Primera Guerra Mundial: impacto en España

Historia de España contemporánea. Crisis de 1917 y movientos de protesta. Huelgas. Guerra de Marruecos. Dictadura Primo de Rivera

  • Enviado por: Laura
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Tema 8: El impacto de la Gran Guerra. La dictadura de Primo de Rivera.

EL IMPACTO DE EUROPA

La Primera Guerra Mundial

Ante el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, el Estado español se declaró neutral. La aristocracia, una parte del ejercito y los grupos sociales más conservadores eran partidarios de los imperios centrales - germanófilos-; los sectores más liberales y progresistas se inclinaban por Francia e Inglaterra - aliadófilos.

En Cataluña, hasta un grupo de voluntarios participaron en la guerra encuadrados dentro del ejército francés. La mayoría de la población veía con buenos ojos no participar en la guerra europea. Los sindicatos optaron por la neutralidad.

La neutralidad comportó un estímulo para la economía. Las industrias españolas incrementaron la producción y sus productos se introdujeron en nuevos mercados. Los precios subieron y muchos industriales, comerciantes e intermediarios se enriquecieron.

Nuevas diversiones, como los cabarets; música, como el jazz; bebidas, como el whisky; y la extensión del juego y las drogas, en un ambiente de dinero fácil, transformaron la vida de la ciudad. Lo que para unos significaba hacerse ricos y poder gastar dinero a granel, para otros fue sufrir el incremento de los precios. La sociedad se volvió más desigual, más competitiva.

La Revolución Rusa

La toma del poder por los bolcheviques en Rusia, en 1917, tuvo un fuerte impacto en la sociedad europea de ese tiempo. Para la clase obrera indicaba el camino a seguir y la esperanza de un futuro mejor. Para la burguesía y los sectores más tradicionales, la posibilidad de perder sus privilegios y su forma de vida. Esta radicalización ayuda a entender la conflictividad social de los años posteriores.

El fin de la Gran Guerra y los nacionalismos europeos

Los bolcheviques firmaron con Alemania el tratado de paz Brest-Litovsk (1918), por el cual Rusia reconoció la independencia de algunos países.

Así que los Estados Unidos de América entraron en la guerra en 1917, el conflicto se inclinó hacia el lado de los aliados. Los americanos aportaron su potencial militar, pero también una nueva doctrina que defendía el derecho a la libre determinación de las naciones sin estado.

Al final de la guerra se produjo un proceso de modificación de las fronteras en Europa. A los nuevos estados surgidos del antiguo imperio ruso, se añadieron los ocasionados por el desmembramiento del imperio austrohúngaro. Irlanda consiguió la independencia de Gran Bretaña. Este proceso tuvo influencia en los movimientos nacionalistas europeos, como el catalán. Así, Francisco Macià fundó el Estado Catalán con el objetivo de luchar por la República catalana y de difundir las ideas independentistas.

LA CRISIS DE 1917

Crisis política y radicalización social

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, el sistema político de la Restauración estaba totalmente desprestigiado y los gobiernos eran cada vez más inestables. El catalanismo político, el republicanismo y el socialismo criticaban duramente el funcionamiento del sistema y pedian una reforma constitucional a fondo con una democratización del Estado.

Las clases populares manifestaban su descontento por el encarecimiento de las sustancias básicas. El movimiento obrero, organizado por las centrales sindicales, empezó a llevar a cabo movilizaciones importantes: en diciembre de 1916, la CNT y la UGT convocaron la primera huelga general de todo el Estado.

Las quejas contra los aumentos de precios llegaron al ejercito y amplios sectores se manifestaron públicamente demandado mejoras económicas y profesionales. Se constituyó una especie de sindicato, llamado Juntas Militares de Defensa.

La Asamblea de Parlamentarios

Ante el clima de tensión generalizada, el gobierno de Dato suspendió las garantías constitucionales y clausuró las Cortes. Los parlamentarios catalanes, dirigidos por la Liga, se reunieron en el ayuntamiento de Barcelona el julio de 1917. Pidieron que se volviesen a abrir las Cortes y reclamaban la reestructuración del Estado, con el reconocimiento de la realidad plurinacional.

Convocaron al resto de parlamentarios españoles, acudieron los republicanos y los socialistas. El gobierno prohibió la Asamblea de Parlamentarios y suspendió la sesión del ayuntamiento. Entonces se reunieron en el parque de la Ciudadela pero la Guardia Civil interrumpió la reunión y los parlamentarios se tuvieron que disolver.

