Primera Guerra Mundial

Historia del mundo contemporáneo. Siglo XX. Gran Guerra. Causas. Nacionalismo. Imperialismo. Expansión militar. Antecedentes. Operaciones militares. Gestiones diplomáticas. Trincheras. Frentes

  • Enviado por: Mireia Pallejà
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 18 páginas
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INTRODUCCIÓN

La Primera Guerra Mundial duró cuatro años (1914 - 1918) y se debió básicamente a la superproducción industrial europea y al nacionalismo extremo

El desarrollo industrial y la competencia neocolonialista generaron tensiones y rivalidades en un mundo en el cual ya no quedaba nada por repartir al nivel de mercados y colonias.

El nacionalismo se vivía en las grandes potencias y también en los pequeños países sometidos a los grandes. En las potencias, los partidos y la prensa exaltaban la superioridad de su país frente a los demás y la opinión pública compartía estos sentimientos, los que se expresaron en propaganda bélica y una carrera armamentista por superar a sus rivales en ejércitos, flotas y mejores armas. Por ello, al período de 1885 a 1914 se le llamó la Paz Armada: aunque no hubo guerras entre las grandes potencias, todas parecían prepararse para ella. Por su parte, las pequeñas naciones eslavas necesitaban arrojar a Austria y Turquía de los Balcanes para lograr la total independencia y unidad de sus pueblos. Para ello contaban con el apoyo de Rusia, algo que se ha mantenido hasta los actuales tiempos.

La causa inmediata de la guerra fue el asesinato del archiduque Francisco Ferdinando, heredero del trono de Austria y su esposa, a manos de un estudiante serbio en Sarajevo. Las víctimas visitaban las posesiones austríacas de los Balcanes. Aunque el asesino fue capturado, el emperador Francisco José exigió permiso de Serbia para que la policía austríaca investigara y capturara a los autores intelectuales.

El conflicto militar comenzó el 28 de julio de 1914 como un enfrentamiento localizado en el Imperio Austro-Húngaro y Serbia; se transformó en un enfrentamiento armado a escala europea cuando la declaración de guerra austro-húngara se extendió a Rusia el 1 de agosto de 1914; y finalmente pasó a ser una guerra mundial, en la que participaron 32 naciones, finalizada en 1918. Veintiocho de ellas, denominadas `aliadas' o `potencias asociadas' y entre las que se encontraban Gran Bretaña, Francia, Rusia, Italia y Estados Unidos, lucharon contra la coalición de los llamados Imperios Centrales, integrada por Alemania, Austria-Hungría, el Imperio otomano y Bulgaria.

Junto a la Entente participaron a lo largo de la guerra otros países como EE.UU. y Japón. Este último para adueñarse de las colonias alemanas en el Pacífico.

Puede decirse que con la llamada Gran Guerra finalizó una época, acabando gran parte de lo que el siglo XIX había construido.

LAS CAUSAS DE LA GUERRA

Los verdaderos factores que desencadenaron la I Guerra Mundial fueron el intenso espíritu nacionalista que se extendió por Europa a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, la rivalidad económica y política entre las distintas naciones y el proceso de militarización y de vertiginosa carrera armamentística que caracterizó a la sociedad internacional durante el último tercio del siglo XIX, a partir de la creación de dos sistemas de alianzas enfrentadas.

EL NACIONALISMO

La Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas habían difundido por la mayor parte del continente europeo el concepto de democracia, extendiéndose así la idea de que las poblaciones que compartían un origen étnico, una lengua y unos mismos ideales políticos tenían derecho a formar estados independientes.

Los conflictos nacionalistas seguían sin resolverse en otras áreas de Europa a comienzos del siglo XX, lo que provocó tensiones en las regiones implicadas y entre diversas naciones europeas. Una de las más importantes corrientes nacionalistas, el paneslavismo, desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos que precedieron a la guerra.

EL IMPERIALISMO

La rivalidad económica por el dominio del territorio africano entre Francia, Alemania y Gran Bretaña estuvo a punto, desde 1898 hasta 1914, de provocar una guerra en Europa en varias ocasiones.

LA EXPANSIÓN MILITAR

Como consecuencia de estas tensiones, las naciones europeas adoptaron medidas tanto en política interior como exterior entre 1871 y 1914 que, a su vez, aumentaron el peligro de un conflicto; mantuvieron numerosos ejércitos permanentes, que ampliaban constantemente mediante reclutamientos realizados en tiempo de paz, y construyeron naves de guerra de mayor tamaño.

Los avances en otras áreas de la tecnología y organización militar estimularon la constitución de estados mayores capaces de elaborar planes de movilización y ataque muy precisos, integrados a menudo en programas que no podían anularse una vez iniciados.

Los estados europeos establecieron alianzas con otras potencias para no quedar aisladas en el caso de que estallara una guerra. Esta actitud generó un fenómeno que, en sí mismo, incrementó enormemente las posibilidades de un conflicto generalizado: el alineamiento de las grandes potencias europeas en dos alianzas militares hostiles.

Los propios cambios que se produjeron en el seno de estas asociaciones contribuyeron a crear una atmósfera de crisis latente por la cual el periodo fue denominado de la `paz armada'.

LAS CRISIS ANTERIORES A LA GUERRA (1905-1914)

Al encontrarse Europa dividida en dos sistemas de alianzas hostiles, cualquier alteración de la situación política o militar en Europa, África o en cualquier otro lugar provocaría un incidente internacional. Desde 1905 hasta 1914 tuvieron lugar varias crisis internacionales y dos guerras locales

LAS OPERACIONES MILITARES

El asesinato del archiduque austriaco tuvo una repercusión catastrófica en una Europa armada y desgarrada por las rivalidades nacionales.

