Primeros auxilios

Técnicas de socorro. Socorrer. Reanimación cardio-pulmonar. Ahogados. Heridas. Hemorragias. Quemaduras

  • Enviado por: Lucía
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
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Tema 1. Los Primeros Auxilios

Los primeros auxilios son los primeros cuidados que se le prestan a una persona en el lugar de los hechos hasta la llegada del personal sanitario que complete la asistencia.

Los objetivos de los primeros auxilios son los siguientes:

  • Asegurar el mantenimiento de las constantes vitales.

  • No agravar el estado general de la víctima o las lesiones que pueda presentar.

  • Asegurar su traslado a un centro sanitario en las condiciones adecuadas.

  • Hay una series de premisas a tener en cuenta:

    1- Tranquilidad. Hay que actuar rápido, pero con tranquilidad. Si estamos nerviosos es posible que nuestro nerviosismo se traspase a la víctima. Por lo tanto, y ante todo, hay que mantener la calma.

    2- Composición del lugar. Hay que observar los posibles peligros que pueda tener el entorno, mirar si tenemos el material necesario para la atención de la víctima y buscar recursos que puedan ayudarnos.

  • Mover al herido sólo lo necesario y con mucha precaución.

  • No hacer nada más de lo indispensable y de lo que estamos seguros que está bien hecho.

  • Las pautas generales de atención son las siguientes:

    Proteger a la víctima, el medio y al socorrista.

    Avisar (112-1006-Policía Local)

    Socorrer.

    Socorrer

  • Una víctima:

  • Valoración primaria, consiste en la valoración del funcionamiento o no de los órganos vitales.

    • Cerebro -> consciencia

    • Pulmones -> respiración

    • Corazón -> pulso.

    • Se necesitan 10 segundos como mínimo para la comprobación de cada órgano.

    • Valoración secundaria, consiste en valorar aquellas otras alteraciones o lesiones que a corto plazo no van contra la vida de la víctima, pero que, a medio o largo plazo, pueden agravar su situación.

      • Entrevista, se trata de realizar una serie de preguntas que nos orienten:

      • O -> ¿qué le ocurrió?

        P -> antecedentes personales

        U -> última comida

        M -> medicación

        A -> alergias

            • Exploración, consiste en valorar el estado de funcionamiento de los órganos vitales, es decir, sabemos que funcionan, pero tenemos que comprobar cómo funcionan. Buscar algún otro tipo de lesión física.

      • Varias víctimas

      • Triage, consiste en clasificar a las víctimas antes de atenderlas para seguir un orden de prioridades cara a socorrerlas. Para el triage se valoran los órganos vitales y las hemorragias, colocando etiquetas a cada víctima para calificar su estado:

        • Etiqueta roja -> “in situ”, asistencia inmediata.

        • Etiqueta amarilla -> hasta seis horas sin atención y traslado a centro sanitario.

        • Etiqueta verde -> no necesita asistencia urgente ni traslado posterior.

        • Etiqueta negra -> no merece la pena prestarle atención.

        • Tema 2. La Reanimación Cardio-pulmonar (RCP)

          Una parada respiratoria (PR) consiste en la falta de respiración. Los pulmones dejan de funcionar.

          Una parada cardio-respiratoria (PCR) consiste en que los pulmones y el corazón dejan de funcionar.

          La respiración cardio-pulmonar es un conjunto de maniobras que tratan de recuperar la respiración y circulación espontáneas (ventilación y masaje cardíaco). Hay que realizarla antes de los primeros 4 minutos, ya que más tade podría haber ya lesión cerebral.

          Se comienza a realizar la RCP en toda persona que tenga una parada cardio- respiratoria, a excepción de:

              • que presente signos inequívocos de muerte

              • que sea el desencadenante final de una enfermedad

              • si hay un facultativo que nos diga que no comencemos

          Se finaliza la RCP cuando:

              • la víctima recupera las constantes vitales

              • un médico certifica que está muerto

              • fatiga del socorrista

          En los adultos se realizan dos ventilaciones de rescate, boca- boca y doce ventilaciones por minuto, boca- boca.

