Primo de Rivera y República

Historia contemporánea de España. Dictadura. Fascismo. Crisis de 1917. República. Revoluciones. Crisis

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GOLPE DE ESTADO DE MIGUEL PRIMO DE RIVERA (1923 – 1930)

MIGUEL PRIMO DE RIVERA

E l 13 septiembre de 1923, el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera a un golpe de estado apenas sin oposición ante la indiferencia de la mayoría de los españoles, sólo una parte de la burguesía, especialmente la catalana, azotada por la violencia sindical y el pistolerismo, aplaude el golpe. Por lo que se refiere al Rey, Alfonso XIII acepta inmediatamente las consecuencias del golpe, y haciendo caso omiso de la constitución, apoya la formación de un gobierno de militares presidido por Primo de Rivera. España deja de ser una monarquía constitucional, para convertirse en una dictadura. Alfonso XIII emprende a partir de ese momento un camino político sin retorno.

ALFONSO XIII

El nuevo régimen suspende las garantías constitucionales, disuelve las cortes, expulsa a los partidos políticos fuera de la vida pública, establece la censura de presa, pone en mano de los militares el gobierno de las provincias y extiende a toda España los somatenes; la milicia armada de voluntarios de origen catalán con la misión de velar por la ley y por el orden. Una de las primeras decisiones de Primo de Rivera es fundar un partido propio, lo que busca con ello es ampliar la base social de la dictadura y crearse una plataforma política para el futuro.

La Unión Patriótica, que Primo pone en pie a comienzos de 1924 es un partido único; todos los demás están prohibidos; que aspira a convertirse en la columna vertebral de la nueva política del dictador. Dentro de lo que bautiza como programa regeneracionista Primo emprende la reforma de la administración y tras declarar la guerra al caciquismo disuelve todos los ayuntamientos y diputaciones que a partir de ese momento pasan a depender de la autoridad militar correspondiente.

PABLO IGLESIAS

LARGO CABALLERO

Durante los primeros años, la dictadura cuenta apenas con oposición, los socialistas que por un primer momento habían demostrado mantenerse neutrales ante el golpe de estado, terminan colaborando con la dictadura. Cuando los socialistas entierran a su fundador Pablo Iglesias, en 1925, en el seno del partido y del sindicato, conviven ya dos tendencias: una mayoritaria defendida por los sindicalistas y liderada por Largo Caballero, favorable con la colaboración con la dictadura, y otra minoritaria defendida por los políticos liderados por Indalecio Prieto que apuesta por oponerse a ella. Anarquistas y comunistas son declarados ilegales y perseguidos por el régimen de Primo. En el sindicato anarquista, que pasa a la clandestinidad, se produce por ese motivo y en ese momento un enfrentamiento entre los posibilistas (partidarios de la acción sindical) y los revolucionarios, que apuestan por la insurrección armada. Son estos últimos los que fundarán en 1927, la Federación Anarquista Ibérica (LA FAI).

Abd-el-Krim

El 8 de septiembre de 1925, en el puerto de Ceuta, el general Primo de Rivera acaba de embarcar en el buque insignia de la armada “El Acorazado Alfonso XIII”. Desde allí va a dirigir una nueva intervención militar en Marruecos, el desembarco en la Bahía de Alhucemas, en esta ocasión se trata de una operación militar conjunta hispano-francesa, pues el líder rifeño Abd-el-krim ha extendido la guerrilla al protectorado francés, lo cual ha favorecido el acuerdo entre España y Francia para acabar con la insurrección rifeña. El éxito del desembarco es total, las tropas aliadas trituran a la resistencia rifeña en la bahía en cuestión de horas. Seis meses después el ejército español domina el Rif, y su líder Abd-el-krim se rinde a los franceses. Los oficiales africanistas que ha hecho su carrera militar en Marruecos jugarán después un papel decisivo en la historia de España: Sanjurjo, Mola, Goded, Varela o Franco. En diciembre de 1925, con el problema de Marruecos ya encauzado, el general Primo, que disfruta el momento de su máxima popularidad, sustituye el gobierno de militares por uno de civiles. Con esta decisión el dictador confirma su propósito de seguir en el poder, pero sin renunciar a la dictadura.

