que la empresa St. Joe tenía la estructura adecuada para alcanzar el éxito en la explotación de las minas de oro de Rodalquilar, pero falló en la planificación estratégica.

Las minas auríferas de Rodalquilar cerraron definitivamente en el año 1990 y posiblemente no vuelvan a abrir nunca más, o al menos no lo volverán a hacer en el actual contexto económico mundial.

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Mina de oro de Rodalquilar, Almería.

Minas a lo largo del Río Sil, Galicia.

Una de las características de las minas de oro romanas consistió en el aprovechamiento de los cursos de los ríos, incluso perforando montes para desviarlos y acceder a los sedimentos auríferos. Esto es lo que se conoce técnicamente como minas fluviales. Por sus magnitudes, estas colosales obras de ingeniería no tienen comparación en toda la Europa antigua

La más importante mina fluvial de oro es sin duda la de Montefurado muy cerca de la antigua ciudad celta de Nemetobriga (situada en Ponte Navea o en Trives según los estudiosos), capital de la tribu de los Tiburos. Esta es también la segunda de Galicia después de la de As Médulas.

La construcción del túnel de Montefurado (palabra que en gallego significa, "monte agujereado"), fue hecha con el fin de desviar el curso del Sil y recoger las pepitas de oro acumuladas en el lecho de un gran meandro arenoso. Para su construcción fue necesario perforar el monte llamado "Pena do Corvo".

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Túnel de Montefurado, Río Sil.

 

Se excavó en sus entrañas un túnel de 400 metros de longitud y de una anchura próxima a los 20 metros para que por él pasara el agua del río y así trabajar cómodamente en la recuperación del oro depositado en las arenas del lecho seco del río. Merece la pena acercarse a ver esta impresionante obra.

Además de este túnel, los ingenieros romanos construyeron otros auxiliares.

 Otras minas romanas en la zona son las de Peites en Ribas de Sil, las de Covas y Cabanas en el pueblo de Río y las de Augasmestas y A Margarida en Quiroga.

Los romanos sabían cómo buscar el oro, y tuvieron mucho tiempo para hacerlo. En 1877 un informe de la Sociedad "Montaño-Galaico-Leonesa" citaba los puntos principales de extracción de oro de tiempos romanos.

Durante la época de postguerra del 1936 a necesidad obligó a buscar de nuevo oro. Esta búsqueda fue ejecutada por las "aureanas".

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En esta imagen dos aureanas del siglo XX nos muestran la técnica de lavado.

Minas de Tharsis, Huelva.

Los yacimientos de Tharsis (Huelva) han atraído la atención de los mineros desde tiempos remotos. Prueba de ello son los 3,5 millones de toneladas de escorias tartésico-romanas, de las que podrían haberse extraído 170.000 t de cobre y cantidades importantes de oro y plata. Tartesos y romanos explotaron las zonas superiores gossanizadas y cementadas de todas las masas del área de Tharsis.

Aún hoy se pueden observar los restos de viejas galerías romanas en los taludes de la corta de Filón Sur. No hubo otros trabajos mineros hasta que, a mediados del siglo XIX, Ernesto

Deligny inició la expansión y explotación a gran escala de Tharsis, precursora de la gran minería contemporánea de la provincia.

Los comienzos fueron muy duros: Las labores se iniciaron en el Socavón de La Sabina, en la zona del Filón Sur, inicialmente sin éxito.

En 1854 surgieron dificultades que a punto estuvieron de arruinar el proyecto de Deligny, incluyendo una gran epidemia de cólera. La esperada y necesaria inyección económica no llegaría hasta 1855, cuando se constituyó, merced al espíritu emprendedor de este ingeniero francés, la Cie. Des Mines de Cuivre de Huelva, que inició la explotación a cielo abierto en el Este de Filón Norte.

Comenzó un período de intensísima actividad minera en los muchos yacimientos de los alrededores de Tharsis. Se laborea Poca Pringue, rápidamente agotada, que tenía 250 m de corrida, con dos bolsadas de 30 y 40 m de potencia y una zona central más estrecha y muy cobriza. En la mina de La Lapilla se explotó el gossan. En La Esperanza se beneficiaron 4,3 Mt de unas pizarras mineralizadas mediante su lixiviación con aguas de Filón Sur. Almagrera fue explotada en busca de cobre, laboreándose una masa de 250 m de longitud y 20 m de potencia, y sus minerales se transportaban por cable aéreo hasta el ferrocarril. En Cantareras se explotó una

masa de 300 m de longitud por 30 m de potencia y que cubicaba 6 Mt.

Por último, en la mina del Lagunazo, que se encuentra situada a 8 km al Norte, el mineral se arrancó por corta y contramina hasta una profundidad de 85 m. Recientes campañas de geofísica han puesto de manifiesto anomalías de interés en esta zona.

El 29 de abril de 1867 la compañía francesa arrendó la mina a una empresa escocesa, The Tharsis Sulphur and Copper Company Limited, que terminó por absorber a la entidad gala. Esta compañía

llegó a explotar el 20% de la pirita cobriza de la provincia de Huelva a principios de siglo, en competencia directa con la Rio- Tinto Company Ltd.

Durante la segunda década del siglo XX, debido al descenso generalizado en las leyes de oro, la actividad minera se fue reduciendo y encaminando hacia otros metales.

Yacimiento de Tharsis en 1986.

PLATA

Los yacimientos asociados al volcanismo del Terciario, en el SE de la península, han tenido una importancia relevante en nuestra producción de metales preciosos. La región es conocida y explotada desde la época prerromana para metales base, plata y oro. Los yacimientos argentíferos de Herrerías, Sierra Almagrera (Almería) se conocen desde el tercer milenio a.C. y los yacimientos de Zn-Pb-Ag de la zona de Cartagena-La Unión estuvieron explotados hasta 1990.

En la minería de la plata han tenido importancia en el pasado los yacimientos filonianos de Hiendelaencina, Guadalajara y Guadalcanal, Sevilla. También, como referencia a época pasada, merece destacarse la producción de plata, como coproducto, procedente de la explotación de los yacimientos filonianos de plomo argentífero del distrito minero de Linares- La Carolina, Jaén, que llego a proporcionar la mayor producción mundial de Ag y Pb a finales del siglo XIX y principios del XX.

La última explotación en este sector minero se cerró en el año 1991, era la Mina El Cobre-Matacabras.

La producción de metales preciosos en España ha descendido en los últimos años, desde 7,4 Tn de oro y 196Tn de plata en 1991 a 2,8Tn de oro y 88,9Tn de plata en 1996. Dentro de los países de la Unión Europea hemos bajado a ocupar el tercer lugar en la producción de oro, después de Suecia y Francia, y mantenemos el segundo lugar en Ag. No obstante se espera una recuperación importante en los próximos años al entrar en explotación de nuevos descubrimientos en la zona Cantábrica y Faja Pirítica Española.

Actualmente la casi totalidad de la producción procede de las explotaciones de los gossans y masas de sulfuros complejos de la FPE. Las principales empresas mineras productoras son Minas de Riotinto, S.A.L y Filón Sur S.A.

Los diversos tipos de yacimientos de plata y su distribución por ámbitos geotectónicos se pueden resumir como sigue:

Yacimientos de plata del Dominio Hercínica del Macizo Ibérico:

  • Mineralizaciones filonianas encajantes en formaciones metamórficas hercínica: Hiendelaencina, Guadalcanal.

  • Mineralizaciones filonianas de Pb-(Ag): Linares- La Carolina (Jaén).

  • Mineralizaciones asociadas a formaciones volcanosedimentarias/carbonatadas del Precambrico-Cambrico con Zn-Pb-Ag: Fuenteheridos (Huelva).

  • Mineralizaciones asociadas a los yacimientos de sulfuros complejos de la FP (gossans, stockwork): Rio Tinto.

Yacimientos de plata del Dominio Alpino de las Cordilleras Béticas:

  • Mineralizaciones exhalativo-sedimentarias en formaciones neógeneas : Herrerías (Murcia).

  • Mineralizaciones asociadas a yacimientos de Pb-Zn-Ag: Cartagena-La Unión.

A continuación se explicara más detenidamente los detalles de ciertas minas mencionadas previamente.

Hiendelaencina, Guadalajara.

Hiendelaencina es un municipio de la provincia de Guadalajara, Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, España.

En este municipio se encuentran las que fueron las minas de plata más importante de España en toda su historia. Actualmente se encuentran abandonadas, pero suponen un gran patrimonio cultural, natural y geológico.

El yacimiento de Hiendelaencina es de tipo hipoabisal mesotermal. La mineralización ofrece una gran latitud en sentido vertical, lo cual, unido a que los halogenuros de la zona de oxidación parecen corresponder mas a la fase epitermal que mesotermal, permite suponer que la meteorización debe seguir en profundidad, máximo cuando a partir de 470m se hallo la zona rica en sulfosales armado en cuarcitas. En criaderos de este tipo son normales también grandes bonanzas en la fase catatermal (a la cual no se ha llegado en las minas de Hiendelaencina).

Las primeras fracturas de distensión, en dirección ENE, que permanecen abiertas, son las más aptas para la metalización y las que dan más riqueza; las de compresión parcialmente cerradas, dan metalizaciones más pobres.

Las ultimas fracturas de forma semielíptica, que rodean el macizo metamórfico, y el pronunciado buzamiento acusa al O del rio Bornova, parecen indicar una fuerte caída de este borde del bloque, con lo cual las metalizaciones se hallaran allí a gran profundidad, quizás prohibitiva para la explotación.

La plata está depositada con preferencia en las fracturas verticales, mientras que en las zonas de asiento de bloques, al estrangularse la grieta, se pierde la mineralización aunque no la guía. Asimismo se enriquece en los cruces de dos fracturas.

La plata se halla sobre todo en las zonas ricas en cuarzo, tanto la cuarcita como el neis.

En la formación néisica arman una serie de filones de cuarzo y baritina, metalizados con variedades de plata, desde la nativa a las más complejas y casi siempre con ley muy elevada. Estos filones son numerosos, su anchura es a veces de un metro, pero en muchos casos solo de milímetros, y por término medio de 20-30cm.

Los filones con mejores metalizaciones corresponden a las minas más famosas como:

Santa Cecilia, Suerte, Fortuna, Verdad de los Artistas, Santa Catalina, San Carlos, Vascongada, Santa Teresa.

Otros trabajos se realizaron más al sur en las minas: Mala Noche, Fuerza, San Vicente y otras. En la zona más meridional y de menor valía estaban las minas: Tiburón, San José o El Niño.

En los filones de segunda serie en un área mas septentrional aparecen las labores en: minas Diógenes, Antoñita, que presentaron secciones bastantes buenas.

Aparecen en esta zona las variedades argentíferas, principalmente cloruros y bromuros en superficie, sulfoantimoniuros (plata gris o vítrea) y sulfoarseniuros (plata roja) en profundidad.

La ley de la plata extraída de Hiendelaencina era elevada, de 5 a 10 por 100kg por tonelada. Por ejemplo la media de la mina Santa Teresa (filón rico) en 1903-1912 fue de 15kg de plata por tonelada movida.

Los minerales de las minas de Diógenes, y San Facundo dieron 6 y 10kg por tonelada, respectivamente.

En ocasiones se hallaron zonas de valor colosal, tanto en el afloramiento al principio como luego en profundidad en la mina Santa Teresa en una galería intermedia de 318m proporciono mineral de 120kg por tonelada.

Plano de concesiones mineras del distrito de Hiendelaencina (Guadalajara).

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Mina Guadalcanal, Sevilla.

Guadalcanal es un municipio español de la provincia de Sevilla.

La explotación minera más importante de Andalucía se desarrolló en Guadalcanal, cuyas minas de plata fueron descubiertas en 1555 por Martín Delgado, teniente de alcalde de la villa. La Casa Real se las incautó y comisionó a Agustín de Zárate para su administración junto con unos súbditos alemanes que influyeron mucho en las técnicas de explotación.

El rendimiento de la mina fue bueno y a fines de 1556, a la vista de los numerosos registros mineros surgidos en torno a la población, se nombra inspector General a Francisco de Mendoza. Con él se variaron los procesos de tratamiento, se instalaron molinos de caballerías y se empezaron a usar esclavos, sobre todo en las operaciones de desagüe. Poco después la mina empezó a decaer por los problemas de inundación y se comenzaron a aplicar procesos de amalgamación para la recuperación de la plata descubiertos por el sevillano Bartolomé de Medina.

En 1564 se inicia una nueva fase a cargo del minero Francisco Blanco, y en 1570 se descubre una nueva de mineralización, encomendándose de nuevo a Zárate la dirección de los trabajos, que por aquel entonces llegaban a 130 m de profundidad.

Sin embargo, los derrumbamientos e inundaciones acaban con la actividad en 1576. No volvió a haber actividad importante hasta 1632 en que se hicieron cargo de las minas los banqueros alemanes Fuggers (castellanizado a Fúcares), pero la explotación duró sólo dos años. A fines del siglo XVII encontramos al Estado laborando las minas por su cuenta.

En 1725, el súbdito sueco Liberto Wolters Vonsiohielm obtuvo licencia para explotar las minas de Guadalcanal, junto con las de Cazalla, Riotinto, Aracena y Galaroza, durante treinta años. Para ello proyectó la formación de una compañía explotadora que interesó especialmente a la clase alta de la Corte, levantando una gran polémica. Con el informe favorable sobre los criaderos debido al alemán Roberto Shee, se constituyó la Compañía de Minas que pronto se dividió en dos: una para Guadalcanal y la otra para Riotinto.

La Compañía de Guadalcanal verificó el desagüe de las labores y, tras un sinfín de pleitos, se extinguió a los dos años.

Tras varias tentativas de reactivación, en 1768 una compañía francesa volvió a intentar el beneficio de estas minas, construyendo a tal efecto edificios e instalaciones. La falta de resultados favorables, tras una inversión estimada en ochenta mil ducados, obligó a la compañía a contratar en 1775 al perito sajón Juan Martín Hoppensak, quien, tras reconocer la mina, organizó el desagüe e investigó el cruce de los filones, anunciando además la proximidad de la falla en las labores más profundas del sur.

A pesar de los esfuerzos, las dificultades del desagüe hicieron fracasar la empresa en 1778. Pero en 1796 Hoppensak tomaba las minas por su cuenta, junto con las de Cazalla.

Las minas de Guadalcanal fueron visitadas por el físico y naturalista Guillermo Bowles, venido de Alemania en 1752 por encargo de Carlos III, y en su "Introducción a la Historia Natural y a la Geografía Física de España” (1775), da cuenta del reconocimiento practicado en el Pozo Rico y en el Campanilla. Además, hace una reseña histórica de las minas y refiere la existencia de dos planos antiguos, uno con diez pozos y otro con once, entre 80 y 120 pies de profundidad. Describe también otras minas de Guadalcanal, así como las de Puerto Blanco y Cañada de los Conejos (Cazalla), Alanís y Fuente de la Reina (Constantina), todas de plata.

Hoppensak continuó los trabajos de Guadalcanal y Cazalla al menos hasta 1806.

En 1822 la Comisión Especial de Recaudación del Crédito Público encargó un informe que no consiguió abrir nuevos horizontes al criadero de Guadalcanal. De nuevo, en 1830 se encarga al presbítero Tomás González el reconocimiento de la bibliografía concerniente a las minas.

En la década de 1840 una compañía inglesa reanuda las labores, que fueron abandonadas en breve a pesar del informe favorable que dio el capitán John Rule, como resultado de su visita personal.

Mucho más tarde, en 1.911, se vuelve a reanudar el desagüe por parte de un grupo de mineros particulares, mediante la instalación de un grupo de bombas eléctricas alimentadas por una central a boca de mina; se perforaron 100 m de pozo llegándose a los 200 m de profundidad, a la que se encontraban las labores antiguas. Se proyectó un aumento de los equipos de desagüe que no se llevó a cabo al sobrevenir la I Guerra Mundial. En 1919 y sin que hubiera actividad minera, el yacimiento estaba cubierto por concesiones a cargo de la Compañía del Pozo Rico, la Cuprífera Española y Rodolfo Goetz Phillipi.

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Restos de minas de Guadalcanal, Sevilla.

Minas de Linares- La Carolina, Jaén.

El distrito minero Linares-La Carolina, ubicado al norte de Jaén, abarca una zona que se extiende desde Despeñaperros (en Sierra Morena) 40 km. al sur con una anchura de este a oeste de 30 km.

El mineral extraído se conoce como Galena argentífera compuesto de azufre, plomo y plata. La cultura de la parte oriental de la costa mediterránea sistemáticamente ha colonizado una gran parte del distrito desde 4000 años atrás, en la Edad del Bronce.

Los romanos extendieron su dominio sobre la zona y establecieron un gran número de operaciones mineras cerca de Linares (Arrayanes, La Cruz) y también en las montañas de Sierra Morena.

En los tiempos modernos, la utilización de la tecnología de vapor en todo el distrito, procedente de la región de Cornualles, para extraer mineral de las minas se introdujo por primera vez en 1849 con la instalación en Pozo Ancho de la primera máquina de vapor. La cual marcó el inicio de los principales acontecimientos de la minería en el distrito, principal productor del mundo de plomo desde 1867.

El distrito minero Linares-La Carolina surgió en el siglo XIX, siendo la minería industrial uno de los principales centros internacionales de referencia. Los siguientes son los ejemplos más importantes que se encuentran en este distrito minero: minería, casas de máquinas, las fundiciones, grúas, chimeneas, tanques de lavado de mineral, talleres, oficinas, líneas de ferrocarril, los cuartos de los trabajadores, maquinaria y vertederos.

Un gran número de minería industrial y elementos arquitectónicos se conservan entre ellos: el Derby y Pozo Ancho, Lord Stanley, Lord Salisbury, Derwey y grúas, y La Tortilla (1875), La Cruz (1825-1986) y San Luis (1890 -1919).

Este distrito minero está formado por los municipios de Linares, La Carolina, al que se le agregan Bailen, Baños de la Encina, Guarromán, Carboneros, Santa Elena y Vilches, como se observa en el mapa siguiente:

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Distrito minero de Linares-La Carolina, Jaén.