LAS GESTIONES DIPLOMÁTICAS

El gobierno austro-húngaro, que consideraba que el asesinato había sido obra del movimiento de la Gran Serbia, decidió suprimir esta agrupación enviando una expedición militar a Serbia. El 23 de julio, Austria-Hungría envió un ultimátum a Serbia que contenía diez condiciones concretas, la mayoría de las cuales estaban relacionadas con la eliminación de la propaganda antiaustriaca en Serbia. Ésta, alentada por Gran Bretaña y Rusia, aceptó las exigencias austro-húngaras salvo dos de ellas el 25 de julio, pero Austria replicó que la respuesta serbia no era satisfactoria. Los rusos intentaron convencer a Austria para que modificara los términos exigidos, y declararon que si los austriacos atacaban Serbia, ellos se movilizarían contra Austria. El ministro de Asuntos Exteriores británico, sir Edward Grey, primer vizconde Grey de Fallodon, propuso el 26 de julio que Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia se reunieran en una conferencia para arbitrar en la disputa austro-serbia, pero Alemania declinó dicha oferta.

LAS DECLARACIONES DE GUERRA

Austria declaró la guerra a Serbia el 28 de julio, ya fuera porque creía que Rusia no llegaría a unirse a Serbia o porque estaba dispuesta a correr el riesgo de un conflicto europeo general con tal de poner fin al movimiento nacionalista serbio. Rusia respondió movilizándose contra Austria. Alemania advirtió a Rusia de que si persistía en su actitud le declararía la guerra, y consiguió que Austria accediera a discutir con Rusia una posible modificación del ultimátum enviado a los serbios. No obstante, Alemania insistió en que los rusos retiraran sus tropas inmediatamente. Rusia se negó a hacerlo y Alemania le declaró la guerra el 1 de agosto.

Los franceses comenzaron la movilización de sus fuerzas ese mismo día; las tropas alemanas cruzaron la frontera de Luxemburgo el 2 de agosto y Alemania declaró la guerra a Francia al día siguiente. El día anterior, el gobierno alemán había informado al gobierno belga de su intención de marchar sobre Francia cruzando Bélgica, a fin de evitar que los franceses utilizaran esta ruta para atacar Alemania. Las autoridades belgas se negaron a permitir el paso por su territorio de las tropas alemanas y recurrieron a los países firmantes del Tratado de 1839 —en el que se garantizaba la neutralidad de Bélgica en el caso de un conflicto en el que estuvieran implicados Gran Bretaña, Francia y Alemania— para que se cumpliera lo establecido en dicho acuerdo. Gran Bretaña, uno de los países signatarios del Tratado de 1839, envió un ultimátum a Alemania el 4 de agosto en el que se exigía que se respetara la neutralidad de Bélgica; Alemania rechazó la petición y el gobierno británico le declaró la guerra ese mismo día. Italia permaneció neutral hasta el 23 de mayo de 1915, cuando rompió su pacto con la Triple Alianza para satisfacer sus aspiraciones territoriales y declaró la guerra a Austria-Hungría. La unidad de los aliados se fortaleció en septiembre de 1914 a través del Pacto de Londres, firmado por Francia, Gran Bretaña y Rusia. A medida que avanzaba la contienda, fueron sumándose al conflicto países como el Imperio otomano, Japón, Estados Unidos y otras naciones del continente americano. Japón, que había firmado una alianza con Gran Bretaña en 1902, declaró la guerra a Alemania el 23 de agosto de 1914, y el 6 de abril de 1917 lo hizo Estados Unidos.

1914-1915: LA GUERRA DE LAS TRINCHERAS

Las operaciones militares comenzaron a desarrollarse en Europa en tres frentes: el occidental o franco-belga, el oriental o ruso y el meridional o serbio. El Imperio otomano intervino en noviembre de 1914 como aliado de los Imperios Centrales, por lo que la lucha se extendió al estrecho de los Dardanelos y a Mesopotamia. A finales de 1915 se habían abierto dos nuevos frentes: el austro-italiano, después de que Italia entrase en la guerra en apoyo del bando aliado (es decir, el bando enfrentado a los denominados Imperios Centrales) en mayo de 1915, y el de la frontera griega situada al norte de Salónica, tras adherirse en octubre de 1915 Bulgaria a la causa de los Imperios Centrales.

EL FRENTE OCCIDENTAL

El plan inicial de la estrategia alemana era derrotar a Francia en el oeste en poco tiempo, mientras una pequeña parte del Ejército alemán y todas las fuerzas austro-húngaras contenían la invasión rusa que se esperaba por el este. Se confiaba en vencer a Francia rápidamente gracias a la estrategia de la `guerra relámpago'.

El proyecto previsto era el siguiente: las tropas alemanas debían conquistar Bélgica, rodear a los franceses mediante movimientos veloces y, a continuación, cambiar de frente y derrotarlos de forma rápida y contundente.

Las tropas alemanas, que avanzaban a gran velocidad, derrotaron a los franceses en Charleroi y a la Fuerza Expedicionaria británica en Mons, lo que provocó la retirada de Bélgica de toda la línea aliada. Al mismo tiempo, los alemanes expulsaron a los franceses de Lorena, que había sido invadida, y les obligaron a retirarse de la frontera de Luxemburgo. Los contingentes británicos y franceses no tardaron en retroceder hasta el río Marne, pero tres ejércitos alemanes se dirigieron rápidamente hacia su posición, por lo que tuvieron que cruzarlo. La caída de la capital francesa parecía tan inminente que el gobierno galo se trasladó a Burdeos. Sin embargo, una vez que los alemanes habían atravesado el Marne, los franceses, dirigidos por el general Joseph Joffre, rodearon París y atacaron al I Ejército alemán, mandado por el general Alexander von Kluck, situado a la derecha de los tres ejércitos que avanzaban hacia la capital francesa.

A finales de 1914, ambos bandos se encontraban atrincherados en sendas líneas que se extendían a lo largo de 800 kilómetros, desde Suiza hasta el mar del Norte. Apenas se produjeron cambios en este frente durante casi tres años.