La euforia de la década de los años 20, la belle apoqué, llega a España con retraso, aunque con la suficiente fuerza como para romper los viejos moldes de la moral tradicional. También la euforia económica de los 20 llega al país aunque una vez más, tarda en llegar. Para estimular la economía española, la dictadura pone en marcha un ambicioso plan de obras públicas que moderniza la anticuada e ineficiente red de comunicaciones. Se inicia la construcción de más de 5000 km de carreteras y de casi el doble de caminos vecinales. También se construye más de 1000 km de vías férreas y se renueva el material ferroviario. También se pone en marcha una política hidráulica de gran importancia para el país. Se crean las confederaciones hidrográficas para el aprovechamiento integral del agua para la energía eléctrica. La electricidad va llegando poco a poco a todos los rincones de España, y con ella los electrodomésticos. El plan de obras públicas, puesto en marcha con la dictadura produce efectos muy positivos sobre la economía española, como una notable expansión industrial y un claro incremento del empleo. La prosperidad económica sumada a la férrea disciplina impuesta en el mundo laboral tiene como resultado una mayor estabilidad social ya que el número de huelgas disminuye drásticamente. Con la mejora de las comunicaciones el número de automóviles se multiplica por tres en esta década, también el turismo extranjero empieza a llegar y los coches de línea rompen el aislamiento del campo respecto a la ciudad.

En 1928, se inicia el proceso de la decadencia de la dictadura. El afán de buscar una salida constitucional en su régimen, Primo de Rivera intenta sacar adelante una nueva constitución de carácter autoritario y corporativo. Pero ese intento de institucionalizar la dictadura, encuentra muy mala acogida por parte y entre otros de los socialistas que comienza a distanciarse del régimen. El proyecto de Primo, acaba terminando en un fracaso político, que es aprovechado por la oposición para hacerse frente presente ante la sociedad española. La dictadura empieza a descrebajarse. El 27 de enero de 1930, Primo de Rivera, abandona el palacio real, tras presentar su dimisión al Rey. El dictador ha fracasado en su intento de crear un sistema político propio y ha perdido ya todos los apoyos. Pocos días mas tarde abandona España. Con el prestigio de la monarquía, profundamente deteriorada a causa de su complicidad con la dictadura, Alfonso XIII tiene ante sí una ardua tarea; tutelar el primer intento de transición política a la democracia de la historia de España. El general Dámaso Berenguer es el designado por el Rey, para regresar a la senda constitucional. El gobierno de Berenguer, conocido popularmente como la dicta blanda aborda la transición con tal lentitud que la opinión pública deja de creer en la sinceridad de sus propósitos y se distancia aún más de la monarquía.

ORTEGA Y GASSET

En agosto de 1930, se reúnen en San Sebastián representantes de las fuerzas anti-monárquicas: republicanos, socialistas y regionalistas. Firman un pacto, por el que se comprometen a derribar la monarquía. Los grandes intelectuales españoles, defienden esa misma posición. El filósofo Ortega y Gasset, publica un demoledor artículo que termina diciendo, “Hay que destruir a la monarquía”. En diciembre de 1930, estalla en Jaca una sublevación militar a favor de la república, pero la huelga general prevista como apoyo no llega a declararse por la falta de coordinación del comité revolucionario y la sublevación fracasa. Los capitanes Fermín Galán y Ángel Hernández responsables del levantamiento de Jaca son fusilados y los miembros del comité son encarcelados. Eso empuja a parte de la opinión pública a la causa republicana. Cuando el gobierno decide por fin convocar elecciones electorales, los partidos políticos se niegan a participar en ella, Berenguer dimite. En febrero de 1931, el almirante Juan Bautista Aznar es designado por el Rey para formar nuevo gobierno. Aznar convoca elecciones municipales para el 12 de abril. Durante la campaña electoral suponen para todos una sorpresa, aunque el número de concejales monárquicos superan al de republicanos, éstos triunfan en las ciudades donde la libertad de voto es real, ya que hasta allí no llega el poder de los caciques. Tras conocerse los resultados el presidente del gobierno almirante Aznar, acude a despachar con el Rey, a la entrada los periodistas le preguntan si habrá crisis, y Aznar responde “Que más crisis queréis de un país que se acuesta monárquico y amanece republicano”.



SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA 1931-1936

EL 14 de abril de 1931, en Éibar a las 6 de la mañana los concejales ganadores proclaman la República. Cambian la bandera de color y el nombre de la plaza Alfonso XIII por el de la República. El ejemplo de Éibar se extiende por toda España. En Barcelona grupos de manifestantes republicanos se dirigen al mediodía a la plaza de San Jaime, los líderes es Esquerra Republicana; partido ganador de las elecciones, han convocado por radio la manifestación. Ante los barceloneses concentrados Lluís Companys y Francisco Maciá, proclaman la República Catalana desde el balcón del ayuntamiento.

Alegoría de la República

En Madrid a las 5 de la tarde da comienzo el último consejo de ministros del reinado de Alfonso XIII, el conde de Romañones, informa al consejo que ha alcanzado un pacto con el comité revolucionario para entregarles el poder de forma pacífica. La monarquía cae ese día. No ha sabido adaptarse a la modernización que pide el país, se ha quedado caduca y además el pueblo la identifica con la oposición al cambio.

ALCALÁ ZAMORA

Cuando los ministros abandonan el palacio, los madrileños ya han tomado las calles para expresar la alegría por la llegada de la República. Al caer la tarde el gobierno provisional instala la bandera republicana en el ministerio de la gobernación de la Puerta del Sol, el nuevo presidente Niceto Alcalá Zamora proclama la Segunda República Española.

El 15 de abril de 1931 mientras los 23 millones de españoles regresan esperanzados a la normalidad, Alfonso XIII vive en Francia, es su primer día de exilio. La noche anterior después de renunciar a la corona, el Rey abandonó palacio real con dirección a Cartagena, de ahí ha salido en barco rumbo a Marsella, no volverá a pisar tierra española.

El gobierno provisional consciente de las expectativas creadas por el cambio de régimen, anuncia enseguida que se va a transformar el estado para hacerlo más moderno, laico y democrático. El presidente Alcalá Zamora hace ante las cámaras su diagnóstico. España sigue siendo en 1931, un país subdesarrollado en el que el débil sector industrial sólo da trabajo a la cuarte parte de los obreros, las ciudades se ha ido llenando de gentes que acuden desde el campo con la esperanza de mejorar su vida. Madrid y Barcelona que han duplicado su población en lo que va de siglo, tienen ya un millón de habitantes, pero más de la mitad de la población (60%), continúan viviendo y trabajando en el campo, donde la pobreza alcanza límites extremos. Eso sucede sobre todo en la mitad sur del país, donde un puñado de propietarios posee casi la totalidad de las tierras, el trabajo es escaso y está mal pagado.

Gabinete presidido por Azaña

LA REFORMA DE LA ENSEÑANZA.Uno de los problemas que aborda el gobierno provisional, es el de la enseñanza primaria, faltan tanto escuelas y maestros como lo que en ese momento hay. De cada 100 españoles, 44 no saben leer ni escribir. El ministerio de instrucción pública aumenta el presupuesto en educación un 50%, para poder abrir cada año 5000 nuevas escuelas. El objetivo esencial es el de poner en pie un sistema de educación pública, totalmente laica, capaz de sacar al país del atraso que padece.