Minas del Horcajo, Ciudad Real.

Las minas del Horcajo se localizan en las proximidades del pueblo de igual nombre, en los términos municipales de Brazatortas y Almodovar del Campo, Cuidad Real.

El yacimiento tiene dos filones principales llamados “San Alberto” y “Ana María” de dirección O-E encajados en terrenos del periodo Ordovícico.

La mena es galena argentífera con una ley de 2kg de plata por tonelada.

Los documentos más antiguos que se encuentran de esta localidad minera datan de 1858, año en el que un ingeniero de minas registro las primeras concesiones mineras.

En los años siguientes se extrajo poco mineral, hasta que en 1864 llega una sociedad dirigida por el empresario Ceferino Avecilla.

En aquellos tiempos trabajaban en la mina 260 hombres, que hacían labores de interior.

El transporte del mineral se realizaba por medio de caballos, se llevaban hasta la estación de ferrocarril de Veredas, desde donde se dirigía a Cartagena, Almería o Inglaterra.

La explotación seguía creciendo en tamaño y con ello el poblado minero que daba cobijo a todos los empleados y familias, en 1877 vivían cerca de 2000 personas.

La empresa no tenía la solvencia necesaria para acabar con los problemas de desagüe que tenia la mina, por lo que se vieron obligados a vender las concesiones al Banco de Paris. A partir de este cambio de propiedad, la producción creció rápidamente, hasta alcanzar en 1903 un total de 13.423Tn, máxima producción de la mina en toda su historia.

Ya en 1909 se transfiere la titularidad a SMM Peñarroya, coincidiendo este cambio con la caída de los precios del plomo, que provoco el cierre de las minas en 1911. Otra sociedad, la SMMP reanudo las labores en 1955, en 1961 se da por zanjada la actividad minera.

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Minas de plata del Horcajo, año 1911.

Minas de Herrerías, Almería.

La actividad minera de Herrerías comarca de la provincia de Almería, comienza desde la época de los cartaginenses y los romanos. Aunque habrá que esperar muchos siglos a que vuelva la actividad extractiva a la comarca. Y lo hace a causa de un descubrimiento casual, el del filón de plomo argentífero del Barranco Jaroso, en Sierra Almagrera, en 1839. Los aledaños de la Sierra, hasta entonces deshabitados, comenzaron a llenarse de pequeñas aldeas, cortijadas, ventas y servicios complementarios a una minería que vivió unos años de verdadera "fiebre de la plata".

En el paraje de Las Herrerías se levanta en 1850 la fundición La Atrevida, propiedad de Antonio Abellán Peñuela, y a su alrededor se va a configurar el núcleo de población actual.

A orillas del cauce del río Almanzora, el emplazamiento tenía ya entonces tintes de peculiaridad, conformando una pequeña sierra paralela a la de Almagrera, en la que abundaban  grandes montañas de escombros o escóriales de origen desconocido. Antonio Molina Sánchez aventura la teoría de que se trataría de la huella dejada por la explotación sistemática durante la época romana y cartaginesa.

El caso es que en 1870 a alguien se le ocurrió ensayar en una de las fundiciones de Villaricos con un puñado de tierra de esas escombreras, descubriendo con sorpresa que contenía plata nativa en una proporción muy significativa. Análogamente a lo que ocurrió en Almagrera, se desató de inmediato una frenética carrera por efectuar registros de concesiones mineras.

La plata nativa se presenta en partículas, irreconocible al estar mezclada con la tierra, conformando un criadero en forma de capa más o menos regular. La excepción eran los nidos, pequeños huecos rellenos de plata pura en forma de hilos o filamentos, de excepcional valor y belleza.

Las 50 minas que se abrieron dieron rápidamente con la capa argentífera, aunque el grosor de la misma variaba mucho de unas a otras, lo que condicionó los rendimientos obtenidos. Las más afortunadas fueron Unión de Tres, Guadalupe, Iberia, Petronila, Santa Matilde y Virgen de las Huertas.

Esa coexistencia duró sólo 14 años, hasta que el 20 de mayo de 1884 una gran riada desbordó el cauce del Almanzora e inundó todas las minas de Herrerías, incluidas las enormes rozas a cielo abierto de Santa Matilde y Virgen de las Huertas.

El sueño de la plata se iba desvaneciendo conforme se agotaban incluso los antiguos vaciaderos, último recurso tras el agotamiento e inundación de la capa argentífera.

Por lo que respecta al desagüe, las vicisitudes por las que atravesó fueron numerosas, bajo el denominador común de la falta de acuerdo entre los mineros y las sucesivas empresas desaguadoras, y la inevitable ruina de estas últimas. En un primer momento, la propia Compañía de Águilas, propietaria de la Roza de Santa Matilde y culpable de la inundación de las labores al haber derribado un muro construido durante la época de Huelin que interrumpía las labores en el filón al acercarse al cauce, acometía el desagüe de la roza.

Los beneficios del desagüe se extendieron al resto de minas del coto. Así, el 23 de julio se probó con éxito en la mina Santa Ana la máquina que llevaba varios  años parada por la inundación producida por el río.

Sin embargo, los resultados no deberían ser suficientes, ya que en 1891 se contrata el desagüe de la Roza con la casa H. Borner, que también era concesionaria del ferrocarril de Sierra Alhamilla a Almería.

El Marqués de Almanzora había efectuado gestiones para conseguir que los mineros aceptasen acuerdo con Borner para contribuir al desagüe con el 12% del producto, y venta a la casa de la producción a precio fijado. Sin embargo, se produce otra  otra oferta de Antonio Collado y Valero a la sociedad Unión de Tres para el desagüe ofreciendo el 11% de tributo como fondo de reserva. La falta de rentabilidad y el desacuerdo con los mineros llevan a Borner a amenazar con el cese de actividades.

En noviembre de 1893 El Minero de Almagrera publica la propuesta para acometer los desagües de Almagrera y Herrerías realizada por la casa  Brandt y Brandau. En Herrerías pretenden concesión por 25 años, llegando a profundidad de 200 metros (de ellos 100 m. en los primeros 2.5 años, desde el nivel del desagüe de Santa Ana). Firma dicha propuesta Luis Siret en representación de Brandt y Brandau. En marzo de 1894 se confirma que Brandt y Brandau  han llegado a un acuerdo con todas las minas excepto Santa Matilde y Virgen de las Huertas. Sin embargo, no se comprometían a extraer más de 2.000 m3 al día, cuando solo esas dos minas generaban 10.000, resultando imperioso el acuerdo entre ambas compañías de desagüe.

Bajo la dirección facultativa de Siret, se establece como punto para iniciar perforación las inmediaciones de la antigua fábrica Araucana, dentro de la concesión de Petronila.

En mayo de 1895 se produce la suspensión de pagos de Borner, al no fructificar intentos de traspaso. Poco después el agua ya había subido 19 metros, rebasando el muro de contención e inundando gran parte de las explotaciones. Mientras, se anuncia en la Revista Minera la llegada del material para el de Brandt y Brandau y en febrero de de 1896 la próxima entrada en servcio.

Para entonces resultaba ya imperiosa la necesidad de acuerdo entre ambas empresas (Banco de Brabante, sucesor de Borner, y Brandt  y Brandau), por interconexión de agua entre rozas y minas. El Ferrocarril anuncia superación de dificultades tras reunión del 1 de mayo de 1896. Finalmente, sería el propio Luis Siret quien compraría a sus antiguos representados la titularidad del desagüe, en mayo de 1901, a cambio de 200.000 pesetas.

Un último e interesante intento de rentabilizar las minas de plata de Herrerías fue la utilización de forma pionera en Almería de la extracción de metales por cianuración.

Si más tarde se emplearía con éxito en las minas de oro de Rodalquilar, en Herrerías comenzó aplicándose a los escombros pobres de plata. La idea partió de los ingenieros César y José Rubio, para la sociedad "La Argentífera", extrapolando el método que llevaban a cabo en las minas del Horcajo (Ciudad Real). Para ello utilizaron las viejas instalaciones de la fundición "Araucana", en Herrerías, instalando moliendas, centrifugadoras, 6 balsas de disolución y sus correspondientes filtros y, culminando el proceso, 5 cubas de regeneración. El sedimento de cloruro de plata se reunía en una última cuba-depósito, de donde por medio de una bomba y de un filtro-prensa era aspirado y convertido en "tortas" o "panes", con más del 60% de plata. Sin embargo, el criadero estaba ya prácticamente exhausto, y la experiencia no disfrutó de un éxito significativo. A partir de entonces el hierro reafirma su hegemonía en el distrito.

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Corta San Matilde, Herrerías, Almería.

PLOMO Y ZINC

Los minerales de plomo y zinc que, aunque asociados en muchos de los yacimientos existentes en España, también aparecen en algunas mineralizaciones específicas de cada uno, han sido objeto de procesos de laboreo y extracción desde la más remota antigüedad.

Dirigida el plomo, la actividad minera se inicio en tiempos de los fenicios, que trabajaron los yacimientos de Cartagena, Mazarrón, Sierra Almagrera y Linares. El verdadero desarrollo de la minería del plomo fue obra de los romanos que impulsaron su beneficio en las zonas citadas, así como en puntos del norte de España (Arditurri, Priorato, etc.), fundamentalmente para la preparación de canalizaciones y para la obtención de plata como subproducto.

Tras el decaimiento de la minería en los siglos posteriores a la dominación romana, se produjo a mediados del siglo XIX un importante resurgir la minería del plomo y, en paralelo, de la del zinc, coincidiendo con el enorme crecimiento de la demanda, impulsada por la revolución industrial y los cambios en la legislación española favorecedores de la llegada de capitales extranjeros. En ese momento, la creciente demanda de zinc, la existencia de minerales mixtos en numerosos yacimientos y la instalación y desarrollo de plantas de flotación, hacen que converjan la larga y antigua minería del plomo y la más moderna, pero más intensiva, del zinc.

En la década de 1860-1870, España pasa a ser el primer productor del mundo de mineral del plomo, y poco más tarde, de mineral de zinc.

Los yacimientos de plomo-zinc y sustancias asociadas como el bario, son ubicuos en el territorio español y las antiguas explotaciones numerosísimas. Las tipologías de sus mineralizaciones son muy diferentes y aparecen en ambientes geológicos muy variados, estando repartidos por gran parte del país. Hay que destacar, que desde el punto de vista de su importancia económica, antigua o presente, las zonas o distritos de la Cuenca Vasco-Cantábrica (Reocin, La Florida, Novales, Troya, Legorreta), de Peñas de Haya (Arditurri, Goizueta), de Picos de Europa (Áliva),del Pirineo Central (Margalida, Victoria, Liat), de la Cuenca Costero-Catalana (Osor, Berta, Bellmunt), del Maestrazgo, de Murcia (Cartagena, Mazarron, Sierra Almagrera), de las Béticas (Sierra de Lujar, Gádor, Baza), de la Faja Pirítica, de Linares, La Carolina (La Cruz, Los Guindos, El Centenillo), de Córdoba (El Soldado, El Zumajo, Guillermin, el distrito de Azuaga), de Castuera, del Valle de Alcudia (minas Diógenes y San Quintín), del NO de León (Rubiales, Toral de los Vados).

A causa de problemas de agotamiento de reservas o de economicidad de la extracción, en los últimos quince años han cerrado gran parte de las explotaciones históricas españolas (distritos y minas de Linares, Cartagena, Arditurri, Rubiales, Pirineos, Bellmunt, etc.). Así, la producción minera de plomo, que provenía de cerca de 1000 explotaciones en 1890 se ha hecho en 1996 a partir de la primera mina de zinc-plomo (Reocin) y de 2 minas de sulfuros complejos de la Faja Pirítica: Mina de Aznalcollar y Mina Sotiel. La producción de mineral vendible de zinc en 1995 ha sido de 330000Tn de concentrado (170000Tn de zinc contenido) y la de plomo, de 36000Tn de concentrado (30000Tn de plomo metal). La mina de Reocin, la única mina de zinc-plomo, ha producido en 1995 cerca de 1100000Tn de todo uno, de las cuales se han obtenido 179900Tn de concentrado de zinc, siendo la segunda explotación de la UE por su producción (100745Tn de zinc contenido y 10600Tn de plomo contenido). El resto ha provenido de minas de yacimientos de sulfuros masivos con minerales complejos (Aznalcollar y Sotiel).

En la actualidad, y pese al descenso de producción habido en los últimos años por el cierre de algunas explotaciones históricas, la producción española de minerales de zinc y plomo sigue siendo significativa dentro del marco de la UE España representa el 29% de la producción de zinc y el 14% de la de plomo.

Teniendo en cuenta el contexto geológico y metalogénico, y los objetivos mínimos de tonelaje/ley exigibles en la actualidad, puede decirse que las zonas más favorables para el hallazgo de nuevos yacimientos de Zn-Pb explotables son las siguientes:

  • La Cuenca Vasco-Cantábrica, en la que se presentan como mineralizaciones estratiformes en materiales carbonatados y lutíticos del Cretácico Inferior (Aptiense-Albaniense en facies Urgoniana, relacionadas con tipologías Mississippi-Valley o Sedex).

  • La Faja Pirítica del SO, en la que su gran potencial se manifiesta por el descubrimiento de nuevas masas que pueden contener recursos de minerales polimetálicos o complejos.

  • Región del SE Peninsular (Murcia, Almería), en relación con el volcanismo calcoalcalino Neógeno y procesos epitermales asociados.

  • Con menor importancia, en otras áreas como las Cordilleras Béticas, en relación con procesos epigenéticos en calizas triásicas, o en el Sistema Ibérico, en mineralizaciones similares asociadas a calizas Cretácicas de plataforma.

  • Las actividades de exploración se han centrado, en los últimos años, en las áreas con mayor potencial. En la Cuenca Vasco-Cantábrica se han mantenido una actividad investigadora por parte de la empresa AZSA (Cantabria, Sinclinal de Reocin) y EVE-Charter-Outokumpu en el País Vasco, que han desarrollado campañas de sondeos definiendo pequeños cuerpos de mineralizaciones de Pb-Zn.

    En Murcia, la empresa minera Navan Resources, S.A. ha desarrollado un proyecto de investigación en Mazarrón, que ha conducido a la delineación de un cuerpo mineralizado con unas reservas geológicas de 8.6Mt con 3.5% de Zn y 0.9% de Pb. Actualmente se procede a un estudio de viabilidad de explotación.

    La investigación realizada del NO de León en Toral de los Vados (ADARO-Peñarroya) condujo a la estimación de 5.4Mt con 8.6% de Zn y 6.6% de Pb.

    Finalmente, en los últimos años la investigación realizada en Los Frailes (Boliden-Apirsa) ha conducido a la estimación de 36.7Mt con 2.33% de Pb y 3.97% de Zn, y la efectuada en Masa Migollas (Almagrera, S.A.) a la de 57.6Mt con 1.12% de Pb y 2.22% de Zn. La ampliación del antiguo yacimiento de Aguas Teñidas, ha aumentado los recursos de polimetálicos en 12Mt con 6.15% de Zn y 1.82% de Pb. Los Frailes y Migollas han comenzado la explotación, estando en fase de análisis la de Aguas Teñidas.

    Desde 1991, la producción de minerales de plomo procede exclusivamente de minas de cinc o sulfuros complejos. Tras el cierre a finales de 1993 de la mina Troya de EXMINESA, en 1994 sólo estuvieron activas tres explotaciones, dos de ellas a ritmo reducido por sendos expedientes de regulación temporal de empleo, y la tercera obligada a disminuir la extracción por riesgos de hundimiento en la explotación. En consecuencia, la producción de concentrados de plomo se redujo a 42 782 t en 1994, con un contenido en metal de 23 867 t. Cerrada la fundición de plomo de Santa Lucía (Cartagena) en los primeros días de 1992, la totalidad de los concentrados obtenidos debe destinarse a la exportación. Las tres empresas citadas fueron:

    - Asturiana de Zinc, SA (AZSA), que en 1994 obtuvo en su yacimiento de Reocín (Cantabria) 10 048 t de Pb contenido, como coproducto de la minería de cinc; esta producción fue inferior en un 22,5% a la del año anterior, a causa del peligro de hundimiento detectado en julio en el nivel 17 de la mina subterránea, que obligó a paralizar las labores en la zona más rica del criadero.

    - Andaluza de Piritas, SA (Boliden-APIRSA), que explota el yacimiento de sulfuros complejos y piroclastos de Aznalcóllar (Sevilla) y que, tras una regulación de empleo en el primer trimestre del año, reanudó la actividad normal en abril, obteniendo 11 639 t de plomo en concentrados.

    - Almagrera, SA, que en su yacimiento de sulfuros complejos de Sotiel- Coronada (Huelva) extrajo 4 856 t de concentrados en 1994, un 52% menos que el año anterior, reducción motivada por la regulación de empleo en curso mientras duren los trabajos de preparación de la nueva mina de Migollas, próxima a Sotiel.

    El futuro de nuestra minería del plomo está, pues, indisolublemente

    ligado al porvenir de la del cinc y sulfuros complejos, por lo que su

    supervivencia depende de la de estos minerales. En AZSA es previsible que continúe el ritmo de extracción de blenda y, consecuentemente, de la galena que la acompaña. APIRSA, superadas al parecer las dificultades, sigue adelante con su proyecto de explotación de la nueva masa de Los Frailes, próxima a la de Aznalcóllar, con capacidad para 17 kt/a de Pb en concentrados, y ALMAGRERA inició en noviembre de 1994 la extracción en su nueva mina de Migollas, por lo que es de suponer que cuando se normalice la producción obtendrá concentrados de plomo en cantidades similares a las habituales. El intento de poner en explotación el yacimiento virgen de Zn-Pb-Ag de Vados del Sil (León) por parte de Geominera, SA, encuentra problemas de financiación al parecer insalvables, ya que la reducida cuantía de los recursos seguros (5 Mt), frente a las elevadas inversiones requeridas por la

    apertura de una nueva mina subterránea a más de 400 m de profundidad, sólo podría compensarse con un nivel de precios bastante superior al actual.

