Primera y segunda guerra mundial

Historia universal. Diplomacia internacional. Política interna. Nacionalismos. Balcanes. Frente oriental. Intervención estadounidense. Antecedentes. Declaraciones de guerra. Causas. Consecuencias. Guerra en Europa. Hitler. Batalla de Inglaterra

  • Enviado por: MaY
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LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Introducción:
La formación de alianzas

El dominio sobre las áreas coloniales provocó conflictos entre las potencias que se resolvían a través de acuerdos diplomáticos, o bien de guerras que se mantenían dentro de un mareo estrictamente local. Además, las alianzas que se formaban duraban poco y los países cambiaban de bando frecuentemente, según las circunstancias.

Sin embargo, las reglas de juego de la diplomacia internacional fueron variando poco a poco. A medida que crecían las necesidades de expansión de las grandes potencias industriales, las confrontaciones se fueron haciendo incontrolables. Por un lado, era difícil resolver los conflictos en un escenario que se había ampliado. Los enfrentamientos ya no sólo podían presentarse en Europa sino también en África, China o el Medio Oriente. Además, había nuevos competidores y eran muy agresivos. Estados Unidos y Japón se habían convertido en grandes potencias que se disputaban el dominio del área del Pacífico. Alemania aparecía pujante y poderosa, pero insatisfecha por haber llegado tarde al reparto colonial. Sus intereses expansionistas en China y África del Sur chocaban con el dominio que los ingleses habían establecido en esas zonas. Justamente, las posiciones irreconciliables entre Alemania e Inglaterra fueron las que generaron un sistema de alianzas permanentes que puso en peligro la paz mundial. Por un lado, se formó la Triple Alianza, que en realidad fue sólo una alianza entre Alemania y Austria-Hungría, pues Italia, el tercer integrante, no tardó en apartarse. Por otro, Francia, el Imperio ruso y Gran Bretaña se unieron en la Triple Entente.

La política interna y los nacionalismos

La situación fue tomándose aún más explosiva a raíz de los conflictos internos que atravesaban muchas de las grandes potencias. Rusia estaba amenazada por una revolución social, el Imperio austro-húngaro se desgarraba en luchas entre nacionalidades que ya no podían ser controladas por el gobierno; en el Estado alemán los enfrentamientos políticos paralizaban la política exterior. Los gobiernos parlamentarios, como los de Gran Bretaña y Francia, debían hacer frente a los reclamos de los trabajadores y los sectores medios que demandaban mayores derechos políticos y mejores condiciones de vida.

Muchos gobiernos trataron de resolver estas crisis sociales y políticas llamando a todos los sectores a dejar de lado sus diferencias y a unirse detrás de los superiores intereses nacionales. Fomentaron un sentimiento patriótico

La escuela y el servicio militar obligatorio les sirvieron para estimular los sentimientos nacionalistas a través de ceremonias diarias, como el izamiento de la bandera. Con el mismo objetivo se establecieron nuevas fiestas nacionales, como la que conmemora la Revolución Francesa, recordada los 14 de julio en Francia.

La prensa también jugó un papel importante en todo este proceso exagerando las cualidades de la nación y ridiculizando o disminuyendo las de los pueblos extranjeros.

Pero había otro nacionalismo, el de los pueblos dominados por naciones extranjeras y que luchaban por su autonomía. Tal el caso de los Balcanes, considerado el polvorín de Europa.

La mayor parte del territorio de los Balcanes estaba dominada por los imperios turco y austro-húngaro. A principios del siglo XX, los Balcanes constituían una de las zonas más explosivas de Europa. En ella chocaban distintos intereses. Los serbios querían construir un Estado yugoslavo que reuniera a todos los eslavos de la región. Para ello, debían apropiarse de territorios que estaban en poder de los imperios austro-húngaro y turco. El imperio ruso, alejado del Extremo Oriente tras su derrota ante los japoneses en 1901. 1905, estaba interesado en extender sus dominios hasta el Mediterráneo. Para lograrlo, prometió su ayuda a los serbios.

Alemania, Francia e Inglaterra deseaban apropiarse del territorio que en la zona ocupaba el imperio turco para dominar un punto estratégico: el estrecho de los Dardanelos, puerta esencial para la comunicación entre el Mediterráneo y Asia central.

En los Balcanes confluían todos los odios, las rivalidades y las insatisfacciones que se habían ido acumulando durante las últimas décadas. Era por lo tanto previsible que una crisis en la región pudiera provocar el estallido de una guerra generalizada. El acontecimiento fatal tuvo lugar en Sarajevo, el 28 de junio de 1914. Francisco Femando, heredero del trono de Austria-Hungría, y su esposa fueron asesinados por un estudiante nacionalista serbio. Austria-Hungría quiso aprovechar el atentado para aniquilar a Serbia y le declaró la guerra. Rusia respondió movilizando sus tropas en defensa de los serbios. Inmediatamente el sistema le alianzas -la Triple Entente y la Triple Alianza- se puso en funcionamiento. El 5 de agosto de 1914 comenzaba la Primera Guerra Mundial.

Una vez declarada la guerra, una oleada de patriotismo se extendió por todos los países involucrados. En Berlín, París y Londres, los hombres acudieron fervorosos para matar o morir defendiendo la bandera de su nación. Pensaban regresar para Navidad con el orgullo de la victoria conseguida. Pero muchos no volvieron. Los que regresaron, después de cuatro largos años de penurias, enfermedades y muerte, quedaron para siempre marcados por los recuerdos de una experiencia terrible.

QUE FUE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:

El 3 de agosto de 1914 era ya un hecho la primera guerra mundial, el ministro británico de asuntos exteriores Edward Grey se hallaba frente a su ventana de su despacho y veía sobre Londres el crepúsculo, entonces pronunció unas palabras que se han hecho famosa: "En toda Europa se apagan ahora las luces: puede suceder que jamás volvamos a verlas encendidas".

Su predicción se cumplió, la guerra que entonces empezaba significó la muerte de la vieja Europa, el final de los viejos tiempos el desmoronamiento definitivo de una concepción del mundo. Esta guerra, que tendría que haber puesto fin a las guerras, dio origen a nuevos enfrentamientos, a nuevas guerras. El conflicto fue provocado en Sarajevo, el 28 de junio de 1914 cuando el heredero del trono austro-húngaro, el archiduque Francisco Fernando cayó víctima de un terrorista servio. Pero como es natural, las causas de la guerra eran más profundas, consistían fundamentalmente en 3 antagonismos:

1.- Entre Alemania y Francia, en forma de una enemistad reactivada por la derrota francesa de 1871, y la pérdida de Alsacia-Lorena.

2.- Entre Alemania e Inglaterra, competencia en el terreno de la industria de la política colonial y del rearme maruno.

3.- Entre Austria-Hungría y Rusia, por el dominio de los Balcanes.

El conflicto militar que comenzó como un enfrentamiento localizado en el Imperio Austro-Húngaro y Serbia el 28 de julio de 1914; se transformó en un enfrentamiento armado a escala europea cuando la declaración de guerra austro-húngara se extendió a Rusia el 1 de agosto de 1914; Finalmente, pasó a ser una guerra mundial en la que participaron 32 naciones. Veintiocho de ellas, denominadas aliadas o potencias asociadas y entre las que se encontraban Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos, lucharon contra la coalición de los llamados Imperios Centrales, integrada por Alemania, Austria-Hungría, Imperio Otomano y Bulgaria.

La causa inmediata del inicio de las hostilidades entre Austria-Hungría y Serbia fue el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Habsburgo, heredero del trono austro-húngaro, cometido en Sarajevo el 28 de junio de 1914 por Gavrilo Princip, un nacionalista serbio.

No obstante, las causas profundas del conflicto remiten a la historia europea del siglo XIX, concretamente a las tendencias económicas y políticas que imperaron en Europa desde 1871, año en el que fue fundado el II Imperio Alemán, y este Estado emergió como una gran potencia.

Entre 1914 y 1918 se desarrolló en Europa la mayor conflagración hasta entonces conocida. Motivada por conflictos imperialistas entre las potencias europeas, la "gran guerra", como se denominó originalmente a la primera guerra mundial, implicó a toda la población de los estados contendientes, así como a la de sus colonias respectivas.

Se puede decir entonces que el origen de la primera contienda mundial debe buscarse en la existencia de dos grandes bloques antagónicos: la Triple Alianza (Alemania, Imperio austro-húngaro e Italia) y la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), aunque su causa inmediata fue el asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de junio de 1914. Viena, que consideraba con recelo el engrandecimiento de Servia, se apresuró a culparla del magnicidio y exigió satisfacciones como preámbulo de su declaración de guerra el 28 de julio. Rusia, erigida en campeona de los países eslavos frente a Austria, proclamó la movilización general, mientras Alemania, que había dado seguridades a su aliada para una ayuda total en caso de conflicto con Rusia, envió un ultimátum a este país, y otro a Francia como advertencia y más tarde la declaración de guerra a ambos países.

Por su parte, Inglaterra, que vacilaba en comprometerse con sus aliados, reaccionó al exigir Alemania a Bélgica paso libre para sus tropas.

EL PLAN SCHLIEFFEN

Los alemanes contaban con deshacerse enseguida de Francia y dirigir luego sus golpes contra Rusia. Su confianza se basaba en el Plan Schlieffen para rodear el poderoso sistema francés de fortificaciones. El plan preveía que el ala derecha, que concentraba el grueso de las fuerzas alemanas, efectuara un avance arrollador a través de Bélgica, mientras el ala izquierda, mucho menos potente, incitaría al enemigo al ataque. Al pasar los franceses a la ofensiva contra el ala izquierda, harían funcionar el dispositivo como una puerta giratoria: cuanto más presionara, con tanta mayor violencia giraría el ala derecha a la zaga. Sin embargo, el plan fracasó, los frentes llegaron a estabilizarse y las trincheras se extendieron desde la frontera suiza hasta el canal de la Mancha. En febrero de 1916, el alemán Falkenhayn desencadenó un violento ataque contra Verdún, que ocasionó una verdadera carnicería en ambos ejércitos y no se tradujo en éxito alguno para los atacantes.

FRENTE ORIENTAL E INTERVENCIÓN ESTADOUNIDENSE.

Entretanto, en el otro extremo de Europa se iba despejando la incógnita. A despecho de la pérdida de Galitzia por los austríacos, del revés alemán en Gummbinnen (agosto 1914) y del avance ruso por Prusia Oriental, Hindenburg y su jefe de Estado Mayor, Ludendorff, lograron aplastar a las fuerzas del zar en Tannenberg (26-30 agosto). En 1917 Berlín reanudó la guerra submarina total, lo que acarrearía la entrada de Estados Unidos en la contienda (6 abril 1917). Los alemanes desencadenaron el 21 de marzo de 1918 una serie de embestidas que rompieron varias veces el frente aliado en San Quintín, Lys y el Aisne; pero, pese a tan brillantes resultados, se produjo el agotamiento de las energías germanas. El 3 de octubre, el príncipe Max de Baden, canciller del Reich, pedía a Wilson un armisticio inmediato. El 29 capitulaba Austria y el 31 Turquía, mientras Alemania firmaría la paz y su derrota en Versalles (28 julio 1919).