AZAÑA

LA REFORMA DEL EJÉRCITO.Es otro de los asuntos que el gobierno aborda de forma inmediata, Manuel Azaña, ministro de la guerra, busca la modernización del ejército y sobre todo una renovación política de los mandos militares, que aunque no se han opuesto al advenimiento de la República, la han recibido con recelo. Azaña recurre a las jubilaciones anticipadas para reducir la desproporcionada cantidad de oficiales. Limita el ámbito de las jurisdicciones militar en beneficio de la civil, revisa los ascensos de la guerra de Marruecos y cierra tres de las cinco academias militares. Las medidas de Azaña son mal recibidas por un sector del ejército que se aleja de la República.

EL PROBLEMA RELIGIOSO le estalla a la República de forma accidental un mes después de su proclamación. En Madrid un grupo de exaltados saquean e incendian algunos edificios religiosos, el anticlericalismo se ha presente una vez más en la calle, pero el gobierno desbordado por los acontecimientos no pone los medios para detenerlo y los disturbios se extienden a otras ciudades. Después de tres días de violencia más de un centenar de edificios religiosos han sido incendiados en todo el país. Las relaciones entre la iglesia católica y la República no harán sino empeorar a partir de entonces.

EL PROBLEMA POLÍTICO. La vida de la joven República transcurre a toda prisa. El gobierno convoca para el mes de junio elecciones para las cortes constituyentes. El país se llena mítines a la que los españoles por primera vez acuden en masas. Se presenta a estas elecciones partidos de todas las tendencias, desde monárquicos a comunistas. Los partidos de la coalición republicano-socialista que forman el gobierno provisional, salen vencedores. El mas votado es el partido socialista, seguido por el partido radical, ahora centrista a Alejandro Lerroux. La derecha reducida a una minoría. En diciembre de 1931, después de seis meses de intensos debates, las cortes aprueban sin consenso la constitución de la República. El nuevo texto constitucional, establece la democracia parlamentaria, introduce el modelo autonómico para intentar resolver el problema regional, establece la separación de la iglesia y el estado, reconoce el derecho al voto para las mujeres e incluye el reconocimiento de importantes derechos sociales para las clases trabajadoras. Después de aprobada la constitución, Niceto Alcalá Zamora es proclamado presidente de la República. La comitiva presidencial se dirige desde las cortes al palacio real que va a ser desde ese día, cede de la presidencia de la República. Como presidente del gobierno es designado Manuel Azaña.

Las relaciones ya tirantes de ante mano de la República con la iglesia, se tensa aún más entre iglesia y estado, que la nueva constitución oficializa. La iglesia pierde a partir de entonces todos los privilegios que hasta ahora había tenido en su relación con el estado. La nueva legalidad acaba con el pago de haberes al clero. Establece el matrimonio civil y el divorcio, prohíben a las órdenes religiosas que se dediquen a la enseñanza, elimina los símbolos religiosos de todas las instituciones públicas, disuelve la Compañía de Jesús. Muchos jesuitas se irán al exilio.

Los socialistas con tres ministros, entran el gobierno por primera vez en su historia. Uno de ellos, Largo Caballero, con una larga trayectoria sindical, ocupa la cartera de trabajo y adopta una serie de medidas destinadas a favorecer a los trabajadores: subida de sueldos, jornada laboral de ocho horas para los jornaleros, vacaciones pagadas, establecimiento de un salario mínimo, seguridad social y seguros de enfermedad obligatorios. La división del movimiento obrero entorno a los dos grandes sindicatos la UGT y la CNT, se hace patente pasada la euforia por la llegada de la República. Los socialistas consideran que la República es un paso necesario para alcanzar sin violencia el estado socialista. La CNT sin embargo le declara la guerra a la República desde el primer momento. Los anarquistas liderados por el sector más radical la (FAI), son partidarios de la insurrección violenta y continua, los que ellos llaman gimnasia revolucionaria, hasta acabar con el estado burgués republicano y establecer el comunismo libertario. Las huelgas y los estallidos revolucionarios de los anarquistas son reprimidos con firmeza por el gobierno.