          Cuando a la víctima la atiende un solo socorrista se realizan 4 ciclos de 15 masajes y dos ventilaciones por minuto.

          Cuando es atendida por dos socorristas se realizan 12 ciclos de 5 masajes y una ventilación por minuto. El socorrista que se sitúa a la izquierda de la víctima se encarga de comprobar la consciencia, de abrir la vía aérea, de comprobar la respiración y aplicar las dos ventilaciones de rescate y las ventilaciones posteriores. El que se sitúa a la derecha, se encarga de la comprobación del pulso y los masajes.

          Apertura de la vía aérea. Para extraer los objetos de la cavidad oral, introducimos el dedo por el lateral de la boca, rodeamos el objeto con el dedo n forma de gancho y lo extraemos.

          Posición lateral de seguridad (PLS). Buscamos mantener a la persona en una posición estable, que impida que se obstruya la vía aérea y que en caso de vómito no lo trague. Da igual girar a la derecha o a la izquierda a excepción de embarazadas que se giran a su izquierda. Siempre lo giramos hacia nosotros.

          Técnica boca-boca. Consiste en ajustar todo el contorno de nuestra boca al contorno de la boca de la víctima. Existen dos técnicas:

              • Boca- nariz, cuando hay problemas de obstrucción en la vía aérea.

              • Boca- estoma, sin frente mentón.

          Pulso. En adultos se comprueba en la arteria carótida, aunque en personas obesas se toma en la arteria humeral (cara interna del brazo izquierdo)

          Masaje cardíaco. El punto del masaje en los adultos es dos dedos por encima de la apófisis xifoides del esternón sobre el esternón.

          Colocación de la víctima. La víctima debe estar sobre una superficie dura en decúbito supino, con los brazos estirados a lo largo del cuerpo. El socorrista debe colocarse al lado de la víctima, de rodillas más o menos a la altura de sus hombros.

          Complicaciones

          Existencia de objetos en la cavidad oral. Si el objeto no se puede sacar, lo dejamos y comprobamos si ventila. Si ventila con normalidad seguimos el proceso normal de la RCP.

          Introducción de más aire del que necesita el organismo. Esto puede provocar que el aire pase al estómago al llenarse la cavidad pulmonar. Sabemos que el aire en el estómago porque éste se hincha, entonces colocaremos la cabeza de la víctima de lado y presionamos el estómago. Otra posibilidad puede ser que a mitad de ciclo, el estómago se contraiga y se produzca un vómito espontáneo, por lo que colocaremos la cabeza de la víctima de lado inmediatamente para que no se lo trague. Es muy importante poner la cabeza de lado. En cualquiera de las situaciones comprobamos de nuevo la respiración por si algún objeto nos obstruye la vía aérea.

          Fractura costal. No hacemos nada.

          Obstrucción de la vía aérea.

          Obstrucción de la vía aérea

          La obstrucción de la vía aérea en personas conscientes puede ser incompleta o completa. Si es incompleta, el organismo produce una reacción natural: la tos. De modo que, en este caso, animamos a la víctima a que tosa.

          En cuanto a la obstrucción completa, si ésta es en la parte superior de la vía aérea, rodeamos a la víctima con un brazo hasta situarlo en su barriga y le colocamos la cabeza más abajo que el resto del cuerpo. Hecho esto le damos cinco golpes con deslizamiento entre los homóplatos.

          Si esto no funciona pasamos a la maniobra Heimlich en personas conscientes. Esta maniobra consiste en colocarnos detrás de la víctima con una pierna más adelante que la otra, apoyamos a la víctima en nosotros, colocamos el puño en la boca del estómago y, apoyándonos con la otra mano, le damos cinco golpes con deslizamiento hacia arriba.

          Puede haber cierta modificación de esta maniobra en el caso de que el socorrista sea considerablemente más pequeño que la víctima. En este caso lo sentamos en una silla, tumbado un poco hacia atrás, o bien, al igual que en embarazadas y obesos, los tumbamos en el suelo boca arriba con la cabeza ladeada y les damos cinco golpes con deslizamiento en el mismo punto que el masaje cardíaco. En este último caso, el socorrista se colocará a horcajadas sobre la víctima con las rodillas a la altura de la cintura.