En el transcurso de la I Guerra Mundial fueron famosas, por su encarnizamiento y su valor estratégico, las batallas de: Arrás, Artois, Cambrai, Caporetto, Jutlandia, Marne, Somme, Tannenberg, Verdún e Yprès.

Fueron muchos los enfrentamientos que se dieron en el transcurso de los cuatro años que duró la primera guerra mundial, un desarrollo cronológico de la misma podrá observarse en anexos.

ANTECEDENTES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Fueron varias los enfrentamientos que sirvieron de preludio a la primera guerra mundial, entre ellos se pueden mencionar:

1-La guerra franco-prusiana:

En 1870 Francia fue vencida por el ejército prusiano, disciplinado y bien armado, mandado por Moltke. Se completó la unidad de Alemania y los príncipes de muchos Estados reconocieron como emperador a Guillermo. La derrota y las pérdidas terrritoriales colocaron a Francia en situación tirante con Alemania.

2-La liga de los tres emperadores:

La máxima ambición del canciller de hierro alemán Bismarck, era mantener aislada a Francia. Se vio realizada en 1873 mediante la Liga de los Tres Emperadores: el de Alemania, el estado más fuerte del continente.

3- La Triple Alianza:

En los Balcanes, el enfrentamiento de los intereses rusos y austríacos condujo en 1878 a la disolución de la Liga de los Tres Emperadores. En 1879 la alianza entre Alemania y Austria-Hungría se hizo más fuerte y en 1882 se amplió con Italia. En 1887 Alemania y Rusia firmaron un tratado mediante el cual estrecharon sus relaciones.

4- La Triple Entente:

El nuevo emperador de Alemania Guillermo II destituyó a Bismarck y no renovó el tratado con Rusia, lo que aprovechó Francia que estaba aislada para aliarse con Rusia en 1894. En 1904 se alió también con Inglaterra. Poco después se aliaron también Inglaterra y Rusia, con lo que en 1907 quedó terminada la Triple Entente. El cerco de Alemania era ya un hecho.

5- Las primeras descargas:

El camino hacia la catástrofe de 1914 pasó por Marruecos y los Balcanes. En el Marruecos francés intentaron hacerse valer los intereses comerciales alemanes, la consecuencia entre otras, fue la crisis de Agadir de 1911. La debilidad de Turquía llevó a sus amigos a la ruina.

LAS DECLARACIONES DE GUERRA

Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de julio, ya fuera porque creía que Rusia no llegaría a unirse a Serbia o porque estaba dispuesta a correr el riesgo de un conflicto europeo general con tal de poner fin al movimiento nacionalista serbio. Rusia respondió movilizándose contra Austria. Alemania advirtió a Rusia de que si persistía en su actitud le declararía la guerra, y consiguió que Austria accediera a discutir con Rusia una posible modificación del ultimátum enviado a los serbios.

No obstante, Alemania insistió en que los rusos retiraran sus tropas inmediatamente. Rusia se negó a hacerlo y Alemania le declaró la guerra el 1 de agosto.

Los franceses comenzaron la movilización de sus fuerzas ese mismo día; las tropas alemanas cruzaron la frontera de Luxemburgo el 2 de agosto y Alemania declaró la guerra a Francia el 3 de agosto. El día anterior, el gobierno alemán había informado al gobierno belga de su intención de marchar sobre Francia cruzando Bélgica, a fin de evitar que los franceses utilizaran esta ruta para atacar Alemania. Las autoridades belgas se negaron a permitir el paso por su territorio de las tropas alemanas y recurrieron a los países firmantes del Tratado de 1839 -en el que se garantizaba la neutralidad de Bélgica en el caso de un conflicto en el que estuvieran implicados Gran Bretaña, Francia y Alemania- para que se cumpliera lo establecido en dicho acuerdo. Gran Bretaña, uno de los países signatarios del Tratado de 1839, envió un ultimátum a Alemania el 4 de agosto en el que se exigía que se respetara la neutralidad de Bélgica; Alemania rechazó la petición y el gobierno británico le declaró la guerra ese mismo día.

Italia permaneció neutral hasta el 23 de mayo de 1915, cuando rompió su pacto con la Triple Alianza para satisfacer sus aspiraciones territoriales y declaró la guerra a Austria-Hungría. La unidad de los aliados se fortaleció en septiembre de 1914 a través del Pacto de Londres, firmado por Francia, Gran Bretaña y Rusia. A medida que avanzaba la contienda, fueron sumándose al conflicto países como el Imperio otomano, Japón, Estados Unidos y otras naciones del continente americano. Japón, que había firmado una alianza con Gran Bretaña en 1902, declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914, y el 6 de abril de 1917 lo hizo Estados Unidos.

CAUSAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

La causa inmediata que provocó el estallido de la primera guerra mundial fue, como ya sé mencinó, el asesinato del archiduque de Austria-Hungría, Francisco Fernando, en Sarajevo Serbia, el 28 de Junio de 1914.

Los verdaderos factores que desencadenaron la I Guerra Mundial fueron el intenso espíritu nacionalista que se extendió por Europa a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones y el proceso de militarización y de vertiginosa carrera armamentística que caracterizó a la sociedad internacional durante el último tercio del siglo XIX, a partir de la creación de dos sistemas de alianzas enfrentadas.

El nacionalismo

La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas habían difundido por la mayor parte del continente europeo el concepto de democracia, extendiéndose así la idea de que las poblaciones que compartían un origen étnico, una lengua y unos mismos ideales políticos tenían derecho a formar estados independientes. Sin embargo, el principio de la autodeterminación nacional fue totalmente ignorado por las fuerzas dinásticas y reaccionarias que decidieron el destino de los asuntos europeos en el Congreso de Viena (1815). Muchos de los pueblos que deseaban su autonomía quedaron sometidos a dinastías locales o a otras naciones. Por ejemplo, los estados alemanes, integrados en la Confederación Germánica, quedaron divididos en numerosos ducados, principados y reinos de acuerdo con los términos del Congreso de Viena; Italia también fue repartida en varias unidades políticas, algunas de las cuales estaban bajo control extranjero; los belgas flamencos y franceses de los Países Bajos austriacos quedaron supeditados al dominio holandés por decisión del Congreso. Las revoluciones y los fuertes movimientos nacionalistas del siglo XIX consiguieron anular gran parte de las imposiciones reaccionarias acordadas en Viena. Bélgica obtuvo la independencia de los Países Bajos en 1830; la unificación de Italia fue culminada a cabo en 1861, y la de Alemania en 1871. Sin embargo, los conflictos nacionalistas seguían sin resolverse en otras áreas de Europa a comienzos del siglo XX, lo que provocó tensiones en las regiones implicadas y entre diversas naciones europeas. Una de las más importantes corrientes nacionalistas, el paneslavismo, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que precedieron a la guerra.

El imperialismo:

El espíritu nacionalista también se puso de manifiesto en el terreno económico. La Revolución Industrial, iniciada en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII, en Francia a comienzos del XIX y en Alemania a partir de 1870, provocó un gran incremento de productos manufacturados, por lo que estos países se vieron obligados a buscar nuevos mercados en el exterior. El área en la que se desarrolló principalmente la política europea de expansión económica fue África, donde los respectivos intereses coloniales entraron en conflicto con cierta frecuencia. La rivalidad económica por el dominio del territorio africano entre Francia, Alemania y Gran Bretaña estuvo a punto, desde 1898 hasta 1914, de provocar una guerra en Europa en varias ocasiones.

La expansión militar:

Como consecuencia de estas tensiones, las naciones europeas adoptaron medidas tanto en política interior como exterior entre 1871 y 1914 que, a su vez, aumentaron el peligro de un conflicto; mantuvieron numerosos ejércitos permanentes, que ampliaban constantemente mediante reclutamientos realizados en tiempo de paz, y construyeron naves de mayor tamaño. Gran Bretaña, influida por el desarrollo de la Armada alemana, que se inició en 1900, y por el curso de la Guerra Ruso-japonesa, modernizó su flota bajo la dirección del almirante sir John Fisher. El conflicto bélico que tuvo lugar entre Rusia y Japón había demostrado la eficacia del armamento naval de largo alcance. Los avances en otras áreas de la tecnología y organización militar estimularon la constitución de estados mayores capaces de elaborar planes de movilización y ataque muy precisos, integrados a menudo en programas que no podían anularse una vez iniciados.

Los dirigentes de todos los países tomaron conciencia de que los crecientes gastos de armamento desembocarían con el tiempo en quiebras nacionales o en una guerra; por este motivo, se intentó favorecer el desarme mundial en varias ocasiones, especialmente en las Conferencias de La Haya de 1899 y 1907. Sin embargo, la rivalidad internacional había llegado a tal punto que no fue posible alcanzar ningún acuerdo efectivo para decidir el desarme internacional.

De forma paralela al proceso armamentístico, los Estados europeos establecieron alianzas con otras potencias para no quedar aisladas en el caso de que estallara una guerra. Esta actitud generó un fenómeno que, en sí mismo, incrementó enormemente las posibilidades de un conflicto generalizado: el alineamiento de las grandes potencias europeas en dos alianzas militares hostiles, la Triple Alianza, formada por Alemania, Austria-Hungría e Italia, y la Triple Entente, integrada por Gran Bretaña, Francia y Rusia. Los propios cambios que se produjeron en el seno de estas asociaciones contribuyeron a crear una atmósfera de crisis latente, por la cual el periodo fue denominado 'Paz Armada'

Las causas de la Primera Guerra Mundial se pueden resumir de la forma siguiente:

38. Rivalidades territoriales y nacionalismos:

· Alemania intenta borrar la cultura francesa en Alsacia y Lorena. Se forma la "Liga para la defensa de Alsacia y Lorena"

· Caos en los Balcanes.

· Fronteras entre Grecia y Albania.

· Los alemanes arman al ejército turco en los estrechos. Los rusos ven muy mal esto.

5. Rivalidades económicas:

· Alemania tenía un gran crecimiento.

· Muchos países compraban productos alemanes.

· La razón de su crecimiento es que ofrecen mejores créditos que Inglaterra lo que origina una mayor rivalidad.

5. Rivalidades psicológicas o político-diplomáticas:

· Alemania tenía en 1913 850 mil hombres en pie de guerra.

· Austria 160 mil hombres.

· Francia aumenta el servicio militar.

· Rusia dos millones de soldados, pero mal armados.

· Inglaterra no tenía un ejército terrestre muy grande. Se aprovechaban de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban. Pero tenían un impresionante poder naval.

· Todos los ejércitos suponen muchos gastos a los países. Los gobiernos tienen que ir engañando a su población, les dicen que la guerra está a punto, que hay que estar preparado. Hacen un llamamiento patriótico.

CARACTERÍSTICAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

Los principales elementos que caracterizaron la I guerra mundial fueron:

Se creía que la guerra duraría unas semanas, pero duró cuatro años, tres meses y catorce días.

Fueron muchas las personas que participaron en esta guerra, por ejemplo Alemania contaba con 1.913.850 mil hombres en pié de guerra, aproximadamente. Austria con 160 mil hombres. Rusia con 2.000.000 de soldados. Inglaterra no contaba con un ejército terrestre grande, se aprovechaba de los soldados autóctonos de los ejércitos que colonizaban, pero contaba con un impresionante poder naval.