    A continuación se citaran algunas de las minas mencionadas en párrafos anteriores, comentando más ampliamente sus cualidades, producciones, etc.

    Sierra de Gador, Mina de Bédar, Almería.

    Más tardía y menos conocida que la minería del hierro, es el inicio de la actividad minera del plomo en la sierra de Bédar y que siguió un patrón similar a las otras zonas mineras almerienses.

    El mineral de plomo del Pinar de Bédar se encuentra en forma de yacimientos de morfología estratiforme entre rocas que se pueden clasificar de mármoles de composición calizo-dolomítica de origen metamórfico que han sido expuestos a una intensa brechificación (trituración). Es fruto de una paragénesis (asociación de varias fases minerales estables en un mismo intervalo de presión y temperatura durante un proceso metamórfico) de galena, azurita, malaquita y calcopirita rellenando diaclasas (fractura de rocas o de materiales sin desplazamiento relativo de las partes) o como cemento del material brechificado.

    El mineral, situado en bolsadas superficiales, era fácilmente accesible. Aunque parece ser que ya se había extraído previamente mineral de plomo de estas bolsadas en un punto cercano al Pinar de Bédar (800 metros al oeste) se puede considerar que el inicio de la minería del plomo en la sierra de Bédar comienza en el barranco del Gato en el año 1848 con las labores en la concesión minera de Allá Veremos.

    En la sierra de Bédar, como en la de Gádor y Almagrera antes que ella, se instala una minería básicamente minifundista con las ya habituales características de individualismo y precariedad de medios de explotación que ya se habían dado en Gádor y Sierra Almagrera. Se forman pequeñas sociedades por parte de naturales de la zona dedicados a la explotación de su concesión minera.

    El plomo se presentaba en bolsadas superficiales y se iba extrayendo siguiendo pequeñas galerías que se abandonaban cuando se agotaba el mineral abriendo nuevas galerías. La extracción era intensiva en mano de obra, es decir, la mecanización era casi inexistente (tornos manuales) y todas las tareas se realizaban a base de utilizar mano de obra. Según Sánchez Picón y Pérez de Perceval (1999) en algunos distritos del sudeste esta mano de obra estaba compuesta por más de un 25% de mano de obra infantil. Este tipo de minería dejó los criaderos de plomo de Bédar literalmente agujereados y puso difícil el acceso al mineral que se encontraba a más profundidad a empresas que pretendieran una explotación más racional de los yacimientos.

    El inicio de la minería del plomo en Bédar coincide con el auge minero de la vecina Sierra Almagrera, con la Sierra de Gádor ya en plena decadencia. Tras el inicio de las explotaciones en Allá Veremos empiezan a trabajarse en otras concesiones: en el año 1850 en la concesión de San Fausto y en el 1851 en las concesiones de Ello es preciso y Por bien de todos en el barranco del Gato; el año 1852 se comienzan los trabajos en la concesión de Heredia y Dos Hermanas, cercanas al grupo primitivo.

    De esta manera comenzó a aumentar paulatinamente la explotación del plomo con la abertura de nuevas concesiones mineras. Las que resultaron más productivas, a parte de las ya mencionadas, fueron las de Café, Martillo 2º, Aprovechado, San Francisco, Medidas extraordinarias y Reformada, cercana al núcleo original.

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    Mapa de las concesiones mineras de la Sierra de Bédar.

    Es en este contexto en el que aparece la sociedad francesa Compagnie d´Aguilas, montada por los Rohtschild de París que adquiere parte de las concesiones mineras de la Sierra de Bédar en la década de los setenta. En un intento de modernizar los métodos de explotación y aumentar así los beneficios construyen un lavadero mecánico y una serie de instalaciones (entre ellas fundiciones de plomo) en el Pinar de Bédar, situada en terrenos de la concesión de Aprovechado.

    La Compañía de Águilas adquirió sus concesiones en Bédar en el año 1881. Como no se obtuvieron los resultados que se esperaban se decidió parar la actividad extractiva y desmantelar los lavaderos.

    Las concesiones mineras fueron arrendadas a particulares que continuaron la extracción de plomo con los métodos artesanales consiguiendo buenos resultados,  de hecho, según Sánchez Picón y Miguel A. Pérez de Perceval, se registra en el año 1891 la producción en la Sierra de Bédar de 1.462 toneladas de plomo, lo que suponía entonces un 0,4% de la producción nacional .

    Tras el fracaso la Compañía de Águilas centra sus esfuerzos en la explotación del otro mineral que abundaba en la sierra de Bédar, con este objetivo crea una filial el año 1885: la Sociedad de explotación de las minas de hierro de Bédar.  

    Mina de Azuaga-Castuera, Extremadura.

    Los yacimientos de plomo-zinc son abundantes en Extremadura, con más de 250 indicios registrados. Históricamente destacan por su importancia los de Azuaga y Castuera. La mayor actividad minera se produjo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, empezando el declive de la minería del plomo en 1940-45. En la actualidad todas las labores están inactivas.

    La producción de plomo en el año 1872, se acercaba a las 15000Tn y se alcanzo el máximo en 1898 cuando se produjeron cerca de 60000Tn. A partir de 1910 se redujo la producción a unas 12000Tn, que pasaros en 1920 a menos de 2000Tn, hasta su cierre definitivo en 1950.

    Este tipo de mineralizaciones de plomo son frecuentes en Extremadura. Los filones de cuarzo, con carbonatos y a veces baritina, rellena fracturas tardihercinicas, a veces con importante desarrollo longitudinal. Un rasgo común es que todas presentan la típica paragénesis BPGC (blenda-pirita-galena-calcopirita), con mayor o menor contenido en plata.

    Los principales campos filonianos plumbíferos son los siguientes:

    • Campo filoniano plumbífero de Castuera:

    Todos los inicios encajan en el GEC y están constituidos por filones de cuarzo-carbonatos (dolomita, ankerita y calcita) subverticales, de orientaciones comprendidas entre N75ºE y N100ºE. La paragénesis metálica está constituida por galena, escalerita y menor cantidad de pirita, calcopirita y minerales supergénicos procedentes de la alteración de sulfuros. La ganga es cuarzo y carbonatos (calcita y ankerita principalmente. El indicio más representativo de este grupo es la Mina Miraflores.

    • Grupo plumbífero Zarza-Capilla-Peñalsordo y Garlitos:

    Se trata de haces filonianos de orientación N60ºE a N80ºE, con paragénesis de galena, como mineral principal y esfarelita, pirita y calcopirita como minerales accesorios. La ganga es cuarzos y carbonatos, junto con la baritina. Estos indicios encajan en pizarras grauvacas. Al este del grupo de encuentran plomo y zinc, que encajan en pizarras grauvacas y otros en rocas intrusivas. El indicio más representativo es el de la Mina del Borracho, en el que la mineralización esta rellena de fracturas de orientación N60ºE, junto con pórfidos ácidos. Su paragénesis está formada por galena argentífera, pirita, calcopirita, bravoíta, tetraedrita y carbonatos.

    • El distrito plumbífero de Azuaga:

    Este distrito situado en las Minas San Miguel y Gerty, se explotaron solo carbonatos de plomo y vanadato. Igualmente el campo filoniano con mineralizaciones de plomo-zinc de Santa Marta también se extrajeron vanadatos. Esta presencia se explica con la asociación de rocas primitivas con rocas básicas.

    En cuanto al pasado minero de Azuaga, podemos decir que se remonta a la época romana, aunque fue desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX cuando la zona vivió su máximo periodo de desarrollo, debido a la gran cantidad de yacimientos existentes en explotación, especialmente los dedicados al mineral de plomo. El término municipal cuenta con más de 60 minas, entre ellas destacan las minas de la Oscuridad, el Gato, San Guillermo, Plasenzuela y las Musas. Todo ello trajo como consecuencia la prosperidad del pueblo, así, en la década de los años 50 el número de habitantes se elevaba a 20.000 y, Azuaga se colocaba en la cuarta o quinta ciudad más importante de la región, llegando a dar la mayor producción de plomo del mundo a principio del siglo XX.

    Es en esta época, cuando la actividad minera de Azuaga alcanzó su mayor producción, decayendo ésta hacia el año 1930 y cesando una década más tarde. Hacia la mitad del siglo pasado se reinician algunas explotaciones con escasa producción hasta su cese total. También se trataron hasta 1970, las escombreras de la zona por flotación, obteniendo con ello un valor añadido de los minerales que habían sido tratados tradicionalmente mediante la concentración por gravedad en agua.

    En la mina de Plasenzuela, las labores mineras llegaron hasta los 190 m a través de un pozo maestro, y dos contrapozos. La mina tuvo 8 plantas a 20, 35, 60, 85, 110, 135, 160 y 185 m. La longitud de las corridas del filón de galena osciló entre 50 y 250 m. El área beneficiada fue de unos 65.000m2, siendo explotada mediante el método tradicional de realces sin rellenos, sobre filones típicamente arriostrados. El volumen de las escombreras, en los años 70, era de unas 300.000 t.

    En la mina de Las Musas se llegó a explotar un filón hasta los 105 m de profundidad. Tiene 3 plantas situadas a los 45, 75, y 100m, con corridas de 340, 180 y 125m respectivamente. El área explotada fue de unos 12.000 m2, y el volumen de escombreras (en 1.969), era de unas 100.000 t.

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    Minas de Posadas, Córdoba.

    El distrito de Posadas está situado al norte del Guadalquivir medio. Ocupa el flanco sur de la Sierra del Caballo y la Sierra de Córdoba.

    Posee minas de plomo-plata con enriquecimientos superficiales explotables de cobre. Ejemplos de estas minas son:

    La mina San Andrés, Madereros , Santa Bárbara de Posadas y Calamón.

    Las fundiciones de la Casa del Guarda y Paterna están en relación con las minas de plomo-plata más próximas, al igual a las que se encuentran en la margen izquierda del Guadalquivir, como el Ochavillo.

    Nos centraremos en alguna mina en concreto, como es el caso de la Mina Santa Bárbara Posadas, que pertenece al término de Posadas y se encuadra en el ámbito de Detumo. Del kilómetro 13'5 de la carretera Posadas-Villaviciosa, parte una desviación al pantano del Bembézar y el kilómetro 12'8 cruza las explotaciones, conocidas como Mina de La Plata o Casiano de Prado. Es un filón BPGC, enriquecido en galena argentífera y calcopirita, muy argentífero, con contenidos de 6-14 kg. de plata/Tm. de plomo, a 400 m. de profundidad pasa a esfalerita pura. El sulfuro de cinc (blenda o esfalerita) se despreció, dejándolo como pilares. El filón lleva dirección Este-Oeste, siguiendo el curso del arroyo que desemboca en el Guadalvacarejo en el kilómetro 12'8. Se atacó mediante rafas en 800 m. Predominan las grandes rafas, de más de 30 m. de longitud y más de 6 m. de profundidad, destacando dos de 50 x 14'5 x 12 m. de profundidad y 100 x 15 x 20 m. de profundidad; embudos y pozos.

    Los romanos llegaron a 217 m. de profundidad. Los pozos antiguos están todos reaprovechados. Para sostener las paredes horizontalmente, emplearon tirantas. En las explotaciones, en una galería inclinada y encofrada con maderos ensamblados del pozo San Guillermo, de 2'70 m. de altura y con la suficiente anchura como para dejar dos espacios, una mitad se reservaba para la sucesión de cochleae y la otra era un descendero con escalones, se encontraron una batería de cuatro tornillos de Arquímedes escalonados. Para contener el agua, debieron utilizar ánforas. Se ven martillos de escotadura en las escombreras, lo que indica que la calcopirita estaba en superficie y la galena en profundidad.

    Una gran fundición antigua se reaprovechó en época contemporánea, arrasando los hornos romanos. Las escorias tenían 18-20 % de plomo.

    Minas del Valle de Alcudia, Ciudad Real.

    El Valle de Alcudia está enclavado en Ciudad Real, forma una mancomunidad formada por Abenójar, Almodóvar del Campo, Argamasilla de Calatrava, Cabezarados, Cabezarrubias del Puerto, Fuencaliente, Hinojosas de Calatrava, Mestanza, San Lorenzo de Calatrava, Solana de Pino y Villamayor de Calatrava.

    En este Valle aparece la mina Diógenes que sufrió el abandono de sus habitantes tras el cierre de la actividad minera. La empresa Peñarroya construyo el pueblo para sus empleados al reabrir la mina en 1939 y desapareció en 1979 cuando ceso su explotación.

    La base de su economía era la extracción de plomo argentífero de cuatro pozos o minas. En época romana también fue también explotada.

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    Plantilla de trabajadores de la Mina Diógenes.

    Minas de Sierra de Baza, Granada.

    En torno al primer milenio a.C. la actividad minera cesa en la Sierra y no vuelve a retomarse hasta la llegada de los romanos. Ya hemos visto más arriba sus trabajos en las minas de oro, pero éste no fue el único metal que explotaron en nuestra Sierra. Al cobre, oro y plata se unieron el plomo y el hierro, abriendo numerosas minas y explotando cualquier tipo de yacimientos, ya fueran filonianos o estratiformes, puesto que tenían conocimientos técnicos y medios para ello. Cuando muchas antiguas minas de plomo y plata de la Sierra fueron explotadas de nuevo a partir del siglo XVI-XVII, al limpiar sus viejas galerías los mineros encontraban restos romanos como lucernas para alumbrarse en el interior de la mina e incluso algunas monedas de bronce.

    Tras los romanos no se paraliza ya la actividad minera en la Sierra, continuando durante toda la presencia árabe en la Península. Se trata en todos los casos de pequeñas explotaciones repartidas por doquier que van dejando un riquísimo legado de minas, hornos de fundición, escóriales…. A partir del siglo XVI las explotaciones mineras y la actividad metalúrgica queda en manos de la Corona, que mantiene una escasa actividad.

    Así llegamos a la primera mitad al siglo XIX. Al momento de la gran explosión de la minería en todo el Sureste andaluz. La Sierra de Baza, al igual que otras sierras vecinas como la Sierra de Gádor , Sierra Almagrera, o la propia Sierra Nevada, vive un momento de autentica fiebre por las minas de plomo, llegando hasta nuestras tierras empresarios y capitales de otros lares. En la mitad occidental de la Sierra, en los calares de Santa Bárbara, Heredia, Rapa, San Sebastián, Picón de Gor, y otras muchas zonas, se abren kilómetros y kilómetros de galerías en busca del pesado metal y se establecen varias fundiciones como la de San Antonio. Pero el precio del plomo cae en los mercados internacionales y a partir del último tercio del siglo XIX su explotación ya no resulta rentable. El testigo lo recogen ahora de nuevo otros dos metales de gran importancia para la nueva Europa que empieza su industrialización: el cobre y sobre todo el hierro.

    Los mismos filones de polisulfuros que comenzaron a apenas arañar los primeros mineros prehistóricos son ahora explotados a gran escala. Surgen ahora los cotos mineros de El Tesorero, cuyas explotaciones se inician en 1906, Don Martín, Tablas (Barranco Vinagre) y tantos y tantos otros en el sector metamórfico de la Sierra de Baza. Ahora se trabaja abriendo galerías a varios niveles como las de la mina Hernán Cortés o haciendo rozas a cielo abierto. La necesidad de sacar el mineral de la Sierra hace que se instale un cable aéreo, al pie de esta última mina para llevarlo mediante vagonetas hasta un cargadero en la nueva línea férrea construida por los ingleses, de Baza a Lorca precisamente con este fin en 1890. Una vez más las fluctuaciones tan bruscas a las que está sometida esta actividad en función de los mercados, los costes de producción y el agotamiento de los criaderos, llevó al cierre de las minas en 1923.

    Pero no sólo se explotaron en este periodo los minerales ya mencionados. También se extrajeron otros en menores cantidades. Fue el caso del bismuto, la blenda (cinc), el cinabrio, del que se obtiene el mercurio. Éste último en las minas del Cerro Quintana, o el asbesto, del que se obtiene amianto, en la mina de Floranes.

    El último periodo de actividad de las minas de la Sierra tiene lugar entre 1960 y 1983 cuando se reabren algunas viejas minas de plomo. El laboreo ahora se hace a cielo abierto y se aprovechan también las antiguas escombreras.

    Minas de Linares-La Carolina, Murcia.

    Estas explotaciones mineras se encuentran en la provincia de Murcia. Se sitúan en el borde suroriental del Macizo Hespérico (zona Centroiberica- Batolito de los Pedroches). Sus mineralizaciones son principalmente de Pb-Ba y Zn-Cu, de tipo filonianas y ocurrencias menores estratoligadas.

    La zona se divide en dos subdistritos, el de Linares y el de El Centenillo-La Carolina-Santa Elena.

    En el distrito minero de Linares-La Carolina se han documentado yacimientos de la Edad del Bronce para la extracción de este metal (como el de Peñalosa en Baños de la Encina) y otros de plata y plomo ya en época de los romanos y cartagineses. Durante el siglo XIX, este distrito se convirtió en el mayor productor mundial de plomo. Los vestigios de esta actividad alcanzaron su máximo esplendor a principios del siglo pasado y desaparecieron en la década de los ochenta coincidiendo con el declive del plomo.

    En cuanto a la minería del distrito, la mena de la que se obtenía el beneficio era de galena y sulfoarseniuros de plata. Ya hemos mencionada anteriormente que el distrito fue el principal productor de plomo en el mundo durante el periodo de 1880-1920, con un máximo absoluto en 1918, en el que se obtuvieron aproximadamente unas 144000Tn de concentrado de plomo. Las leyes rondaban en torno al 70% de Pb en concentrados.

    Las labores mineras engloban a unas 1300 minas, cuyos pozos maestros llegaban a alcanzar unos 65kms, y las galerías sobre los filones alcanzaron 786kms.

    En el sector de la zona de Linares la última mina en cesar las labores fue, la Mina La Cruz en 1991. En el sector de La Carolina fue la Sociedad de los Guindos en 1981 fue la última en abandonar la explotación.