Las batallas de Flandes representaron el final de la guerra de movimientos en el frente occidental. Desde finales de 1914 hasta casi el final de la contienda, ésta se convirtió en una guerra de trincheras o de `desgaste'. El frente estaba formado por numerosas líneas paralelas de trincheras comunicadas y protegidas por alambres de púas y cada bando intentaba atravesar las líneas enemigas esporádicamente.

EL FRENTE ORIENTAL

Los rusos asumieron la ofensiva en el frente oriental desde el comienzo de la guerra, de acuerdo con los planes de los aliados. En agosto de 1914, dos ejércitos rusos se adentraron en Prusia oriental y otros cuatro ejércitos invadieron la provincia austriaca de Galitzia. Tras una serie de victorias rusas, la evacuación de Prusia oriental parecía inminente; sin embargo, las tropas de refuerzo alemanas, dirigidas por el general Paul von Hindenburg, derrotaron definitivamente a los rusos en la batalla de Tannenberg.

En mayo, los ejércitos austro-alemanes iniciaron una gran ofensiva en la zona central de Polonia; hacia septiembre de 1915, habían conseguido expulsar a los rusos de Polonia y Lituania y tomado todas las fortalezas fronterizas de Rusia. Los rusos abandonaron Galitzia para hacer frente a la ofensiva; cuando ésta cesó, las líneas rusas se encontraban detrás del río Dvina, entre Riga y Daugavpils, y los alemanes se dirigieron hacia el río Dniéster. Rusia había perdido tantos hombres y tal cantidad de suministros que a partir de ese momento no pudo emprender acciones importantes.

LA GUERRA EN SERBIA

Los austriacos invadieron Serbia en tres ocasiones a lo largo de 1914 y fueron rechazados en todas ellas. El frente permaneció estabilizado hasta octubre de 1915, fecha en la que tropas británicas y francesas llegaron a Salónica gracias a un acuerdo establecido con el gobierno de Grecia, que se mantenía neutral; los aliados se anticiparon así a la entrada en el conflicto de Bulgaria en apoyo de los Imperios Centrales; su propósito era ayudar a Serbia.

Cuando Bulgaria declaró la guerra a Serbia el 14 de octubre de 1915, las fuerzas aliadas se internaron en Serbia. Los búlgaros derrotaron al Ejército serbio y también a los británicos y franceses procedentes de Salónica.

EL FRENTE OTOMANO

El Imperio otomano entró en la guerra el 29 de octubre de 1914. Los turcos comenzaron la invasión de la zona rusa de la cordillera del Cáucaso en diciembre, pero el escaso territorio que conquistaron se vio reducido considerablemente en agosto de 1915.

La presión turca en esta región había obligado al gobierno ruso a solicitar a comienzos de 1915 que los británicos llevaran a cabo una maniobra de distracción en el estrecho de los Dardanelos. El objetivo de los aliados era conquistar los Dardanelos; sin embargo, la campaña de Gallípoli resultó un completo fracaso para las tropas aliadas, que en diciembre de 1915 y enero de 1916 se retiraron.

Las tropas otomanas sitiaron la ciudad de Kutal-`Amare el 7 de diciembre.

EL FRENTE ITALIANO

Italia declaró la guerra a Austria-Hungría el 23 de mayo de 1915. Los principales enfrentamientos militares que tuvieron lugar en el frente austro-italiano durante ese año fueron cuatro batallas libradas entre sus respectivos ejércitos en el río Isonzo. El objetivo de los ataques italianos era romper las líneas austriacas y conquistar Trieste.

VERDÚN Y EL SOMNE

El plan de los alemanes, concebido por Erich von Falkenhayn, jefe del Estado Mayor del Ejército alemán, era lanzar un ataque sobre Verdún para conseguir debilitar a las derrotadas fuerzas de los franceses causando el mayor número de bajas posible. Los alemanes iniciaron la batalla de Verdún el 21 de febrero; tras una lucha encarnizada, tomaron los fuertes de Douaumont (25 de febrero), Vaux (2 de junio) y Thiaumont (23 de junio), pero no lograron conquistar Verdún gracias a la defensa que de esta ciudad hizo el general Henri Philippe Pétain.

Debido a las numerosas bajas sufridas en la batalla, los franceses redujeron su aportación a la ofensiva aliada del Somme.

En la batalla del Somme, los británicos utilizaron por primera vez carros de combate modernos en el ataque lanzado sobre Courcelette el 15 de septiembre. Los franceses emprendieron un contraataque sobre Verdún en octubre.

LAS BAJAS DE LOS RUSOS Y LA DERROTA DE LOS RUMANOS

Los rusos lanzaron una ofensiva sobre la región del lago Narocz, al Noreste de Vilna. Esta acción, cuyo propósito era obligar a los alemanes a trasladar sus tropas de Verdún a la región del lago Narocz, fracasó estrepitosamente. La operación que emprendieron en junio resultó más satisfactoria.

Hacia el mes de septiembre, cuando los numerosos refuerzos alemanes procedentes del frente occidental detuvieron el avance de los rusos, éstos habían hecho retroceder unos 65 km a las tropas austro-alemanas a lo largo de todo el frente y habían capturado alrededor de 500.000 prisioneros. El ataque ruso persuadió a Rumania para intervenir en la guerra en apoyo del bando aliado.

Rumania lanzó inmediatamente una invasión sobre la provincia austro-húngara de Transilvania pero las fuerzas austro-alemanas expulsaron a los rumanos de la región.

ITALIA Y LOS BALCANES

La actividad en el frente italiano durante 1916 se centró en la quinta batalla del río Isonzo y en la ofensiva austriaca en el Trentino, cuyo objetivo era llegar hasta la retaguardia de la posición italiana en el Isonzo. Los austriacos conquistaron un territorio considerable en el Trentino, pero la contraofensiva de los italianos les permitió recuperar la mayor parte del terreno cedido. Desde agosto a noviembre tuvieron lugar cuatro nuevas batallas en el Isonzo, de las que sólo cabe destacar la conquista de Gorizia por parte de los italianos el 9 de agosto.