El 28 de junio de 1914 el príncipe heredero de Austria-Hungría y su esposa fueron asesinados, en su visita a Sarajevo capital de Bosnia, por UN estudiante servio, Gavirlo. Los promotores del atentado habían sido los nacionalistas servios. Austria-Hungría presenta a Servia UN ultimatum que no podía aceptarse. Estalló pues, la guerra en una semana, "la semana negra", del 28 de julio al 4 de agosto, todas las grandes potencias, menos Italia, se vieron arrastradas a ella.

La I Guerra Mundial se caracterizó por las grandes matanzas que hubo, por un incidente en los Balcanes surgió un devastador incencio mundial. En el oeste los frentes se fijaron en una inhumana guerra de trincheras. Las llanuras de Flandes fueron arrasadas por un inintrerrumpido fuego de artillería y se convirtieron en un infierno de fango, minas, alambradas y cortinas de gas. Ataque tras ataque se intentaba, por ambas partes, romper el frente del enemigo. Se produjeron cuantiosas pérdidas de vidas humanas.

Ya antes de la I guerra mundial había aparecido importantes armas por ejemplo, el fusil de repetición, las ametralladoras, etc.

Los ejércitos iniciron la guerra con la idea básica de la supremacía de la ofensiva, que cambiaron a lo largo del desarrrollo de los acontecimientos. El empleo de la ametralladora terminó con la caballería, su eficacia en la defensa hizo fracasar los ataques masivos y originó el nacimiento de la sección y del pelotón. La guerra de trincheras introdujo el uso del mortero, el carro de combate dio inicio a la guerra acorazada, la artillería multiplicó calibres, aumentó alcances y mejoró mpetodos de corrección. En 1915 empezaron a emplearse gases asfixiantes con la toma de las ciudades belgas, se dio inicio a la guerra biológica y química, la fortificación de campaña se perfeccionó y favoreció el auge de la guerra de trincheras, el transporte motorizado se generalizó y la aviación de guerra libró batallas aéreas independientes.

Los ejércitos en ambos lados lucharon en trincheras, unas zanjas profundas que se cavaban para servir de protección para las tropas. Las condiciones eran espantosas; hubo inundaciones, lodo, ratas y cadáveres. Las trincheras de la línea de frente eran el blanco de fuego pesado; los hombres se salían de las trincheras para avanzar y atacar a las tropas enemigas.

El avión fue utilizado como arma de guerra, los primers combates entre pilotos fueron con pistolas y con carabinas. En octubre de 1914, en la primera confrontación un avión francés atacó con fuego de ametralladora a un avión alemán, marcando así, la primera victoria aérea. El avión de bombardeo se creó después de iniciada la guerra. En 1917 los bombarderos alemanes atacaron Londres y otras ciudades inglesas, principalmente durante la noche. El uso de protaviones se inicia a finales de 1915, cuando el teniente Towler despega del crucero Vindex.

La I Guerra Mundial estimuló enormemente la fabricación de aeronaves, su uso con fines militares y el desarrollo de la guerra aérea; se construyeron dirigibles, globos y aviones. Éstos últimos se utilizaban principalmente para dos tipos de misiones: la observación y el bombardeo. La exploración de los frentes de batalla fijos se llevaba a cabo mediante pequeños globos con cuerdas; los dirigibles servían para realizar reconocimientos en el mar, y los aeroplanos, para sobrevolar las zonas costeras. Con respecto a las operaciones militares terrestres, los aeroplanos se empleaban para observar la disposición de las tropas y defensas del enemigo y bombardear sus líneas o a sus fuerzas cuando entraban en combate.

Desde mediados de 1915 se hicieron frecuentes los combates aéreos entre aviones o escuadrones enemigos. Los alemanes disfrutaron de la supremacía aérea en el frente occidental desde octubre de 1915 hasta julio de 1916, año en el que los británicos demostraron su superioridad. Entre los más importantes aviadores, cabe destacar al estadounidense Eddie Rickenbacker, al canadiense William Avery Bishop y al barón alemán Manfred von Richtofen.

En cuanto a la guerra marítima, a comienzos de la guerra, el grueso de la flota británica, la Gran Flota, contaba con veinte acorazados y numerosos cruceros y destructores; estaba ubicada en la base de Scapa Flow, situada en las islas Orcadas, mientras que una segunda flota protegía el canal de la Mancha. La Flota de Altamar alemana estaba compuesta por trece acorazados y tenía sus bases en los puertos alemanes de mar del Norte.

El enfrentamiento naval más importante de la guerra fue la batalla de Jutlandia, librada el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916 entre la Gran Flota británica y la Flota de Altamar alemana, y tras la cual Gran Bretaña pudo conservar su supremacía naval. No obstante, los alemanes consiguieron romper el bloqueo británico y reanudaron la guerra submarina sin restricciones en 1917, persuadidos de que éste era el único método con el que podrían derrotar a Gran Bretaña; esta estrategia no condujo a la rendición de los británicos, sino que motivó que Estados Unidos declarara la guerra a Alemania. Los ataques de los submarinos alemanes a los convoyes británicos en el océano Atlántico y en el mar del Norte ocasionaron la destrucción de numerosas embarcaciones.

Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó en su intento de provocar la rendición de Gran Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916, los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el océano Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos, y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin a la guerra a través de la guerra submarina había fracasado.

La acción más destacable de 1915 fue el bloqueo submarino impuesto por Alemania a Gran Bretaña. El hundimiento del transatlántico de pasajeros Lusitania a manos de un submarino alemán el 7 de mayo costó la vida a muchos súbditos estadounidenses, lo que originó una polémica que estuvo a punto de provocar la guerra entre Estados Unidos y Alemania, modificando ésta última sus métodos de guerra submarina para satisfacer al gobierno estadounidense. Sin embargo, en marzo de 1916, el hundimiento por un submarino alemán del buque de vapor francés Sussex en el canal de la Mancha y la existencia de víctimas estadounidenses hizo estallar un nuevo conflicto entre estos países.

Otra de las principales características de la I guerra mundial fue la participación de un gran número de naciones, a partir del asesinato del archiduque de Austria-Hungría se produjo una reacción en cadena y los países de la triple alianza se enfrentaron contra los de la triple Entente. Rusia quería acabar con el Imperio Austrohúngaro, apoyó a Serbia y declaró la guerra al imperio.

Alemania, aliada de Austria, declaró la guerra cuando estos invadieron Bélgica. Turquía y Bulgaria se unieron a Austria y Alemania, mientras que Japón, Rumania, Grecia, Portugal e Italia se incorporaron dentro del bloque de la triple Entente. En 1917, soldados de Alemania hundieron varios barcos mercantes estadounidenses por lo que Estados Unidos le declaró la guerra, es así como, con excepción de algunos países del mundo, en especial América del Sur, sufrieron la más horrible de las guerras.

Vale la pena destacar el importante papel que jugaron las mujeres, en su casa, haciendo trabajos que previmante habían sido catalogados como no femeninos, o reservados para los hombres.

Las mujeres manejaban camiones, ensamblaban armas y empacaban municiones peligrosas, balas, bombas y proyectiles. Las mujeres también viajaron a Bélgica y Francia para servir en los hospitales militares.

Fueron muchos los elementos que caracterizaron la I guerra mundial, pero podemos decir que:

· Durante la I guerra mundial surgió el gas tóxico y el lanza-llamas. (ver foto arriba)

· Gran Bretaña utilizó artistas oficiales de guerra para consignar la contienda.

· Los soldados disponían de fusiles que podían alcanzar un blanco a una distancia máxima de 800 mts.

· Francia y Estados Unidos realizaron en 1909 los primers intentos en aviación militar.

· Durante la guerra entre el imperio atomano e Italia se llevó a cabo las primeras misiones de aviación militar en 1911.

PERSONAJES IMPORTANTES

Durante los cuatro años que duró la primera guerra mundial fueron muchas las personas que intervinieron activamente, tanto en los campos de batalla, como en la planificación de las estrategias bélicas, a continuación se presentan algunos de esos personajes y sus principales acciones:

· Archiduque Francisco Fernando de Austria: heredero de la Corona imperial austríaca, fue asesinado en la ciudad de Sarajevo (Bosnia). Austria responsabilizó a Serbia del atentado y en el mes de Julio le declaró la guerra.

· Helmuth Von Molke: ejecutó un plan contra Francia y Rusia.

· Erich Von Falkenhaym: general alemán que hizo frente a la ofensiva anglo-francesa.

· A.V Sam Sonov y P.K. Rennen Kampf: generales que derrotaron al ejercito Austríaco.

· Paul Von Hinderburg y Erich Ludendorff: derrotaton al ejercito ruso en las batallas de Tannanberg. Ludendorff solicitó al gobierno un armisticio.

· Guillermo II: Emperador d Baviera huyó a los países bajos por el levantamiento contra el Rey.

· Simuts: general que recibe el mando de las fuerzas aliadas que sé encargarian de la invasión de Africa Oriental.

· Ferdinand Foch: general encargado de la coordinación de las operaciones aliadas en el último esfuerzo de los alemanes.

· Phillipp Petain: General francés a quien fue confiada la defensa de Francia en el ataque realizado por Falkenhayn en su contra.

· Laur Gueórguievich Kornilov: General de las fuerzas rusas que lucharon contra los alemanes.

· Armando Diaz: general italiano que reemplazó al general Cadorna.

· Alejandro: era el hijo de Constantino, ejercía autoridad sobre la presidencia del gobierno.

· Rey Constantino: favoreció a los imperios centrales a pesar de su declarada neutralidad.

· Eleuterios Venizelos: declaró la guerra a Alemania y Bulgaria el 3 de noviembre. Se convirtió en el presidente del gobierno el 12 de junio.

· Abdulah Ybn Husagn: dirigió con su papá la revelión de Hiyad, posteriormente es nombrado por los británicos el Rey de Hiyad.

· Nivelle-Henri Philippe Pétain: ante el fracaso de Nivelle contra los franceses es reemplazado en su cargo por el general Henri Philippe Pétan.

· Thomas Edward Lawrence: dirigió la rebelión árabe contra los turcos.

· Edmund Allenby: dirigió las fuerzas que intentaron conquistar Gaza (Palestina).

· Sir Edward Grey: primer visconde de Fallodon, propuso el 26 de junio que Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia se reunieran en una conferencia para arbitar en la disputa Austro-Serbia, pero Alemania declinó dicha oferta.

· Conde Alfred Von Schlieffen: fue el jefe del Estado mayor alemán desde 1891 hasta 1907. Elaboró el Plan Schlieffen.

· Joseph Joffre: Dirigió a los franceses para que rodearan a Paris y atacaran al priemer ejercito alemán.

· Maximilian Spee: causó importantes daños en las instalaciones francesas.

· Alexi Aleséieuich Brusilov: estaba unido a las tropas rusas.

· August Von Mackensen: lanzaron un fuerte ataque sobre Serbia desde Arabia-Hungría.

· Sir Ian Hamilton: bombardeó los fuertes turcos de los estrechos, en Febrero de 1915.

· Douglas Haig: intenta romper las líneas de los alemanes en el oeste mediante una ofensiva masiva en la región del río Somme.