    Las mayores producciones en la zona de Linares se obtuvieron del Filón Arrayanes, mientras que en la zona de La Carolina la mayor producción fue del grupo Centenillo en las labores de los filones Perdiz, Crucero, Mirador, Sur, Pelaguindas, Avetarda, Rancheros y San Sebastián.

    Los métodos de explotación se realizaban mediante pozos y galerías subterráneas que llegaron a alcanzar los 700m de profundidad. La galería base se instalaba en la zona del filón Antiguo. Tenían una cámara almacén con galería auxiliar en estéril, una cámara almacén con deszafre por tolvas, y dividían las zonas en subniveles y voladuras de bancos.

    Como dato curioso añadimos que 1984 el consumo de energía por tonelada tratada era de 14KWh y el consumo de agua se acercaba a 2.28m3 por tonelada.

    Se realizaron canalizaciones y conducciones de agua, que ahora están en estado de abandono. Además también poseían escombreras y balsas. Algunas escombreras de estéril de la zona de Linares han sido reutilizadas como material de relleno o construcción.

    Minas de Arditurri, Guipúzcoa.

    La riqueza mineral de Arditurri es conocida desde tiempos inmemoriales. Las primeras evidencias de explotación organizada de la que se tiene constancia corresponden al Imperio Romano, época en la que se construyeron en Arditurri numerosas galerías con el fin de extraer plata.

    En la Edad Media la explotación de las minas tenía como objetivo la extracción de hierro, cuyas ricas reservas no fueron del interés de los romanos. El mineral era transformado en las numerosas ferrerías que proliferaron en el valle de Oiartzun.

    Tras un tiempo de inactividad, a finales del siglo XVIII, la familia Sein de Oiartzun se encargó de poner nuevamente en explotación las minas, para obtener plomo. El ingeniero alemán Juan Guillermo Thalacker vino comisionado por Carlos IV para inspeccionar los trabajos que hacía Sein.

    En 1830, la Compañía Guipuzcoana de Minas comenzó a explotar Arditurri. Se ampliaron las galerías de explotación, comenzando lamentablemente el proceso de destrucción de buena parte de los vestigios de épocas anteriores.

    Entre 1902 y 1904 la Compañía Chavarri Hermanos de Bilbao se hizo con la concesión de hierro y construyó el ferrocarril, que transportaba el mineral hasta el puerto de Pasaia. En la actualidad el trazado constituye la Vía verde de Arditurri, un sendero al que sólo pueden acceder peatones y ciclistas.

    Durante los años 60 del siglo pasado, surgió un gran interés por la fluorita y las minas experimentaron una notable modernización. La actividad en el coto de Arditurri finalizó en 1984. Sin embargo, en 1983, antes del cierre definitivo de las minas, el Centro de Estudios e Investigaciones Histórico Arqueológicas Arkeolan en colaboración con Félix Ugarte Talde, comenzó una serie de prospecciones arqueológicas cuyos resultados han contribuido sustancialmente a conocer la historia de este maravilloso lugar.

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    Mina de Reocín, Cantabria.

    El yacimiento de Reocín fue descubierto en 1856 por la empresa de capital belga Real Compañía Asturiana de Minas (CRAM), que explotó ininterrumpidamente la mina, hasta que en 1981 Asturiana de Zinc, S.A. se hizo cargo de la misma. A la vista de las reservas de mineral se planificó el cierre de la explotación minera para el segundo trimestre del año 2003. La mina de Reocín integra tres departamentos productivos: la explotación a cielo abierto, la explotación de interior y la planta de concentración.

    La mina de interior cubre un área de 3.500 x 700 m., accediendo a ella mediante un pozo vertical y una rampa para vehículos. Por el pozo Santa Amelia, operativo desde 1936, se realiza el acceso de personal y la extracción de mineral.

    El método de explotación utilizado en la mina de Reocín es el de corte y relleno consolidado de alta densidad.

    Por el tipo de explotación y su distribución espacial, la mina de interior puede subdividirse en tres zonas: Zona de Recuperación de Pilares, Zona Centro o Visera y Zona Oeste o Punta de Lanza. llevados a cabo en instalaciones exteriores. Una vez en la planta de flotación diferencial, el mineral pasa al circuito de galena, realizándose el desbaste y apure en nueve celdas, y los tres relavados en diez celdas. El concentrado obtenido pasa a un tanque espesador y de allí a un filtro prensa, donde se obtiene el concentrado final de plomo... El concentrado final es espesado en un tanque antes de pasar a los filtros prensa y obtener el producto vendible de zinc. El estéril procedente del circuito de flotación se espesa en una batería de ciclones y un tanque espesador antes de bombearlo a la planta de tratamiento de estériles. El tratamiento de estériles se realiza en dos filtros banda de vacío, en donde se obtienen hasta un máximo de 3.500 tm/día de residuos sólidos.

    El municipio ha tenido un destacado peso industrial, sobre todo gracias a la explotación de su mina, que fue cerrada en 2003, después de 140 años de actividad. El agotamiento de sus recursos, otra fuente de riqueza para miles de cántabros, provocó el cierre con el cual se ponía fin también a la historia de la minería en Cantabria.

    En el momento de la clausura, tanto la mina como la fábrica eran propiedad de Asturiana del Zinc S.A. (AZSA), empresa creada en 1957, que absorbió en 1983 a la Real Compañía Asturiana de Minas de Carbón, firma fundada en1833 que inició su actividad extractora en Reocín hacia mediados de la década de los cincuenta, extendiéndola después a otras minas de la provincia. Desde que se iniciara su explotación, a mediados del siglo XIX, se extrajeron del yacimiento 100 millones de toneladas de mineral. No obstante, según algunos documentos y como atestiguan algunos vestigios hallados, los romanos tuvieron conocimiento de esta mineralización e incluso llegaron a explotar la mina, posiblemente en busca de galena o calamina.

    Para el año 1890 las instalaciones de la mina de Reocín se consideraban entre las más modernas del mundo, con alumbrado eléctrico, vías férreas, teléfono y dos mesas Linkenbach, para la clasificación de minerales, de 10 metros de diámetro, las más grandes jamás construidas hasta entonces.

    La crisis económica mundial de 1929 afectó a la empresa y aquejó de forma especial a la minería de Cantabria, quedando sólo activa la mina de Reocín, que con su cierre ha supuesto no solamente el fin de una historia minera sino, también, la pérdida de riqueza y empleo especialmente para Helguera, Puente San Miguel y Torrelavega. El Gobierno regional ha formalizado en 2003 la adquisición de 130.000 m2 de terrenos de la extinta mina, que incluyen las oficinas, el pozo Santa Amelia, el castillete y todo el material y utensilios empleados en ella, para acondicionarlo como museo minero.

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    Minas de Picos de Europa, Cantabria.

    Áliva y la zona de los Picos de Europa próxima a Espinama fueron objeto de explotación minera durante casi 150 años, en época reciente. Lógicamente, esa actividad minera ejercida durante tantos años influyó, y mucho, en la vida del Concejo. A dar a conocer la actividad minera en sí y sus repercusiones se dedican estos artículos.

    Antes de que a mediados del siglo XIX comenzara la gran actividad minera, habían existido algunos precedentes. Hay quien cree que ya los romanos pudieron llevar a cabo alguna explotación en los Picos de Europa, el Mons Vindius de entonces. No está claro y, de ser cierto, es poco probable que fuera por la zona de Espinama.

    Es en la Edad Moderna cuando existen documentos escritos que hablan de minas en Espinama. En 1532 se menciona una mina en Peña Vieja pero es unos años después, en 1557, cuando se dan detalles concretos. Se habla de la existencia de una mina de oro y plata «en el puerto de Áliva, confinante con Peña Vieja, a mano derecha antes de llegar a la colladilla, cerca por la parte inferior de la fuente cimera». Los geólogos Manuel Gutiérrez Claverol y Carlos Luque Cabal, autores del libro "La minería en los Picos de Europa", creen que, más que de oro -inexistente en Picos- sería una mina de pirita o calcopirita, minerales que tienen brillo aurífero y están presentes en Áliva.

    De 1578 es la siguiente mención documental. Se trata de una carta en la que Pedro Bueno de Escandón pide que se le conceda beneficiar dos minas en Cabrales y «otra de plomo que descubrió en el término de Áliva».

    Son, pues, varias las citas de minas en la zona en los siglos XVI y XVII. Sin embargo, la explotación de tales minas, de haberse llevado a cabo, debió ser muy efímera por cuanto no hay menciones a ellas entre la mucha documentación de los siglos XVII y XVIII relativa al Concejo que he podido manejar. El hecho de que las Ordenanzas del Concejo de 1625 incluyan un capítulo en el que se prohíbe «sacar ningún carro de piedra para fuera del Concejo» confirmaría la falta de explotación minera como también lo confirmaría el que en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, a la pregunta relativa a la minería y la industria del lugar, contesten refiriéndose únicamente a los molinos y el batán. Tampoco hay alusiones a la actividad carretera necesaria para el transporte del mineral que tendría que haber sido ejercida por los vecinos de Espinama como más próximos a dichas minas. Hay que esperar, por tanto, hasta el siglo XIX para encontrar una explotación real de la riqueza mineral de la zona.

    En 1853 la Real Compañía Asturiana de Minas comienza a hacer prospecciones en los Picos de Europa, como resultado de las cuales descubre el año siguiente la importante presencia de cinc y plomo. Dos años después, en 1856, ya comienza a explotarlo en Áliva y zonas próximas. Por aquellos mismos años, la sociedad "La Providencia" comienza igualmente sus explotaciones. Conocidos los hallazgos, los registros mineros proliferan por toda la zona.

    De todas las minas fue la de Las Manforas, en Áliva, la más importante. Su explotación, con intermitencias, llegó hasta 1989, cuando se produjo el cierre definitivo. También hubo minas en sus proximidades en la Canal del Vidrio, en el Duje, La Marta Navarra, Puertos de Áliva y Horcadina de Covarrobres. Además de en Áliva, se explotaron minas en Lloroza (Las Gramas y Altáiz), Fuente Dé y Liordes.

    La ubicación de las minas, en terreno montañoso y a más de 1.500 metros de altitud, supuso, en el periodo anterior a la guerra civil, perjuicios a tres niveles:

    1º) Los duros inviernos impedían trabajar durante todo el año. Las campañas duraban desde mayo o junio hasta noviembre.

    2º) La lejanía respecto a los pueblos más próximos -Espinama y Sotres- implicaba dificultades logísticas. Por una parte, el personal no podía ir a su casa y volver todos los días. Por otra, los abastecimientos también eran más complicados.

    3º) La dificultad de dar salida al mineral. La necesidad de llevarlo desde lugares tan apartados hasta Unquera, a unos 70 kilómetros, donde se embarcaba, hacía que el transporte encareciera notablemente el producto.

    Para mitigar esos problemas las compañías mineras construyeron casetones para alojar a su personal en Áliva, en Lloroza y en Liordes. Además, se construyó una gran red de caminos a través de los cuales los carros de bueyes sacaban el mineral. Así lo podemos leer en el libro "Liébana y los Picos de Europa", publicado en 1913 por "La Voz de Liébana":

    Los lavaderos, como el que se cita en la Canal del Vidrio o el de Liordes, tenían por objeto tratar las piedras de mineral de menor ley antes de su transporte a Espinama. Estos minerales eran triturados en molinos, lavados y concentrados en cribas de palanquín o en cajones alemanes, para así facilitar su transporte. El mineral de alta ley, en cambio, era llevado con carros directamente hasta Espinama, desde donde continuaba viaje hasta Unquera.

    Sirvan como ejemplo de la importancia de estas explotaciones los datos de la "Estadística comercial e industrial de la provincia de Santander" de 1909, publicada por el Ministerio de Fomento. En ella se dice que la Sociedad La Providencia tenía tres concesiones en Áliva y otras cuatro en Ándara, empleando entre todas a 132 hombres, 6 mujeres y 8 muchachos. En Áliva obtuvo ese año 625,10 Tm. de cinc (en Ándara 317,3 Tm.). La Real Compañía Asturiana, por su parte, tenía una concesión en Lloroza, con 31 obreros y una producción de 484 Tm. de cinc. Por último, la de Echevarría y Cía. contaba con una concesión "en Camaleño" (la de la Canal del Vidrio debe ser) con 29 hombres y tres mujeres y 279,4 Tn. de producción.

    Un dato más genérico: según los citados Claverol y Luque, entre 1856 y fines de 1899 se extrajeron de las minas de los Picos de Europa 160.000 toneladas, cantidad en la que se incluye lo producido también en las minas de Ándara, no ubicadas en el Concejo.

    Estos altos niveles de producción se veían, sin embargo, muy influidos por el precio alcanzado a nivel internacional por el cinc. Cuando, como durante la I Guerra Mundial, subía, la rentabilidad era mayor y se aumentaba la producción. En cambio, en épocas en que el precio del cinc bajaba, el alto costo del transporte hacía que dejara de ser rentable la explotación. Por este motivo, dejaron de explotarse durante algunas temporadas, la más prolongada la que se inició en 1927, con la crisis internacional, cierre que se alargó hasta años después de finalizar la guerra civil española. En esos años parece que sólo la Sociedad Anónima Picos de Europa, dirigida por Manuel Palacios Antón, realizó un aprovechamiento esporádico de mineral residual de algunas labores o en las escombreras.

    Es en 1942 cuando la Compañía Minero Metalúrgica Montañesa, sucesora de La Providencia, retoma los trabajos en las minas de Áliva, trabajos que duran hasta 1953. La explotación incluye seis concesiones de las que es propietario el espinamense Rafael Calvo Briz. En este periodo, en 1950 en concreto, se comete uno de los mayores errores de la historia minera de Áliva: la "explosión Kachinski", gran voladura, con dos mil kilos de dinamita, que produjo una gran cicatriz en la Canal del Vidrio.

    Pocos años después del abandono por la M.M.M., en 1956, es nuevamente la Real Compañía Asturiana de Minas, a través de su filial "Sociedad Carbones de La Nueva", la que arrienda las concesiones de Rafael Calvo y retoma su explotación y la de las otras concesiones que allí mantenía. Es entonces cuando se produce un cambio sustancial: la explotación minera se alarga a todo el año. Para ello, los mineros se alojan durante el invierno en casetones colectivos que, ya en los años 1970 cuando la titularidad de la explotación es de otra filial de la Asturiana, la "Sociedad Minera Picos de Europa, S.A.", son sustituidos por barracones de cemento armado en forma de medio tubo, con bóveda de cañón, de modo que la nieve resbalara sobre ellos. Se cuenta, además, con nueva maquinaria y son camiones los que se encargan del transporte.

    La explotación por esta última compañía abarca desde 1967 hasta que en 1981 pasa a "Asturiana de Zinc, S.A.", sociedad que compra la R.C. Asturiana de Minas. Finalmente, en 1985, AZSA vende las concesiones de Áliva a Agustín Fernández Balmorí quien, hasta el cierre definitivo en 1989, con apenas una veintena de trabajadores, hace un aprovechamiento residual, buscando sobre todo piezas vistosas de blenda acaramelada para su venta a coleccionistas.

    Las minas de Lloroza (Las Gramas y Altáiz), con pobre contenido en galena o blenda, habían dejado de ser explotadas a principios de los años 1920. Las de Liordes, por su parte, con muchas intermitencias, fueron objeto de alguna explotación residual todavía por los años 1950, periodo en el que también cesó la explotación de las minas de Fuente Dé pese al hallazgo unos años antes (hacia 1952) por Luis de María Santos de un yacimiento nuevo del que se hizo cargo, mediante alquiler, la Real Compañía Asturiana.

    En total, se sostienen que de las 600.000 toneladas originales de mineral (13% de ello zinc y 2% plomo), en Áliva, en el momento del cierre, quedaban únicamente reservas de 50.000, lo que indica claramente la importancia de la explotación minera allí desarrollada.

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    Minas de Mazarrón, Murcia.

    El distrito minero de Mazarrón (Murcia) constituye uno de los sitios de interés geológico y minero más importantes de España, y junto con los distritos de La Unión y Rodalquilar, constituye un extraordinario ejemplo de la relación entre el vulcanismo mioceno del sureste peninsular y los procesos metalogénicos. En Mazarrón podemos observar la presencia de cuerpos mineralizados (Pb-Zn-Ag, alunita) relacionados con aparatos subvolcánicos (pórfidos dacíticos)

    tipo domo del Mioceno.

    Existen tres zonas mineralizadas principales en el distrito de Mazarrón

    (de este a oeste): San Cristóbal-Perules, Pedreras Viejas y Coto Fortuna. El ejemplo más notable de domo mineralizado lo constituye San Cristóbal-Perules (adyacente al pueblo de Mazarrón).

    El Distrito de Mazarrón permite remontarnos en el tiempo a una minería que, similar a la del distrito minero de La Unión, alcanzó su apogeo a fines del siglo XIX - comienzos del XX. No obstante, debemos mencionar que la historia minera de Mazarrón se extiende más allá de estas fechas, comenzando en el siglo II A.C. durante la expansión del Imperio Romano.

    Posteriormente durante los siglos XV y XVI se llevó a cabo la explotación de los depósitos de alumbre de la zona. Sin embargo, el desarrollo moderno de Mazarrón no llegó hasta fines del siglo XIX cuando se instalaron allí dos compañías mineras: Unión, constituida en Madrid en 1883, y Águilas, fundada en 1884 con capitales franceses. Hacia los años 1960s, toda actividad minera cesó definitivamente.

    La mineralización metálica consiste en filones y stockworks, y los principales minerales son pirita (FeS2), esfalerita (ZnS) y galena (PbS) argentífera (15-20% Ag). Otros sulfuros incluyen calcopirita (CuFeS2), tetraedrita-tenantita (Cu,Fe,Ag,Zn)12(Sb.As)S13, arsenopirita (FeAsS), cinabrio (HgS), estibina (Sb2S3) y berthierita (FeSb2S4). Minerales secundarios incluyen cerusita (PbCO3), anglesita (PbSO4), smithsonita (ZnCO3), azurita (Cu3(CO3)2(OH)2) y malaquita (Cu2CO3(OH)2), mientras que la ganga consiste en cuarzo (SiO2), calcita (CaCO3), siderita (FeCO3), dolomita (MgCO3) y yeso (CaSO4·2H2O). El intenso recubrimiento de limonitas está caracterizado por la presencia de goethita (FeOOH) y jarosita (KFe3(SO4)2(OH)6). Las reservas actuales son del orden de 11 Mt al 2,59% Zn, 0,57% Pb y 16,6 g t Ag.