          En personas inconscientes con obstrucción incompleta, debemos comprobar si ventila y si lo hace proseguimos con normalidad. Si no ventila, intentamos reabrir la vía aérea por si no lo hicimos correctamente y volvemos a aplicar las dos ventilaciones de rescate. Si sigue sin ventilar significa que la obstrucción es completa.

          En la obstrucción completa realizamos la maniobra Heimlich para inconscientes. Esta maniobra se realiza al igual que en embarazadas y obesos conscientes, con la única diferencia de que en lugar de dar los golpes en el mismo lugar que el masaje cardíaco, los daremos en la boca del estómago. Volveremos a comprobar si ventila y si no lo hace seguiremos aplicando la maniobra y así sucesivamente.

          RCP en lactantes

          Consideramos lactante a todo aquel niño menor de un año de edad.

          En lactantes las pautas de actuación cambian ligeramente:

          Proteger

          Socorrer durante un minuto

          Avisar

          Socorrer

          El punto de masaje cardíaco en un lactante se encuentra un dedo por debajo de la línea intermamilar sobre el esternón y se realiza con dos dedos.

          Las ventilaciones de rescate se realizan boca-nariz/boca y son 5, en lugar de dos.

          Si tiene pulso deberán realizarse 20 ventilaciones por minuto. En caso de que no lo tenga, ya sea uno o dos socorristas, se realizarán 20 ciclos de cinco masajes y una ventilación por minuto.

          Obstrucción de la vía aérea

          Se trata de realizar la maniobra Heimlich para lactantes. Los pasos son los mismos que en un adulto:

              • Comprobar si el bebé tiene consciencia.

              • Comprobar si hay objetos en la boca.

              • Comprobar si respira.

              • Comprobar si ventila

          Si no ventila, volvemos a comprobar de nuevo si tiene objetos en la boca o no abrimos bien la vía aérea.

          Si sigue sin ventilar, lo cogemos con un brazo abarcando la cabeza y el otro por debajo de la espalda, le damos la vuelta sobre el brazo que estaba situado en la espalda, colocando sus piernas una a cada lado de nuestro brazo. Ladeamos la cabeza y, con la cabeza más abajo que el reto del cuerpo, le damos cinco golpes con deslizamiento en la zona interescapular. Se mira si tiene algo en la boca, le colocamos la cabeza y lo pasamos al otro brazo. Comprobamos si respira y si ventila, y si sigue sin hacerlo, en decúbito supino con la cabeza ladeada, le damos cinco golpes con deslizamiento en el mismo punto que el masaje cardíaco. Si ventila seguimos con el procedimiento normal de la RCP y sino seguimos aplicándole la maniobra Heimlich desde el principio: una vez de espaldas y otra en decúbito supino y así sucesivamente.

          RCP en niños de uno a siete años

          Las frecuencias numéricas son las mismas que las del lactante, mientras que el punto de masaje, la forma de ventilar y la de desobstrucción son iguales que en un adulto, con la diferencia de que el masaje se realiza con el talón de una mano en lugar de con las dos.

          Tema 3. Las heridas

          Una herida es la pérdida de continuidad de la piel producida por un agente traumático.

          Las complicaciones más importantes que nos pueden surgir a la hora de tratar una herida son:

              • Riesgo de infección

              • Lesiones en órganos o tejidos próximos

          Existen diferentes tipos de heridas según la forma:

              • Incisa, producida por un corte

              • Contusa, producida por un golpe

              • Desgarro o arrancamiento

              • Punzante

              • Colgajo

              • Pérdida de sustancia

          Diferenciamos también las heridas según la facilidad que tengan para infectarse en:

              • No infectadas:

                • Heridas limpias

                • Heridas con bordes nítidos

                • Heridas que atendemos antes de seis horas

              • Infectadas:

                • Heridas con bordes irregulares

                • Heridas que tardamos en atender más de seis horas

                • Heridas sucias

                • Heridas por asta

                • Mordeduras y picaduras

          Existen determinados factores de gravedad que son:

              • Profundidad

              • Localización:

                • Cara

                • Tórax

                • Articulaciones

                • Manos

              • Suciedad u objetos

              • Extensión

              • Signos de infección:

                • Calor

                • Rubor

                • Dolor

                • Inflamación

          Los principales síntomas de una herida son:

              • Dolor

              • Hemorragia

              • Separación de bordes

          Los primeros auxilios que deben aplicarse ante una herida son:

              • Detener la hemorragia

              • Evitar la infección

              • Favorecer la cicatrización

          Nosotros debemos mantener:

              • La asepsia o higiene

              • Guantes

              • No reutilizar los materiales

          Existen varios tipos de heridas:

              • Heridas simples, ante las cuales debemos seguir los siguientes pasos:

                • Limpiar con agua, agua oxigenada o suero a chorro.

                • Aplicar una gasa humedecida en agua o agua oxigenada y jabón (hay que limpiar en círculos concéntricos de dentro hacia fuera)

                • Aplicar un chorro de agua o agua oxigenada para arrastrar los posibles restos de jabón.

                • Aplicar antiséptico o desinfectante (Pavidona Yodada o Cristalmina)

                • Si se ve riesgo de infección se tapa la herida.

          ¿Cómo tapar una herida?

              • Colocamos directamente sobre la herida una gasa humedecida o un tul graso.

              • Colocar una gasa normal.

              • Pegar.

              • Ampollas:

                • Zona enrojecida, por lo que hay que proteger.

                • Ampolla formada, bien se guarda reposo y se protege o seguimos los siguientes pasos: echamos betadine, pinchamos la ampolla por varios sitios (nunca por el centro, siempre por la parte de abajo), la rellenamos con betadine por dentro.

                • En el caso de que la ampolla explote, tenemos una herida simple, por lo que realizaremos el procedimiento normal en ese caso.

              • Heridas graves:

                • Bordes separados 2 ó 3 centímetros

                • Hemorragia que no se detiene

                • Se ve músculo o hueso

                • Tiene cuerpos extraños

                • Tiene un objeto punzante

                • Mordeduras

          En todos estos casos los pasos a seguir son:

              • Limpiar con cuidado sin quitar los cuerpos extraños o punzantes que pueda haber en la herida.

              • Aplicar un antiséptico

              • Trasladar al hospital

          Aquellas heridas donde se vea músculo o hueso se trasladan inmediatamente al hospital, al igual que las mordeduras.

              • Scalp, es un rebanamiento del cuero cabelludo. En este caso los pasos a seguir son:

                • Limpiar con cuidado

                • Unir los trozos de piel separados

                • Tapar la herida

                • Trasladar al hospital

              • Herida perforada en tórax. Tenemos dos posibles casos:

                • El objeto que provocó la perforación continua clavado en la herida. En este caso se fija el objeto, con mucho cuidado de no moverlo, con esparadrapo al cuerpo. En ningún caso se debe intentar sacar el objeto. En el traslado, la víctima deberá ir semi-sentada, ya que puede presentar problemas respiratorios. Se sabe que el objeto ha provocado una perforación en el pulmón porque la víctima expulsará sangre por la nariz y la boca (hemoptisis)

                • El objeto que provocó la perforación no permanece en la herida. Hay que tener mucho cuidado, ya que por el orificio abierto entra aire. Esto hay que evitarlo mediante un vendaje de tres cuartos u oclusivo parcial, consistente en tapar el orificio con una gasa, colocar encima un tejido que no transpire (como puede ser un plástico) y fijar con esparadrapo todos los bordes excepto el inferior. De esta manera, el borde inferior actúa como una válvula de expulsión de aire, sin que este entre. El traslado se realizará con la víctima semi-sentada.

              • Herida perforada en el abdomen. Tenemos dos posibles casos:

                • Que el objeto clavado permanezca en la herida. En este caso, fijaremos el objeto de la misma manera que en la perforación de tórax y trasladaremos al hospital. Durante el traslado la víctima se mantendrá tumbada con las piernas flexionadas.