· Henri Philippe Pétain: defendió a la ciudad de la batalla de Verdún que estaba al amando de los alemanes.

· Robert Georges Nivelle: reemplazó a Joffre como commandant general ade los ejercitos franceses del norte y del noreste en el mes de noviembre.

· Thomas Woodrow Wilson: presidente de los Estados Unidos de Norte América, estuvo vinculado con las negociaciones de paz. Al estallar la guerra en Europa el presidente Wilson proclamó formalmente la neutralidad de Estados Unidos. Esta declaración no evitó que surgieran tendencias favorables a uno u otro bando contendiente en el país. El presidente Wilson jugó UN destacado papel en la Conferencia de Paz celebrada en París en 1919 tras la derrota de Alemania.

CONSECUENCIAS DE LA I GUERRA MUNDIAL

El 27 DE Octubre de 1918 Alemania consintió en aceptar las negociaciones de paz, Guillermo II debió entregar el poder, se extendía por toda Alemania una revolución proletaria que fue posteriormente sofocada. En Europa comenzaron los preparativos para conferencia de Versalles.

En 1919 se reunieron en Versalles los representantes de los países vencedores para preparar el tratado definitivo de paz. En ese mismo año, Alemania firmó el Tratado de Versalles, por lo que quedaba obligada a reducir drásticamente su ejército y armamento y a pagar fuertes sanciones económicas como reparación por los daños cusados a los aliados durante la guerra. Además, Alemania perdió su imperio colonial y numerosos territorios en Europa.

Tras la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, los vencedores no llegaban a un acuerdo sobre las reparaciones de guerra que debía pagar la nación vencida. Los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia celebraron la Conferencia de Paz de París en 1919 y elaboraron el Tratado de Versalles. Éste imponía a Alemania una serie de medidas restrictivas y compensatorias que incluían su desmilitarización a gran escala y el pago de indemnizaciones. Los representantes de la reunión fueron el primer ministro británico Lloyd George, el ministro de Asuntos Exteriores italiano Giorgio Sonnino, el jefe de gobierno francés Georges Clemenceau y el presidente de Estados Unidos Thomas Woodrow Wilson.

A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz. Sin embargo, la mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al coste total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.

Se puede puntualizar que las principales consecuencias de tan nefasta guerra fueron:

· La muerte de más de 12 millones de personas, equivalente a casi la mitad de los habitantes de Venezuela, y varios millones de heridos, en su mayoría jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el Reino Unido.

· Las pérdidas materiales fueron enormes se supone que pasó los 186.000 millones de dólares.

· En tan sólo las tres primeras semanas de la guerra, los alemanes perdieron 600.000 hombres.

· El territorio de Turquía se redujo. El imperio astrohúngaro desapareció y dio lugar a cuatro nuevos Estados: Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia.

· La Primera Guerra Mundial marcó el fin de la supremaciía de las potencias de Europa y fortaleció la posición de los Estados Unidos y de Japón.

· En casi toda Europa los medios de comunicación, el transporte, los cultivos, los edificios, etc. quedaron destruidos.

· Todas las pérdidas ocasinonaron una disminución de la producción industrial y agrícola. Las reservas de oro y las inversiones se redujeron, toda Europa entró en una grave crisis económica.

· Por el contrario, la contienda generó un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases afixiantes dando orígen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.

· Hubo una intensa participación de la sociedad civil implicándose en operaciones bélicas, de igual forma participaron instituciones como la Cruz Roja donde la mujer desempeñó una gran labor.

· A pesar de la labor desempeñada por la Cruz Roja, se desataron grandes epidemias de enfermedades infectocontagiosas.

· La acción de los submarinos alemanes provocó el hundimiento de las naves aliadas causando un gran número de bajas; al abandonarse el principio por el cual se permitía la evacuación de las naves civiles antes de su hundimiento. En mayo, un submarino alemán torpedeó al Lusitania, un vapor de pasajeros británico. Éste se hundió en menos de 20 minutos frente a la costa meridional de Irlanda, y fallecieron 1.198 civiles, entre los que se encontraban 128 estadounidenses. El incidente estuvo a punto de anticipar la intervención de Estados Unidos en el conflicto mundial, que se produjo en 1917.

· A pesar de los esfuerzos realizados para provocar la paz mundial con el Tratado de Versalles, las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran algunos de los términos establecidos lo que provocó el resurgimiento del militarismo y del nacionalismo agresivo de Alemania y de los desórdenes sociales en gran parte de Europa, agudizó la crisis económica, hubo una fuerte agitación social y hubo el resurgimiento de movimientos bélicos producto de graves disputas que quedaron sin resolver.

CONCLUSIONES

Se puede concluir que la I Guerra Mundial:

1. Duró cuatro años, tres meses y catorce días con profundos cambios en el territorio europeo.

2. La guerra representó un coste de 186.000 millones de dólares para los países beligerantes.

3. Las bajas en los combates terrestres ascendieron a varios millones de personas pertenecientes a la población civil y que, en algunos casos, fallecieron indirectamente a causa de la contienda.

4. A pesar de que todas las naciones confiaban en que los acuerdos alcanzados después del conflicto restablecerían la paz mundial sobre unas bases estables, las condiciones impuestas promovieron un conflicto aún más destructivo. Los Imperios Centrales aceptaron los catorce puntos elaborados por el presidente Wilson como fundamento del armisticio, esperando que los aliados los adoptaran como referencia básica en los tratados de paz.

5. La mayor parte de las potencias aliadas acudieron a la Conferencia de Versalles con la determinación de obtener indemnizaciones en concepto de reparaciones de guerra equivalentes al costo total de la misma y de repartirse los territorios y posesiones de las naciones derrotadas según acuerdos secretos.

6. Durante las negociaciones de paz, el presidente Wilson insistió en que la Conferencia de Paz de París aceptara su programa completo organizado en catorce puntos, pero finalmente desistió de su propósito inicial y se centró en conseguir el apoyo de los aliados para la formación de la Sociedad de Naciones.

7. Las potencias vencedoras permitieron que se incumplieran ciertos términos establecidos en los tratados de paz de Versalles lo que provocó el resurgimiento del militarismo y de un nacionalismo agresivo en Alemania y desórdenes sociales en gran parte de Europa.

8. La I Guerra Mundial trajo ruina, enfermedades y dolor a todos los paises participantes.

9. Hubo grandes adelantos científicos con fines bélicos lo que trajo como consecuencia más muertes y más destrucción.

10. Y por último, esta guerra no resolvió los conflictos, por el contrario los enfatizó lo que tras unos veinte años, aporximadamente, ocasionó la II Guerra Mundial.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Introducción:

La gran guerra que estalló en 1939 fue el segundo conflicto que, iniciado en Europa, llegó a convertirse en una “guerra total”, porque directamente incluyó a países de otros continentes e influyó indirectamente en los aspectos políticos, sociales y económicos en el resto del mundo, de manera similar como sucediera con el enfrentamiento armado de 1914. Pero a diferencia de éste, la Segunda Guerra Mundial lite un conflicto de escala mucho más grande y de mayor duración, que se propagó a territorios más extensos y llegó a ser más cruel e implacable. En su origen, aparte de la rivalidad internacional inherente a todo conflicto de esta naturaleza, intervinieron otros factores relacionados con los eventos ocurridos en el mundo durante los veinte años del periodo de entreguerras.

Causas o Factores de origen del Conflicto:

En primer lugar, la Segunda Guerra Mundial surgió en función del enfrentamiento entre ideologías que amparaban sistemas político-económicos opuestos. A diferencia de la guerra anterior, enmarcada en un solo sistema predominante -el liberalismo capitalista, común a los dos bandos-, en el segundo conflicto mundial se enfrentaron tres ideologías contrarias: el liberalismo democrático, el nazi-fascismo y el comunismo soviético. Estos dos últimos sistemas, no obstante ser contrarios entre sí, tenían en común la organización del Estado fuerte y totalitario y el culto a la personalidad de un líder carismático, características opuestas al liberalismo que postula la democracia como forma de gobierno y la libertad e igualdad de los individuos como forma de sociedad.

En segundo lugar estaban los problemas étnicos que, presentes desde siglos atrás, se fueron haciendo más graves al llevarse a efecto las modificaciones fronterizas creadas por el Tratado de Versalles, que afectaron negativamente sobre todo a Alemania y a Austria -naciones pobladas por germanos- y redujeron de manera considerable sus territorios. Este hecho fue determinante para difundir en esos pue bios el sentimiento de superioridad de la raza germana -identificada por Adolfo Hitler como “raza aria” de acuerdo con una idea desarrollada en la filosofía alemana del siglo XIX- frente a los grupos raciales, principalmente los judíos que controlaban la economía capitalista, y quienes, según la perspectiva de los nazis, habían dividido a los pueblos germanos e interrumpido su desarrollo económico.

Por otra parte, la insistencia de Hitler por evitar el cumplimiento del Tratado de Versalles provocó diferentes reacciones entre los países vencedores: Francia, que temía una nueva agresión de Alemania, quería evitar a toda costa que resurgiera el poderío bélico de la nación vecina. En cambio, el gobierno británico y el de Estados Unidos subestimaban el peligro que el rearme alemán representaba para la seguridad colectiva; consideraban que el Tratado de Versalles había sido demasiado injusto, y veían con simpatía la tendencia anticomunista adoptada por la Alemania nazi, porque podría significar una barrera capaz de detener el expansionismo soviético hacia Europa, calificado entonces por las democracias occidentales como un peligro mayor y mucho más grave que el propio nazismo. A causa de ese temor al comunismo, el gobierno británico adoptó una política de “apaciguamiento” respecto al expansionismo alemán, bajo la idea de que al hacer concesiones a Hitler podría evitarse una nueva guerra y se obtendría, además, su colaboración contra el peligro soviético.

En tercer lugar, en la década de los años treinta la situación del mundo era muy distinta a la de 1914. Aparte de los trastornos ocasionados por la crisis económica iniciada en Estados Unidos, aún persistían los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial, que había producido una enorme transformación en todos los ámbitos de la vida humana y originado grandes crisis en prácticamente todos los países de la Tierra. Además, la secuela de tensiones internacionales que ese conflicto produjo, preparaban el camino para una nueva guerra, no obstante los intentos de la Sociedad de Naciones por evitarla. Por esta razón, puede decirse que la Segunda Guerra Mundial se originó directamente de la Primera; de ahí que ambos conflictos, enlazados por el periodo de entreguerras, constituyan lo que se considera como la “Segunda Guerra de los Treinta Años” en la historia moderna de la humanidad.

A semejanza de la Primera Guerra Mundial, la Segunda se presenta en dos fases:

a) desde 1939 a 1941 cuando se desarrolla fundamentalmente en Europa y muestra una orientación favorable a las potencias del Eje;

b) desde 1942 a 1945, cuando la guerra adquiere dimensiones mundiales y paulatinamente pasa a ser favorables a los países aliados encabezados por Gran Bretaña, EE.UU. y URSS.