    La minería en Mazarrón fue principalmente subterránea y los pozos y galerías alcanzaron profundidades de unos 500 m (San Cristóbal - Perules). En el distrito se llevaron a cabo distintos tipos de operaciones para recuperar minerales y metales:

    1. Calcinación de rocas alteradas ricas en alunita para la obtención de alumbres, durante la época romana y con un pico de

    producción en los siglos XV a XVI. A partir de 1774 se trabajaron los residuos del procesamiento de los alumbres, un material de fuerte color rojo rico en óxidos de Fe, metales (Pb-Zn) y metaloides (As).

    2. Concentración de galena por gravedad mediante la utilización de jigs.

    3. Fundición de menas ricas en galena mediante hornos reverberos (finales del XIX).

    4. Extracción de Zn de las minas de Mazarrón a partir de 1951 y hasta 1963 mediante flotación.

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    Minas de La Unión, Cartagena, Murcia.

    Es el principal distrito minero de la región. La zona minera propiamente dicha ocupa una superficie rectangular, alargada en dirección noreste-suroeste, de unos 10 x 5 km, que encierra la mayor acumulación de Pb-Zn de las Béticas y una de las principales de la Península Ibérica.

    Después de siglos de casi total inactividad minera, se va a dar a partir de 1839 un fulgurante despegue de la minería, y en sólo unos pocos años se denuncian más de 1.500 minas en la sierra. En la Sierra Minera de Cartagena-La Unión se distinguen, bajo un punto de vista morfológico, los siguientes tipos de mineralizaciones:

    - Los “mantos”: masas y cuerpos estratoides.

    - Diseminaciones en el Mioceno.

    - Estructuras filonianas s.l.

    - Stockwork y filones asociados a las vulcanitas.

    Los “mantos”:

    De todos esos tipos de mineralización, los “mantos” son los que han constituido el principal recurso mineral y permitido el desarrollo de las grandes explotaciones a cielo abierto.

    Existen dos tipos principales, con diferentes posiciones estratigráficas: “1er manto” y “2º manto”. Ambos consisten en cuerpos más o menos estratoides, constituidos en unos casos por masas de greenalita-magnetita con sulfuros dispersos (“manto de silicatos”) y, en otros, por sulfuros diseminados, en hiladas o masivos, dentro de una formación clorítica (“manto piritoso”):

    a) “Manto” superior o “1.er manto”: Se sitúa a la base del paquete carbonatado de la unidad de S. Ginés, asociado espacialmente a las doleritas. Aparece básicamente desarrollado en la zona central (Emilia- S. Valentín-Tomasa), sobre un área de unos 10 km2. Fuera de dicha zona, sólo se le encuentra en la zona este (Buen Consejo-Julio César) y en alguna pequeña zona aislada.

    Sus características indican un fenómeno de reemplazamiento meta somático, particularmente claro en el tipo “manto de silicatos”, donde la masa grenalítica conserva las estructuras originales de la roca. Los mayores espesores se han dado en la zona de S. Valentín-Emilia, entre 40 y 80 m, mientras que en la zona este (Buen Consejo-Julio César) son del orden de los 20 m.

    b) “Manto” inferior o “2º manto”: Se sitúa al nivel de los mármoles del Nevado-Filábride. Aparece sobre un área muy extensa del orden de 40 km2, de forma aproximadamente elíptica, con su eje mayor según la dirección NNE-SSO y centrada sobre la zona del Sancti Spiritu. (Cantera San Valentín).

    Este cuerpo tiene un carácter estratiforme, concordante con las rocas encajantes y con sus estructuras de esquistosidad y plegamiento. Los espesores varían normalmente entre 3 y 25 m, en aparente relación en unos casos con estructuras de plegamiento (engrosamiento en zonas axiales) y en otros casos con fracturas. El espesor medio puede estimarse en unos 10 m.

    b) Paragénesis minerales de los “mantos”: Los “mantos” de la Sierra de Cartagena presentan dos tipos principales de asociaciones minerales primarias:

    Paragénesis 1: Asociación clorita-sulfuros-carbonatos-sílice (“manto piritoso”)

    Paragénesis 2: Asociación greenalita-magnetita-sulfuros-carbonatos-sílice (“manto de silicatos o de magnetita”).

    Existen estimaciones orientativas de la magnitud original de los yacimientos contenidos, en base a criterios geológicos, apoyados en la abundantísima información minera, en los datos estadísticos de producciones, etc.

    Según tales estimaciones, la cuantía original de estos depósitos minerales en sus diversos tipos, estratiformes o mantos, filones, diseminaciones y stockworks, monteras o gossans, superaría los 240 millones de toneladas de mineral bruto, con un contenido en metales del orden de 64 millones de toneladas de Fe, 3.2 M.t. de Pb, 3.8 M.t. de Zn, y 4.000 toneladas de Ag, cifras que los destacan netamente de otros distritos mineros.

    Siendo evidente su importancia como acumulación metal, en cambio a nivel de leyes o contenido metálico relativo se le puede considerar como un distrito pobre, casi marginal, con las excepciones muy localizadas de ciertos enclaves o filones, como el caso del Cabezo Rajao. Ello explica en buena medida el carácter cíclico y discontinuo de la actividad minera en la zona. Las mayores minas de la Sierra de Cartagena, en cuanto a su tonelaje de mineral son: San Valentin, Emilia, Tornasa, Los Blancos III, los Blancos I y II, Gloria y por ultimo San Jose-Gloria Este (según los datos de Peñarroya-España), de mayor a menor tonelaje.

    Minas del Cerro del Toro, Motril, Granada.

    Se localizan en las estribaciones occidentales de la Sierra del Jaral, al Norte de Motril (Granada) y próximo a su área urbana. Las minas del Cerro del Toro, eran explotadas la blenda o esfalerita, la principal mena de zinc.

    La primera referencia de las minas se remonta los textos del geógrafo e historiador Al-Razi (888-955). Son los pocos restos que quedan de aquella época. La ocupación de la Alquería de Batarna. Hace referencia a los yacimientos de Zinc, cerca de Salonbino (Salobreña). Estas minas también destacan por la calidad de su mineral.

    La explotación moderna de la mina se realizó en los años 70 a través de la concesión llamada Pepita. En esa época se desarrolló una labor minera en el interior de la mina formada por diferentes niveles.

    • El primer nivel denominado Pepita 1 con una profundidad de 196m. Actualmente inundado por agua.

    • El segundo nivel denominado Pepita 2 con una profundidad de 157m.

    Los minerales que más importancia tenían eran Blenda o Esfalerita, ambos compuestos por sulfato de zinc. Es decir que el mineral primario era zinc.

    En la actualidad se está recuperando el patrimonio geominero de la zona para crear un museo dentro de la mina.

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    Galería de la Mina Pepita.

    Mina San José, Legorreta, Guipúzcoa.

    La mina San José se encuentra en la zona de Legorreta, cerca de Isasondo y Berasategui Anzoa, en la provincia de Guipúzcoa. Las principales sustancias explotadas serán la blenda y la galena, es decir plomo y zinc principalmente.

    Este yacimiento fue explotado durante 30 años, desde 1957 hasta 1987, por la compañía Asturiana de Zinc, S.A. (AZSA).

    Los trabajos de desarrollo de la mina se realizaron siguiendo una dirección ONO-ESE marcada por el contacto entre el nivel calcarenítico con la serie detrítica suprayacente.

    La explotación del yacimiento se hace mediante el método de realce por subniveles, dejando macizos de mineral para soportar el techo. Junto a las instalaciones de la mina existieron unas instalaciones para la molienda y una planta de concentración del mineral por flotación.

    La explotación se empezó en la cota 280m y se fue profundizando hasta la cota -5m, donde ya no se encontró mineral. El acceso al interior se realiza en la cota 200m.

    Las distintas galerías están espaciadas unos treinta metros aproximadamente en vertical, existiendo galerías a cotas 200, 170, 140, 110, 90, 65,25 y -5m. Las cinco galerías superiores eran socavones abiertos desde el exterior del monte, la sexta, que era el nivel inferior de la mina, estaba comunicada con la galería de la cota 200m por un plano inclinado y una chimenea. La diferencia de nivel entre la galería más alta y la más baja era de 97m.

    El material de escombro se fue almacenando en las galerías y cámaras abandonadas por lo que en el exterior solo se han acumulado las escombreras de finos procedentes de la planta de flotación.

    Las leyes y reservas de la mina son entre 15-20% de zinc y 5-6% de plomo en las zonas más ricas. En los últimos años las leyes han disminuido siendo entre 8-10% de zinc y 2% de plomo.

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    Estado deplorable de las galerías de la mina San José, Legorreta.

    Minas de Rubiales y Toral de los Vados, León.

    La mina Antonina, localizada en las cercanías del Toral de los Vados, exploto desde 1935 una mineralización de plomo y zinc sobretodo, alcanzando labores de cierta importancia hasta su cierre en 1983. Conocida tradicionalmente por su aragonito azul.

    La Mina Antonina es una de las más significativas de un grupo importante de yacimientos de zinc-plomo del NO de la Península Ibérica y que engloba también a la mina de Rubiales (exhausta), y el yacimiento inexplotado de Santa Bárbara y varias decenas (más de 31) de pequeñas minas. Muchos de estos depósitos fueron explotados a pequeña escala mediante socavones de montaña y zanjas entre 1910 y 1930, parte de ellas realizadas por la Compañía Asturiana de Minas.

    En los años 1950-1960, Asturiana de Zinc S.A. realizo una completa exploración del área con apertura de abundantes labores de pequeño tamaño.

    Es a principios de los setenta, con el descubrimiento del yacimiento de Rubiales, cuando la zona se convierte en un objetivo prioritario para la industria minera y empresas como Rio Tinto Minera, la Minero-Siderúrgica de Ponferrada, la Sociedad Minero Metalúrgica Peñarroya España, ENADIMSA, EXMINESA u Outukumpu, exploran en la zona.

    Durante toda esta época la mina Antonina, trabajada por la sociedad del Rio Kúmer, primero para mercurio y posteriormente para plomo-zinc, esta activa de una manera intermitente.

    Entre 1965 y 1983, es explotada de una manera sistemática mediante un plano inclinado y socavones de montaña.

    Entre 1965 y 1972, se extrajeron unas 185000Tn con leyes del orden de 6.3% de Pb y 3.2% de zinc.

    Entre 1972 y 1978, la SMMPE investiga la concesión en consorcio con Río Kúmer, realizando diversos trabajos de superficie, cartografía del detalle, limpieza de labores, demuestre en la mina, 41 sondeos (15271m perforados) y, sobretodo, dos grandes rampas y diversas galerías, cubicando alrededor de 4,75MTn con leyes de 4.4% de Pb y 5.4% de Zn sobre una potencia mínima de dos metros.

    Posteriormente, en 1986, EXMINESA, realiza un último estudio exhaustivo de las labores y algunos sondeos de interior, llegando a la conclusión de que los tonelajes no son suficientes para una explotación económica, probablemente 2MTn con 5.3% de Pb y 5.3% de Zn.

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    Plano inclinado con instalación de transporte de mineral, en mina Antonina.

    HIERRO

    El hierro es el metal de transición más abundante en la corteza terrestre, y cuarto de todos los elementos. También abunda en todo en el Universo, habiéndose encontrado meteoritos que lo contienen. Se encuentra formando parte de numerosos minerales, entre los que destacan la hematites (Fe2O3), la magnetita (Fe3O4), la limonita (FeO (OH)), la siderita (FeCO3), la pirita (FeS2), la ilmenita (FeTiO3), etc.

    España es uno de los países más importantes en cuanto a minería. Produce unos 265.000 Kg. de hierro, 128.100 Kg. de cinc y 24.000 de plomo.

    Como en el caso de otras sustancias metálicas, los indicios de la actividad extractiva se remontan a épocas prerromanas. En la Península Ibérica, con la primera Edad de Hierro (s.VII a.C.) comienza la difusión de la utilización del hierro para la elaboración de herramientas agrícolas. Es en la Segunda Edad de Hierro (s. V a.C.) cuando su uso se generaliza.

    En las proximidades de Sagunto aparecen abundantes restos de explotaciones correspondientes a la época romana.

    Con la desaparición del mundo romano, en occidente, se produce un declive general de la técnica, sin embargo se conserva la práctica de la fabricación del hierro en las ferrerías de pequeños núcleos rurales y monasterios, que utilizan como materia prima los óxidos e hidróxidos de las monteras de los yacimientos.

    En cuanto a la España musulmana, con un crecimiento mayor, respecto a los reinos cristianos, de las actividades económicas, existen igualmente referencias de la extracción y aprovechamiento de minerales de hierro.

    Con el desarrollo de la civilización urbana (s.XIV) el hierro se convierte en un metal estratégico. Desde finales del s.XIX y hasta el primer cuarto del XX, hubo años en los que la producción española supuso el 10% de la mundial. Antes de la 1ªGuerra Mundial, solo el sector de Bilbao llego a producir más de 9MTn.

    En 1918 existían 430 minas operativas, en 1960 eran 210 y del 64 al 73 el número se redujo a 35, aunque la producción pasó de 5.2MTn a 6.9MTn. Durante estos años se llevo a cabo una considerable concentración de las explotaciones, de tal modo que solo 7 compañías proporcionan el 80% de la producción nacional.

    Durante los últimos 25 años se ha pasado por diversas etapas de crecimiento y desactivación. En 1974 se alcanzo un máximo de 9.8MTn (4.7MTn de metal contenido) descendiendo durante los años 1975 y 1976, de nuevo se incrementan las producciones desde 1977 hasta 1980, llegando a alcanzarse este ultimo año los 9.2MTn (equivalentes a 4.3MTn de metal contenido) y a partir de esa fecha, hasta hoy día, los descensos han sido continuos y, por ejemplo, en 1995 apenas se han sobrepasado los 2MTn, el valor más bajo desde 1945, aunque en 1995 se recupero ligeramente 2.3MTn ( 1MTn de metal de hierro contenido).

    Paralelamente se ha reducido el número de explotaciones, de las más de 260 existentes en ellos años 60, y después del cierre, en 1993, de las ultimas explotaciones de Agruminsa en Vizcaya, solo permanecen activas, en la actualidad, dos minas: la del Marquesado de Zenete, en Alquife (Granada) con una producción anual de unas 3.5MTn de mineral, y la de Cala ( Huelva) con una producción anual de 100000Tn de concentrado de magnetita y 4000Tn de concentrado de Cu.

    Son diversas las causas que pueden explicar los fuertes descensos en las producciones, pero destacamos: el tamaño mediano a pequeño de la mayor parte de los yacimientos, las impurezas, las bajas leyes, los costes de transporte de interior muy elevados y como consecuencia de esos factores, la fuerte competencia que presenta la importación de minerales de alta calidad.

    Según la Actualización del Inventario Nacional de Recursos de Hierro realizado por el ITGE en 1984, los recursos identificados totales son los siguientes: 305.2MTn de recursos medios y económicos, y 1792.2MTn para los restantes económicos indicados e inferidos y su económicos.

    Los yacimientos existentes en España clasificados según la tipología del yacimiento son:

    Depósitos hidrotermales metasomaticos en:

    Zona Norte, en las que hay masas irregulares de óxidos, hidróxidos y carbonatos en calizas y dolomías del Cretácico. Las leyes son máximas en los óxidos y mínimas en las sideritas y otros carbonatos. Los contenidos en sílice son bajos, pero el calcio y el magnesio pueden alcanzar el 6%. Sulfuros en pequeñas proporciones. Los principales depósitos son: Bodovalle, Somorostro y Orconera en Vizcaya; Dícido y Camargo en Santander; y Lesaca en Navarra. Además en las calizas del Carbonífero aparecen depósitos metasomáticos en las zonas de Somiedo y Sierra del Cuera, Asturias.

    Zona centro y en Levante, las explotaciones más importantes se encuentran en Sierra Menera, en la alineación del Pobo, Setiles y Ojos Negros, en la Sierra del Moncayo. Las mineralizaciones están constituidas esencialmente por óxidos (hematites y goethita) y proporciones menores de siderita encajadas en dolomías de edad Ashgilliense. Aparecen otras mineralizaciones análogas en Artana (Castellón), asociadas alas calizas del Trias.

    La zona sureste, existen varios grupos de mineralización estratoligada, encajadas en los materiales carbonatados del complejo Nevado-Filabrides. Se presentan embolsadas y masas irregulares, aunque también pueden aparecer como rellenos de fracturas o niveles y lentejones de menores dimensiones. Las especies minerales principales son: hematites, siderita, ankerita, limonita, goethita, magnetita y ocres, y como accesorios aparecen sulfuros.

    Los principales sectores de extracción son los del Marquesado, Seron-Bacares, Bédar-Lubrin, Beires y Sierra Alhamilla. En el Marquesado se sitúa la mina de Alquife, con unas reservas en torno a las 200MTn y una porción anual de 3.5MTn. la composición media de mineral es: 54.6% de Fe, 4% de Mn, 0.45% álcalis y contenidos menores de S,P, Ti, Ba, Co, Ni, Zn y Pb.

    Depósitos metasomáticos de contacto:

    La Zona Suroeste: estas mineralizaciones aparecen en los contactos de rocas intrusivas, acidas a intermedias, de edad Varíscica, con dos horizontes carbonatados del Cámbrico Inferior. Adoptan una morfología masiva e irregular y están encajadas en rocas de silicatos cálcicos (skarns). Los minerales principales son magnetita y hematites, además de los silicatos cálcicos de la ganga, y los accesorios hidróxidos, siderita y sulfuros, correspondiendo estos últimos a una paragénesis hidrotermal, que, en el caso de la mina de Cala adquiere importancia por su contenido en cobre. Los yacimientos más importantes son: Cala (Huelva), el único en actividad de esta tipología. En la provincia de Badajoz, San Guillermo, Monchi, Santa Justa, El Colmenar y La Berrona. En la provincia de Sevilla, la zona de El Pedroso.