La huelga general de agosto de 1917

Después del éxito de la primera huelga general, el movimiento obrero preparó nuevas acciones de fuerza. La creación de un comité conjunto CNT-UGT fue un instrumento muy importante.

El mes de agosto, una huelga de ferroviarios se radicalizó y se extendió a todos los sectores. Las organizaciones obreras hicieron su programa reformista de la Asamblea de Parlamentarios. El ejercito reprimió con dureza las movilizaciones de los trabajadores, y los miembros del comité de huelga fueron condenados a cadena perpetua.

Ante la radicalización de la situación social, con la huelga general revolucionaria del mes de agosto y la represión que la siguió, los parlamentarios decidieron volverse a reunir en Madrid. En el mes de octubre aprobaron un programa en el cual se demandaba una reforma general del Estado y un gobierno de concentración que organizara elecciones para convocar Cortes constituyentes.

La huelga general hizo que Cambó y la Liga no aceptaran ninguna alianza con los partidos de izquierdas. Después de la dimisión del gobierno de Dato, el rey Alfonso XIII propuso un gobierno de concentración presidido por García Prieto e integrado por liberales, conservadores y regionalistas.

RADICALIZACIÓN Y ENFRENTAMIENTO SOCIAL

La huelga de La Canadenca

En febrero de 1919 se inició la huelga en la empresa eléctrica “La Canadenca”. A principios de Marzo la huelga se generalizó.

El comité de huelga y la patronal firmaron un acuerdo por el cual se readmitían a los trabajadores despedidos, se conseguían mejoras saláriales y la jornada laboral de ocho horas. Los dirigentes de la CNT, principalmente Salvador Seguí, consiguieron que los huelguistas aceptaran el acuerdo y volvieran al trabajo.

Pero no liberaron a todos los detenidos y los obreros reprendieron la huelga. Se volvió a declarar el estado de guerra. La burguesía y las autoridades resucitaron a los Somatenes y millares de voluntarios colaboraron con las autoridades para restaurar el orden. La Federación Patronal de Barcelona amenazó con el cierre de todas las fábricas si no se volvía al trabajo, y la huelga acabó con una clara derrota de los trabajadores.

El movimiento obrero. La CNT y el pistolerismo

En Cataluña y buena parte de la España mediterránea la CNT era el sindicato que organizaba la clase obrera y dirigía el movimiento obrero. Era una organización muy amplia en la cual coexistían dos tendencias: los anarcosindicalistas, partidarios de conseguir mejores concretas para los trabajadores y veían la revolución como un objetivo muy lejano, eran mayoría; y los anarquistas, partidarios de la acción individual que querían desencadenar una revolución de manera inmediata.

Con la influencia de la Revolución Rusa, y bajo los efectos de la crisis que siguió a la Gran Guerra y la derrota de la huelga de 1919, se inició un periodo de mucha violencia social. Algunos grupos anarquistas, como Los Solidarios, atentaron contra autoridades, patrones y encargados. Mataron, entre otros, al presidente del Gobierno, Eduardo Dato. Muchos industriales y empresarios pagaron pistoleros para que eliminaran a los dirigentes obreros y utilizaran el lock-out o cierre patronal (cierre temporal de las empresas por decisión patronal durante un conflicto laboral) para doblar a los trabajadores en las huelgas. Los gobernadores civiles ejercieron una dura represión contra el sindicalismo. En 1921 se aprobó la llamada ley de fugas, por la cual la policía y la Guardia Civil podían disparan contra los detenidos en caso de intento de fuga.

A finales de 1919, la patronal fomentó el llamado Sindicato Libre para contrarrestar la fuerza de la CNT. Los del Libre también utilizaron la violencia contra los cenetistas. En la primavera de 1923 hubo un incremento de las acciones terroristas, y los pistoleros del Sindicato Libre asesinaron, entre otros, al dirigente anarcosindicalista Salvador Seguí.

El miedo al movimiento obrero hizo que la burguesía catalana, así como las fuerzas conservadoras, dieran soporte a la represión contra los sindicalistas. Y se fue creando un amplio espacio social para el catalanismo de izquierdas y republicano.

LA GUERRA DE MARRUECOS

Marruecos

Después de la perdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en 1898, España orientó su expansión colonial hacia el norte de Marruecos.

En la conferencia de Algeciras, en 1906, Francia y España se habían repartido Marruecos. España se quedó con una franja en el norte, Rif, y un enclave en la costa atlántica, Ifni. En esta ocupación de Marruecos había intereses económicos, pero también se consideraba la cuestión de prestigio del Estado y del ejercito. El envío de más soldados era muy impopular y, como hemos visto, en 1909 ya había desencadenado los hechos de la Semana Trágica.