La invasión a Polonia, causa inmediata

Sin previa declaración de guerra, el 1 de septiembre de 1939 la Wehrmacht (fuerza armada alemana) puso en práctica la estrategia de la blitzkrieg, o “guerra relámpago”, con el objetivo de invadir Polonia. El día 28 del mismo mes el ejército polaco capitulaba y Polonia dejaba de existir al ser repartida entre Alemania y la Unión Soviética, de acuerdo con el pacto firmado entre estas dos naciones. La URSS recibió los territorios que antes habían formado parte del antiguo imperio zarista, en tanto que Alemania se incorporó el corredor polaco, Posnania y la Alta Silesia. Con el resto del territorio se formó un estado semiautónomo bajo el llamado Gobierno General de Polonia, que en realidad era un protectorado alemán.

Ante este hecho, que significaba la invasión nazi a uno de los países no alemanes de Europa oriental, las potencias aijadas de Polonia -Gran Bretaña y Francia- tuvieron que responder de manera inmediata a la agresión de Hitler y, al día siguiente de la entrada de las tropas alemanas en suelo polaco (2 de septiembre de 1939), emitieron la declaración de guerra que el Führer parecía estar buscando. Se había iniciado la Segunda Guerra Mundial.

Primera fase: La Guerra en Europa

La primera fase de la Segunda Guerra Mundial se divide a su vez en dos periodos, el primero de ellos

culmina al rendirse Francia a los alemanes en junio de 1940, y el segundo se extiende desde esa fecha hasta que la guerra se convierte en mundial con el ingreso de Estados Unidos a favor de los Aliados y de Japón con las Potencias del Eje en diciembre de 1941.

El primer periodo: septiembre de 1939 a junio de 1940

Recién consumada la derrota de Polonia, Hitler envió propuestas de paz a los gobiernos de Inglaterra y Francia, mismas que fueron rechazadas. Se inicia entonces una especie de tregua, desde octubre de 1939 hasta la primavera del siguiente año, durante la cual ambos bandos se preparan para una guerra que prometía ser larga y penosa.

Así, a pesar de la tregua, se practicaron algunas maniobras bélicas por mar y aire, en tanto que la Unión Soviética aprovechaba ese intervalo para invadir Finlandia el 30 de octubre (acción por la que fue expulsada de la Sociedad de Naciones) y en marzo siguiente logra el triunfo militar y la anexión del territorio finlandés.

Invasión alemana a Noruega y caída de Francia.

En la primavera de 1940, la Wehrmacht (foto arriba) dio comienzo a una serie de ataques contra Dinamarca y Noruega, con el propósito de llegar a dominar el Atlántico Norte y realizar luego un bloqueo marítimo en contra de Inglaterra. Al tiempo que se efectuaban esas acciones en el Norte, los alemanes también avanzaban hacia el oeste y lograban invadir Holanda, Bélgica y Luxemburgo, en rápidas acciones que hicieron retroceder a las fuerzas franco-británicas, sorprendidas por el hecho de que los alemanes avanzaron a territorio francés a través de las Ardenas, en vez de cruzar el terreno donde se encontraba la “Línea Maginot”, sistema de fortificaciones construido en 1929 para proteger la frontera oriental de Francia.

Hacia los primeros días de junio de 1940, las tropas de Hitler habían logrado vencer las defensas francesas en el río Somme y continuaban hacia París, ocupada por los alemanes el día 14 del mismo mes. En aquellas gravísimas circunstancias, el gobierno francés se vio obligado a firmar un armisticio (precisamente en el vagón de ferrocarril en el que Alemania había firmado su rendición al terminar la Primera Guerra Mundial), según el cual Francia quedaría dividida en dos zonas: la atlántica ocupada por Alemania, con la ciudad de París como capital; y la mediterránea que constituiría la “Francia libre”, con capital en Vichy y con el mariscal Philippe Pétain (foto izquierda) al frente de un gobierno supuestamente “colaboracionista” de Alemania, obligado a aceptar las condiciones del “nuevo orden europeo”. Tales condiciones consistían en romper relaciones con Inglaterra y proceder al desarme del ejército francés.

El papel de la Resistencia. Sin embargo, no todo fue negativo. La dolorosa derrota de Francia logró reavivar el espíritu nacionalista de sus ciudadanos, quienes organizaron movimientos de resistencia dirigidos desde Londres por el general Charles de Gaulle (foto izquierda). Consiguieron formar cuerpos de “guerrilla” que, aunque no alcanzaron un éxito definitivo, mantuvieron viva la esperanza del pueblo francés para liberarse del invasor. De manera semejante creció el nacionalismo en la Gran Bretaña, pues aun cuando las islas británicas no llegaron a ser ocupadas, los continuos ataques aéreos de los alemanes estimularon el deseo de los británicos por luchar contra el enemigo. Así, se mostraron dispuestos a aceptar las medidas de su gobierno, representado entonces por el primer ministro Winston Churchill, quien pronuncia su famoso discurso en el que pidió al pueblo británico “sangre, sudor y lágrimas” para vencer al nazismo. La resistencia francesa y británica despertó la simpatía y la admiración del pueblo estadounidense que se fue preparando mentalmente para una posible intervención a favor de las democracias occidentales.

Segundo periodo, junio de 1940 a diciembre de 1941

La Batalla de Inglaterra:
La batalla de la Luftwaffe (fuerza área alemana) contra Inglaterra comenzó el 10 de julio de 1940. Al principio, las incursiones aéreas germanas fueron un tanto limitadas, pero a partir del 2 de agosto empezaron a darse ataques masivos contra los aeródromos ingleses, las fábricas de material aeronáutico y, sobre todo, contra el poderoso y eficaz conjunto de la red inglesa de radar.

Más adelante, con la intención de sembrar el terror entre la población civil, los alemanes dirigieron sus ataques contra la ciudad de Londres, que llegó a ser bombardeada durante cincuenta y siete noches consecutivas. Otras grandes ciudades británicas sufrieron también los efectos del ataque aéreo; en conjunto, sobre Inglaterra cayeron 190 mil toneladas de bombas y se tuvo que lamentar la pérdida de cerca de 44 mil vidas humanas y más de 50 mil heridos. En algunos momentos, la RAE (Royal Air Force) pareció estar cerca del colapso, pero Churchill pudo declarar más tarde:
“No hay, en la historia de las guerras, ningún otro ejemplo en que tan tantos seres humanos . debieron tanto a tan pocos.”

Discurso de Churchill llamando a la resistencia

Ésa es la decisión del gobierno de Su Majestad y de todos los hombres que lo componen. Esa es la voluntad del Parlamento y de toda la nación. El Imperio Británico y la República Francesa, unidos en la misma causa yen la misma necesidad, defenderán su tierra natal hasta la muerte, ayudándose fraternalmente hasta el límite de sus fuerzas. Aunque, en verdad, gran parte de Europa y más de un antiguo y famoso Estado hayan caído o puedan caer en las garras de la Gestapo (Foto: Hermann Goring creador de la Gestapo) y de todo el odioso aparato de opresión nazi, no nos someteremos ni nos doblegaremos. Seguiremos hasta el fin, lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos en los aires con una fuerza y una confianza crecientes, defenderemos nuestra isla a cualquier precio, lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas; nonos rendiremos jamás. E incluso si esta isla (...), cosa que ni por un instante creo posible, fuera sojuzgada, en ese caso nuestros Imperio de ultramar; armado y vigilado por la flota británica continuaría el combate hasta que, en el momento que Dios desease, el Nuevo Mundo, con toda su fuerza y su poder, avance para socorrer y liberar al Antiguo.

Winston Churchill, 4 de juniio de 194O.

Inglaterra no fue derrotada. Hitler fracasó en sus propósitos y tuvo que posponer la fecha de la invasión a las islas británicas, además de verse obligado a suspender la ofensiva aérea porque las pérdidas materiales empezaban a resultarle demasiado costosas.

Formación de las Potencias del Eje:

En tanto que Alemania lograba sus rápidos triunfos sobre los países occidentales, Mussolini (foto) decidía entrar en la contienda en favor de Alemania, no obstante el disgusto que le había ocasionado la firma del pacto germano-soviético. El día 10 de junio, Italia declaraba la guerra a Francia, cuando esta nación se encontraba prácticamente derrotada.

Una vez roto el pacto que Italia tenía con Francia y con Inglaterra, Hitler busco establecer una alianza con Mussolini, quien estuvo dispuesto a renunciar a sus intereses respecto al territorio austriaco, cediendo a Alemania la oportunidad de obtenerlo a cambio de que Hitler le concediera el dominio exclusivo sobre el Mediterráneo. A esta alianza, creada con el objetivo común de luchar en contra del comunismo, se unió después Japón al firmar con Alemania el Pacto Antikomintern (contra el comunismo internacional).

La alianza entre Alemania, Italia y Japón constituía un bloque compacto que se consolidaría con dos acuerdos más: el Pacto de Acero, firmado por Italia y Alemania en mayo de 1939, por el que estos países se comprometían a ayudarse mutuamente en caso de guerra y a colaborar para conseguir el espacio vital que ambos buscaban, y el Pacto Tripartita de septiembre de 1940 entre Alemania, Italia y Japón.

El ingreso de Japón, cuya ubicación en el océano Pacífico era estratégica para aislar a la Unión Soviética, facilitaba a Alemania el ataque por el extremo oriental de Rusia que Hitler tenía planeado realizar más adelante cuando hubiera derrotado a las potencias occidentales. El Führer creía posible contener la presión de Rusia en virtud del pacto de no agresión firmado con los soviéticos, y suponía que de esa manera podría evitar una guerra en dos frentes. Sin embargo, derrotar a Inglaterra no era empresa fácil, y la fuerza aérea de este país había ocasionado graves pérdidas a la Luftwaffe. En esas circunstancias Hitler decidió bloquear el Mediterráneo con ayuda de Mussolini, buscando interrumpir la comunicación de los británicos con los puntos estratégicos que poseían en esta zona, además de causarles daños económicos al bloquear el Canal de Suez.

La guerra en Europa centro-oriental:
Mientras los alemanes organizaban la nueva situación de Francia, Stalin aprovechaba para continuar con la anexión de los territorios señalados en el pacto germano-soviético~ en perjuicio de Rumania y de Letonia, Lituania y Estonia. Hitler decidió entonces avanzar hacia el este e intervino en Rumania; en septiembre de 1940, abdicó el rey rumano y tomó el poder el mariscal Ion Antonescu, quien impuso un régimen pronazi y permite la entrada de las tropas alemanas a Rumania, que ocupan los campos petroleros de su territorio.1 Estos movimientos ocasionaron la ruptura de las relaciones germano-soviéticas y favorecieron los planes de Hitler para invadir Rusia. El 18 de diciembre de 1940, Hitler dictó la Operación Barbarroja en contra de Rusia, planeada para realizarse en la primavera del año siguiente. Sin embargo, los acontecimientos en los Balcanes obligaron a retrasarlo.

Operaciones en Africa y los Balcanes:
El 28 de octubre de 1940, Mussolini invadió Grecia sin previo aviso al Führer, cuya indignación fue mayor al enterarse de la derrota de los italianos al mes siguiente. Más tarde, el Duce sufrió un nuevo descalabro, aún más grave, ante las tropas inglesas que, procedentes de Egipto, penetraron en Libia y se apoderaron de la Somalia italiana, de Eritrea y, por último, de Etiopía, la reciente conquista italiana. Estas derrotas, que enardecieron a Hitler, impulsaron al ejército alemán para crear el Africa Korps, destacamento militar especialmente equipado y adiestrado para la guerra en el desierto, bajo el mando del general Erwin Rommel (foto izquierda), quien logró romper el frente británico y cambió el rumbo de las operaciones del Mediterráneo a favor de las potencias del Eje. Las tropas alemanas avanzaron con rapidez, y en abril de 1941 se encontraban en Egipto, donde ocuparon el paso de Halfaya.