En los Balcanes, las potencias aliadas interfirieron en la vida política de Grecia durante 1916 alegando que el gobierno griego, dirigido por el rey Constantino I, favorecía a los Imperios Centrales a pesar de su declarada neutralidad. La intervención de los aliados provocó el establecimiento de un gobierno provisional en Salónica (29 de septiembre), presidido por Eleuterios Venizelos, que declaró la guerra a Alemania y Bulgaria el 3 de noviembre. El rey Constantino seguía ejerciendo el poder en Atenas y gran parte de Grecia, lo que generó conflictos con los aliados, que recurrieron al bloqueo de Grecia. Gran Bretaña reconoció oficialmente al gobierno provisional griego el 19 de diciembre.

Se produjeron dos contiendas en los Balcanes durante 1916. En agosto el Ejército serbio, reorganizado en Corfú, se trasladó a Salónica, donde se unió a las tropas rusas e italianas para lanzar una ofensiva conjunta contra las fuerzas búlgaras y alemanas. Tras las primeras victorias, se vieron obligados a retroceder debido a un fuerte contraataque. Los aliados lanzaron una ofensiva a gran escala sobre Macedonia a principios de octubre; sus tropas capturaron Monastir (en la actualidad Bitola) el 19 de noviembre y llegaron hasta el lago Ohrid (situado en la frontera entre Albania y Macedonia) a mediados de diciembre.

LOS DOMINIOS OTOMANOS

Durante 1916 se desplegó una considerable actividad militar en tres zonas del Imperio otomano: Mesopotamia, Arabia y Palestina. En Mesopotamia, la ciudad sitiada de Kutal-'Amara fue tomada por los turcos el 29 de abril de 1916 y en febrero de 1917 los británicos la reconquistaron. En Arabia, Husayn ibn Ali, jerife de La Meca, dirigió junto con su hijo, Abdullah ibn Husayn, la rebelión del Hiyaz (en la actualidad Arabia Saudí) contra el dominio otomano en junio de 1916. Husayn ibn Ali contó con la ayuda de los británicos, que le reconocieron como rey del Hiyaz en diciembre de 1916. A fin de favorecer la revuelta árabe, los ingleses destacados en Egipto comenzaron a avanzar hacia la península del Sinaí y Palestina, y a principios de enero de 1917 habían conquistado varias fortificaciones.

LOS INTENTOS DE NEGOCIACIÓN

En 1916, Thomas Woodrow Wilson, presidente de Estados Unidos, país que en esos momentos era una potencia neutral, intentó que las naciones beligerantes entablaran negociaciones que condujeran a la paz. Como resultado de sus esfuerzos, el gobierno alemán comunicó a Estados Unidos en el mes de diciembre que los Imperios Centrales estaban dispuestos a iniciar las negociaciones de paz. Cuando Estados Unidos informó de esta noticia a los aliados, Gran Bretaña rechazó la oferta: Alemania no había establecido cláusulas concretas para la paz y en esos momentos Rumania acababa de ser conquistada por los Imperios Centrales, por lo que no era de esperar que éstos aceptaran unos términos razonables. Finalmente, Wilson consiguió que cada uno de los bandos comunicara sus peticiones concretas, pero éstas resultaron ser irreconciliables.

1917: LA ENTRADA DE ESTADOUS UNIDOS Y LA RETIRADA DE RUSSIA

La política de neutralidad estadounidense quedó modificada cuando Alemania anunció en enero de 1917 que a partir del 1 de febrero recurriría a la guerra submarina sin restricciones contra la flota británica y todas las embarcaciones que se dirigieran a esta nación. Los expertos civiles y militares alemanes habían calculado que esta estrategia provocaría la derrota de Gran Bretaña en seis meses. Estados Unidos ya había expresado su fuerte oposición a la guerra submarina sin restricciones porque violaba sus derechos como potencia neutral, e incluso había amenazado a Alemania con la ruptura de relaciones diplomáticas si se llegaba a aplicar esta estrategia, de manera que interrumpió sus gestiones en favor de la paz. El 3 de febrero, Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Alemania; varias naciones latinoamericanas, entre ellas Perú, Bolivia y Brasil, secundaron esta acción. Estados Unidos declaró la guerra a Alemania el 6 de abril.

BATALLAS DE ARRAS E YPRES

En 1917 los aliados lanzaron dos ofensivas a gran escala para romper las líneas alemanas en el frente occidental. El primer intento tuvo lugar cerca de Arras entre el 9 de abril y el 21 de mayo. Mientras los altos mandos británico y francés planeaban la estrategia, los alemanes se retiraron de la línea del Aisne y se trasladaron a la denominada Línea Hindenburg, contra la que los aliados dirigieron su ataque. En esta operación se libraron la tercera batalla de Arras y fuertes enfrentamientos en el Aisne y en la región de Champaña, que concluyeron con pequeñas conquistas por parte de los franceses, pero a costa de tal número de bajas que provocó el amotinamiento de las tropas. Tras el fracaso de esta acción, el general Nivelle fue reemplazado por el general Henri Philippe Pétain el 15 de mayo.

La segunda gran ofensiva comenzó en junio, cuando la Fuerza Expedicionaria británica mandada por Haig intentó atravesar el flanco derecho de las posiciones alemanas en Flandes. La batalla de Messines y la tercera batalla de Ypres concluyeron sin ningún progreso para los aliados.

EL EMPLEO DE LOS CARROS DE COMBATE

Entre los ataques que emprendieron los aliados en el frente occidental durante 1917 destaca una batalla en Verdún, en la que los franceses consiguieron recuperar los territorios que habían perdido en los años anteriores, y la batalla de Cambrai (del 20 de noviembre al 3 de diciembre), en la que los británicos atacaron con 400 tanques. Ésta fue la primera acción de la historia militar en la que se utilizaron carros de combate a gran escala, y pudo haber concluido con la ruptura de las líneas enemigas de no ser por la falta de reservas de los atacantes, lo que provocó que los alemanes terminaran reconquistando el territorio cedido a los británicos.