                • Que el objeto clavado haya salido de la herida. En el abdomen existen unos tejidos o fibras que, por el impacto, pueden llegar a romperse, por lo cual las entrañas salen hacia fuera. En este caso, debemos tapar la herida con un paño, que iremos humedeciendo continuamente, y ejercer un poco de presión para que las entrañas no se desparramen. La víctima realizará el traslado tumbada con las piernas dobladas. No se puede suministrar a la víctima ni comida ni bebida durante el traslado.

              • Amputaciones. Ante esta situación, nos podemos encontrar con dos problemas fundamentales:

                • Por un lado, una persona con hemorragia

                • Por otro lado, el miembro amputado. Debemos envolver el miembro en paños estériles, meterlo en una bolsa de plástico que no tenga agujeros e introducirlo en una cantidad considerable de hielo. El miembro no puede entrar en contacto directo con el hielo, ya que éste quema y podría destruir las células de dicho miembro.

              • Mordeduras. Se tratan como una herida simple, pero se infectan con mucha facilidad. Requieren traslado a un centro sanitario.

          Tema 4. Hemorragias

          Una hemorragia consiste en la salida de sangre del interior de un vaso capilar hacia el exterior de dicho vaso.

          Hay diferentes tipos de hemorragia según cómo sale la sangre:

              • Internas, en las que la sangre queda en el interior del cuerpo.

              • Externas, en las que la sangre sale al exterior.

              • Exteriorizadas, en las que la sangre sale al exterior por un orificio natural (oídos, nariz o boca)

          También existen diferentes tipos en función de la cantidad de sangre perdida:

              • Tipo I. Si se pierden menos de 750 mililitros de sangre. No hay signos aparentes.

              • Tipo II. Si se pierden de 750 a 1.500 mililitros de sangre. Los síntomas principales son una frecuencia cardiaca y respiratoria elevadas.

              • Tipo III. Si se pierden de 1.500 a 2.000 mililitros. Los síntomas son, además de los anteriores, sudores fríos, palidez y somnolencia.

              • Tipo IV. Si se pierden más de 2.000 mililitros de sangre. Los síntomas son, además de los anteriores, inconsciencia y alteración en las funciones de los órganos vitales.

          Primeros auxilios ante una hemorragia externa

              • Tranquilizar a la víctima

              • Tumbarla por si se desmaya

              • Frenar la hemorragia. Para ello, tapamos la herida y ejercemos presión directamente sobre ella. Si la hemorragia es de una extremidad, la elevamos a una altura superior a la del corazón. Si la hemorragia no cesa tenemos dos posibilidades:

                • Presionar la arteria proximal.

                • Realizar un torniquete. Esta técnica sólo se utiliza en casos extremos, como pueden ser amputaciones. El torniquete se aplica justo por encima de la zona de hemorragia y para hacerlo necesitamos un palo u objeto duro y dos pañuelos.

          Primeros auxilios ante una hemorragia interna

          Este tipo de hemorragias no las podemos diagnosticar, simplemente sospecharlas en función del tipo de accidente y los síntomas que presente la víctima.

          Ante sospecha, trasladamos a la víctima en posición anti-shock (tumbado boca arriba con las piernas levantadas), y le controlamos las constantes vitales durante el traslado. No se les puede suministrar nada de comer ni de beber.

          Primeros auxilios ante una hemorragia exteriorizada

          Hay distintos tipos de hemorragias exteriorizadas:

              • Otorragias, sangrado por los oídos. Las causas pueden ser:

                • Leves, si el sangrado se produce por una lesión en el oído.

                • Graves, sangrado producido por traumatismos cráneo- encefálicos.

          Suele salir poca cantidad de sangre, excepto cuando son graves. En primer lugar se debe tapar el oído, pero sin taponar, y trasladar a la víctima semi- sentada. Si se queda inconsciente se le coloca en posición lateral de seguridad sobre el oído afectado.

              • Epistaxis, sangrado por la nariz. La cabeza la colocamos un poco hacia delante, presionamos sobre la nariz y colocamos un tapón humedecido en agua, presionando sobre la aleta afectada.