El Führer se propuso además avanzar hacia los Balcanes. Mediante el recurso de la guerra relámpago iniciada el 6 de abril de 1941, las fuerzas alemanas vencieron la resistencia de Yugoslavia y Grecia, que se rindieron en pocos días. A fines de mayo, los alemanes se apoderaron igualmente de Creta, y a partir de entonces, el Eje pudo pasar a la ofensiva en Libia Durante el verano de 1941, Alemania se había apoderado de los Balcanes, mientras que la Gran Bretaña dominaba en las regiones vecinas del Cercano Oriente y Gibraltar en el extremo oeste del Mediterráneo, gracias a que Francisco Franco se negó a aceptar la propuesta de Mussolini para que España participara en la guerra contra los aliados. Mientras tanto, la guerra continuaba en el norte de África y se mantendría durante dos años más, hasta la intervención de las tropas estadounidenses.

Invasión de Rusia:

En junio de 1941, ante la imposibilidad de vencer a Inglaterra en forma definitiva, Hitler decidió poner en práctica la Operación Barbarroja (foto) en contra de la Unión Soviética. Este plan de ataque consistía en una operación rápida destinada a eliminar las tropas rusas, aprovechando que ya Francia había sido sometida e Inglaterra se encontraba luchando sola en el Mediterráneo. Además, Hitler suponía ç1ue al derrotar a Rusia, Japón podría dominar el Pacífico y amenazaría las costas de Estados Unidos para impedir que este país interviniera en la guerra de Europa. Aunque en los primeros momentos las tropas alemanas lograron importantes éxitos militares en Rusia, al ocasionar innumerables bajas

en el ejército ruso y avanzar en territorio soviético hasta llegar a las puertas de Moscú, al llegar el invierno antes de lo previsto, las tropas germanas, que no estaban preparadas para afrontar el intenso frío, comenzaron a debilitarse.

El 5 de diciembre de 1941, los rusos realizaron una contraofensiva frente a Moscú; la guerra se convertía en la contienda prolongada que Hitler creyó poder evitar para no verse en la necesidad de luchar en los dos frentes. El día 7 de ese mismo mes, la aviación japonesa atacaba con éxito la flota de Estados Unidos que se encontraba anclada en Pearl Harbor de las islas Hawai; esta acción japonesa dio al presidente Roosevelt la oportunidad que estaba esperando para que el Congreso aprobara la intervención de Estados Unidos en la guerra.

Segunda fase: intervención de Japón y Estados Unidos

La segunda fase de la guerra se caracteriza por la intervención de dos países de reciente crecimiento económico que comenzaban a participar, sobre todo Estados Unidos, en las aspiraciones imperialistas del reparto mundial. La segunda guerra europea, a semejanza de la primera, les ofrecía la oportunidad no sólo de rivalizar con las grandes potencias, sino incluso llegar a desplazarlas de la hegemonía mundial. Estados Unidos ya había experimentado las ventajas de desplazar económicamente a una Inglaterra dañada por la guerra de 1914. Ante Japón se presentaba una nueva oportunidad para proseguir su desarrollo imperialista, pues la ventaja de su situación geográfica le permitía una magnífica posición para buscar el enfrentamiento con Estados Unidos, país con el que iniciaba una competencia por el dominio territorial en el océano Pacífico y por el dominio económico de los mercados mundiales.

Gracias al avance de la Wehrmacht sobre Europa occidental, que provocó la derrota de Francia y mantuvo ocupada a Gran Bretaña, Japón pudo avanzar sobre Indochina y acercarse a Singapur con el propósito inmediato (le aislar a China, para logrando el dominio sobre el Pacífico, hasta que, sin previa declaración de guerra, os japoneses atacaron la flota estadounidense en Pearl Harbor, acción determinante para la entrada de la Unión Americana en la contienda internacional.

Por otra arte, desde mediados del año anterior, cuando la Luftwaffe iniciara sus ataques conra Inglaterra, Roosevelt había pactado con el gobierno británico la entrega de 50 arcos destructores a cambio de una cesión de bases en varias colonias inglesas en el continente americano, y había logrado que el Congreso de Estados Unidos aprobara a Ley de Préstamos y Arriendos, destinada a prestar ayuda financiera a Gran Bretaña para costear los gastos de guerra, no obstante que tales acciones constituían una violación a la neutralidad estadounidense.

Además, en agosto de 1941, Roosevelt y Churchill (foto) habían celebrado una reunión a bordo de un crucero frente a las costas de Terranova, y el día 14 firmaban una declaración de principios contenida en la llamada Carta del Atlántico en la cual se ratificaban los ideales liberales y democráticos, y se insistía en el propósito de organizar un sistema efectivo de seguridad colectiva, mediante el establecimiento de un régimen de colaboración económica entre los pueblos, restaurando el principio de autodeterminación. A pesar de la magnitud de esa colaboración de parte de Estados Unidos, que convertía a este país en el gran arsenal de las potencias occidentales, no era suficientemente poderosa como para que éstas ganaran la guerra; así, el ataque japonés a Pearl Harborl dio al gobierno estadounidense la oportunidad de participar m el conflicto, que así tomaba un nuevo rumbo.

La Carta del Atlántico

El presidente de los Estados Unidos de América y el Primer Ministro representante del Gobierno de S.M. en el Rino Unido, habiéndose reunido en el Océano (Atlántico), juzgan oportuno hacer conocer algunos principios sobre los cuales ellos fundan sus esperanzas en un mejor para el mundo y que son comunes a la política nacional de sus respectivos países.

1. Sus países no buscan ningún engrandecimiento territorial o de otro tipo.

2. No desean ver ningún cambio territorial que no esté de acuerdo con los votos libremente expresados de los pueblos interesados.

3. Respetan el derecho que tienen todos los pueblos de escoger la forma de gobierno bajo la cual quieren vivir, y desean que sean restablecidos los derechos soberanos y el libre ejercicio del gobierno a aquéllos a quienes les han sido arrebatados por la fuerza.

4. Se esforzarán, respetando totalmente sus obligaciones existentes, en extender a todos los Estados, pequeños o grandes, victoriosos o vencidos, la posibilidad de acceso a condiciones de igualdad al comercio y a las materias primas mundiales que son necesarias para su prosperidad económica.

5. Desean realizar entre todas las naciones la colaboración más completa, en el dominio de la economía, con el fin de asegurar a todos las mejoras de las condiciones de trabajo, el progreso económico y la protección social.

6. Tras la destrucción total de la tiranía nazi, esperan ver restablecer una paz que permita a todas las naciones vivir con seguridad en el interior de sus propias fronteras y que garantice a todos los hombres de todos los países una existencia libre sin miedo ni pobreza.

7. Una paz así permitirá a todos los hombre navegar sin trabas sobre los mares y océanos.

8. Tienen la convicción de que todas las naciones del mundo, tanto por razones de orden práctico como de carácter espiritual, deben renunciar totalmente al uso de la fuerza. Puesto que ninguna paz futura puede ser mantenida sin las armas terrestres, navales o aéreas continúan siendo empleadas por las naciones que la amenazan, o son susceptibles de amenazarla con agresiones fuera de sus fronteras, consideran que, en espera de poder establecer un sistema de seguridad general, amplio y permanente, el desarme de tales naciones es esencial. Igualmente ayudarán y fomentarán todo tipo de medidas prácticas que alivien el pesado fardo de los armamentos que abruma a los pueblos pacíficos.

Formación del bloque de los Aliados:
Solidariándose con Japón, Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos el día 11 de diciembre, cuatro días después del ataque a Pearl Harbor; de esta manera estaba más que justificada la entrada en la guerra para los estadounidenses; después de esto todos los gobiernos del continente americano, con excepción de Argentina que lo haría más tarde, hicieron causa común con Estados Unidos, en la Conferencia Panamericana celebrada en Río de Janeiro, Brasil, en enero de 1942. Ese mismo mes, veintisiete naciones, incluidas las tres grandes potencias -Gran Bretaña, Estados Unidos y la Unión Soviética que había roto el pacto con Alemania- se integraban en una alianza contra el Eje a la que Roosevelt dio el nombre de Naciones Unidas.

Cada una de ellas se comprometía a utilizar todos los recursos para derrotar al Eje y a no hacer nunca una paz por separado. De tal forma quedaban integrados plenamente los dos bloques contrarios: el bloque de los Aliados, formado por Inglaterra, la Unión Soviética y Estados Unidos (Francia había quedado temporalmente fuera de la contienda) y el bloque del Eje, integrado por Alemania, Italia y Japón. El primero manifestaba una aplastante superioridad en caso de que la guerra se prolongase, aunque todavía a mediados de 1942 la supremacía de las Potencias del Eje era un hecho innegable.

A principios de ese año, Estados Unidos y Gran Bretaña formaron una organización llamada Jefes de Estado Mayor Combinados, con el propósito de unificar sus recursos, en una estrecha colaboración que por primera vez se daba entre las dos naciones y, en agosto se celebraba en Moscú un encuentro entre Stalin, Churchill y William Averell Harriman, este último en representación del presidente estadounidense, para discutir la apertura de un segundo frente en Europa.

Tres frentes de guerra:
A partir de diciembre de 1941 se efectuaron tres guerras, en forma casi independiente aunque incluidas en una sola guerra total: 1) en las llanuras de Rusia, entre los alemanes y el ejército soviético; 2) en el océano Pacífico, donde se enfrentaron estadounidenses y japoneses; y 3) en el océano Atlántico, el mar Mediterráneo y el norte de África, donde ingleses y estadounidenses combatían contra Alemania e Italia. Para los Aliados, el objetivo principal consistió en acelerar la derrota de Alemania, la nación más peligrosa de las Potencias del Eje, aun cuando tuvieran que retrasar la derrota sobre Japón.