Tras su entrada en la guerra el 17 de abril, Estados Unidos trasladó a Europa la denominada Fuerza Expedicionaria Estadounidense (AEF), al frente de la cual se encontraba el general John Pershing. Hacia junio de 1917, más de 175.000 soldados estadounidenses estaban adiestrándose en Francia, y una división se encontraba ya en las líneas del sector aliado próximo a Belfort; las tropas de la AEF contaban en noviembre de 1918 casi con dos millones de hombres.

LA GUERRA SUBMARINA

Durante 1917 la guerra submarina alemana fracasó en su intento de provocar la rendición de Gran Bretaña mediante la destrucción de la flota aliada, de la que los británicos dependían para la obtención de alimentos y suministros. La campaña submarina alemana parecía eficaz en sus comienzos; hacia finales de 1916 los alemanes hundían mensualmente alrededor de 300 toneladas de embarcaciones británicas y aliadas en el Atlántico norte; la cifra ascendió a 875.000 toneladas en el mes de abril, por lo que los alemanes estaban seguros de conseguir la victoria en breve. Sin embargo, Gran Bretaña consiguió, desde el verano, restar eficacia a la estrategia alemana siguiendo varios métodos: adoptó un sistema de convoyes en el que las flotas mercantes eran protegidas por destructores y cazasubmarinos, utilizó hidroaviones para detectar a los submarinos y empleó cargas de profundidad para destruirlos. Al llegar el otoño, los alemanes comenzaron a perder numerosos submarinos, a pesar de que seguían hundiéndose una gran cantidad de barcos aliados. A su vez, las naciones aliadas, especialmente Estados Unidos, construían rápidamente nuevas embarcaciones. El intento alemán de poner fin al conflicto a través de la guerra submarina había fracasado.

LA RETIRADA DE RUSSIA

En marzo de 1917 la primera fase de la Revolución Rusa culminó con el establecimiento de un gobierno provisional y la abdicación del zar Nicolás II. El nuevo régimen prosiguió con la guerra; en julio las tropas rusas, al frente de las cuales se encontraba el general Alexéi Alexéievich Brusílov, avanzaron con cierto éxito en el frente de Galitzia, pero posteriormente perdieron gran parte del territorio conquistado. En septiembre los alemanes tomaron Riga, defendida por las fuerzas rusas del general Lavr Gueórguievich Kornílov, y un mes más tarde ocuparon la mayor parte de Letonia y un gran número de islas rusas del mar Báltico. Uno de los puntos programáticos del partido bolchevique, que tomó el poder el 7 de noviembre, era la retirada de Rusia del conflicto; el 20 de noviembre el nuevo gobierno ofreció a Alemania la suspensión de las hostilidades. Los representantes de Rusia, Austria y Alemania firmaron el armisticio el 15 de diciembre, con lo que cesó la lucha en el frente oriental.

LAS DERROTAS ITALIANAS

Los aliados sufrieron varios reveses en el frente italiano en 1917. Durante los ocho primeros meses del año, las fuerzas italianas dirigidas por el general Luigi Cadorna siguieron intentando franquear las líneas austriacas establecidas en el río Isonzo para llegar a Trieste, pero sus esfuerzos, tras la décima y la undécima batalla de Isonzo, fracasaron. Lo más destacable de los últimos meses del año fue la firme ofensiva austro-alemana iniciada en el curso alto del Isonzo, cerca de la ciudad de Caporetto, por la que las fuerzas italianas se vieron obligadas a retirarse a sus posiciones del río Piave. La batalla de Caporetto resultó trágica para las tropas italianas; refuerzos británicos y franceses llegaron en su auxilio en el mes de noviembre y el nuevo comandante general italiano, el general Armando Diaz, reemplazó al general Cadorna.

LA ENTRADA DE GRECIA EN LA GUERRA

Por lo que respecta a la actividad en el frente de los Balcanes durante 1917, los aliados libraron diversos enfrentamientos en Monastir, en el lago Presba y en el río Vardar que concluyeron sin la victoria de ningún bando; intentaron expulsar al rey griego Constantino I, alegando que su colaboración con los Imperios Centrales impedía a los aliados culminar con éxito las operaciones de la región de los Balcanes. Los aliados comenzaron la invasión de Grecia en el mes de junio y presionaron al monarca griego por medios diplomáticos para conseguir su abdicación. Éste renunció a la corona el 12 de junio; Venizelos se convirtió en presidente del gobierno formado bajo la autoridad de Alejandro, hijo de Constantino. Tras estas transformaciones internas, Grecia declaró la guerra a los Imperios Centrales el 27 de junio.

ORIENTE PRÓXIMO

Los británicos intentaron conquistar Gaza (Palestina) en dos ocasiones (marzo y abril) durante 1917. Dirigidos por el general Edmund Allenby, los británicos atravesaron las líneas turcas en Beersheba (noviembre), obligándoles a evacuar Gaza; el 9 de diciembre las tropas de Allenby tomaron Jerusalén. Fue también en ese año cuando el coronel británico Thomas Edward Lawrence (más conocido como Lawrence de Arabia), dirigió la rebelión árabe contra los turcos; tras tomar la ciudad turca de al-Aqaba en julio, sus tropas llevaron a cabo numerosos asaltos en la red ferroviaria del Hiyaz durante el resto del año. También vencieron los británicos en Mesopotamia; conquistaron Bagdad en marzo, y hacia septiembre habían avanzado hasta Ramadi, a orillas del río Éufrates, y Tikrit, a orillas del Tigris.

1918: EL AÑO FINAL

Los primeros meses de 1918 no resultaron favorables para las potencias aliadas. Rusia firmó el 3 de marzo la Paz de Brest-Litovsk, por la que se ponía fin oficialmente a la guerra entre esta nación y los Imperios Centrales; el 7 de mayo Rumania firmó el Tratado de Bucarest, según el cual debía ceder la región de Dobrudja a Bulgaria, los pasos de la cordillera de los Cárpatos a Austria-Hungría y conceder a Alemania un arrendamiento a largo plazo de los pozos de petróleo rumanos.

