Primeros músicos de Santo Domingo

Música en quisqueya. El areito. Influencias india y española en la música

  • Enviado por: Kelvin A Beato
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
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LOS PRIMEROS MUSICOS DE SANTO DOMINGO

EVOLUCION

  • El primer músico en Santo Domingo fue CRISTOBAL LLERENAS, año 1590. y organista de la Catedral Primada de América.

  • Leonor de Ovando y Elvira de Mendoza formaron el primer “Dueto” en Santo Domingo.

  • INFLUENCIAS INDIA Y ESPAÑOLA EN LA MUSICA

  • Areito.

  • Danzas tradicionales.

  • Merengues.

  • Puntos Cibaeños.

  • Boleros.

  • Barcarolas criollas.

  • Carabiné.

  • Perico Ripiao (acordeón, güira y tambora).

  • Pambiche (merengue lento).

  • La Yuca.

  • Mangulina.

  • La Cinta.

  • La Salve.

  • HIMNO NACIONAL

    MUSICOS CELEBRES

  • José Reyes. Años 1835-1905, autor del HIMNO NACIONAL DOMINICANO.

  • CONSERVATORIOS: El Conservatorio Nacional de Música de J. B. Alfonseca.

  • Su primer músico fue: J.B. Alfonseca.

  • SINFONICAS

    José de Jesús Ravelo

    Hellín Mena.

    José Dolores Cerón

    Rafael Ignacio.

    Manuel Simó y otros.

    MUSICOS DOMINICANOS

    • José Reyes, autor del Himno Nacional.

    • Juan Bautista Alfonseca (1810-1875).

    • Fernando A. Rueda (1859-1939.

    • Clodomiro Arredondo Mura (1864-1935).

    • Ramón Emilio Peralta (1868-1941).

    • Manuel de Jesús Lovelace (1874).

    • José de Jesús Ravelo (1876).

    • Augusto Vega (1885).

    • Gabriel del Orbe (1888).

    • Juan Francisco García (1892).

    • Esteban Peña Morel (1894-1930).

    • Julio Alberto Hernández (1900).

    • Enrique Mejía Arredondo (1901).

    • Luís Rivera (1902).

    • Enrique de Marchena.

    • Enrique Casal Chapí (1909).

    • Manuel Simó.

    • Bienvenido Bustamante (1924).

    • Luís E. Mena.

    • José M. Rodríguez.

    • Máximo Soler.

    • Luís Alberty.

    • Juan A. Fernández.

    • Oguís Negrete.

    • Manuel Pimentel.

    • Luís A. Betances (a) Tilín.

    • Miryan Altagracia Ariza de Veliz.

    • Vicente Grisolía.

    • Piantini.

    • Manuel Rueda.

    • Enriquillo Sánchez.

    • Rafael Solano.

    • Salvador Sturla.

    • Manuel Troncoso.

    • Papa Molina.

    • Rafael Ignacio.

    • Rafael Pimentel.

    • Rodolfo A. Quero.

    • Dionisia del Orbe.

    • Dr. Arístides Rojas.

    • Anibal de Peña.

    • Machilo Guzmán.

    • Dr. Fucho Alba.

    • Julio Gautreaux.

    • Elila Mena.

    • Aida B. de Díaz.

    • Jhonny Ventura.

    • Petrica Sánchez de Díaz.

    • Rafael Emilio Arté.

    • Ramón Ma. Olivier.

    • José O. Olivier.

    • Billo Frómeta.

    • Jacinto C. Gimbernard.

    • Luís Adolfo Almánzar.

    • Pepe Echavarría.

    • Dr. Jaime Viñas.

    • Ciríaco Stubbs.

    • Fresa Lara.

    • Aurora Betances.

    • Ritica.

    • Francisco Simó.

    LA MUSICA EN QUISQUEYA

    Los indios de Quisqueya poseían su música. Tenían sus instrumentos musicales y sus relaciones culturales la ejercían desde sus primeras y primitivas cacerías, pescas y ritos. Sus juegos alegres estaban precedidos de sus cantos que elevaban improvisados en cada una de las ocasiones de sus desafíos, sus luchas libres y concursos. Las flechas, la alhajaba, el puñal de piedra, la ocarina, la flauta, el jututo, etc., eran aprovechados prácticamente para defensa y como instrumento musical. En sus bateyes, enclavados en las aldeas, (arrulladas con el sonido de los ríos caudalosos que surcaban el caserío o cacicazgo) estaba musicalizado por el trino de los pajarillos, los loros y demás avecillas canoras. Las panderetas, las cornetas, los atabales, las tamboras, y los pitos eran muy utilizados en los acontecimientos de sus bodas, en los desafíos, las peleas de gallos y luchas libres.

    Según algunos historiadores, se componían estas orquestas o conjuntos musicales con instrumentos rústicos de madera delgada y hueca. Cerradas en sus extremos con cueros de animales disecados al sol y que el tiempo las estiraba; arpas que hacían con varas flexibles del bambú, introduciéndole algo converso para darles la forma demedio arco; otras confeccionaban con los güiros o calabazos vacíos, acordes con sogas finas de cabuya (antigua olifante). Estas güiras servían de órganos que adornaban con plumas y caracoles y piedras y oro; los caparazones de las hicoteas o tortugas, eran disecadas sacándole las tripas y con cuerdas del pellejo de la cabra o animales marinos como la iguana o el caimán hacían instrumentos que sobaban con las manos y les daban sonidos lastimeros; el pandero o los atabales junto al jututo eran también instrumentos muy apreciados, pues no sólo les ayudaba a darle aviso a las tribus de cualquier peligro, cuanto que lo utilizaban para tocarlos y alegrar con su melodía plañidera a los dioses pidiéndoles lluvia o buena cosecha para fecundar sus frutos, sino que atraían los buenos espíritus de la suerte en sus contiendas, y por eso hacían sus ritos y ofrendas con esa música monótona, quejumbrosa, gutural afro-negroide.

    La música indígena en principio, se le llamó con un nombre singular, según la cual se trataba de poesía musical enigmática cuyo nombre pasó a la historia con el nombre de “EL AREITO”.

    EL AREITO Y SUS ULTIMOS RITOS EN QUISQUEYA:

    Los socios de una tribu con cantos y bailes en las liturgias debían, junto a los solsticios de la conquista de España sobre los indios siboneyes, estampar en celebración de una victoria contra sus enemigos; al efecto debió durar algunos días esa celebración donde se honraba el importante personaje. Cuando montado en su hermoso caballo don Bartolomé Colón, vería celebrar en su honor el areito, pues así lo había dispuesto el célebre Cacique Bohechío, en que tuvieron participación unas treinta esposas del Rey. Y que por desgracia para los indios fue precedida de una matanza inclemente.

    Otro igualmente célebre Areito, fue el preparado con expresa voluntad de la Reina Anacaona en honor de Fray Nicolás de Ovando, donde se bailó y se cantó a unas trescientas doncellas que no habían conocido varón. Se bebió, se bailó y se tragaron brebajes y en los cuales se perdieron los sentidos, apartándose en una confusión de arte, música, desenfreno en el cual debió culminar con la célebre matanza en que la romántica Reina Anacaona, fue hecha prisionera y luego trasladada a Santo Domingo, para ser sometida públicamente a la muerte y junto a élla otros indios más.

    Bibliografía:

    Música-Para la Enseñanza Secundaria-.Nyna Castellanos y Ortega. 1973. Editora Cultural Dominicana S.A. Santo Domingo, República Dominicana.