Las batallas decisivas que harían cambiar de rumbo a la guerra, inclinando la victoria final al bando de los Aliados, ocurrieron, entre el otoño de 1942 y la primavera del siguiente año, en tres principales frentes de combate. Esas batallas fueron:

a) En el norte de Africa; en un sitio conocido como El Alamein, donde el mariscal británico Bernard Law Montgomery atacó a las fuerzas alemanas al mando del general Erwin Rommel y las obligó a retirarse; a los pocos días de este hecho, ocurrido el 23 de octubre de 1942, desembarcaban en el norte de África las tropas estadounidenses dirigidas por el general Dwight D. Eisenhower, para colaborar con Montgomery romper el cerco de las fuerzas de Rommel, las cuales se vieron forzadas a abandonar el territorio, y capitularon el 7 de mayo de 1943; África quedaba libre de las fuerzas del Eje y el Mediterráneo estaba abierto. El sueño de Mussolini de crear un imperio africano se había desvanecido.

b) En el frente oriental, Hitler desencadenaba una nueva ofensiva contra la Unión Soviética, buscando apoderarse de los territorios del Cáucaso, ricos en petróleo, a pesar de que las fuerzas alemanas se encontraban ya debilitadas. A mediados de noviembre de 1942, las tropas rusas -superiores en número a las alemanas y bien 1 equipadas no sólo con los propios recursos soviéticos sino con la ayuda proporcionada por Estados Unidos a través de la Ley de Préstamos y Arriendo- realizaron una contraofensiva que logró romper las líneas enemigas al norte y sur de Stalingrado y vencer a las fuerzas alemanas. Después de esta victoria, a pesar de algunos retrocesos, los rusos se mantuvieron a la ofensiva durante todo el resto de la guerra.

c) En el Pacífico, durante los primeros meses de 1942, los japoneses lograron importantes triunfos, llegando a dominar una extensa área del Pacífico, donde incluso conquistaron algunas bases estadounidenses. Pero a semejanza de Alemania, Japón no pudo sostener una guerra prolongada contra las fuerzas aliadas, cuya base de operaciones se encontraba en Australia, al mando del general estadounidense Douglas MacArthur (foto). Durante la primavera de 1942, los Aliados obtuvieron importantes victorias navales y aéreas en las batallas del Mar del Coral y Midway, y desde entonces se manifiesta hacia el Pacífico central un gran avance de los Aliados. Meses más tarde, las fuerzas estadounidenses desembarcaron en Guadalcanal, en las islas Salomón.

La fase final de la guerra

Acuerdos para las ofensivas finales. Mientras se desarrollaban las campañas militares, los diplomáticos aliados llevaron a cabo importantes planes políticos con el fin de acordar las estrategias más adecuadas para derrotar al Eje. Desde 1941, los soviéticos pedían la creación de un segundo frente, es decir, un desembarco aliado en Europa occidental para contrarrestar la ofensiva alemana en el frente oriental. Pero en ese año y en el siguiente, las fuerzas occidentales todavía no estaban en condiciones de emprender tal operación.

Del 14 al 24 de enero de 1943, Churchill y Roosevelt celebraron la Conferencia de Casablanca y en ella se proyectó el desembarco en Francia para la primavera de 1944, pero no lograron establecer acuerdos concretos sobre las estrategias a seguir antes de esa fecha. Sin embargo, ambos mandatarios tomaron en Casablanca una decisión muy importante a la que pronto se sumó Stalin: la rendición incondicional que se exigía a las potencias del Eje, como único medio de poner fin a la guerra.

La campaña de Italia. Después que Montgomery y Eisenhower lograran vencer a las fuerzas de Rommel en África, luego de una espectacular campaña conjunta (julio-agosto de 1943), tropas inglesas, canadienses y estadounidenses desembarcaron en la isla de Sicilia, dispuestos a atacar las fuerzas de Mussolini. Así, lograron engañar a Hitler haciéndole creer que dirigían su ataque contra Grecia.

Ante la llegada de los ejércitos aliados a territorio italiano, Mussolini reunió al Gran Consejo Fascista, pero no consiguió su apoyo; por lo contrario, la gran mayoría de los miembros del Consejo le reprocharon haber llevado a Italia al desastre y decidieron restablecer un régimen constitucional, para lo cual pidieron al rey la destitución de Mussolini. El 25 de julio, el Duce fue relevado de su cargo y arrestado. Después de veintiún años, el régimen fascista llegaba a su fin. El poder fue ocupado por el mariscal Pietro Badoglio, quien se puso al frente de un gobierno militar del que fueron excluidos los fascistas, y empezó a realizar gestiones para capitular ante los Aliados, en tanto que Hitler se preparaba para atacar Italia, previendo una posible colaboración de este país con las fuerzas angloamericanas.

Durante el mes de septiembre de 1943, los alemanes liberaron a Mussolini, quien se instaló en la ciudad de Milán y proclamó la República Social Italiana -que en realidad sería un gobierno títere de Hitler- y decretó una nueva movilización militar. Con estas acciones se desencadenó en el norte de Italia una guerra civil entre los fascistas ayudados por los alemanes, y el Comité de Liberación Nacional dirigido por los comunistas que encabezaba el líder Palmiro Togliatti. De ahí en adelante daría comienzo la resistencia italiana en contra de los regímenes nazi-fascistas, cuyo desprestigio crecía considerablemente tanto entre el pueblo alemán como en el italiano. En octubre, el gobierno de Badoglio declaró la guerra a AJemania, e Italia fue reconocida por los Aliados como país “cobeligerante”. En abril del año siguiente, cuando Alemania era cercada en dos frentes y su derrota era inevitable, Mussolini agotó sus recursos para salvarse y decidió huir hacia Suiza, pero fue apresado y fusilado por la resistencia antifascista italiana.

No obstante, la campaña de Italia se prolongó por varios meses porque los alemanes bloqueaban tenazmente el avance de las fuerzas angloamericanas hacia Roma. A partir de la liberación de esta ciudad el 5 de junio de 1944, el frente aliado en Italia quedó paralizado, pues hubo necesidad de retirar las tropas para utilizarlas en la campaña para liberar a Francia.

Conferencia de Teherán. Ante el nuevo curso que había tomado la guerra, los dirigentes de las potencias aliadas -Stalin, Roosevelt y Churchill- decidieron celebrar una nueva reunión, en Teherán, capital de Irán, a finales de noviembre de 1943. En la Conferencia de Teherán, Stalin planteó dos asuntos cuya discusión daría la característica esencial de esta reunión: uno se refería a la insistencia soviética en la necesidad de que las fuerzas angloestadoudinenses abrieran un segundo frente de guerra en Europa occidental, y el otro a la conveniencia de establecer un acuerdo sobre el problema de las nuevas fronteras, es decir, de los territorios que corresponderían a cada uno de los Aliados una vez que el Eje fuera derrotado. Para la fecha en que se celebraba esta reunión, Stalin ya podía imponer condiciones debido a los triunfos que la Unión Soviética había obtenido sobre el ejército alemán; por lo tanto, se empezaba a plantear una nueva correlación de fuerzas, derivada de la diferencia fundamental que había entre el sistema soviético y el de sus aliados circunstanciales. En esa misma conferencia, Gran Bretaña y Estados Unidos se comprometieron a realizar un desembarco al norte de Francia, con el fin de abrir el segundo frente solicitado por Stalin.

Por esas fechas (finales de 1943), tanto la aviación inglesa como la de Estados Unidos -cuya superioridad sobre la alemana ya se había hecho evidente- desencadenaron una gran ofensiva de bombardeo sobre Alemania y los territorios ocupados por este país, donde arrasaron varias ciudades importantes y ocasionaron serios daños a la industria bélica enemiga. Hitler a su vez realizó el ensayo de una serie de armamentos nuevos, aviones de reacción y cohetes teledirigidos, (las llamadas bombas V1y V2) con las que volvieron a atacar la ciudad de Londres; sin embargo, estas acciones alemanas no habrían de cambiar el curso de la guerra que ya se había inclinado a favor de los Aliados.

Consecuencias de la Segunda Guerra

Para el conjunto del conflicto de 1939-1945, tanto en Europa como en Asia, las cifras de pérdidas humanas son impresionante, las mayores que una guerra haya producido en toda la historia. En total se calculan 55 millones, 25 millones de cuales era militares y el resto civiles, sin contar 5 millones de judíos asesinado en el Holocausto ocasionado por los Nazis. Pero esto es sólo una estimación aproximada , las destrucciones de registros civiles por bombardeos aéreos, la confusión provocada por los traslados de población -que imposibilita distinguir entre fallecido y desaparecidos- y la pérdida de parte de la documentación han impedido un mayor acercamiento a la cifra real de los muertos.

Alemania 8.000.000

Checoslovaquia 6.700

China 2.000.000

EE.UU. 405.399

Francia 600.000

Inglaterra 300.000

Japón 2.000.000

Polonia 6.000.000

URSS 22.000.000

Yugoslavia 1.500.000

A pesar de su falta de precisión, estas cifras aproximadas proporcionan una idea de la sangría demográfica que significó la Segunda Guerra Mundial, con un descenso poblacional casi cuatro veces mayor que el ocasionado por la de 1914-1918. Esta diferencia se explica por la considerable extensión del teatro de operaciones bélicas y por la implicación directa de toda la población en la guerra como efecto de los bombardeos aéreos. Todo ello agravado porque algunos países (Japón y la URSS principalmente) no respetaban la Convención de Ginebra de 1864 sobre prisioneros de guerra, y por las políticas racistas de exterminio sistemático llevadas a cabo por el Tercer Reich.

A estas cifras se deben añadir 35 millones de heridos y 3 millones de desaparecidos, así como las víctimas de la subalimentación que sufrían de enfermedades como la tuberculosis y el raquitismo. Además, esa hecatombe demográfica tendría consecuencias a largo plazo; en las pirámides de edades correspondientes países como la Unión Soviética, Polonia, Yugoslavia y Alemania, se puede observar un desequilibrio en los indicadores de edad y sexo, que representa un notable descenso de la población activa que afectó de manera inmediata la reconstrucción de esos países y años después impactaría sobre el comportamiento del índice de natalidad.

Al final de la guerra se planteaba en Europa el problema de las personas desplazadas a causa de las vicisitudes de la guerra. En tanto que millones de hombres y mujeres vagaban de un punto a otro del Continente, ex prisioneros de los campos de concentración nazis que trataban de volver a sus respectivos países, ex colaboracionistas que esperaban escapar a las represalias y los castigos y, sobre todo, ¡ millones de personas que abandonaban los territorios anexionados por los vencedores. Unos 10 millones de alemanes sin recursos expulsados de Polonia, de Checoslovaquia o de Hungría, fueron transportados a una Alemania que había perdido 25% de su territorio, mientras que cerca de dos millones de checos y eslovacos ocupaban los territorios abandonados por los alemanes. En Austria apenas si fueron dejados en sus hogares los descendientes de colonos alemanes.

En la región del Báltico, la suerte más cruel la sufrieron los letones, estonios y lituanos, quienes, deportados a campos de trabajo alemanes durante la guerra, al terminar ésta fueron llevados a Rusia al tiempo que su territorio era ocupado por colonos rusos. Siglos de lentos procesos demográficos fueron barridos en pocos meses; el mapa desplazamiento de etnográfico de Europa central y oriental fijado desde la Edad Media fue radicalmente remodelado.

Pérdidas materiales y financieras

El panorama de las destrucciones materiales era también desolador; numerosas viviendas y otras construcciones fueron destruidas. Las comunicaciones (puertos, ferrocarriles, puentes y viaductos) y las grandes ciudades sufrieron los daños mayores. Alemania perdió 20% de sus viviendas y Gran Bretaña 9%, a causa de los bombardeos que afectaron también numerosas fábricas. En Francia, Italia y Alemania, aparte de ciertos sectores como el de la siderurgia, las instalaciones industriales habían sufrido menores daños; en las naciones de tradición industrial lo que impediría la recuperación sería la falta de materias primas y recursos financieros.