LA RETIRADA DE BULGARIA Y AUSTRIA-HUNGRIA

Sin embargo, el resultado de la lucha en el frente de los Balcanes durante 1918 fue catastrófico para los Imperios Centrales. Una fuerza de unos 700.000 soldados aliados, compuesta por franceses, británicos, griegos, serbios e italianos, comenzó una ofensiva a gran escala contra las tropas alemanas, austriacas y búlgaras en Serbia. El éxito del ataque fue tal que a finales de mes los búlgaros estaban completamente derrotados y firmaron un armisticio con los aliados. Rumania volvió a intervenir en el conflicto en noviembre en favor de la causa aliada, apoyada por las tropas aliadas que habían entrado en el país tras la capitulación de Bulgaria. Los soldados serbios del Ejército aliado continuaron avanzando después de que se firmara la tregua con los búlgaros y ocuparon Belgrado el 1 de noviembre; el Ejército italiano invadió y ocupó Albania.

Tras una fallida ofensiva austriaca sobre el Piave, los aliados obtuvieron la victoria definitiva en el frente italiano durante octubre y noviembre, cuando derrotaron a los austriacos en la batalla de Vittorio Veneto (del 24 de octubre al 4 de noviembre). Los italianos tomaron finalmente Trieste el 3 de noviembre y ocuparon Fiume (actual Rijeka) el 5 de noviembre. La conmoción de la derrota provocó alzamientos revolucionarios en el Imperio Austro-Húngaro. Los checos y los eslovacos ya habían constituido en octubre un Estado independiente, Checoslovaquia; los eslavos del Sur proclamaron su independencia en octubre y fundaron en diciembre el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que más tarde pasaría a denominarse Yugoslavia (en la actualidad Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia y Yugoslavia). Los húngaros establecieron un gobierno independiente en noviembre. Las autoridades austro-húngaras establecidas en Viena firmaron un armisticio con los aliados el 3 de noviembre y Carlos I, el último emperador de los Habsburgo, abdicó días después; al día siguiente se proclamó la República de Austria.

LA RETIRADA DE TURQUIA

Los aliados también pusieron fin a la guerra en el frente turco de forma satisfactoria en 1918. Las fuerzas británicas rompieron las líneas turcas en Megiddo y derrotaron a los destacamentos alemanes que las apoyaban en el mes de septiembre; los británicos, después de unirse a las tropas árabes lideradas por Lawrence, tomaron Líbano y Siria. En octubre conquistaron Damasco, Alepo y otros puntos estratégicos; a su vez, la Marina francesa ocupó Beirut y el gobierno otomano solicitó un armisticio que se firmó el 30 de octubre. Según las condiciones establecidas, el Imperio otomano debía retirar sus ejércitos, romper relaciones con los Imperios Centrales y permitir a los buques de guerra aliados cruzar el estrecho de los Dardanelos.

EL ÚLTIMO ESFUERZO DE LOS ALEMANES

A pesar de las victorias de los alemanes sobre los rusos y los rumanos en 1917, los aliados formularon unos objetivos de guerra a comienzos de 1918 radicalmente opuestos a los expresados por los Imperios Centrales. La política de pacificación del presidente estadounidense Wilson comprendía catorce puntos cuyo objetivo era alcanzar una paz justa e indujo a los Imperios Centrales a cesar las hostilidades algunos meses después. A comienzos de 1918, los alemanes decidieron llevar a cabo un esfuerzo supremo en la primavera de ese año para romper las líneas aliadas en el frente occidental y llegar así hasta París. Esta poderosa ofensiva, que comenzó el 21 de marzo, fue dirigida contra el frente británico situado al sur de Arras. El temor a que los alemanes consiguieran atravesar las líneas aliadas se fue extendiendo debido al éxito de la ofensiva durante la primera semana; por este motivo, los aliados encargaron al general Ferdinand Foch la coordinación de las operaciones aliadas, nombrándole comandante general de los ejércitos aliados en Francia —formados por franceses, belgas, británicos y estadounidenses— al mes siguiente. De abril a junio los alemanes emprendieron un segundo avance, lo que les permitió llegar hasta un punto del Marne que se hallaba tan sólo a 60 km de París, pero las tropas francesas y la II División estadounidense detuvieron el avance alemán en la batalla de Château-Thierry (4 de junio) y la fuerza de la ofensiva alemana decayó enormemente a mediados de julio. Pese al avance logrado en la segunda batalla del Marne, sus progresos se vieron frenados inmediatamente por las tropas francesas y estadounidenses. El general Foch, que advirtió que la ofensiva alemana carecía de fuerza, ordenó un contraataque el 18 de julio. Los alemanes se vieron obligados a replegarse sobre el Marne y los aliados tomaron la iniciativa en el frente occidental y siguieron en esta línea hasta que concluyó el conflicto.