En 1929 había 250.000 soldados en Marruecos. Los oficiales que mandaban este ejercito colonial, llamados “africanistas”, tendrían más adelante un papel decisivo en el inicio de la Guerra Civil Española, en 1936.

Annual

Mohamed ibn Abd el-Krim, antiguo colaborador con la administración española y cadí de Melilla, se sublevó y proclamó la “guerra santa” contra los españoles y franceses. Los marroquíes atacaron y las tropas españolas tuvieron que llevar a cabo una trágica maniobra de retirada a Annual (1921).

El desastre militar de Annual conmocionó profundamente a la sociedad española de la época y creó un clima comparable al provocado por la crisis del 98. el gobierno militar dimitió y se nombró un comisión en el Congreso para establecer responsabilidades.

Alhucemas

La necesidad de acabar la guerra de Marruecos fue una de las excusas utilizada por el general Primo de Rivera para dar el golpe de estado. Una vez en el poder utilizó todos los medios para conseguir una victoria militar y pacificar el Protectorado, reforzando el ejercito en África.

Pero el cambio de la situación no se produjo hasta que Abd el-Krim atacó la zona francesa de Marruecos, lo que produjo que los franceses buscaran la cooperación con España. En 1925, la armada y el ejercito español efectuaron el desembarco de Alhucemas. Esto permitió romper las líneas enemigas y, con ayuda del ejercito francés, derrotar a los sublevados.

Abd el-Krim se entregó a los franceses y fue deportado hasta 1947. fue un símbolo de la lucha anticolonialista, sobretodo del mundo islámico.

EL GOLPE DE ESTADO DE PRIMO DE RIVERA

El golpe de estado

El septiembre de 1923 Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado y suspendió el régimen constitucional. ¿Cómo se llegó a esta situación? Por un lado, las relaciones sociales eran muy tensas, con huelgas y violencia cotidiana: el movimiento obrero se había radicalizado. En una coyuntura de recesión económica, después de la Gran Guerra, los sucesivos gobiernos de los partidos dinásticos eran incapaces de afrontar los problemas y el mismo régimen político estaba totalmente desprestigiado. El catalanismo había incrementado sus demandas de autonomía. El desastre de Annual había impresionado mucho a la opinión pública. Además, las investigaciones para responsabilizar las decisiones militares que llevaron a la derrota apuntaban hacía el mismo rey.

En este contexto, el monarca, la burguesía y los sectores más conservadores apoyaron el golpe de estado. Primo de Rivera fue nombrado presidente del gobierno y constituyó un poder ejecutivo formado exclusivamente por generales: el Directorio Militar.

La actuación política de Primo de Rivera

Con la excusa de liquidar el viejo sistema corrupto, el Directorio Militar prohibió la actividad política y destituyó todas las diputaciones y los ayuntamientos. No se celebraron elecciones municipales durante toda la Dictadura. Los regidores fueron sustituidos por vocales asociados, que eran designados entre los mayores contribuyentes del municipio. Los alcaldes eran nombrados por el gobierno y se colocaron militares como gobernadores civiles.

Primo de Rivera creó una nueva fuerza política en 1924: la Unión Patriótica. Se adhirieron muchos de los vocales asociados de los ayuntamientos y una buena parte de las oligarquías del antiguo caciquismo. En Cataluña, los antiguos militantes de la Unión Monárquica Nacional impulsaron el nuevo partido de Primo de Rivera.

En diciembre de 1925, Primo de Rivera restableció el Consejo de Ministros, iniciando la etapa del llamado Directorio Civil. El era el presidente de un consejo donde todos los miembros eran de la unión Patriótica.

La política anticatalana

La Liga había visto bien la solución autoritaria de un general que aparentaba simpatías hacía el regionalismo. Pero pronto se vio que el nuevo régimen practicaba una política anticatalana.

Se clausuraron 150 entidades catalanistas. Se prohibió el uso público de la lengua catalana. Se prohibió la bandera, se destituyeron libros en catalán, se cambiaron los carteles de las calles, se prohibieron los “Jocs Florals”. Muchos diarios fueron multados o suspendidos. Hasta incluso se clausuró el campo del Barcelona y fueron suspendidas las actividades deportivas del club durante seis meses.

LA POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL DE LA DICTADURA

El dirigismo económico

Los años de la dictadura de Primo de Rivera coincidieron con una época de expansión económica. El nuevo régimen practicó una política de dirigismo económico, caracterizada por el intervensionismo y el monopolismo.