    La Zona de Málaga, sus yacimientos están desarrollados en el contacto de cuerpos intrusivos básicos, de edad Alpina, con dolomías del Paleozoico, la morfologías es masiva irregular y los m minerales principales son magnetita y hematites, en la fase sulfurada aparecen pirrotina y calcopirita. La explotación más importante fue la mina La Concepción.

    La Zona Sureste, en la provincia de Murcia, en el entorno de Cehegín, Caravaca, Bullas y Cieza, se ubican varios yacimientos de magnetita. Las mineralizaciones aparecen en los contactos de intrusiones diabásicas con calizas y dolomías del Muschelkalk. La explotación más importante ha sido la de Cehegín.

    Depósitos sedimentarios marinos:

    Prácticamente todos los yacimientos de hierro oolítico se localizan en el Noroeste de la Península. Son mineralizaciones estratiformes con texturas oolíticas. Los oolitos, formados esencialmente por siderita y silicatos de hierro o por goethita, siderita y chamosita, por efecto del metamorfismo han sufrido transformaciones en su textura y composición. Los contenidos en alúmina y fosforo son altos. Se pueden distinguir tres grupos:

    Depósitos Cámbricos: en la Formación Candamo y en las Calizas de Vegadeo aparecen varios índicos de escaso interés, afectados por la tectónica y metamorfismo.

    Depósitos Ordovícicos: en el distrito de Peñarrubia-Ponferrada-Astorga están las explotaciones más importantes: Cotos Wagner, Vivaldi, San Bernardo y San José. En las pizarras y areniscas de la serie de Luarca, aparecen varios yacimientos de Viveros, Villalba e Incio. En todos ellos el metamorfismo de contacto ha modificado la estructura y mineralogías originales. Igualmente en el Arco Silurico Oriental ( de Ribadeo al este de Lugo), y en la misma serie, se localizan varios indicios y depósitos en los sectores de Villaodrid, Fonsagrada, Orrea, Boal y Porcia.

    Depósitos Devónicos: las explotaciones asturianas de Llumeres y Quirós.

    A continuación, como se viene repitiendo en metales anteriores, comentaremos las características de ciertas minas.

    Minas de hierro de Vizcaya

    Estas minas son conocidas desde tiempos remotos y ya eran mencionadas en los escritos de Plinio y Estrabón. En la Edad Media existían en Vizcaya numerosas ferrerías, famosas por la excelente calidad de sus productos; en esta primera época se explotaba únicamente la hematites roja, pulverulenta, llamada "vena", que se encontraba en filoncillos dentro de la gran masa de mineral de hierro. Posteriormente y, sobre todo, después del descubrimiento de los convertidores Bessemer, se volcaron sobre Vizcaya las principales siderurgias europeas, debido fundamentalmente a la reducidísima presencia de fósforo del mineral.

    Al principio se exportaron únicamente los óxidos férricos anhidros, conocidos en el país con los nombres de "vena" y "campanil" (hematites), posteriormente los óxidos férricos hidratados conocidos con el nombre de "rubio" (limonita) y, a partir de 1.900 se empezaron a calcinar y exportar las abundantes masas de carbonatos (siderita).

    Toda la cuenca minera de Vizcaya es de edad cretácica. Los ejemplares de estos yacimientos, que han alcanzado durante varios años una producción de 5.000.000 de toneladas anuales, se encuentran en la mayor parte de las colecciones del mundo.

    Mina de Cabárceno, Peña Cabarga, Cantabria.

    El karst de Cabárceno, en el macizo de Peñacabarga, Sierra de la Gándara, ha sido explotado desde los tiempos de los romanos, especialmente en su ladera sur, generándose un rasgo paisajístico singular: las agujas kársticas que aparecieron según se explotaban las arcillas que las cubrían.

    Es en el Bronce Final cuando podemos marcar el inicio de las explotaciones mineras en Peña Cabarga. Este periodo supone una auténtica revolución, en donde el comercio y la minería desempeñan un papel de primer orden. En el ámbito minero, los avances en la extracción de minerales y en especial del cobre traen consigo el nacimiento de una nueva generación de mineros especializados y de auténticos metalúrgicos expertos en la extracción y fundición de los metales. En este contexto minero tiene gran repercusión el paso del hacha pulimentada de piedra al hacha de bronce, en principio sencilla y posteriormente con las conocidas anillas para engarzar. 

    Se conserva en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Santander uno de estos ejemplares, hallado en una de las explotaciones mineras diseminadas por la Sierra de Cabarga. El rasgo más representativo, y que ha dado nombre a este periodo histórico, es la proliferación de objetos de bronce relacionados con todos los aspectos de la vida: cascos, escudos, utillaje agrícola, minero y calderos. En Cabárceno, en su mina Crespa, se descubrió en 1912 una marmita de este metal, fechada entre los años 1000 - 800 a.C., que guarda paralelismo con los calderos realizados en las Islas Británicas en los albores del primer milenio a.C.

    Durante la Edad del Hierro las minas de Peña Cabarga fueron reconocidas y explotadas, como atestiguan los objetos arqueológicos encontrados en las cuevas de la Castañera, en Obregón, y de la Tobalina, en Cabárceno. Es factible que de la extracción y transformación del mineral se encargasen las comunidades asentadas en el entorno de Peña Cabarga y que, una vez convertido en metal, se extendiese a través de rutas comerciales ya establecidas, tanto con el sur de Francia como con el resto de la Península. 

    Pero es durante la época romana cuando se produce un auge en la actividad minera. La riqueza metalífera de Hispania, y Cantabria en particular, era conocida por los romanos. Las fuentes literarias greco-latinas se encargan de alabar la riqueza minera cántabra ( plomo, hierro y sal ). A finales del siglo I d.C. Plinio dice: "Metallorum omnium vena ferri largissima est. Cantabriae maritimae parte, quam Oceanus alluit mons praerupte altus, incredibile dictu, totus ex ea materiae est". Quiere decir:

    "De todas las venas metalíferas, la más abundante en Cantabria es la del hierro. En la zona marítima que baña el Océano hay un altísimo monte que, parece increíble, todo él es de metal...". Descripción que concuerda perfectamente con la ubicación de Peña Cabarga. No obstante, Peña Cabarga no era la única explotación minera romana de Cantabria. 

    Existe constancia arqueológica de que los conquistadores latinos explotaron otros yacimientos mineros de blenda, calamina y cobre en las áreas de Udías, Ruiseñada, Reocín y Soto. Sin embargo, la proximidad de la vena mineral de Peña Cabarga al Portus Victoriae Iuliobrigensium, en la Bahía de Santander, la transforma en punto neurálgico de la minería cántabra durante los cuatro siglos de dominio romano.

    Tras la caída del poder político romano se produce una etapa de receso que afecta a todos los órdenes de la vida cotidiana y en el que la economía sufre una profunda transformación entrando en un periodo de autarquía que se prolongará hasta el siglo XII. A partir de este momento, durante toda la Baja Edad Media se inicia un nuevo despegue económico y con él un relanzamiento de las actividades mineras. Particularmente se ha de resaltar la proliferación de ferrerías que aprovechando como energía el carbón vegetal proporcionado por las abundantes mantas forestales de Cantabria, junto con la fuerza de sus ríos, explotaron los recursos férricos de las vetas cántabras y, cómo no, la de las minas que rodeaban Peña Cabarga.

    Las minas de Peña Cabarga aparecen marcadas durante la Edad Moderna por la localización en su entorno de varias ferrerías y, especialmente, entre los siglos XVII - XIX por la ubicación en La Cavada y Liérganes de la primera siderurgia y fábrica de artillería de España. A pesar de que las explotaciones mineras eran a cielo abierto, las condiciones de trabajo resultaban extremadamente duras. Se exigía sacar el mineral con la antelación debida a las fundiciones, en los lugares ya abiertos y en venas profundas.

    En cuanto al producto, el hierro producido por Liérganes y La Cavada pertenecía a la clase denominada gris, la menos carbonada, de extraordinaria calidad. Con el inicio de la última colada el dos de mayo de 1826, concluida el martes diez de noviembre de ese mismo año, las minas de Peña Cabarga sufren un parón en su explotación, que no verán reactivarse hasta el auge minero e industrial del último tercio del siglo XIX.

    El desarrollo industrial que se produce a finales del siglo XIX da lugar al surgimiento de numerosas explotaciones mineras en la Sierra de Peña Cabarga. La calidad de su hierro y la facilidad para su explotación propició la instauración de numerosas compañías, no sólo españolas sino también extranjeras. El mineral extraído por las concesiones inglesas, una vez lavado, era transportado hasta el Astillero donde en el cargadero del muelle, que aún se conserva, se embarcaba en las bodegas de los mercantes que la transportaban hasta Cardiff ( Gales ). Con la Guerra Civil Española se produce un parón en la actividad, retornando algunos ingleses a su país para regresar al finalizar el conflicto. En 1951 la mina será comprada por Altos Hornos de Vizcaya hasta que, en estos últimos años la importación de mineral de bajo coste procedente de países sudamericanos, principalmente de Brasil, ha contribuido a dar por finalizada una tradición milenaria. La vena de Pámanes fue explotada hasta 1968, mientras que la de Cabárceno, bajo la concesión a la compañía Agruminsa, prolongó su trabajo hasta su clausura en 1989.

    Minas de Alquife, Granada.

    Las Minas de Alquife, ubicadas en los términos municipales de Alquife, Lanteira, Aldeire y Jérez del Marquesado, en la provincia de Granada, serán declaradas Lugar de Interés Industrial al iniciarse el procedimiento para la inscripción en el catálogo general del Patrimonio Histórico Andaluz.

    En las Minas de Alquife se diferencian dos zonas. La casa de máquinas del salto de agua y el coto minero, destinado a la extracción de hierro y, en menor proporción, de cobre y plata, por lo que cuenta con instalaciones industriales y cargaderos de mineral, así como de un poblado conocido por el nombre de Los Pozos, un puente de hierro y vías de ferrocarril.

    Esta área se completa con una serie de edificios auxiliares destinados al tratamiento, análisis y almacenamiento del mineral, y una zona residencial y espacios de carácter social destinados al personal de la mina, correspondientes en su mayoría a época contemporánea. Hasta el cierre de su actividad, en 1996, estas minas constituyeron el principal centro productor de hierro en España, suministrando incluso a altos hornos del extranjero como Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania y Rumanía.

    A finales del siglo XIX se realizaron las primeras concesiones mineras para una compañía inglesa, que posteriormente cedió una parte de ella a otra compañía francesa. La explotación se efectuaba por el sistema de galerías y precisaba de gran cantidad de mano de obra, que atrajo hacia Alquife una importante inmigración de gentes de los pueblos cercanos y hasta de la provincia de Almería. El complejo minero, que en su principio fue explotado por el sistema antedicho, tras la compra de las concesiones por la Compañía Andaluza de Minas, se decidió realizarlo a cielo abierto, con el abandono sucesivo del procedimiento inicial.

    En el año 1967 se llegó a la extracción del millón de toneladas, con una riqueza media en seco del 55% de hierro de excelente calidad. Al tiempo se van incorporando nuevas instalaciones de tratamiento de mineral para hacer frente a las exigencias de calidad del mercado: 1972, instalación de planta de medios densos; 1975, instalación del parque de homogeneización; 1976, Planta de Clasificación Hidráulica por Densidades; 1983, Plana de separación Magnética de Alta Intensidad, etc.

    La Compañía Andaluza de Minas explotaba el yacimiento de mineral de hierro de Minas del Marquesado en Alquife, con un capital Social de 2.700 millones de pesetas participado por Golden Shamrock Mines Ltd-Gsm en un 61,46% y el Banco Hispano Americano con el 38,54%.

    La plantilla total era de unas 350 personas y proporcionaba empleo indirecto a más de mil, la capacidad de producción era de 3,5 a 3,7 millones de toneladas anuales, con notables aspectos positivos y reducidas o controladas impurezas en base a un estricto control de calidad, lo que le permitió estar presente en más de 18 plantas siderúrgicas de 11 países.

     La explotación se realizaba, por ampliaciones sucesivas de una cota inicial, en dos fases bien diferenciadas, lo que suponía unos ratios de explotación por tonelada de Todo-Uno de 3,3 Tn. de aluvión y 1,5 Tn. de caliza, con movimientos de tierras superiores a las 75.000 t/d. en los que se utilizaban buldócer tipo CAT D-10 y CAT D-11.

    El mineral descubierto y las intercalaciones calcáreas eran arrancados convencionalmente, por Bancos horizontales de 10m, mediante perforación y voladura con barrenos.

    En el fondo de la cantera el movimiento del mineral y caliza tenía lugar por palas de modelo CAT 992-C y 988-c y camiones CAT 773-B, 777-B y Komatsu 785.

    El mineral vendible producido era transportado por ferrocarril RENFE de 94 km hasta las instalaciones del embarcadero de Almería.

    El transporte de tracción eléctrica, contemplaba hasta doce trenes diarios de veintitrés vagones de cincuenta y tres toneladas.

    Las instalaciones del embarcadero operativas desde 1978 se componían de los siguientes elementos:

    • Instalación de descarga de vagones.

    • Almacén.

    • Pantalán con máquina de carga.

    El almacén de mineral era un edificio cerrado hermético con 323 x 42 m en planta y 32 m de altura con una capacidad de apilamiento de 280.000 toneladas.

    El pantalán, de 324 m de longitud, disponía de tres buques de alba de atraque y seis de amarre y era apto para buques de hasta 100.000TPM con 13,0 m de calado.

    'Principales minas metlicas en Espaa'

    Foto de la Mina de Alquife, en pleno rendimiento.

    Minas de hierro de León. Coto Wagner.

    La Minero Siderúrgica de Ponferrada, explota desde 1918 los diferentes cotos que se encuentran localizados por toda la zona del Bierzo. Además del Coto Vivaldi y Wagner, cuenta además con diferentes yacimientos en Villablino y la comarca de Laciana.

    El coto Wagner es un filón de mineral de hierro situado en el Bierzo, con unas reservas calculadas de 150 MTn de un mineral con una riqueza del 56% de hierro. Su explotación comenzó en 1948, se construyo una línea de baldes desde las minas hasta la estación de San Miguel de las Dueñas donde se instalo un cargadero (todavía existe) en un apartadero de la estación de Renfe.

    La explotación de hierro de Coto Wagner comenzó los trabajos preparatorios en el año 1946 y la perforación de la galería principal en 1948.

    Se proyectó el establecimiento de una factoría siderúrgica pero como no se llegó a realizar el mineral de hierro se exportaría. El primer cliente fue una empresa alemana (Friedrich Krupp Hüttenwerke AG) que en 1954 recibió el primer pedido de mineral de hierro procedente del puerto de Vigo.

    El transporte entre Coto Wagner y la estación ferroviaria de San Miguel de las Dueñas se resolvió con la construcción de un teleférico minero de 2,2 km, estableciendo apartaderos ferroviarios, silos de almacenaje y carga para los vagones ferroviarios en San Miguel de las Dueñas.

    En 1961, ENSIDESA se interesó por primera vez en el mineral de hierro de la MSP y a principios de los 70 adquiría la mitad del mineral de hierro.

    A comienzo de los años 80 los trabajadores de Coto Wagner fueron transferidos a otras instalaciones de MSP y las minas abandonadas.

    El Coto Wagner vio cesar su actividad debido a que Ensidesa, la empresa que se convirtió en cliente único de la MSP optó por comprar mineral en Europa condenando de esta forma los dos cotos al cierre y posterior olvido.

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    Plano de situación del Coto Wagner.

    Minas de hierro de Extremadura.

    La minería del hierro es una de las que ha tenido más importancia en Extremadura, en la época contemporánea, aunque actualmente no existe ninguna activa.

    Las manifestaciones ferrífera se encuentran por excelencia en la zona de Ossa Morena, en el flanco sur del eje Olivenza-Monasterio, el cual se puede considerar como una provincia metalogenética que abarca el sur de Badajoz, norte de Huelva y Noreste de Sevilla.

    Los yacimientos de hierro son de gran interés metalogénico y minero, ya que tuvieron importancia económica antes del cierre de las explotaciones hace unos 25 años.

    Destacan las mineralizaciones de hierro de Jerez de los Caballeros y las de magnetita del área de Burguillos del Cerro, cuyo interés mineralógico también se pone de relieve por la existencia de numerosos minerales singulares.

    Las mineralizaciones de hierro de Extremadura se clasifican en tres tipos:

    • Ligadas a Skarns.

    • Singenéticas.

    • Filonianas (hidrotermales).

    Entre los indicios más representativos de la mineralización ligadas a skarns, se encuentran: San Guillermo, Colmenar, Santa Justa, Bismark, ligadas al nivel inferior carbonatado y La Berrona y Mina Monchi ligadas al nivel superior. La zona de mayor riqueza en magnetita se sitúa en las proximidades de los cuerpos intrusivos y la asociación mineral correspondiente a skarns de hornblenda, grosularia y epidota. La mineralización esta construida por magnetita y pirita.

    En la mina Monchi se explotaba Hierro y actualmente está abandonada. En ella encontramos minerales como Allanita, Vonsenita, Magnetita o Lollingita. Se sitúa en Burgillos del Cerro en la Sierra del Cordel ocupando unas 4 has. El yacimiento es de tipo skarns, producidos por interacción físico-química entre roca intrusiva y la encajante. Las principales litofacies encontradas son graníticas, granodioríticas, sienitas y monzonitas. También las rocas carbonatadas afectadas por la intrusión, que son del cámbrico inferior.

    Existen dos pozos Aurora y Consuelo con Castillete, Sala de Máquinas, Cargador de Minerales y Edificios anexos donde se incluye una iglesia y las casas de los mineros.