EL FINAL DE LA GUERRA EN EUROPA

Los aliados emprendieron una ofensiva sobre las líneas alemanas establecidas en Amiens (del 8 al 11 de agosto); los alemanes se rindieron tres meses después. Las fuerzas británicas y francesas ganaron la segunda batalla del Somme y la quinta batalla de Arras durante la última semana de agosto y los primeros días de septiembre, e hicieron retroceder a los alemanes hasta la Línea Hindenburg. El resto de las tropas alemanas fue reducido por los estadounidenses en la batalla de Saint-Mihiel (12 y 13 de septiembre). Los británicos avanzaron hacia Cambrai en octubre y principios de noviembre, y los estadounidenses atravesaron la boscosa región de Argonne. El último ataque logró romper las líneas alemanas establecidas entre Metz y Sedan. Como resultado de estas ofensivas, Ludendorff pidió al gobierno alemán que solicitara un armisticio al enemigo. El gobierno alemán inició las conversaciones con los aliados en octubre, pero éstas fracasaron cuando el presidente Wilson insistió en negociar únicamente con regímenes democráticos. Mientras tanto, los británicos realizaban importantes progresos en el norte de Francia y a lo largo de la costa belga, y las tropas francesas y estadounidenses llegaron a Sedan el 10 de noviembre. La Línea Hindenburg había sido completamente aniquilada a comienzos de este mes, y los alemanes se retiraban con rapidez de todo el frente occidental. La derrota del Ejército alemán tuvo repercusiones en el interior del país que afectaron de forma muy negativa al gobierno establecido. La flota alemana se amotinó, el rey de Baviera fue destronado por un levantamiento y el emperador Guillermo II abdicó en noviembre y huyó a los Países Bajos. El día 9 de ese mismo mes se proclamó la República de Weimar en Alemania, cuyo gobierno envió una comisión para negociar con los aliados. A las cinco de la mañana del 11 de noviembre tuvo lugar en el bosque de Compiègne la firma del armisticio entre Alemania y los aliados; este documento estaba basado en las condiciones establecidas por los vencedores; esa misma mañana cesaron las hostilidades en el frente occidental.

LA GUERRA EN LAS COLONIAS

Las fuerzas destacadas en las colonias alemanas de África y el océano Pacífico, a excepción de las que se encontraban en África oriental a finales de 1917 y durante 1918, lucharon a la defensiva la mayor parte del tiempo. Fueron derrotadas con rapidez en unos casos y gradualmente en otros, pero prácticamente todas se habían rendido a los aliados hacia el final de la guerra.

Los territorios africanos colonizados por los alemanes en 1914 eran Togo, Camerún, el África Suroccidental Alemana (actual Namibia) y el África Oriental Alemana. Una fuerza anglo-francesa tomó posesión de Togo en agosto de 1914. En septiembre de ese año los británicos invadieron Camerún desde Nigeria, y los franceses se internaron en el este y el sur de esta región desde el África Ecuatorial Francesa. Después de muchas campañas, la resistencia alemana fue superada definitivamente en febrero de 1916. El África Suroccidental Alemana fue conquistada entre septiembre de 1914 y julio de 1915 por tropas de la Unión Surafricana (actual República de Suráfrica). La más importante de las posesiones alemanas, el África Oriental Alemana, fue la que ofreció más oposición a los aliados. Los primeros ataques emprendidos por las tropas británicas e indias (noviembre de 1914) fueron repelidos por las fuerzas alemanas dirigidas por el general Paul von Lettow-Vorbeck. En noviembre de 1915 las unidades navales de los británicos se apoderaron del lago Tanganica, y el general Jan Christiaan Smuts recibió el mando de las fuerzas aliadas (formadas por británicos, surafricanos y portugueses) que se encargarían de la invasión del África Oriental Alemana al año siguiente. Los aliados tomaron en 1916 sus principales ciudades: Tanga, Bagamoyo, Dar es-Salaam y Tabora, por lo que las tropas de Lettow-Vorbeck se retiraron hacia el sureste de esta región. Sin embargo, las fuerzas alemanas iniciaron una ofensiva a finales de 1917 e invadieron el África Portuguesa. Cuando se firmó el armisticio en Europa en 1918, las tropas alemanas del África Occidental Alemana seguían aún luchando, a pesar de que la mayor parte de la colonia se encontraba en poder de los aliados. Lettow-Vorbeck se rindió tres días después de que se terminara la guerra en Europa.

EL PACÍFICO

En el Pacífico, una fuerza neozelandesa conquistó la zona alemana de Samoa en agosto de 1914, y los archipiélagos alemanes de Bismarck y Nueva Guinea fueron ocupados por tropas australianas en septiembre. Las fuerzas japonesas tomaron la fortaleza de Qingdao, un puerto alemán situado en la provincia china de Shandong, en noviembre de 1914, y las islas Marshall, las islas Marianas, el archipiélago de Palau y las islas Carolinas entre agosto y noviembre de ese año. Cuando la guerra terminó, Japón conservó Qingdao hasta 1922 y consiguió un mandato sobre las islas Marshall, Marianas, Palau y Carolinas.

A comienzos de la guerra, el grueso de la flota británica, la Gran Flota, contaba con veinte acorazados y numerosos cruceros y destructores; estaba ubicada en la base de Scapa Flow, situada en las islas Orcadas, mientras que una segunda flota protegía el canal de la Mancha. La Flota de Altamar alemana estaba compuesta por trece acorazados y tenía sus bases en los puertos alemanes de mar del Norte.

En la batalla que tuvo lugar en la ensenada de Helgoland (1914) los británicos atacaron la base naval alemana de la isla de Helgoland y hundieron tres naves enemigas; los submarinos alemanes hundieron el superacorazado Audacious (27 de octubre) e intentaron atacar Scapa Flow, por lo que las naves británicas allí fondeadas hubieron de zarpar en busca de refugio a la costa occidental de Escocia.

Una escuadra de cruceros alemanes destacada en el Pacífico sur, al mando de la cual se hallaba el almirante Maximilian Spee, causó importantes daños en las instalaciones francesas de Papeete y en las islas Fanning (de posesión británica) en septiembre y octubre de 1914; el 1 de noviembre derrotó a una escuadra británica en la batalla de Coronel, pero fue vencida el 8 de diciembre por una escuadra británica a las órdenes del almirante Frederick Sturdee en la batalla de las islas Malvinas, en la que perdió cuatro de sus cinco naves. Durante 1914 y los primeros meses de 1915, los cruceros alemanes produjeron graves daños a los buques británicos del océano Índico y otras zonas.