En agosto de 1932, el general Sanjurjo, encabeza desde Sevilla el primer intento de golpe militar contra la república. Cuenta con el apoyo de un grupo de monárquicos y de un reducido número de mandos militares. El general Sanjurjo, detenido y condenado a muerte es finalmente indultado. Tras beneficiarse de una amnistía se exilia en Lisboa, desde allí esperará una mejor ocasión para volver a intentarlo.

EL ESTATUTO CATALÁN Y LA REFORMA AGRARIA.El éxito del gobierno frente a los golpistas le sirve a Azaña para sacar adelante dos proyectos que permanecían atascados en el congreso: el estatuto catalán y la reforma agraria. En ese momento hay en España casi 2000000 de campesinos sin tierra, y que mal viven, con míseros jornales de temporeros. El objetivo de la reforma agraria es que los jornaleros sin tierra acaben convirtiéndose en propietarios. Con ese propósito el gobierno pone en marcha una política de expropiaciones con dinero público, de los latifundios mal explotados. En septiembre de 1932, miles de personas se echan la calle para recibir a Azaña, Azaña va a ser la entrega al pueblo catalán el Estatuto de Cataluña, que las cortes españolas acaban de aprobar. Los estatutos del País Vasco y de Galicia, están todavía en fase de discusión. El estado declara a Cataluña región autónoma dentro del estado español. El apoteósico recibimiento que los catalanes hacen a Azaña es una prueba de agradecimiento por este estatuto. Francés Macià será el primer presidente de la Generalitat elegido por los catalanes.

La lentitud en la aplicación en la reforma agraria causada sobre todo por la falta de recursos económicos, acaba con la paciencia de los campesinos. Las ocupaciones de fincas y los levantamientos anarquistas se multiplican. En enero de 1933, la FAI hace un llamamiento a la insurrección general. Como en otros lugares en Casa Viejas, un grupo de braceros anarquistas declara el comunismo libertario y se sublevan. 23 personas mueren en la brutal represión contra los anarquistas en Casas Viejas. La tragedia acoge a la opinión pública. La derecha culpa a Azaña de lo ocurrido e intentan derribarle en el parlamento. Dentro del socialismo comienza a extenderse la idea de que hay que abandonar el gobierno de coalición con los republicanos para no compartir responsabilidades con la burguesía reformista. Lo sucedido en Casas Viejas supone un golpe político mortal para el gabinete de Azaña, que acabará dimitiendo en septiembre de 1933, se convocan nuevas elecciones para noviembre.

Esta es la primera vez que en España votan las mujeres en unas elecciones generales. La asistencia femenina a las urnas es masiva. Las elecciones incluyen otra novedad, las derechas se presentan por primera vez unidas en una coalición de partidos llamados CEDA (confederación española de derechas autónomas), su líder es José Mª Gil Robles y sus principios: religión, familia, orden y prosperidad. El resultado de las elecciones de noviembre de 1932 da un vuelco total a la situación. La derecha triunfa aunque no alcanza la mayoría, el partido radical de Lerroux, de centro se fortalece. Los republicanos de izquierdas sufren un batacazo y los socialistas pierden la mitad de escaños que habían logrado en los comicios de 1931. El encargado por el presidente de la república para formar gobierno es el centrista Alejandro Lerroux.