El Estado fomentó la construcción de obras públicas. Se construyeron 5.000 nuevas escuelas. Se inició una política de transferencias de capital público a empresas privadas poco rentables.

Se constituyeron también grandes monopolios: se cedió el monopolio de los teléfonos a una empresa norteamericana, que estableció la Compañía Telefónica Nacional de España; y la importación, la refinación y la venta de petróleo, a la nueva empresa Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (CAMPSA), de capital mixto.

En cuanto a los intercambios económicos con el exterior, se siguió una política proteccionista.

La política social

La Dictadura combinó la represión sobre el movimiento obrero con un cierto paternalismo social: se clausuró el CADCI, se prohibió la CNT y potenciaron, en cambio, los Sindicatos Libres. La UGT fue tolerada y su dirigente, Largo Caballero, fue nombrado consejero del Estado. También se promulgaron las leyes del descanso dominical, la regulación del trabajo a domicilio y el código del trabajo.

El Estado intervino, también, en las relaciones laborales. Se constituyeron los comités paritarios por oficios, para reglamentar algunos aspectos con la finalidad de controlar los conflictos laborales y evitar las huelgas. También se fomentó el deporte.

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929

La decisión de organizar una Exposición Internacional en Barcelona tenía la finalidad de potenciar una imagen positiva del régimen en Cataluña y atraer a la burguesía catalana; y, además, reconocer la expansión económica del país.

La exposición de 1929 permitió consolidar y ordenar el crecimiento urbanístico que vivía Barcelona en las ultimas épocas.

Las obras de la Exposición Internacional, asó como las del metro, activaron la economía y generaron muchos lugares de trabajo. La Exposición Internacional de 1929 tuvo mucho éxito en el público, que venía del resto de España y del extranjero, y que reconocieron una ciudad dinámica y en expansión.

LA OPOSICIÓN. EL FIN DE LA DICTADURA

El nacionalismo radical

Los jóvenes de la Liga Regionalista convocaron una Conferencia Nacional Catalana, y en 1922 surgió un nuevo partido político, Acción Catalana, que recogía intelectuales y profesionales catalanistas y progresistas.

Francisco Maciá en 1922 constituyó el Estado Catalán. Con la Dictadura de Primo de Rivera, Maciá tuvo que exiliarse. Buscó alianzas con fuerzas que quisieran combatir la dictadura y la monarquía. En junio de 1925 un grupo de Estado Catalán intentó atentar contra el tren donde viajaban el rey y Primo de Rivera.

En noviembre de 1926, Maciá, en la cabeza de un grupo armada de Estado Catalán, intentó penetrar en el Principado por el norte de Cataluña, pero fueron detenidos por la policía francesa y Maciá fue desterrado a Bélgica. Este echo tuvo un fuerte eco internacional.

En la etapa de la Dictadura de Primo de Rivera, la Liga Regionalista perdió hegemonía dentro del catalanismo político y se estableció una confluencia entre los sectores catalanistas de izquierda y el movimiento obrero.

Los intelectuales contra la dictadura

Muchos intelectuales españoles, como el escritor Miguel de Unamuno, criticaron la Dictadura. El mes de marzo de 1924, más de un centenar de intelectuales, entre los cuales estaba José Ortega y Gasset, firmaron un manifiesto contra la política cultural de la Dictadura.

También hubo una oposición muy importante por parte de los profesores universitarios y de los estudiantes, encuadrados en diversas organizaciones estudiantiles.

El movimiento obrero

La clandestinidad de la CNT favoreció al sector más radical, que hasta organizaron un ataque en el cuartel de “Drassanes” de Barcelona en noviembre de 1924,

Los socialistas a partir de 1929 se radicalizaron y se mostraron claramente a favor de la República y de la democracia.

La caída de Primo de Rivera

La crítica a la Dictadura se extendía cada vez más a partir de la oposición de los partidos y de los sindicatos obreros, de los republicanos, de los nacionalismos, de buena parte de los intelectuales y del movimiento estudiantil. Además, a partir de 1929, un importante sector de empresarios e inversores se añadieron a las protestas. Algunos sectores del ejercito ya no confiaban en el dictador, y el mismo rey lo consideraba un obstáculo.

En enero de 1930, Primo de Rivera presentó la dimisión del rey. Entonces se creó un gobierno provisional presidido por el general Dámaso Berenguer - gobierno conocido irónicamente como la “dictablanda”. El rey intentó volver al antiguo sistema constitucional de la Restauración pero esto fue imposible.

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