    Hay evidencias de que se ha extraído material de esta zona desde la Edad del Bronce, con estructuras de habitación y materiales cerámicos aparecidos, así como una necrópolis.
    Hasta mediados 1970 con su cierre definitivo.

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    Galería de la mina Monchi.

    Otros lugares donde hay mineral de hierro.

    Encontramos mineral de hierro nativo en: Sallent (Barcelona), Los Blázquez (Córdoba), Blanes (Gerona), Camallera (Gerona), Quesa (Valencia).

    Otras minas de magnetita son: Burguillos del Cerro (Badajoz), Cala (Huelva), Coto Wagner (León), Vivero (Lugo), Marbella (Málaga), Cehegín (Murcia), San Pablo de los Montes (Toledo).

    Las zonas mineras de las que se extrajeron minerales de hierro, como la hematites son: Jerez de los Caballeros (Badajoz), Cabárceno (Cantabria), Guadix (Granada), Cartagena (Murcia), Jumilla (Murcia).

    ESTAÑO

    La minería del estaño es una de las más antiguas practicadas en España, junto con la del oro, plata, cobre y plomo. Su origen se remonta a la época tartesica, desarrollándose después bajo la dominación romana, en la que Galicia fue, junto a Bretaña y Cornualles, unas de las zonas suministradoras para la fabricación del bronce.

    Tras un periodo de estancamiento en los años 50 y 60, a mediados de los 70 la minería del estaño muestra un sensible desarrollo alcanzándose las producciones máximas de su historia minera, procedentes, eso sí, de muchas pequeñas explotaciones artesanales y, salvo excepciones, muy poco tecnificadas. En esa época la producción de este metal provenía de cerca de dos centenares de explotaciones. A mediados de los años 70 la producción de concentrados de estaño se cifraba en unas 600Tn al año (máximo de 737Tn en 1975), bajando en 1986 a 300Tn al año ( crisis del Internacional Tin Council y suspensión de la cotización del estaño en el mercado de Londres), disminuyendo progresivamente hasta la actualidad.

    La producción de concentrados de estaño fue en 1995 de 3,4Tn (mina Insuperable, Salamanca), frente a 18Tn en 1971 y a 37Tn en 1975 (máximo).

    Como área favorable para la localización de yacimientos de estaño o de wolframio-estaño hay que considerar en su conjunto al Macizo Hespérico, sobre todo en sus zonas Centro-Ibérica y Asturoccidental-Leonesa.

    Salvo en algunas áreas especificas en las que aparecen algunos tipos particulares de mineralizaciones de estaño o estaño-wolframio, la historia minera del Sn se ha desarrollado en el llamado “Arco del estaño”, que es una parte de la provincia metalogénica del estaño Hercínico de Europa, que en España y Portugal se ajusta al Macizo Hespérico.

    El hundimiento del mercado de este metal y las sensibles bajas de su precio producidas a partir de mediados de los años 80 han tenido como consecuencia la práctica desaparición de la minería del estaño en nuestro país y, lógicamente, de las actividades de este sector.

    A continuación se citan algunas de las zonas mineras en las que se explota el estaño.

    Minas de Zamora y Salamanca.

    En estas provincias es muy abundante la casiterita, tanto en forma de filones cuarcíferos como en sedimentos detríticos recientes, generalmente en cristales perfectos, muchas veces maclados y de tamaño que oscila entre 0,5 y 4 cm. Los mejores cristales se suelen encontrar en los filones o próximos a ellos, en las zonas más alejadas aparecen en forma de granos más o menos rodados. Los colores de estos cristales van desde el negro al castaño claro. En la mina "Nueva Cornualles", del término de Bernoy (Salamanca), se han encontrado magníficos cristales, generalmente maclados según la ley denominada "pico del estaño". Algunos de estos cristales de 3 y 4 cm de longitud fueron llevados a la exposición de Viena. En Lumbrales también en Salamanca, se han encontrado maclas cíclicas únicas en el mundo. Aparecen también bellos cristales en Martinamor, Torrubia, Santo Tomé de Rozados y Cemprón.

    En las localidades zamoranas de Carbajosa, Pino de Oro, Villadepera, Almaraz y Arcillera, aparecen cristales de caseterita incluidos en cuarzo lechoso, formando a veces bellas geodas.

    Minas de casiterita en Galicia.

    De los numerosos yacimientos que existen en la zona occidental de España, merecen destacarse los que se encuentran en Galicia. Estos yacimientos fueron ya explotados en época fenicia, y no cabe duda de que esta región y las colindantes formaban parte de la región poco definida de las Casitérides, que suministró estaño a fenicios, romanos y otros pueblos de la antigüedad. Ya Plinio mencionó los ricos aluviones con casiterita de Galicia y Zamora.

    La casiterita se encuentra incluida en filones de cuarzo, en forma de cristales, nódulos y pequeñas bolsadas, que atraviesan rocas graníticas y distintos tipos de rocas metamórficas. Estos filones se han explotado y se siguen explotando con bastante intensidad, pero los principales yacimientos de este mineral se encuentran en los aluviones próximos a los mismos, que después de sufrir un proceso de meteorización han sido transportados a zonas próximas, donde el mineral se concentra debido a su alta densidad.

    De los numerosos yacimientos merecen destacarse los existentes en Beariz, Avión (Coto del Avión) y Pesqueira. Los cristales son muy abundantes, a veces maclados en a "pico del estaño", generalmente perfectos y de buen tamaño (algunos han alcanzado hasta los 10 cm) y con frecuencia engarzados en cuarzo. Las localidades más famosas por la belleza de sus cristales son Beariz, San Bartolomé de Penouta y Monterrey.

    Mina de San Finx, Galicia.

    Lousame es un municipio de la provincia de A Coruña, en Galicia (España). El municipio se asienta en la vertiente norte de la pequeña península del Barbanza; una accidente geográfico que limita al norte con la ría de Noia y al sur con la ría de Arousa, y que asemeja a un enorme navío de roca que encarara el océano atlántico. Sin duda, la historia de Lousame no se hubiera diferenciado en nada de otros centenares de pequeños municipios de Galicia, de no haber sido por la riqueza metálica de su subsuelo. Un subsuelo de rocas cristalinas donde numerosos filones de cuarzo encierran un excelente criadero

    de casiterita-wolframita: las minas de estaño-wolframio de San Finx. Un recurso mineral que desde hace cuatro mil años aporta a esta población riqueza, cultura industrial y posibilidades de desarrollo. La minería metálica de San Finx adquiere una importancia destacable en tres períodos históricos: edad del bronce, edad media, y finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

    El yacimiento minero de estaño de San Finx está presente en la historia universal de la minería desde la edad del bronce. En estos remotos tiempos ya eran conocidos los suficientes elementos de minería como para identificar las rocas portantes, extraer y separar los metales. El estaño es un metal absolutamente vital en la economía de la edad del bronce, ya que este material se obtenía a partir de aleaciones binarias (estaño-cobre) o ternarias (estaño cobre-

    plomo). Es conocida la existencia de la ruta fenicia del estaño, a través de la que este pueblo comerciante enlazaba desde Gadir (actual Cádiz) los ricos yacimientos del noroeste peninsular con los de Britannia y Cornualles (zonas conocidas entonces como las Casitérides, otro de los referentes fundamentales en la minería del estaño).

    En esta época, la actividad minera de la zona está acreditada por referencias documentales, toponímicas, e incluso diversas labores superficiales en estudio que se asocian a antiguas técnicas extractivas. Nombres mineros como “Phoenicia”, una de las concesiones mineras.

    La actividad minera de la zona va a decaer en el tránsito de la edad del bronce a la edad del hierro; un período que en Galicia está identificado como cultura castreña, dado el tipo constructivo en que se agrupaba la población. La nueva metalurgia del hierro, que representa un cambio tecnológico de orden mundial, llevará a reducir las demandas ordinarias de estaño como componente de los utensilios de bronce.

    La actividad minera de San Finx se irá debilitando durante la presencia romana y hasta la alta edad media. En la baja edad media se constata de nuevo la explotación en Lousame del estaño con destino al consumo local: los picheleiros, o talleres de orfebres de estaño y plata en la vecina Santiago de Compostela, situada a unos treinta y cinco kilómetros de las minas.

    El tercer período histórico importante de la minería de estaño-wolframio de Lousame, abarca desde 1884 hasta los años sesenta del

    siglo XX. Un período que podemos subdividir considerando las dos empresas que sucesivamente explotan el yacimiento minero: la empresa de capital británico The San Finx Tin Mines Limited, e Industrias Gallegas, S.A.

    El primero es el segmento temporal más importante desde el punto de vista del patrimonio histórico y de la propia historia. A finales del siglo XIX, el proceso de industrialización interno de Galicia deriva en una reactivación de la demanda de estaño, especialmente usado en la preparación de hojalata y soldadura en la pujante industria conservera gallega. También tienen importancia las condiciones de la demanda internacional de metales considerados estratégicos, como es el caso del wolframio.

    En esta situación, y siguiendo un proceso parecido al de otros establecimientos mineros españoles, se produce una importante inversión de capital británico para la explotación de la mina de San Finx, y en 1884 se inicia su explotación bajo un modelo racional de aprovechamiento minero. Es la familia Burbury, de origen británico, la que inicia los trabajos del nuevo modelo de industria minera. Poco después, en el año 1897, se establece la sociedad The San Finx Tin Mines Limited, que constituye la primera explotación de wolframio iniciada en España y una de las primeras de Europa. Para ello se acometen importantes inversiones con el objeto de disponer de las instalaciones técnicamente más punteras para la época (se destacan las separadoras magnéticas de bandas cruzadas, las primeras separadoras electromagnéticas que se montan en España; que hoy se encuentran en perfecto estado de conservación) y se realizan considerables labores mineras.

    Poco después del final de la Guerra Civil española, en 1940, se disuelve la sociedad británica, y la mina pasa a ser propiedad de la empresa de capital español Industrias Gallegas, S.A., sociedad que la explota durante los siguientes 25 años. En la Segunda Guerra Mundial, San Finx se convierte en un foco industrial de interés estratégico con motivo de la llamada “fiebre del wolframio”.

    Posteriormente a la guerra, y una vez superada la demanda extraordinaria de wolframio, la producción se normaliza, manteniéndose hasta el año 1990. En ese año, la propiedad (Comunidad de Herederos de Gabriel Pérez), debido a la caída permanente de los precios del estaño y el wolframio en los mercados

    internacionales de metales, decide parar la explotación, pasando únicamente a realizar tareas de vigilancia y mantenimiento.

    Desde el punto de vista geológico, las minas de San Finx se sitúan en un campo filoniano que corta la estructura del complejo Malpica-Tui. Los filones, en un paquete de unos 3,5 km de longitud, tienen una potencia de entre 50 y 150 cm de media, son competentes y arman en esquistos, migmatitas y granitos sanos. Los filones encierran un excelente criadero5 del complejo mineral casiterita-wolframio, con ley media conjunta superior al uno por ciento y relación de 2 a 3, y una presencia apreciable de plata. Como principales minerales acompañantes podemos encontrar: arsenopirita, pirita, scheelita, calcopirita y molibdenita. La estructura del yacimiento es compleja, puesto que dos sistemas de fallas, paralelas y perpendiculares a la esquistosidad, dislocan el conjunto.

    En cuanto a las labores mineras, merece la pena destacar las labores

    superficiales en zanjas, pequeños pozos y trabajos subterráneos atribuidas a tiempos prehistóricos y antiguos.

    A partir de la llamada explotación racional, a finales del siglo XIX, el paquete de filones ha sido explotado simultáneamente mediante minería de montaña y pozos. Durante el s. XIX las técnicas de explotación consisten en zanjas y trabajos de interior sin mecanización.

    Ya en el siglo XX se procede mediante explotación de interior mecanizada6, utilizando los siguientes sistemas de arranque: testeros, realces con relleno, sobreguías, realces a cámara vacía, rampas descendentes y realce. Las zonas de mina a cielo abierto existentes actualmente son: Central, Buenaventura, Castiñeiros, Phoenicia y Ernesto. Por su parte, los pozos y transversales con potencial de uso son: Pozo Maestro, conjunto Pozo Nuevo (un pozo de 220 metros que da acceso a la planta 8ª); los transversales 4ª y 2ª plantas (un transversal de 400 metros que corta el paquete Buenaventura); y el transversal 3ª planta, pocito y explotación Silva; además de las bocaminas Poblado y Revolta. En este apartado también pueden considerarse las escombreras.

    'Principales minas metlicas en Espaa'

    Bocamina de San Finx.

    Otros lugares donde se han explotado minerales de estaño son: Logrosán (Cáceres), Santa Comba (La Coruña), Monterrey (Orense), Penouta (Orense), Golpejas (Salamanca), Lumbrales (Salamanca), San Pedro de Rozados (Salamanca), Terrubia (Salamanca), Carbajosa (Zamora).

    MANGANESO

    Las primeras referencias que se tienen sobre la minería del manganeso en España proceden de Asturias, donde se obtuvo una producción en 1856 de 21Tn. En 1858 comenzaron las explotaciones en Huelva, que estuvieron en producción hasta 1973, año en que se cerró la mina Soloviejo. La actividad minera fue muy intensa el siglo pasado, llegando a ser España el primer país productor entre 1860 y 1890, con una aportación de las dos terceras partes del consumo mundial. En ese intervalo de tiempo se obtuvo un volumen cercano a 2.6MTn, de las cuales los yacimientos de Huelva aportaron más del 80%.

    Las causas principales de paralización de los trabajos fueron, el agotamiento de los depósitos de alta ley y una bajada paulatina de la cotización internacional. A esto hay que añadir la baja calidad del mineral, con un contenido en manganeso que oscila entre 30 y 35% y con el sílice muy alto, por lo que solo es aplicable para la fabricación de silicomanganeso.

    Los yacimientos más importantes se encuentran en las zonas siguientes:

    Zona Sud-Portuguesa. Faja Pirítica (Huelva Sevilla). Donde se ubica la minería más importante del país. Yacimientos de origen exhalativo singenético sedimentario, relacionados con masas de sulfuros masivos encajantes dentro del Complejo Volcano-Sedimentario del Carbonífero Inferior. Su morfología es lentejonar. Los minerales primarios son de silicatos (rodonita) y carbonatos (rodocrosita) y enriquecimiento supergénico en la zona de oxidación con óxidos y peróxidos. Las leyes en manganeso son de unos 10-25% en Mn.

    Zona Cantábrica (Asturias). Aparecen yacimientos de origen sinsedimentario, encajantes en calizas del Carbonífero, con posterior removilización y disposición de arcillas manganesíferas y ferríferas en morfologías residuales paleo kársticas o recientes. Los minerales principales son hematites, limonita, pirolusita. Los contenidos en Mn varían entre 6% y 35%. Existió una producción intermitente entre 1856 y 1966.

    Oligoceno-Pliocuaternario, en la zona de Teruel. Los yacimientos sedimentarios de relleno kárstico no residual se encuentran en esta zona. Su morfología es masiva definida por lentejones y bolsadas de tamaño variable, de poca entidad. Los minerales son óxidos de manganeso (principalmente pirolusita), con limonita, calcita y productos arcillosos. Las leyes están entre un 25% y 75% de manganeso. Se explotaron minas entre 1864 y 1963, con volúmenes pequeños extraídos.

    En el Neógeno-Cuaternario, la zona de Ciudad Real. Posee una mineralización producida por la conjunción de procesos endógenos y sedimentarios, en relación con fuentes termales ligadas al volcanismo cuaternario. Óxidos de manganeso del tipo psilomelana-manganomelana (criptomelana mas abundante), con cantidades apreciables de cobalto y en menor medida de níquel. La ley media es del orden de 30% en Mn. Hubo explotaciones de pequeño volumen y en escaso número que comenzaron a finales del siglo pasado.

    Minas de manganeso de Huelva.

    Rusia, Brasil, Ghana, Nueva Zelanda, etc., hizo perder importancia a Huelva. No obstante, en la provincia se concentra actualmente el 70% de las reservas nacionales de este producto.

    El mineral yace irregularmente en bolsadas y lentejones dentro del jaspe, con los óxidos y peróxidos (pirolusita, psilomelana, wad) en las zonas altas, como productos de alteración meteórica o enriquecimiento supergénico, y los silicatos (rodonita) y carbonatos (rodocrosita) en profundidad, como minerales primarios.

    Se han citado como especies mineralógicas: la hausmanita, pirolusita, manganita, rodocrosita, rodonita y braunita asociada a la pirolusita y a la hausmanita. En la mayor parte de los casos las explotaciones fueron realizadas con procedimientos rudimentarios, en labores de “rapiña” emprendidas por los habitantes de los pueblos cercanos a los yacimientos, coincidiendo el mayor auge de esta actividad con las alzas de precios del metal.

    De esta forma se trabajaron todos los jaspes en mayor o menor grado, explotándose casi exclusivamente la zona de óxidos siguiendo un método selectivo y abandonando el mineral más asociado a la sílice. Ésta es una de las características de los criaderos, su alto contenido en cuarzo.

    Hasta el año 1960, las minas de manganeso onubenses suministraron al mercado internacional 2.400.000 t de mineral con una ley media del 36% de Mn y 26% de Si. Después de esta fecha, las producciones sufrieron un fuerte descenso, extrayéndose entre 1959 y 1972 unas 192.166 t, siendo Soloviejo la última mina explotada y cesando su actividad en 1992.

    Los óxidos y peróxidos tienen aplicación en la industria química (pilas eléctricas, coloración de vidrios, tejidos, elaboración de productos farmacéuticos, etc.), y en la siderurgia (más del 95% del manganeso es consumido en la producción del acero). Los silicatos y carbonatos se utilizan para aleaciones especiales (ferromanganeso, silicomanganeso).

    Una constante en la minería del manganeso es la interrupción de actividades por causas azarosas, así como el cierre definitivo de minas por falta de reservas, que al poco tiempo volvían a ser puestas en producción.