LERROUX

El año 1933, se despide con medio millón de parados. Con este importante aumento del desempleo, España empieza a padecer los efectos de la crisis económica internacional iniciada en 1929. El panorama que ofrece Europa, que lleva varios años padeciendo la crisis es desolador, países pujantes como Inglaterra o Alemania se ha derrumbado económicamente. Como consecuencia del paro y la consiguiente pobreza se ha producido un claro retroceso del liberalismo en beneficio de partidos tanto de izquierdas como de derechas. En Alemania la democracia ha sido aniquilada. Tras haber ganado las elecciones el nazi Adolfo Hitler, se ha hecho con el poder absoluto y ha impuesto un estado totalitario. En Italia el fascismo de Mussolini, se ha visto radicalmente reforzado por el auge del nazismo en Alemania. En España José Aº Primo de Rivera, hijo del dictador, acaba de fundar en octubre de 1933 un partido de corte fascista “Falange Española”. El gobierno centrista de Lerroux, que gobierna con el apoyo parlamentario de la CEDA, imprime un giro más conservador a la República y revisa las reformas del gobierno de Azaña. En la oposición, los socialistas, desencantados por el alto precio pagado por su participación del gobierno que le ha llevado a la derrota electoral, se radicalizan, los llamados “Dolche Vique”, se hace con el control tanto del partido como del sindicato. Encabezados por Largo Caballero comienzan a preparar poco después de las elecciones una huelga general revolucionaria como paso previo para implantar en España un estado socialista. Amenazan con llevar a cabo su plan revolucionario si la CEDA entra en el gobierno. Los socialistas identifican a los cedistas como la amenaza fascista que se extiende por Europa.

Asturias, 5 de octubre de 1934, la insurrección obrera que los socialistas han estado preparando se pone en marcha en la cuenca minera. La víspera, el jefe del gobierno había informado la nueva entrada de tres ministros de la CEDA. Los revolucionarios asturianos asaltan los cuarteles de la guardia civil, del ejército y de las fábricas de armas. Después de hacerse con la cuenca minera toman Oviedo. Asturias es el único lugar. Las izquierdas, incluidos anarquistas y los comunistas, se han unido para una sublevación que allí de momento no ha triunfado. Barcelona el 6 de octubre, Luis Comapanys, nuevo presidente de la generalitat, rompe con el gobierno central y proclama el estado catalán dentro de la República Federal Española. La insurrección catalana que no cuenta con el respaldo de los anarquistas, es aplastada después de diez horas de lucha por el ejército. Se produce 46 muertos, el gobierno republicano suspende temporalmente el estatuto y encarcelan a su presidente. La insurrección fracasa en el resto de España, incluido Madrid, sin embargo la llama revolucionaria sigue encendida en Asturias. El gobierno de la República declara el estado de guerra y encarga al general Franco las operaciones contra los sublevados. Los enfrentamientos duran casi dos semanas, y son de una extrema brutalidad, alcanzando una dimensión de una guerra civil. El ejército acaba por sofocar la revolución en octubre que deja tras de sí un balance trágico, mil muertos y más de dos mil heridos entre los sublevados, trescientos muertos y ochocientos heridos entre las fuerzas del orden. Cerca de 30.000 personas son encarceladas, entre ellas los dirigentes del PSOE y la UGT. La represión que sigue a la derrota de los revolucionarios, empeora más los ánimos. La revolución de Asturias es el preludio de la guerra civil española.

Más de 200.000 personas llegadas de toda España se dirigen en octubre de 1935 hacia el campo de comillas en Madrid, donde Azaña va a dar un mitin. Ha pasado un año desde la revolución de octubre y los partidos de izquierdas comienzan a recuperarse. Azaña pide el entendimiento entre ellos para rescatar la república de manos de la derecha. Su propuesta acabará cuajando en el frente popular, una coalición de partidos que incluye desde la izquierda republicana hasta los comunistas, pasando por los socialistas. El gobierno de coalición de centro derecha cae y se convocan elecciones para febrero de 1936, es la oportunidad que esperaba el frente popular. Su campaña electoral se apoya en la amnistía para los presos de octubre y el restablecimiento de las reformas de Azaña. El interés que han despertado entre los españoles estas elecciones se refleja en el alto índice de participaciones, cerca del 73%, en esta ocasión, incluso los anarquistas acuden a votar. El frente popular gana las elecciones con un 47% de votos, la derecha el 45% y el centro un 5% con lo que prácticamente desaparece. El mapa político queda en dos grandes bloques enfrentados, uno a la derecha y otro a la izquierda. Los simpatizantes del frente popular se echan a la calle para celebrar la victoria, comienza a oírse rumores de una sublevación militar.