La acción más destacable de 1915 fue el bloqueo submarino impuesto por Alemania a Gran Bretaña. El hundimiento del transatlántico de pasajeros Lusitania a manos de un submarino alemán el 7 de mayo costó la vida a muchos súbditos estadounidenses, lo que originó una polémica que estuvo a punto de provocar la guerra entre Estados Unidos y Alemania, modificando ésta última sus métodos de guerra submarina para satisfacer al gobierno estadounidense. Sin embargo, en marzo de 1916, el hundimiento por un submarino alemán del buque de vapor francés Sussex en el canal de la Mancha y la existencia de víctimas estadounidenses hizo estallar un nuevo conflicto diplomático entre estos países.

El enfrentamiento naval más importante de la guerra fue la batalla de Jutlandia, librada el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916 entre la Gran Flota británica y la Flota de Altamar alemana, y tras la cual Gran Bretaña pudo conservar su supremacía naval. No obstante, los alemanes consiguieron romper el bloqueo británico y reanudaron la guerra submarina sin restricciones en 1917, persuadidos de que éste era el único método con el que podrían derrotar a Gran Bretaña; esta estrategia no condujo a la rendición de los británicos, sino que motivó que Estados Unidos declarara la guerra a Alemania. Los ataques de los submarinos alemanes a los convoyes británicos en el océano Atlántico y en el mar del Norte ocasionaron la destrucción de numerosas embarcaciones. Por este motivo, los británicos intentaron bloquear, con escaso éxito, las bases submarinas alemanas de Ostende y Zeebrugge (ambas en Bélgica) en abril de 1918; finalmente, las fuerzas terrestres británicas marcharon sobre Bélgica en octubre y tomaron ambas bases y otros puertos belgas.

EL HUNDIMIENTO DE LA FLOTA ALEMANA

De acuerdo con los términos del armisticio, los alemanes debían entregar a los aliados la mayor parte de su flota, compuesta por 10 acorazados, 17 cruceros, 50 lanchas torpederas y más de 100 submarinos. Salvo estos últimos, toda la flota, incluidos capitanes y tripulaciones, estaba retenida en Scapa Flow en noviembre de 1918. El Tratado de Versalles (1919), que puso fin a la guerra, estipulaba que todas las naves retenidas pasaban a ser propiedad de los aliados; los alemanes habían de entregar los restantes buques de guerra que se encontraran en su poder; además, el tamaño de la futura flota alemana quedaba drásticamente reducido. Como represalia ante estas condiciones, los alemanes hundieron el 21 de junio de 1919 sus propias naves de Scapa Flow.

El tonelaje total de naves aliadas hundidas por los submarinos, embarcaciones y minas alemanas fue de casi 13 millones; el mayor tonelaje hundido en un solo año (1917) alcanzó los 6 millones.

LA GUERRA AÉREA

La I Guerra Mundial estimuló enormemente la fabricación de aeronaves, su uso con fines militares y el desarrollo de la guerra aérea; se construyeron dirigibles, globos y aviones. Éstos últimos se utilizaban principalmente para dos tipos de misiones: la observación y el bombardeo. La exploración de los frentes de batalla fijos se llevaba a cabo mediante pequeños globos con cuerdas; los dirigibles servían para realizar reconocimientos en el mar, y los aeroplanos para sobrevolar las zonas costeras. Con respecto a las operaciones militares terrestres, los aeroplanos se empleaban para observar la disposición de las tropas y defensas del enemigo y bombardear sus líneas o a sus fuerzas cuando entraban en combate.

Los alemanes bombardearon por primera vez París desde el aire el 30 de agosto de 1914 y Dover (Gran Bretaña) el 21 de diciembre de 1914. Durante 1915 y 1916, los dirigibles alemanes, conocidos como zepelines, atacaron el este de Inglaterra y Londres en sesenta ocasiones. El primer ataque con aviones se produjo el 28 noviembre de 1916, y estas acciones se repitieron con frecuencia durante el resto de la guerra.

Desde mediados de 1915 se hicieron frecuentes los combates aéreos entre aviones o escuadrones enemigos. Los alemanes disfrutaron de la supremacía aérea en el frente occidental desde octubre de 1915 hasta julio de 1916, año en el que los británicos demostraron su superioridad. Entre los más importantes aviadores, cabe destacar al estadounidense Eddie Rickenbacker, al canadiense William Avery Bishop y al barón alemán Manfred von Richthofen.

FOTOGRAFÍAS

'Primera Guerra Mundial'

Armentiéres tras la batalla

'Primera Guerra Mundial'

El campo de btalla tras la matanza

'Primera Guerra Mundial'

El horror de las trincheras

'Primera Guerra Mundial'

Jóvenes británicos alistándose al ejército

'Primera Guerra Mundial'

La infantería Rusa

'Primera Guerra Mundial'

Soldados alemanes partiendo al frente

'Primera Guerra Mundial'

Soldados franceses partiendo al frente

'Primera Guerra Mundial'

Mapa del tratado de Versalles

OPINIÓN PERSONAL DEL TRABAJO

Pensamos que el trabajo ha sido muy provechoso, pues es un tema que no trataremos durante el curso y parece ser muy interesante.

Nuestra labor consistía en buscar y trabajar la información que encontrábamos sobre la Primera Guerra Mundial, y al principio nos limitamos ha hacer lo pedido.

Al cabo de unos días de buscar vimos que el tema tenía mucho de que hablar, se nos empezaba a poner interesante, y acabamos buscando más cosas de las pedidas.

Hemos encontrado cosas bastante duras y de otras que no tanto, y por eso intentamos mostrar la dureza de los hechos sin ofender a nadie y podiendo exponer claramente lo sucedido.

Las fotos fueron muy difíciles de seleccionar, pues habían muchas de muy mal gusto y sobretodo impactantes. Hemos puesto las que creíamos convenientes tanto para impresionar sobre lo sucedido sin alarmar a nadie.

El trabajo nos ha sido a las cinco muy interesante, y el resultado gratificante.

BIBLIOGRAFÍA

  • http://www.google.com

  • http://www.ya.com

(Los buscadores los hemos usado para buscar las fotografías)

  • Gran Enciclopedia Larousse

  • Enciclopédia del Estudiante

  • Encicloédia Histórica