    Entre los yacimientos más importantes existentes en Huelva, se pueden citar:

    Santa Catalina

    Situado a 2 km al Norte del puerto de La Laja, en el término municipal de El Granado, fue de las primeras minas en explotarse con intensidad y trabajó sin interrupción entre 1859 y 1970, con una producción de 125.000 t de óxidos.

    La Isabel

    Localizada en el término del Almendro, junto al puerto de La Laja, es un caso singular porque en superficie no va asociada a ningún crestón de jaspe. Sin embargo, aparecieron después en las labores.

    El Toro

    Situada en el término de Puebla de Guzmán, fue una buena mina tanto por la regularidad de su mineralización como por sus leyes.

    Pepito

    Situada en el término de Nerva y sin apenas jaspes, fue principalmente una mina de carbonatos. Se realizó un pozo de 120 metros con 12 plantas, siendo las 4 primeras de mineral oxidado. Entre 1952 y 1960 rindió unas 38.000 t.

    Cobullos

    Con una corrida de unos 3.000 metros, se encuentra entre los términos municipales de Campofrío y El Campillo. Esta zona ha sido explotada hasta su cierre con una irracional política de explotación, abonándose a los mineros el producto a un precio convenido. El resultado fue una inmensa ratonera con vericuetos por doquier. El peróxido fue utilizado por la casa Tudor.

    Oriente

    Se localiza al Sur de Zalamea la Real y próxima a la aldea del Pozuelo. Sus criaderos son parecidos a otras minas cercanas (Palanco, que tuvo zonas con hasta el 85% de MnO2 - y Guadiana). Tiene tres crestones de jaspes, dos al Norte y uno al Sur, explotándose éste último a cielo abierto como fundente para RioTinto Minera, por su alto contenido en sílice (95%). Los filones principales han sido tres: Principal, Sur y Norte o Bolsada de Prada.

    El Cuervo

    Llamada también Preciosa, se encuentra en el término municipal de Valverde del Camino, al Oeste de dicho pueblo. Es una labor antigua y su explotación principal fue a cielo abierto. Hasta el año 1926 se habían extraído unas 200.000 t de carbonatos, aparte de los peróxidos. Calañesa se encuentra en el término de Calañas y está situada al SE del mismo pueblo. Tras un largo periodo de inactividad, en 1.943 se procedió a desaguarla. Concluído el bombeo, quedaron a la vista huecos de dimensionales colosales. El pozo maestro tenía 104 metros.

    Soloviejo

    Con una corrida de 4.200 m, se encuentra en el término de Almonaster la Real, y presenta dos sectores, el occidental y el oriental. Entre 1942 y 1960 se extrajeron de este grupo unas 80.000 t. Se trata de la última mina de manganeso que ha estado activa en la Faja Pirítica. En 1968 se iniciaron las labores de acceso a la antigua explotación a cielo abierto de mina La Joya (no debe confundirse esta corta con la mina de pirita del mismo nombre), en el sector oriental, y se realizaron las labores de descubierta del antiguo piso de dicha corta. Al mismo tiempo se efectuó una pequeña campaña de sondeos en el piso para comprobar el espesor de los macizos abandonados en la antigua explotación subterránea. Como consecuencia de estas labores se localizaron 30.000 t de mineral. Ese mismo año se realizó un levantamiento geológico de detalle de las labores de interior situadas por debajo del nivel 100, y un desmuestre de las mismas. Muy posteriormente, (noviembre de 1987), se llevó a cabo una investigación en las labores de Poniente, consistente en calicatas de 1,50 m. de profundidad y 41 sondeos de 40 metros. En 1989 se realizó en la zona oriental una segunda fase de investigación, durante la cual se extrajeron 90.000 t de mineral. Se diseñó y se puso a punto y en funcionamiento una planta de trituración, lavado y medios densos, con una capacidad de tratamiento de 100 t/hora, que empezó a funcionar a la vez que se iniciaba la investigación entre la zona de Levante (La Joya) y la zona de Poniente (La Grulla). Lamentablemente, esta investigación no confirmó las esperanzas puestas en el yacimiento, por lo que una vez procesadas las toneladas existentes en la descubierta de La Joya, se procedió en 1992 a la finalización definitiva de las labores. En 1.991, el equipo técnico de la E.N. Adaro perteneciente a la oficina de Valverde del Camino (Huelva), puso a punto una metodología para la investigación de los yacimientos de manganeso, como resultado de la investigación desarrollada en la corrida oriental de la mina Soloviejo. El objetivo de esa investigación era evaluar los recursos de manganeso en el tramo comprendido entre la corta de la Joya y la carretera nacional de San Juan del Puerto a Jabugo, para su eventual explotación a cielo abierto. Dicha propuesta de investigación ha quedado en vía muerta hasta la fecha. Y un sin fin de minas más, jalonadas por sus característicos crestones de jaspes son testimonio de la relevancia que tuvo la minería del manganeso en la provincia de Huelva. Casi todas ellas fueron abandonadas sin conocer sus reservas y sus leyes, siendo difícil, por no decir imposible, acceder hoy en día a ellas, bien porque se encuentran inundadas en su totalidad, bien porque los accesos han desaparecido (bocas de pozo, socavones, etc.) debido a los trabajos de restauración medio ambiental emprendidos por las distintas administraciones (central, autonómica y/o local).

    Detalle de la corta de la mina La Joya, en el yacimiento de Soloviejo, donde se observa el frente del cuerpo mineralizado encajado entre pizarras grises arcillosas.

    MAGNESIO

    Minas de Eugui.

    En las proximidades de Eugui, situado en la provincia de Navarra, se descubrió hace pocos años un importante yacimiento de magnesita, perteneciente al carbonífero superior, cuyo espesor llega a ser de 160 m y su superficie, si los grandes anticlinales que lo constituyen se extendiesen, sería del orden de los 30 a 50 km2. El nombre de la mina que explota el yacimiento es La Mina Azkarate.

    En los frentes de cantera que se están explotando aparecen con bastante frecuencia grandes drusas y geodas tapizadas por cristales perfectos de dolomía y magnesita, que alcanzan hasta los 7 cm de arista. Generalmente son blancos, traslúcidos, en otras ocasiones ligeramente oscuros por la existencia de pequeñas inclusiones carbonosas y otras veces amarillentos por la ligera pátina de hidróxido de hierro que los recubre. Se encuentran en el yacimiento en gran cantidad y ejemplares de gran calidad se pueden admirar en todos los museos de España.

    'Principales minas metlicas en Espaa'

    Mina de Azkarate, Eugui, Navarra.

    Yacimientos de olivino en Gerona.

    En la provincia de Gerona, y principalmente en las proximidades de Olot, existe una zona volcánica de carácter basáltico, relativamente reciente y muy bien conservada, en la que se encuentran con bastante frecuencia como "núcleo" de bombas volcánicas, fragmentos de dunita de color verde oliva intenso. Estas dunitas están constituidas esencialmente por la variedad magnésica de olivino, la forsterita. Una de las localidades en la que se encuentran con mayor profusión es Canet d'Adrí. Los olivinos de esta zona son conocidos y apreciados en todo el mundo.

    Otros lugares donde hay minerales con magnesio son:

    Los minerales de talco se pueden obtener en : Somontín (Almería), Tíjola (Almería), Massanet de Cabrenys (Gerona), Puebla de Lillo (León), Puerto de la Cruz Verde (Madrid), Marbella (Málaga), Mijas (Málaga), Ojén (Málaga), Serranía de Ronda (Málaga)

    En cuanto a la magnesita aparece en: Itrabo (Granada), Puebla de Lillo (León), Rubián (Lugo), Puerto de la Cruz Verde (Madrid), Maro (Málaga).

    La Carnalita se extrae en: Balsareny (Barcelona), Cardona (Barcelona), Sallent (Barcelona), Suria (Barcelona), (Barcelona), (Lérida), El Perdón (Navarra). Y por último la dolomita: Pancorbo (Burgos), Reocín (Cantabria), Almadén (Ciudad real), Ojos Negros (Teruel)

    CROMO

    Nos encontramos ante poca información a la hora de buscar información sobre el cromo en España dada su casi extinción en territorio español en la década de los 50 y los 60.

    No hay en España yacimientos de cromo, aunque si existen pequeñas concentraciones de cromita en masas de rocas ultrabásicas, pero siempre en la categoría de meros indicios sin interés económico. Los yacimientos de cromo están invariablemente ligados a rocas ultrabásicas de complejos ultrabásicos-básicos y presentan rasgos morfológicos, mineralógicos y geoquímicos específicos en función del tipo de complejo en que se alojan.

    Los indicios españoles de cromita son todos, y en líneas generales, concentraciones podiformes en macizos alpinos, ya sean ofioliticos (desmembrados), como es el caso de los macizos gallegos o el de Calzadilla de Los Barros ( Badajoz), o macizos Iherzolíticos como los de Málaga.

    En los macizos ultrabásicos de Málaga se conocen varios indicios de cromita (cromita + ortopiroxeno y minerales de níquel accesorios) con ciertos rasgos morfológicos diferenciales. Lo más representativos son: Arroyo de los Caballos (Macizo de Ojén): pod de cromita con envuelta dunítica, globalmente lenticular, concordante con la foliación de la Iherzolita encajante. Arroyo de la Cala (Macizo de Ronda) de dimensiones métricas, es también una concentración podiforme asociada a una zona de cizalla: son varias venas anastomosadas de cromita con enclaves subredondeados o amigdalares de roca encajante (harzburgita, iherzolita, dunita, piroxenita). Otros indicios, aun menores, se han descrito como filones de escasa continuidad y potencia decimétricas, ya sean concordantes con la foliación de la perodita encajante (mina de Baeza, Loma del Rio, Cerro del Águila, Tajo Moyano, Puerto de la Fuente del Cañuelo, Casa de Las Minas) o no concordantes (Puerto de la Margosilla, Nebral, Puerto del Algarrobo).

    Los macizos ultrabásicos de Galicia han sido interpretados como porciones de complejos ofioliticos metamorfizados y desmembrados. En dos de ellos, los macizos ultrabásicos de Herbeira y Moeche (ambos en el Complejo polimetamorfico de Cabo Ortegal), se han descrito sendas mineralizaciones de cromita de escasa entidad. La cromita de Herbeira esta concentrada en “schlieren” y bandas lenticulares-planares de extensión métrica y potencias decimétricas alojadas en dunitas con algunos horizontes proxenéticos que se consideran parte (inferior) de la secuencia de cumulados. El indicio de Moeche es una masa métrica irregular, muy tectonizada, asociada a serpentinitas cuyo protolito debió ser una dunita de la fracción tectónicas de una secuencia ofiolítica.

    En Calzadilla de los Barros se localizaron lentejones métricos con cromita en serpentinitas de un pequeño stock ultrabásica, fragmento de complejo ofiolítico desmembrado, constituido por perioditas (harzburgitas mayoritarias, dunitas minoritarias y piroxenitas muy puntuales) hoy totalmente serpentinizadas y diques de ortoanfibolitas procedentes de gabros, en contacto, en el sector occidental, con metagabros muy cizallados. Mínimas concentraciones (pods) de cromita y otros minerales opacos se localizan en la banda paralela al borde norte del macizo y en dos puntos de los sectores sureste y occidental, este próximo a los metagabros.

    A continuación se explica alguna mina en la que se ha encontrado depósitos de cromo.

    Mina de Ojen (mina de Westerveldita), Málaga.

    La werterveldita es el último mineral nuevo descubierto y descrito hasta el momento en España, como resultado del estudio de los peculiares depósitos de cromo-níquel existentes en la provincia de Málaga.

    En 1971 y 72, un equipo holandés analizó detalladamente la mineralización, encontrando una variedad de lollingita muy rica en níquel y un mineral nuevo, al que denominaron westerveldita, como homenaje al Dr. J. Westerveld, antiguo profesor de la Universidad de Amsterdam. La westerveldita se encuentra asociada a maucherita, como un componente muy minoritario, distinguible solamente mediante microscopía de luz reflejada, en ejemplares de la mina La Gallega, unos 3 Km al este de Ojén (Málaga). La mineralización de este yacimiento está formada fundamentalmente por una asociación de cromita granuda con niquelina intersticial. Existen dos ejemplares tipo, uno depositado en la Universidad de Ámsterdam y otro en la Universidad Libre de Ámsterdam.

    Posteriormente se encontró westerveldita, relativamente abundante en algunos ejemplares, y fácil de distinguir a simple vista, en Ilimaussaq, Groenlandia. Solamente se conoce la presencia de westerveldita en estos dos yacimientos.

    La mina de Ojen: La mina de cromo-níquel La Gallega, inundada en sus tramos inferiores, se encuentra en la cabecera del Arroyo Siete Revueltas, en el malagueño municipio de Ojén. Se han hallado en ella niquelina, cromita, gersdorfita, maucherita  y westerveldita, entre otras especies.

    'Principales minas metlicas en Espaa'

    Mina de Ojen, Málaga.

    Principio del formulario

    Hay minerales con cromo también en Calzada de Calatrava (Ciudad real), Cala (Huelva), Sierra de la Capelada (La Coruña), Carratraca (Málaga), Marbella (Málaga), Ojén (Málaga), todos ellos de cromita.

    NÍQUEL

    Tampoco hay explotaciones de minerales de níquel en España, aunque está en fase de evaluación un nuevo (y quizás importante) yacimiento, el de Aguablanca, en una región limítrofe entre las Comunidades Autónomas de Extremadura y Andalucía, en el Macizo Ibérico. En el pasado reciente si hubo algunas y poco relevantes explotaciones de níquel ( o mejor, de Ni-Co-Cu).

    Por lo que respecta a los depósitos e indicios con paragénesis que incluyen minerales de níquel, quizás los más conocidos, y que fueron objeto de exploración y explotación por razones estratégicas, serán los asociados a los macizos ultrabásicos de Málaga, alpinos Iherzoliticos. Se ha diferenciado mineralizaciones de níquel-(cromo) y nique-(cobre), en función de los minerales que acompañan a los de níquel. Las primeras son mineralizaciones que presentan asociación cromita-niquelina-cordierita o cromita-niquelina-ortopiroxeno. En todos los casos el encajante de las mineralizaciones, perioditas muy serpentinizadas, alberga diques de rocas acidas, en ocasiones de carácter pegamatíticas.

    De todos los indicios, el único cuyas labores son aun accesibles es el de mina La Gallega, en el macizo de Ojén. La mineralización de Cr-Ni de la Gallega se presenta en filones tabulares y lenticulares de 2 a 5m de corrida y 5-30cm de potencia; el filón principal se dirige N140º/50ºNE, concordante con la dirección del layering general de la zona. La asociación mineral esta constituida por óxidos (cromita, ilmenita, magnetita), arseniuros (niquelina, lolingita,otros), sulfuros (inclusiones polifásicas de pirrotina y calcopirita en las cromitas) y silicatos (cordierita, ortopiroxeno, biotita, mica incolora, anfíbol, serpentina, clorita, talco). La proporción entre cromita y niquelina es variable de una muestra a otra, pero la cromita es mayoritaria frente a la niquelina.

    En el grupo de las mineralizaciones de níquel-(cobre) de los macizos de Málaga se han incluido indicios que contiene sulfuros de Ni en asociación con otros sulfuros de Cu y Fe: unos y otros acompañados de óxidos de hierro, suelen encontrase en filoncillos de potencia centimétrica (a veces constituyendo verdaderos stockwork) en zonas de fractura, generalmente próximas a los bordes de los macizos, a través de las cuales se han desarrollado con mayor intensidad los procesos de alteración de las rocas ultrabásicas, y con frecuencia en presencia, o en las cercanías, de diques ácidos. En los del Macizo de Ojen (El Tejar, SO Casa de las Minas, Puerto Verde) níquel y cobre se ponen de manifiesto por la presencia de garnierita y carbonatos de cobre que acompañan a óxidos de hierro en ganga de talco, asbesto y micas.

    En los enclavados del Macizo de Ronda (Arroyo de la Fuente de La Teja, El Castillejo, Arroyo de La Parra, Peña Parda, Cerro Hinojares, Puerto de Las Golondrinas, Mina Majar del Toro) es casi general la presencia de pentlandita en una paragénesis más compleja que contiene minas que fueron objeto de explotación en el pasado, la Mina El Gallego, en el Macizo de Carratraca, es quizás la que ofreció la mineralización de níquel mas pobre: asociación pirrotina-pentlandita-calcopirita con otras especies accesorias y secundarias.

    Actualmente el yacimiento de níquel de mayor interés en España es el descubierto en Aguablanca. La mineralización es una diseminación de pirrotina, calcopirita y violarita (con cantidades accesorias de bravoíta, pirita y cromita) en un pequeño stock con gabros, dioritas y acumulados ultrabásicos, asociado al plutón varisco de Santa Olalla de Cala. Se han evaluado 22.5millones de Tn con 0.5% de Ni y 0.5% de Cu.

    El resto de los indicios españoles de níquel pertenecen al grupo de mineralizaciones de Cu-Co-Ni en series dominantes carbonatadas. Así, los yacimientos de Peñamellera (Sierra de Cuera, Asturias) y los de Villamanin (León) encajan en calizas de montaña; o los del Pirieneo (Valle de Gistaín, Huesca) y Peramea (Lérida), asociados a calizas y facies detríticas que albergan rocas subvolcánicas; o, por último, los de la Cordillera Bética (Cerro Minado, Huércal-Overa, Almería; Molzívar, Granada; y otros menores de Sierra de Las Estancias), estrato ligados en horizontes carbonatados de la parte terminal de la formación metapelítica ( con episodios de metabasitas) alpujárride, o en la base de la propia formación carbonatada suprayacente.

    BIBLIOGRAFÍA

    “GUIA PARA LA INVESTIGACION DE LOS RECURSOS MINERALES DE ESPAÑA”, Instituto Tecnológico Geominero de España.

    “WIKIPEDIA, ENCICLOPEDIA LIBRE”, www.wikipedia.es

    “REVISTA BOCAMINA”

    “IGME”

    PAGINAS WEB DE MINERIA EN ESPAÑA.

    Principales minas metálicas en España