              • Hemorragia por la boca. Se diferencian dos casos:

                • Hemoptisis, sangre expulsada por nariz y boca, procedente del aparato respiratorio. El traslado se realiza con la víctima semi-sentada.

                • Hematmesis, sangre expulsada por la boca. Es una sangre oscura, maloliente y con restos de contenido gástrico. Procede del aparato digestivo. Se traslada a la víctima en posición lateral de seguridad con las piernas flexionadas.

          Tema 5. Quemaduras

          Una quemadura es una lesión producida por el calor.

          Los factores que dan gravedad a una quemadura son principalmente:

              • Profundidad

              • Extensión

              • Localización

              • Edad

          Existe una diferenciación en cuanto a grados de gravedad, que hacen referencia principalmente a la profundidad:

              • Las quemaduras de Primer Grado, son aquellas que afectan a la dermis. Los síntomas son fundamentalmente enrojecimiento de la zona afectada, calor, inflamación y dolor.

              • Las quemaduras de Segundo Grado, que se dividen a u vez en:

                • Segundo Grado a) son aquellas que afectan a la dermis y al tercio superior de la epidermis. Los síntomas son la aparición de ampollas (que no se deben pinchar) y mucho dolor.

                • Segundo Grado b) son aquellas que afectan a la dermis y a la epidermis. Los síntomas son flictenas y menos dolor.

              • Las quemaduras de Tercer Grado, son aquellas que afectan a capas más profundas, al músculo o al hueso. Los síntomas son la ausencia de dolor (al estar quemados los nervios), la aparición de úlceras y escaras de color negro.

          En lo referente a la extensión hacemos dos diferenciaciones:

              • Regla de los Nueves o de Wallace para adultos:

              • Regla media de extensión para lactantes:

          Primeros auxilios

          Si una persona está en llamas hay que cubrirla con una manta y pedirle que ruede por el suelo. No se debe permitir que corra, ya que las llamas se avivarían más.

          Cuando el fuego ya está apagado, no se le quita la ropa que está pegada a la piel. Sin embargo, debemos quitarle todo objeto metálico (anillos, pulseras, relojes...)

          Aplicar agua tibia durante veinte minutos, porque tiene efecto analgésico y evita la inflamación.

          No pinchar las ampollas que se puedan producir ni echar ningún tipo de pomada.

          Cubrir las zonas quemadas con paños estériles. El primero que esté húmedo. Es muy importante no intentar unir superficies quemadas porque se pegan.

          No se suministra a la víctima nada de comer ni de beber a no ser que sea una trayecto excesivamente largo.

          Si la quemadura es la cara o zonas próximas, es muy importante controlar las constantes vitales, sobre todo, la respiración.

          Primeros auxilios para quemaduras químicas

          Normalmente, la ropa no se queda pegada al cuerpo de la víctima, por lo que se le quita con mucho cuidado porque el producto puede ser corrosivo.

          El producto debe quitarse con agua, aunque hay algunos que reaccionan ante este elemento y pueden quemar más, como la cal. Estos últimos se quitan con un paño seco (ante dudas sobre si el producto reacciona o no con agua, llamamos al 915620420, Instituto Nacional de Toxicología)

          Una vez eliminado el producto, tratamos la quemadura como una normal.

          Al igual que en el resto de quemaduras, tapamos y trasladamos.

          Primeros auxilios para quemaduras eléctricas

          Si la víctima está pegada al objeto que le está proporcionando la descarga, se le despega mediante algo aislante o parando la corriente. Si queremos empujarle para alejarlo del foco de corriente, lo hacemos siempre con el dorso de la mano, nunca con la palma, ya que los músculos se contraen ante la descarga eléctrica y podríamos quedarnos pegados nosotros también.

          Lo primero que debemos hacer es comprobar las constantes vitales, tratar la quemadura y trasladar al hospital.

          Primeros auxilios para quemaduras por radiación solar

          Lo primero que debemos hacer es apartar a la víctima del sol y ponerla en un lugar a la sombra y donde no haya mucho calor.

          En la zona de la quemadura, aplicamos paños de agua fría, que actúa como antiséptico y evita que la zona afectada se inflame.

          Dar mucho agua a la víctima.