FRANCO

SANJURJO

Manuel Azaña vuelve hacerse cargo del gobierno, éste formado solamente por republicanos. Los socialistas en esta ocasión han preferido quedarse fuera. El nuevo gobierno aprueba una amnistía para los presos políticos y acto seguido restablece la Generalitat de Cataluña. El presidente catalán Compañas que ha salido de la cárcel es aclamado en su triunfal regreso a Barcelona. Para acabar con los rumores de un inminente golpe de estado, Azaña aplica una política de traslado forzoso a los generales que estarían en encabezar un levantamiento. El general Franco es mandado a Canarias, el general Godet a Baleares y el general Mola a Pamplona. Lo que Azaña no sabe que el general Mola en contacto con el general Sanjurjo que continua en el exilio, puso ya en marcha la conspiración militar en el mismo momento en el que el triunfo del frente popular se hizo público. Desde su nuevo destino en Pamplona, Mola proseguirá sus contactos para atraerse a otros generales a la causa golpista.

J.A. PRIMO DE RIVERA

Tres meses después de las elecciones, Azaña es elegido presidente de la República. A partir de las elecciones la radicalización de la política es cada vez mas clara. Las organizaciones juveniles de los partidos que no dejan de crecer, se militarizan. Las juventudes comunistas se fusionan con las juventudes socialistas. José Aª Primo de Rivera entrena a las juventudes de Falange Española y está creciendo ahora como la espuma. Las juventudes de la CEDA se pasan en masas al partido fascista.

MOLA

En la primavera de 1936, el clima de violencia es ya general en toda España. Más de 200 personas mueren en enfrentamientos políticos en los tres meses que sigue a las elecciones. En la derecha y en la izquierda las juventudes de los partidos sólo creen en las armas para solventar sus diferencias políticas. La rebelión militar que el general Mola lleva meses preparando estalla el 17 de julio en Melilla. El 18 de julio el general Franco se subleva en Canarias al frente de su guarnición. Tras dejar el control en las Palmas en manos de los insurrectos vuela hacia Tetuán para ponerse al mando de las tropas de Marruecos. Franco ha sido uno de los últimos generales en sumarse al golpe. En la península la primera ciudad en caer en manos de los sublevados es Sevilla, luego van cayendo una tras otra las capitales andaluzas. La noticia del éxito de la sublevación en varias provincias llega a Madrid en la tarde del 18 de julio, la alarma se instala en la población. Los sindicatos obreros exigen al gobierno el reparto de armas, el gobierno acaba cediendo. En Barcelona los miembros del sindicato anarquista CNT, muy fuerte en Cataluña, que llevan tiempo preparándose para hacer frente a una posible sublevación derechista, se echan a la calle el día 19 de julio y consiguen reducir a los golpistas. En Madrid miles de obreros recién armados asaltan el cuartel de la montaña, donde se han hecho fuertes los militares sublevados. Los asaltantes consiguen la victoria después de una matanza. En Pamplona el general Mola se ha sublevado con éxito y con el entusiástico apoyo de los carlistas que se suman en masas al levantamiento. También caen las principales ciudades de Castilla y todas las de Galicia. El avión que va a traer desde Lisboa a España al general Sanjurjo para sumarse al golpe se estrella al despegar, los golpista pierden a su jefe.

Pasados los primeros días los sublevados controlan sólo la tercera parte del país, Madrid y las ciudades industriales de España se han opuesto al levantamiento. El golpe por tanto ha fracasado. Los generales Mola y Franco comprenden entonces que sólo por medio de una larga guerra de conquista podrán alcanzar la victoria. “LA GUERRA CIVIL HA COMENZADO “.