Pero fue en la Europa oriental donde las destrucciones alcanzaron mayor magnitud: en la Unión Soviética 17.000 ciudades y 70.000 pueblos fueron arrasados y, en conjunto, este país perdió más de 20% de su potencial industrial e incalculables daños en la agricultura y la ganadería. Polonia quedó arruinada, casi no quedaba edificio en pie, había perdido más de un tercio de su capacidad de producción y se encontraba al borde de la hambruna. En Yugoslavia, pueblos y campos quedaron destruidos y el país había perdido aproximadamente 38% de su capacidad productiva.

En el aspecto financiero, los gastos de guerra y las muy pesadas exacciones monetarias impuestas por los alemanes en los países ocupados, particularmente en Francia, agravaron el déficit presupuestario y desencadenaron la inflación. Además, al finalizar la guerra apareció una gran masa de billetes atesorados durante el conflicto, cuya puesta en circulación constituyó otro factor inflacionario. Todo esto hacía inevitables las devaluaciones de las monedas, sobre todo en los países menos desarrollados como Hungría y Grecia.

Algunas consecuencias favorables. Sin embargo, la guerra tuvo en algunos países, junto a efectos catastróficos, otras consecuencias de carácter favorable. La Unión Soviética es el mejor ejemplo; aunque sufrió pérdidas humanas y materiales en mayor medida que los demás países europeos, al final pudo ampliar notablemente su territorio. Además, ante la invasión alemana, el traslado de las fábricas soviéticas de la zona europea a las regiones situadas al este de los montes Urales, sentó la primera piedra del desarrollo industrial del Asia soviética. Asímismo, la ocupación militar y el traslado de fábricas de Alemania y de otros países después de 1945, significaron para la URSS una oportunidad única para establecer un control político y eco­nómico sobre Europa oriental y sudoriental, mismo que constituyó la base de su política hegemónica frente a Occidente. Otros países que salieron fortalecidos económicamente de la guerra fueron Estados Unidos y los que pudieron man­tener su neutralidad, como Suecia, Suiza y los países de la Cornrnonwealth.

Efectos psicológicos y morales

Aparte de las destrucciones materiales y los desplazamientos de población, la guerra trajo consigo la ruina psicológica y moral, ocasionada por varios motivos: la utilización sistemática de la tortura por la Gestapo, la dominación de dictaduras militares y policíacas, la acentuación de los antagonismos de clases, la lucha enconada entre colaboracionistas y miembros de la resistencia. Otro elemento negativo en este sentido fue la creación de hábitos de violencia y pillaje que trastornaron incluso el orden interno en países que antes se habían destacado por el respeto a las leyes y a los derechos individuales.

Pero el extremo de la ruina moral y psicológica estaba en los campos de exterminio nazis, descubiertos tras la derrota alemana y la liberación de las naciones ocupadas. Se trataba de campos de concentración donde se llevaban a cabo los increíbles programas de exterminio del régimen nazi, “fábricas de la muerte” en las que se intentó la “solución final del problema judío” y se eliminaba también a los opositores políticos del nazismo, al tiempo que se ensayaban experimentos de esterilización y de eliminación de personas con defectos físicos o retraso mental, con miras a alcanzar la "pureza étnica” preconizada por las filosofías racistas alemanas.

Aparte de la terrible huella dejada en los supervivientes de los campos de concentración, el conocimiento de aquellas atrocidades provocó un verdadero trauma moral en la conciencia humana ante el hecho inexplicable e injustificable de que una barbarie tal se hubiera podido desarrollar en el mundo civilizado del siglo XX. Pero la humanidad todavía había de presenciar azorada otra barbarie más cuando, en el mes de agosto siguiente, las bombas atómicas estadounidenses convirtieron en un verdadero infierno las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, provocando en ambas la muerte instantánea de cerca de 120 000 personas civiles y dejando una espantosa secuela de radiación nuclear que continuaría cobrando víctimas mortales por muchos años más.

Diseño y organización de la paz:
Conferencias y tratados de paz

Una vez terminada la guerra, se hizo necesario ponerse de acuerdo para la forma en que se iba a reglamentar la paz entre vencedores y vencidos, lo cual no resultaba tarea fácil en virtud de los diferentes intereses de las naciones vencedoras y la desconfianza que existía entre ellas, sobre todo por el beneficio que representaba para Estados Unidos el poseer el secreto de la energía atómica y por la posición ventajosa de la Unión Soviética en la Europa oriental. Así pues, fue necesario celebrar varias reuniones para llegar a una decisión final sobre las condiciones de la nueva paz mundial. Las principales fueron dos conferencias celebradas en Moscú y París.

Conferencia de Moscú. A petición del gobierno estadounidense interesado en abrir nuevamente las conversaciones, se realizó en la capital soviética una nueva reunión en la que participaron ministros de Asuntos Exteriores de las tres grandes potencias. La Conferencia de Moscú, celebrada en diciembre de 1945, aunque no logró resolver los problemas diplomáticos entre las naciones vencedoras, pudo fijar el procedimiento a seguir para redactar los Tratados de Paz. De singular importancia fueron las decisiones tomadas respecto a la situación del Lejano Oriente, ya que se acordó la creación de gobiernos democráticos en Corea y se aprobó el establecimiento de una nación unificada y un gobierno democrático en China, el cual puso fin a la guerra civil que asolaba ese país. Al final, un asunto de gran trascendencia fue la decisión de crear una “comisión para el control de la energía atómica”, a cargo de la nueva organización internacional que habría de establecerse en sustitución de la fracasada Sociedad de Naciones.

Conferencia de París. Otra importante reunión internacional fue la Conferencia de París, celebrada en 1946 en la capital francesa en dos ocasiones, una entre el 28 de abril y el 16 de mayo, y la otra, del 15 de junio al 12 de julio, convocándose en esta última fecha la Conferencia de Paz. Los ministros de Asuntos Exteriores de las cuatro potencias después continuaron en la ciudad de Nueva York una última etapa de la Conferencia, entre los meses de octubre y diciembre del mismo año, en la que establecieron la fecha definitiva para la firma de los tratados de paz con Italia, Finlandia y con los tres países balcánicos: Hungría, Bulgaria y Rumania, que se llevó a cabo en París el 10 de febrero del año siguiente. El tratado con Austria no se firmaría hasta 1955, después de diez años de ocupación de las cuatro potencias vencedoras. Pero la solución del problema alemán fue eludida y no se alcanzó ningún acuerdo y, si a ello se agrega el hecho de que la URSS no firmó ningún tratado de paz con Japón, se puede llegar a la conclusión de que la Segunda Guerra Mundial no tuvo un final diplomático.

Modificaciones territoriales

En Europa, el conjunto de los países vencidos estaba constituido por Alemania, Italia, Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria, y en el Extremo Oriente por Japón y Siam (Tailandia). Todas estas naciones quedaron ocupadas militarmente por los países vencedores: Finlandia, Rumania, Hungría y Bulgaria por la Unión Soviética; Italia, por los ejércitos angloamericanos; y Japón por Estados Unidos.

Las mayores modificaciones territoriales se dieron en Europa y Alemania fue la más afectada por ellas: perdió alrededor de 100000 kilómetros cuadrados de la superficie que tenía en 1937 y el territorio restante fue dividido en cuatro zonas de ocupación-soviética, estadounidense, británica y francesa-, división también aplicada a la ciudad de Berlín. Además, fueron anuladas todas las conquistas hitlerianas; Austria, Polonia y Checoslovaquia, que habían dejado de existir a causa del Anschluss de 1938, volvieron a constituirse como Estados nacionales. Austria sufrió la misma suerte que Alemania y fue subdividida en cuatro zonas de ocupación.

En la Europa central y oriental los principales cambios territoriales beneficiaron a la URSS y a Polonia. Este país restituyó a la URSS los territorios conquistados en 1921 a expensas de Ucrania y Bielorrusia, pero en compensación se anexó una parte de la Prusia Oriental, la Pomerania y la Silesia, tomadas a Alemania; de esta forma Polonia llegaba a tener una importante salida al mar y un territorio más homogéneo. La Unión Soviética, aparte de recuperar los territorios del este de Polonia, recuperó los países bálticos que Alemania había conquistado en su avance hacia Rusia, y se anexionó también la región alemana de Koenigsberg.

Italia tuvo que ceder varios territorios del continente europeo en favor de Grecia y de Francia, además de perder sus colonias en el norte de África. Rumania restituyó la Besarabia a la URSS y en cambio recuperó la Transilvania que había pasado a Hungría. Bulgaria perdió su salida al mar en beneficio de Grecia, en tanto que Checoslovaquia cedió a la URSS la región de la Rutenia.

Es importante destacar el hecho de Europa había quedado dividida no solamente por motivo de la desintegración de Alemania, sino porque al avanzar los ejércitos soviéticos sobre las fuerzas militares del Eje fueron ocupando los territorios de Europa oriental. La Unión Soviética se vio entonces muy favorecida con la ventaja de que al ser derrotados los gobiernos nazi-fascistas, los pueblos de Europa oriental que habían estado dominados por éstos se inclinaron por el socialismo, lo cual resultó claramente favorable para el expansionismo soviético que progresivamente convirtió esos países en satélites suyos.

Respecto al Lejano Oriente, la Conferencia de Yalta había previsto que Japón perdería todas sus posesiones. Pero los cambios territoriales y políticos dependieron de la cambiante situación en las últimas semanas de la guerra. El territorio de Manchuria -conquistado por Japón en 1931 y convertido en el Estado títere de Manchukuo bajo dominio japonés- fue ocupado por las tropas soviéticas, al tiempo que era reintegrado a China; pero se convirtió en un enclave de lucha entre comunistas y nacionalistas chinos. Corea, anexionada por Japón en 1910, quedó dividida en dos Estados: uno al norte del paralelo 38, ocupado por los soviéticos, y el otro al sur, ocupado por los estadounidenses. La URSS se anexó el sur de las islas Sajalín y las Kuriles, al norte de Japón. Estados Unidos, además de asegurarse los archipiélagos japoneses de las islas Marianas, Carolina y Marshall, ocuparonJapón y rehusaron compartir su autoridad sobre el territorio japonés con los otros Aliados.

China recibió Formosa (Taiwan), pero la derrota de Japón reanimó la guerra civil entre los comunistas dirigidos por Mao Zedong (Mao Tse-tung) y el gobierno de Chiang Kai-chek. En el Sudeste asiático, británicos, franceses y holandeses recuperaron sus colonias. Pero en 1945, Ho Chi Minh, líder comunista vietnamita, y Achmed Sukarno, dirigente del movimiento nacionalista de Indonesia, proclamaron la independencia en sus respectivos países, mientras que en la India avanzaba el proceso de emancipación hasta alcanzarla en 1947.

En el Medio Oriente, Etiopía recobró su independencia y le fue entregado el territorio de Eritrea, lo que le daba acceso directo al mar Rojo. Somalia y Libia, provisionalmente ocupadas por los ingleses, deberían obtener la independencia en poco tiempo. El retorno de la paz en la región estuvo marcado por el despertar del panarabismo, expresado en la creación de la Liga Árabe en marzo de 1945, y el inicio de la descolonización en los territorios bajo mandato británico y francés. Líbano y Siria alcanzaron su independencia en 1944 y 1946, respectivamente. Pero en Palestina, el problema se complicó con la creación del Estado de Israel en 1948, con el acuerdo de las grandes potencias y el patronazgo de la Organización de las Naciones Unidas.

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